martes, 21 de julio de 2026

Lo que comemos en Babel : cenas, menús estridentes y vino eufórico en la historia de Babel: Catalina la Grande, Diderot, Mayakovsky, Lenin.



 Feuerbach, Ludwig.

 El Hombre es lo que Come [2022].

 Ennegativo


La obra de Ludwig Feuerbach, El Hombre es lo que Come (Der Mensch ist, was er ißt), publicada en español por la editorial Ennegativo en 2022, es un texto que se ha convertido en una de las frases más famosas del filósofo alemán. El libro, que reúne una serie de escritos de Feuerbach, no es un tratado de nutrición, sino una profunda reflexión sobre la relación entre la alimentación, la salud, la moralidad y la sociedad. Feuerbach, con un enfoque que es a la vez materialista y humanista, argumenta que la comida no es solo una necesidad biológica, sino un factor que influye en el pensamiento y en la vida social.


El autor comienza su análisis con una premisa: la filosofía no puede ser un simple ejercicio de la razón, sino que debe tener en cuenta el cuerpo y las necesidades materiales del ser humano. Feuerbach argumenta que una dieta saludable es una de las bases de una mente sana y de una moralidad. El libro explora la relación entre la nutrición y la moralidad y muestra cómo la pobreza y la falta de alimentos pueden corromper el carácter y la conciencia de una persona.


Una de las mayores aportaciones de la obra es su enfoque en la dimensión social de la alimentación. Feuerbach argumenta que la comida no es solo una cuestión individual, sino un problema social y político. El libro explora la relación entre la producción de alimentos y la distribución de la riqueza y muestra cómo la injusticia social y la pobreza son los principales obstáculos para una alimentación saludable y una vida digna. El libro es una demostración de que la filosofía de Feuerbach no se limita a la teoría, sino que está comprometida con la crítica social y la transformación del mundo.


Las tablillas culinarias de Babilonia

Entre los platos conocidos de la antigua Mesopotamia se incluyen panes, pasteles, tartas, gachas, sopas, guisos y asados.


Receta de pašrūtum “Desconectar”



 Desmontaje. No se usa carne. Se prepara agua. Se añade grasa. (Se añade) kurrat, cilantro, sal al gusto, puerro, ajo. Se machaca la masa madre seca, se tamiza y se esparce sobre la olla antes de retirarla.

Cortesía de Klaus Wagensonner.

Esta es una receta sencilla y una de las cuatro únicas opciones mayoritariamente vegetarianas que aparecen en la receta. Antes de servir, se tritura un poco de masa madre seca y se añade al plato para darle más sabor y riqueza. El resultado es bastante suave, pero con un agradable toque de cilantro y cebolla. Parece ser una especie de plato reconfortante, similar a los que se encuentran en la tradición medieval tardía. Quizás esto explique el nombre del guiso, o tal vez el término "desenrollar" se refiera a lo que sucede cuando se añade la masa madre seca a la sopa antes de servirla. Se puede experimentar con las proporciones de los ingredientes, pero una buena cantidad de puerro y cilantro funciona muy bien.


Receta de m. puhādi “Estofado de cordero”





Estofado de cordero. Se utiliza carne. Se prepara agua. Se añade grasa. Se añade sal fina, tortas de cebada secas, cebolla, chalota persa y leche. [Se machaca] (y se añade) puerro y ajo.


Esta también es una receta sencilla. No se especifica el corte de carne. Elegimos jarretes. Para el risnātu, usamos cebada precocida mezclada con harina de trigo escanda y grasa, tostada hasta formar pequeñas tortas duras que luego se desmenuzaron en el plato. La carne se saltea en grasa de oveja, y luego se añaden la cebada y las verduras. Finalmente, se vierte leche entera y las tortas se desmenuzan en el guiso. Mientras la olla se deja cocer a fuego lento durante un par de horas, la leche se cuaja y la carne y el grano se ablandan. El plato resultante es delicioso cuando se sirve con la guarnición picante de puerro y ajo machacados. El sustantivo plural risnātu deriva del verbo rasānu («remojar, macerar») y claramente se refiere a una función en el plato: «soakies» o similar. Podríamos haber usado vino, agua, leche o cerveza para remojar el grano y unirlo mediante presión para producir el risnātu. Sabemos por otros textos que los pasteles podían ser especiados y tener diversos aromas, pero como la receta no especifica nada, optamos por una opción neutra para que no alterara demasiado el sabor general del plato. Troceamos y desmenuzamos los pasteles para incorporarlos al caldo y dejamos que algunos se disolvieran solos para darle textura.




Receta de caldo de elamita (M. elamūtum)



 Caldo elamita. No lleva carne. Se prepara agua. Se añade grasa. Eneldo, kurrat, cilantro, puerro y ajo ligados con sangre, una cantidad equivalente de leche agria y (más) ajo. El nombre (original) de este plato es Zukanda.

Cortesía de Klaus Wagensonner.


La sangre no es un ingrediente común en la cocina occidental moderna y puede ser difícil de encontrar. Está prohibida en la tradición judía e islámica y actualmente no se encuentra en Irak. Solo pudimos conseguir sangre de cerdo, pero la de oveja sería mejor. La mezcla de leche agria y sangre puede sonar extraña, pero la combinación produce una sopa sustanciosa con un ligero toque ácido. La razón por la que la incluimos aquí es principalmente por su origen extranjero —Elam, en el actual Irán— y por el uso de eneldo, que no figura entre los ingredientes de ninguna de las tabletas.




Receta de “Tuh'u”



 Tuh'u. Se usa carne de pierna. Se prepara agua. Se agrega grasa. Se sella. Se incorpora sal, cerveza, cebolla, rúcula, cilantro, chalota persa, comino y remolacha roja, y [se machaca] puerro y ajo. Se espolvorea cilantro por encima. [Se agrega] kurrat y cilantro fresco.

Cortesía de Klaus Wagensonner.


El significado del nombre de este plato no está claro. En Bagdad se prepara un guiso similar hasta el día de hoy, utilizando nabo blanco en lugar de remolacha roja. Los judíos de Bagdad, antes de su expulsión, usaban remolacha roja. Resulta tentador relacionar la receta con el borscht europeo continental, dada su estrecha conexión con la comunidad asquenazí. Hemos cocinado este guiso muchas veces con estudiantes, y la receta funciona bien para grupos grandes ajustando las cantidades de los ingredientes. Los estudiantes elaboraron una cerveza con cebada y la dejaron fermentar durante unos días. El resultado fue una bebida ligera con cierta acidez y solo trazas de alcohol. El sustituto moderno más parecido en cuanto a sabor es quizás una mezcla de cerveza ácida y Weissbier alemana. Las India Pale Ale amargas no funcionan. La guarnición es cruda y crujiente, y aporta un toque picante, mientras que la semilla de cilantro desprende un aroma floral al triturarla.




Nuestra receta incluye los siguientes ingredientes:


1 libra de pierna de cordero en cubos

½ taza de grasa de oveja derretida

½ cucharadita de sal

1 taza de cerveza

½ taza de agua

1 cebolla pequeña, picada

1 taza de rúcula picada

1 taza de chalota persa picada

½ taza de cilantro fresco picado

1 cucharadita de comino

1 libra de remolachas rojas frescas, peladas y en cubos

½ taza de puerro picado

2 dientes de ajo


Para la guarnición:

2 cucharaditas de semillas de cilantro secas

½ taza de cilantro finamente picado

½ taza de kurrat finamente picado

Las instrucciones son:

Calienta la grasa en una olla lo suficientemente ancha para que el cordero cortado en cubos se extienda en una sola capa. Agrega el cordero y dóralo a fuego alto hasta que se evapore toda la humedad. Incorpora la cebolla y continúa cocinando hasta que esté casi transparente. Agrega la remolacha roja, la rúcula, el cilantro, la chalota persa y el comino.

Sigue removiendo hasta que se evapore la humedad y los ingredientes desprendan un aroma agradable. Vierte la cerveza. Agrega agua. Remueve ligeramente la olla. Deja que hierva. Reduce el fuego y añade el puerro y el ajo machacados en un mortero. Deja que el guiso hierva a fuego lento hasta que la salsa espese, aproximadamente una hora. Pica el kurrat y el cilantro fresco y machácalos hasta formar una pasta con un mortero. Sirve el guiso en platos y espolvorea con semillas de cilantro secas y molidas gruesas, y el kurrat y el cilantro picados finamente. El plato se puede acompañar con bulgur al vapor, garbanzos hervidos y pan naan.



Bibliografía

Hussey, M. (1943). Notas sobre las tablillas culinarias en la colección Yale.

Bottéro, J. (1995). Textes culinaires Mésopotamiens. Eisenbrauns. (La obra cumbre sobre el tema). Bottéro, J. (1987). The Culinary Tablets at Yale. Journal of the American Oriental Society, 107(1), 11-19. Lassen, A. W., et al. (2019). Ancient Mesopotamia Speaks: Highlights of the Yale Babylonian Collection. Yale Peabody Museum

Lassen, A. W. et al. (2019). Ancient Mesopotamia Speaks. Yale Peabody Museum.



El Banquete de Babilonia: 

Reconstruyendo Menús de la Antigua Mesopotamia

https://orienteantiguo.net/gastronomia-y-alimentos/banquete-babilonia-reconstruyendo-menus-antigua-mesopotamia/







«Ejemplo, las ofrendas hechas al templo de Assur y que se redistribuyen: carne de ternera (muslo, hombro, estómago, hígado, riñones, corazón), varias ovejas enteras, una oca, un pato, diez tórtolas, una sopera con caldo, una sopera con guiso akussu, varios panes grandes, pan normal, pan aromatizado, tres tipos de cerveza, sacos de garbanzos, de sésamo, de almendras de higos, de pequeñas cebollas, de membrillos, olivas, frutos diversos…»










*Cordero babilónico con regaliz y bayas de enebro: Pierna de cordero, no se usa otra carne. Preparar agua; agregue grasa; dodder (regaliz silvestre) cuanto se desee; sal al gusto; ciprés (bayas de enebro); cebolla; samidu (sémola); comino; cilantro; puerro y ajo, machacados con kisimmu (crema agria o yogurt) hasta hacer un pure.


*Gacela estofada: Combine el regaliz silvestre, el comino, cilantro, puerro, ajo, fechas (dátiles) y la sal en un tazón poco profundo. Dejar de lado. Comience a hervir una olla de agua sobre una llama abierta. Mientras el agua aún se está calentando, agregue varias gotas de grasa y revuelva hasta que se mezcle. Agregue la mezcla de las especies y luego la carne de caza. Cuando esté completamente cocida, retira la olla del fuego. Mezcle la crema agria con el caldo y sirva.


*Perdiz con hierbas: Esta versión fue recreada con paloma, sal, agua, grasa, vinagre, sémola, puerro, ajo, chalotes, tulipán, “verdes” y yogur o crema agria. Retire cualquier cartílago. Comience a hervir una olla de agua sobre una llama viva. Mientras el agua aún se está calentando, agregue varias gotas de grasa y revuelva. Cuando el agua comience a hervir, agregue la carne de ave y el resto. Cuando esté completamente cocida, cuele el agua grasosa en un tazón y reserve. Coloque la carne cocida y el resto en un plato hondo.



CENAS HISTÓRICAS

El banquete del rey Asurnasirpal II: 70.000 invitados en la antigua Asiria
En el siglo IX a. C., el rey Asurnasirpal II decidió mudar la capital del Imperio asirio a Kalhu y estrenar palacio con lo que se considera uno de los banquetes más grandes de la Antigüedad.

Según una inscripción conservada en el Museo Británico, el festejo duró diez días y reunió a 69.574 invitados entre dignatarios extranjeros, habitantes de la ciudad y funcionarios del palacio. No solo se les dio de comer y beber: también se les proporcionó aseo y cuidados, como parte del dispositivo de hospitalidad real.

1.000 reses cebadas
1.000 terneros
10.000 ovejas y 15.000 corderos
500 ciervos, 500 gacelas
Miles de aves, peces, pan, cerveza y vino
Se calcula que a cada invitado le correspondía alrededor de un kilo de carne al día. En este banquete también aparecen las primeras albóndigas documentadas. Una orgía cárnica pensada para dejar claro quién mandaba en Asia Menor.

Nerón y los banquetes romanos: glotonería como espectáculo
Pocas civilizaciones han elevado tanto el acto de comer como la Roma imperial. Comer tumbado, durante horas, vomitar para seguir comiendo y ser atendido por esclavos que alimentaban, limpiaban y hasta ayudaban a orinar sin levantarse del triclinium formaban parte del ritual.

