"Los poemas eran, para los antiguos griegos, mucho más que literatura. Eran el fundamento de la educación, la herencia común que unía al disperso mundo griego, la fuente de la que un niño griego aprendía la lengua en su forma más noble, los actos de los héroes, la naturaleza de los dioses y los valores por los que debía vivir una persona de honor. El filósofo Platón, aun cuando se enfrentaba a la autoridad de Homero, concedió que este único poeta había educado a Grecia. Los poemas proporcionaban a los griegos su mitología, sus modelos de conducta, su sentido de la forma trágica de la vida humana y una gran parte de su religión. Cuando la civilización griega transmitió su herencia a Roma, Homero la acompañó, y el más grande de los poetas romanos, Virgilio, construyó su Eneida consciente y abiertamente sobre el modelo homérico. A través de Roma, y más tarde a través de la recuperación del saber griego en el Renacimiento, Homero entró en la corriente sanguínea de cada literatura europea, y allí ha permanecido desde entonces."
Poeta épico, autor de los dos más antiguos monumentos de la literatura griega, la Ilíada y la Odisea. Nada se sabe sobre su vida: tanto su nombre, la fecha y lugar de nacimiento, como su propia existencia, han sido objeto de disputa desde la más lejana antigüedad. Su nombre, que en griego significa [en griego moderno] rehén, quizá sólo sea un sobrenombre. De cualquier forma, se ha situado su existencia entre 1200 y 600 a.de J.C., aunque muchos eruditos estén ahora de acuerdo en que vivió en la segunda mitad del siglo VIII, alrededor de 725-700 a.de J.C. En la antigüedad, no menos de doce ciudades reclamaban haber sido su cuna, pero es la isla de Quíos, en la costa de Asia Menor, la que sigue aún hoy siendo la favorita. En el siglo II a.de J.C. había varios investigadores que sostenían que había habido dos Homeros, uno el que había escrito la Ilíada, y otro, el autor de la Odisea. Estas opiniones estuvieron en el inicio de la famosa "cuestión homérica". Eruditos de los siglos XVIII y XIX creen que Homero o sus múltiples equivalentes vivieron antes de que se hubiera inventado la escritura y que el poeta o poetas habrían tenido que componer oralmente, e inventar poemas sólo en estrofas cortas que les permitieran un rápida memorización. Desde luego, la tradición oral de poemas no se ha perdido, como lo atestiguan los poetas iletrados que se encuentra aún en Yugoslavia y Chipre, capaces de componer poemas bien estructurados y tan largos como los 12.000 versos de la Odisea.
La temática de Homero es la Guerra de Troya, que tuvo lugar a finales del siglo XIII o comienzos del XII a.de J.C., y que hoy se considera un acontecimiento histórico y no un mito. Que Homero conociera o no este remoto período de la primitiva civilización micénica, explica mejor la tradición oral de la poesía épica. Sin embargo, a pesar de la oscuridad que rodea el período existencial de Homero, y a sus métodos poéticos, nada mitiga su fama. Los antiguos griegos le llaman simplemente "El Poeta" y le miraban con la más alta reverencia, y los siglos posteriores han seguido haciendo lo mismo.
Quienes hemos visto Harry Potter o El Señor de los Anillos y nos emocionamos con los animales fantásticos, los seres mitológicos y las luchas entre el bien y el mal, no lo sabemos pero estamos a punto de caer en las redes de Homero.
Si además nos gusta el cine y seguimos los últimos estrenos, tal vez hayamos escuchado que Christopher Nolan tiene en el horno una nueva película, The Odyssey, basada en La Odisea, una de las más grandes epopeyas clásicas de la antigüedad.
La historia que nos cuenta el periplo homérico está escrita en el siglo VIII a. e. c. Sin embargo, es más actual que nunca. Seguro que en algún momento hemos dicho o escuchado decir “el talón de Aquiles”, “¡qué odisea!”, “la esperanza es lo último que se pierde”. Pues bien, estas expresiones se originaron hace 3 000 años.
Cíclopes, hechizos y sirenas
Imaginemos a un héroe intentando volver a su casa, Ítaca, después de la guerra de Troya –la del famoso caballo– y enfrentándose a un largo viaje de… digamos diez años, para ser fieles al poema. Este héroe es Ulises (Odiseo), el mismo al que han hecho alusión autores contemporáneos –como el poeta griego Konstantínos Kavafis y el escritor irlandés James Joyce– y en el que bien podríamos encontrar similitudes con el mismísimo Frodo, de El Señor de los Anillos.
Empieza enfrentándose al cíclope Polifemo, monstruo de un solo ojo que devora sin pensarlo a quien se ponga en su camino y al que consigue engañar gracias a su astucia. Después vence al insinuante pero peligroso canto de las sirenas atándose al mástil de su embarcación para no sucumbir. Y desafía a las terribles Escila y Caribdis, monstruos marinos que se asientan a uno y otro lado del estrecho por el que tiene que pasar su nave. Además, también tenemos hechiceras como Circe quien, mediante una poción mágica, convierte a Ulises y a sus hombres en cerdos.
Por si fuera poco, todavía hay más tropiezos en el viaje de nuestro héroe. En esta ocasión, de la mano de la bella ninfa Calipso, que lo retiene durante siete años en la isla de Ogigia. Todo esto sin olvidar la ira de los dioses, con Poseidón, dios del mar, al frente. Este se encarga de hacerle el camino de vuelta a Ítaca más difícil todavía a fuerza de oleajes, naufragios y tifones –por cierto, Tifón también es un ser mitológico–.
Posiblemente a estas alturas ya tenemos claro de dónde viene la expresión “vaya odisea”.

El telar de Penélope
Y mientras Ulises lucha por volver a casa, ¿qué está ocurriendo en Ítaca?
Pues que, cuando ya parecía evidente que Odiseo no iba a volver y aprovechando que Telémaco había salido a buscar noticias de su padre, un puñado de pretendientes con intención de ocupar el palacio en su ausencia y aprovecharse de la vulnerabilidad de Penélope ha ocupado la escena. Ni más ni menos que 12 señores –de los 108 interesados inicialmente– se instalan en los aposentos del edificio, comiendo y bebiendo sin descanso esperando a tomar la mano de la mujer. Ella había dicho que elegiría una nueva pareja entre los interesados cuando acabara de tejer un sudario para su supuesto difunto marido.Penélope en su telar con una sirvienta recogiendo manzanas, en una pintura de John Roddam Spencer Stanhope. Sotheby's/Wikimedia Commons
Lo que no podían intuir ellos era que Penélope tejía de día, pero deshacía el tejido de noche, confiando en que Ulises regresaría vivo.
Tres años estuvo Penélope tejiendo y destejiendo, hasta que una de las sirvientas descubrió el engaño. El enfado de los pretendientes fue mayúsculo. Le permitieron terminar de hilar el sudario, pero vigilándola día y noche para que no hiciera más trampas. Una vez terminado tendría que elegir nuevo esposo sin dilación.
El amigo más fiel
En este punto de la obra, Ulises llega a Ítaca. Pero no como rey sino convertido en un mendigo por obra de la diosa Atenea, a la que el héroe había implorado ayuda para recuperar su casa. Es tal la transformación que ni Eumeo, su propio porquerizo, le reconoce.

Pero sí hay alguien que, simplemente viéndole los pies, sabe que ese mendigo es su amo. Y ese es Argos, su perro. Compañero fiel que esperó veinte años (los diez de la guerra de Troya más la década de regreso) a que su dueño regresara antes de morir. Argos le saluda agitando la cola, aunque Ulises sabe que no debe responder al saludo para no desvelar su identidad.
El héroe es consciente de que no puede presentarse vestido de rey, porque entonces los pretendientes le matarían. Así que decide mantener su apariencia de mendigo e infiltrarse en el palacio para llevar a cabo un ataque sorpresa. Tan solo su hijo, Telémaco, sabe de sus intenciones.
Ilustración de François-Louis Schmied para La Odisea en la que Ulises, disfrazado de mendigo, se dispone a superar la prueba del arco. Gallica (biblioteca digital de la Biblioteca Nacional de Francia).
Mientras tanto, Penélope, acosada por los hombres, decide ponerles a examen, exigiéndoles que superen una prueba consistente en tensar el arco de Odiseo y atravesar doce hachas alineadas con una única flecha; el que consiga pasarla será su nuevo esposo. Ninguno de los doce lo logra, pues el arma está forjada únicamente para las manos de su dueño y requiere, además de fuerza bruta, una técnica particular.
Así pues, en un giro de los acontecimientos, quien sí lo consigue es el mendigo del que llevan un tiempo burlándose, el hombre que en ese momento desvela su verdadera identidad como Ulises, rey de Ítaca. Acaba uno a uno con todos ellos y recupera así su patria, su hogar y su familia después de veinte años de penurias y calamidades.
Para profundizar en la historia que acaba de leer, puede esperar al estreno de la película el verano de 2026. O, mejor aún, puede coger la obra de Homero y descubrir una auténtica novela de aventuras y el origen de muchos de los actuales seres mitológicos que conocemos. Una vez hecho, se preguntará por qué no la ha leído antes.
El mapa interactivo del viaje de Ulises en 'La Odisea:' la película de Christopher Nolan
Fuentes y bibliografía
En español:
- Homero. La Ilíada. Traducción de Emilio Crespo. Madrid: Gredos, 1991. — Traducción académica con amplio aparato crítico y notas explicativas.
- Homero. La Odisea. Traducción de Emilio Crespo. Madrid: Gredos, 1991. — Traducción complementaria para estudios comparativos.
- García Gual, Carlos. Introducción a Homero. Madrid: Taurus, 1998. — Introducción accesible al poeta y sus obras en español.
- Finley, M. I. El mundo de Odiseo. Barcelona: Crítica, 1984. — Análisis de la sociedad que Homero retrata.
- Kirk, Geoffrey S. La poesía épica homérica. Barcelona: Crítica, 1990. — Análisis estructural y literario de la épica homérica.
En inglés:
- Lattimore, Richmond (trans.). The Iliad of Homer. Chicago: University of Chicago Press, 1951. — Traducción estándar en academia para análisis comparativo.
- Parry, Milman. The Making of Homeric Verse: The Collected Papers. Oxford: Oxford University Press, 1971. — Investigación fundamental sobre la composición oral homérica.
- Powell, Barry B. Homer and the Origin of the Greek Alphabet. Oxford: Oxford University Press, 1991. — Análisis de cómo la escritura influyó en la preservación de Homero.
Fuentes digitales:
- Lacus Curtius. The Iliad and Odyssey of Homer — Textos homéricos completos en griego y traducción al inglés.
- The Stoa: A Consortium for Electronic Publication in the Humanities. Homer Multitext. — Base de datos académica con manuscritos homéricos, comentarios antiguos (escolios) y materiales de investigación.
Ulises’ venganza contra los pretendientes de Penélope (1814), Christoffer Wilhelm Eckersberg
¿Fue realmente Homero el creador de la Ilíada y la Odisea tal y como las conocemos? ¿Son la Ilíada y la Odisea los únicos poemas épicos que hubo en la antigua Grecia? En caso de que hubiera más, ¿eran también de Homero? Hace décadas que los especialistas buscan respuesta a estas incógnitas. No podemos asegurar nada con total certeza. Esto es lo que llamamos “la cuestión homérica” desde que, hace ya casi un siglo, se empezara a dudar de la existencia de Homero como autor de los poemas épicos.
Busto de Homero. Mármol, copia romana de un original helenístico del siglo II AEC, Museos Capitolinos, Roma.Sin embargo, para los antiguos, Homero había sido su autor. No les cabía ninguna duda. Siete pequeñas obras biográficas, aparte de otras bizantinas, y la que conocemos con el título del Certamen de Homero y Hesíodo, pertenecientes todas ellas a la Antigüedad tardía, ofrecen datos sobre su supuesta vida, tomados a su vez de obras anteriores, hoy perdidas. Hablan acerca de su lugar de nacimiento, de dónde murió y de sus viajes por distintas ciudades griegas, sobre todo de la costa jonia, hoy Turquía.
El uso de fórmulas repetitivas
Milman Parry, fotografía de su anuario universitario, año 1919. Oakland Tech Centennial, CC BY
Sabemos que tanto la Ilíada como la Odisea circularon de manera oral quizá durante siglos en distintas versiones antes de convertirse en un texto escrito definitivo. ¿Cómo es posible que un poema escrito por un supuesto único autor tuviera tal cantidad de variantes hasta su puesta por escrito? ¿A qué se deben las incongruencias argumentales? Milmam Parry y, a su muerte, Albert B. Lord, buscaron las raíces de estos poemas comparándolos con la tradición oral épica de la antigua Yugoslavia. Esta sigue aún viva. Vieron que, en la composición y transmisión de los poemas, la formularidad era un elemento esencial.
¿En qué consiste dicha técnica? Cuando leemos la Ilíada o la Odisea, observamos que determinados epítetos se repiten constantemente. De este modo, Agamenón es “soberano de hombres”, la Aurora “de dedos rosados”, Aquiles “de pies ligeros”, Néstor “de meliflua voz”, etc. Esto es lo que consideramos fórmulas y nuestros poemas están plagados de ellas.
Aedo. Museo de Hiraclio, en Creta. Luis Calero Rodríguez, Author providedSe observó que el cantor podía cubrir con ellas diferentes secciones de los hexámetros, el verso heroico griego. Comprendieron que este sistema de composición pertenecía a un repertorio improvisado por cantores profesionales, que en la antigua Grecia se llamaban aedos (en la épica serbocroata se denominan guslaris). Sus composiciones tienen una forma lingüística y métrica concretas y son constantemente introducidas en la composición a medida que se iba improvisando para mantener en la memoria el pasado heroico.
Una biografía inconsistente

El uso continuo de estas fórmulas en la Ilíada y la Odisea planteaba dudas sobre la existencia de un único autor de los poemas. Al mismo tiempo, se pudo probar la inconsistencia de los datos biográficos, que sólo ponían en evidencia nuestra absoluta ignorancia acerca de Homero. Hoy se tiende a considerar su nombre desde la tradición mítica, al igual que otros famosos cantores de la Antigüedad griega, como Orfeo, Museo, Arión, etc. Homero representa la tradición oral, transmitida de generación en generación, de una manera de componer la épica por los aedos, que se acompañaban de la forminge, un instrumento de cuerda.
Además del uso de fórmulas, y de la poca fiabilidad de los supuestos datos biográficos, hay más características que indican más de un único autor. Por ejemplo: la lengua de los poemas no es uniforme. Si el poeta era jonio, ¿por qué encontramos abundantes rasgos de otros dialectos griegos antiguos? Además del jonio, hay elementos de origen eolio o ateniense. Incluso algunos son de un dialecto conocido como arcadiochipriota, posiblemente de tradición micénica.
Ausencia de rasgos dorios
Misteriosamente, los poemas no tienen rasgos dorios, un dialecto crucial en la literatura posterior a Homero, que buscó sus argumentos en los poemas épicos, (por ejemplo, en la tragedia ática). Esto plantea problemas: en primer lugar, porque si hay una supuesta tradición épica micénica, no se explica que los aqueos, continuadores de la cultura micénica en el continente, la perdieran tras la caída de los palacios micénicos hacia el 1200 AEC; y, en segundo lugar, porque si dicha tradición épica es posterior a la desaparición de la cultura micénica, los poemas deberían tener rasgos de la lengua doria.
Aquí es cuando Atenas y sus tiranos, especialmente Pisístrato, entran en la historia de nuestros poemas. Entre el 546 y el 514 AEC, Atenas vivió un momento de gran auge económico y, consecuentemente, cultural. Es el momento de reorganización de las Grandes Panateneas. También entonces nace el teatro, en el 534. Sus gobernantes quisieron mostrar al resto del mundo heleno la nueva potencia de esta pólis. Las distintas variantes de la Ilíada y la Odisea que circulaban se pusieron por escrito en una única versión, que es en gran medida la que ha llegado a nosotros. La conocemos como la redacción pisistrática. Era obligatorio cantarla y/o recitarla durante varias jornadas en los festivales atenienses.
Los otros “Homeros”
¿Qué sucede, entonces, con los demás ciclos épicos que se le atribuían? Los antiguos pensaban que Homero también había sido el autor de la Tebaida, de los Himnos, del Margites, de los Nostoi, los Cypria, etc. La investigación actual rechaza plenamente esta posibilidad. Conocemos los nombres de unos cuantos compositores épicos: en zona eolia, Lesques de Lesbos y Hesíodo y Quersias de Beocia; también a Estásimo y Hegesias de Chipre, a Eugamón de Cirene y a los áticos Hegesino y Onomácrito, además de diez jonios. De todos ellos, sólo Hesíodo habla de sí mismo como autor de sus obras, la Teogonía y Los trabajos y los días.
Aquiles arrastrando el cuerpo de Héctor. Lecito ático de fondo blanco, h. 490 a. C. Proveniencia: Etruria. Museo LouvreEn resumen, no sabemos cuándo tomaron su forma definitiva la Ilíada y la Odisea. No obstante, la redacción pisistrática es la teoría más consistente debido a los novedosos rasgos atenienses de los poemas. Además de la inclusión de aticismos en los poemas, a partir del 520 AEC proliferan los vasos áticos con motivos homéricos, cuando antes no habían sido tan frecuentes, y la incineración de cadáveres, que aparece en los poemas, se practica en Atenas desde el 464 AEC.
Ello nos lleva a pensar que esta tradición oral culminó en una puesta por escrito ateniense a cargo de los tiranos de la pólis. Su fin es claro: una útil propaganda del nuevo poder adquirido. Por todo ello, Homero no puede ser considerado su autor, en el sentido moderno de la palabra, aunque ello no afecta a la calidad de las dos primeras obras de la literatura griega, patrimonio de todos nosotros.
El estilo poético de Homero
Cualquiera que haya abierto alguna vez la Odisea o la Ilíada conocerá la existencia de numerosos obstáculos que dificultan la lectura. Habrá experimentado cómo sus expectativas lectoras eran burladas una y otra vez, y cómo sus categorías estéticas más elementales se mostraban impotentes para lidiar con esos grandes y viejos poemas. En las obras de Homero se repiten muchas veces los mismos versos y hay numerosas interrupciones que contrarían nuestra exigencia de unidad y coherencia narrativa.

Portada de una edición en latín de la Ilíada de Homero del siglo XVI. Wikimedia Commons
La Ilíada relata la ira y ausencia de Aquiles del combate de los aqueos contra Troya. La Odisea, por su parte, detalla las vicisitudes del retorno de Odiseo, responsable de la caída de Troya, a su lugar de origen, la isla de Ítaca.
La lectura de ambos poemas pide abandonar la costumbre de imponer categorías y expectativas modernas a los textos griegos antiguos. También reclama que se aprecien uno por uno los rasgos de estilo poético sin los cuales Homero no sería Homero. Y por “Homero” entendemos la figura o figuras que, alrededor de finales del siglo VIII a. e. c., compusieron mediante la escritura dos grandes poemas enraizados en una larguísima tradición oral. Sea cual fuera su autoría y proceso de composición, lo cierto es que la Ilíada y la Odisea poseen rasgos formales comunes y un estilo único.
Los poemas homéricos son inconfundibles: expansivos, parsimoniosos, ociosos incluso. Homero siempre tiene tiempo, no se aburre nunca. Son también poemas sumamente atentos, cuidadosos, perceptivos: se fijan en los detalles hasta el agotamiento.
Nos parece que están llenos de digresiones superfluas, listas interminables de nombres y lugares, reduplicaciones gratuitas y repeticiones enervantes. Pero esto, más que derrotarnos, debiera estimularnos.
¿Qué visión del mundo se expresa en este estilo redundante, tranquilo y moroso? ¿Por qué es capaz de admirarlo todo –una fuente, un cetro, un muslo ensangrentado– con ese extremo placer y esa intensa atención?
Not about breaking news. Not about unfounded opinions.
Adjetivos y digresiones
Característico del estilo homérico es el uso de combinaciones formulares de nombres y adjetivos, por ejemplo: “Afrodita la dorada”, “hombres comedores de pan”, “cabezas sin vida de los muertos”. Estas combinaciones son una marca de la composición poética oral improvisada, y su función estética resume el significado general del estilo de Homero.
Los epítetos formulares nos obligan a dedicar nuestra atención a aquello que modifican. No adjetivan de forma caprichosa, sino descubriendo la esencia diferencial, la verdad fundamental: la tierra es “la que a tantos alimenta”; los ancianos son “los que mucho han soportado”, etc.
Este rasgo se amplía en las digresiones a propósito de objetos o guerreros, a menudo personajes que se presentan una sola vez en el poema y lo hacen para morir. En la Ilíada los hombres no desaparecen en el anonimato total. Es su último momento y el poeta escribe su epitafio: “Eneas mató a Medón, el hijo bastardo de Oileo, exiliado de su patria por doble asesinato”. No era un guerrero menor ni un hombre cualquiera. Era un ser único, por eso la atención y el homenaje.

Jarrón que muestra a Aquiles al acecho de Troilos. Fæ / Wikimedia Commons, CC BY-SA
Las digresiones más famosas son probablemente la descripción del escudo de Aquiles en la Ilíada y la historia de la cicatriz de Odiseo en la Odisea, que Erich Auerbach hizo célebre en su obra Mímesis. No son rellenos superfluos ni tienen mero valor ornamental. Son parte esencial de la figura del poema.
Aquiles necesita un nuevo escudo para volver al campo de batalla y vengar la muerte de Patroclo, su amigo irreemplazable, y el dios Hefesto le forja el escudo más asombroso que hayan visto nunca ojos mortales. La cicatriz de Odiseo es la señal de identidad que su nodriza reconoce mientras lava sus pies pensando que es solo un mendigo –Odiseo retorna a casa bajo ese disfraz–. Si lo descubriese, todo el plan de retorno se echaría a perder.
Las digresiones son esenciales no solo porque cumplen una función narrativa determinada –la historia de la cicatriz de Odiseo eleva el suspense y la tensión del momento–, sino porque abundan en la capacidad de prestar atención plena a cada detalle: en Homero cada detalle es importante, interesante, bello, único.
Repetición y ritual
Otro rasgo de estilo llamativo para el lector contemporáneo es la recurrencia de versos y tiradas de versos similares.
Cada vez que amanece un nuevo día, los poemas lo proclaman: “Aurora, la de velo de azafrán, se esparcía sobre la tierra”. Y cada vez que los hombres terminan de consumir alimentos se concluye que “expulsaron el deseo de bebida y comida”.
Naturalmente se producen variaciones en la repetición, pero lo importante es reconocer que Homero no describe los acontecimientos de modo azaroso, sino que dispone de un conjunto de esquemas rutinarios para describir la partida de un barco, la acogida de un extranjero, un baño, un sacrificio, un juramento, un duelo o una súplica.
Son las llamadas “escenas típicas”, bloques narrativos que contienen una serie repetible de elementos con los que los oyentes antiguos estarían familiarizados. De este conocimiento previo dependía que pudiesen detectar eventuales desvíos u omisiones en el modelo y evaluar no solo el éxito o el fracaso de la escena, sino también de la ceremonia (el sacrificio, el duelo, la súplica, etcétera).

‘Atenea se aparece a Odiseo para revelarle la isla de Ítaca’, de Giuseppe Bottani. Sotheby's Lot/Wikimedia Commons
Independencia y unidad
Los epítetos, las digresiones y las escenas típicas manifiestan la capacidad de ver las cosas una por una, separadamente, sin necesidad de relacionarlas exhaustivamente con otras ni con el conjunto total. Esta independencia se observa también en el hecho de que en estos poemas las escenas poseen cierta consistencia y autonomía propias.
Esto ha motivado una reflexión acerca de si es o no adecuado aproximarse a Homero desde la expectativa de la “unidad orgánica” de la obra de arte, es decir, presuponiendo que en un poema las partes han de subordinarse jerárquicamente al conjunto. En la escritura de Homero esta expectativa no se cumple del todo. Hay unidad, pero también cierta inorganicidad esencial a la figura del poema.
En Homero las cosas tienen protagonismo por ser sencillamente lo que son. Lo mismo ocurre con las escenas y también con los versos, los hexámetros dactílicos, cada uno de ellos un logro artístico individual. Un hexámetro dactílico es una secuencia de seis dáctilos –una sílaba larga y dos breves– hasta un punto de corte. El ritmo de la poesía griega se basa en la cantidad de las sílabas y es por esto que hoy no puede replicarse.
La poética homérica ha sido vinculada a menudo con la pintura sobre vasos de estilo geométrico, en la cual la primacía no la tiene de manera exclusiva el cuadro total, sino cada parte y cada elemento tomados por separado.

‘Homero’, de Jean-Baptiste Auguste Leloir. Homenaje a ‘La apoteosis de Homero’, de Ingres. RMN-Grand Palais (musée du Louvre) / Franck Raux
Estilo y pensamiento
Un reto aún mayor para los lectores modernos es poder comprender por qué la referencia a ciertos personajes inmortales forma parte de la capacidad poética de resaltar la belleza y la singularidad de cada cosa.
La presencia ubicua de los dioses ensancha el horizonte mortal del poema. Ellos son los espectadores honoríficos de las vidas humanas, que, por esta razón, no pasan desapercibidas ni son del todo insignificantes. Son además antagonistas y benefactores: aman y odian, socorren y desbaratan planes. A Aquiles le tiran del pelo, sonríen escuchando las fabulaciones de Odiseo, riñen con duras palabras a Helena cuando se resiste a la cama de Paris y advierten a Diomedes del límite que un mortal jamás traspasará. Las figuras de los dioses no son solo un recurso narrativo de primer orden, sino también una manera de aumentar la fascinación y la distinción de todo lo que aparece y acontece en el poema.
Que algo “sea” dios o tenga un dios detrás es en efecto la máxima expresión de un mundo lleno de presencias vivas y fuerzas majestuosas que los lectores modernos quizá ya no quieren o no pueden soportar.
Si observamos las variadas redes personales que existen, ya sean de arquitectos, de jugadores de pimpón o un grupo de amigos en Facebook, veremos que presentan algunas similitudes. Por norma general se confirma la hipótesis de los seis grados de separación, que sostiene que todos estamos conectados por muy pocos intermediarios. Cada uno de nosotros tenemos un gran número de conexiones y tendemos a relacionarnos con gente que es parecida a nosotros. Estas redes también suelen estar organizadas jerárquicamente.
En el ámbito de la ficción –como el universo Marvel o El Señor de los Anillos– vemos que las redes que se establecen entre los personajes de ficción suelen diferenciarse en algunos aspectos de las de la vida real. Por ejemplo, los personajes tienen un menor número de conexiones y no se relacionan solo con gente similar. A diferencia de lo que ocurre en la realidad, en las redes de la ficción puedes eliminar a los personajes ficticios sin que afecte al número de conexiones que tiene el resto del elenco. Estas diferencias plantean una idea interesante: examinar las obras de ficción y ver cuánto difieren de la realidad.
En 2012, un estudio irlandés hizo precisamente esto con tres obras clásicas: La Ilíada, Beowulf y la obra irlandesa El robo del toro de Cualinge. Las redes de personas en La Ilíada, la obra más antigua conocida de la ficción occidental, resultaron ser las más parecidas a la vida real. Esta constatación se corresponde con la existencia de algunos documentos arqueológicos que prueban que ciertos acontecimientos recogidos en la obra de Homero, como la guerra entre Grecia y Troya, sucedieron en la realidad.

El viaje de Homero.
En un reciente artículo que hemos publicado en colaboración con Pedro Miranda, de la Universidad de Ponta Grossa en Brasil, usamos un enfoque similar para analizar la sociedad retratada en el otro poema clásico de Homero, La Odisea.
Homero fue un poeta de la antigua Grecia que vivió en el siglo VIII a. C. La Odisea, que es en parte una secuela de La Ilíada, habla de un habilidoso héroe llamado Odiseo que luchó en la Guerra de Troya. Después de su victoria al lado de los griegos, fue repudiado por los dioses debido a su orgullo y se ve obligado a pasar diez años intentando regresar a casa, enfrentándose a multitud de monstruos, brujas, bestias y caníbales, y a un terrible desconsuelo.
Al igual que La Ilíada, La Odisea es una síntesis de las narraciones orales más relevantes y difundidas en tiempos de Homero. Conseguimos desarrollar un método para extraer la información social de la historia basado en las interacciones de los personajes. No fue tarea fácil, porque en muchos casos no está claro quién está hablando con quién. Por ese motivo analizamos varias traducciones. Debíamos asegurarnos de que no estábamos malinterpretando nada.

