
ROUSSEAU Y SUS ENSOÑACIONES
Ensoñaciones de un paseante solitario y otros escritos autobiográficos
circunflejo y peripatético
Al arte de callejear sin rumbo fijo por las calles de la torre de Babel se le atribuye a la figura conocida como 'flâneur'.

El lenguaje es oral.
| |
La Torre de Babel se representa como un edificio aislado, convirtiéndose en metonimia de toda la ciudad. SIMÕES ROZESTRATEN, Artur (2009) : “Imagens de Babel na Idade Média: entre a arquitetura real e o imaginário da arquitetura”, Domínios da imagen, vol. 3, nº 5, pp. 33-46 ......La distribución de las galerías es invariable. Veinte anaqueles, a cinco largos anaqueles por lado, cubren todos los lados menos dos; su altura, que es la de los pisos, excede apenas la de un bibliotecario normal. Una de las caras libres da a un angosto zaguán,.... Territorios del flâneur 27 ciudades y 33 puntos de referencia Babilonia / José María Blázquez MartínezLos flâneurs son observadores apasionados que prosperan en entornos que estimulan los sentidos visuales. Tránsitos del flâneur Entiendo que el flâneur digital, es aquel que practica la flânerie, encontrando en la ciudad una traducción espacial de las lógicas de navegación digitales. Y detectando, como dice Baudelaire, lo esencial en la moda, lo que va a permanecer en la historia. Engels escribe:
En Choay, F. (1970), El urbanismo: utopías y realidades. Barcelona: Lumen https://www.bifurcaciones.cl/004/reserva.htm Una oda a la tradición de la filosofía al aire libre y su influencia en once grandes figuras de la literatura y el pensamiento. Platón enseñaba paseando y su Academia se hallaba en un bosque sagrado. Aristóteles daba sus charlas en un parque y su escuela, el Liceo, recibía ese nombre por su sombreada arboleda. Los romanos cultos acudían a los jardines para conversar y estudiar. Los jardines pueden consolar, calmar y elevar el ánimo, pero también pueden desconcertar y provocar, y este es el valor filosófico que se ha perpetuado hasta la era contemporánea. Esta fascinante obra explora la relación íntima de grandes figuras históricas -entre otros, Proust, Rousseau, Orwell o Dickinson- con plantas, árboles y flores que tanto amaban (y en ocasiones tanto detestaban) y revela los profundos pensamientos que se llevaron a cabo al aire libre. Jane Austen buscaba el consuelo de la perfección entre el filadelfo y la peonia de su casita de campo. Los manzanos helados de Leonard Woolf le sugerían justo lo contrario: un atisbo de la precaria brutalidad del mundo. La escandalosa autora francesa Colette descubrió la paz contemplativa en las rosas. Años más tarde, Jean-Paul Sartre describía la náusea provocada por un castaño: un grito existencialista que congregó a una generación. Los jardines son una manifestación de la naturaleza al tiempo que la metáfora de la naturaleza humana, de allí su esencia filosófica y la belleza de este libro. | PASEANDO ESPACIOS: DEL FLÂNEUR URBANO AL CIBERFLÂNEUR |

.jpg)



















No hay comentarios:
Publicar un comentario