El emperador Nerón es quizá el símbolo máximo de este hedonismo desbordado. En su Domus Aurea, un complejo palaciego de más de 50 hectáreas con lago artificial y estatua colosal, mandó construir un comedor circular giratorio que, según las fuentes, se movía continuamente gracias a un sistema hidráulico.

En estas cenas se servían:

Lenguas de flamenco o de loro
Jabalíes, faisanes y otras piezas de caza
Mariscos como ostras y langostas
Lirones, considerados un manjar
Especias carísimas como pimienta, canela y azafrán
Más que comida, eran actos de poder y exceso, donde el placer y la demostración pública iban de la mano.



El banquete medieval de Ricardo II (1387): poder en tres servicios
En 1387, el rey inglés Ricardo II organizó uno de los banquetes más fastuosos de la Alta Edad Media para honrar a su tío, el duque de Lancaster. Se celebró en Londres, en casa del obispo de Durham, y sigue siendo un ejemplo de cocina medieval de gran exhibición.

La lista de compras incluye:

200 vacas, 100 cerdos, 1.000 ovejas
13 cisnes, 270 conejos, 50 ciervos
40 gansos, 200 cabritos
Pescados diversos, marsopas, carpas
El menú se estructuraba en tres grandes servicios, donde lo dulce y lo salado convivían sin la separación moderna:

Primer servicio: venado con salsa dulce, guisos de vaca, cabezas de jabalí, bueyes y cisnes asados, natillas de vino, dátiles y miel.
Segundo servicio: sopas gelatinosas, lechones, grullas, faisanes, garzas, pollos glaseados, pescados y tartas.
Tercer servicio: guisos dulces de almendras, miel y huevos, venado asado, aves pequeñas, panes, gelatinas y buñuelos.
Se comía con la mano derecha, ayudado por cuchillo y cuchara; el servicio incluía lavamanos con agua de rosas y manteles que ejercían de servilleta. Más que refinamiento, predominaba la abundancia y la teatralidad.


La mesa de Moctezuma: el choque de dos mundos
Cuando Hernán Cortés llegó a Tenochtitlán en 1519, se encontró con uno de los banquetes más sofisticados que había visto un europeo. El emperador Moctezuma era servido con centenares de platos diferentes, preparados con productos procedentes de todo el imperio mexica.

Según los cronistas, cada día podían prepararse más de 300 platos solo para el tlatoani, además de miles para su guardia. Había una puesta en escena muy cuidada:

Vajilla de barro y copas de oro
Tamales de maíz con carnes de pescado, pato o rana
Verduras locales como nopales, calabazas, chiles, tomates y epazote
Insectos y productos hoy de culto: escamoles, gusanos de maguey, chapulines, huitlacoche
Dulces a base de maíz, miel y frutas como mamey, zapote, chirimoya o tunas
Bebidas de cacao perfumadas y tabaco para fumar
Frente a la dieta europea, dominada por la carne, la mesa de Moctezuma mostraba una diversidad vegetal, animal y culinaria asombrosa, que marcaría para siempre la cocina global.

El banquete Medici en Roma: renacimiento, teatro y exceso
En septiembre de 1513, Roma ofreció un espectacular banquete a Julio de Medici (futuro Clemente VII), ejemplo perfecto de cocina tardomedieval–renacentista.

En la Plaza del Capitolio se levantó un estrado para la mesa principal y gradas para que el pueblo pudiera contemplar el despliegue. En las servilletas se escondían pájaros vivos que salían volando al desplegarlas. Doce servicios combinaron:

Pasteles de piñones, mazapanes, bizcochos al vino
Papahigos, codornices, tórtolas, perdices “a la catalana”
Caldos enriquecidos con almendras, vino y azúcar
Gallinas y gallos cocidos, recubiertos con su piel y plumas
Corderos revestidos y presentados como animales vivos
Escenas comestibles de jardines, águilas y conejos
El azúcar y el vinagre aparecían tanto en platos salados como dulces, y el uso de animales revestidos con piel o pluma obligaba a perfumar el aire para disimular olores. Un espectáculo barroco avant la lettre.

El banquete Manchú-Han: reconciliación a través de 300 platos
En la China de la dinastía Qing, el emperador Kangxi organizó un banquete legendario con motivo de su 66 cumpleaños: el Banquete Manchú-Han, pensado para reconciliar la recién llegada élite manchú con la mayoría étnica han.

Fueron seis comidas en tres días, con más de 300 platos, divididos en tres grandes bloques de “exquisiteces”:

De la montaña: joroba de camello, patas de oso, sesos de mono, tendones de ciervo…
De la tierra: sopas de nido de golondrina, tofu con sesos, cerebros de cabra y pato.
Del mar: pepino de mar, aleta de tiburón, fauces de pescado, esturión…
También se incluyeron pavos reales, cisnes, grullas, garras de oso, testículos de tigre, colas de venado… Un despliegue que utilizaba la exotización y rareza del producto como metáfora de grandeza imperial y unidad cultural.

Carême y el banquete para el zar Alejandro I: nace el “chef”
En 1817, Marie-Antoine Carême, considerado el primer gran chef de la historia moderna, preparó en Londres un banquete para agasajar al zar Alejandro I de Rusia mientras trabajaba para el Príncipe Regente británico.

El menú incluía unos 120 platos, entre sopas, principales y postres, servidos al estilo “a la francesa”, con fuentes dispuestas en la mesa para que el comensal eligiera:

Sopa de cebada a la Crécy
Rodaballo con salsa de langosta
Jamón glaseado al Madeira
Ganso estofado, pulardas a la Périgueux, cabeza de esturión en champaña
Palomas con manteca de cangrejos de río, merluza salteada, mollejas de ternera, faisán con trufa y vino
Turrones, gelatinas moldeadas, helados de rosas, suflés espectaculares
Carême consolidó la idea de la cocina como arquitectura, la figura del chef como creador y sentó bases de la alta cocina francesa que aún hoy sobreviven.

Escoffier y la última cena del Titanic
Auguste Escoffier, heredero de Carême y padre de la alta cocina clásica, fue quien diseñó el menú de primera clase del Titanic, servido la noche del 14 de abril de 1912.

La sucesión de platos es un resumen de la cumbre burguesa de la cocina francesa:

Ostras gratinadas al champán
Consomé Olga con vieiras y oporto
Salmón en caldo corto con salsa muselina
Solomillos Lili con foie, alcachofas y trufa
Pollo a la lionesa, zucchinis rellenos
Cordero con menta, pato asado, lomo de buey y guarniciones vegetales
Sorbete Ponche Romaine
Pichón asado
Espárragos fríos en vinagreta
Paté de foie gras, tartas, melocotones en gelatina de Chartreuse, éclairs y helado
Elegancia, exceso controlado y técnica impecable para un banquete que pasó a la historia por el contexto más que por su propia gloria.

La fiesta más cara del siglo XX: el sha de Irán en Persépolis
En 1971, el sha de Irán, Mohammad Reza Pahlaví, organizó una de las fiestas más caras de la historia para celebrar los 2.500 años del Imperio persa. Durante cinco días, en el desierto cerca de Persépolis, se levantó una ciudad efímera de carpas de seda, mármoles, jardines y suites temporales para decenas de jefes de Estado.

El catering corrió a cargo de Maxim’s de París y, salvo el caviar iraní, casi todo se importó de Francia. Se sirvieron:

Huevos de codorniz con trufa
Mousse de cangrejo de río
Lomo de cordero en su jugo
Sorbete de champán añejo
Pavo real a la imperial
Turbante de higos
Todo regado con champán de añadas históricas, grandes burdeos y borgoñas, coñac del siglo XIX… Una orgía de lujo que, poco después, contrastaría brutalmente con la revolución que pondría fin a su reinado.

Mitterrand y su último banquete secreto
En la Navidad de 1995, ya enfermo y recién salido de la presidencia francesa, François Mitterrand organizó una cena de despedida rodeado de amigos, convertida hoy en un banquete de culto.

El menú comenzó con ostras de Marennes, siguió con foie gras y capón de Bresse. Pero el plato más polémico fueron los hortelanos, pequeños pájaros cantores considerados una delicatessen extrema, hoy protegidos y prohibidos.

La preparación tradicional exige:

Cebarlos a oscuras para que coman sin parar
Desplumarlos vivos
Ahogarlos en armagnac antes de asarlos
La etiqueta manda comerlos de un bocado, bajo una servilleta que “protege” del juicio divino y atrapa los aromas. Mitterrand, según se cuenta, se comió dos. Ocho días después murió, sin haber vuelto a probar bocado. Una última escena que condensa placer, culpa, poder y decadencia.

El último servicio de El Bulli: el adiós que cambió la cocina
El 30 de julio de 2011 se sirvió el último menú de El Bulli, el restaurante de Ferran Adrià que revolucionó la gastronomía mundial. No había clientes, sino 50 invitados: amigos, familia y antiguos jefes de cocina que hoy lideran templos como Noma, El Celler de Can Roca, Mugaritz, Osteria Francescana, Alinea o los proyectos de José Andrés.

Se sirvieron 48 pases, muchos de ellos históricos en la trayectoria del restaurante:

Piña colada sólida
Aceitunas esféricas
Croquetas líquidas
Gamba en dos cocciones
Quinoa helada de foie gras
Tuétano con caviar
Shabu-shabu de piñones
Risottos, fondos, juegos de texturas y temperaturas…
El último plato, el número 1846 en la historia de El Bulli, fue un homenaje a Escoffier y su melocotón Melba, convertido en una secuencia de cuatro elaboraciones: carozos miméticos, infusión, cornetto y fondue Melba. Un cierre circular que unía la alta cocina clásica con la revolución contemporánea.

De Asurnasirpal II a Ferran Adriá estos once banquetes muestran cómo la cocina ha sido siempre lenguaje de poder, símbolo cultural y espacio creativo. Algunas de estas mesas hoy nos parecen excesivas, incluso crueles; otras, visionarias. Pero juntas cuentan una historia: la de cómo comer dejó de ser solo sobrevivir para convertirse en una forma de expresión, identidad y arte efímero.









CENAS ESTRIDENTES


Cómo trató Catalina II a Diderot:

 cenas para el filósofo

En el invierno de 1773, una de las mentes más audaces de Europa, el filósofo Denis Diderot, llegó a San Petersburgo. La emperatriz le recibía casi a diario: en una mesa suntuosa, entre las obras maestras del futuro Hermitage, discutían sobre el destino de Rusia. ¿Cuál era la comida de un hombre cuyos libros fueron prohibidos y quemados en Francia — y por qué se marchó decepcionado?

¿Por qué necesitaba Catalina a un filósofo caído en desgracia?











Para entender estas cenas, necesitas entender el cálculo. Catalina II invitó a la mesa no solo a un invitado, sino Editor jefe de la Enciclopedia» — trabajo, que en Francia se consideraba subversivo, y el propio Diderot fue repetidamente perseguido por su libre pensamiento.

La emperatriz mantuvo correspondencia con él y Voltaire durante muchos años, desempeñando hábilmente el papel de una diligente estudiante de la Ilustración. No solo era una pasión por las ideas, sino también una política sutil. Rusia no era de confianza en Europa, se la consideraba una tierra salvaje del norte, y la amistad con los gobernantes de las mentes servía a imagen de un estado ilustrado.

Catalina actuó generosamente. Cuando Diderot, con poco dinero, decidió vender su biblioteca, la emperatriz Lo compró por 15.000 libras, pero dejó los libros al filósofo, nombrándole bibliotecario de por vida con un salario. Europa se quedó boquiabierta ante tal gesto, y Voltaire se dispersó en alabanzas a los "Semiramis del Norte».

Diderot ya había servido a Rusia mucho antes de su llegada: fue él quien, en nombre de Catalina, compró pinturas en Francia para el futuro Hermitage y le recomendó al escultor Falconet, autor de El jinete de bronce».

Y así, el hombre que tanto había hecho por la cultura rusa en ausencia finalmente se trasladó personalmente a San Petersburgo. El camino resultó ser largo y extraño, como todo en esta historia.

El largo camino de un soñador de sesenta años


Diderot retrasó el viaje durante años. Ya en 1767, había jurado venir a agradecer a su benefactor, pero seguía posponiéndolo. El filósofo de sesenta años simplemente tenía miedo de morir en tierra extranjera, Miles de kilómetros de casa y amigos.

Este fue su primer y único viaje al extranjero en su vida. Tras salir de París en mayo de 1773, estuvo atrapado en La Haya casi todo el verano; estaba tan cautivado por todo lo nuevo que le rodeaba. Solo el chambelán Lev Naryshkin, que le fue asignado, finalmente puso al filósofo en un carruaje cómodo y lo llevó directamente a San Petersburgo.