A partir de aquí, pudimos identificar un total de 342 personajes, con 1.747 conexiones establecidas entre ellos, como indica el siguiente diagrama.
Analizamos estos datos utilizando varias herramientas derivadas de la teoría de redes complejas: métodos estadísticos para procesar datos referidos a las características de una red y percepciones sobre la tendencia que tienen las personas a formar grupos conectados. También comparamos estas características con las redes en Facebook.
Los 342 miembros del elenco de La Odisea. Cada color corresponde a un grupo. Miranda/Baptista/Pinto
Hallamos pruebas sustanciales de la presencia de una estructura social “de la vida real” en La Odisea. En particular, los personajes de cada capítulo o escena descritos en los 24 libros del poema correspondían casi con precisión a grupos de redes de la vida real. Esto nos llevó a preguntarnos si Homero tenía un profundo conocimiento de las redes, o si copió detalles clave sobre sus personajes y sus interacciones de otras fuentes.
Para examinarlo con más detalle volvimos a analizar la obra, pero esta vez excluyendo a seres mitológicos, como dioses y monstruos. La nueva red resultante era aún más parecida a las redes de la vida real. Paralelamente, hicimos el mismo análisis pero manteniendo a los personajes mitológicos y excluyendo a los personajes humanos, y el resultado fue una red completamente ficticia. Obviamente, concluimos que La Odisea es una amalgama de personajes mitológicos y humanos reales.
Odiseo vuelve a luchar contra sus adversarios (Gustav Schwab, 1892).
También examinamos si algunos personajes de la historia establecían sus conexiones como suele hacerse en el mundo real. Una vez más, las relaciones entre los dioses, héroes y bestias que conforman el conjunto de los personajes mitológicos no se correspondían con la manera de establecer relaciones entre las personas reales. Por ejemplo, tendían a interactuar con una cantidad anormalmente elevada de personajes de otras comunidades, lo que denota la capacidad de omnipresencia propia de un dios. Por el contrario, los personajes humanos de La Odisea establecían sus conexiones igual que las hacemos en Facebook en la actualidad.
Como suele ocurrir en la ficción, parece que Homero no se limitó a contarnos un cuento. Retrató personajes y hechos reales de la antigua Grecia. Esto incrementa la importancia histórica de sus obras, y también plantea la posibilidad de utilizar la misma técnica para evaluar otras obras históricas. Seguramente solo sea cuestión de tiempo, por ejemplo, que alguien use la teoría de redes complejas para analizar la Biblia.
Tres décadas para detener a Matteo Messina Denaro, el más buscado de los capos sicilianos, escondido en un pueblito de la provincia de Trapani. ¿Por qué sacar a relucir el suceso en un ámbito donde esperamos ver aparecer a Odiseo, la radiante Circe y los héroes que asociamos al nombre de Homero?
El tipo no nos interesa, pero sí Trapani, en cuya capital una calle luce el nombre de nuestro protagonista: Samuel Butler (1835-1902). Allí llegó el inglés siguiendo la pista de una figura mucho más sugerente y recóndita de más de dos mil años.
Un joven y desafiante Samuel Butler en sus años de estudiante en la Universidad de Cambridge. The Samuel Butler Collection, by Henry Festing Jones / Project Gutenberg
Sería inexacto regalar un titular como el que sigue: “Traducida por primera vez al español la obra más polémica de Butler”. Si bien es cierto que La autora de la Odisea no había aparecido hasta ahora en español, también lo es que no está sola entre las obras de Samuel Butler que causaron revuelo en una época cuajada de grandes descubrimientos y enconados debates.
Su madre, Fanny, dio a luz el año que Darwin arribó a las Galápagos. De hecho, aquel 4 de diciembre de 1835 el Beagle acababa de dejar atrás el famoso archipiélago y se encaminaba a Nueva Zelanda, tierra que veinticinco años más tarde pondría un punto y aparte a la vida del propio Butler. Se alejaría con aquel viaje de un padre estricto y de un destino impuesto como pastor de la Iglesia. Ahorraría allí lo suficiente para llevar una vida modesta pero holgada de viajero, pintor y músico aficionado, y hallaría inspiración para escribir Erewhon, una de las grandes distopías del fin de siglo.
Cómo acabar con la cuestión homérica
La llamada “cuestión homérica” es sólo el último berenjenal en el que se introdujo.
La revelación de su tesis parece perfectamente orquestada: el 30 de enero de 1892 publica un breve artículo en la revista Athenaeum y ese mismo día por la tarde pronuncia la conferencia “The Humour of Homer”, en el Working Men’s College de Londres, institución filantrópica en la que se apiñan para escucharle trabajadores junto a intelectuales como Jane Ellen Harrison, una de las primeras profesoras de Cambridge, que le tendrá desde aquel día una marcada antipatía.
Lo que plantea ante tan variopinto auditorio es a grandes rasgos lo siguiente: que el episodio de la isla los feacios, tierra en la que Odiseo naufraga y donde es acogido por la princesa Nausícaa, parece tan «rebosante de vida» que es posible que remita a la patria verdadera de quien escribió el poema. Para más señas, ésta se situaría en la ciudad siciliana de Trapani, que Butler encontró, antes de viajar hasta allí, entre los mapas del British Museum.
¿Y por qué precisamente Trapani? Por una miríada de pequeños detalles geográficos, culturales y antropológicos que Butler descubre en sus recurrentes viajes por la amada Italia y que va desgranando en La autora de la Odisea.
El ensayo, más allá de rigores filológicos y arqueológicos, se convierte por ello en una pieza amenísima donde el carismático Butler recoge hallazgos como éstos: «nunca fui capaz de entender el sistema de cierre de las puertas de los dormitorios de La Odisea hasta que descubrí que la puerta de mi habitación del Hotel Centrale de Trapani estaba cerrada a la manera odiseica». O el del día que conoce a un lugareño llamado Peppino, descendiente de los cíclopes: «resulta que el rostro de Peppino es llamativamente redondo y la palabra cíclope significa ‘de cara redonda’, y no ‘de un solo ojo’»
Por último, no contento con haber desplazado geográficamente las aventuras de Odiseo y su patria desde el mar Jónico hasta Sicilia, añade, para más inri y sofoco de los eruditos, el argumento decisivo: que no debemos hablar de Homero al referirnos a la Odisea, sino de la Autora. A ella Butler la retrata con sorprendente precisión como una muchacha joven y soltera, probablemente una princesa de Trapani cuyos rasgos coincidirían con los de la propia Nausícaa.
De nuevo, decidido a confirmar su intuición, Butler busca pistas hasta debajo de las piedras, es decir, tras cada verso de la Odisea. Y encuentra tantas pruebas que es imposible resumirlas aquí en pocas líneas: el predominio de lo doméstico, el desconocimiento de ámbitos por entonces frecuentados por hombres (como la navegación) y sobre todo el poderío y atractivo de las figuras femeninas, mucho más interesantes que las masculinas (Circe, Calipso, la Helena que recibe a Telémaco en palacio, la reina de los feacios o Atenea, diosa protectora de Odiseo).

La edición en español de La autora de la Odisea, a cargo de los autores del artículo. Athenaica Ediciones
El influjo de La autora de la Odisea llega hasta hoy, gracias sobre todo a la espléndida recreación de Robert Graves: La hija de Homero (1955), novela que da voz a la autora imaginada por Butler.
La tesis de Butler, sobre todo a través de Robert Graves, sigue hoy alentando a escritoras (porque son en su mayoría mujeres) que en los últimos años reescriben la poesía épica griega y latina: desde Penélope y las doce criadas de Margaret Atwood a Las mil naves de Natalie Haynes, de Norma Jeane Baker de Troya de Anne Carson a El silbido del arquero de Irene Vallejo, por no hablar de las nuevas traducciones de la Ilíada por Caroline Alexander y de la Odisea por Emily Wilson, primera al inglés a cargo de una mujer.
Tampoco hay que olvidar las recientes traducciones al español de Miguel Temprano García de las versiones de Butler de la Odisea y la Ilíada.
Butler y la traducción
La idea de que la Odisea la había escrito una mujer surgió cuando Butler acometió la traducción de la epopeya.
Había decidido ponerse manos a la obra al no haber encontrado “ninguna traducción en prosa que fuera legible” y se propuso entonces trabajar en ello “con la esperanza de llegar a entender mejor el poema”. No puede entenderse la ocurrencia butleriana sin reparar en la lectura atenta e íntima que supone ese esfuerzo.
En su ensayo abundan las reflexiones traductológicas. “Si deseas conservar el espíritu de un autor muerto”, afirma, “no has de desollarlo, disecarlo y guardarlo en una caja. Debes comértelo, digerirlo y dejarlo vivir dentro de ti, con la vida que lleves, para bien o para mal”.
Sin embargo, para Butler, su traducción tampoco es perfecta, porque “soy hombre, practicante y anciano, y el rastro del sexo, la edad y la experiencia seguramente pesará sobre mi traducción”. Según él, la persona más capacitada para traducir la Odisea de Nausícaa sería “una chica inglesa rebosante de vida que se haya criado en Atenas”, un argumento en torno a las traducciones que sigue de actualidad.
Por último, aunque la versión odiseica de Butler sea una “irónica novela burguesa”, en palabras de Borges, y su teoría de la autoría femenina se base en argumentos difícilmente demostrables de manera científica, lo importante es lo que permite más allá de esencialismos: ampliar las lecturas posibles y resignificar lo que parecía inapelable o momificado.
Butler demuestra en vivo y en directo aquello que decía Italo Calvino que consigue ser un clásico: un “libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir”.

Ellas también tejen la ‘Odisea’: las voces femeninas que sostienen el viaje
En los últimos años el cine ha vuelto a recurrir a la segunda épica homérica para adaptar las historias del héroe griego. En 2025 se estrenó la película El regreso de Ulises del director italiano Uberto Pasolini, protagonizada por Ralph Fiennes y Juliette Binoche, y se espera con ansias la producción dirigida por Cristopher Nolan para julio del 2026.
Esta recurrencia no debe sorprender: ya desde el periodo mudo los cineastas se inspiraron en los textos clásicos para realizar sus producciones atraídos por el tono aventurero que les proporcionaba. No obstante, ¿es la Odisea únicamente el relato de las hazañas de un héroe?
Según una encuesta realizada en 2018 por la BBC, la Odisea es la obra más influyente de la historia. En sus 24 cantos, esta epopeya narra los diez años del regreso de Ulises/Odiseo a su hogar, Ítaca, después de la guerra de Troya. El énfasis se pone en su lucha contra obstáculos naturales, divinos y humanos para volver a casa con su mujer Penélope y su hijo Telémaco.
Pero… imaginemos ahora que abrimos la Odisea con unas nuevas lentes. Más allá del héroe luchando contra monstruos o sorteando tempestades, encontramos una estructura femenina que sostiene la trama. Este enfoque exige reordenar nuestra expectativa: ya no asimilamos la historia de un solo hombre sino que en sus páginas hallamos un amplio universo femenino. Estas mujeres no se limitan a las funciones tradicionales, sino que se convierten en estrategas, mediadoras y guías fundamentales para el desarrollo del viaje.

Juliette Binoche como Penélope en un fotograma de El regreso de Ulises. Filmaffinity
‘Invisibles’ pero imprescindibles
Desde el comienzo de la epopeya, la presencia femenina es central. La narración se inaugura invocando a la Musa, quien no solo inspira al poeta sino que establece un patrón estructural: la mujer como mediadora entre el conocimiento y la acción, la palabra y el destino.
Este tipo de figuras se configuran como “mujeres guía” y actúan con precisión estratégica, ya que su palabra es motor directo de la acción. Son ellas quienes diseñan rutas, negocian, intervienen en la voluntad divina, eligen los momentos oportunos de ocultamiento o revelación y, en definitiva, desbloquean conflictos y abren sendas.
No obstante, su papel va mucho más allá de asistir al héroe en momentos de dificultad. En la Odisea, las mujeres no solo guían: también piensan, deciden y actúan con una inteligencia tan afinada como la del propio protagonista.
Esa capacidad, conocida en la tradición griega como mêtis –inteligencia práctica, astucia estratégica–, es el rasgo que define a Odiseo. Sin embargo, en el poema no es un atributo exclusivo del héroe. Como señalan autoras como Grace LaFrentz, Odiseo aprende de las mujeres con las que se cruza una forma de mêtis más paciente y calculada, asociada al tejido: urdir planes, tramar soluciones, hilar el tiempo con prudencia…
La metáfora no es casual. La famosa estratagema de Penélope –tejer de día y destejer de noche para ganar tiempo frente a los pretendientes que quieren casarse con ella ante la ausencia de Ulises– es el ejemplo perfecto de esa inteligencia que combina ingenio, autocontrol y estrategia.
Las voces que configuran el viaje
De entre los múltiples personajes femeninos presentes en la epopeya, podemos encontrar modelos paradigmáticos que explican lo que defendíamos anteriormente..
Atenea podría considerarse el mejor ejemplo de la “mujer-guía”. No solo protege al héroe en el Olimpo, sino que diseña sus estrategias, le sugiere disfraces y le da los tiempos justos para actuar. Además, propicia el encuentro con otras mujeres que le ayudarán en momentos cruciales. Su intervención es constante y decisiva.
Helena de Troya aparece en la Odisea ejerciendo un papel de anfitriona y mediadora. En la gran sala de su palacio, junto a su marido y otros hombres, recibe y es la primera en reconocer e interpelar a Telémaco y darle noticias sobre su padre. Nausícaa, por su parte, cumple con una función orientadora muy concreta: al encontrar al náufrago, le indica cómo dirigirse ante su madre, la reina Arete –y no ante su padre, el rey Alcínoo– para ser recibido favorablemente en palacio. Esa mediación no es menor, pues abre la puerta política para que Odiseo tenga el apoyo de la corte feacia para volver a casa.
Calipso, Circe e incluso Ino aportan ayuda desde registros distintos. Lo hacen siendo hospitalarias –como Calipso–, consejeras –como Circe (quien le indica como sortear a las sirenas)– o con su sobrenatural auxilio salvador, como Ino, quien rescata al héroe tras un naufragio dándole un velo mágico que le permite mantenerse a flote y sobrevivir en aguas embravecidas.
Y por supuesto entre todas ellas destaca Penélope. Desde Ítaca, resiste con inteligencia: administra el reino, teje y desteje el sudario de Ulises para dilatar la espera de los pretendientes, decide ponerles a prueba para demostrar quién es digno de casarse con ella –sabiendo que ninguno superará el reto que les marca– y se mantiene firme en su posición todo el tiempo. Su agudeza es incluso reconocida por el héroe al compararla con un venerable rey.
De esta manera, la Odisea deja de ser la historia de un hombre que vuelve para mostrar el tejido de voces femeninas que no son extras sino nodos estratégicos del relato. Asumir esto no resta ni mucho menos valor a la peripecia central. Únicamente reconoce y resalta la importancia de los personajes femeninos que durante tanto tiempo han permanecido ensombrecidos.

Aunque fue compuesta hace más de 2.700 años, La Odisea nunca pasa de moda. Este verano, Christopher Nolan la llevará a la gran pantalla en una película muy esperada protagonizada por Matt Damon, Zendaya, Tom Holland y Anne Hathaway.
Emily Wilson, profesora de Estudios Clásicos en la Universidad de Pensilvania, dice que las adaptaciones cinematográficas del poema épico siempre generan interés en la obra clásica y podrían proporcionar una buena excusa para introducir la epopeya en el aula.
Wilson sabe de lo que habla.
Nolan consultó su muy anunciada traducción de 2018 para su versión cinematográfica. La traducción de Wilson es también la primera traducción completa realizada por una mujer, y en ella esperaba transmitir el ritmo del original.
“La mayoría de las traducciones modernas al inglés disponibles antes y después de la mía utilizan verso libre o prosa, en lugar de verso métrico y rítmico”, dice.
Wilson compartió recientemente algunas de las estrategias que utiliza al enseñar La Odisea y otras obras de Homero y mitos a sus estudiantes universitarios.
Enseñando la odisea: desvíese del viaje del héroe
La Odisea se enseña con frecuencia a través del marco del “viaje del héroe” de Joseph Campbell, pero Wilson cree que ese enfoque puede ser demasiado limitado.
“[Invita] a los estudiantes a ver La Odisea como una especie de plantilla para todas las demás narrativas de misiones y a centrarse exclusivamente en la perspectiva del protagonista”, dice. Esto puede eclipsar la forma en que Odiseo interactúa con muchos otros personajes “incluidos aquellos que no tienen ni una misión ni un viaje a casa”
Y añade: “Cuando doy clases a estudiantes universitarios que han leído La Odisea en la escuela secundaria, a menudo los invito a reflexionar tanto sobre el atractivo de este enfoque universalizador como a considerar lo que deja fuera, incluida la especificidad histórica de las preocupaciones del poema, que se hacen eco de las preocupaciones particulares del mundo griego arcaico, un mundo de migración y colonización griega a gran escala”
No rehuyas la naturaleza alienígena del libro
“La Odisea, como otras obras de la literatura antigua, es fascinante en gran medida porque es extremadamente familiar en sus preocupaciones y temas y también extraordinariamente extraña”, dice Wilson. “Las deidades, por ejemplo, pueden parecer conveniencias narrativas, y en cierto sentido lo son, y sin embargo La Odisea también fue creada por y para personas que adoraron y sacrificaron a Atenea, Zeus y Poseidón.”
Ella descubre que examinar el conflicto entre los temas familiares y los ajenos puede conducir a discusiones profundas con los estudiantes. “Los primeros cuatro libros tratan sobre los viajes a pequeña escala de Telémaco, el hijo de Odiseo, para visitar a los antiguos camaradas de su padre. El tema de un joven perdido y ansioso que explora su propia identidad visitando hogares alternativos es totalmente identificable para cualquier lector joven.”
Pero al mismo tiempo hay límites a hasta dónde llega esa identificación. “Los términos en los que el poema define la masculinidad adulta pueden ser bastante extraños e incluso inquietantes”, dice Wilson. “Telémaco demuestra una confianza divinamente inspirada al decirle a su madre que se calle, y más tarde da un nuevo paso hacia la edad adulta al asesinar a las trece personas esclavizadas que los pretendientes de su madre reclamaban para reclamar el honor de la casa.”
Examinar los roles de género
Hoy en día, muchos estudiantes cuestionan la desigualdad de género que se ve en el poema.
“Esos sentimientos pueden ser una excelente oportunidad para el debate y la reflexión”, dice Wilson. Y añade que también es “una oportunidad para considerar si estos sentimientos son invitados por el poema en sí o el resultado de una brecha de valores entre La Odisea y los valores modernos”
Los estudiantes de Wilson a menudo están “indignados por el hecho de que Odiseo pasa ocho años en relaciones sexuales con dos diosas, al menos en parte voluntariamente, y sin embargo no parece sufrir repercusiones en su matrimonio con su esposa eternamente fiel”
Y añade: “Existe un desajuste interesante y enseñable entre la idea moderna de ‘adulterio ’—una desaprobación neutral en cuanto al género del sexo extramatrimonial— y la antigua idea de moicheia, que se refiere únicamente a las relaciones sexuales entre un hombre y la esposa de otro hombre”
Esta desconexión es más compleja de lo que los estudiantes podrían imaginar. “El asunto de París y Helena, o el de Egisto y Clitemnestra, amenaza la integridad de la casa y el linaje masculino, mientras que los asuntos de Odiseo en el extranjero no tienen relevancia para la casa”, dice.
Todo esto es un ejemplo de cómo, en palabras de Wilson, “hay muchas oportunidades para discutir la relación entre las normas modernas de género y sexualidad y las del poema”
Utilice elementos visuales y comparta avances tecnológicos
“Cuando enseño mitos, incluida La Odisea, a menudo los yuxtapongo con arte antiguo; los estudiantes que tienen dificultades con el análisis literario a menudo prosperan en respuesta a las representaciones visuales,” dice Wilson. “Hay mucho que decir, por ejemplo, sobre cómo los jarrones atenienses representan el cegamiento de Polifemo, y cómo esto podría compararse o contrastarse con la versión del poema de la misma escena”
La tecnología moderna también juega un papel en la historia actual de los textos antiguos. Recientemente se han publicado traducciones de alto perfil de texto dañado asistidas por IA, pero eso es solo el comienzo de lo que la tecnología puede hacer, dice Wilson.
“Uno de los avances más interesantes para mí no es la IA sino la imagen digital combinada con el análisis de radiocarbono, que ha permitido descifrar papiros que de otro modo serían irrecuperables”, dice Wilson. “Es emocionante para todos, incluidos los estudiantes, saber que todavía estamos descubriendo literatura ‘nueva’ antigua.”
Hablemos de traducción
Wilson, por supuesto, está interesado en las diferencias entre las distintas traducciones de la obra de Homero, pero subraya que hay muchas traducciones excelentes más allá de la suya y que se debería invitar a los estudiantes a comparar y contrastar las diferencias.
“Como una forma de enseñar el valor de la lectura atenta y el hecho de que cada palabra importa, no hay mejor ejercicio que pedir a los estudiantes que miren de cerca quizás dos o tres líneas de La Odisea en varias traducciones diferentes", dice. "Me encanta este ejercicio y creo que despierta a los estudiantes al hecho de que la literatura no se trata solo, y de hecho, no se trata principalmente, de significado; se trata de palabras específicas en un orden específico, y cada elección importa.”
El nuevo libro de Wilson, Crossing the Wine Dark Sea, que se publicará en septiembre, termina con un largo ensayo sobre lo que Wilson llama las “minucias de las decisiones involucradas en traducir solo unas pocas líneas de La Odisea y comparar múltiples traducciones diferentes de las mismas líneas”
Este ensayo es una excelente introducción para los educadores que buscan explorar el papel de las traducciones en La Odisea.
Recuerde: enseñar la Odisea no debería ser un desafío épico
Wilson dice que a veces los profesores evitan enseñar La Odisea porque piensan que será desalentador.
“En muchos sentidos, Homero, especialmente en una traducción moderna razonablemente fácil de usar, es mucho menos desalentador que Shakespeare, a quien espero que la gente también enseñe”, dice.
Y añade: “El debate sobre la enseñanza de grandes libros o del canon se enmarca a veces como si la enseñanza de textos canónicos o antiguos fuera antitética al proyecto de invitar a los estudiantes a ser conscientes de sí mismos, de su propia cultura y de su propio mundo, pero para mí, nada podría estar más lejos de la verdad. Aprendemos sobre nosotros mismos al descubrir quiénes no somos, quiénes casi somos y cómo nos relacionamos con los demás.
El mundo de Odiseo, la Ilíada y Homero (#347)
A propósito del estreno de la adaptación de la Odisea por Christopher Nolan, les proponemos trece lecturas para conocer mejor el mundo clásico griego que recrean los poemas homéricos.
No, aún no he tenido tiempo ni ganas (detesto las aglomeraciones innecesarias) de ir a ver la adaptación de la Odisea de Christopher Nolan, pero espero hacerlo este fin de semana antes de que un entusiasta (que nunca falta) me estropee la película. Esta, como resulta obvio por quién está detrás de ella, es uno de los grandes estrenos del año y por lo mismo está generando una gran cantidad de reseñas y comentarios. Más aún, por tratarse de la adaptación de una de las obras canónicas (y una de las más queridas) de la literatura universal de todos los tiempos, las interpretaciones, exegesis y acotaciones sobre la obra de Homero han inundado las redes, algunas de ellas realmente absurdas o desopilantes, por decirlo del modo más amable. Tal vez por eso recordé estos libros que son una excelente manera de sumergirse en el mundo de Odiseo, la Ilíada y Homero. Todos o cualquiera de ellos les resultará una lectura sumamente útil y placentera, complementaria de las primeras. Como suelo hacer, las obras aparecen en orden cronológico de publicación, no representan ningún orden de preferencia o importancia porque ¡todas son importantes!
1. El mundo de Odiseo (1954), de Moses I. Finley. Con seguridad, el libro con el que todos nos acercamos por primera vez a la sociedad, época e ideas que se recrean o reconstruyen siguiendo el relato de los poemas homéricos. Es un libro que ha envejecido bastante, sí, pero el análisis y aguda percepción que hace del autor de muchos aspectos o mentalidad de la edad heroica griega permanecen vigentes. Un clásico en toda regla.
2. Homero (1972), de C. M. Bowra. Aunque por el título pudiera creerse que se trata de una biografía del gran poeta griego, lo cierto es que se trata de una biografía de ambos libros, de la Ilíada y la Odisea, un exhaustivo análisis de su composición siguiendo un método comparativo y recurriendo no sólo a la ciencia literaria y la lingüística sino también a la arqueología y la historia, lo que le permite al lector acercarse a un enorme caudal de información sobre la literatura antigua. Un librazo.
3. Homero (1979), de Jasper Griffin. A pesar de su sencillez y brevedad, se trata de un trabajo erudito en extenso. Un brillante análisis del trasfondo histórico y la mentalidad homérica, los valores que sustentan la vida misma que subyace en ambos libros, destacando sus virtudes literarias.
4. Muros de Troya, playas de Ítaca. Homero y el origen de la épica (1985), de Jacqueline de Romilly. Un libro extraordinario, brillante, imprescindible desde cualquier punto de vista. La primera, tal vez, que de modo enciclopédico se refiere a todos los problemas que ambas obras plantean: el de su autor, el de su composición original (¿oral o escrita?), el de la época (sus valores e ideas) que reconstruyen los versos homéricos y en la que estos fueron escritos, por qué han trascendido hasta nosotros. Una obra maestra.
5. El mundo de Homero. Breve historia de mitología griega (2001), de Pierre Vidal-Naquet. Premunido de un sólido aparato filológico y lingüístico, el autor analiza muchas secciones de ambos poemas para explicarnos la historia, la geografía, los pueblos y la poesía de edad heroica en que se sitúan ambos libros.
6. La guerra que mató a Aquiles. La verdadera historia de la «Ilíada» (2009), de Caroline Alexander. Mi libro favorito de esta lista por muchas razones, la principal de ellas porque, a diferencia de muchas otras, se aleja de los temas y problemas que durante años han abordado todos para centrarse en uno solo: en la guerra misma, la de Troya. Un libro sencillamente extraordinario que, de la mano de Homero, destila historia en todas sus páginas. La versión o interpretación más realista y descarnada del relato bélico homérico.
7. El legado de Homero (2010), de Alberto Manguel. Como en todos sus libros, este largo ensayo del autor de Una historia de la lectura (2022), desborda erudición, elegancia y un conocimiento de la literatura occidental verdaderamente envidiable. Nunca Homero y su Ilíada y Odisea fueron tan familiares y tan novedosos como en este libro.
8. El mundo de Homero. Una guía de viaje por la Ilíada y la Odisea (2013), de John Freely. Esta guía de viaje por la Ilíada y la Odisea es exactamente lo mismo que hizo Kapuściński (1932–2007) con la Historia de Heródoto: un recorrido fascinante y extraordinario, palmo a palmo, por la historia y la geografía, la cultura clásica antigua y renacentista (que la resucitó), de estos dos libros maravillosos.
9. Homero, Ilíada (2015), de Alessandro Baricco. Mi segundo libro favorito de la lista: es esta versión de la Ilíada contada otra vez, la misma historia, por Baricco en un lenguaje nuevo, renovando aquellas partes que necesitaban (para esta versión moderna) ser renovadas. En fin, una Ilíada nueva para un público nuevo. Sencillamente ¡estupendo!
10. Un verano con Homero (2019), de Sylvain Tesson. «Leer la Ilíada y la Odisea equivale a leer un periódico», escribe la autora al principio de este libro, y no hay mejor manera de resumir su contenido que con esa frase. Una lectura minuciosa e inteligente de ambos libros que constituye otro viaje a la historia y la cultura, la sensibilidad de un pasado que esté muy presente para la autora. Un librazo.
11. Homero y su Ilíada (2024), de Robin Lane Fox. El más reciente y exhaustivo trabajo que se ha escrito sobre el poeta griego y su obra por uno de los clasicistas más reputados del planeta. Una obra en la que el conocimiento histórico y una profunda formación clásica aportan lo más reciente sobre el autor, la época que vivió y su obra. Sin exageración alguna, ¡un librazo!
Además de estos once importantes e imprescindibles libros, no quiero dejar de mencionar The World of Homer: Archaeology, Social Memory, and the Emergence of Greek Epic Poetry (2025), y Rediscovering Homer: The Human Experience in the Odyssey and the Iliad (2026), dos extraordinarios libros de Michael B. Cosmopoulos que aún no han sido traducidos a nuestro idioma. En el primero de ellos vuelve, con nuevas fuentes y nuevas interpretaciones, sobre aquellos aspectos (autoría, realidad, cronología) que han tenido ocupado a los estudiosos de Homero durante siglos; y el segundo, se adentra en el trasfondo histórico, social y hasta antropológico de las obras. Ojalá no tarde mucho su traducción.
Walter Burkert
De Homero a los Magos
La tradición oriental en la cultura griega
Estudio comparativo, integrador e interdisciplinar, de dos ámbitos culturales tradicionalmente inconexos–el griego y el oriental–, este libro recoge las conferencias que Walter Burkert dio en Venecia, en 1996, sobre un tema ya referencial para la historia de los estudios clásicos: la deuda de la civilización griega con la tradición oriental–mesopotámica, egipcia e irania–. Homero, las cosmogonías griegas, el orfismo y los Magos constituyen los temas fundamentales a partir de los que el autor traza, con clara voluntad sintética, las líneas maestras de una investigación innovadora y sugestiva.
Romanos, Griegos, Egipcios y Babilonios : el mundo antiguo en la narrativa occidental de 1750 a 1935
Romanos, Griegos, Egipcios y Babilonios : el mundo antiguo en la narrativa occidental de 1750 a 1935
Dossier elaborado por Christine Sétrin, con la colaboración de Ángel Pozo.
Con el redescubrimiento y posterior excavación, a mediados del siglo XVIII, de los yacimientos de Pompeya y Herculano, la antigüedad se pone a la orden del día por toda Europa y las artes, pintura, escultura y arquitectura, se tiñen de neoclacisismo, estilo en el que destacaron pintores como Jean Auguste Dominique Ingres, Lawrence Alma-Tadema y Jacques-Louis David o el escultor Antonio Canova. Hasta la moda viste a las mujeres de trajes de inspiración romana o griega. Aunque, cuando se habla de neoclacisismo, se suele evocar únicamente las artes plásticas, la literatura de la época también se nutrió abundantemente de esta inspiración antigua. Novelas históricas, románticas, fantásticas, épicas, de aventuras o de inspiración filosófica y religiosa, todos los géneros se prestaron a esta moda y la Antigüedad sirvió de telón de fondo para una multitud de obras muy diferentes unas de otras. Les proponemos, con esta nueva entrega de Tesoros Digitales, un recorrido por una selección de obras representativas de esta corriente literaria : Romanos, Griegos, Egipcios y Babilonios : el mundo antiguo en la narrativa occidental de 1750 a 1935.
Ilustración : Wikimedia Commons. ►
Antes del descubrimiento de Pompeya
▲ Ilustración : Wikimedia Commons.
No podemos empezar este trabajo sin evocar las obras emblemáticas fundacionales del género narrativo en la Antigüedad. Si es cierto que la tragedia y la comedia griegas, además de la poesía pastoral o de las obras históricas, fueron géneros mayores que sirvieron de inspiración para muchos autores, el que sin duda constituye el núcleo de la narrativa occidental es la epopeya. La epopeyas, en particular La Ilíada y La Odisea, de Homero (S. VIII a.C.), y más tarde La Eneida de Virgilio (70-19 a.C.), constituyeron por esta razón una fuente de inspiración inagotable para los escritores de la posteridad. Estos largos poemas procedentes de una tradición oral narran las grandes acciones de un héroe (Aquiles y Ulises en La Ilíada y La Odisea ; Eneas en La Eneida) y contienen todos los elementos necesarios para captar el interés de los oyentes (y posteriormente de los lectores) : aventuras, viajes, batallas, honor, amistad, héroes, amor… con el justo toque de sobrenatural y de fantástico…
Ilustración : Wikimedia Commons. ►
En oposición a esta exaltación de los héroes mitológicos, otro género narrativo aparecido en la Antigüedad que tendría sus adeptos en los siglos venideros fue la sátira. De origen esencialmente latino (aunque se conocen algunas obras griegas que se asemejan a este estilo, por ejemplo Margites (texto bilingüe griego-inglés), atribuido a Homero), la sátira es un término amplio en el que podemos encontrar poemas, discursos, retratos… En el ámbito puramente narrativo, podemos citar dos obras fundamentales : el Satiricón atribuido a Petronio (14-66) y Las Metamorfosis, o El Asno de oro, de Apuleyo (123-170?).
◄ Ilustración : Gallica.
Considerado como una de las primeras novelas de la historia de la literatura y parodiando sin escrúpulos los grandes textos grecorromanos, en particular La Odisea, el Satiricón, es la minuciosa crítica social de una Roma decadente, telón de fondo de las aventuras de dos jóvenes homosexuales. A través de las hazañas fantásticas de su protagonista transformado en asno que busca la manera de recuperar su forma humana, Apuleyo, en Las Metamorfosis, o El Asno de oro, propone una obra irreverente, picaresca antes de hora, de fuerte componente erótico, en la que, de paso, denuncia las difíciles condiciones de vida de las clases bajas de la sociedad
« Pronto comprendí claramente mi estado : no era yo un pájaro ; era un asno. Trastornado por la mala jugada de Fotis, pero privado de voz y de humanas actitudes, no pude hacer otra cosa que entreabrir la boca, mirar al soslayo a mi dulce amada y dirigirle una muda súplica. Ella, al verme en tal estado, se arrancaba el pelo a puñados, desesperadamente. « ¡ Desgraciada de mí, exclamaba, estoy perdida ! Con la turbación y la prisa me he equivocado y el parecido de ambas cajas me engañó. Pero, felizmente, el remedio es muy sencillo: en cuanto mastiques unas hojas de rosa perderás la forma asnal y serás nuevamente mi adorado Lucio. ¡ Ah, qué lastima que anoche no preparase yo alguna guirnalda para nuestra entrevista, según solía hacer ! Ni siquiera tendrías que esperar hasta mañana. Pero en cuanto se inicie la próxima aurora, correré a salvarte. » Así se lamentaba. En cuanto a mí, a pesar de ser un bello y formal asno, conservé los sentimientos de hombre. Largo rato deliberé, muy gravemente, si era del caso hundir a coces y destrozar a mordiscos a esta malvada y abominable criatura. Pero una reflexión muy sensata me hizo abandonar este imprudente proyecto. Matando a Fotis desaparecía mi única esperanza de salvación. Así, pues, moviendo lentamente la cabeza y con las orejas caídas, devoré en secreto esta afrenta; obedecí a las deplorables circunstancias en que me hallaba, y me encaminé a la cuadra a tomar sitio junto a mi leal y honrado caballo blanco. » (Las Metamorfosis, o El Asno de oro).
Ilustración : New York Public Library Digital Gallery. ►
Durante el siglo I d.C. se constituye un nuevo género narrativo que se irá desarrollando a lo largo de los siglos siguientes. La llamada « novela griega », al mismo tiempo que toma prestadas muchas ideas de la literatura de la Antigüedad, tiene como finalidad el entretenimiento de su público, ofreciendo una intriga más coherente y realista que lo que se proponía en el teatro griego. Protagonistas más humanos, amores contrariados e intrigas amorosas (pero siempre desde un punto de vista moralista : los protagonistas, al mismo tiempo que luchan por salvar la pureza de su amor y preservar su castidad), abundancia de peripecias son los elementos destacados de la novela griega, de la que sólo nos han llegado cinco de las obras más antiguas (todas son anteriores al siglo III) : Aventuras de Quéreas y Calírroe (texto en griego y francés), de Caritón de Afrodisias, Leucipa y Clitofonte (texto en inglés) de Aquiles Tacio, Etiópicas o Teágenes y Cariclea (texto en inglés), de Heliodoro, Dafnis y Cloe de Longo, Habrócomes y Antía, de Jenofonte de Éfeso.
◄ Ilustración : Wikimedia Commons.
« Volvieron luego donde estaban cabras y ovejas, y hallaron que pacían en paz y buen orden. Sentáronse entonces sobre el tronco de una encina, y miraron ambos con atención si alguna parte del cuerpo de Dafnis se había lastimado al caer; pero ni herida ni sangre tenía, sino sucio barro en el pelo y en lo demás de su persona. Dafnis determinó lavarse para que Lamón y Mirtale no supiesen lo ocurrido. Y yéndose con Cloe a la gruta de las Ninfas, le dio a guardar la tuniquilla y el zurrón y se puso a lavar en la fuente su cabellera y el cuerpo todo. La cabellera era negra y abundante ; el cuerpo, tostado del sol. Diríase que le daba color obscuro la sombra de la cabellera. Cloe, que miraba a Dafnis, le halló hermoso, y como hasta allí no había reparado en su hermosura, imaginó que el baño se la prestaba. Cloe lavó luego las espaldas a Dafnis, y halló tan suave la piel, que de oculto se tocó ella muchas veces la suya para decidir cuál de los dos la tenía más delicada. Como ya el sol iba a ponerse, ambos volvieron con el hato a sus cabañas, y Cloe nada deseaba tanto como ver a Dafnis bañarse de nuevo. Al día siguiente, de vuelta en la pradera, Dafnis, sentado, según solía al pie de una encina, tocaba la flauta, a par que miraba sus cabras, encantadas, al parecer, con el dulce sonido. Cloe, sentada asimismo a la vera de él, miraba sus ovejas y corderos ; pero miraba más a Dafnis. Y otra vez le pareció hermoso tocando la flauta y creyó que la música le hermoseaba y para hermosearse ella tomó la flauta también. Quiso luego que volviera él a bañarse y le vio en el baño, y sintió como fuego al verle, y volvió a alabarle, y fue principio de amor la alabanza. Niña candorosa, criada en los campos, no se daba cuenta de lo que le pasaba, porque ni siquiera había oído mentar al Amor. Sentía inquietud en el alma; no podía dominar sus ojos y hablaba mucho de Dafnis. No comía de día, velaba de noche y descuidaba sus ovejas ; ya reía, ya lloraba; si dormía, se despertaba de súbito; su rostro se cubría de palidez y luego ardía en rubor. » (Dafnis y Cloe)
Ilustración : Joconde. ►
Durante toda la edad media, la novela griega nunca dejó de ser leída en Bizancio, pero en el siglo XII, el género conoció cierto resurgimiento, y se produjeron nuevas obras, de las que se conservaron cuatro : una en prosa, Ismine e Isminias de Eustacio Macrembolita (S. XII), que conoció cierto éxito en Occidente en el siglo XVII (podemos de hecho leer la traducción francesa publicada en 1797), y tres en verso, Rodante y Dosicles de Teodoro Pródromos (1115-1160), Drosila y Caricles, de Nicetas Eugeniano (S. XII) y fragmentos de Amores de Aristandro y Calitea, de Constantino Manasés (1130-1187). Estas novelas, inspirándose en sus predecesoras de los primeros siglos después de Cristo, y mezclando mitología antigua y arte bizantino, retoman el tema de los amores contrariados salvados al precio de un sinfín de peripecias…
◄ Ilustración : Gallica.

