sábado, 26 de octubre de 2024

El flâneur que fue agrimensor



 

El flâneur que fue agrimensor

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Línea de tiempo








2015



Édouard Manet - Le Promeneur, 1879


El agrimensor literario    

2024



 


 de Babel flâneur de la torre 







Roussea
Jean Jacques 


RobertoJ R. Aramayo de Babel





ROUSSEAU Y SUS ENSOÑACIONES

Ensoñaciones de un paseante solitario y otros escritos autobiográficos

Rousseau parte de la premisa «siento, luego existo» como principal axioma de su reflexión filosófica, lo que supone un auténtico giro copernicano respecto del célebre «pienso, luego existo» cartesiano. El auténtico inicio de nuestra modernidad lo marcaría más bien Rousseau, al señalar algo que ahora nos puede parecer obvio, cual es el maridaje de nuestra razón y nuestros sentimientos o emociones. Jean-Jacques Rousseau es uno de esos pocos clásicos del pensamiento que se hallan en el trasfondo de nuestros arquetipos e imaginarios colectivos más comunes y de ahí que convenga revisitarlo para conocernos mejor. Para estudiar al ser humano se tomó a sí mismo como principal objeto de estudio, demostrando ser un consumado maestro en el arte de la introspección, y por eso no es extraño que una significativa parte de su obra sean textos autobiográficos como Las ensoñaciones de un paseante solitario, presentado aquí por el autor de Rousseau: Y la política hizo al hombre (tal como es). Estamos ante un pensador cuya herencia se disputarán, simultáneamente, el racionalismo y los románticos. Conocer a Rousseau significa, por lo tanto, transitar por las encrucijadas de los albores de nuestra modernidad, lo cual nos permite deambular mejor por los intrincados laberintos de nuestro fuero interno, gracias a su cartografía de nuestra conciencia moral y civil.

En esta cuidada edición comentada de Roberto R. Aramayo (filósofo y traductor, científico titular del CSIC), podemos disfrutar de una completa recopilación de ensayos escritos por Rousseau, uno de los filósofos y pensadores más importantes e influyentes de todos los tiempos. Las famosas Ensoñaciones de un paseante solitario se publican por primera vez acompañadas de numerosos textos personales e íntimos del autor, lo que hace de esta obra una recopilación inédita llena de sorpresas tales como Bosquejos de las Ensoñaciones (Anotaciones en unos naipes); Mi retrato; Fragmento autobiográfico; Preámbulo inédito de las Confesiones (Manuscrito de Neuchâtel).

 «siento, luego existo»




circunflejo  y peripatético 

Al arte de callejear sin rumbo fijo por las calles de la torre de Babel se le atribuye a la figura conocida como 'flâneur'.


El idioma es uno, la palabra es laica, por tanto el flâneur lo es.

El lenguaje es oral.







 








La Torre de Babel se representa como un edificio aislado, convirtiéndose en metonimia de toda la ciudad.




SIMÕES ROZESTRATEN, Artur (2009) : “Imagens de Babel na Idade Média: entre a arquitetura real e o imaginário da arquitetura”, Domínios da imagen, vol. 3, nº 5, pp. 33-46
http://www.uel.br/revistas/uel/index.php/dominiosdaimagem/article/view/19362/14754





......La distribución de las galerías es invariable. Veinte anaqueles, a cinco largos anaqueles por lado, cubren todos los lados menos dos; su altura, que es la de los pisos, excede apenas la de un bibliotecario normal. Una de las caras libres da a un angosto zaguán,....


Territorios del flâneur


27 ciudades y 33 puntos de referencia



Babilonia / José María Blázquez Martínez




Los flâneurs son observadores apasionados que prosperan en entornos que estimulan los sentidos visuales.




Tránsitos del flâneur




Entiendo que el flâneur digital, es aquel que practica la flânerie, encontrando en la ciudad una traducción espacial de las lógicas de navegación digitales. Y detectando, como dice Baudelaire, lo esencial en la moda, lo que va a permanecer en la historia.




Sobre la indiferencia urbana,

Engels escribe:


“Esos cientos de miles de personas, de todos los estados y de todas las clases, que se apuñan y se empujan, ¿no son hombres que poseen las mismas cualidades y capacidades y el mismo interés en la búsqueda de la verdad? Sin embargo, esas gentes se cruzan corriendo como si no tuvieran nada en común, nada que hacer juntos, y no obstante, el único pacto entre ellos es un acuerdo tácito según el cual cada uno va por la acera por su derecha, con el objeto de que las dos corrientes de la multitud que se cruzan no se obstaculicen mutuamente. Esta indiferencia brutal, este aislamiento insensible de cada individuo en el seno de sus intereses particulares, son tanto más repugnantes e hirientes cuanto mayor es el número de individuos confinados en un espacio tan reducido. Aunque sepamos que ese aislamiento, ese torpe egoísmo constituye en todas partes el principio fundamental de nuestra sociedad, en ningún sitio se manifiestan con una desvergüenza, con una seguridad tan totales como aquí, en la confusión de la gran ciudad. De donde resulta que la guerra social, la guerra de todos contra todos se ha declarado abiertamente”


En Choay, F. (1970), El urbanismo: utopías y realidades. Barcelona: Lumen


https://www.bifurcaciones.cl/004/reserva.htm









Una oda a la tradición de la filosofía al aire libre y su influencia en once grandes figuras de la literatura y el pensamiento.

Platón enseñaba paseando y su Academia se hallaba en un bosque sagrado. Aristóteles daba sus charlas en un parque y su escuela, el Liceo, recibía ese nombre por su sombreada arboleda. Los romanos cultos acudían a los jardines para conversar y estudiar. Los jardines pueden consolar, calmar y elevar el ánimo, pero también pueden desconcertar y provocar, y este es el valor filosófico que se ha perpetuado hasta la era contemporánea.

Esta fascinante obra explora la relación íntima de grandes figuras históricas -entre otros, Proust, Rousseau, Orwell o Dickinson- con plantas, árboles y flores que tanto amaban (y en ocasiones tanto detestaban) y revela los profundos pensamientos que se llevaron a cabo al aire libre. Jane Austen buscaba el consuelo de la perfección entre el filadelfo y la peonia de su casita de campo. Los manzanos helados de Leonard Woolf le sugerían justo lo contrario: un atisbo de la precaria brutalidad del mundo. La escandalosa autora francesa Colette descubrió la paz contemplativa en las rosas. Años más tarde, Jean-Paul Sartre describía la náusea provocada por un castaño: un grito existencialista que congregó a una generación.

Los jardines son una manifestación de la naturaleza al tiempo que la metáfora de la naturaleza humana, de allí su esencia filosófica y la belleza de este libro.



PASEANDO ESPACIOS: DEL FLÂNEUR URBANO AL CIBERFLÂNEUR







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