Diderot llegó a la capital rusa en otoño de 1773 y se estableció en la casa de los Naryshkin. Se le ofreció una recepción honorífica: pronto fue elegido miembro honorario extranjero de la Academia de Ciencias de San Petersburgo.

Y entonces comenzaron las mismas reuniones para las que viajó medio continente: conversaciones casi diarias con la Emperatriz.

«Colecciones Hermitage", donde la Emperatriz recibía invitados












Para imaginar la mesa de Diderot, tienes que entrar en un lugar especial. Junto al palacio ceremonial de invierno, Catalina organizó un acogedor pabellón: el actual La Pequeña Ermita, su "lugar apartado" lejos de la estricta etiqueta palaciega.

Aquí, entre el jardín de invierno y obras maestras recientemente adquiridas por Rafael, Rembrandt y Rubens, la emperatriz organizaba veladas que ella misma llamaba "pequeñas colecciones de Hermitage". Fiestas de té, actuaciones, música, conversaciones científicas ligeras, todo en un ambiente deliberadamente libre.

Los invitados de esas veladas podían admirar las pinturas del futuro gran museo justo en la cena. Imagina: estás comiendo, y los lienzos te miran desde las paredes, para lo cual hoy se están formando colas de todo el mundo.

Y fue dentro de estos muros, bajo la mirada de los héroes de Rubens, donde hervían las disputas entre la emperatriz rusa y el filósofo francés.

Pero lo más llamativo de estas cenas no era ni siquiera la decoración, sino la mesa en sí, casi un milagro de ingeniería de su época.

Mesa automática: almuerzo sin sirvientes










Aquí hay un detalle que suena a ciencia ficción del siglo XVIII. En uno de los salones de la Pequeña Ermita, Catalina organizó un Mesas automáticas de elevación: La mesa puesta subía desde la planta baja directamente al salón —ya servida, sin sirvientes.

¿Por qué ese truco? Para que no haya orejas extra en la mesa. Los sirvientes de abajo pusieron la mesa, la mesa subió arriba, y los amos podían hablar con total libertad, sin miedo a que el lacayo difundiera los cotilleos. Para conversaciones con un filósofo de pensamiento libre sobre los campesinos, las reformas y el poder, es difícil imaginar una condición más conveniente.

Esto encajaba perfectamente con las famosas "reglas del Hermitage" que Catalina componía para sus noches. Se les pidió a los invitados que dejaran sus filas y su arrogancia fuera de la puerta y se comportaran como seres humanos:

  • «Deja todos los rangos fuera de las puertas, así como los sombreros, y especialmente las espadas»
  • «Estar alegre, pero sin estropear ni romper nada»
  • «Habla moderadamente y no muy alto, para que los demás no tengan oídos ni dolores de cabeza»

La Emperatriz, acostumbrada a la etiqueta más estricta, parecía estar creando deliberadamente una isla de libertad. Y en esta isla, Diderot se comportó de tal manera que pasó a la historia de la corte rusa.

Cómo se comportaba Diderot en la mesa de la Emperatriz










Aquí está la escena más animada de toda la historia. Un francés, encontrándose en la atmósfera libre de las noches del Hermitage, En medio de la discusión, agarró a la emperatriz de las manos y las rodillas, Los sacudió, se levantó de un salto, agitó los brazos.

La propia Catherine recordó esto con una sonrisa. Según ella, tras acaloradas conversaciones con el filósofo, sus rodillas estaban magulladas y comenzó a poner una mesa entre ella y Diderot para mantener al ferviente interlocutor a una distancia segura. La Emperatriz dijo que en esas conversaciones escuchaba más de lo que hablaba.

Cabe mencionar, sin embargo, que esta escena pintoresca nos ha llegado principalmente como una anécdota que data de la propia Catherine, y no como un registro protocolario. Pero transmite con precisión la esencia: delante de nosotros no había un cortesano halagador, sino una persona arrastrada por las ideas, que olvidaba con entusiasmo con quién hablaba.

Diderot no se comportó como un suplicante. Literalmente bombardeó a la emperatriz con preguntas sobre el estado de Rusia —sobre la economía, sobre las leyes, sobre la situación de los campesinos. Se ha conservado una lista de decenas de estas preguntas; Catherine ni siquiera pudo responder a muchas de ellas.

Y en esa mesa, entre obras maestras y libertad, se gestaba un conflicto que nadie esperaba. Estos dos miraban de forma demasiado diferente lo que se podía hacer con Rusia en absoluto.

De qué se discutió realmente en la comida










Entre los platos gourmet, no hubo ninguna charla trivial. Diderot llegó como un soñador, que creía seriamente que Catalina tenía suficiente poder para encarnar grandes y justas ideas. Propuso reformas, habló sobre la libertad, la estructura de las leyes y la emancipación de los campesinos.

La Emperatriz escuchó, admiró, discutió —y devolvió suavemente al filósofo a la tierra. Se le atribuye la famosa respuesta: trabajas con papel, que soportará cualquier cosa, y yo, pobre emperatriz, trabajo con piel humana, que es mucho más sensible y delicada.

El contraste era duro. Por fuera hay esplendor, porcelana, pinturas, cortesía de la anfitriona. En su interior hay un abismo entre las ideas intelectuales del invitado y el cálculo sobrio del gobernante, que justo en esos meses estaba sofocando el levantamiento de Pugachev, del que Diderot tenía una idea muy vaga.

El filósofo fue comprendiendo poco a poco que sus proyectos en Rusia eran irrealizables. Mientras tanto, los cortesanos miraban cada vez con más hostilidad al extraño, que claramente estaba en el favor de la emperatriz.

Las cenas suntuosas continuaban, pero tras ellas la amargura se hacía cada vez más evidente.

Diplomacia gastronómica en acción











Demos un paso atrás y veamos el panorama completo. Estas técnicas eran puras «Diplomacia gastronómica» — Poder blando, como se dice hoy.

Cada almuerzo funcionaba en varios niveles a la vez. Mostró al invitado europeo la riqueza y la iluminación de la corte. Proporcionó a Diderot material para cartas entusiastas a su tierra natal, y estas cartas fueron leídas por toda la Europa educada. Y permitió a Catalina, sin moverse de su lugar, formar la imagen necesaria de Rusia como nueva capital cultural.

El cálculo estaba brillantemente justificado. Diderot y Voltaire competían entre sí alabando a la emperatriz: uno la llamaba "Minerva del Norte", el otro la ponía a la altura de César y aseguraba que conocerla le había transformado. En Europa, la idea que Diderot formulaba directamente era diferente: las ciencias, las artes y el gusto se estaban desplazando al norte, a Rusia.

La mesa en manos de Catalina se convirtió en un instrumento de gran política, igual que el ejército o el tesoro. Solo que actuaba de forma más sutil y era más barata que una guerra diplomática.

Y, sin embargo, este brillante juego tuvo un final amargo – para el propio filósofo.

Decepción en una mesa lujosa











Y ahora la promesa de reversión. Detrás de toda esta pompa, alegría y honores, había una verdad sencilla: Diderot abandonó San Petersburgo profundamente decepcionado.

Fue a reconstruir el imperio mediante el poder de la razón, y poco a poco se dio cuenta de que seguía siendo una hermosa curiosidad en el extranjero para la corte. Sus notas reformistas fueron archivadas. Las ideas con las que ardía se rompieron contra la Rusia real e inquebrantable. Cada vez echaba más de menos su hogar, y en cartas a amigos se quejaba de la tristeza.

A principios de 1774, el filósofo se marchó. Y —un detalle que dice mucho— abandonó la capital, Sin despedirse de la Emperatriz. La propia Catherine tampoco quería un público de despedida, evitando claramente una escena delicada.

Así que las cenas suntuosas terminaron casi en un tono frío. La anfitriona consiguió todo lo que quería de la visita: un brillo en los ojos de Europa. El invitado no recibió casi nada de lo que viajaba.

Pero la historia no terminó ahí: tuvo otro giro, póstumo.

Lo que queda después de la comida




La decepción es decepción, y esta visita dejó una gran huella. El principal monumento a esa amistad no es una nota sobre reformas, sino Pinturas del Hermitage, muchos de los cuales llegaron a Rusia gracias a los esfuerzos de Diderot.

La biblioteca del filósofo, comprada por Catalina tras su muerte en 1784, fue transportada a San Petersburgo y fusionada con la colección del Hermitage. Las ideas de la Ilustración, que Diderot llevó a la mesa, se fueron filtrando lenta pero poco a poco en la cultura rusa y en la sociedad educada.

Y la imagen en sí —la emperatriz y el filósofo discutiendo en una lujosa mesa entre las obras maestras— se convirtió en una de las escenas más impactantes del siglo XVIII ruso. Karamzin comentó más tarde esta correspondencia con filósofos: Europa lee sus cartas con sorpresa y no se sorprende por ellas, sino por ella.

Resultó hermoso y paradójico. Las reformas no se llevaron a lugar, la filósofa se quedó angustiada — y al final, ambos ganaron: ella — la reputación, él — un lugar en la historia de la cultura rusa.

Final

Las cenas ceremoniales de Catherine para Diderot no eran nada un simple capricho. Detrás de la porcelana y las obras maestras había un delicado juego en el que la comida servía como arma, más blanda que los cañones y más convincente que los manifiestos.

Y esta es la suprema ironía de esta historia. El filósofo, que soñaba con alimentar a Rusia con las grandes ideas de libertad, fue alimentado, en el sentido más literal. Se fue sin cambiar el imperio ni un ápice. Y la emperatriz, que escuchaba más de lo que hablaba y ponía una mesa de salvación entre ella y la disputante, consiguió exactamente lo que quería: toda Europa ilustrada, mirando admirada su mesa.


Lo que comió Mayakovsky: 

el café de los poetas y la vida de un futurista

Todo el mundo conoce a Mayakovsky: la voz atronadora de la revolución, el poeta-tribuno, un bulto con un jersey amarillo. Pero, ¿cómo vivía este hombre en la vida cotidiana? ¿Cómo comías, dónde pasabas las noches, en qué entorno cocinabas? Detrás de la imagen del llanto indestructible se encontraba la vida de los bohemios revolucionarios de los años 10 y 20: ruidosos "cafés de poetas", veladas literarias escandalosas, comida modesta y caótica. Echemos un vistazo a lo que pasa entre bastidores de una época de alto perfil: en la que los poetas leían poemas en el escenario de una antigua lavandería.

El poeta que todos conocen, y la vida que está oculta










Mayakovsky es una de las figuras más reconocibles de la cultura rusa del siglo XX. Pero detrás de la imagen de libro de texto, a menudo se pierde una persona viva de su época.

Vladimir Mayakovsky (1893-1930) es conocido por todos como un poeta innovador y tribuno de la revolución, pero su vida cotidiana es mucho menos familiar para el público general. Recordamos sus poemas, su altura, su escandalosidad, su jersey amarillo, su voz atronadora desde el escenario. Pero cómo vivía día a día, qué comía, dónde se reunía con sus amigos, esto no se piensa mucho.

Y, sin embargo, es en la vida cotidiana, en la vida cotidiana, donde la época se manifiesta con mayor vívida. Y Mayakovsky era carne de la carne de su tiempo: la época de la bohemia revolucionaria, los futuristas audaces, los cafés literarios.

Su juventud cayó en la turbulenta ruptura de épocas. Y se elaboró en un entorno muy especial: entre artistas, poetas, rebeldes, que pusieron la cabeza en la idea del arte.

Para entender la vida de Mayakovski, hay que comprender este entorno. ¿Quiénes eran los futuristas a los que pertenecía??

¿Quiénes son los futuristas?










Mayakovsky no era un solitario, sino parte de un movimiento ruidoso y escandaloso. Los futuristas volaron el mundo silencioso de la poesía rusa con sus escandalosas.

Los futuristas fueron la vanguardia literaria y artística de principios del siglo XX, rebeldes que rechazaban el arte antiguo y buscaban escandalizar al público. Llamaban a "tirar los clásicos del vapor de la modernidad", rompían las normas habituales del lenguaje y la versería, y sorprendían al filisteo con atrevimientos atrevidos. El arte, en su opinión, tenía que salir a la calle y formar parte de una nueva vida revolucionaria.

Mayakovsky fue una de las figuras principales de este movimiento. Junto a él, David Burliuk, Vasily Kamensky y Velimir Khlebnikov —las estrellas del futurismo ruso— actuaron.

Sorprendente era su estilo característico. El jersey amarillo de Mayakovsky, sus rostros pintados, los manifiestos atrevidos, los discursos públicos escandalosos: todo esto sirvió para atraer la atención.