Miguel de Cervantes – Los Trabajos de Persiles y Segismunda, ilustración de Christian Friedrich Tieck (1804)
A modo de conclusión de este capítulo dedicado a la novela griega, diremos que conoció un nuevo florecimiento en la Europa del Renacimiento. En particular en España, el género se desarrolló bajo el nombre de « novela bizantina ». El primer Español que compuso una novela bizantina fue Alonso de Núñez de Reinoso, con su Historia de los amores de Clareo y Florisea, y los trabajos de la sin ventura Isea (1552), muy inspirada en Leucipa y Clitofonte de Aquiles Tacio. Cervantes también escribió novelas bizantinas, La Española inglesa y El Amante liberal, pero sobre todo, la que él consideraba como su obra cumbre : Los Trabajos de Persiles y Segismunda (audiolibro en español, 1617). Pero esta obras llenas de peripecias se ambientan en una España y una Europa coetáneas y no entran en nuestro propósito…
Ilustración : Deutsche Fotothek. ►
El poeta de la Edad Media Jean Bodel (del que descubrimos el triste destino en nuestra entrega de Tesoros Digitales dedicada a las epidemias) fue el primer autor en clasificar los géneros literarios. Según su teoría, la literatura medieval occidental se dividía en tres temáticas : la « materia de Bretaña », centrada en las aventura del Rey Arturo, la « materia de Francia », que agrupaba las leyendas y gestas procedentes de Francia y Europa Occidental, y la « materia de Roma », que descansa sobre las mitologías griega y romana y los episodios de la historia antigua. Las « novelas de antigüedad » medievales fueron a menudo reescrituras de textos antiguos, en los que se introdujeron elementos anacrónicos, para adaptarlos a las modas de la época. Por ejemplo, los guerreros griegos o romanos estaban organizados en cofradías de caballeros, además de actuar según las normas del amor cortés. Forman parte de esta « materia de Roma » obras como :
Le Roman de Thèbes (El Romance de Tebas, Tomo 1, Tomo 2, 1150). Resumen de la Tebaida de Estacio, este poema de 10000 versos fue escrito por un clérigo anónimo. La Biblioteca Nacional de Francia posee un espléndido ejemplar del siglo XVI. Le Roman de Thèbes fue fuente de inspiración de otras obras medievales, como las novelas de aventuras medievales del siglo XII, Ipomedon y Protheselaus, del anglo-normando Hue de Rotelande.
- Le Roman de Troie (El Romance de Troya, Manuscrito, Tomo 1, Tomo 2, Tomo 3, Tomo 4, Tomo 5, Tomo 6, 1160), del poeta Benoît de Sainte-Maure (?-1173). Este poema de 40000 versos sobre la guerra de Troya es sin duda uno de los más importantes del género y fue una referencia para autores como Guido delle Colonne (Historia destructionis Troiae, latín, español, S. XIII), que, a su vez, inspiró el Troy Book (S. XV), largo poema de más de 30000 versos, de John Lydgate, Giovanni Boccaccio (Il Filostrato, Manuscrito, 1335-1340), Geoffrey Chaucer (Troilus and Criseyde, 1380) , Robert Henryson (The Testament of Cresseid, S. XV) o Shakespeare (Troilus and Cressida, 1602).
Ilustración : Gallica. ►
- Le Roman d’Énéas (El Romance de Eneas, Manuscrito, 1160), traducción y adaptación anónima de la Eneida de Virgilio. El autor le quitó protagonismo a la componente épica y guerrera de la obra de Virgilio para darle más importancia a la intriga amorosa.
- Le Roman d’Alexandre (El Romance de Alejandro, Manuscrito, S. XII), conjunto de leyendas alrededor de la figura de Alejandro Magno, fue el libro más divulgado de la época medieval, contando en particular con traducciones a varias lenguas vernáculas (por ejemplo, hay que destacar el Alexanderlied, (Tomo 1, Tomo 2) del padre Lamprecht, poeta alemán del siglo XII).
« Los troyanos, teniendo así cerradas las puertas de la ciudad donde eran acogidos, grande es el dolor y la amargura que padecen que ya de aquí en adelante no hay esperanza ninguna de socorro que les deviese venir de parte alguna por donde ellos pudiesen esperar salud. Así que no piensan más ni se preocupan de otra cosa salvo en guardar y amparar la ciudad y poner en ella fieles y leales guardas, por los cuales la ciudad fuese muy bien defendida. Que saben bien que tienen la ciudad muy torreada de muy altas torres y muy espesas y de muy alto y fuerte muro y que para siempre podrían perpetuamente estar seguros y que no se la entrasen (conquistasen) si no les falleciesen las vituallas para su mantenimiento y sustentación. Duélense empero infinito de la muerte de Pantasilea, la cual, en tanto que pudo, los hubo defendido con tanta ardideza y destreza y mató tantos de sus enemigos que fue maravilla por lo cual los troyanos van desigual sentimiento de su muerte mayormente porque no pueden tener su cuerpo para hacerle las debidas honras y obsequios según era costumbre hacer a los nobles cuando pasaban de la presente vida. Los griegos eso mismo guarnecen por fuera de las puertas de la ciudad a todas partes en gran compañía de gente de manera que los de dnetro no pudiesen salir por ellas. El cuerpo de Pantasilea, algunos de los griegos mandava que se diese a los perros, pero Pirro los contradice diciendo que se le debía sepultar. Pero Diómedes, dijo que, pues Pantasilea había dado muerte a tantos nobles griegos, que su cuerpo no era digno de sepultura. Pero finalmente fue resuelto que su cuerpo fuese lanzado a un estanque de agua que estaba cerca de la ciudad. Hicieron entre sí consejo Aquiles con su hijo, Eneas y Antenor con su hijo Polidamas tratando y hablando entre sí de cómo podrían salvar sus vidas que no muriesen a manos de los griegos. Y que si otra cosa no pudiesen hacer, darles por traición la ciudad. Por lo que ordenaron entre sí hablar con el rey Príamo para que hiciese la paz con los griegos y que restituyese a Menelao su mujer, Elena, satisfaciendo enteramente eso mismo, todos los daños que Paris había hecho en la isla Citarea. » (General Historia destructionis Troiae : Cronica troyana).
◄ Ilustración : Biblioteca Digital Real Academia de la Historia.
A partir del Renacimiento y hasta finales del siglo XVIII, no existe un género específico relacionado con la Edad antigua. Algunos autores sí han ambientado sus obras en esta época, pero su propósito no era tanto el recrear estos tiempos remotos, sino más bien utilizarlos como meros telones de fondo para criticar sus propias épocas…
«Deseen, pues, los hombres multitud de consortes, turbas de hermanos y gran cantidad de hijos, y con sus dineros se acreciente el número de sus servidores; y no reparen en que cualquiera de éstos teme más un mínimo peligro propio que solicitud muestran en apartar los grandes del padre o del hermano o del señor, mientras todo lo contrario vemos que hace el amigo.» Tal es la conclusión de la novela octava de la décima jornada del Decamerón (1351-1353), en la que Giovanni Boccaccio (1313-1375) ilustra los compromisos de la amistad a través de una avalancha de rivalidad generosa entre un romano y un ateniense en tiempos de Augusto.
◄ Ilustración: Gallica.
Obra maestra del renacimiento griego, Ερωτόκριτος (Erotókritos) es una epopeya amorosa en versos compuesta por el cretense Vitsentzos Kornaros (1553-1613). Ambientada en la Atenas de la Antigüedad pero con numerosos elementos anacrónicos del mundo occidental (los torneos de caballeros, por ejemplo), la obra cuenta los amores imposibles de dos jóvenes, Aretusa, hija del rey, y Erotókritos, hijo del consejero del rey… Amor, amistad, valor, y diferencias sociales constituyen los temas recurrentes de esta epopeya.
Ilustración : Wikimedia Commons. ►
François de Salignac de La Mothe-Fénelon (1651-1715), más conocido como Fénelon, fue un clérigo, teólogo y escritor. Preceptor del Duque de Borgoña, nieto y posible heredero de Luis XIV, Fénelon escribió varias obras divertidas e instructivas destinadas a su alumno, por ejemplo Les Aventures d’Aristonoüs (Las Aventuras de Aristonoo, audiolibro en francés, 169?) fábulas ambientadas en la Grecia antigua. Pero su obra cumbre es sin duda una novela de aventuras y de viajes titulada Les Aventures de Télémaque, fils d’Ulysse (Las Aventuras de Telémaco, hijo de Ulises, 1699). En esta novela pseudo-histórica, también destinada al pequeño delfín, el joven Telémaco visita varios países de la Antigüedad, acompañado por su preceptor, Mentor. Todos estos países, empobrecidos por las guerras, conocen dificultades similares a las de la Francia de finales del siglo XVII. Gracias a los consejos de Mentor, que preconiza la paz entre los países vecinos, reformas económicas, el desarrollo de la agricultura, o la supresión de la fabricación de objetos de lujo, los problemas se resuelven siempre. Les Aventures de Télémaque, fils d’Ulysse, no es en realidad otra cosa que una crítica social de la gestión de Luis XIV, disfrazada de novela de aventuras para la educación de joven aspirante al trono… Muy pronto copias no autorizadas del texto circularon por la corte, y en 1699, la novela fue publicada anónimamente y sin la autorización de Fénelon. El rey no tardó mucho en reconocer que se trataba de una sátira de su reino y mandó detener la impresión del libro, al mismo tiempo que echaba a Fénelon de la corte y de su puesto de preceptor… Habría que esperar 1715, después de la muerte del autor (¡ y de Louis XIV !), para que su familia se encargara de reimprimir esta novela que se convertiría en los siglos XVIII y XIX en una de las obras juveniles más leídas, y que algunos especialistas consideran como precursora de la Ilustración…
◄ Ilustración : Internet Archive.
« Díjonos Mentor haber estado en Creta en otro tiempo, y nos explicó cuanto le era conocido. « Esta isla, dijo, admirada de todos los extranjeros, y célebre por sus cien ciudades, alimenta con comodidad a los innumerables habitantes que la pueblan ; pues nunca se cansa la tierra de derramar sus frutos sobre los que la cultivan, ni pueden agotarse sus fecundas entrañas. Cuanto mayor es el número de brazos en un país, si son laboriosos, tanto mayor es la abundancia, nunca se excita la envidia entre ellos, porque la tierra multiplica cual buena madre sus dones en proporción del número de hijos, que por el trabajo se hacen acreedores a los frutos de ella. La ambición y la codicia de los hombres son los únicos manantiales de su desgracia ; aspiran a poseerlo todo, y se hacen infelices por desear lo superfluo, si deseasen vivir sencillamente ; si se contentasen con satisfacer sus necesidades verdaderas, verían por donde quiera la abundancia y el gozo, la paz y la fraternidad. » Así pensaba Minos, el mejor y más sabio de los reyes : « cuanto veáis de más admirable en esta isla es fruto de sus leyes, pues la educación que prescribe a los niños da salud y robustez a sus cuerpos, acostumbrándolos desde el principio a una vida sencilla, frugal y laboriosa ; y suponiendo que la sensualidad debilita el cuerpo y el alma, les proponen como único placer el ser invencibles por la virtud y adquirir mucha gloria. Aquí no sólo se hace consistir el valor en despreciar la muerte en los peligros de la guerra, sino también las mayores riquezas y los deleites vergonzosos ; y se castigan tres vicios que alienta la impunidad en los demás pueblos, a saber : la ingratitud, la simulación y la codicia. » El lujo y la molicie no se castigan en Creta, porque son desconocidos. Trabajan todos, y ninguno piensa en enriquecerse, considerando cada cual recompensado su trabajo con una vida pacífica y arreglada, que deja gozar en paz la abundancia de lo que es verdaderamente necesario para vivir. »
Ilustración : Internet Archive. ►
▲ Ilustración : Institut Cartogràfic de Catalunya.
Voltaire (1694-1778) no daba mucha importancia a sus propios cuentos. No obstante, se le considera actualmente uno de los autores de cuentos filosóficos más importantes. Este género, que vio su auge durante la ilustración, tiene como objeto la crítica de las imperfecciones de los hombres, y la demostración de la omnipresencia del mal en la tierra. Voltaire ambientó sus cuentos en distintas épocas y lugares, algunos de ellos en la Antigüedad. Podemos destacar por ejemplo :
- Songe de Platon (Sueño de Platón, audiolibro en francés, redactado en 1737, publicado en 1756). El que se considera como el primer cuento filosófico de Voltaire desmonta la visión de la génesis del mundo físico y del hombre que Platón expone en su Timeo.
- La Princesse de Babylone (La Princesa de Babilonia, audiolibro en francés, 1768). Toda la realeza antigua (el faraón de Egipto, el rey de las Indias…) desfila por el palacio del rey de Babilonia, pretendiendo la mano de su hija. Pero la joven se enamora de un misterioso desconocido… Esta historia de amores contrariados le sirve de pretexto a Voltaire para criticar las ideas, religiones y sociedades de su propia época…
Ilustración : Gallica. ►
- Le Taureau blanc (El Toro blanco, audiolibro en francés, 1774). El último cuento del filósofo, escrito a los 82 años. Sirviéndose de la Biblia como un repositorio de cuentos y fábulas fantásticos, Voltaire produce un cuento de hadas lleno de reminiscencias bíblicas, de fantasía filosófica y de humor…
« Íbase paseando por el camino de Pelusio con las damas de su comitiva la hermosa princesa Amasida, hija de Amasis, rey de Tanis en Egipto, vertiendo lágrimas sus hermosos ojos. Todos saben el motivo de su dolor, y quanto temía desagradar á su padre el rey por este mismo dolor. Junto á ella estaba el anciano Mambrés, antiguo mago y eunuco de los Faraones, qué nunca se apartaba de ella ; que la habia visto nacer, la habia criado, y enseñádole quanto una hermosa princesa es lícito que de las ciencias egipcias sepa. Corría parejas con la belleza de Amasida su entendimiento : tan tierna y cariñosa era quanto hermosa, y su ternura era la que tantos llantos le costaba. Tenia la princesa veinte y quatro años de edad, y se acercaba el mago Mambrés á los mil y trescientos. Nadie ignora que él fue el que sustentó contra el gran Moises la famosa contienda en que estuvo entre estos dos profundos filósofos indecisa por mucho tiempo la victoria : y si fué vencido Mambrés, fué por la visible proteccion de las potencias celestiales que se declaráron en favor de su competidor. Los dioses fué necesario que intervinieran para que fuese vencido Mambrés. »
◄ Ilustración : Internet Archive.
Más lecturas
- Sir Orfeo (S. XIV), poema anónimo narrativo en inglés medio que mezcla el mito de Orfeo con elementos de la mitología celta.
Un paréntesis : el mundo antiguo en el teatro…
▲ Ilustración : Wikimedia Commons.
Aunque nuestro propósito es evocar las obras narrativas, no podemos obviar que el teatro, desde mediados del siglo XVI, se interesó por la época antigua, y que numerosos dramaturgos, algunos de ellos muy famosos, se inspiraron en la historia y mitología greco-romana, a veces limitándose a traducir o adaptar las tragedias de los autores antiguos, Eurípides, Seneca…, otras veces, creando obras originales propias. Evoquemos rápidamente los autores y obras más relevantes…
| Siglo XVI | |
| Giovanni Battista Giraldi (1504-1573) | Orbecche (1541, la primera tragedia italiana representada, inspirada en temas de Seneca). |
| Étienne Jodelle (1532-1573) | Cléopâtre captive (una de las primeras tragedias humanistas, en las que el protagonista es una víctima, que sólo puede lamentarse pasivamente de una catástrofe, 1553), Didon se sacrifiant (tragedia inspirada en la Eneida, 1555). |
| Nicolas Filleul (1530-1575) | Achille (castigos y venganzas cuando Troya está a punto de caer a manos de sus enemigos, 1563), Lucrèce (la historia de la hermosa y honesta Lucrecia, violada por Sexto Tarquinio, 1566). |
| Thomas Preston (1537-1598) | A lamentable tragedy mixed ful of pleaſant mirth,conteyning the life of Cambises King of Percia… (a la vez moralidad y drama histórico, evoca la vida del rey Cambises II de Persia (S. VI a.C.), 1569). |
| Robert Garnier (1545-1590) | Varias tragedias humanistas inspiradas en personajes históricos romanos : Cornélie (Cornelia, hija de Quinto Cecilio Metelo Escipión, 1574), Marc Antoine (un Marco Antonio vencido, traicionado por Cleopatra y las guerras civiles de Roma, 1578) o de la mitología griega, Hippolyte (Hipólito, hijo de Fedra, 1573), Antigone, ou La Piété (inspirada en tragedias de Sófocles y Seneca, se trata de la adaptación del mito de Antígona a un concepto metafísico inspirado de la fe cristiana, con numerosos elementos escénicos violentos, 1580) ◄ Ilustración : Gallica. |
El siglo XVII ve el auge de este género teatral, con las obras de numeroso autores, entre los cuales podemos nombrar :
| Siglo XVII | |
| William Shakespeare (1564-1616) | Julius Caesar (Julio César, la conspiración contra César, su asesinato y sus consecuencias, 1599), Troilus and Cressida (Tróilo y Crésida, inspirado en un cuento medieval del que Geoffrey Chaucer escribió una versión, es una historia de amor e infidelidad en plena guerra de Troya, 1602), Coriolanus (Coriolano, inspirada en Las Vidas paralelas de Plutarco, esta tragedia mezclada con el ensayo filosófico sobre la naturaleza del poder recrea la figura de una figura legendaria de la República Romana arcaica…, 1607), Antony and Cleopatra (Antonio y Cleopatra, inspirado en La Vida de Marco Antonio, de Plutarco, ofrece, con la figura de Cleopatra, uno de los papeles femeninos más complejos del teatro de Shakespeare, 1623). |
| Jean de Rotrou (1609-1650) | Antigone (Antígona, combinación de tragedias de Sófocles y Seneca, en la que Rotrou introduce una componente sentimental, con el novio de Antígona, 1638). |
| Pierre Corneille (1606-1684) | Médée (Medea, adaptación muy personal de la obra de Seneca, 1635 ), Horace (Horacio, tema tomado prestado de Tito-Livio e inspirado en el famoso combate entre los Horacios y los Curiacios, 1639), Œdipe (Edipo, basada en la obra de Seneca, 1659)… ◄ Ilustración : Gallica. |
| Molière (1622-1673) | Amphitrion (Anfitrión, basada en la obra epónima de Plauto, un triángulo amoroso en el que Júpiter usurpa la identidad de Anfitrión para seducir a su esposa…, 1668), |
| Jean Racine (1639-1699) | La Thébaïde (La Tebaida, obra de juventud, se trata de la primera tragedia del francés, sobre el mito de Antígona, inspirada en Sófocles, Eurípides y Rotrou, 1664 ), Andromaque (Andrómaca, para esta tragedia que le trajo la fama, Racine se basó en La Iliada de Homero, 1667), Iphigénie (Ifigenia, ambición, orgullo, celos, en el caos de la guerra de Troya, 1674), Phèdre (Fedra, la última tragedia profana del dramaturgo, inspirada en Eurípides y Seneca, 1677)… |
| John Dryden (1631-1700) y Nathaniel Lee (1653-1692) | Oedipus (Edipo, adaptación de Sófocles, 1679). |
| Giorgios Chortatzis (1545-1610) | Erofíli (una de las obras más importantes de la literatura cretense, se inspira en el Orbecche de Giraldi para contar una historia de amor sacrificada al altar de la política, 1600). |
| Joannes Andreas Troilos (S. XVII) | Βασιλεύς ο Ροδολίνος (El Rey Rhodolinos, amor, política y traición entre los reinos de Cártago, Persia y Menfis… 1647). |
El gusto por este género teatral se extenderá, a lo largo del siglo XVIII y a principios del siglo XIX, por toda Europa. Algunos autores crearon obras propias, originales, pero otros ofrecieron traducciones o adaptaciones de los textos antiguos :
| Siglos XVIII y XIX | |
| Prosper Jolyot de Crébillon (1664-1762) | Idoménée (Idomenea, rivalidad amorosa por la misma mujer entre el rey de Creta y su propio hijo, 1705), Atrée et Thyeste (1707, tragedia con un toque de melodrama en la que un marido traicionado por su propio hermano adopta el hijo fruto del adúltero para usarlo como venganza..), Électre (Electra, versión muy personal, sin inspiración ajena, del mito de Electra… 1708). |
| Scipione Maffei (1675-1755) | Merope (tragedia inspirada del mito de Mérope de Mesenia, 1717). |
| Voltaire (1694-1778) | Œdipe (el mito de Edipo revisitado por el filósofo de la Ilustración con un elemento nuevo : Edipo no se siente culpable, y atribuye la culpa a los dioses, 1718), La Mort de César (La Muerte de César, la conspiración y el asesinato de Julio César por Bruto y sus amigos, 1736), Mérope (adaptación muy personal de la obra de Maffei, 1743), Rome sauvée (la conspiración de Catilina adaptada para la tragedia, 1752), Agathocle (Agatocles, el tirano de Siracusa, en los últimos años de vida, preocupado de legar sur reino al más virtuoso de sus dos hijos… 1777). |
| Bernard Joseph Saurin (1706-1781) | Spartacus (Espartaco, tragedia sobre la famosa rebelión de los esclavos de Roma, 1760). |
| Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832) | Iphigenie auf Tauris (Ifigenia, reescritura de la tragedia de Eurípides, 1779 ; texto en inglés). ◄ Ilustración : Wikimedia Commons. |
| Vittorio Alfieri (1749-1803) | Polinice (Polinices, basada en La Tebaida de Estacio, la tragedia cuenta la lucha de tres hermanos, Edipo, Eteocles y Polinices, por el trono de Tebas, 1781), Antigone (Antígona, con diálogos breves e intensos, esta continuación de Polinices se centra en el personaje de Antígona, 1783). |
| Friedrich Hölderlin (1770-1843) | Antigone (Antígona, 1804), Ödipus der Tyrann (Edipo Rey, 1804), ambas traducciones de las obras epónimas de Sofocles. |
| Robert Montgomery Bird (1806-1854) | The Gladiator (El Gladiador, 1831), drama inspirado en la vida de Espartaco. |
| Alexandre Dumas (1802-1870) y Auguste Maquet (1813-1888) | Caligula (complots, traiciones y amores incestuosos para esta tragedia con aires de espectacular drama romántico, 1838), Catilina (al contrario de Voltaire en Rome sauvée, Dumas y Maquet se interesan en esta tragedia por los sentimientos de Catilina, que presentan como una víctima, 1848). |
| José Echegaray (1832-1916) | El Gladiador de Ravena (inspirada en la obra epónima (1854) del autor alemán Friedrich Halm (1806-1871) y ambientada en la Roma de Marco Antonio, 1877), Un milagro en Egipto (conflictos trágicos de amor y sucesión entre el joven Agir y su padre, sacerdote de Ramses II ; esta obra, que gozó de una puesta en escena espectacular, obtuvo mucho éxito en su tiempo, 1883). |
Siglo XIX : el auge de la novela arqueológica
▲Ilustración : Wikimedia Commons.
Aunque se encontraron vestigios romanos en los siglos anteriores, los yacimientos de Herculano y Pompeya no fueron oficialmente identificados hasta, respectivamente, 1738 y 1763. El hecho de que Pompeya fuera recubierta de cenizas, contrariamente a Herculano, enterrada en la lava, hizo que las excavaciones adelantaran muy rápidamente y que, en poco tiempo, se sacaran a la luz numerosos restos y objetos artísticos en excelente estado. Durante la última mitad del siglo XVIII, Pompeya y Herculano se convierten en etapa obligada en el Grand Tour que tenía que realizar cualquier joven de las clases altas europeas para perfeccionar su formación. Desfilaron entonces un sinfín de aficionados al arte antiguo y a la arqueología, muchos de ellos destinados a convertirse en celebridades, como Mozart o Goethe…
Ilustración : Wikimedia Commons. ►
De este fervor por lo antiguo, nacerá en Roma el neoclasicismo, pronto propagado por los jóvenes del Grand Tour, por los artistas y los historiadores… Otro fenómeno contribuirá al éxito de este estilo artístico : las jóvenes repúblicas nacidas de las revoluciones francesa y americana, lo eligieron como arte « oficial », al representar simbólicamente la democracia de la Grecia antigua y la República romana. Toda Europa se puso a la moda de Pompeya y Herculano y la pintura, la escultura, la arquitectura, las artes decorativas e incluso la moda se inspiraron abundantemente de temas y estilos sacados de las artes plásticas greco-romanas… Se suele generalmente evocar el neoclasicismo como un estilo de artes plásticas, sin mencionar la literatura. No obstante, a lo largo del siglo XIX y a principios del XX, florecieron numerosas obras narrativas que tomaron su inspiración en el mundo antiguo. Algunos autores utilizaron unas Italia o Grecia coetáneas, con su decorado romántico de ruinas, para ambientar sus novelas. Pero es sobre todo la visión antigua de Roma, Grecia, Egipto u Oriente Próximo la que sirvió de telón de fondo de muchos cuentos y novelas, a veces calificadas de « novelas arqueológicas ». A diferencia de los escritores de los siglos anteriores que compusieron obras inspiradas en mitos, religión y hechos históricos, los narradores de este « neoclasicismo » literario del siglo XIX, además de prestar una especial atención a los detalles de la vida cotidiana, aportan historias propias, originales, de temáticas muy variadas : los albores del cristianismo, el epicurismo y la filosofía griega, romances sentimentales, e incluso algo de erotismo o de fantástico conforman el panorama de este género literario…
◄ Ilustración : Wikimedia Commons.
Madame de Staël (1766-1817) fue una novelista y ensayista francesa de origen suizo. Simpatizante de las ideas de Jean-Jacques Rousseau y la Ilustración, acoge favorablemente la Revolución francesa y vio en el Napoleón de la primera hora un liberal destinado a hacer triunfar los ideales de la Revolución. Pero sus esperanzas quedaron defraudadas por las actuaciones del que iba a autoproclamarse emperador. Desterrada, condenada al exilio por sus escritos en los que debatía sobre cuestiones políticas y sociales (por ejemplo condenaba la condición de las mujeres, que no mejoró con la Revolución…), emprendió, en 1803 y 1804, un largo viaje por Alemania e Italia. Madame de Staël visitó Italia con el fin de impregnarse de las riquezas histórico-culturales de este país que le iba a servir de telón de fondo para su próxima novela : Corinne ou l’Italie (Tomo 1, Tomo 2 ; Corina o Italia, Tomo 1, Tomo 2, Tomo 3, 1807). Esta novela ambiciosa retrata, a través del personaje de Corinne, una Italia encaminada hacia la unificación, en plena reforma política y social. La teoría de Madame de Staël es que el desarrollo artístico, la libertad de creación y la protección de los artistas evolucionan a la inversa del grado de organización del Estado y de la estructuración social. Por lo tanto, sólo una Italia no unificada, sin Estado central, puede permanecer la patria de las artes. En contrapunto a la sociedad italiana, está Inglaterra, representada por Lord Oswald, modelo de progreso político, pero también de sociedad puritana, conservadora y convencional. Corinne, poetisa y artista, más italiana que inglesa a pesar de su doble ascendencia, amante de su independencia, no desea unir su existencia a la de Lord Oswald, lo cual supondría un encarcelamiento en la sociedad inglesa y la pérdida de su libertad… Los paisajes de Italia recorridos a lo largo de la novela responden, por su propio pasado y su belleza, a los sentimientos de Corinne y Oswald. En particular, la visita y descripción de las ruinas antiguas de Roma ocupan mucho espacio en la obra. Curiosamente, no son un reflejo de nostalgia, sino más bien una fuente de alegría y de esperanza. Corinne no se interesa a los restos arqueológicos para conocer y recordar el pasado, la historia. Las ruinas son, para la protagonista de Madame de Staël, depositarias de la voz de los siglos y por lo tanto constituyen aperturas hacia el futuro…
Ilustración : Wikimedia Commons. ►
« ¿ Vamos al capitolio ? dijo Corina. – Si, vamos, respondió Osvaldo, y su voz decía con tan sencillas voces cuanto puede sentirse : ¡ tan tierno y tan dulce era su acento! Desde lo alto del capitolio , cual está ahora, dijo Corina, podemos fácilmente descubrir las siete colinas ; las recorreremos todas unas tras de otras ; no hay ninguna que no conserve huellas de la historia. Corina y Osvaldo siguieron el camino llamado en otro tiempo Via-Sacra ó la Via-triunfal. – ¿ Pasó por alli vuestro carro ? dijo lord Nelvil á Corina. – Sí, respondió ella, ese antiguo polvo debía admirarse de llevar tal carro, pero se han impreso tantas huellas delincuentes en este camino, desde la república romana, que se ha debilitado mucho el sentimiento de veneración que inspiraba. – Corina se hizo llevar luego al pie de la escalera del capitolio actual : la entrada del capitolio antiguo era por el foro. – Quisiera , dijo Corina, que esta escalera fuese la misma que subió Escipión cuando repeliendo la calumnia con la gloria, fue al templo para dar gracias á los dioses de las victorias que había conseguido. Mas esta nueva escalera, este nuevo capitolio ha sido edificado sobre las ruinas del antiguo, para recibir al pacífico magistrado que lleva hoy solo aquel nombre inmenso de senador romano, objeto en otro tiempo de los respetos del orbe. Aquí no tenemos ya más que nombres ; pero su armonía, su antigua dignidad, causan una especie de sacudimiento todavía, una sensación bastante suave, mezclada de pena y de placer. El otro día pregunté á una pobre mujer, á quien encontré casualmente, ¿ dónde vivía ? En la peña Tarpeya , me dijo, y esta palabra , aunque desnuda de las ideas que excitaba, obra en la imaginación. »
◄ Ilustración : Musée des Beaux-Arts de Lyon.
Les Martyrs (Tomo 1, Tomo 2, Los Mártires, 1809) es una epopeya apologética de François-René de Chateaubriand (1768-1848) que, a través de la evocación de los mártires pretende glorificar la fe cristiana. El protagonista de esta obra, Eudore, general romano convertido al cristianismo, manda liberar a Velléda, profetisa celta, mandada a Roma por haber participado en actos de rebelión contra el emperador Vespasiano. Velléda se enamora locamente de Eudore, pero el general cristiano la rechaza. Todo acabará de manera sangrienta : Velléda, desesperada, se suicida y Eudore y su prometida son condenados a morir en el circo, en las fauces de un tigre…
Ilustración : Joconde. ►