Tras la revolución de 1917, los futuristas la recibieron con entusiasmo. Se sentían a sí mismos como el "arte de izquierdas" de la nueva época e incluso vincularon su revuelta artística con la revolución política.

Y este ambiente bullicioso tenía su propio lugar especial de encuentro: un café literario. El principal era el "Café de los Poetas" de Moscú».

«Café de los Poetas" en una antigua lavandería










Durante un breve periodo, una institución asombrosa se convirtió en el corazón de la bohemia poética moscovita. Y estaba ubicado en el lugar más inesperado.

En otoño de 1917, el poeta Vasily Kamensky abrió el "Café de los Poetas" en Moscú, en las instalaciones de una antigua lavandería en el callejón Nastasinsky, cerca de la calle Tverskaya. Al principio, la ayuda financiera la proporcionó el heredero del famoso panadero Filippov. Así, la antigua lavandería se convirtió en uno de los principales espacios artísticos de la ciudad revolucionaria.

El mobiliario era acorde con la época: deliberadamente rudo y bohemio. Dentro había muebles cepillados de forma tosca, un escenario y serrín esparcido por el suelo. Las paredes sobre fondo negro fueron pintadas por los propios poetas y artistas —Mayakovski, Burliuk y otros— cubriéndolas con citas de los futuristas.

«El Café de los Poetas imitaba conscientemente el famoso sótano artístico de San Petersburgo, Stray Dog, donde los bohemios de la Edad de Plata se reunían antes de la revolución. El público se dejó atraer por las mismas técnicas escandalosas.

La entrada estaba pagada y la gente estaba abarrotada. ¿Qué ocurría en el escenario de esta institución tan ruidosa??

Ruidosas veladas literarias












Lo principal en la cafetería no era la comida, sino el ambiente: furioso, escandaloso, electrizante. La gente venía aquí por un espectáculo y un escándalo.

Por las noches, en el "Café de los Poetas", poetas futuristas, liderados por Mayakovski, leían poemas desde el escenario, organizaban disputas y sorprendían al público. Los "artistas" permanentes del café fueron David Burliuk, Mayakovski y Vasili Kamensky. El resto de los participantes del programa a menudo eran arrebatados directamente del público, y había suficientes personas que querían.

El programa principal comenzaba a última hora de la noche, cuando el café se llenaba de espectadores que regresaban de los teatros. Mayakovsky leía poesía, tronaba desde el escenario con su famosa voz, discutía, se sorprendía.

La atmósfera era electrizante. Leer poesía, manifiestos atrevidos, disputas ruidosas, payasadas escandalosas: todo ello mantenía al público en suspense. También hubo veladas temáticas, a una de las cuales asistió el propio Comisario del Pueblo de Educación, Lunacharsky.

La élite creativa de aquella época se sentía atraída aquí. En diferentes momentos, Burliuk, Kamensky, Khlebnikov, Yesenin, Severyanin y muchos otros visitaron este y otros cafés similares.

El café era el corazón de la vida poética. ¿Pero qué alimentaban allí? Y entonces nos espera la primera sorpresa.

Lo que se servía en el café de los poetas










El propio nombre "café" pinta la imagen de un banquete rico. Pero la realidad del Moscú revolucionario era mucho más modesta.

En los cafés literarios de aquella época, lo principal no era la comida, sino el ambiente, las actuaciones y la comunicación; la comida allí era más a menudo modesta, especialmente en los hambrientos años revolucionarios. La gente acudía al Café de los Poetas no por la gastronomía, sino por el espectáculo, las disputas y las lecturas de poesía. La comida era un asunto secundario.

Vale la pena hacer una reserva honesta: la historia no nos ha dejado un "menú" detallado del "Café de los Poetas". Pero la atmósfera misma de la época revolucionaria dictaba la modestia de la mesa.

Recordemos la situación. Era finales de 1917 - principios de 1918, una época de devastación y escasez de alimentos. En esos años, no hacía falta hablar de abundancia. La base del capricho en estos cafés era el té y los pequeños aperitivos.

Resulta curioso que poco después, en 1918, comenzara en la vida de la poética Moscú el llamado "periodo del café". Se volvió difícil publicar poemas, pero los poetas eran pagados por actuaciones en cafeterías. Las cafeterías se convirtieron en un escenario para ellos, una fuente de ingresos y un lugar donde podían picar algo.

Así que la mesa del poeta futurista era modesta. ¿Y qué pasa con su vida en casa fuera del café?

Vida caótica del poeta-tribuno










La vida de Mayakovski, como muchas en su entorno, era nómada, inestable, subordinada no a la vida cotidiana, sino a la creatividad y las actuaciones. El modo de vida normal le resultaba ajeno.

La vida de Mayakovsky y su círculo era inestable y caótica: la vida estaba sujeta a la creatividad, las actuaciones y el movimiento constante, y no a una forma de vida medida. La vida bohemia no era propicia para la familiaridad. Los poetas hablaban mucho, viajaban, discutían, trabajaban a trompicones. Cenas regulares, un hogar bien establecido: todo esto no encajaba bien con una vida así.

Mayakovsky era un hombre nómada y activo. Su vida está llena de actuaciones, viajes, trabajo en poemas y carteles. Comer en una vida así era a menudo un asunto aleatorio: dónde y cuándo había que hacerlo.

Este desorden era característico de toda la bohemia revolucionaria. Jóvenes, atrevidos, apasionados por el arte y las ideas, a la gente no le importaba demasiado la comodidad cotidiana.

Y, sin embargo, incluso el propio Mayakovsky se cansó rápidamente del caos bohemio del Café de los Poetas. Y entonces nos espera un giro inesperado.

Vuelta en U: un café que le daba asco










Parece que el ruidoso "Café de los Poetas" debería haber sido un elemento nativo para el atrevido futurista. Pero la realidad resultó ser más complicada, y el propio Mayakovsky se decepcionó sorprendentemente rápido con él.

Aunque al principio Mayakovsky admiraba el "Café de los Poetas", un mes después se sintió disgustado con él: lo llamó "un pequeño bicho». En una carta de mediados de diciembre de 1917, el poeta seguía admirando: el café es "una institución muy agradable y alegre", hay mucha gente, serrín en el suelo, él y sus amigos están en el escenario. Lo comparó en broma con el legendario Perro Callejero».

Pero la alegría se desvaneció rápidamente. Un mes después, en una de sus cartas, Mayakovsky admitió que le disgustaba el café, llamándolo "un pequeño bicho».

¿Qué pasaba? Aparentemente, estaba en el hecho de que detrás de la indignación y la diversión había mezquindad, vanidad, el mismo desorden bohemio que rápidamente aburrió al poeta activo. La pose ruidosa y el contenido real diferían.

Este es un detalle muy revelador. Incluso uno de los personajes principales de este entorno estaba cargado por su caos y ruido vacío. Tras la brillante fachada de la vida bohemia también había una cara opuesta: desorden, mezquindad, rápida decepción.

El propio "Café de los Poetas" no existió mucho tiempo. En la primavera de 1918, en abril, fue cerrada. Y lo que la ha reemplazado?

La era de los cafés literarios











«"Poets' Café" fue solo el primero de una serie de establecimientos de este tipo. Durante varios años, la Moscú revolucionaria se convirtió en una ciudad de cafés literarios.

Tras el "Café de los Poetas" en Moscú, aparecieron varios cafés literarios, que se convirtieron en los centros de la vida poética a principios de los años 20. «El "Periodo del Café" de la poética Moscú estaba en pleno apogeo. Como era difícil publicar poemas y pagaban por las representaciones, los poetas pasaban a los escenarios de la cafetería.

Cada vez aparecieron más establecimientos. Los Imaginistas, liderados por Yesenin, abrieron su famoso "Establo Pegaso" en Tverskaya. Había cafés como "Pittoresque", "Domino" y otros. Cada movimiento literario adquirió su propia plataforma.

Un detalle curioso de la época: estos cafés también fueron territorio de guerras literarias. Mayakovski, por ejemplo, no apareció en El establo de Pegaso, porque era el lugar de los imaginistas, a quienes el poeta futurista no apreciaba.

Así, los cafés literarios se convirtieron en un verdadero símbolo de la época: un lugar donde la vida poética estaba en pleno apogeo, se leían poemas, atronaban disputas, se formaban y disolvían alianzas. Era una época en la que la poesía sonaba más fuerte desde el escenario que desde las páginas de los libros.

Y en esta era del café y el pop, algo muy importante sobre la época en sí se reflejaba.

Una imagen estridente y una vida modesta










En el final, merece la pena pensar en el principal contraste de toda esta historia: entre la imagen grandiosa de la época y la modestia de su vida real.

La era de la bohemia revolucionaria combinaba una imagen ruidosa y escandalosa con una vida extremadamente modesta y inestable, y Mayakovsky era una vívida encarnación de este contraste. Por un lado, hay manifiestos grandiosos, sueños de una revolución del espíritu, discursos atronadores, atrevimientos impactantes. Por otro lado, hay una antigua lavandería con serrín en el suelo, té en lugar de cenas lujosas, una vida nómada e inestable.

En este contraste está toda la esencia de la época. El tiempo era hambriento y difícil, pero al mismo tiempo increíblemente rico en ideas, energía y creatividad. La modestia de la mesa se compensaba con creces con la riqueza de pensamiento y pasión.

Y, quizás, lo principal aquí es esto. La gran poesía y las grandes ideas nacieron no en el lujo, sino en la atmósfera sencilla y a veces sórdida de los años revolucionarios. Mayakovsky retumbaba por todo el país desde el escenario de la antigua lavandería, comiendo té y pequeños tentempiés.

Esta es la verdadera imagen de la época: no ceremonial, sino viva. La voz atronadora del poeta-tribuno resonó por todo el país, y el propio poeta vivió modestamente, inquieto, bohemio, caótico. Y esta brecha entre la escala de la personalidad y la modestia de la vida cotidiana hace que la figura de Mayakovsky sea aún más viva y humana. Detrás del monumento de bloques, en el que más tarde se transformó, estaba un joven que leía poesía en un café lleno de humo, discutía hasta quedarse afónico y comía lo que tenía que comer. Y, quizás, es justo así —animado, atrevido, inquieto, remoéndose en medio de una época hirviente— que debería ser recordado, y no solo como un clásico de bronce desde un pedestal.

Qué comió Lenin: 

de la cafetería estudiantil a Gorki











El hombre que puso Rusia patas arriba fue sorprendentemente indiferente a lo que tenía en el plato. En el comedor de Zúrich, tomó el almuerzo más barato y disfrutó de un café en una taza con el asa rota. Y al final de su vida, los médicos ya no seleccionan delicatessen para él, sino que limitan desesperadamente cualquier carga. ¿Cómo era realmente la mesa del líder de la revolución??

El líder que no le importaba lo que fuera

Si buscabas a alguien a quien no le importaba la comida, Vladimir Ulyanov estaría en primera línea. Simplemente no le interesaba la gastronomía: no podía notar lo que comía si se dejaba llevar por el trabajo o una discusión.

Este rasgo se ha ido extendiendo desde la infancia. Su madre, María Aleksandrovna, creía que los dulces eran un mimo, más bien "para niñas", y el niño creció sin el hábito de los postres. Tampoco había casi ningún nuec en la familia Ulyanov. De adulto, Lenin se mantuvo frío con los dulces, una cualidad poco común en un hombre de su entorno.

Los contemporáneos destacaron unánimemente su descaracidad. El futuro líder podría comer monótonamente durante meses y no quejarse, siempre que hubiera tiempo para las cosas principales: leer, artículos, revolución. La comida era combustible, no placer.










Este ascetismo parecía ostentoso para muchos, pero parecía sincero. Una persona que se dejaba llevar por la idea de reorganizar el mundo simplemente no malgastaba su energía mental en el menú. Y por eso la historia de su mesa no es la historia de un gourmet, sino la historia de una época vista a través de un plato.

En este artículo, pasaremos de las cafetas estudiantiles baratas en Suiza a la ración del Kremlin y al estricto régimen médico de los últimos años. Y al mismo tiempo, separemos los hechos reales de las leyendas de que la biografía del líder se desbordó más tarde.

Almuerzo de tercera categoría: mesa de estudiantes de Zúrich

Lenin pasó la mayor parte de su vida adulta antes de la revolución en el exilio: Múnich, Londres, Ginebra, París, Berna, Zúrich. Y casi en todas partes donde su vida era, de hecho, de estudiante: habitaciones baratas alquiladas y catering.