Frances Wright – A few days in Athens, being the translation of a Greek manuscript discovered in Herculaneum (1854)
De origen escocesa, Frances Wright (1795-1852) se hizo estadounidense en 1825 y se convirtió en una comprometida defensora del abolicionismo, de la emancipación y la libertad sexual de las mujeres, del derecho igualitario a la educación, al mismo tiempo que atacaba la religión institucional y el capitalismo. En 1825 fundó una comunidad utópica cuyo principal objetivo era demostrar las virtudes emancipadoras de la educación sobre los esclavos. Con apenas 18 años, escribió A few days in Athens, being the translation of a Greek manuscript discovered in Herculaneum (Unos días en Atenas, siendo la traducción de un manuscrito griego encontrado en Herculano, publicado en 1822), un diálogo filosófico epicúreo en el que la autora desarrolla su filosofía materialista y sus ideas sobre la tolerancia y la autonomía propia. Autores como Thomas Jefferson, Jeremy Bentham, o Mary Wollstonecraft reconocieron la influencia de las ideas de Wright en su propia obra.
◄ Ilustración : Internet Archive.
« – No pretendía hacer una apología de Epicúreo sino llamar tu atención sobre la actitud de Timocrates. Pero mira, ya estamos en la ciudad y, afortunadamente, porque la noche es muy oscura. Tengo a unos jóvenes amigos esperándome para una fiesta, y, si no tuvieras miedo a las orgías nocturnas, te pediría que nos acompañases. – No debería tener miedo mientras tengo un guía como tú, respondió el joven, riéndose. – Yo, en tu lugar, no estaría tan tranquilo, dijo el sabio, riendo con mucho humor, mientras entraba en una casa ; abrió una puerta con una mano, y de la otra atrajo al joven : Yo soy Epicúreo. »
François Mazois (1783-1826) fue un arquitecto y arqueólogo francés. Dibujante del gabinete de la reina de Nápoles, se dedica a estudiar y dibujar los vestigios del reino, en particular los de Pompeya. De este trabajo nacerá la obra faraónica Les Ruines de Pompéi (Tomo 1, Tomo 2, Tomo 3, Tomo 4, Las Ruinas de Pompeya, 1824-1838), colosal inventario abundantemente ilustrado de los descubrimientos del yacimiento, que su muerte prematura no le permitirá acabar. En 1819, publica anónimamente Le Palais de Scarrus (El Palacio de Scarro), una « novela arqueológica ». Siempre buscando fondos para financiar su gran obra, Mazois escribió esta obra erudita, ensayo epistolar impregnado de reminiscencias de Vitruvio, César, Horacio, Suetonio o Cicerón, y obtuvo cierto éxito cuando se publicó en Francia. César, durante la conquista de los pueblos germánicos, capturó a Mérovir, hijo del rey de los Suevos, y se acaba encariñando del joven. Lo manda a Roma, para preservarlo de las continuas guerras en las Galias, y para educarlo según el modelo romano. La novela, ilustrada por los grabados de Mazois, es un fragmento del relato del viaje a Roma efectuado por Mérovir, en particular la visita de una casa romana…
Ilustración : Internet Archive. ►
Si el viaje a Italia que realizó el escritor y hombre político británico Edward Bulwer-Lytton (1803-1873) en 1833-1834 fue un desastre sentimental que le llevó a separarse de su mujer, también fue provechoso desde el punto de vista literario, ya que a raíz de este viaje iba a escribir dos de sus novelas más importantes : The Last Days of Pompeii (Los Últimos Días de Pompeya, audiolibro en inglés) publicada en 1834 y Rienzi, or The Last of Roman tribunes (Rienzi, o El Último de los tribunos romanos, 1835), ambientada en la Italia medieval. The Last Days of Pompeii, escrita en Nápoles, es, sin duda, la obra más emblemática del género arqueológico pompeyano. La idea de The Last Days of Pompeii nació del cuadro El Último Día de Pompeya del pintor ruso Karl Briulov (1799-1852), que Bulwer pudo contemplar en Milano.
◄ Ilustración : Wikimedia Commons.
Mientras del Vesubio empieza a emerger una inquietante nube oscura, conocemos a los habitantes de Pompeya, sus costumbres cotidianas y vivimos unas aventuras palpitantes : el amor recíproco entre Glaucus el ateniano y la hermona Ione, griega huérfana, se ve amenazado por el malvado Arbaces, brujo egipcio, tutor de Ione, que hace uso de cualquier medio, asesinato, falso testimonio, brujería, para seducir a la joven. Pero es sin contar con la pobre Nydia, entrañable esclava ciega platónicamente enamorada de Glaucus y dispuesta a sacrificarse para que Glaucus sea feliz, y sin el Vesubio que no para de escupir humo y cenizas… The Last Days of Pompeii puede además leerse como una guía turística : en efecto, Bulwer aprovecha las idas y venidas de sus personajes para destilar, a lo largo de la novela, descripciones meticulosas de la Pompeya de los romanos. Así nos acompaña en la visita de una casa romana, del foro romano, del antiteatro e incluso en las laderas del Vesubio, en la cueva de una bruja…
Ilustración : The Victorian Web. ►
« Vio Arbaces de una ojeada desde su asiento la impaciente multitud que llenaba el inmenso teatro. En las gradas superiores , y aparte de los hombres, se colocaban las mujeres, cuyos vestidos de mil colores producían el efecto de un vergel de llores. Inútil es añadir que eran la parte más bulliciosa del concurso, y que a ellas se dirigían las miradas de los jóvenes y de los célibes que ocupaban puestos separados del resto de los espectadores. En la parte inferior, inmediata á la barrera, se veían las personas más ricas y de más ilustre nacimiento, magistrados, senadores y miembros del orden ecuestre. Los pasadizos o corredores de derecha e izquierda, que conducían a estas plateas por los dos extremos de la arena elíptica, servían también de entrada a los combatientes : fuertes empalizadas impedían todo movimiento irregular por parte de las bestias y les hacían que se contentasen con la presa que se les asignaba. En torno del parapeto, que había sobre la arena, donde comenzaban las gradas, se veían inscripciones y pinturas al fresco, alusivas a las diversiones propias del lugar. Cercaban el edificio conductos invisibles por los que odoríferas ondas iban a refrescar a los espectadores, a medida que avanzaba el día. Los empleados del anfiteatro estaban aun poniendo los velarios (toldos) que lo cubrían todo, cuya invención se atribuían los de Campania. Eran de la mas fina lana de Apulia, con anchas rayas carmesíes : mas fuese torpeza de los operarios, fuese que no estuvieran corrientes las garruchas, no se pusieron aquel día con la exactitud de otras veces. Lo cierto es que siempre era operación muy difícil, por la vasta circunferencia del anfiteatro, de suerte que ni siquiera se intentaba cuando hacía aire. Mas estaba entonces el tiempo tan tranquilo, que los espectadores no hallaron con qué disculpar la torpeza de los empleados y ya maldecían en alta voz, cuando repararon en una ancha abertura que quedaba, por no haber podido unir los extremos del toldo. »
◄ Ilustración : The Victorian Web.
La estadounidense Lydia Maria Child (1802-1880), además de escritora de éxito, fue una mujer muy comprometida que abrazó las grandes causas de su tiempo : el abolicionismo, los derechos de los indios o la condición de las mujeres. Algunas de sus obras llegaron no obstante a chocar con sus lectores por su toma de posición clara contra la esclavitud o la supremacía masculina en la sociedad. Bien acogida por la crítica, a pesar de cierta indiferencia del público, Philothea, a Grecian romance (Philothea, un romance griego, 1836), transpone al ambiente ateniense las inquietudes de Child en el ámbito político y filosófico. En particular, plantea la exploración de los mundos material y espiritual a través de los personajes de dos mujeres : Philothea, ama de casa ejemplar, dedicada a las virtudes domésticas y Aspasia, personificación de la ambición y la pasión, sentimientos que la propia Child intentaba reprimir…
Ilustración : Wikimedia Commons. ►
Una de las primeras novelas históricas escritas por Alexandre Dumas (1802-1870), el gran especialista del género, que no obstante escribió muy poco sobre la Antigüedad (excepción hecha de sus tragedias), fue Acté (audiolibro en francés, 1837). Esta obra de juventud, inscrita en la moda de novelas hagiográficas y dramáticas sobre los inicios del cristianismo en Roma, no tiene quizás el interés histórico que puedan ostentar sus novelas de madurez. Sin embargo, se trata de una obra palpitante, ambientada en la Roma de Nerón : la joven Acté es seducida un poco a su pesar por un tal Lucius sin saber que se trata en realidad del cruel emperador. Incapaz de soportar esta vida de lujuria y orgías, busca refugio en las catacumbas de Roma, cerca del apóstol Pablo y de los cristianos…
◄ Ilustración : Gallica.
La historia del cuento Le Jeune Enchanteur es sobre todo la de una apropiación literaria por uno de los poetas más famosos del siglo XIX. En 1846, un joven Charles Baudelaire (1821-1867) publica en un gran periódico parisino, L’Esprit libre, un relato fantástico titulado Le Jeune Enchanteur, histoire tirée d’un palimpseste de Pompeïa (El Joven encantador, historia sacada de un palimpsesto de Pompeya, audiolibro en francés). El relato se volverá a publicar en diversas revistas y marcó el inicio de la carrera literaria del poeta que conocemos. Habrá que esperar un siglo, al año 1950, para que un investigador demuestre que Baudelaire sólo había traducido un relato titulado The Young Enchanter, publicado en una popular revista británica en 1836. El autor de The Young Enchanter era un tal George Croly (1780-1860), poeta, novelista, historiador y sacerdote, relativamente famoso en su tiempo. Más allá de toda consideración ética, tenemos que agradecer a Baudelaire que su renombre haya permitido que sea todavía conocido y editado este precioso cuento, oda al arte, al teatro y al epicureísmo. En un yacimiento cerca de Pompeya, se saca a la luz un espléndido fresco y un papiro que cuentan la siguiente historia : el joven Sempronius está cansado de vivir y se quiere suicidar. Confía sus penas a un amigo, Callias, epicúreo convencido y la conversación deriva sobre temas como la vida epicúrea, el arte, el lujo…
Ilustración : Internet Archive. ►
« Callias era inmensamente rico, y poseía el gusto exquisito de un griego ; acompañó a su amigo a un triclinio en el que había reunido una selección de las más bellas pinturas, recogidas con mucha dificultad en Corinto y en las islas. Esta habitación, deliciosamente esculpida y decorada, miraba al poniente, y el sol jugaba a cribar sus rayos carmesíes a través del cristal de las ventanas. – Observará que, dijo Callias, no sin expresar con una sonrisa el orgullo satisfecho del coleccionista, seguí aquí una distribución diferente de la de sus romanos, que suelen mandar en materia de elegancia. Colocan sus cuadros en la luz más ancha, en el lugar más claro y más público de su apartamento. Yo los trato como a los amigos de mi alma : vengo para conversar con ellos lo más alejado posible del tumulto general ; y, para hacer nuestra conversación más interesante todavía, ceno en su graciosa compañía. Su amigo, a pesar del peso que oprimía su corazón, sintió algo de placer al contemplar la exquisita elegancia que brillaba en cada objeto, y más aún en la disposición de los cuadros. En vez de exponerlos todos igualmente a la misma intensidad de luz, Callias los había colocado para que deslumbraran todas sus ventajas en su expresión más completa. »
◄ Ilustración : Internet Archive.
Amigo de Charles Darwin, y simpatizante de su teoría de la evolución, Charles Kingsley (1819-1875) fue un pastor anglicano, historiador, profesor de universidad y escritor. Autor de un libro de mitología para niños, y de varias novelas históricas, era muy crítico con el catolicismo romano, en particular en su novela Hypatia, or New Foes with an old face (Hipatia, o Nuevos Enemigos con caras viejas, audiolibro en inglés, 1853). La novela se articula alrededor de la figura de Hipatia (350-415), filósofa pagana, y se ambienta en Alejandría. Philammon, joven monje cristiano, cruza todo Egipto para asistir a las conferencias de Hipatia, y se convierte en su discípulo, sin perder la idea de convertirla al cristianismo… Luchas de poderes políticas y espirituales, historias de amor, con un ligero toque de erotismo, para esta novela en la que Kingsley manifiesta su odio por los monjes y sacerdotes católicos, al mismo tiempo que ostenta un tono claramente racista, abogando por la superioridad del Cristianismo sobre el Judaísmo o las religiones greco-romanas, y de los Europeos sobre los Godos…
Ilustración : Wikimedia Commons. ►