En la cafetería de Zúrich, Lenin solía tomar el almuerzo más barato: "la tercera categoría». Consistía en un par de platos: sopa, un trozo de pan y patatas. Sin adornos, dinero mínimo. Según sus memorias, a Ilich le gustaba que todo fuera sencillo, e incluso que el café se sirviera en una taza con el asa rota.

El público en esos establecimientos era variopinto. Krupskaya recordó que prostitutas locales y personas con aspecto criminal a veces se encontraban en mesas vecinas en Zúrich. Este, que creció en una familia noble, la sorprendió mucho más que a su marido: Lenin, al parecer, no se avergonzaba en absoluto del ambiente en la mesa.

La economía se vio forzada: los revolucionarios emigrados vivían principalmente de los fondos del partido, las cuotas y la ayuda, contando cada franco. Pero el amor de Lenin por la simplicidad iba más allá de la pobreza. Le gustaba la taza con el asa rota como si fuera por sí sola.










Así se formó la imagen que más tarde se convertiría en parte del culto oficial: un líder que despreciaba el lujo. Solo en la emigración no era una pose para carteles, sino la vida cotidiana real de una persona a la que realmente no le importaba.

Krupskaya, que solo sabía cocinar mostaza

No había comodidad en casa en el sentido habitual en la familia Ulyanov, y en gran parte porque no había nadie que cocinara.

Nadezhda Krupskaya admitió con ironía que de toda la cocina sabe hacer más que mostaza. La cocina no la atraía, y su salud no se lo permitía: Krupskaya sufrió toda su vida de la enfermedad de Graves, una grave enfermedad tiroidea que en ese momento no sabían cómo tratar adecuadamente. Le costaba estar de pie junto a la estufa.

Por ello, la familia Ulyanov buscaba constantemente formas de no cocinarse a sí misma. En Múnich, por ejemplo, al principio los alimentaba una casera alemana, que realmente no sabía cocinar: en la mesa había cimiceli, pasta y empanadillas. Lenin, como siempre, no se opuso.

Más tarde, se desarrolló un sistema estable: ya fuera una cantina o la llamada "mesa de casa", cuando se pedían cenas a alguna familia. El último lugar de este tipo en la emigración fue una mesa en la familia del trabajador Kammerer entre 1916 y 1917, justo antes de regresar a Rusia.

Este detalle del hogar explica mucho. La mesa de Lenin era modesta no solo por el dinero y su indiferencia hacia la comida, sino también porque simplemente no había ninguna anfitriona en la casa que amara y supiera cocinar. La revolución ocupó a ambos cónyuges mucho más que las ollas.

¿Qué comía realmente el emigrante Ulyanov?

Si se juntan las pruebas, la dieta del emigrante Ulyanov resultará ser tan simple que roza el ascetismo — pero no hambrienta.

La base eran los productos más ordinarios de la época: sopas, pan, patatas, pasta, huevos, leche, algo de carne y pescado cuando los fondos lo permitían. Sin delicias gastronómicas, sin sistema: lo que la cantina o la anfitriona me daban lo comía.

En algunos periodos, especialmente en periodos apretados, la dieta se reducía al mínimo. Cuando la familia Ulyanov tenía que esconderse en casas seguras en Finlandia, a veces no se trataba más que huevos duros y leche. En esos momentos, Lenin dejó de comer dulces por completo, y fácilmente prescindía de ellos.










Un detalle interesante: a pesar de toda su modestia en Berna, a Ilich le gustaba sinceramente la comida del comedor. Es decir, no era que tolerara estoicamente la comida insípida, simplemente tenía suficiente de poco, y las cosas simples le sentaban bastante bien.

Esta tabla de emigrados contrastaba fuertemente con la forma en que muchos emigrados políticos de Rusia comían, a menudo tampoco ricos, pero con quejas eternas sobre la vida cotidiana. Lenin, en cambio, parece haber considerado la pobreza como la norma, no como una privación. Y, por extraño que parezca, fue en Rusia, en el exilio, donde su mesa resultó mucho más satisfactoria.

Exilio en Shushenskoye: abundancia inesperada

La paradoja de la biografía: el periodo más satisfactorio de la vida prerrevolucionaria de Lenin no fue la libertad en las capitales europeas, sino... Exilio siberiano.

En el pueblo de Shushenskoye, donde Ulyanov fue exiliado a finales de la década de 1890, la vida resultó ser sorprendentemente barata y satisfactoria. Según las memorias de Krupskaya, con la asignación estatal de ocho rublos, Vladimir Ilich tenía una habitación limpia, comida, lavandería y reparaciones, y también se creía que "pagaba caro».

La mesa siberiana era generosa: carne fresca, pescado de río, caza, verduras, setas, bayas del bosque, miel, pepinillos y pepinillos. Para un hombre acostumbrado a los almuerzos de los estudiantes, esto era casi abundante. La comida rural saludable y variada es justo lo opuesto a los groseros europeos.

Por cierto, fue en Shushenskoye donde nació el famoso chiste de Krupskaya sobre la mostaza. La casa no estaba perfectamente gestionada, pero Vladimir Ilyich, como siempre, era sencillo y estaba satisfecho con todo. En general, el exilio resultó ser un periodo relativamente tranquilo y productivo para él — leía y escribía mucho.










Este "respiro" siberiano muestra bien que la pobreza de la mesa de Lenin en el exilio fue cuestión de circunstancias y de su propia indiferencia, y no de algún autocontrol de principios. Cuando había comida disponible y buena, comía bien y no rechazaba.

El Kremlin y el hambre: la ración del líder

Después de 1917, Lenin se encontró al frente del Estado y en el epicentro de uno de los periodos más hambrientos de la historia del país. Guerra civil, guerra, comunismo, devastación y, en 1921-1922, una terrible hambruna en la región del Volga.

La propaganda oficial creó la imagen de un líder que, en años de hambruna, comió galletas, como todos los demás. En la colección "Historias sobre Lenin" hay tramas características: como si Lenin rechazara un pez donado por los trabajadores y ordenara enviarlo a niños en un orfanato; como si comiera exactamente lo mismo que la gente normal. Estas historias se han impreso en libros de texto durante décadas.

La realidad era más complicada. Sí, Lenin personalmente era sinceramente modesto e indiferente a la comida. Pero la élite del Kremlin seguía recibiendo mejor abastecimiento que el ciudadano medio, a través de almacenes especiales del Comité Ejecutivo Central de toda Rusia. Una comisión especial que controló los privilegios de los residentes del Kremlin en 1920-1921 encontró muchas cosas interesantes sobre la distribución de viviendas y alimentos.

Así que el "líder de las galletas" es mitad verdad, mitad mito. La despretenciosa personalidad de Lenin era real, pero la imagen de que los líderes del país pasaban hambre en igualdad de condiciones con todos los demás ya es parte de un culto que suavizaba detalles incómodos.

En su discurso fúnebre en 1924, Stalin enfatizó la "sencillez y modestia" de Lenin y su deseo de permanecer invisible. Estas cualidades existían, pero se convirtieron en una herramienta ideológica, y se volvió difícil separar a una persona viva de un autor.

El disparo de Kaplan: herido en 1918

30 En agosto de 1918, tuvo lugar un acontecimiento que muchos investigadores consideran el inicio del fin de Lenin, aunque no lo afectó de inmediato.

Ese día, en la fábrica Mikhelson, Fanny Kaplan disparó a Lenin y una de las balas se le quedó atrapada en el cuello. La herida fue grave: la bala atravesó la zona donde se concentran los grandes vasos sanguíneos que alimentan el cerebro. Lenin sobrevivió y, al principio, parecía haberse recuperado completamente.

Ya en diciembre de 1918, el escritor Alexander Kuprin, al reunirse con Lenin, se sorprendió: "¡Qué excelente salud!" El líder trabajaba como siempre.

Pero la bala permaneció en el cuerpo y atravesó el cuello durante más de un año antes de que decidieran retirarla. Más tarde, el académico médico Yuri Lopukhin propuso una versión que decía que la cicatriz tras la operación estrechaba la arteria carótida izquierda y empeoraba el suministro sanguíneo al cerebro; es decir, el disparo de Kaplan, aunque no de inmediato, podría acelerar el trágico desenlace.










Es importante enfatizar que la herida de 1918 en sí misma no condujo a una "mesa de tratamiento" inmediata ni a una dieta estricta. La salud del líder se cuidará seriamente más adelante, cuando comience una serie de ictus. Y entonces el papel de la alimentación y el régimen pasará a la luz.

Ictus y un régimen estricto de médicos

La verdadera enfermedad apareció a principios de los años 20. Desde finales de 1920, la salud de Lenin comenzó a deteriorarse, y en 1922 siguieron los derrames cerebrales.

28 En mayo de 1922, el profesor Vasily Kramer fue el primero en diagnosticar daños en los vasos cerebrales. Desde ese día hasta su muerte, Lenin estuvo constantemente de guardia con médicos que llevaban un detallado "Diario de la historia del caso". El líder fue observado por los mejores especialistas del país y destacados invitados de Alemania y Suecia.

¿Qué se le prescribió a Lenin? Contrariamente a la idea popular de algún tipo de "dieta" especial, el remedio principal era un régimen estricto: primero, descanso y una fuerte restricción del trabajo. Los médicos le prohibieron la presión política, los disturbios y la lectura prolongada de documentos. La comida era suave y restauradora, pero la historia clínica no pone un "menú del líder" detallado en el centro: el descanso era mucho más importante.

La enfermedad se desarrolló en oleadas. Tras un segundo derrame cerebral en diciembre de 1922, su brazo y pierna derechos quedaron paralizados. En marzo de 1923, tras el tercer golpe, Lenin estuvo a punto de perder el discurso. Y cada vez que milagrosamente se recuperaba parcialmente: aprendió a escribir con la mano izquierda, empezó a andar, miró periódicos.

Merece la pena sinceramente: el diagnóstico exacto causó controversia incluso entre los mejores médicos. Se discutieron diversas versiones, hasta lesiones vasculares sifilíticas, pero no hubo consenso ni entonces ni después. La enfermedad de Lenin sigue siendo un misterio médico en muchos sentidos hoy en día.


Gorki: últimos meses

En la primavera de 1923, la vida de Lenin se trasladó finalmente a la finca Gorki cerca de Moscú, bajo la supervisión de su esposa y médicos, lejos de los asuntos del Kremlin.

Aquí el líder ya no gobernaba el país, sino que luchaba por cada paso y cada palabra. En el verano de 1923, hubo una mejora relativa: empezó a caminar, intentó escribir con la mano izquierda y para agosto ya estaba revisando la imprenta. El régimen era amable: paseos por el parque, descanso, comida ligera, silencio y nada de política.

18 En octubre de 1923, Lenin acudió al Kremlin por última vez: fue a su oficina, visitó una exposición agrícola, pasó la noche en el apartamento del Kremlin y se marchó hacia Gorki por la mañana. Para siempre.

El último ataque tuvo lugar el 21 de enero de 1924. Vladimir Lenin murió por la noche, a los 54 años. Según la conclusión oficial, la causa de la muerte fue una hemorragia cerebral en el contexto de una aterosclerosis avanzada y severa de los vasos.

En Gorki hoy hay cosas de su apartamento en el Kremlin: libros, muebles, objetos personales. Muestran el mismo motivo que en la mesa: simplicidad, ausencia de lujo ostentoso, ambiente de trabajo. El hombre que cambió la historia permaneció indiferente al consuelo hasta el final.


Asceta contra su voluntad o por convicción?

¿Cómo era realmente el escritorio de Lenin? La respuesta resulta ser más interesante que cualquier leyenda, porque mezcla verdad y mito.

A Ilyich le gustaba que todo fuera sencillo, que el café se sirviera en una taza con el asa rota.
De las memorias de Nadezhda Krupskaya sobre la cantina de Zúrich

La despretensione personal de Lenin era real. La indiferencia hacia la comida, el amor por las cosas sencillas, la falta de ansias de lujo no son una invención de la propaganda, sino un rasgo de carácter confirmado por muchos testimonios desde muy joven. En este sentido, era un asceta por naturaleza.

Pero la imagen del "líder de los petardos", que sufrió al mismo nivel que el pueblo, ya es producto del culto. En realidad, la élite del Kremlin estaba mejor abastecida que los ciudadanos comunes, y el exilio siberiano era generalmente más nutritivo que la libertad europea. La historia de la mesa de Lenin es en gran parte un relato sobre cómo un icono fue esculpido a partir de una persona viva.

Y hay una amarga ironía en ello. Durante la mayor parte de su vida, a Lenin no le importó lo que era. Y al final, cuando el estado ya tenía suficientes recursos para alimentar a su líder con lo que quisiera, los médicos dejaron de seleccionar platos para él, sino que le quitaron su trabajo y sus preocupaciones, lo único que realmente le nutrió.