Charles Kingsley – Hypatia, or New Foes with an old face, ilustración de Lee Woodward Zeigler (1899)
« En la nave había esparcidos nuevos pedazos de su ropa, y en las gradas del altar, y sobre el mismo altar, á los pies del Cristo. Allí se detuvieron un momento aquellos furiosos. Hipatia se desprendió de sus atormentadores, y dando un salto hacia atrás, se irguió por un segundo cuan alta era. Estaba desnuda, perfecta como la misma Palas, contrastando su blancura de nieve con las masas sombrías que la rodeaban. Veíase la vergüenza y la indignación brillar en sus grandes y claros ojos, pero ni una nubecilla de temer. Con una mano se envolvió en sus dorados cabellos, y extendió el otro brazo hacia el Cristo, como apelando, en vano ¡ ay ! en vano, ¡ del hombre para ante Dios ! Sus labios se abrieron con intención de hablar, pero las palabras que debían salir de ellos solo Dios pudo oírlas ; pues en un instante Pedro la derribó en tierra con un golpe, y la multitud se precipitó de nuevo sobre ella. Entonces no se oyeron ya más que alaridos prolongados y penetrantes, que repetían las bóvedas del techo, y que sonaron en los oídos de Filemón como la trompeta de los ángeles vengadores. »
◄ Ilustración : Wikimedia Commons.
De ascendencia anglo-irlandesa, Nicholas Patrick Stephen Cardinal Wiseman (1802-1865) fue ordenado sacerdote en 1826 y, en 1840 y consagrado obispo, convirtiéndose de esta manera en el primer obispo católico británico, en una época en la que Inglaterra y Gales se abrían al catolicismo. Autor esencialmente de obras de teología, publicó, en 1854, una novela histórica, ambientada en Roma en los primeros tiempos del cristianismo, que iba a convertirse en un clásico del género : Fabiola, or The Church of the Catacombs (Fabiola, o La Iglesia de las Catacumbas, audiolibro en inglés). Esta novela tenía dos principales objetivos. El primero era dar una respuesta, desde el punto de vista católico, a la Hypatia (1853) de Charles Kingsley… Por otro lado, el Cardenal Wiseman concibió esta obra con el fin de sensibilizar y familiarizar el gran público británico con las vidas de los primeros cristianos, entrelazando biografías de santos y mártires reales con la ficción. Fabiola es una joven de la nobleza romana que, a pesar de tenerlo todo, no está satisfecha con su vida. Un día, después de atacar y herir a su esclava Syra, sin saber que es cristiana, Fabiola se siente humillada por la actitud humilde de la criada. Poco a poco, una lenta transformación se efectuará en ella, llevándola a convertirse al cristianismo. Mientras tanto, se libra en Roma una feroz persecución contra los cristianos escondidos en las catacumbas…
Ilustración : Internet Archive. ►
« Chispearon de ira los ojos de Fabiola : sentíase por primera vez en su vida vencida y humillada por una esclava. Agarró el verduguillo con la mano derecha, y casi ciega dio una estocada a la inflexible Syra. Syra, instintivamente, adelantó su brazo para defender el cuerpo, y recibió el puñal que, dirigido hacia arriba desde el sillón, le abrió una herida mas profunda que la que de otro modo hubiera sufrido. Asomaron lágrimas en los ojos de la esclava del dolor de la herida, de la cual brotaba un arroyo de sangre. Avergonzose al momento Fabiola de la acción, tan cruel como impremeditada, y se sintió mas humillada ante sus siervos. – Idos, idos, dice a Syra que con su propio pañuelo estaba restañando su sangre, id a Eufrosina para que vende vuestra herida; no era mi intención heriros tan gravemente. Mas aguardad un momento : debo de algún modo compensar el daño. Volviose a las joyas que tenía en la mesa y continuó: «Tomad esta sortija : os ruego que no volváis aquí esta tarde.» La conciencia de Fabiola quedó completamente satisfecha : acababa de hacer lo que consideraba una amplia compensación del daño que había causado ; acababa de regalar una suntuosa alhaja a una de sus esclavas. Mas el próximo domingo en la iglesia de San Pastor, que no distaba mucho de su casa, entre las limosnas recogidas para los pobres, fue encontrada una costosa sortija de esmeraldas que el buen sacerdote Policarpo creyó ofrecida por alguna opulenta romana ; pero que aquel que observa con centelleantes ojos las arcas de limosna de Jerusalén y toma en cuenta hasta el óbolo de la viuda, vio que había sido introducida en el cepillo por el brazo vendado de una esclava extranjera. »
◄ Ilustración : Internet Archive.
Un año después de la publicación de Fabiola, en 1855, se publica Callista, a sketch of the third century (Callista, un boceto del tercer siglo), del también obispo católico británico John Henry Newman (1801-1890). Newman, que se convirtió al catolicismo en 1845, después de haber sido pastor anglicano, escribió esta novela, destinada a formar una precuela de Fabiola, por encargo. Estableciendo un claro paralelo entre la época romana y la Inglaterra de la primera mitad del siglo XIX, la novela, ambientada en la África del norte romana, bajo el emperador Decio, en el siglo III, evoca las persecuciones sufridas por las comunidades cristianas.
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Théophile Gautier (1811-1872) ostentó, a lo largo de sus obras, mucho interés por Egipto, que visitó en 1869. El relato Une nuit de Cléopâtre (Una noche de Cleopatra, audiolibro en francés, 1838) se ambienta en el Egipto de Cleopatra y cuenta, con unas largas y fascinantes descripciones, cómo las orillas del Nilo y sus monumentos inspiran a la famosa reina unos sentimientos muy extraños… En 1840 publica el cuento fantástico Le Pied de momie (El Pie de la momia, audiolibro en francés) en el que presente y pasado se mezclan alrededor de un pie de momia. El narrador compra un pie de momia a un anticuario, y cual no será su sorpresa cuando por la noche le visita una princesa egipcia queriendo recuperar su pie… Una de sus novelas más conocidas, Le Roman de la momie (La Novela de la momia, audiolibro en francés, 1858), mezcla de egiptomanía, género fantástico y romance. Unos egiptólogos descubren en una tumba inviolada la momia perfectamente conservada de una mujer de una gran belleza. Ésta es la introducción de la novela que cuenta la vida y los amores de esta mujer, llamada Tahoser, que vivió en Egipto en tiempos de Moisés. Como en Une nuit de Cléopâtre, Gautier puso especial cuidado en las evocaciones de la vida cotidiana en Egipto antiguo y en las descripciones de excavaciones arqueológicas.
◄ Ilustración : Gallica.
« La fachada del palacio, dirigida a una vasta plaza, tenía la privativa rigidez de líneas y monumental aspecto de la arquitectura civil y religiosa egipcia. Aquella morada tenía que pertenecer a una familia de príncipes o de sacerdotes, como se adivinaba en la elección de materiales en lo cuidado de la construcción y en la riqueza de los adornos. La dulce y débil música brotaba de una de las habitaciones que daban al pórtico interior del palacio. Sobre una butaca dorada y pintada de rojo, con pies azules y brazos en forma de leones, cubierta por un grueso almohadón de fondo purpúreo con cuadros negros y estrellas de oro, una joven, casi una niña, de maravillosa belleza, se hallaba sentada cerca de la mesa en una graciosa actitud de descuido y de melancolía. Sus facciones poseían una delicadeza ideal y acusaban el más puro tipo egipcio. Sus negros y brillantes cabellos se peinaban en finas trenzas, a cada lado de sus redondas y tersas mejillas, haciendo resaltar su contorno, y caían hasta los hombros. En la negrura de la cabellera, grandes discos de oro, a manera de pendientes, refulgían como soles ocultados por una nube. Las trenzas concluían en largas cintas de seda que caían con elegancia por la espalda. Cerca de Tahoser, que tal era el nombre de la joven egipcia, se arrodillaba una arpista, con su instrumento apoyado en un pequeño pedestal, destinado sin duda a aumentar la resonancia del arpa. En pie, detrás de ella, otra mujer tocaba una mandora o especie de mandolina de mástil sorprendentemente largo, con sus tres cuerdas adornadas en su extremo con borlas de colores. Uno de sus brazos delgados y redondos llegaba hasta lo alto del mástil con movimiento escultórico, mientras que el otro sostenía el instrumento y los dedos de su mano tañían las cuerdas. » (La Novela de la Momia. Traducción : Editorial Andrés Bello, 1991)
Ilustración : Internet Archive. ►
En 1852, Théophile Gautier ya había evocado el mundo antiguo en Arria Marcella (Arria Marcella, audiolibro en francés), relato romántico y fantástico en el que plasma el sueño de todo arqueólogo no sólo de descubrir una ciudad sepultada, sino de verla vivir tal como era en su tiempo. Tres jóvenes visitan las ruinas de Pompeya. Uno de ellos, Octavien, se fija en la silueta de una mujer, para siempre presa de las cenizas. La noche siguiente, después de una cena en la que bebieron mucho, Octavien pasea solo por la ciudad. De repente, se da cuenta de que no pasea por una ciudad muerta, sino que se trata de una Pompeya joven, viva, que todavía no ha sido víctima de la furia del Vesubio. Pronto conocerá a Arria Marcella y reconocerá en ella la silueta que había observado durante el día. Pero si Arria Marcella se mueve, habla, su cuerpo permanece frío y lívido… Sueños, fantasmas, a la vez que evocaciones detalladas de la vida cotidiana en Pompeya en este clásico del romanticismo…
« Tales eran las ideas extravagantes que le pasaban por la cabeza y que cobraban absoluta verosimilitud por la hora, el lugar y mil detalles alarmantes que comprenderán los que se han encontrado de noche en alguna vasta ruina. Al pasar por delante de una casa en la que se había fijado durante el día y sobre la cual la luna daba de lleno, vio, en un estado de perfecta conservación, un pórtico, cuyo orden había intentado restablecer : cuatro columnas de orden dórico acanaladas hasta media altura, y con el fuste envuelto como en un paño púrpura de tonalidades de minio, sostenían un cimacio embellecido de ornamentos policromos, que el decorador parecía haber concluido ayer ; en la pared lateral de la puerta un moloso de Laconia, ejecutado al encausto y acompañado de la inscripción sacramental : Cave canem, ladraba a la luna y a los visitantes en su furia pintada. Sobre el umbral de mosaico la palabra Ave en letras oscas y latinas, saludaba a los huéspedes con sus amistosas sílabas. Los muros exteriores, en tonos ocres y rojos, no tenían una sola grieta. La casa era de una sola planta, y el tejado de teja bordeado de una acrótera de bronce, proyectaba su perfil intacto sobre el suave azul del cielo, donde palidecían algunas estrellas. Aquella extraña restauración, hecha en una sola tarde por un arquitecto desconocido, atormentaba enormemente a Octavien, pues estaba seguro de haber visto la casa el mismo día en un lamentable estado de ruina. »
Ilustración : Wikimedia Commons. ►
Fuente de inspiración para las bellas artes (Alfons Mucha, Auguste Rodin, Gaston Bussière…), la ópera (Modest Músorgski, Ernest Reyer) o el cine (la primera adaptación se rodó en 1925), la novela Salammbô (Salambó, audiolibro en francés, audiolibro en español), publicada en 1862, fue escrita por Gustave Flaubert (1821-1880) después de Madame Bovary. Para preparar esta obra que evoca la Guerra de los Mercenarios, una guerra civil muy sangrienta que asoló Cártago durante más de tres años, al terminar la Primera Guerra Púnica, en el siglo III a.C., Flaubert, además de viajar a Túnez en 1858 para conocer los paisajes de su futura novela, se alimentó de los textos de autores antiguos como Polibio, Plinio, Plutarco, Hipócrates… que le permitieron lograr una ambientación muy cuidada del mundo romano. Si añadimos ensoñaciones orientalistas desenfrenadas, sensuales y bárbaras, obtenemos esta novela que empieza en Cártago, en los jardines de la villa del general Hamilcar, en los que los mercenarios celebran el fin de la guerra. Acalorados por la ausencia de su jefe y por las injusticias que han sufrido durante la guerra, empiezan a saquearlo todo. Cuando la propia hija de Hamilcar, Salammbô, aparece para pedirles que se tranquilicen, dos de ellos se enamoran de ella. Brota entre ellos la idea de conquistar Cártago para raptar a la joven… Veinte años más tarde, Flaubert volverá a escribir sobre la época antigua en el cuento Herodias (audiolibro en francés, 1877), para evocar la historia bíblica de la muerte de Juan el Bautista… Observemos que Flaubert se opuso toda su vida a que se publicaran ediciones ilustradas de sus obras, y en particular de Salammbô, convencido de que la ilustración inhibe la imaginación del lector y que la más hermosa descripción literaria se verá anulada por la presencia de un dibujo mediocre. A pesar de sus deseos, Salammbô es una de las novelas más a menudo ilustradas de la literatura francesa (no se pierdan esta web de la Universitad de Kent en Estados Unidos que recopila una selección muy interesante)…
◄ Ilustración : Wikimedia Commons.
« Los capitanes, calzados con coturnos de bronce, se habían colocado en el sendero central, bajo un velo de púrpura con franjas doradas que se extendían desde la pared de las cuadras hasta la primera azotea del palacio. La soldadesca se hallaba esparcida a la sombra de los árboles, desde donde se veía una serie de edificios de techumbre plana, lagares, bodegas, almacenes, tahonas y arsenales, con un patio para los elefantes, fosos para las fieras y una cárcel para los esclavos. En torno a las cocinas se alzaban unas higueras, y un bosquecillo de sicómoros llegaba hasta una verde espesura, donde las granadas resplandecían entre los copos blancos de los algodoneros. Parras cargadas de racimos trepaban por entre el ramaje de los pinos; un vergel de rosas florecía bajo los plátanos; de trecho en trecho, sobre el césped, se balanceaban las azucenas; cubría los senderos una arena negra, mezclada con polvo de coral, y de un extremo a otro, en medio del jardín, la avenida de los cipreses formaba como una doble columnata de obeliscos verdes. El palacio, construido con mármol númida de vetas amarillas, elevaba en el fondo, sobre amplios basamentos, sus cuatro pisos y sus azoteas. Con su gran escalinata recta, de madera de ébano, que ostentaba en los ángulos de cada peldaño la proa de una galera enemiga ; con sus puertas rojas cuarteladas por una gran cruz negra ; sus verjas de bronce que lo protegían a ras de tierra de los escorpiones, y su enrejado de varillas doradas que cerraban las aberturas superiores, parecía a los soldados, en su severa opulencia, tan impenetrable y solemne como el rostro de Amílcar. » (Traducción : Aníbal Froufe, 2006)
Ilustración : Internet Archive. ►
Georg Ebers (1837-1898) fue un egiptólogo alemán. Es conocido por ser el descubridor del papiro Ebers, uno de los más antiguos papiros que tratan sobre medicina. Autor de varios ensayos relacionados con sus trabajos de investigación, y de una guía de Egipto, Ebers tuvo muy temprano la idea de popularizar la historia antigua de Egipto gracias a la novela histórica. Así se sucedieron obras como Eine ägyptische Königstochter (La Hija del rey de Egipto, (no se pierdan las magníficas ilustraciones de Apeles Mestres y Arturo Mélida en esta edición española de 1881), 1864), la ascención al trono del rey Darío I de Persia, vista a través de los ojos de una princesa egipcia, Uarda (texto en inglés, 1877), una visión de Egipto en tiempos de Moises, Homo sum (texto en inglés, 1878), Die Schwestern (Las Hermanas, texto en inglés, 1880), Der Kaiser (El Emperador, texto en inglés, 1881), ambientada en la época de Adriano, Serapis (texto en inglés, 1885), Die Nilbraut (La Novia del Nilo, texto en inglés, 1887), Kleopatra (Cleopatra, texto en inglés, audiolibro en inglés, 1894), versión romántica de los amores de Cleopatra y Marco Antonio, y Arachne (texto en inglés, audiolibro en inglés, 1898), sobre la búsqueda del amor de una joven, modelo de un escultor griego. Estas novelas, que combinan sabiamente hechos históricos, aventuras y romances, recibieron muy buena acogida por parte del gran público, fueron traducidas al inglés casi al mismo tiempo que se publicaban en Alemania y contribuyeron a la divulgación del trabajo de los egiptólogos.
◄ Ilustración : Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico.
« Tres días después, el embarcadero de Sais estaba de nuevo atestado de inmenso y apiñado gentío. El pueblo se reunía allí para despedir a la hija egipcia, Nitetis, que partía a extranjero país. Vióse en aquel instante que a pesar de las intrigas de los sacerdotes, los egipcios estimaban mucho a sus reyes. Cuando Amasis y Ladike llorando abrazaron por última vez a Nitetis ; cuando en presencia de los saíticos y estando ya en la gran escalera del río, Tajot echó sus brazos al cuello de la hermana, sollozando ; cuando el barco que llevaba a la despedida novia real se alejó con hinchadas velas,… entonces, pocos ojos permanecieron enjutos. Sólo los sacerdotes contemplaron el conmovedor espectáculo, graves y fríos como siempre. »
Ilustración : Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico. ►
Lewis « Lew » Wallace (1827-1905), antes de iniciar una carrera de escritor, fue abogado y general del ejército de Estados Unidos. Combatió durante la Guerra de Secesión al lado del Mayor Grant, jefe de las tropas nordistas. Una decisión estratégica desafortunada durante la sangrienta batalla de Shiloh (abril de 1862), manchó de manera irremediable el honor militar de Wallace y provocó el desprecio del Mayor Grant, hasta tal punto que Lewis Wallace dimitió del ejército en 1865, al finalizar la guerra. Ocupó varios puestos políticos importantes, entre ellos, el de gobernador de Nuevo México (1878-1881) y se dedicó a la escritura. Ben Hur, a tale of the Christ (Ben Hur, un cuento de Cristo, audiolibro en inglés, 1880) fue su segunda novela y es el resultado de una petición que le hizo otro veterano de la Guerra de Secesión, Robert Green Ingersoll (1833-1899), líder político y ferviente defensor del agnosticismo, de reunir materiales y escribir un libro que demostrara que la historia de Jesucristo no era más que una leyenda… Wallace se puso manos a la obra, estudió la Biblia, visitó bibliotecas y reunió referencias bibliográficas sobre la época antigua en Oriente Medio y de todo este trabajo nació Ben Hur, una novela ambientada en Jerusalén, en tiempos de Jesucristo y en la que el héroe, después de asistir a la crucifixión de Cristo, perdona las injusticias de las que ha sido víctima y renuncia a vengarse, convirtiéndose al Cristianismo.
◄ Ilustración : Internet Archive.
La historia no dice si Robert Green Ingersoll quedó o no satisfecho con el resultado… En todo caso, Ben Hur, desde 1880, nunca dejó de ser editada, fue la novela estadounidense más vendida en el siglo XIX (incluso vendió más ejemplares que La Cabaña del tío Tom, publicado por Harriet Beecher Stowe en 1852) y fue adaptada un sinfín de veces para el teatro y el cine (la más conocida, sin duda, la versión dirigida en 1959 por William Wyler, con Charlon Heston ; no obstante, no se pierdan la primera adaptación dirigida en 1907 por Sidney Olcott, disponible en Internet Archive). Jerusalén, año 15. Judá Ben Hur es el heredero de una de las más prestigiosas familias de la aristocracia judía. Durante un desfile militar, una teja se desprende de la casa de Ben Hur y no cae de milagro sobre Graco, el procurador romano de Judea. Es motivo suficiente para que Graco, sin pruebas ni testigos, acuse a Ben Hur de un atentado, mande a su madre y a su hermana a la cárcel, confisque sus bienes y mande a nuestro héroe a las galeras… La gran originalidad de la novela es que, para respetar la fe de los Cristianos y los hechos narrados en la Biblia, Wallace no quiso hacer de Jesucristo un actor de su ficción, atribuyéndole hechos o palabras que hubiera imaginado él. Ben Hur es testigo de diversas escenas protagonizadas por Jesucristo, pero son escrupulosamente las escenas descritas por la Biblia, como si la historia bíblica apareciese en filigrana, superpuesta a las aventuras de Ben Hur…
Ilustración : Internet Archive. ►
« En este momento, de tanto interés para los recién llegados, en el cual cada uno considerada la cuestión desde distinto punto de vista, otro hombre que había estado sentado sobre una piedra cerca de la orilla, pensando probablemente en el sermón que acababa de escuchar, se levantó y se dirigió con tranquilo paso al encuentro del Precursor. Los dos, el predicador y el extranjero, siguieron andando en dirección contraria hasta hallarse, el primero a unas veinte varas del camello, y el último a diez pies del animal. Aquél, entonces, se detuvo, apartó de sus ojos un mechón de cabellos, miró fijamente al otro y levantó las manos como si pidiese a la multitud que atendiera. La muchedumbre que le seguía se detuvo también, cada cual en actitud de escuchar, y cuando el silencio era más profundo, levantó el cayado con la mano derecha y señaló con él al extranjero. Todos los circunstantes le miraron. Cediendo al mismo impulso, Baltasar y Ben-Hur contemplaron también al desconocido, que avanzaba lentamente hacia ellos. Era de estatura algo más que mediana, delgado, de movimientos tranquilos y graves, como de hombre acostumbrado a meditar. Llevaba una túnica de mangas anchas y un manto. En el brazo izquierdo el acostumbrado paño para la cabeza, el cual era rojo. Su traje, amarillento por el polvo, estaba salpicado de lodo. Las borlas de su cinturón eran azules y blancas, y como las de los rabinos, según lo prescribía la Ley. Sus sandalias, ordinarias. No usaba ni bolsa ni bastón. Sin embargo, ninguna de esas cosas atrajo la atención de nuestros amigos, que se fijaron sólo en la cabeza y en el rostro del hombre, especialmente en el rostro, que difundía una inefable e irresistible fascinación. »
◄ Ilustración : Internet Archive.
A José Ramón Mélida (1856-1933), se le considera el padre de la arqueología española : dirigió en la primera década del siglo XX las excavaciones de Numancia y de Mérida, donde descubrió el teatro romano y a partir de 1916 fue director del Museo Arqueológico Nacional. Publicó numerosos catálogos y estudios de arqueología que se consideran todavía obras de referencia en la materia (se puede hojear una selección de sus trabajos científicos desde la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes). Entre 1880 y 1901, compaginó su actividad profesional con la publicación de ocho novelas. Más que una verdadera vocación literaria o el anhelo de reconocimiento, la redacción de estas obras de narrativa formó parte de su formación como investigador : fue para Mélida un ejercicio de redacción y de documentación que le serviría más tarde para sus publicaciones científicas. Tres de esas novelas y un relato se ambientan o se relacionan con el mundo antiguo : El Sortilegio de Karnak (1880), Salomón, rey de Israel, leyenda bíblica (1884), Luisa Minerva (1886) y Una noche en Pompeya (p.272 del PDF) (1887).
Ilustración : The Athenaeum. ►
El Sortilegio de Karnak, novela exótica ambientada en el Egipto faraónico y escrita en colaboración con Isidoro López, contribuyó, gracias a las detalladas descripciones de Mélida, y junto con un puñado de obras como La Novela de la momia de Théophile Gautier, La Hija del rey de Egipto de Georg Ebers o Un milagro en Egipto, de José Echegaray, a lanzar la egiptomanía en España… Salomón, rey de Israel, leyenda bíblica, también abundantemente documentada, evoca, de manera novelada, la historia del rey Salomón. Luisa Minerva y Una noche en Pompeya, en cambio, mezclan presente y reminiscencias del pasado. En Luisa Minerva, una visita al Museo Arqueológico Nacional (aún tendrían que pasar treinta años para que Mélida fuera nombrado director de esta institución) es el pretexto para hacer de Luisa, la protagonista, la portavoz de las ideas del autor sobre arqueología y para hacer un retrato de la sociedad de estos finales de siglo, alternando escenas mundanas y cuadros antiguos. Publicado junto con el volumen titulado A orillas del Guadarza (1887) e ilustrado por el hermano del autor, Arturo Mélida (1849-1902), el relato Una noche en Pompeya evoca, a la manera de Arria Marcella de Théophile Gautier, el sueño de un arqueólogo, impresionado por el hallazgo de los cuerpos enlazados de dos amantes en las termas, mientras se celebra el decimoctavo centenario de la destrucción de la ciudad por el Vesubio : trasladado a la Pompeya del año 79, en vísperas del terrible acontecimiento, recorre la ciudad tras los pasos de una pareja de amantes, hasta las fatídicas termas…
« Aquel cuadro le ví, sí, le ví : el muro del fondo estaba pintado de rojo, y sobre él, preciosamente dibujados, faunos y bacantes danzaban ebrios de placer, al compás de las flautas de Pan ; en breve el incendio pondría fin a las locuras de la fiesta dionisiaca. Como grupo estatuario se destacaban los dos amantes ; ella, medio sentada en el suelo ; él, de rodillas ; pero ¡ qué suavidad y nobleza en sus contornos, qué ternura en su abrazo, qué dulce complacencia en sus labios, qué postrero reflejo de purísima luz el que mutuamente se regalaban sus ojos ! Hasta la blanca túnica de la doncella hacía pliegues graciosos aún sobre el pavimento. La máxima del mancebo era cierta ; nadie tan bello como quien ama ; que esperando el último suspiro estaban más hermosos que las Niobes en aquel supremo dolor con que el artista supo representarlas. » (Una noche en Pompeya)
◄ Ilustración : Google Libros.
Alfred John Church (1829-1912) fue un investigador y profesor especializado en el periodo clásico. Durante su carrera profesional de docente en varias instituciones, además de traducir los autores clásicos, se dedicó a escribir libros de divulgación destinados a un público juvenil. Obras sobre la historia de Grecia y de Roma, adaptación de los textos de los grandes autores (reescribió por ejemplo La Ilíada y La Odisea, o historias de Virgilio) fueron su gran especialidad. No obstante, escribió también novelas de inspiración propia, ambientadas en esta época. Solían ser novelas de aventuras, en las que el protagonista, atravesando una época turbia de guerras o revoluciones, conoce a los grandes personajes históricos… Sobre Roma, podemos nombrar Lucius, a roman boy (Lucio, un niño romano, 1885), trepidantes aventuras del joven Lucio al final de la República, o Lords of the World (Amos del mundo, 1907), ambientada durante la tercera guerra púnica y la caída de Cártago. En Grecia transcurren, por ejemplo, Callias, a young Athenian (Callias, un joven Ateniense, 1891), que cuenta las peripecias de Callias en plena guerra del Peloponeso : participa en las grandes batallas, vive el sitio de Atenas y conoce a Alcibíades, Sócrates y Jenofonte, o A young Macedonian (Un joven Macedonio, 1905), ambientada en la época de Alejandro Magno, sobre la aventura de dos amigos, un griego y un macedonio, que se alistan para seguir a Alejandro en la invasión de Persia.
Ilustración : Project Gutenberg. ►
▲ Ilustración : Internet Archive.
Jean Lombard (1854-1891) no tuvo la trayectoria habitual de un escritor. De origen proletario, autodidacta, fue sindicalista simpatizante del anarquismo y fundó varios periódicos socialistas antes de morir a los de 37 años, sumido en la miseria. Al final de su vida se dedicó a la literatura y escribió dos novelas que lo sacaron del anonimato : L’Agonie (La Agonía, audiolibro en francés, 1888) y Byzance (Bizancio, 1890), ambientada en la Bizancio del siglo VIII. L’Agonie, alejándose de los emperadores famosos, evoca la figura y la época del emperador Heliogábalo (203-222), emperador adolescente de una Roma decadente. Si Heliogábalo inspiró a otros artistas del movimiento artístico llamado decadente de este fin de siglo XIX, la aproximación de Lombard es sin duda la más original e interesante. En lugar de centrarse sobre la biografía y los excesos del emperador, el escritor se interesa por un surtido heteróclito de plebeyos que asisten impotentes a los últimos sobresaltos de un imperio, intentando acomodarse de la mejor manera con la realidad… Un fresco impactante y evocador…
◄ Ilustración : Internet Archive.
« Los visitantes de Bríndisi, atravesando esta multitud, se encontraron cara a cara con los Pretorianos, en el umbral de la habitación de Elagabalus, revolcado en una cama soportada por columnas de oro, con cojines amarillos en los pies, telas amarillas debajo de los riñones, la cara como de color bermellón al reflejo de un color amarillo esparcido por todos lados, desde el suelo empolvado de oro hasta el techo cubierto de oro. Une fuerte olor de azafrán les sorprendió. Unos magos inmóviles se alzaban en las penumbras ; se agitaban oficiales tan vulgares que parecían haberse escapado de los bajos fondos de Roma, sin su traje de seda ni sus joyas. El Emperador estaba casi desnudo, las piernas colgando, su virilidad expuesta… »
Ilustración : Internet Archive. ►
The World’s Desire (El Deseo del mundo, 1890) es el producto de una colaboración entre dos autores británicos : el inglés H. Rider Haggard (1856-1925), especialista en novela de aventuras (Las Minas del rey Salomón (1885) es sin duda su obra más conocida) y el escocés Andrew Lang (1844-1912), helenista, traductor de La Ilíada y La Odisea de Homero. Conjugando sus especialidades respectivas, los dos amigos lograron un romance de aventuras, inspirado en los protagonistas de Homero : Odisseus (o sea Ulises) y Helena de Troya. Al regresar a Ítaca, Odisseus, apodado « El Vagabundo » se encuentra con que su hogar ha sido devastado por la peste y que su querida Penélope ha muerto. Mientras se lamenta, tiene la visión de Helena de Troya, su antiguo amor, que le invita a embarcarse para un último viaje para venir a buscarla… La colaboración entre Lang y Haggard marcó un hito en la historia de la novela romántica británica. Lang y Haggard, al ambientar la novela en Grecia, utopía homosexual por excelencia, pretendieron reafirmar la presencia masculina en un género esencialmente dominado por las mujeres de un país, según ellos, demasiado feminizado por la presencia de la Reina Victoria en el trono. Helena de Troya, el deseo del mundo del título, es la belleza personificada, ideal al que aspira el héroe, y por el que tendrá que morir… En 1889, H. Rider Haggard había publicado una novela sobre Egipto titulada Cleopatra, being an account of the fall and vengeance of Harmachis (Cleopatra, siendo un relato de la caída y venganza de Harmachis) en la que Harmachis, heredero de sangre real, es encargado por los sacerdotes de Isis de desenmascarar a la supuesta impostora Cleopatra, de echar a los Romanos fuera de Egipto y de restaurar la época dorada del país.
◄ Ilustración : Internet Archive.
« Entonces el Vagabundo giró la cabeza, y vio, como si fuera una imagen o un espejo de bronce, la visión de una chica. Era más alta que una mortal, y todavía en la primera flor de la juventud, casi una niña, parecía rubia como una diosa, y tan hermosa que Afrodita misma hubiera envidiado su belleza. Era delgada y elegante como una joven palmera, y sus ojos eran valientes e inocentes, como los de un niño. Llevaba en la cabeza una urna brillante de bronce, como si estuviera trayendo agua desde la fuente, y detrás de ella, se veían las hojas de un plátano. Entonces el Vagabundo la reconoció, y la volvió a ver una vez más como la había visto cuando, en su niñez había viajado a la corte de su padre, el Rey Tindáreo. Estaba entrando en Esparta, y bajaba el monte Taigeto ; su carro iba por el vado del río Eurotas y se encontró con ella, que se iba al río. Entonces, en su juventud, sus ojos habían contemplado la hermosura de Helena, y su corazón se había llenado del deseo de la más rubia de las mujeres, y, como todos los príncipes de Acaya, había pedido su mano. Pero Helena había sido dada a otro hombre, a Menelao, hijo de Atreo, de una casa maldita… »
Ilustración : Internet Archive. ►
Figura estelar de la poesía rusa y cofundador del movimiento simbolista, el poeta y novelista Dmitri Serguéievich Merezhkovski (1866-1941) fue nominado hasta nueve veces para el premio Nobel de literatura, que estuvo a punto de ganar en 1933 (ese año, fue el ruso expatriado en Francia Ivan Bunin el que se llevó el galardón). Cercano a las ideas de los socialistas revolucionarios, esperaba reconciliar la figura de Jesucristo con los ideales de la revolución y vertebrar el socialismo alrededor de la religión. Plasmó su interés por las grandes cuestiones religiosas en dos grandes trilogías de novelas. La primera, compuesta por los títulos El Nacimiento de los Dioses, Akenatón, alegría del sol y La Sombra del que viene, publicados a partir de 1894, está dedicada a Egipto antiguo y se articula alrededor de las figuras del faraón Akenatón y su hijo, el príncipe heredero destinado a ser Tutankamón. La dimensión mística de esta trilogía le confiere un carácter de autenticidad en la evocación de Egipto antiguo, que no tienen otras novelas de la época (y posteriores), más plagadas de tópicos… Publicada entre 1895 y 1904, la trilogía Cristo y Anticristo, que le trajo la fama a nivel mundial, desarrolla un concepto místico de la Historia, y explora, inspirándose en tres personajes históricos, la verdades antagónicas del cristianismo y del paganismo a la vez que desarrolla el concepto de Tercer Testamento ideado por Merezhkovski : después del Antiguo Testamento dedicado a los Padres Divinos, del Nuevo Testamento sobre los Hijos Divinos, el Tercer Testamento vendría a ser el del Espíritu Santo, el que permitiría a la raza humana liberarse a través del amor… La primera novela de la trilogía, La Muerte de los Dioses, o La Apostasía del Emperador Juliano (1895) se articula alrededor de la figura del emperador Juliano el Apóstata (331-363), que, resistiéndose al cristianismo en pleno auge, quiso restablecer el politeísmo en el Imperio Romano. Más allá de su interés filosófico y teológico, esta novela restituye de manera excepcional la vida de Juliano y el ambiente de las ciudades y de los campamentos militares de las legiones romanas. Las otras dos novelas de la trilogía se centran sobre la figura de Leonardo da Vinci (La Novela de Leonardo da Vinci, o La Resurrección de los Dioses, texto en francés) y de la disputa entre el zar Pedro I de Rusia y su hijo Alexis (Pedro y Alexis, o El Anticristo, texto en francés).
◄ Ilustración : Internet Archive.
« Entraron en una sala bastante ancha, llamada la « cahicula » adormecedora. Una multitud de lámparas ardían en las paredes ; el sacerdote efectuaba el oficio de la noche. La lápida superior de la tumba de un mártir, ubicada debajo de una bóveda en forma de arco, servía de altar. Había muchos fieles, vestidos de largos trajes blancos, y todas las caras parecían radiantes. Myrrha, arrodillada y los ojos llenos de amor, miraba al Buen Pastor representado en el techo de la sala. En las catacumbas, se había restablecido el uso de los primeros tiempos del cristianismo : al final del oficio, los asistentes, considerándose todos como hermanos y hermanas, se daban el « beso de paz ». Arsinoé, siguiendo el ejemplo general, con una sonrisa, besó a Anatole. Luego, los cuatro subieron a las plantas superiores, desde los que podían ir al escondite secreto de Juventin, antigua tumba pagana, « columbarium » un poco alejado de la vía Appia. »
Ilustración : Internet Archive. ►
El mismo año que La Muerte de los Dioses, en 1895, se publica otra novela sobre los inicios del cristianismo. Ambientada en la Roma de Nerón e inspirada en la historia contada por Alexandre Dumas en Acté, Quo vadis ? (texto en español, audiolibro en francés y en inglés) iba a convertirse en un best-seller, adaptado un sinfín de veces para el teatro, la ópera y sobre todo el cine, y le valdría a su autor, el polaco Henryk Sienkiewicz (1846-1916), el premio Nobel de literatura, que le será otorgado en 1905. Quo vadis ? no es una simple novela sobre las persecuciones sufridas por los cristianos en la época romana. Con la excusa de contar los amores contrariados entre un patricio y una cristiana, Sienkiewicz quiso transponer la opresión que sufrían los católicos polacos por parte de Rusia : el zar « deseaba » que se unieran a la Iglesia Ortodoxa… Cuando empezó a publicar Quo vadis ? por entregas en 1895, Sienkiewicz ya era un novelista consagrado. Siempre muy comprometido por la independencia de su país, se sabe que mantuvo reuniones en Roma con los resistentes polacos exiliados y, durante la primera guerra mundial, refugiado en Suiza, organizó ayudas para las víctimas de la guerra en Polonia…
◄ Ilustración : Internet Archive.
« La representación de Aureolus en recuerdo del ladrón crucificado a quien Cristo perdonó ; quizá desde el fondo de su alma, lleno de fe, dijera a Cristo : – ¡ Señor ! Mordí como serpiente venenosa ; pero siempre he sido desdichado. Padecí hambre y sed, y los hombres me dieron de golpes, me pisotearon y escarnecieron. Pobre y desgraciado, ahora me martirizan y me enclavan en una cruz. ¡ No me rechaces. Señor, en esta hora tremenda, que es la de mi muerte ! Y la paz descendió, como bálsamo bienhechor, a calmar los dolores de su corazón desgarrado. Nadie se reía. Aquel anciano decrépito crucificado aparecía tan tranquilo, tan humilde, que inspiraba compasión. Y muchos se preguntaban por qué martirizar y matar a quien de cualquier modo podía vivir muy poco tiempo. Reinaba un silencio penoso. Vestinio, inclinándose, ora a la derecha, ora a la izquierda, les decía a los augustanos que tenía al lado, en voz baja y medrosa : – ¡ Observad cómo mueren ! Todos esperaban impacientes la entrada del oso, porque deseaban que el espectáculo se acabara cuanto antes. Salió por fin la fiera, mirando al suelo y meneando la cabeza ; parecía que buscaba algo. Vio la cruz y en ella el cuerpo desnudo ; se acercó, levantose sobre las patas traseras y pronto volvió a su posición natural. En seguida se echó al pie del madero y empezó á gruñir, como si a su corazón de fiera le moviera a piedad el mísero aspecto del escuálido viejo que ofrecían a su fiereza. »
Ilustración : Internet Archive. ►
Si Marcel Schwob (1867-1905) ya había evocado la época romana en el exquisito cuento L’Époque Romaine : La Moisson sabine (La Época Romana : La Cosecha sabina, audiolibro en francés), emocionante cuento que forma parte de su peculiar epopeya de la humanidad titulada La Légende des gueux (La Leyenda de los pordioseros, 1881), es sin duda en los volúmenes Mimes (Mimos, audiolibro en francés, 1891) y Vies imaginaires (Vidas imaginarias, audiolibro en francés, 1896) donde dedicó más páginas a la Antigüedad. En 1891, el investigador británico Frederic George Kenyon descifró, en un conjunto de papiros recientemente adquiridos por el British Museum, los Mimiambos de Herondas, poeta griego del siglo III d.C. del que se creía la obra definitivamente perdida. Este descubrimiento entusiasmó el mundo de las letras europeas y fue el objeto de diversas publicaciones. Partiendo de la obra de Herondas, Marcel Schwob compuso, el mismo año, 21 breves textos que publicó por separado en el periódico L’Écho de Paris entre julio 1891 y junio 1892, antes de reunirlos en 1893 en un volumen titulado Mimes (Mimos). El Mimo es un género literario antiguo griego, caracterizado por textos muy cortos que describen escenas de la vida cotidiana. Los Mimos de Herondas son, a menudo, visiones desencantadas e irónicas de la humanidad. Los Mimos de Marcel Schwob se suceden con una intensidad dramática creciente, partiendo de escenas anecdóticas en las cuales el hedonismo es el hilo conductor, para llegar a un epílogo trágico que pone en escena a Dafnis y Cloé, muertos de manera prematura, que ven su amor por las cosas sensuales de la Tierra desvanecer progresivamente… Una evocación melancólica y voluptuosa de diosas y dioses, deseos, placeres, símbolos, ritos, miseria y muerte en la Grecia antigua…
Ilustración : Gallica. ►
Con Vies imaginaires, Marcel Schwob ofrece una nueva aproximación al género biográfico e histórico. Compuesta de cortas biografías sobre personajes ilustres u olvidados de la historia, sobre todo de la Antigüedad y el Renacimiento, la originalidad de esta obra reside en el hecho de que Schwob supo entremezclar los hechos « oficiales » transmitidos por la Historia con anécdotas ficticias, dando a la vez consistencia y autenticidad a cada historia y coherencia y unidad a este compendio de vidas de personajes tan diferentes unos de otros. A la época antigua, el autor dedica varios relatos : Lucrèce, Poète (Lucrecio, Poeta), Clodia, Matronne impudique (Clodia, Matrona impúdica), Pétrone, Romancier (Petronio, Novelista), Empédocle, Dieu supposé (Empédocles, Supuesto dios), Erostrate, Incendiaire (Erostrato, Incendiario), Cratès, Cynique (Crates, Cínico), Septima, Incantatrice (Séptima, Encantadora).
◄ Ilustración : Book-graphics.
« Era hija de Appius Claudius Pulcher, cónsul. Con unos pocos años apenas, se distinguió de sus hermanos y hermanas por el flagrante brillo de sus ojos. Tertia, su hermana mayor, se casó pronto ; la más joven cedió completamente a todos sus caprichos. Sus hermanos, Appius y Caïus, ya eran avaros de ranas de cuero y carros hechos con nueces que se les regalaba ; más tarde, fueron avaros de sestercios. Pero Clodius, guapo y femenino, fue compañero de sus hermanas. Clodia las convencía con sus miradas ardientes, de vestirlo con una túnica con mangas, de ponerle un pequeño gorro hecho de hilos de oro, y de atarle, debajo de los senos, una cintura blanda ; luego le cubrían con un velo color de fuego y se lo llevaban a sus pequeñas habitaciones en las que se ponía en la cama con ellas. »
Ilustración : Book-graphics. ►
Primera novela del escritor y poeta Pierre Louÿs (1870-1925), Aphrodite, mœurs antiques (Afrodita, costumbres antiguas, audiolibro en francés, 1896) conoció un éxito de crítica y público tal que contribuyó a asentar la fama del autor y de la recién creada casa editorial de la prestigiosa revista Mercure de France. La novela transcurre en Alejandría y cuenta la historia de la cortesana Chrysis y del escultor Démétrios. Chrysis presume de su belleza y de poder lograr de cualquier hombre la obediencia más vil y, por su parte, Démétrios se ha cansado de ser objeto de idolatría para todas las mujeres de la ciudad. La única que se le resiste es, precisamente, Chrysis. La cortesana exige, como precio de sus encantos, tres objetos : el espejo de una rival, el peine de una sacerdotisa y el collar de perlas de la estatua de la diosa Afrodita. Démétrios aceptará robar y matar para alcanzar su objetivo… Homenaje a la belleza del cuerpo humano según la tradición ateniense y reconstitución al puro estilo orientalista tan en boga en este fin de siglo, Aphrodite ofrece el retrato de una Alejandría dominada por el placer bajo todas sus formas, con escenas sensuales que marcaron los inicios de un autor clásico de la literatura erótica… La novela fue adaptada en 1906 para la ópera (ver la partitura) por el compositor Camille Erlanger (1863-1919). En 1899, Louÿs publica el cuento Une volupté nouvelle (Una voluptuosidad nueva, audiolibro en francés) en el que imagina que recibe la visita nocturna del fanstama de Callistô, erúdita griega cuya tumba está en el Museo del Louvre: un diálogo surrealista entre el malicioso poeta y una aparición desnuda en busca de nuevas voluptuosidades…
◄ Ilustración : Project Gutenberg.
« Hasta doce bailarinas fueron presentándose una tras otra, tocando flautas las dos primeras, el tamboril la última, y el resto de ellas haciendo sonar crótalos. Se aseguraron las bandaletas, frotaron sus breves sandalias con resina blanca, y, tendidos los brazos, aguardaron a que la música empezase… Una nota… dos notas… una gama lidia… y lanzáronse a bailar las doce jóvenes al son de un ritmo ligero. Era su danza voluptuosa, muelle y desordenada en apariencia, pues llevaban aprendidas con anterioridad las figuras. Giraban dentro de un reducido espacio, confundiéndose a manera de olas. Formáronse en parejas a poco, y sin interrumpir sus pasos, se desataron los cinturones y dejaron caer las túnicas rosadas. Al punto, un olor a mujer desnuda se difundió entre los hombres, dominando el perfume de las flores y el husmillo de las carnes entreabiertas. Echábanse atrás con movimientos bruscos, el vientre en tensión y los brazos hacia adelante. Se erguían luego estrechándose su talle, y los bustos se tocaban al paso con las extremidad de sus pechos eréctiles. Timón sintió acariciada su mano por el roce fugitivo y cálido de un muslo. »
Ilustración : Project Gutenberg. ►
Boleslaw Prus (pseudónimo de Aleksander Glowacki, 1847-1912) fue un escritor y periodista político, autor de varias novelas muy populares, candidato al Premio Nobel. Para pagar sus estudios de matemáticas y física, ejerció diversas profesiones (cerrajero, fotógrafo…) antes de empezar a publicar relatos humorísticos en revistas satíricas, bajo el pseudónimo de Boleslaw Prus, reservando su verdadero nombre para posibles publicaciones científicas. No obstante, poco a poco, sus escritos « frívolos » empezaron a lograr el reconocimiento de los lectores, en particular, una crónica de sus viajes por Polonia obtuvo mucho éxito. A partir de 1878, por problemas de salud, tuvo que dejar su trabajo de periodista y se fue dedicando completamente a la escritura. Bajo su pluma nacieron varias obras que iban a convertirse en clásicos imprescindibles de la literatura polaca. Faraon (Faraón, texto en inglés, 1897) es la única novela histórica escrita por Boleslaw Prus que rechazaba este género porque distorsiona la Historia. Esta novela política, sátira de las sociedades humanas, transcurre al final del periodo conocido como el Imperio Nuevo de Egipto y tiene como protagonista al joven príncipe Ramsés que descubrirá que los que se oponen a su reinado son vulnerables a la seducción, el soborno, la intimidación, la difamación e incluso el asesinato… No es sorprendente que esta novela se convirtiera en uno de los libros de cabecera de Iósif Stalin… Pero, más allá de la lectura política que se puede dar de Faraon, la novela deslumbra por la evocación erudita de Egipto antiguo, sus costumbres y religiones, pero también su clima, geografía, animales y plantas…
◄ Ilustración : Internet Archive.
Hijo de un escultor y una escritora, el estadounidense Francis Marion Crawford (1854-1909) nació en Italia y vivió en la región de Sorrento, al sur de Nápoles, desde 1883 hasta su muerte. Recordado sobre todo por sus cuentos y novelas fantásticos, se dedicó, no obstante, a partir de los años 1890, a escribir novelas históricas ambientadas en Italia. Su gran conocimiento de la historia de su país de nacimiento le llevó a dar conferencias en Estados Unidos y, combinado con su imaginación para lo romántico, fue el origen de obras llenas de vitalidad histórica y de efectos dramáticos, que tuvieron una gran aceptación por parte de los lectores. La primera de sus obras históricas, Ave Roma Immortalis (Tomo 1, Tomo 2, 1898) es una historia de Roma evocada desde un punto de vista muy literario y abundantemente ilustrada con fotografías y grabados de la Roma del siglo XIX. No obstante, en 1885 Crawford había publicado un relato ambientado en Babilonia y titulado Zoroaster (Zoroastro) que recogía la vida del profeta Zoroastro (más conocido como Zarathustra) en tiempos del rey Dario I de Persia.
Ilustración : Internet Archive. ►
André Lichtenberger (1870-1940) fue un historiador francés, especializado en la historia del socialismo, además de ensayista y novelista. Es recordado hoy por sus novelas juveniles, en particular Mon petit Trott (Mi pequeño Trott, 1898), obra de referencia para los dictados escolares de la Francia de los años 1940 y 1950, que cuenta la vida de un niño de 7 años y su madre. Con La Mort de Corinthe (La Muerte de Corinto, 1900), novela arqueológica ambientada en Grecia en el siglo III, evoca el fin de la independencia de las ciudades griegas. Esta novela fue un pretexto para desarrollar el sentimiento que tenía Lichtenberger de cierta decadencia de Francia. El político republicano Paul Doumer, presidente de la República en 1931-1932, la leyó con tanto interés que se entabló una relación duradera entre los dos hombres : Lichtenberger fue jefe de gabinete cuando Doumer fue elegido presidente de la Cámara de diputados y juntos crearon un periódico…
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« El cuello tendido, los ojos fijos, todo el cuerpo vibrando con movimientos instintivos para ayudar al esfuerzo de los luchadores, los jóvenes nobles seguían con ansiedad las peripecias del combate simulado ; a penas intercambiaban unas palabras a media voz o dirigían gritos de ánimo a los campeones. No obstante, el amo del gimnasio se volvía, hacía una señal con la cabeza y chocaba sus manos ; en seguida los esclavos balnearios desplegaron mantas y prepararon los aceites para secar y perfumar luego los miembros polvorientos. En efecto el combate se estaba acabando. Visiblemente, el Aqueo se debilitaba ; agachado en el suelo, jadeando, cubierto de sudor, ya no atacaba, resistiendo con dificultad al ardor de Diocles ; en vano intentaba escapar a su abrazo, pero apretaba cada vez más, con más peligro. »
La ofensiva invasora de Aníbal es el telón de fondo de Sónnica la cortesana (1901), primera de las novelas históricas de Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928) (las otras dos serán El Papa del mar (1925) y A los pies de Venus (1926), dedicadas respectivamente al Papa Luna y a los Borgia). Mientras Sagunto florece en las orillas del Mediterráneo bajo la protección romana, su destino se convierte, con la llegada de Aníbal al frente de las tropas cartaginenses, en trágico : la ciudad deberá elegir entre romper su pacto con Roma o caer bajo las fuerzas del invasor… El hilo conductor de la novela es la figura de Sónnica, una joven griega, antigua cortesana, de gran influencia y riqueza, que encontrará el modo final de resistir al invasor…
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« Presentaba la ciudad un aspecto extraordinario. Las calles estaban iluminadas con hogueras. Antorchas de resina ardían en puertas y ventanas, y la multitud de fugitivos, aglomerándose en las plazas, llenaba los pórticos y se tendía en las escalinatas de los templos. Todo el pueblo saguntino se había refugiado en la ciudad. […] Dominando los murmullos de la multitud, sonaba el mugido de las trompas y los caracoles marinos para llamar a los ciudadanos encargados de la defensa de las murallas. Arrancándose de los brazos de esposas e hijas, salían de sus casas los comerciantes, vestidos con loriga de bronce, el rostro bajo la máscara metálica del casco griego rematado por enorme cepillo de crines, y avanzaban majestuosos entre la muchedumbre de rústicos, con el arco en una mano, la pica en el hombro y la espada golpeándoles el desnudo muslo, cubierto hasta la rodilla por el coturno de cobre. Los adolescentes arrastraban a las murallas enormes piedras para arrojarlas sobre los sitiadores, y reían al verse ayudados por las mujeres, que deseaban tomar parte en los combates. »
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Wilhelm Jensen (1837-1911) fue un escritor alemán muy prolífico que marcó su tiempo y su país. No obstante, su obra ha caído en el olvido y sólo se le recuerda por la novela corta Gradiva, ein pompejanisches Phantasiestück (Gradiva, una fantasía pompeiana, texto en inglés , 1903) porque fue el objeto del primer ensayo de interpretación psicoanalítica de una obra literaria : El delirio y los sueños en la « Gradiva » de W. Jensen y otras obras (texto en inglés, 1907), de Sigmund Freud. Gradiva es la enigmática historia de un arqueólogo alemán, Norbert Hanold, obsesionado por un bajo-relieve del Museo Arqueológico de Nápoles, que representa a una mujer andando. Una noche sueña que viaja en el tiempo y se encuentra con la que llama Gradiva (en latín, « la que anda »), caminando por las calles de una Pompeya asolada por las cenizas, durante la erupción del Vesubio. Impresionado por su sueño, Hanold viaja a Italia y, durante su estancia en Pompeya, cruza a la enigmática mujer por las calles de la ciudad… ¿ Ensoñación ? ¿ Alucinación ? ¿ Aparición fantástica ? ¿ O simple transferencia del sentimiento amoroso del arqueólogo por una joven conocida en su infancia sobre una figura fantasmagórica e ideal ?
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« La joven era fascinante, no por su belleza plástica, sino porque poseía algo extraño para una escultura antigua, una gracia realista, simple, que daba la impresión de infundir vida al relieve. Se debía al movimiento representado por la imagen. Con la cabeza suavemente inclinada hacia delante, alzaba ligeramente con la mano izquierda su vestido que caía en voluminosos pliegues desde su garganta hasta sus tobillos, y, de esta manera, descubría sus pies calzados de sandalias. El pie izquierdo avanzaba y el derecho, a punto de seguir, tocaba el suelo suavemente con la punta de los dedos, mientras la suela y el talón se alzaban casi verticalmente. Este movimiento producía una doble impresión de excepcional agilidad y de compostura confiada, y la pose parecida al vuelo, combinada con un paso firme, le confería una gracia peculiar. »
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El escritor y periodista francés Élémir Bourges (1852-1925) dedicó su vida a la literatura pero su nombre y los títulos de sus obras no llegaron a la posteridad. Dos de sus novelas obtuvieron bastante éxito, siendo cada una de ellas uno de los títulos imprescindibles de un movimiento literario. Le Crépuscule des Dieux (El Crepúsculo de los Dioses, 1884), historia de una familia de príncipes exiliados en París que se acaba durante una representación de la ópera epónima de Wagner, es una de las obras fundadoras del decadentismo, mientras que La Nef (La Nave, 1904/1922) retoma temas propios de la Rosacruz estética, movimiento artístico de finales del siglo XIX, que mezclaba simbolismo y esoterismo, con un fuerte componente católico. Se publicó una primera versión, inacabada, de La Nef en 1904, y fue en 1922 cuando las escenas finales lograron publicarse en un volumen que recogía la obra completa. Estructurada como una ópera, La Nef es una epopeya metafísica en la que Prometeo deja su roca para intentar liberar a la humanidad de sus males. Pero los hombres se niegan a seguirle, prefiriendo conservar sus dioses y sus creencias. Una obra erudita, llena de simbolismo cósmico…
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Novela filosófica publicada en 1905, a la vez novela histórica y de anticipación, Sur la pierre blanche (Sobre la piedra blanca) fue escrita por Anatole France (1844-1924) que la consideraba una de sus obras más importantes. El Premio Nobel de Literatura 1921, siempre muy comprometido en las causas sociales y políticas de su tiempo, simpatizante de los ideales socialistas de principios de siglo XX, concibió esta novela como una sucesión de diálogos filosóficos entre un grupo de amigos franceses visitando las ruinas antiguas de Roma. Las conversaciones versan sobre el destino de los pueblos, su duración y evolución, el racismo, el estoicismo, el auge del cristianismo… Después de un repaso de la evolución de la Humanidad, la obra termina por la evocación de una utopía socialista hacia el año 2270, en la que las desigualdades han desaparecido, el trabajo no es penoso y deja tiempo para instruirse, la sexualidad es libre…
◄ Ilustración : Gallica.
Anatole France ya había evocado el mundo antiguo en otras dos obras : la novela Thaïs (audiolibro en francés, 1890) y el cuento Le Procurateur de Judée (El Procurador de Judea, audiolibro en francés, 1892). Thaïs, que el compositor Jules Massenet adaptó en 1890 para la ópera (ver la partitura), se inspira en la vida de Santa Thais, pecadora egipcia arrepentida del siglo IV. Después de una juventud disoluta y de años de vida monacal en un monasterio cenobita, Paphnucio tiene una visión : tiene que convencer a la cortesana Thaïs de abandonar la vida de lujuria que lleva, arrepentirse y entrar en un convento. Logrará cumplir su objetivo, pero al precio de su propia condena espiritual : sus rezos y su vida ascética no lograrán apagar el fuego amoroso que encendió en su corazón la vista de Thaïs… En cuanto al Procudador de Judea, Anatole France imagina el reencuentro entre Poncio Pilato y un viejo amigo, al que no ha visto desde hace veinte años. Recuerdan sus vidas y, cuando llegan a evocar las luchas entre romanos y judíos, Poncio Pilato parece padecer una extraña pérdida de memoria…
Ilustración : Gallica. ►
« El primero de mayo, hacia las cinco de la tarde, franquearon, como de costumbre, la pequeña puerta septentrional, desconocida por el público, donde el comendador Giacomo Boni, director de las excavaciones, les acogió con su amabilidad silenciosa y les condujo hasta el umbral de su casa de madera, que, sombreada por laureles, alheñas y cítisos, domina la vasta fosa que se excavó el siglo pasado en la zona del mercado de bueyes de la Roma pontificia hasta que se encontró el suelo del antiguo Foro. Allí se detuvieron y miraron. Frente a donde estaban se elevan los fustes truncados de las estelas honoríficas y se puede ver una especie de gran damero con sus piezas en el lugar donde estuvo la basílica Julia. Más al sur, las tres columnas del templo de los Dioscuros yerguen hacia el cielo lapislázuli sus volutas azuladas. A la derecha, por encima del arco ruinoso de Sétimo Severo y las elevadas columnas de las moradas de Saturno, las casas de la Roma cristiana y el hospital de mujeres, encumbran sobre el Capitolio sus fachadas, más amarillentas y fangosas que las mismas aguas del Tíber. Hacia la izquierda se eleva el Palatino flanqueado por grandes arcos rojos y coronado de carrascas. Y bajo sus pies, entre una y otra colina, entre las losas de la vía Sacra, estrecha como una calleja de pueblo, surgen del suelo muros de ladrillos y pedestales de mármol, restos de los edificios que ocupaban el Foro en los tiempos de predominio latino. El trébol, la avena y la hierba que el viento ha sembrado sobre las techumbres hundidas, les ha dotado de un techo rústico donde llamea la amapola. Los vestigios de entablamentos derrumbados, la multitud de pilares y altares , el laberinto de escalinatas y recintos, no dan en absoluto la sensación de pequeñez sino, al contrario, de grandeza contenida y comprimida. » (Sobre la piedra blanca, Traducción de Carlos Vendrell, 2010)
◄ Ilustración : Joconde.
Contrariamente a sus predecesoras comprometidas Frances Wright y Lydia Maria Child, la también estadounidense Anna Bowman Dodds (1855-1929) era muy conservadora : defensora de los valores tradicionales, como las diferencias sociales de género, escribió en 1887 una novela distópica, The Republic of the future, en la que imagina lo que podría tener de malo una república socialista (ver nuestra presentación de esta novela en Precursores de la ciencia ficción : de Luciano de Samosata a Edgar Rice Burroughs). On the knees of the gods (En las rodillas de los dioses, 1908) es una novela sentimental ambientada en la Grecia de Alcibíades. Comparada por la propaganda de la época con Los Últimos Días de Pompeya de Edward Bulwer Lytton, aunque su éxito no llegó a generaciones sucesivas de lectores, la novela cuenta los amores contrariados entre un joven ateniense noble y una esclava… Poca filosofía en esta historia, pero muchas peripecias tendrán que vivir los amantes hasta poder reunirse…
Ilustración : Internet Archive. ►
El éxito de las aventuras de Sherlock Holmes eclipsó el resto de la obra de Arthur Conan Doyle (1859-1930). No obstante, las historias del detective del 221B, Baker Street no eran para su autor más que un entretenimiento. Doyle escribió numerosos cuentos y novelas que consideraba como su obra « seria ». Escribió varias novelas históricas y, lo que nos interesa hoy, el fascinante volumen titulado The Last Galley : impressions and tales (La Última Galera : impresiones y cuentos, publicado en España bajo el título Historias de la Antigüedad, 1910). Al estilo de Marcel Schwob, Arthur Conan Doyle propone en esta obra un recorrido por esos pequeños momentos en los que la Historia va a dar un vuelco nuevo : la retirada de la última legión en Bretaña, el destino heroico de la última galera de la flota fenicia acosada por naves romanas frente a las costas de Cartago, la llegada de los hunos, como un enjambre espantoso, atravesando las suaves llanuras que se extienden a orillas del Danubio o la mutilación de la Venus de Praxíteles a manos de un furibundo cristiano…
◄ Ilustración : Internet Archive.
« Unos minutos después, Licinio Crasso, jefe de las fuerzas britanas, se reunió con su superior. Era un hombre corpulento y barbudo, que vestía toga civil blanca orlada de la púrpura patricia. Sus facciones rudas y decididas, tostadas, con surcos de arrugas y cicatrices de las largas guerras africanas, se cubrieron de una sombra de ansiedad al mirar con ojos interrogadores el rostro estirado y ceñudo del virrey. -Excelencia, me temo que hayáis recibido malas noticias de Roma. – Las peores que podían esperarse, Crasso. Ya nada tenemos que hacer en Bretaña. Ni siquiera sabemos si podremos defender la Galia. – ¡ San Albus nos valga ! ¿ Se trata de órdenes concretas ? – Aquí las tenéis, con el sello del mismo emperador. – Pero ¿ por qué ? Oí rumores, aunque me parecieron demasiado increíbles. – Lo mismo me ocurrió a mí la semana pasada, e hice azotar al individuo que las propagó. Pero las palabras con qué está redactada la orden no pueden ser más claras : « Traiga a todos los hombres de las legiones, a marchas forzadas, para ayudar a salvar el Imperio. No dejéis en Bretaña ni una sola cohorte. » Tales son las órdenes que he recibido. » (Traducción de Amando Lázaro Ros, Valdemar, 2006).
Ilustración : Project Gutenberg. ►
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En la mitología griega, Elpénor es un remero de la tripulación de Ulises. Aparece por primera vez en el canto X de la Odisea, cuando, embriagado, se mata cayendo del tejado del palacio de Circe. En 1925, el francés Jean Giraudoux (1882-1944) retoma la figura de este personaje insignificante y le da todo el protagonismo a este personaje gafe, «cerebro de cretino», «Charlot de la Odisea», permitiéndole usurpar el lugar de Ulises… Esta obra de juventud titulada Elpénor (audiolibro en francés, 1925) aparta la heroicidad épica para centrarse en una pintura irreverente de la realidad cotidiana y familiar («Las lágrimas del cíclope caían en el cubo en el que cuajaba la leche, e hizó aquel día el más delicioso de sus quesos.»). Un homenaje en forma de guiño al poeta griego que buscaba retratar héroes más humanos que divinos…
Ilustración: Gallica. ►
Casada con el orientalista Joseph-Charles Mardrus (1868-1949), la prolífica autora Lucie Delarue (1874-1945) acompañó a su marido en sus viajes en Oriente Medio, viajes que le sirvieron de inspiración para numerosos relatos y reportajes fotográficos. Amanit (1929) es una curiosa novela fantástica protagonizada por dos jóvenes unidos por su pasión por la egiptología. En su fiesta de noviazgo, conocen a una misteriosa princesa egipcia que le invita a su palacio en Egipto para que puedan continuar con sus trabajos de investigación. Seducidos por la propuesta, Geneviève y Charlet empiezan no obstante a hacerse muchas preguntas sobre la enigmática Antinidès…
William Lancaster Gribbon nació en Londres en 1879. Con 16 años se fugó de su casa y viajó por todo el Imperio Británico : India, África, viviendo de pequeños timos y robos… Cuando se trasladó a Estados Unidos, cambió de identidad, se hizo llamar Talbot Mundy, y se convirtió en un ciudadano ejemplar y honrado. A partir de 1911 empezó a escribir para revistas pulp estadounidenses, estas revistas baratas y populares que reunían cuentos y novelas de aventuras, detectives o ciencia-ficción. La mayor parte de las historias de Talbot Mundy se ambienta en la India colonial ; cuentan las aventuras de oficiales británicos confrontados a los enigmáticos Indios. No obstante, en 1925, publicó una serie de tres novelas, publicadas por entregas, ambientadas en el Imperio Romano : Tros of Samothrace (Tros de Samotracia). Este primer tomo será seguido de Queen Cleopatra (La Reina Cleopatra, 1929) y Purple Pirate (El Pirata púrpura, 1935). El personaje central de la serie es Tros de Samotracia, un griego que lucha en Bretaña contra la invasión de las legiones de Julio César. Auténticas novelas de aventuras, en detrimento a menudo de la autenticidad histórica, con un fuerte componente místico (Mundy tenía mucho interés en los temas religiosos y abundan las escenas con druidas, sacerdotes egipcios…) y algún toque feminista, provocaron mucha polémica por la descripción imperialista y tiránica de la figura de Julio César y del mundo romano, alegato explícito contra los fundamentos del pensamiento occidental.
◄ Ilustración : Project Gutenberg Australia.
« « Habla despacio, Tros, habla despacio », instó el druida ; pero el hombre alto, a pesar de hablar el galo perfectamente, tenía la manía de pegar su palma izquierda con el puño derecho y de soltar frases griegas para añadir énfasis, lo cual le hacía más difícil de entender. Parecía un gigante, comparado con los otros, aunque no era mucho más alto que ellos. Su ropa era magnificente, pero manchada por el viaje. Su pelo negro, que colgaba casi hasta el hombro, estaba cogido con una pesada cinta de oro alrededor de su frente. Una capa de tela púrpura, bordada en los bordes con hilo de oro, ocultaba parcialmente una túnica amarilla con remates de oro y púrpura. Llevaba una larga espada con una vaina de color púrpura, colgada de una cinta de cuero muy adornada con tachuelas doradas. Su brazo era el de un Titán, y los músculos de sus pantorrillas eran como las raíces de los árboles, pero lo que llamaba la atención era : la fuerza ; la juventud invencible, curiosamente envejecida antes de tiempo ; la astucia sin cobardía ; la imaginación no desprovista del sentido de la realidad concreta ; una voluntad de hierro y mucho buen humor, que parecía capaz de explotar en ira ; todos estaban inscritos en el contorno de la frente, la nariz y la mandíbula. Sus ojos leoninos, color de ámbar con un toque de rojo, estaban tan separados que se acentuaba la fuerza masiva de la frente ; eran ojos que no parecían tener miedo de nada, pero sí incredulidad de muchas cosas ; no intolerantes, pero ciertamente no fáciles de convencer. »
Ilustración : Project Gutenberg Australia. ►
Hijo de un oficial militar, Isaac Muñoz (1881-1925) cursó estudios de filosofía y letras en la Universidad de Granada. El año de la publicación de su primera novela (Voluptuosidad, 1906), un gran cambio va a tener lugar en su vida : su padre es trasladado a la plaza española de Ceuta. La fascinación que Marruecos va a ejercer sobre el joven escritor marcará de forma definitiva su trayectoria literaria. Esta fascinación se plasmará en novelas y numerosos artículos publicados en el Heraldo de Madrid. Mezclas líricas de una refinada sensualidad decadente y de orientalismo finisecular, sus novelas, a las que la crítica reprochó la escasez narrativa argumental y su excesivo carácter descriptivo, constituyen tantas incursiones en un Oriente (siendo Magreb y Egipto sus lugares de predilección) cuna de la civilización. La Serpiente de Egipto nunca fue publicada en vida de Isaac Muñoz : hubo que esperar al año 1997 para que sus herederos sacaran el manuscrito a la luz… En esta novela, Muñoz utilizó la magnificencia del Egipto faraónico como telón de fondo de una historia llena de perfumes y aromas exóticos al estilo de las Mil y una Noches y de sensaciones eróticas : desmayos de amor, caricias entre las mujeres y los eunucos del harén… Desgraciadamente, como esta novela se publicó de manera póstuma y muy recientemente, no forma parte todavía del Dominio Público y no podemos acceder a la versión completa de la novela por Internet…
◄ Ilustración : Biblioteca Virtual de Andalucía.
« Sobre magníficos tapices, las mujeres reales, despojadas de sus vuelos, se entregaron a los juglares, a los hechiceros, a las febriles bailarinas de Arabia. Los finos cuerpos ondulantes se acoplaban con largos estremecimientos felinos. De cuando en cuando, fulgían preciosas claridades, un vientre depilado del tono de marfil nuevo, la intimidad de un muslo que tenía la blancura del nardo y como una indefinible luz rosada. Como víboras atormentadas por una lujuria monstruosa, se enroscaban inverosímilmente, con deformaciones dolorosas, con descoyuntamientos inconcebibles. Retorcíanse las largas piernas palpitantes para oprimir y sujetar cuerpos desesperadamente activos. Inclinábanse los suaves cuellos bajo la mordedura de unos dientes de presa. Pupilas en éxtasis se desvanecían como para morir. Cabelleras húmedas se tendían sobre los tapices como mojadas por un sudor de agonía. Alguna garganta como estrangulada aullaba, rugía, con un grito que nada tenía de humano. Ligeros dedos, convertidos en garras, con uñas como metalizadas, se clavaban hasta arrancar sangre sobre torsos soberbios, semejantes a lunas hendidas. »
Ilustración : Biblioteca Virtual de Andalucía. ►
▲ Ilustración: Wikimedia Commons.
Más lecturas
- Agathocles (Tomo 1, Tomo 2, Tomo 3, texto en francés, audiolibro en francés, 1808) es una novela histórica epistolar en la que la escritora nacionalista austriaca Karoline Pichler (1769-1843) pretende refutar la tesis de Edward Gibbon (1737-1794) según la cual la caída del Imperio Romano se debe al auge del cristianismo.
- La peregrinación de un joven Judío de Alejandría a Jerusalén es el pretexto para el escritor alemán Frederick Strauss, en su novela Helon’s Wallfahrt nacht Jerusalem (La Peregrinación de Helon a Jerusalén, texto en inglés, 1825) para evocar la ciudad sagrada en el año 109 a.C., antes del nacimiento de Cristo…
▲ Ilustración : Internet Archive.
- The Comic History of Rome (La Historia cómica de Roma, 1850) es una evocación de la historia de Roma desde el punto de vista humorístico, por el humorista inglés Gilbert Abbott à Beckett.
- Au bord du lac (En la orilla del lago, 1852) es una novela en cuatro partes en la que el escritor francés Émile Souvestre (1806-1854) ilustra los progresos sociales alcanzados por la humanidad a través de los siglos. Las orillas del lago de Enghien, cerca de París, constituyen el centro neurálgico de esta saga que empieza en la época romana con L’Esclave (El Esclavo, audiolibro en francés), fiel reconstitución de la Roma imperial y tragedia familiar en la que el joven celta Arvins es separado de su madre para ser vendido como esclavo de un rico patricio…
Juan Valera (1824-1905) sólo llegó a publicar una novela histórica completa (Morsamor, ambientada en la Edad Media, 1899) y dejó otras tres inacabadas. No obstante, escribió varios relatos y cuentos históricos, algunos de ellos evocando el mundo antiguo : Parsondes (1859), que se situa en la antigua Babilonia, y El Bermejino prehistórico, o Las Salamandras azules (1879) que transcurren en la época prerromana, en el reino de los Túrdulos (situado entre los valles de los ríos Guadiana y Guadalquivir) y la Málaga fenicia.
Ilustración : Internet Archive. ►
- Le Dieu inconnu (El Dios desconocido, audiolibro en francés, 1869) es la historia del encuentro entre el sacerdote cristiano Pamphile y una joven patricia romana que ha perdido la confianza en sus dioses y busca el camino de la cristiandad. Este cuento es obra de la escritora George Sand (pseudónimo de Amantine Aurore Lucile Dupin, 1804-1876).
- The Prince of the House of David (El Príncipe de la Casa de David, 1855), The Pillar of Fire (El Pilar de fuego, 1859), y The Throne of David (El Trono de David, 1860), constituyeron una serie de novelas de inspiración bíblica sobre el auge, la culminación y el fin del poder hebraico. Las escribió el pastor de la Iglesia Episcopal Joseph Holt Ingraham (1809-1860) y obtuvieron cierto éxito en aquellos círculos en los que se consideraba el hecho de leer novelas como un pecado…
- The Gladiators, a tale of Rome and Judea (Los Gladiadores, un cuento de Roma y Judea, 1863) cuenta las aventuras de un joven Bretón capturado por las legiones romanas y mandado a Roma, en tiempos de Vitelio y Vespasiano para servir como gladiador. Sarchedon, a legend of the Great Queen (Sarchedon, una leyenda de la Gran Reina, 1871) se ambienta en Asiria, hacia el siglo IX a.C. Retoma la historia de la reina legendaria Semíramis, fundadora de numerosas ciudades e impulsora de edificios en la Babilonia de los palacios y jardines colgantes. Son dos novelas históricas del escritor escocés George John Whyte-Melville (1821-1878), más conocido por su poesía y sus novelas relacionadas con la caza.
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Poco se sabe sobre la escritora inglesa Emma Leslie (1837-1909), sino que fue una prolífica autora de novelas juveniles en la época victoriana. Glaucia, the greek slave (Glaucia, la esclava griega, 1874) es la primera de una serie de novelas dedicada a la historia de la Iglesia. Cuando muere su padre, epicúreo convencido, los jóvenes Glaucia y Laon son vendidos como esclavos para saldar las deudas que han heredado de su padre. Glaucia es mandada a Roma, para servir a la hija de una rica familia mientras Laon logra escapar, con la promesa de que liberará a su hermana. Los dos, cada uno por su cuenta, van a entrar en contacto con los cristianos… Una novela juvenil ambientada en Roma y Grecia, cuidadosamente documentada sobre la historia de la Iglesia, las culturas griega y romana y la filosofía…
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- La Sirène (La Sirena, audiolibro en francés, 1875) es un cuento de Gustave Toudouze (1847-1904) que tiene con Arria Marcella de Théophile Gautier varias similitudes: protagonistas apasionados de historia antigua, ciudades vecinas de Nápoles, mezcla de realidad y de fantástico, estilos descriptivos parecidos…
- La Couronne de roses, contes pompéien (La Corona de rosas, cuento pompeyano, audiolibro en francés, 1876) es la evocación de una orgía en la lujuosa villa pompeyana de una cortesana. El autor de este cuento es Camille Allary (1852-1889), joven escritor de la Provenza al que una muerte prematura a los 37 años impidió alcanzar el éxito que el gran Émile Zola le había predecido.
- Ein Kampf um Rom (Tomo 1, Tomo 2, Una lucha por Roma, texto en inglés : Tomo 1, Tomo 2, Tomo 3, 1876) es una novela histórica del abogado, historiador y escritor alemán Felix Dahn (1834-1912). Fue, cuando se publicó, injustamente considerada como una novela juvenil, por su rica intriga y los actos de heroísmo descritos. Ambientada en el siglo VI, cuenta las luchas de poderes de los sucesores de Teodorico el Grande, rey ostrogodo, para conservar un reino ostrogodo independiente, frente al imperio bizantino de Justiniano, deseoso de restaurar el imperio romano…