« El vino siembra poesía en los corazones »

Dossier elaborado por Christine Sétrin, con la colaboración de Ángel Pozo.


« El vino siembra poesía en los corazones. » Con esta frase de
Dante Alighieri abrimos esta cuarta entrega de Tesoros Digitales. En esta época de fiestas navideñas, proponemos una selección de poemas relacionados con el vino. Alegría, amor, fiesta, pero también tristeza o desesperación son sentimientos que desde siempre los hombres han celebrado u olvidado en compañía de una botella de vino. Los poetas de todos los tiempos y de todo el mundo han sabido describir estas emociones que les procuraba del vino. Con un recorrido de casi quince siglos, os proponemos un brindis poético con T’ao Ch’ien, Omar Khayyâm, Pierre de Ronsard, Lope de Vega, Pedro de Alarcón, Charles Baudelaire, Gilbert Kaith Chesterton, Antonio Machado y muchos otros…

En el diseño ilustrativo, desde finales del siglo XVIII hasta principios del siglo XIX, el vino ocupa un lugar de excepción. Publicidad, propaganda bélica o también fiestas agrícolas son ejemplos de la presencia del vino y de la uva en el diseño de esta época. Así, hemos elegido para ilustrar esta nueva edición de Tesoros Digitales una selección de carteles, calendarios e ilustraciones diversas, localizados en los fondos de diferentes bibliotecas digitales.

Un Tesoro Digital para consumir sin moderación…

La Sylphide - Publicidad para una marca de whisky, 1860

La Sylphide – Publicidad para una marca de whisky, 1860

Anacreonte (572-485 a.C)
En un convite

Bebamos del vino,
Bebamos contentos,
Cantando beodos
Un himno a Lieo.
Inventor de danzas,
Amigo de versos,
De Venus querido,
De Amor compañero.
La beodez de él solo,
Las Gracias nacieron :
Afanes disipa,
Y aduerme los duelos.
Bebed ; los cuidados
Afuera lancemos :
¿ Qué lucro nos viene
De penar con ellos ?
Decid, lo futuro,
¿ Por donde saberlo ?
A tristes mortales
Vivir es incierto.
Ponerme beodo,
Y ungirme deseo ;
Jugar con las bellas,
Danzar solo quiero.
Quien duros cuidados
Acoja en su pecho,
Que lleve lo grave,
Que guste lo acerbo.
Nosotros bebamos
Del vino contentos,
Cantando beodos
Un himno a Lieo.

Fuente : Google Libros.
Ilustración : Wikimedia Commons.

Anacreonte (572-485 a.C)
Del beber

Si bebo dulce vino,
Mi corazón se enciende,
A las Musas invoco,
Y canto alegremente.

Si bebo dulce vino,
Cuidados no parecen,
Y el seso doy al viento
Que los mares revuelve.

Si bebo dulce vino
Jugando Baco viene ;
De mi beodez se alegra,
Y entre flores me vuelve.

Si bebo dulce vino
Guirnaldas entretejen
Mis manos, y cantando
la paz, ornó mis sienes.

Si bebo dulce vino,
Ungido en suave aceite
Abrazo á mi querida,
Cantándole a Citeres.

Si bebo dulce vino
Que en hondos vasos hierve,
Ensánchase mi alma,
Y al baile asisto alegre.

Si bebo dulce vino
Ese interés me mueve :
Gócelo yo bebiendo,
Que al fin la muerte viene.

Fuente : Google Libros.
Ilustración : Wikimedia Commons.

Bitter oriental - Cartel publicitario, 1897

Bitter oriental – Cartel publicitario, 1897

Entre nous, pas de façons - Ilustración para una canción, 1789

Entre nous, pas de façons – Ilustración para una canción, 1789

T’ao Ch’ien (365-427)
Drinking Wine

I live here in a village house without
all that racket horses and carts stir up,

and you wonder how that could ever be.
Wherever the mind dwells apart is itself

a distant place. Picking chrysanthemums
at my east fence, I see South Mountain

far off: air lovely at dusk, birds in flight
returning home. All this means something,

something absolute: whenever I start
to explain it, I forget words altogether.

Fuente : Blog Ridgewine.
Ilustración :
Gallica.

Tao Yan-Ming (372-427)
Borracho y sobrio

 

Un huésped reside en mí,
nuestros intereses no son completamente los mismos.
Uno de nosotros está borracho,
el otro está siempre despierto.
Despierto y sobrio
nos reímos el uno del otro,
y no comprendemos el mundo del otro.
Propiedades y convenciones,
qué tontería seguirlas muy seriamente.
Sé orgulloso, no estés involucrado,
entonces te acercarás a la sabiduría.
Escucha tú, viejo borracho,
cuando el día muere,
enciende una vela.

Fuente : A Media Voz.
Ilustración : Library of Congress.

Charming well again - Grabado inglés de 1804

Charming well again – Grabado inglés de 1804

The Young Swell - Publicidad para una marca de tabaco, 1869

The Young Swell – Publicidad para una marca de tabaco, 1869

Li-Po (701-762)
Drinking alone by moonlight.

I
A cup of wine, under the flowering trees ;
I drink alone, for no friend is near.
Raising my cup I beckon the bright moon,
For he, with my shadow, will make three men.
The moon, alas, is no drinker of wine ;
Listless, my shadow creeps about at my side.
Yet with the moon as friend and the shadow as slave
I must make merry before the Spring is spent.
To the songs I sing the moon flickers her beams ;
In the dance I weave my shadow tangles and breaks.
While we were sober, three shared the fun ;
Now we are drunk, each goes his way.
May we long share our odd, inanimate feast,
And meet at last on the Cloudy River of the sky.

II
In the third month the town of Hsien-yang
Is thick-spread with a carpet of fallen flowers.
Who in Spring can bear to grieve alone ?
Who, sober, look on sights like these ?
Riches and Poverty, long or short life,
By the Maker of Things are portioned and disposed;
But a cup of wine levels life and death
And a thousand things obstinately hard to prove.
When I am drunk, I lose Heaven and Earth.
Motionless—I cleave to my lonely bed.
At last I forget that I exist at all,
And at that moment my joy is great indeed.

III
If High Heaven had no love for wine,
There would not be a Wine Star in the sky.
If Earth herself had no love for wine,
There would not be a city called Wine Springs.
Since Heaven and Earth both love wine,
I can love wine, without shame before God.
Clear wine was once called a Saint ;
Thick wine was once called « a Sage ».
Of Saint and Sage I have long quaffed deep,
What need for me to study spirits and hsien ?
At the third cup I penetrate the Great Way ;
A full gallon—Nature and I are one …
But the things I feel when wine possesses my soul
I will never tell to those who are not drunk.

Fuente : Stillness.
Obras de Li-Po disponibles en Archive.org.
Ilustración :
Library of Congress.

Li Po (701-762)
Bebiendo solo a la luz de la luna

Si el Cielo no tuviera amor por el vino,
no habría una Estrella del Vino en el cielo.
Si la Tierra no tuviera amor por el vino,
no habría una ciudad llamada Fuentes de Vino.
Como el Cielo y la Tierra aman el vino,
puedo amar el vino sin avergonzar al Cielo.
Dicen que el vino claro es un santo,
el vino espeso sigue el camino (Tao) del sabio.
He bebido profundamente de santo y de sabio,
¿ qué necesidad entonces de estudiar los espíritus y los inmortales ?
Con tres copas penetro el Gran Tao,
tomo todo un jarro, y el mundo y yo somos uno.
Tales cosas como las que he soñado en vino,
nunca les serán contadas a los sobrios.

Fuente : A Media Voz.
Ilustración :
Library of Congress.

The best wines, liquors, ales & lager beer, we are selling here - Publicidad de una tienda, 1871

The best wines, liquors, ales & lager beer, we are selling here – Publicidad de una tienda, 1871

Three jolly kittens at the feast - Grabado norteamericano, 1871

Three jolly kittens at the feast – Grabado norteamericano, 1871

Lu Yu (733-804)
This traveler is an instant friend, utterly clear and true

This traveler is an instant friend, utterly clear and true :
even before we dip out wine, we share kindred thoughts.

The pillow is cold, but I don’t understand it’s all a dream
in the clear night. I just savor that vision of an old sage.

Star River tipped, Dipper sunk, ancient histories empty,
mist scatters and clouds leave. Our two bodies are mirage,

and mind is perfectly clarity. It sees through this illusion.
Awake, you can’t avoid it: all things the same bittersweet.

Fuente : Blog Ridgewine.
Ilustración :
Wikimedia Commons.

Omar Khayyâm (1050-1123)
Ce vin est un éternel breuvage

Ce vin est un breuvage éternel : il faut boire.
La source du bonheur ici-bas doit se boire.
C’est comme une eau de feu qui chasse le chagrin
comme une eau de jouvence immortelle : il faut boire.

Un bon verre de vin – et ce qui me chagrine
est mort. Je serai riche avec deux gobelets
Je répudie et la raison et la doctrine
et je veux épouser la fille de la vigne.

Sur le toit, l’aube est prise au filet du soleil.
Voici le roi du jour dans la coupe du ciel.
« Il faut boire du vin » : ce cri d’amour traverse
le temps et l’univers, au point du jour vermeil.

Fuente : Vignobletiquette.
Ilustración :
Gallica.

L'Arbre d'amour - Ilustración para una canción, 1876

L’Arbre d’amour – Ilustración para una canción, 1876

Calendario publicitario para una marca de champán, 1876

Calendario publicitario para una marca de champán, 1876

Omar Khayyâm (1050-1123)
El Vino del amor

Mi pobre corazón de angustia herido
y de locura, no podrá curarse
de esta embriaguez de amor, ni libertarse
de la prisión donde quedó sumido.

Pienso que el día de la creación
en que el vino de amor fue al hombre dado,
el que llenó mi copa fue esenciado
con sangre de mi propio corazón.

Fuente : A Media Voz.
Ilustración :
Library of Congress.

Su Tung P’o (1036-1101)
Moon, Flowers, Man

I raise my cup and invite
The moon to come down from the
Sky. I hope she will accept
Me. I raise my cup and ask
The branches, heavy with flowers,
To drink with me. I wish them
Long life and promise never
To pick them. In company
With the moon and the flowers,
I get drunk, and none of us
Ever worries about good
Or bad. How many people
Can comprehend our joy ? I
Have wine and moon and flowers.
Who else do I want for drinking companions ?

Fuente : Blog Ridgewine.
Ilustración :
Library of Congress.

Cartel publicitario para una marca de champán, 1878

Cartel publicitario para una marca de champán, 1878

Leicester Spanish Wine Glass - Publicidad para un vino español, 1891

Leicester Spanish Wine Glass – Publicidad para un vino español, 1891

Clément Marot (1496-1544)
Mieux vaut le vin que la vue

Le vin qui trop cher m’est vendu,
M’a la force des yeux ravie,
Pour autant qu’il m’est défendu,
Dont tous les jours m’en croît l’envie.
Mais puisque lui seul est ma vie,
Malgré les fortunes senestres,
Les yeux ne seront point les maistres
Sur tout le corps, car, par raison,
J’aime mieux perdre les fenestres
Que perdre toute la maison.

Fuente : Vignobletiquette.
Ilustración :
British Library.

Pierre de Ronsard (1524-1585)
Bois, Janin à moi…

Bois Janin à moi tour à tour
Et ne ressembles au vautour
Qui toujours tire la charogne,
Tu es un sot, un bon ivrogne,
Autant pour une noce vaut
Qu’un bon guerrier pour un assaut,
Car ce n’est moins entre les pots
D’enhardir par vineux propos
Un homme paresseux à boire
Que pour gagner une victoire,
Rendre à la bataille hardi
Un casanier accouardi.
Bois donc, ne fais plus le songeard.
Au vin gît la plus grande part
Du jeu d’amour et de la danse,
L’homme sot qui lave sa panse
D’autre breuvage que de vin
Meurt toujours de mauvaise fin.

Fuente : Gallica.
Ilustración :
Library of Congress.

Quinquina-Dubonnet - Cartel publicitario para una marca de aperitivo, 1895

Quinquina-Dubonnet – Cartel publicitario para una marca de aperitivo, 1895

Jules Chéret - Vin Mariani, Cartel Publicitario, 1896-1900

Jules Chéret – Vin Mariani, Cartel Publicitario, 1896-1900

Joachim du Bellay (1522?-1560)
D’un vigneron à Bacchus

Ceste vigne tant utile,
Vigne de raysins fertile,
Toujours coustumière d’être
Fidèle aux voeux de son maistre
Ores, qu’elle est bien fleurie,
Te la consacre et dedie,
Thenot, vigneron d’icelle,
Fay donq, Bacchus, que par elle
Ne soit trompé de l’attente
Qu’il a d’une telle plante :
Et mon Anjou foisonne
Partout en vigne aussi bonne.

Fuente : Gallica.
Ilustración :
Wikimedia Commons.

Baltasar de Alcázar (1530-1606)
Una cena

En Jaén, donde resido,
vive don Lope de Sosa
y diréte, Inés, la cosa
más brava de él que has oído.

Tenía este caballero
un criado portugués…
Pero cenemos, Inés
si te parece primero.

La mesa tenemos puesta,
lo que se ha de cenar junto,
las tazas del vino a punto :
falta comenzar la fiesta.

Comience el vinillo nuevo
y échole la bendición ;
yo tengo por devoción
de santiguar lo que bebo.

Franco, fue, Inés, este toque,
pero arrójame la bota ;
vale un florín cada gota
de aqueste vinillo aloque.

¿ De qué taberna se traxo ?
Mas ya…, de la del Castillo
diez y seis vale el cuartillo,
no tiene vino más baxo.

Por nuestro Señor, que es mina
la taberna de Alcocer;
grande consuelo es tener
la taberna por vecina.

Si es o no invención moderna,
vive Dios que no lo sé,
pero delicada fue
la invención de la taberna.

Porque allí llego sediento,
pido vino de lo nuevo,
mídenlo, dánmelo, bebo,
págolo y voyme contento.

Esto, Inés, ello se alaba,
no es menester alaballo ;
sólo una falta le hallo
que con la priesa se acaba.

La ensalada y salpicón
hizo fin : ¿ qué viene ahora ?
La morcilla, ¡oh gran señora,
digna de veneración!

¡ Qué oronda viene y qué bella !
¡ Qué través y enjundia tiene !
Paréceme, Inés, que viene
para que demos en ella.

Pues, sus, encójase y entre
que es algo estrecho el camino.
No eches agua, Inés, al vino,
no se escandalice el vientre.

Echa de lo tras añejo,
porque con más gusto comas,
Dios te guarde, que así tomas,
como sabia mi consejo.

Mas di, ¿ no adoras y aprecias
la morcilla ilustre y rica ?
¡ Cómo la traidora pica ;
tal debe tener de especias !

¡ Qué llena está de piñones !
Morcilla de cortesanos,
y asada por esas manos
hechas a cebar lechones.

El corazón me revienta
de placer ; no sé de ti.
¿ Cómo te va ? Yo, por mí,
sospecho que estás contenta.

Alegre estoy, vive Dios:
mas oye un punto sutil :
¿ no pusiste allí un candil ?
¿ Cómo me parecen dos ?

Pero son preguntas viles ;
ya sé lo que puede ser :
con este negro beber
se acrecientan los candiles.

Probemos lo del pichel,
alto licor celestial;
no es el aloquillo tal,
no tiene que ver con el.

¡ Qué suavidad ! ¡ Qué clareza !
¡ Qué rancio gusto y olor !
¡ Qué paladar ! ¡ Qué color !
¡ Todo con tanta fineza !

Mas el queso sale a plaza
la moradilla va entrando,
y ambos vienen preguntando
por el pichel y la taza.

Prueba el queso, que es extremo,
el de Pinto no le iguala ;
pues la aceituna no es mala
bien puedes bogar su remo.

Haz, pues, Inés, lo que sueles,
daca de la bota llena
seis tragos ; hecha es la cena,
levántese los manteles.

Ya que, Inés, hemos cenado
tan bien y con tanto gusto,
parece que será justo
volver al cuento pasado.

Pues sabrás, Inés hermana,
que el portugués cayó enfermo…
Las once dan, yo me duermo ;
quédese para mañana.

Fuente : Cervantes Virtual.
Ilustración :
Wikimedia Commons.

Alfons Mucha - Moët & Chandon, 1899

Alfons Mucha – Moët & Chandon, 1899

Au vigneron du midi - Etiqueta de botella, S. XIX

Au vigneron du midi – Etiqueta de botella, S. XIX

Baltasar de Alcázar (1530-1606)

Su modo de vivir en la vejez

Deseáis, señor Sarmiento,
saber en estos mis años,
sujetos a tantos daños,
cómo me porto y sustento.

Yo os lo diré en brevedad,
porque la historia es bien breve,
y el daros gusto se os debe
con toda puntualidad.

Salido el sol por oriente
de rayos acompañado,
me dan un huevo pasado
por agua, blando y caliente.

Con dos tragos del que suelo
llamar yo néctar divino,
y a quién otros llaman vino
porque nos vino del cielo.

Cuando el luminoso vaso
toca en la meridional,
distando por un igual
del Oriente y del ocaso,

me dan asada y cocida
una gruesa y gentil ave,
con tres veces del süave
licor que alarga la vida.

Después que cayendo, viene
a dar en el mar Hesperio,
desamparado el imperio
que en este horizonte tiene ;

me suelen dar a comer
tostadas en vino mulso,
que el enflaquecido pulso
restituyen a su ser.

Luego me cierran la puerta,
yo me entrego al dulce sueño,
dormido soy de otro dueño ;
no sé de mi nueva cierta.

Hasta que, habiendo sol nuevo
me cuentan cómo he dormido :
y así de nuevo les pido
que me den néctar y huevo.

Ser vieja la casa es esto :
veo que se va cayendo,
voile puntales poniendo
porque no caiga tan presto.

Más todo es vano artificio ;
presto me dicen mis males
que han de faltar los puntales
y allanarse el edificio.

Fuente : Cervantes Virtual.
Ilustración :
Bibliothèque Numérique de Roubaix.

Lope de Vega (1562-1635)
Cleopatra a Antonio en oloroso vino

Soneto 3

Cleopatra a Antonio en oloroso vino
dos perlas quiso dar de igual grandeza,
que por muestra formó naturaleza
del instrumento del poder divino.

Por honrar su amoroso desatino,
que fue monstruo en amor, como en belleza,
la primera bebió, cuya riqueza
honrar pudiera la ciudad de Nino

Mas no queriendo la segunda Antonio,
que ya Cleopatra deshacer quería,
de dos milagros, reservó el segundo.

Quedó la perla sola en testimonio
de que no tuvo igual, hasta aquel día,
bella Lucinda, que naciste al mundo.

Fuente : Wikisource.
Ilustración :
Bibliothèque Numérique de Roubaix.

Fil au tonnelier - Etiqueta de botella, S. XIX

Fil au tonnelier – Etiqueta de botella, S. XIX

Vodka Relskys - Cartel publicitario, 1911

Vodka Relskys – Cartel publicitario, 1911

Ben Johnson (1572-1637)
Drink to me only

Drink to me only with thine eyes,
And I will pledge with mine ;
Or leave a kiss but in the cup,
And I’ll not look for wine.
The thirst that from the soul doth rise,
Doth ask a drink divine ;
But might I of Jove’s nectar sip,
I would not change for thine.
I sent thee, late, a rosy wreath,
Not so much honouring thee,
As giving it a hope, that there
It could not withered be :
But thou thereon didst only breathe,
And sent’st it back to me ;
Since when, it grows and smells, I swear,
Not of itself, but thee !

Fuente : Tastearts.
Ilustración : Gallica.
Ben Johnson (1572-1637)
Verses placed over the door at the entrance into the Apollo room at the Devil Tavern

Welcome all who lead or follow,
To the Oracle of Apollo —
Here he speaks out of his pottle,
Or the tripos, his tower bottle :
All his answers are divine,
Truth itself doth flow in wine.
Hang up all the poor hop-drinkers,
Cries old Sim, the king of skinkers ;
He the half of life abuses,
That sits watering with the Muses.
Those dull girls no good can mean us;
Wine it is the milk of Venus,
And the poet’s horse accounted :
Ply it, and you all are mounted.
‘Tis the true Phoebian liquor,
Cheers the brain, makes wit the quicker,
Pays all debts, cures all diseases,
And at once three senses pleases.
Welcome all who lead or follow,
To the Oracle of Apollo.

Fuente : Tastearts.
Ilustración : Flora.

Elixir Godineau - Cartel publicitario de 18?

Elixir Godineau – Cartel publicitario de 18?

Aníbal - Etiqueta de vino, 19--

Aníbal – Etiqueta de vino, 19?

John Milton (1608-1674)
Sonnet 17

To Mr. Lawrence

Lawrence of virtuous father virtuous son,
Now that the fields are dank, and ways are mire,
Where shall we sometimes meet, and by the fire
Help waste a sullen day ; what may be won
From the hard season gaining : time will run
On smoother till Favonius reinspire
The frozen earth; and clothe in fresh attire
The lily and rose, that neither sowed nor spun.
What neat repast shall feast us, light and choice,
Of Attic taste, with wine, whence we may rise
To hear the lute well touched, or artful voice
Warble immortal notes and tuskan air ?
He who of those delights can judge, and spare
To interpose them oft, is not unwise.

Fuente : Archive.org.
Ilustración :
Biblioteca Virtual de Andalucía.

Jean de la Fontaine (1621-1695)
L’Ivrogne et sa femme

Chacun a son défaut où toujours il revient :
Honte ni peur n’y remédie.
Sur ce propos, d’un conte il me souvient :
Je ne dis rien que je n’appuie
De quelque exemple. Un suppôt de Bacchus
Altérait sa santé, son esprit et sa bourse.
Telles gens n’ont pas fait la moitié de leur course
Qu’ils sont au bout de leurs écus.
Un jour que celui-ci plein du jus de la treille,
Avait laissé ses sens au fond d’une bouteille,
Sa femme l’enferma dans un certain tombeau.
Là les vapeurs du vin nouveau
Cuvèrent à loisir. A son réveil il treuve
L’attirail de la mort à l’entour de son corps :
Un luminaire, un drap des morts.
Oh! dit-il, qu’est ceci ? Ma femme est-elle veuve ?
Là-dessus, son épouse, en habit d’Alecton,
Masquée et de sa voix contrefaisant le ton,
Vient au prétendu mort, approche de sa bière,
Lui présente un chaudeau propre pour Lucifer.
L’Epoux alors ne doute en aucune manière
Qu’il ne soit citoyen d’enfer.
Quelle personne es-tu ? dit-il à ce fantôme.
– La cellerière du royaume
De Satan, reprit-elle ; et je porte à manger
A ceux qu’enclôt la tombe noire.
Le Mari repart sans songer :
Tu ne leur portes point à boire ?

Fuente : Gallica.
Ilustración :
Europeana.

Le Vin d'Or - Cartel publicitario para un vino aperitivo, 19?

Le Vin d’Or – Cartel publicitario para un vino aperitivo, 19?

Extra sec Curaçao Cusenier - Cartel publicitario, 18?

Extra sec Curaçao Cusenier – Cartel publicitario, 18?

 

Francesco Redi (1626-1697)
Bacco in Toscana

[…]
Là d’Antinoro in su quei colli alteri,
ch’han dalle rose il nome,
oh come lieto, oh come
dagli acini più neri
d’un Canaiuol maturo
spremo un mosto sì puro,
che ne’ vetri zampilla,
salta, spumeggia e brilla !
e quando in bel paraggio
d’ogni altro vin lo assaggio,
sveglia nel petto mio
un certo non so che,
che non so dir s’egli è
o gioia, o pur desìo:
egli è un desio novello,
novel desio di bere,
che tanto più s’accresce
quanto più vin si mesce :
mescete, o miei compagni,
e nella grande inondazion vinosa
si tuffi, e ci accompagni
tutt’allegra e festosa
questa, che Pan somiglia
capribarbicornipede famiglia,
mescete, su mescete :
tutti affoghiam la sete
in qualche vin polputo,
quale è quel, ch’a diluvi oggi è venduto
dal Cavalier dall’Ambra,
per ricomprarne poco muschio ed ambra.
Ei s’è fitto in umore
di trovar un odore
sì delicato e fino,
che sia più grato dell’odor del vino :
mille inventa odori eletti,
fa ventagli e guancialetti,
fa soavi profumiere,
e ricchissime cunziere,
fa polvigli,
fa borsigli,
che per certo son perfetti ;
ma non trova il poverino
odor, che agguagli il grande odor del vino.
Fin da’ gioghi del Perù,
e dai boschi del Tolù
fa venire,
sto per dire,
mille droghe, e forse più,
ma non trova il poverino
odor, che agguagli il grande odor del vino.
fiuta, Arianna, questo è il vin dell’Ambra !
oh che robusto, oh che vitale odore!
sol da questo nel core
si rifanno gli spiriti, e nel celàbro,
ma quel che è più, ne gode ancora il labro.
Quel gran vino
di Pumino
sente un po’ dell’Affricogno,
tuttavia di mezzo Agosto
io ne voglio sempre accosto ;
e di ciò non mi vergogno,
perché a berne sul popone
parmi proprio sua stagione :
ma non lice ad ogni vino
di Pumino
star a tavola ritonda ;
solo ammetto alla mia mensa
quello, che il nobil Albizzi dispensa,
e che fatto d’uve scelte
fa le menti chiare e svelte.
[…]

Fuente y texto completo : Wikisource.
Ilustración : Flora.