Léon Cahun – Les Aventures du capitaine Magon, ou Une exploration phénicienne mille ans avant l’ère chrétienne (1875)
Léon Cahun (1841-1900) fue un escritor, periodista, orientalista y erudito francés. Conservador en la Biblioteca Mazarine, la más antigua biblioteca pública de Francia, fue un modelo para su sobrino, el escritor Marcel Schwob. Supo aprovechar sus conocimientos históricos para escribir novelas de aventuras para la juventud. Les Mercenaires (Los Mercenarios, 1878) cuenta la marcha sobre Roma de un ejército de Galos al servicio de Aníbal. Una reconstitución histórica fiel a los textos de los autores antiguos… En 1875, Cahun ya había obtenido cierto reconocimiento público y crítico con su novela juvenil Les Aventures du capitaine Magon, ou Une exploration phénicienne mille ans avant l’ère chrétienne (Las Aventuras del capitán Magon, o Una exploración fenicia, mil años antes de la era cristiana), peripecias marítimas a bordo de un navío fenicio en tiempos del rey David.
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- La magnificencia y la sensualidad de Un festín romano (1882), contrastadas por la crueldad de Tiberio hacia sus opositores, le sirve de pretexto a Emilio Castelar (1832-1899) para evocar el malestar existencial que pueda experimentar el tirano que fue este emperador. Este cuento se publicó en el periódico La Ilustración española y americana.
- Récit grec (Relato griego, audiolibro en francés, 1882) es un cuento de la poetisa suiza Alice de Chambrier (1861-1882). En tiempos de la Odisea, un misterioso extranjero ciego interrumpe una ceremonia religiosa…
- Roi-Reine-Prince : récit humoristique égyptien peint et écrit d’après nature, l’an 1302 avant la naissance de J.C. (Rey-Reina-Príncipe : relato humorístico egipcio pintado y escrito según el original, el año 1302 antes del nacimiento de Jesucristo, 1883. Título original : Er-Sie-Es) del alemán Carl Maria Seyppel (1847-1913), historieta de aventuras de faraones diseñada por un precursor del cómic, que descubrimos en nuestra anterior entrega de Tesoros Digitales.
▲ Ilustración : Universidad de Düsseldorf.
- Escritor, poeta y humorista alemán, Ernst Eckstein (1845-1900) escribió varias novelas históricas ambientadas en el mundo antiguo : Die Claudier (Tomo 1, Tomo 2, Claudio ; versión en inglés : Tomo 1, Tomo 2 ; 1881), Nero (Tomo 1, Tomo 2, Tomo 3, Nerón ; 1889), o Aphrodite (texto en inglés, Afródita, 1886), una adaptación del cuento de Acontio y Cidipa : Acontio, loco de amor por Cidipa, escribe la frase « Juro por Artemisa que me casaré con Acontio » sobre una manzana y lanza la fruta a los pies de la joven. Ella la recoge, lee el juramento en voz alta, lo cual lo hace inviolable, y se ve ligada a Acontio contra su voluntad… Las obras de Ernst Eckstein obtuvieron cierto éxito en su tiempo y fueron traducidas para el Reino Unido y Estados Unidos…
El pastor anglicano Frederic Farrar (1831-1903) escribió, además de obras de teología y de biografías noveladas de santos, una novela sobre los inicios del cristianismo en la época romana. Darkness and Dawn (Oscuridad y Amanecer, 1891) transcurre en tiempos de Nerón y retoma el personaje de Acté ya evocado por Dumas en su novela epónima, pero poniendo el acento sobre el contraste entre los Romanos, diabólicamente corruptos, y la joven perdida pero redimible…
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- James Meeker Ludlow (1886-1928) fue un sacerdote presbiteriano estadounidense, autor de varias novelas históricas : A King of Tyre, a tale of the times of Ezra and Nehemiah (Un rey de Tiro, cuento de la época de Ezra y Nehemias, 1891), Deborah, a tale of the times of Judas Maccabeus (Deborá, cuento de la época de Judas Macabeo, 1901), que cuenta la rebelión de los Macabeos contra la helenización de Judea por Antíoco, o Jesse ben David, a Sheperd of Bethlehem (Jesse ben David, un pastor de Belén, 1907), los días que precedieron el nacimiento de Jesucristo vividos por un pastor de Belén.
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- Prolífico y popular autor de novelas de aventuras históricas, el inglés G. A. Henty (1832-1902) indica en el prefacio de Beric the Briton (Beric el Bretón, audiolibro en inglés, 1893) que no podía dar finalizado su ciclo sobre las guerras de Inglaterra sin dedicar un episodio a la invasión romana. Después de un intento fallido de rebelión contra el invasor, el Bretón Beric es enviado a Roma como gladiador… Su conducta heroica en el anfiteatro le permite ascender al puesto de guardia en el palacio de Nerón… No obstante, escribió otras novelas juveniles de aventuras sobre la Antigüedad que no tenían relación alguna con Reino Unido : The Young Carthaginian, a story of the time of Hannibal (El Joven Cartaginense, historia de la época de Aníbal, audiolibro en inglés, 1887), cuenta las aventuras de Malchus, joven oficial del ejército de Aníbal durante su progresión por toda Europa hacia Roma. The Cat of Bubastes (El Gato de Bubastes, audiolibro en inglés, 1899) es una novela de aventuras, tradiciones y conflictos religiosos que tiene como protagonista un joven príncipe del pueblo Rebu, capturado por el ejército egipcio.
Ilustración : Internet Archive. ►
- Educador, historiador y escritor, William Stearns Davis (1877-1930) escribió, además de ensayos, numerosas ficciones históricas con el fin de dar a conocer los grandes acontecimientos de la Historia de manera más amena, como por ejemplo, la primera de ellas, A Friend of Caesar : a tale of the fall of the Roman Republic (Un amigo de César : un cuento de la caída de la República Romana, 1900).
- El escritor estadounidense Duffield Osborne (1858-1917) escribió varias novelas históricas ambientadas en la Antigüedad : The Spell of Ashtaroth (El Sortilegio de Ashtaroth, 1888), sobre la conquista de Jericó por Josué según cuenta la Biblia, The Robe of Nessus (La Túnica de Nessus, 1890), un título enigmático que sólo se explicará en el último capítulo de esta novela cuya principal protagonista, Nerea, una Ateniense en el año 434, recuerda a la Hypatia de Charles Kingsley, y The Lion’s Brood (La Cría del león, 1901), que relata la historia de amor entre dos jóvenes romanos, mientras Aníbal y su ejército (mención especial a los honderos baleares, grandes protagonistas de la batalla de Cannas) progresan en su invasión de Italia…
- La Vierge de Babylone (La Virgen de Babilonia, 1898), L’Orgie romaine (La Orgía romana, 1901), La Fille de Crésus (La Hija de Creso, 1901), Les Amants de Lesbos (Los Amantes de Lesbos, 1900), La Courtisane de Memphis (La Cortesana de Menfis, 1900) o Le Lotus du Gange (El Loto del Ganges, 1903) de Prosper Castanier, fértil autor de novelas sentimentales con trasfondo histórico…
- El Misteri dels blats (El Misterio de los trigos, 1902), publicada en la revista Joventut en mayo 1902 por el escritor catalán Víctor Oliva es una evocación bucólica de las fecundas riberas del Nilo…
- En el relato Taisí se engalana, cuento publicado en la revista Helios en 1903, el escritor Luis de Terán narra con meticulosidad la preparación de Taisí, una joven egipcia para asistir a la fiesta de Isis : su ropa, sus joyas, el arreglo de su pelo, y hasta su desayuno…
Ilustración : Internet Archive. ►
- Berthe-Corinne Le Barillier (1868-1927), fue una escritora muy popular en su tiempo. Defensora de la causa femenina, escribía no obstante bajo un pseudónimo masculino, el de Jean Bertheroy. Empezó escribiendo poesía, pero pronto se volcó en la escritura de novelas históricas, ambientadas en la antigüedad. Estas obras, olvidadas hoy en día, merecen ser recordadas por su amplia documentación histórica y el estilo sobrio de la autora. Podemos nombrar por ejemplo La Danseuse de Pompéï (La Bailarina de Pompeya, 1905), Les Dieux familiers (Los Dioses familiares, 1904), La Beauté d’Alcias (La Belleza de Alcias, 1905) o Cléopâtre (Cleopatra, 1891).
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La Tristeza de Thamar (1904) es un relato publicado en la revista Blanco y Negro por el escritor de la generación del 98 Mauricio López Robert (1873-1940). Menfis, una velada entre amigos. La bella hebrea Thamar se enfrenta a sus amigos griegos y romanos en una discusión sobre la existencia de los dioses, mientras llega a la ciudad una pareja de viajeros con su recién nacido, huyendo de Herodes…
Ilustración : Blanco y Negro. ►
- Figura estelar del naturalismo holandés, Louis Couperus (1863-1923) fue un autor muy prolífico y su obra abarca géneros tan diversos como poesía, novelas psicológicas o históricas, relatos, cuentos de hadas… En 1905, después de haber leído la novela L’Agonie de Jean Lombard, publica De Berg van licht (La Montaña de la luz, 1905-1906), novela histórica que cuenta el ascenso y la caída del joven emperador andrógino Heliogábalo. Novela atrevida en la que el autor toma claramente partido por un hedonismo cercano a la vida sensual, homo-erótica instaurada por Heliogábalo… En 1911, Couperus volverá a evocar el mundo antiguo, con unas espléndidas descripciones, en Antiek toerisme. Roman uit Oud-Egypte (Turismo antiguo, novela de Egipto antiguo, texto en inglés, 1911), relato del viaje por Egipto de un joven noble romano para olvidar una decepción amorosa.
- Publicada en 1933, la novela Spartacus (Espartaco) del escritor escocés Lewis Grassic Gibbon (pseudónimo de James Leslie Mitchell, 1901-1935) se inspira en la famosa rebelión de los esclavos contra la República Romana, entre los años 73 y 71 a.C., pero no se centra en la figura de Espartaco. El protagonista es el griego Kleon, eunuco culto y esclavo, que se une a la rebelión… Esta novela no es la que inspiró la película de Stanley Kubrick, sino la de Howard Fast, publicada en 1951.
Ilustración : New York Public Library Digital Gallery. ►
Resumen de obras clasificadas por lugar
| Imperio Romano Ilustración : Wikimedia Commons. ► | |
| Corinne ou l’Italie (Corinne o Italia) Madame de Staël , 1807 | Agathocles Karoline Pichler, 1808 |
| Les Martyrs (Los Mártires) François René de Chateaubriand, 1809 | Le Palais de Scarrus (El Palacio de Scarrus) François Mazois, 1819 |
| The Last Days of Pompeii (Los Últimos Días de Pompeya) Edward Bulwer Lytton, 1834 | Acté Alexandre Dumas, 1837 |
| Le Jeune Enchanteur, histoire tirée d’un palimpseste de Pompeïa (El Joven encantador, historia sacada de un palimpsesto de Pompeya) Charles Baudelaire, 1846 | The Comic History of Rome (La Historia cómica de Roma) Gilbert Abbott à Beckett, 1850 |
| Au bord du lac : L’Esclave (En la orilla del lago: El Esclavo) Émile Souvestre, 1852 | Arria Marcella Théophile Gautier, 1852 |
| Fabiola, or The Church of the Catacombs (Fabiola, o La Iglesia de las catacumbas) Nicholas Patrick Stephen Wiseman, 1854 | Callista, a sketch of the third century (Callista, un boceto del tercer siglo) John Henry Newman, 1855 |
| Salammbô Gustave Flaubert, 1862 | The Gladiators, a tale of Rome and Judea (Los Gladiadores, un cuento de Roma y Judea) George John Whyte-Melville, 1863 |
| La Sirène (La Sirena) Gustave Toudouze, 1875 | La Couronne de roses, conte pompéien (La Corona de rosas, cuento pompeyano) Camille Allary, 1876 |
| Ein Kampf um Rom (Una lucha por Roma) Felix Dahn, 1876 | Les Mercenaires (Los Mercenarios) Léon Cahun, 1878 |
| Ben Hur, a tale of the Christ (Ben Hur, un cuento de Cristo) Lewis Wallace, 1880 | L’Époque Romaine : La Moisson sabine (La Época Romana : La Cosecha sabina) Marcel Schwob, 1881 |
| Die Claudier (Claudio) Ernst Eckstein, 1881 | Un festín romano Emilio Castelar, 1882 |
| Lucius, a roman boy (Lucio, un niño romano) Alfred John Church, 1885 | Aphrodite (Afródita) Ernst Eckstein, 1886 |
| Luisa Minerva José Ramón Mélida, 1886 | Una noche en Pompeya José Ramón Mélida, 1887 |
| The Young Carthaginian, a story of the time of Hannibal (El Joven Cartaginense, historia de la época de Aníbal) G. A. Henty, 1887 | L’Agonie (La Agonía) Jean Lombard, 1888 |
| Nero (Nerón) Ernst Eckstein, 1889 | Darkness and Dawn (Oscuridad y Amanecer) Frederic Farrar, 1891 |
| Beric the Briton (Beric el Bretón) G. A. Henty, 1893 | La Muerte de los Dioses, o La Apostasía del Emperador Juliano Dmitri Serguéievich Merezhkovski, 1895 |
| Quo vadis ? Henryk Sienkiewicz, 1895 | Lucrèce, Poète (Lucrecio, Poeta) Marcel Schwob, 1896 |
| Clodia, Matronne impudique (Clodia, Matrona impúdica) Marcel Schwob, 1896 | Pétrone, Romancier (Petronio, Novelista) Marcel Schwob, 1896 |
| Ave Roma Immortalis Francis Marion Crawford, 1898 | A Friend of Caesar : a tale of the fall of the Roman Republic (Un amigo de César : un cuento de la caída de la República Romana) William Stearns Davis, 1900 |
| Sónnica la cortesana Vicente Blasco Ibáñez, 1901 | The Lion’s Brood (La Cría del león) Duffield Osborne, 1901 |
| L’Orgie romaine (La Orgía romana) Prosper Castanier, 1901 | La Fille de Crésus (La Hija de Creso) Prosper Castanier, 1901 |
| Gradiva, ein pompejanisches Phantasiestück (Gradiva, una fantasía pompeiana) Wilhelm Jensen, 1903 | Les Dieux familiers (Los Dioses familiares) Berthe-Corinne Le Barillier, 1904 |
| Sur la pierre blanche (Sobre la piedra blanca) Anatole France, 1905 | La Danseuse de Pompéï (La Bailarina de Pompeya) Berthe-Corinne Le Barillier, 1905 |
| De Berg van licht (La Montaña de la luz) Louis Couperus, 1905-1906 | Lords of the World (Amos del mundo) Alfred John Church, 1907 |
| The Last Galley : impressions and tales (La Última Galera : impresiones y cuentos) Arthur Conan Doyle, 1910 | Tros of Samothrace (Tros de Samotracia) Talbot Mundy, 1925 |
| Spartacus (Espartaco) Lewis Grassic Gibbon (pseud. de James Leslie Mitchell), 1933 |
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| Mundo helénico Ilustración : Wikimedia Commons. ► | |
| A few days in Athens, being the translation of a Greek manuscript discovered in Herculaneum (Unos días en Atenas, siendo la traducción de un manuscrito griego encontrado en Herculano) Francis Wright, 1822 | Philothea, a Grecian romance (Philothea, un romance griego) Lydia Maria Child, 1836 |
| Le Dieu inconnu (El Dios desconocido) George Sand, 1869 | Glaucia, the greek slave (Glaucia, la esclava griega) Emma Leslie, 1874 |
| Les Aventures du capitaine Magon, ou Une exploration phénicienne mille ans avant l’ère chrétienne (Las Aventuras del capitán Magon, o Una exploración fenicia, mil años antes de la era cristiana) Léon Cahun, 1875 | El Bermejino prehistórico Juan Valera, 1879 |
| Las Salamandras azules Juan Valera, 1879 | Récit grec (Relato griego) Alice de Chambrier, 1882 |
| The World’s Desire (El Deseo del mundo) H. Rider Haggard, 1890 | The Robe of Nessus (La Túnica de Nessus) Duffield Osborne, 1890 |
| Callias, a young Athenian (Callias, un joven Ateniense) Alfred John Church, 1891 | Mimes (Mimos) Marcel Schwob, 1891 |
| Empédocle, Dieu supposé (Empédocles, Dios supuesto) Marcel Schwob, 1896 | Erostrate, Incendiaire (Erostrato, Incendiario) Marcel Schwob, 1896 |
| Cratès, Cynique (Crates, Cínico) Marcel Schwob, 1896 | Une volupté nouvelle (Una voluptuosidad nueva) Pierre Louÿs, 1899 |
| La Mort de Corinthe (La Muerte de Corinto) André Lichtenberger, 1900 | Les Amants de Lesbos (Los Amantes de Lesbos) Prosper Castanier, 1900 |
| La Nef (La Nave) Élémir Bourges, 1904 | A young Macedonian (Un joven Macedonio) Alfred John Church, 1905 |
| La Beauté d’Alcias (La Belleza de Alcias) Berthe-Corinne Le Barillier, 1905 | On the knees of the gods (En las rodillas de los dioses) Anna Bowman Dodds, 1908 |
| The Last Galley : impressions and tales (La Última Galera : impresiones y cuentos) Arthur Conan Doyle, 1910 | Elpénor Jean Giraudoux, 1925 |
| Tros of Samothrace (Tros de Samotracia) Talbot Mundy, 1925 | Queen Cleopatra (La Reina Cleopatra) Talbot Mundy, 1929 |
| Purple Pirate (El Pirata púrpura) Talbot Mundy, 1935 |
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| Egipto faraónico Ilustración : Wikimedia Commons. ► | |
| Une nuit de Cléopâtre (Una noche de Cleopatra) Théophile Gautier, 1838 | Le Pied de momie (El Pie de la momia) Théophile Gautier, 1840 |
| Hypatia, or New Foes with an old face (Hipatia, o Nuevos Enemigos con caras viejas) Charles Kingsley, 1853 | Le Roman de la momie (La Novela de la momia) Théophile Gautier, 1858 |
| Eine ägyptische Königstochter (La Hija del rey de Egipto) Georg Ebers, 1864 | Uarda Georg Ebers, 1878 |
| Die Schwestern (Las Hermanas) Georg Ebers, 1880 | El Sortilegio de Karnak José Ramón Mélida, 1880 |
| Der Kaiser (El Emperador) Georg Ebers, 1881 | Roi-Reine-Prince : récit humoristique égyptien… (Rey-Reina-Príncipe : relato humorístico egipcio…) Carl Maria Seyppel, 1883 |
| Serapis Georg Ebers, 1885 | Die Nilbraut (La Novia del Nilo) Georg Ebers, 1887 |
| Cleopatra, being an account of the fall and vengeance of Harmachis (Cleopatra, siendo un relato de la caída y venganza de Harmachis) H. Rider Haggard, 1889 | Thaïs Anatole France, 1890 |
| Kleopatra Georg Ebers, 1894 | Arachne Georg Ebers, 1898 |
| Cléopâtre (Cleopatra) Berthe-Corinne Le Barillier, 1891 | El Nacimiento de los Dioses Dmitri Serguéievich Merezhkovski, 1894- |
| Akenatón, alegría del sol Dmitri Serguéievich Merezhkovski, 1894- | La Sombra del que viene Dmitri Serguéievich Merezhkovski, 1894- |
| Aphrodite, mœurs antiques (Afrodita, costumbres antiguas) Pierre Louÿs, 1896 | Faraon (Faraón) Boleslaw Prus, 1897 |
| The Cat of Bubastes (El Gato de Bubastes) G. A. Henty, 1899 | La Courtisane de Memphis (La Cortesana de Menfis) Prosper Castanier, 1900 |
| El Misteri del blat (El Misterio del trigo) Víctor Oliva, 1902 | Le Lotus du Gange (El Loto del Ganges) Prosper Castanier, 1903 |
| Taisí se engalana Luis de Terán, 1903 | La Tristeza de Thamar Mauricio López Robert, 1904 |
| Antiek toerisme. Roman uit Oud-Egypte (Turismo antiguo, novela de Egipto antiguo) Louis Couperus, 1911 | La Serpiente de Egipto Isaac Muñoz (192?) |
| Queen Cleopatra (La Reina Cleopatra) Talbot Mundy, 1929 |
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| Oriente Ilustración : Wikimedia Commons. ► | |
| Helon’s Wallfahrt nacht Jerusalem (La Peregrinación de Helon a Jerusalén) Frederick Strauss, 1825 | Parsondes Juan Valera, 1859 |
| The Prince of the House of David (El Príncipe de la Casa de David) Joseph Holt Ingraham, 1855 | The Pillar of Fire (El Pilar de fuego) Joseph Holt Ingraham, 1859 |
| The Throne of David (El Trono de David) Joseph Holt Ingraham, 1860 | Sarchedon, a legend of the Great Queen (Sarchedon, una leyenda de la Gran Reina) George John Whyte-Melville, 1871 |
| Salomón, rey de Israel José Ramón Mélida, 1884 | Zoroaster (Zoroastro) Francis Marion Crawford, 1885 |
| The Spell of Ashtaroth (El Sortilegio de Ashtaroth) Duffield Osborne, 1888 | A King of Tyre, a tale of the times of Ezra and Nehemiah (Un rey de Tiro, cuento de la época de Ezra y Nehemias) James Meeker Ludlow , 1891 |
| Le Procurateur de Judée (El Procurador de Judea) Anatole France, 1892 | Septima, Incantatrice (Séptima, Conjuradora) Marcel Schwob, 1896 |
| La Vierge de Babylone (La Virgen de Babilonia) Prosper Castanier, 1898 | Deborah, a tale of the times of Judas Maccabeus (Deborá, cuento de la época de Judas Macabeo) James Meeker Ludlow , 1901 |
| Jesse ben David, a Sheperd of Bethlehem (Jesse ben David, un pastor de Belén) James Meeker Ludlow , 1907 |
Signo de la pasión del siglo XIX por la arqueología, debemos, a modo de conclusión de este apartado, mencionar la creciente presencia de arqueólogos, yacimientos y restos arqueológicos como protagonistas (principales o secundarios) de cuentos o novelas. Por ejemplo, Fabrice, el héroe de La Chartreuse de Parme (La Cartuja de Parma, audiolibro en francés, 1839-1841), joven de buena familia, se interesa por el estudio de la Antigüedad y participa en los trabajos de excavación de diversos yacimientos. O, en La Voluntad (1902), Azorín evoca la figura del padre Lasalde, personaje real aficionado a la arqueología y autor de numerosos artículos sobre sus investigaciones. En cuanto a los restos arqueológicos, son los relatos fantásticos los que mejor provecho les han sacado ; los vestigios encantados o portadores de maldiciones constituyeron una fuente de inspiración para numerosos autores : Prosper Mérimée (La Vénus d’Ille, La Venus de Ille, audiolibro en francés, 1837), Charles-Edmond Chojecki (Conte vénitien, Cuento veneciano, audiolibro en francés, 1885), Arthur Conan Doyle (The New Catacomb, La Catacumba nueva, audiolibro en inglés, 1898)), Maurice Leblanc (L’Aiguille creuse, La Aguja hueca, adaptación teatral en español, audiolibro en francés, 1908-1909), Bram Stoker (The Jewel of Seven Stars, La Joya de las siete estrellas, audiolibro en inglés, 1912) o el olvidado Alcide Ducos du Hauron (Les Noces de Poutamouphis, Las Bodas de Poutamouphis, 1861)… Pero la evocación en detalle de estos relatos nos adentraría demasiado en otro género literario surgido en el siglo XIX : la novela de anticuario, cuyo máximo exponente sería sin duda Walter Scott con su obra El Anticuario…
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Conclusión
En esta entrega de Tesoros Digitales no hemos hablado de I, Claudius (Yo Claudio, 1934), de Robert Graves, de I am a Barbarian (Yo soy un bárbaro, 1941) de Edgar Rice Burroughs, de Érostrate (Erostrato, 1939) de Jean-Paul Sartre, de Caligula (1944) de Albert Camus, de Helena (1950) de Evelyn Waugh, de Mémoires d’Hadrien (Memorias de Adriano, 1951) de Marguerite Yourcenar, de Spartacus (1951) de Howard Fast, o de Envoy extraordinary (Enviado extraordinario, 1956) de William Golding. Tampoco hemos evocado las novelas históricas sobre Grecia de Mary Renault, ni las novelas sobre Egipto de Christian Jacq, ni las series policíacas ambientadas en Roma de Steven Saylor o Lindsey Davis, tampoco la larga lista de obras que el escritor y arqueólogo italiano Valerio Massimo Manfredi ha ambientado en la Antigüedad, o las novelas bélicas sobre el Imperio Romano de Simon Scarrow, o las trilogías dedicadas a Escipión el Africano y el emperador Trajano del valenciano Santiago Posteguillo. No hemos evocado todas estas obras porque no forman parte todavía del Dominio Público. Las dejaremos para una nueva edición de Tesoros Digitales… ¡ el siglo que viene !
Ilustración : ►
Referencias
Las obras e ilustraciones presentadas en este trabajo proceden de los fondos digitales de : Europeana, Gallica, Wikisource, Internet Archive, New York Public Library Digital Gallery, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, Joconde, portail des collections des musées de France, Biblioteca Digital de la Real Academia de Historia, Deutsche Fotothek, Project Gutenberg, Projekt Gutenberg DE, Project Gutenberg Australia, Hodoi Elektronikai (Université Catholique de Louvain), Universiteitsbibliotheek Gent, Bodleian Library, Littérature audio.com, Bayerische Staatsbibliothek Digital, Institut Cartogràfic de Catalunya, Google books, Ciudad Seva, Librivox, DanteSearch (Università di Pisa), Musée des beaux-arts de Lyon, The Victorian Web, Bibliothèque Électronique de Lisieux, Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico, The Athenaem, Heritage History, Marcel Schwob.org, Book Graphics, Biblioteca Digital Hispánica, Colección Digital de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Biblioteca Virtual de Andalucía, Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España, Universität Düsseldorf, Arxiu de Revistes Catalanes Antigues (Biblioteca de Catalunya), Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, Hemeroteca ABC, Digitale Bibliotheek voor de Nederlandse letteren. Agradecemos a todas estas instituciones su compromiso con la difusión de nuestro patrimonio cultural.
- Exotismo arqueológico en la literatura de fines del siglo XIX : 1880-1895 / Lily Litvak
- Stratified Modernism : The Poetics of Excavation from Gautier to Olson / Sasha Colby
- The Literary Archaeologies of Théophile Gautier / Sasha Colby
- The Antiquarian Impulse : History, Affect, and Material Culture in Eighteenth / Kelly Eileen Battles
Ilustración : Wikimedia Commons. ►
- Archaeology and the Arts
- A Guide to the Best Historical Novels and Tales / Jonathan Nield
- Robert Garnier, Antigone ou la piété, éd. critique établie, présentée et annotée par Jean-Dominique Beaudin / Brigitte Biot
- Le personnage d’Antigone
- Reviviscences romaines : la latinité au miroir de l’esprit fin-de-siècle / Marie-France David-de Palacio
- Qui est Madame de Staël ?
- Politique et société dans l’œuvre staëlienne : l’exemple de Corinne / Simone Balayé
- Penser la nation : Mémoire et imaginaire en révolutions / Laure Lévêque
- Sobre : Alexandre Dumas – Acté (1838)
- Sobre : Alexandre Dumas – Acté
- Sir Edward G. D. Bulwer-Lytton: A Brief Biography / Philip V. Allingham
- Sobre : Gustave Flaubert – Salammbô
- Victorian Culture and Classical Antiquity / Simon Goldhill
- Duffield Osborne’s novel of the second punic war, The New York Times, 1901
Ilustración : Wikimedia Commons. ►
- Sobre : Vicente Blasco Ibánez – Sónnica la cortesana
- Sobre : Lydia Maria Child (1802–1880)
- Frances Wright 1795–1852 : Scottish-born social reformer
- Sobre : Emma Leslie – Glaucia the Greek Slave, A Tale of Athens in the First Century
- Sobre : Alfred J. Church
- Sobre : Arthur Conan Doyle – Historias de la Antigüedad
- Talbot Mundy, the First Anti-imperial Writer of Empire Adventure Stories / Brian Taves
- Sobre : Talbot Mundy
- Sobre : Léon Cahun (Referencia 1, Referencia 2, Referencia 3)
- Sobre : Frederick Strauss – Helon’s Wallfahrt nacht Jerusalem, The Monthly Repository of Theology and General Literature, Volume 21
- Sobre : Joseph Holt Ingraham
Ilustración : Wikimedia Commons. ►
- José Ramón Mélida (1856-1933) y la arqueología española / Daniel Casado Rigalt
- Histoire et fabulation : Espagne et Amérique latine (XIXe et XXe siècles)
- Reflexiones sobre la novela histórica / editado por José Jurado Morales
- Isaac Muñoz, rareza y exotismo / Amelina Correa Ramón
- Baudelaire : Collected Essays, 1953-1988 / F.W. Leakey
- Imperial Projections : Ancient Rome in modern popular culture / VV.AA.
Reseñas
Este trabajo ha sido utilizado como referencia en los documentos siguientes:
- Interpretación sobre las imágenes del Oinoche de Tagliatella /
- José David Mendoza Álvarez, José María Cabeza Laínez. Revista Estudios (Universidad de Costa Rica), nº35, Diciembre 2017-Mayo 2018, pp. 155-187.
Dossier elaborado por Christine Sétrin, con la colaboración de Ángel Pozo. Biblioteca Municipal de Vila-real. Diciembre 2013.
La Odisea nunca consistió en volver a Ítaca
Cinco obras de arte que revelan por qué el verdadero viaje de Ulises ocurrió en su interior
Con el próximo estreno de una nueva adaptación cinematográfica de La Odisea, el poema atribuido a Homero vuelve a despertar la fascinación de lectores, artistas e investigadores de la cultura clásica. Sin embargo, la permanencia de esta obra durante casi tres mil años no se explica únicamente por sus aventuras, sus dioses o sus criaturas extraordinarias, su verdadera fuerza reside en que continúa hablando de aquello que pertenece a todos los seres humanos, el deseo, la pérdida, la incertidumbre, la espera, la valentía, la memoria, la fidelidad y la transformación.
La Odisea es mucho más que el relato de un héroe que intenta regresar a Ítaca después de la guerra de Troya, es la historia de un hombre que atraviesa experiencias capaces de modificar su identidad. Cada isla, encuentro y obstáculo representan una etapa del conocimiento de sí mismo, el viaje de Ulises ocurre sobre el mar, pero su verdadero recorrido sucede en el interior. Desde la filosofía, el viaje ha sido comprendido como una metáfora de la existencia humana. Heráclito afirmaba que nadie puede bañarse dos veces en el mismo río, porque tanto el río como quien lo atraviesa han cambiado y algo semejante ocurre con Ulises, el hombre que parte hacia Troya nunca será el mismo que regresa a Ítaca. Las pérdidas transforman su mirada, las dificultades amplían su comprensión y cada decisión construye lentamente la persona en la que se convierte. La historia del arte encontró en este mito un lenguaje privilegiado para reflexionar sobre la condición humana. Artistas del Academicismo, el Prerrafaelismo y el Simbolismo retomaron los episodios homéricos para representar conflictos universales que continúan presentes en nuestra vida cotidiana. Estas obras no buscan únicamente ilustrar un relato antiguo, sino que lo interpretan y lo convierten en una reflexión visual sobre nosotros mismos.
Carl Gustav Jung comprendía los grandes mitos como expresiones del inconsciente colectivo. Sus personajes funcionan como arquetipos porque condensan experiencias compartidas por toda la humanidad, las sirenas representan la fuerza del deseo, Calipso el apego y la dificultad de dejar partir, Argos la memoria afectiva y la fidelidad, Penélope la paciencia y la esperanza, mientras que Ulises simboliza la búsqueda de una identidad capaz de integrar cada una de esas experiencias.
La tentación del deseo: Ulysses and the Sirens (1891), John William Waterhouse
Prerrafaelismo tardío
En 1891, el pintor británico John William Waterhouse realizó una de las representaciones más impactantes del episodio de las sirenas. La escena muestra el momento en que Ulises siguiendo su propia decisión, permanece atado al mástil de su embarcación mientras escucha el canto de estas criaturas y sus marineros continúan navegando con los oídos cubiertos con cera para evitar la seducción.
Waterhouse recupera la iconografía antigua de las sirenas como mujeres con cuerpo de ave, una representación heredada de la tradición griega que transmite una dimensión aún más inquietante del mito. Lejos de ser únicamente figuras bellas, aparecen como fuerzas misteriosas capaces de alterar el destino de quienes las escuchan. La composición está construida alrededor de una tensión visual, el cuerpo vertical de Ulises funciona como un punto de estabilidad frente al movimiento agitado de las sirenas, cuyas alas abiertas y gestos intensos parecen envolver la embarcación. La pintura representa así un conflicto profundamente humano, la lucha entre la voluntad y aquello que despierta nuestra fascinación.
Desde la psicología del arte, las sirenas pueden interpretarse como símbolos de aquellos deseos que reclaman nuestra atención. El deseo forma parte esencial de la existencia, impulsa la creatividad, el conocimiento y la búsqueda de nuevas experiencias, pero también puede alejarnos de aquello que verdaderamente otorga sentido cuando pierde dirección.
Lo más interesante del episodio es que Ulises no vence porque ignore la tentación, sino porque reconoce su vulnerabilidad y decide prepararse para enfrentarse a ella, su libertad nace del conocimiento de sí mismo y del marcar un límite. La madurez no consiste en eliminar los deseos, sino en aprender a relacionarse con ellos sin convertirse en prisionero de sus impulsos.
La experiencia estética de esta obra nace precisamente de esa tensión suspendida. El espectador observa un instante donde todo parece posible, el canto de las sirenas continúa siendo irresistible y al mismo tiempo, Ulises permanece firme en su decisión. En esa escena reconocemos una experiencia universal, todos y todas hemos escuchado alguna vez nuestras propias sirenas.
La belleza como seducción: Ulysses and the Sirens (1909), Herbert James Draper
Academicismo británico
Dieciocho años después, Herbert James Draper realizó una interpretación diferente del mismo episodio. Su obra, perteneciente al Academicismo británico, centra la atención en la belleza idealizada de las sirenas y en el poder de la imagen para despertar fascinación. Mientras Waterhouse enfatiza el conflicto interior de Ulises, Draper transforma la escena en una celebración visual de la belleza clásica. Las sirenas rodean la embarcación con una composición armoniosa y sus cuerpos adquieren una presencia casi escultórica gracias al dominio del dibujo, la luz y la anatomía. La pintura plantea una pregunta fundamental para la filosofía del arte: ¿por qué aquello que contemplamos como bello posee tanta capacidad de influir sobre nosotros?
Platón relacionaba la belleza con una búsqueda espiritual hacia formas superiores de conocimiento, mientras que Kant comprendía la experiencia estética como un encuentro desinteresado con aquello que produce placer en la contemplación. Draper muestra precisamente esa fuerza ambigua de lo bello, aquello que atrae nuestra mirada también puede convertirse en una prueba para nuestra voluntad. Desde la psicología del arte, la obra recuerda que nunca observamos una imagen de manera completamente neutral, nuestra percepción está acompañada por emociones, recuerdos y significados que proyectamos sobre aquello que contemplamos. Como explicó Ernst Gombrich, toda experiencia artística implica una relación activa entre la obra y el espectador.
Las sirenas de Draper no representan únicamente una amenaza externa, simbolizan aquello que nos cautiva porque responde a deseos profundos y la pintura revela que muchas decisiones importantes de la vida comienzan mucho antes de actuar, nacen en la manera en que aprendemos a mirar.
Calipso y el arte de dejar partir: Calypso (1869), Henri Lehmann
Academicismo francés
En 1869, Henri Lehmann, discípulo de Jean-Auguste-Dominique Ingres y representante del Academicismo francés, realizó una de las interpretaciones más sensibles de Calipso dentro del arte del siglo XIX. La pintura se aleja de la imagen de la ninfa como figura únicamente seductora y concentra su atención en el instante de la despedida. Calipso comprende que Ulises partirá y que ningún privilegio de su isla (la belleza, la seguridad o la inmortalidad) puede sustituir aquello que él verdaderamente busca. Lehmann transforma una escena mitológica en una reflexión sobre el amor y la pérdida. La composición presenta a Calipso como centro absoluto de la obra, su postura serena, su expresión contenida y la delicadeza de sus gestos transmiten una tristeza profunda pero también una forma de aceptación.
Desde la psicología del arte, Calipso representa una de las experiencias más universales de la existencia, la de aprender a dejar partir aquello que amamos. Los vínculos nos ofrecen seguridad y pertenencia, pero también nos enfrentan al desafío de reconocer que amar implica respetar la libertad del otro. John Bowlby explicó que los vínculos afectivos forman parte esencial del desarrollo humano y que toda relación significativa contiene la posibilidad de separación y Lehmann convierte esta realidad psicológica en una imagen silenciosa donde la despedida adquiere una dimensión ética.
Calipso posee el poder de retener a Ulises pero comprende que el amor verdadero no puede construirse desde la posesión y su dolor se transforma entonces en un acto de generosidad. La obra recuerda que algunas de las despedidas más difíciles también son aquellas que permiten continuar creciendo.
Argos como la fidelidad que vence al tiempo: Ulysses and Argus (1869), Briton Rivière
Academicismo victoriano
Entre todos los episodios de La Odisea, el encuentro entre Ulises y Argos posee una de las cargas emocionales más profundas. Después de veinte años de ausencia, Ulises regresa a Ítaca disfrazado de mendigo, nadie reconoce al héroe detrás de aquella apariencia transformada por el tiempo y las dificultades, sin embargo, Argos sí lo reconoce. El perro levanta la mirada, mueve lentamente la cola y encuentra en aquel desconocido a su antiguo compañero. Poco después, luego de cumplir su última misión de fidelidad, muere en paz.
Briton Rivière representa este instante en Ulysses and Argus (1869), una obra donde el animal se convierte en el verdadero protagonista emocional. Rivière destacó dentro del Academicismo victoriano por su capacidad para representar animales con una extraordinaria profundidad psicológica. La fuerza de la pintura nace de la sencillez, ya que no existe dramatismo excesivo, toda la emoción se concentra en la mirada del animal y en el reconocimiento silencioso entre ambos personajes. Argos comprende aquello que los demás no pueden percibir porque su vínculo con Ulises no depende de la apariencia, sino de una memoria afectiva construida durante años.
Desde la psicología del arte, Argos representa la permanencia del vínculo, su fidelidad recuerda que existen relaciones capaces de resistir la ausencia, la distancia y el paso del tiempo. John Dewey afirmaba que el arte organiza nuestra experiencia y le otorga significado y Rivière transforma una escena literaria en una reflexión sobre aquellos afectos que permanecen vivos dentro de nosotros.
En una epopeya llena de dioses, guerras y hazañas extraordinarias, Homero reserva uno de sus momentos más humanos para un animal. Argos demuestra que la grandeza del amor también puede habitar en una criatura inocente, noble y libre de vanidad, su mirada contiene una de las formas más puras de reconocimiento, la certeza de quien jamás dejó de esperar.
Penélope y la espera como forma de sabiduría: Penelope and the Suitors (1912), John William Waterhouse
Prerrafaelismo tardío
Mientras Ulises atraviesa mares desconocidos, Penélope realiza otro tipo de viaje, uno marcado por la espera, la inteligencia y la resistencia interior. En Penelope and the Suitors (1912), John William Waterhouse representa a la reina de Ítaca frente al telar mientras los pretendientes esperan una decisión que ella continúa postergando. Durante el día teje y durante la noche deshace su trabajo, transformando el tiempo en una estrategia de resistencia.
El telar adquiere un profundo valor simbólico, cada hilo representa memoria, esperanza y permanencia. Waterhouse convierte una actividad cotidiana en una imagen sobre la construcción de la identidad y la capacidad humana de sostener aquello que considera verdadero. Penélope representa una forma de heroísmo distinta a la de Ulises. Su valentía no aparece en la batalla, sino en la paciencia, la inteligencia y la fortaleza emocional, la espera deja de ser una ausencia de acción para convertirse en una elección consciente.
Desde la filosofía del arte, Susanne Langer comprendía las obras artísticas como símbolos capaces de expresar estructuras profundas del sentimiento humano. El tejido de Penélope funciona precisamente como una metáfora de la existencia, ya que cada experiencia se entrelaza con las anteriores hasta formar la historia de quienes somos. En una época dominada por la velocidad y la inmediatez, Penélope recuerda que algunas transformaciones requieren tiempo. Esperar también puede ser una forma de sabiduría.
Toda vida es una odisea
Las cinco obras reunidas en este mágico viaje revelan por qué La Odisea continúa viva después de casi tres mil años. Waterhouse, Draper, Lehmann y Rivière encontraron en el poema de Homero un lenguaje capaz de expresar preguntas que siguen perteneciendo al presente. Las sirenas nos hablan del deseo, Calipso de la dificultad de dejar partir, Argos de la lealtad y los vínculos que sobreviven al tiempo, Penélope de la paciencia y la esperanza. Ulises reúne todas esas experiencias y comprende que ningún viaje deja intacta la identidad de quien lo atraviesa.
Hans-Georg Gadamer afirmaba que la experiencia artística transforma a quien la contempla porque, al encontrarnos con una obra, también nos encontramos con nosotros mismos. Esa es una de las razones por la que seguimos regresando a Homero, porque cada generación descubre en sus personajes una parte de su propia historia.
Todos enfrentamos tempestades, habitamos refugios, escuchamos nuestras propias sirenas y encontramos vínculos cuya huella permanece incluso cuando todo cambia. Al final, Ítaca dejó de pertenecer a la geografía para convertirse en una metáfora del espíritu, representa ese lugar interior donde la experiencia adquiere sentido, donde las heridas se transforman en conocimiento y donde la memoria se convierte en sabiduría. La mayor victoria de Ulises nunca consistió en vencer monstruos, desafiar dioses o sobrevivir a las tormentas, sino en regresar a sí mismo con una mirada más sabia, empática, compasiva y profundamente humana. Porque la verdadera odisea nunca ocurre únicamente sobre el mar, sucede dentro de nosotros, dentro de nosotras.
¿Se describe un eclipse en la Odisea?
El eclipse que enloqueció a los pretendientes de Penélope en "La Odisea" ocurrió en el 1178 a. C.
La escena, considerada la segunda descripción de un fenómeno de este tipo en la literatura, es una suerte de mal augurio o presagio para quienes abusaron de la hospitalidad de la reina de Ítaca.
La razón de esta ligera diferencia entre estas traducciones al español está en el uso de la palabra ékleipsis, que en griego antiguo significaba "desaparición", "abandono" o "ausencia", y que actualmente se refiere sobre todo a la astronomía, al grado que llamamos eclipse lunar al fenómeno en que la Luna no desaparece no desaparece sino que adopta un color rojizo.
Cabe añadir que Teoclímeno menciona que el vestíbulo y el patio estaban llenos de "fantasmas" —según Pabón, “sombras” para Segalá— que descendían al Érebo, que es el nombre tanto del dios primordial de la oscuridad y la sombra como del lugar subterráneo y oscuro por el que pasan las almas recién muertas para llegar al inframundo.
Por esta razón hay quienes titulan al Canto XX o al pasaje como "La profecía de Teoclímeno", ya que poco después Odiseo mataría a los pretendientes de Penélope.
Antigua profecía y matemática moderna
Hasta donde hay registro, el filósofo griego Heráclito, en el siglo VI antes de Cristo, fue el primero en sugerir que ese pasaje de "La Odisea" constituía una "descripción poética" que habría hecho Homero de un eclipse solar total que realmente ocurrió.
Pero fue hasta el siglo XXI que Constantino Baikouzis y Marcelo Magnasco, en un artículo publicado en 2008 en los Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), demostraron que no sólo podía corresponder a un eclipse total de Sol, sino que fue el ocurrido el 16 de abril de 1178 a. C., que de hecho fue total sobre las islas Jónicas.
Baikouzis y Magnasco utilizaron tres referencias astronómicas explícitas de la obra de Homero: las relativas a la constelación de Boyero, el cúmulo estelar de las Pléyades, a Venus y a la Luna nueva (de hecho, el “Boyero” es un personaje importante del Canto XX, al dar una bienvenida cálida a Odiseo disfrazado de mendigo, en contra de lo que hace en la cinta).
Además, los investigadores de la Rockefeller University comentan que añadieron “la identificación conjetural del viaje de Hermes a (la isla de) Ogigia como una alusión al movimiento del planeta Mercurio". En el relato, Zeus habría mandado a Hermes para que convenciera a Calipso de liberar a Odiseo, a quien ella mantenía prisionero en su isla.
"Tras realizar una búsqueda exhaustiva de todas las fechas posibles en el intervalo comprendido entre 1250 y 1115 a. C., intentamos hacer coincidir dichos fenómenos con el orden y la forma descritos en el texto", señalaron los matemáticos.
Así encontraron que, en ese periodo, "una única fecha concuerda estrechamente con nuestras referencias: el eclipse del 16 de abril de 1178 a.C., que además fue el único que coincide con las estimaciones clásicas sobre el saqueo de Troya, ocurrido más o menos una década antes, hacia 1192–1184 a.C.
El fragmento proviene del Libro 20 del poema épico. En esta sección, Odiseo, que finalmente regresa a Ítaca después de un viaje de diez años a casa, soporta una noche agitada mientras se prepara para la difícil tarea de luchar contra los muchos pretendientes que esperan ganar la mano de su esposa, Penélope. La diosa Atenea llega en un sueño para tranquilizar a Odiseo, y el dios Zeus emite un trueno como buen augurio para la inminente batalla del rey.
Curiosamente, la copia del Met contiene tres líneas que faltan en el texto estándar de La Odisea que se utiliza hoy en día.
“Sabemos que hubo muchas versiones de la Odisea y la Ilíada de Homero”, dice Sean Hemingway, el curador a cargo del departamento de arte griego y romano del Met, en un video publicado en la página de Instagram del museo. “Eran poemas orales que recitaban bardos de todo el país y ocasionalmente adornaban y tenían diferentes versiones de estas historias”
El objeto en cuestión es un fragmento de papiro que data del período ptolemaico temprano. El extracto de la Odisea, el primero de su tipo descubierto por arqueólogos, volvió recientemente a exhibirse en el Museo Metropolitano de Arte de la ciudad de Nueva York, donde se exhibe junto con otros seis artefactos que “dan vida a esta famosa historia griega de maneras dinámicas y sorprendentes”, según el sitio web de la institución cultural.
El fragmento, de aproximadamente 2.300 años de antigüedad, pertenece a una de las copias más antiguas que se conservan de La Odisea. Los expertos dicen que fue escrito en Egipto entre aproximadamente el 285 y el 250 a.C. En el papiro se inscribieron versos del poema con un estilete que pudo haber sido elaborado con una caña afilada. La tinta negra probablemente estaba hecha de una mezcla de agua y hollín de carbono conocido como negro de lámpara.
En el Met, el objeto está expuesto en una pantalla de vidrio vertical que permite a los visitantes ver su reverso en blanco y el patrón de tejido utilizado para crear el material antiguo.
El fragmento proviene del Libro 20 del poema épico. En esta sección, Odiseo, que finalmente regresa a Ítaca después de un viaje de diez años a casa, soporta una noche agitada mientras se prepara para la difícil tarea de luchar contra los muchos pretendientes que esperan ganar la mano de su esposa, Penélope. La diosa Atenea llega en un sueño para tranquilizar a Odiseo, y el dios Zeus emite un trueno como buen augurio para la inminente batalla del rey.
Curiosamente, la copia del Met contiene tres líneas que faltan en el texto estándar de La Odisea que se utiliza hoy en día.
“Sabemos que hubo muchas versiones de la Odisea y la Ilíada de Homero”, dice Sean Hemingway, el curador a cargo del departamento de arte griego y romano del Met, en un video publicado en la página de Instagram del museo. “Eran poemas orales que recitaban bardos de todo el país y ocasionalmente adornaban y tenían diferentes versiones de estas historias”
Como escribió Ellen Wexler para la revista Smithsonian en julio, fragmentos de papiro como el que se conserva en el Met preservan las primeras interpretaciones conocidas de La Odisea y La Ilíada. Estas copias “son bastante similares a la versión con la que están familiarizados los lectores de hoy”, explicó Wexler. “Pero como presentan pequeñas diferencias, a veces se describen como versiones ‘salvajes’ o ‘excéntricas’ de los textos. Algunos incluyen líneas que no están presentes en versiones establecidas posteriormente, mientras que otros omiten líneas que sí lo están. Ninguno altera la trama de manera significativa.”
En el momento de la creación del fragmento del Met, La Odisea ya tenía más de 500 años. Es posible que el libro que contiene esta pieza de papiro alguna vez estuvo alojado en la Biblioteca de Alejandría, que fue fundada casi al mismo tiempo que se produjo esta copia. La biblioteca fue “el depósito más importante de textos homéricos en el mundo helenístico” y la “primera biblioteca pública integral jamás construida”, según un listado del catálogo del Met.
Además del papiro, la colección de artefactos inspirados en la Odisea del Met incluye un escarabajo cornalina de 2.500 años de antigüedad que presenta una talla del Caballo de Troya; una jarra de terracota de 2.450 años de antigüedad que representa a Odiseo con un arco y una flecha; y un fresco del siglo I a.C. que muestra al cíclope Polifemo sentado en una roca junto a su ganado, contemplando a la ninfa marina Galatea.
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El Met es uno de varios museos que han presentado nuevas atracciones con temática de la Odisea para capitalizar la popularidad de la exitosa película de Christopher Nolan.
En julio, el Museo de Bellas Artes de Boston lanzó un nuevo recorrido en audio, completo con actuación de voz, que guía a los oyentes a través de sus exhibiciones de arte griego antiguo.
En marzo, el Museo Nacional Helénico de Chicago reinventó la epopeya como un juicio organizado en un tribunal. Un jurado de líderes comunitarios locales declaró a Odiseo “no culpable de asesinato en primer grado por el asesinato de los pretendientes”, aunque por un estrecho margen, según un comunicado. El museo también se prepara para inaugurar una nueva exposición que mostrará arte contemporáneo inspirado en el poema.
Mientras tanto, en Newcastle, Inglaterra, el Great North Museum: Hancock inauguró una exposición de la Odisea que se extenderá hasta octubre y presenta, entre otros artefactos, un huevo de avestruz tallado y un frasco de perfume elaborado con la forma de una sirena.
LA ODISEA: El viaje eterno
Un puente perfecto entre la historia del arte, la literatura clásica y el cine contemporáneo. ¡Dale al play y empieza tu propio viaje!
00:00 | Introducción a Medio Punto y presentación de Mirella Romero
02:02 | Génesis del libro "El regreso de Ulises" y la fascinación por el mito
05:36 | Las claves del éxito de la Odisea y su impacto en la psicología humana
09:36 | Resumen de la obra: El periplo de Odiseo, la Telemaquia y la venganza en Ítaca
12:32 | Radiografía de los personajes: La astucia de Ulises, Penélope y Telémaco
15:36 | El enfrentamiento contra el Cíclope Polifemo y la furia de Poseidón
20:31 | El viaje de las Sirenas: Evolución iconográfica, seducción y el consejo de Circe
24:44 | La cuestión homérica: Transmisión oral, el misterio de Homero y la relectura de género
38:45 | La hospitalidad aristocrática en el mundo griego y el descubrimiento de la bañera de Néstor
42:08 | Excavar el mito: Heinrich Schliemann y la obsesión patológica por la arqueología homérica
46:38 | El mito en los siglos XIX y XX: Del 'Ulises' de Joyce a la música popular
51:19 | Relecturas contemporáneas, la película de Christopher Nolan y consejos para leer el texto original
El pánico a la superpoblación se remonta a la época de Odiseo
La Guerra de Troya fue, según un relato antiguo, una medida de control de la población adoptada por Zeus...La Odisea está dando al público cinéfilo de hoy una idea de los mitos del pasado lejano, pero una de las ideas más sorprendentes de la tradición homérica parece decididamente moderna: la superpoblación.
En la mitología griega, la Guerra de Troya fue un conflicto mortal que Zeus orquestó para luchar contra la superpoblación humana.. De acuerdo a a un sobreviviente fragmento de el Chipre (una precuela de Homero Ilíada y Odisea):
Hubo un tiempo en que las innumerables tribus de hombres, aunque muy dispersas, oprimieron la superficie de la tierra de profundo seno, y Zeus lo vio y tuvo piedad y en su sabio corazón resolvió aliviar la tierra de los hombres que todo lo nutre provocando la gran lucha de la guerra de Troya, para que la carga de la muerte vaciara el mundo. Y así los héroes fueron asesinados en Troya, y el plan de Zeus se cumplió..
Hoy en día muchos podrían simpatizar con algunos aspectos de ese razonamiento. A estudiar publicado recientemente en la revista Desarrollo Sostenible recomienda que la humanidad se proponga reducir a más de la mitad la población mundial, a unos 4 mil millones, para mejorar la sostenibilidad a largo plazo. Mientras tanto, una encuesta de 2026 realizada por YouGov, sugiere que más del 60 por ciento de los estadounidenses ven la superpoblación como un gran problema global y están preocupados por la presión sobre los recursos del mundo. Estas preocupaciones sobre la superpoblación son mucho más antiguas de lo que la mayoría cree..
el chipre probablemente fue compuesto a finales del siglo VII a.C. Durante esa época, la población de la Tierra es estimado haber sido sólo entre 50 millones y 100 millones: menos que un tercio de la población estadounidense actual, entre cinco y diez veces menos que la población mediterránea actual y alrededor de 100 veces menos que la población mundial actual. Aunque se imaginaba que esto estaba agotando la capacidad del mundo para sustentar la vida, el umbral de lo que constituía “superpoblación” era extraordinariamente bajo para los estándares modernos..
Esa percepción reflejaba las realidades tecnológicas del mundo antiguo. Los rendimientos agrícolas eran bajos y el transporte lento y peligroso (atravesar el “mar oscuro como el vino”, como Homero llama al Mediterráneo, era temido con razón), mientras que las malas cosechas y el hambre eran comunes y temidos. Como segundo al mando de Odiseo, Euríloco, opina, “Todas las formas de muerte son odiosas para los desdichados mortales, pero morir de hambre y afrontar así la propia perdición es la forma más lamentable..”
Durante la mayor parte de la historia, más personas significaron más bocas que alimentar, no más capacidad productiva. En este sentido, el mundo cambió notablemente poco entre la época de Homero y los albores de la Revolución Industrial. Cuando Thomas Malthus publicó Un ensayo sobre el principio de población en 1798, casi dos milenios y medio después el Chipre’En su composición, articuló esencialmente el mismo miedo que había motivado a Zeus en la antigua tradición épica: si no se controlaba, la población acabaría superando los recursos disponibles para sostenerla. Sin embargo, mientras Malthus escribía su ensayo, la Revolución Industrial estaba transformando la relación de la humanidad con la naturaleza. La mecanización, la agricultura científica, la mejora del transporte y los avances posteriores en medicina y saneamiento significaron que, por primera vez, el progreso tecnológico estaba aumentando la capacidad productiva. más rápido que el crecimiento demográfico.
El antiguo temor de que el crecimiento demográfico superara el de los recursos era comprensible en un mundo de tecnología estancada. Se volvió mucho menos convincente en un mundo donde el ingenio humano podía continuamente redefinir los límites impuestos por la naturaleza. Sin embargo, trágicamente, ese miedo original dio forma a políticas destructivas mucho después de que el progreso tecnológico hubiera socavado sus supuestos subyacentes. Las políticas de un solo hijo (1979-2015) y dos hijos (2016-2021) de China, por ejemplo, se racionalizaron sobre la base de este miedo. Ellos resultado en cientos de millones de esterilizaciones forzadas, así como otros graves abusos contra los derechos humanos.
Incluso hoy en día, cuando muchos países enfrentan debajo-repuesto tasas de fertilidad y a medida que se espera que la población mundial alcance su punto máximo y eventualmente rechazar, La mayoría de los estadounidenses no saben que las tasas de natalidad globales son descendente. Organizaciones como Population Connection todavía venden temores obsoletos sobre la sobrepoblación a través de materiales didácticos que, según el grupo, dice, llega a millones de estudiantes al año, mientras que el informe Perspectivas del Medio Ambiente Mundial más reciente del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente reclamos que “la mayoría de las naciones del mundo pueden considerarse superpobladas” y le preocupa el uso excesivo de recursos. El Desarrollo Sostenible El estudio citado anteriormente, que aboga por una reducción masiva de la población, es simplemente la última versión de un temor largamente desacreditado..
La decisión de Zeus de reducir la población mediante la guerra fue presentada como “sabia” porque aumentar la capacidad productiva del mundo estaba más allá de la imaginación de los antiguos griegos. Al vivir en una economía preindustrial con poco crecimiento sostenido de la productividad, podían imaginar fácilmente que un menor número de personas solucionaría la escasez, pero no que la expansión de los recursos sustentaría a una población más grande. Hoy en día, no hay excusa para una visión del mundo tan limitante..
Los mercados globalizados y la tecnología moderna han logrado lo que ni siquiera Zeus pudo en los sueños más locos de los antiguos. La humanidad ha hecho retroceder las limitaciones que alguna vez parecieron tan fijas e ineludibles como el destino de un héroe en una epopeya homérica. ahora fácilmente alimentar una población quizás 100 veces mayor que la conocida por los antiguos griegos. Si tan solo la sabiduría pública se pusiera al día.
Más allá de La Odisea: un Mediterráneo bajo presión
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Por Noticias de la ONU en español
17/09/2026
Para Ulises, el mar Mediterráneo era un mundo de peligros, amor y destino. Desde monstruos de seis cabezas hasta sirenas cautivadoras y dioses impredecibles, cada isla en su viaje de regreso a casa traía consigo una nueva aventura.
Más de 2500 años después de que se relatara por primera vez la epopeya de Homero, La Odisea, del director Christopher Nolan, ha llevado este viaje a las grandes pantallas de todo el mundo. Pero más allá de la espectacular narrativa cinematográfica hay otro protagonista que atraviesa una odisea propia: el propio mar.
Desde los tiempos de Homero, el Mediterráneo ha sido mucho más que una hermosa extensión de agua. Situado entre África, Asia y Europa, ha funcionado como una vía que conecta ciudades, civilizaciones y rutas comerciales. También ha proporcionado alimentos y medios de vida y ha ocupado un lugar central en la cultura, la espiritualidad y la difusión de ideas.
Con más de 500 millones de personas viviendo actualmente en sus costas, además de unas 25 áreas metropolitanas costeras, la importancia del Mediterráneo no ha hecho más que crecer. Hoy sustenta enormes industrias como la pesca, el turismo y el transporte marítimo —alberga algunas de las rutas marítimas más transitadas del mundo—, además de un número creciente de otras actividades.
También constituye un extraordinario tesoro ecológico. Aunque representa apenas el 1% de la superficie oceánica mundial, alberga hasta el 18% de todas las especies marinas conocidas, y más de una cuarta parte de ellas no se encuentra en ningún otro lugar del planeta.
Padreas submarinas
Las praderas submarinas de Posidonia oceánica, una planta marina endémica cuyo nombre hace referencia al dios griego Poseidón y que también se conoce como hierba de Neptuno, cubren más de 1,2 millones de hectáreas. Proporcionan hábitat a numerosas especies marinas, capturan carbono y contribuyen al ciclo de nutrientes. Los ecosistemas costeros, como marismas, humedales y dunas, protegen los aproximadamente 46.000 kilómetros de costa mediterránea y a sus comunidades frente a la erosión y las tormentas. Estos paisajes proporcionan alimentos, agua, empleos e identidad, pero están sometidos a una presión cada vez mayor.
Los nuevos monstruos del Mediterráneo
Cada día entran en el Mediterráneo unas 730 toneladas de residuos plásticos, gran parte de ellos transportados por los ríos. Cada año, estos vierten al mar hasta unos 925 millones de objetos flotantes, de los cuales alrededor del 82% son de plástico. Los productos de plástico de un solo uso representan además más del 60% de los residuos encontrados en las playas mediterráneas.
Las aguas residuales, los productos químicos industriales, la escorrentía agrícola y los contaminantes procedentes de los barcos también afectan las aguas del Mediterráneo, junto con amenazas más recientes como los residuos farmacéuticos, los microplásticos, los aditivos plásticos y el ruido submarino que perturba a la fauna.
Como muestran las recurrentes olas de calor de cada verano, la región mediterránea se está calentando un 20% más rápido que el promedio mundial. Este fenómeno, combinado con los cambios en las precipitaciones, el aumento del nivel del mar y la acidificación de los océanos, intensifica las amenazas de sequías, incendios forestales, inundaciones, erosión y escasez de agua.
La extraordinaria biodiversidad del mar —que incluye tortugas bobas, delfines listados, peces espada, pulpos y la poco común foca monje del Mediterráneo, entre muchas otras especies— también está disminuyendo a medida que la construcción, la contaminación y diversas industrias alteran y dañan sus hábitats. A medida que escasean los grandes peces depredadores, los pescadores capturan cada vez más especies pequeñas situadas en niveles inferiores de la cadena alimentaria, alterando así la red trófica. Las especies no autóctonas también desplazan a la fauna nativa cuando llegan a través del transporte marítimo, la acuicultura y otras actividades.
Estos desafíos suelen reforzarse mutuamente. Los ecosistemas costeros degradados ofrecen menos protección frente a tormentas e inundaciones. El aumento de la temperatura del agua puede facilitar la propagación de especies invasoras y afectar a la biodiversidad y los ecosistemas nativos. El turismo irresponsable genera cada vez más residuos y aumenta la presión sobre hábitats frágiles. Mientras Ulises se enfrentaba generalmente a sus monstruos uno por uno, los “villanos” del Mediterráneo actual actúan conjuntamente, erosionando la salud general de la región.
Un plan de acción para el Mediterráneo
Afortunadamente, el mar también tiene un aliado: el Plan de Acción para el Mediterráneo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA/PAM). Creado en 1975, fue el primer plan de acción regional establecido en el marco del Programa de Mares Regionales del PNUMA, que actualmente reúne a 145 países para proteger los mares y océanos del planeta. En 1976, los países mediterráneos adoptaron el Convenio de Barcelona, que constituye el principal marco jurídicamente vinculante de la región para proteger el medio marino y costero.
Veintiún países mediterráneos y la Unión Europea trabajan conjuntamente a través del PNUMA/PAM y el Convenio de Barcelona. Mientras que los protocolos tienen carácter vinculante en el marco del Convenio, el PNUMA/PAM ayuda a los países a acordar normas comunes, vigilar la salud del mar y convertir los compromisos regionales en medidas nacionales.
Para ello, apoya a los países en la reducción de la contaminación por plásticos y sustancias químicas, la mejora de la gestión de las aguas residuales y la preparación ante posibles amenazas, como los derrames de petróleo. Un plan regional para prevenir y gestionar la basura marina, adoptado en 2013 y actualizado en 2021, fue el primer marco jurídicamente vinculante de este tipo y comprometió a las partes a reducir y eliminar los residuos marinos e incorporar enfoques de economía circular.
El PNUMA/PAM también respalda las áreas marinas protegidas y los planes de acción destinados a preservar la biodiversidad y los hábitats amenazados (incluidas las praderas de Posidonia oceanica), promueve la restauración de ecosistemas degradados y ayuda a los países a identificar y controlar las vías de entrada de especies invasoras. En el marco del programa se han establecido áreas especialmente protegidas que abarcan más del 8% del Mediterráneo, así como planes de protección específicos para determinadas especies, entre ellas la foca monje del Mediterráneo.
A medida que aumentan las temperaturas y los riesgos climáticos, el PNUMA/PAM también asesora a los países sobre una planificación costera inteligente, centrada en restaurar y mantener en buen estado defensas naturales como dunas y humedales. Asimismo, su trabajo sobre producción y consumo sostenibles, turismo, puertos y planificación espacial marina busca ayudar a las economías mediterráneas a crecer al mismo tiempo que protegen los ecosistemas que han sustentado la prosperidad de la región desde la Antigüedad.
A diferencia del regreso de Ulises a su hogar en la isla de Ítaca, el Mediterráneo no tiene un único destino al final de su odisea. Pero sí existe una visión clara sobre el futuro que se busca para este mar. “Lo que perseguimos es un mar sano y próspero, cuya magnífica vida silvestre, sus ecosistemas y sus industrias puedan sostener de manera sostenible a los millones de personas de numerosas culturas que consideran esta región su hogar”, afirmó Tatjana Hema, coordinadora del programa.













































































































































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