Nicolas Boileau (1636-1711)
Chansons à boire

I
Philosophes rêveurs, qui pensez tout savoir,
Ennemis de Bacchus, rentrez dans le devoir :
Vos esprits s’en font trop accroire.
Allez, vieux fous, allez apprendre à boire.
On est savant quand on boit bien :
Qui ne sait boire ne sait rien.

S’il faut rire ou chanter au milieu d’un festin,
Un docteur est alors au bout de son latin :
Un goinfre en a toute la gloire.
Allez, vieux fous, allez apprendre à boire.
On est savant quand on boit bien :
Qui ne sait boire ne sait rien.

Fuente : Poética.fr.

II
Soupirez jour et nuit sans manger et sans boire;
Ne songez qu’à souffrir ;
Aimez, aimez vos maux, et mettez votre gloire
À n’en jamais guérir.
Cependant nous rirons
Avecque la bouteille,
Et dessous la treille
Nous la chérirons.

Si sans vous soulager une aimable cruelle
Vous retient en prison,
Allez aux durs rochers, aussi sensibles qu’elle ?
En demander raison.
Cependant nous rirons
Avecque la bouteille,
Et dessous la treille
Nous la chérirons.

Fuente : Poética.fr.

III
Que Bâville me semble aimable,
Quand des magistrats le plus grand
Permet que Bacchus à sa table
Soit notre premier président !

Trois muses, en habit de ville,
Y président à ses côtés :
Et ses arrêts par Arbouville
Sont à plein verre exécutés.

Si Bourdaloue un peu sévère
Nous dit, Craignez la volupté ;
Escobar, lui dit-on, mon Père,
Nous la permet pour la santé.

Contre ce docteur authentique
Si du jeûne il prend l’intérêt,
Bacchus le déclare hérétique,
Et janséniste, qui pis est.

Fuente : Poética.fr.

Ilustración : Gallica.

Anís Infernal - Cartel publicitario de 1905

Anís Infernal – Cartel publicitario de 1905

Bols' anesette, curacao' s cherry Brandy - Cartel publicitario, 18?

Bols’ anesette, curacao’ s cherry Brandy – Cartel publicitario, 18?

Jonathan Swift (1667-1745)
Behold the bottle

Behold the bottle, where it lies
With neck elated toward the skies !
The god of winds and god of fire
Did to its wondrous birth conspire ;
And Bacchus for the poet’s use
Pour’d in a strong inspiring juice.
See! as you raise it from its tomb,
It drags behind a spacious womb,
And in the spacious womb contains
A sovereign medicine for the brains.

Fuente : Tastearts.
Ilustración : Flora.

André Chénier (1762-1794)
Bacchus

Viens, ô divin Bacchus, ô jeune Thyonée,
Ô Dyonise, Evan, Iacchus et Lénée ;
Viens, tel que tu parus aux déserts de Naxos
Quand tu vins rassurer la fille de Minos.
Le superbe éléphant, en proie à ta victoire,
Avait de ses débris formé ton char d’ivoire.
De pampres, de raisins mollement enchaîné,
Le tigre aux larges flancs de taches sillonné,
Et le lynx étoilé, la panthére sauvage,
Promenaient avec toi ta cour sur ce rivage.
L’or reluisait partout aux axes de tes chars.
Les Ménades couraient en longs cheveux épars
Et chantaient Evoé, Bacchus et Thyonée,
Et Dyonise, Evan, Iacchus et Lénée,
Et tout ce que pour toi la Grèce eut de beaux noms.
Et la voix des rochers répétait leurs chansons,
Et le rauque tambour, les sonores cymbales,
Les hautbois tortueux, et les doubles crotales
Qu’agitaient en dansant sur ton bruyant chemin
Le faune, le satyre et le jeune sylvain,
Au hasard attroupés autour du vieux Silène,
Qui, sa coupe à la main, de la rive indienne,
Toujours ivre, toujours débile, chancelant,
Pas à pas cheminait sur son âne indolent.

Fuente : Gallica.
Ilustración :
Europeana.

Le Vin des grandes caves - Cartel publicitario, 19?

Le Vin des grandes caves – Cartel publicitario, 19?

La Mauresque, fine champagne algérienne - Cartel publicitario, 1890

La Mauresque, fine champagne algérienne – Cartel publicitario, 1890

Percy Shelley (1792-1822)
The Vine

Flourishing vine, whose kindling clusters
glow
Beneath the autumnal sun, none taste of
thee ;
For thou dost shroud a ruin, and below
The rotting bones of dead antiquity.

Fuente : Tastearts.
Ilustración : Gallica.

Gérard de Nerval (1808-1855)
Gaîté

Petit piqueton de Mareuil,
Plus clairet qu’un vun d’Argenteuil,
Que ta saveur est souveraine !
Les Romains ne t’ont pas compris
Lorsqu’habitant l’ancien Paris
Ils te préféraient le Surène.
Ta liqueur rose, ô joli vin !
Semnle faite du sang divin
De quelque nymphe bocagère ;
Tu perles au bord désiré
D’un verre à côtes, coloré
Par les teintes de la fougère.

Tu me guéris pendant l’été
De la soif qu’un vin plus vanté
M’avait laissé depuis la veille ;
Ton goût suret, mais dous aussi,
Me rafraîchit quand je m’éveille.
Et quoi ! si gai dès le matin,
Je foule d’un pied incertain
Le sentier où verdit ton pampre !…
– Et je n’ai pas de Richelet
Pour finir ce docte couplet
Et trouver une rime en ampre.

Fuente : Gallica.
Ilustración :
Exposición de carteles de bodegas centenarias, La Rioja.

Bodegas Bilbaínas - Cartel publicitario, final S. XIX - principio S. XX

Bodegas Bilbaínas – Cartel publicitario, final S. XIX – principio S. XX

Coñac del Caballo verde - Cartel publicitario

Coñac del Caballo verde – Cartel publicitario

Antonio Ros de Olano (1808-1886)
Regalando una botella de vino añejo

De ésta que envío, anciana generosa,
frágil tapada, indúbita doncella,
cuanto de más edad, mucho más bella,
rival temible a la mujer hermosa,

No queda en el origen ni aun la hojosa
vid de que fue racimo y es botella :
¡ Quiso el deleite, hasta saciarse en ella,
tenerla en claustro por gozarla añosa !

Profana, amigo, su recinto escaso ;
que a sensual Naturaleza plugo
en breves bordes provocar a exceso…

La boca femenina es chico vaso,
y allí embriaga el amoroso jugo
que vierte el labio al recibir un beso.

Fuente : Wikisource.
Ilustración :
Exposición de carteles de bodegas centenarias, La Rioja.

John Keats (1795-1821)
Ode to a nightingale

1.
My heart aches, and a drowsy numbness pains
My sense, as though of hemlock I had drunk,
Or emptied some dull opiate to the drains
One minute past, and Lethe-wards had sunk :
‘Tis not through envy of thy happy lot,
But being too happy in thine happiness, –
That thou, light-winged Dryad of the trees,
In some melodious plot
Of beechen green, and shadows numberless,
Singest of summer in full-throated ease.

2.
O, for a draught of vintage ! that hath been
Cool’d a long age in the deep-delved earth,
Tasting of Flora and the country green,
Dance, and Provencal song, and sunburnt mirth !
O for a beaker full of the warm South,
Full of the true, the blushful Hippocrene,
With beaded bubbles winking at the brim,
And purple-stained mouth ;
That I might drink, and leave the world unseen,
And with thee fade away into the forest dim :

3.
Fade far away, dissolve, and quite forget
What thou among the leaves hast never known,
The weariness, the fever, and the fret
Here, where men sit and hear each other groan ;
Where palsy shakes a few, sad, last gray hairs,
Where youth grows pale, and spectre-thin, and dies ;
Where but to think is to be full of sorrow
And leaden-eyed despairs,
Where Beauty cannot keep her lustrous eyes,
Or new Love pine at them beyond to-morrow.

4.
Away ! away ! for I will fly to thee,
Not charioted by Bacchus and his pards,
But on the viewless wings of Poesy,
Though the dull brain perplexes and retards :
Already with thee! tender is the night,
And haply the Queen-Moon is on her throne,
Cluster’d around by all her starry Fays ;
But here there is no light,
Save what from heaven is with the breezes blown
Through verdurous glooms and winding mossy ways.

5.
I cannot see what flowers are at my feet,
Nor what soft incense hangs upon the boughs,
But, in embalmed darkness, guess each sweet
Wherewith the seasonable month endows
The grass, the thicket, and the fruit-tree wild ;
White hawthorn, and the pastoral eglantine ;
Fast fading violets cover’d up in leaves ;
And mid-May’s eldest child,
The coming musk-rose, full of dewy wine,
The murmurous haunt of flies on summer eves.

6.
Darkling I listen ; and, for many a time
I have been half in love with easeful Death,
Call’d him soft names in many a mused rhyme,
To take into the air my quiet breath ;
Now more than ever seems it rich to die,
To cease upon the midnight with no pain,
While thou art pouring forth thy soul abroad
In such an ecstasy !
Still wouldst thou sing, and I have ears in vain –
To thy high requiem become a sod.

7.
Thou wast not born for death, immortal Bird !
No hungry generations tread thee down ;
The voice I hear this passing night was heard
In ancient days by emperor and clown :
Perhaps the self-same song that found a path
Through the sad heart of Ruth, when, sick for home,
She stood in tears amid the alien corn ;
The same that oft-times hath
Charm’d magic casements, opening on the foam
Of perilous seas, in faery lands forlorn.

8.
Forlorn! the very word is like a bell
To toil me back from thee to my sole self !
Adieu! the fancy cannot cheat so well
As she is fam’d to do, deceiving elf.
Adieu! adieu! thy plaintive anthem fades
Past the near meadows, over the still stream,
Up the hill-side; and now ’tis buried deep
In the next valley-glades:
Was it a vision, or a waking dream ?
Fled is that music : – Do I wake or sleep ?

Fuente : Archive.org.
Ilustración :
Exposición de carteles de bodegas centenarias, La Rioja.

Traducción.

Bodegas Riojanas - Cartel publicitario, final S. XIX - principio S. XX

Bodegas Riojanas – Cartel publicitario, final S. XIX – principio S. XX

Vinos de Rioja, Martínez Lacuesta - Cartel publicitario, final S. XIX - principio S. XX

Vinos de Rioja, Martínez Lacuesta – Cartel publicitario, final S. XIX – principio S. XX

John Keats (1795-1821)
To Autumn

Season of mists and mellow fruitfulness,
Close bosom-friend of the maturing sun ;
Conspiring with him how to load and bless
With fruit the vines that round the thatch-eves run ;
To bend with apples the moss’d cottage-trees,
And fill all fruit with ripeness to the core ;
To swell the gourd, and plump the hazel shells
With a sweet kernel ; to set budding more,
And still more, later flowers for the bees,
Until they think warm days will never cease,
For summer has o’er-brimm’d their clammy cells.

Who hath not seen thee oft amid thy store ?
Sometimes whoever seeks abroad may find
Thee sitting careless on a granary floor,
Thy hair soft-lifted by the winnowing wind ;
Or on a half-reap’d furrow sound asleep,
Drowsed with the fume of poppies, while thy hook
Spares the next swath and all its twined flowers :
And sometimes like a gleaner thou dost keep
Steady thy laden head across a brook ;
Or by a cider-press, with patient look,
Thou watchest the last oozings, hours by hours.

Where are the songs of Spring ? Ay, where are they ?
Think not of them, thou hast thy music too, –
While barred clouds bloom the soft-dying day,
And touch the stubble-plains with rosy hue ;
Then in a wailful choir the small gnats mourn
Among the river sallows, borne aloft
Or sinking as the light wind lives or dies ;
And full-grown lambs loud bleat from hilly bourn ;
Hedge-crickets sing; and now with treble soft
The redbreast whistles from a garden-croft,
And gathering swallows twitter in the skies.

Fuente : Archive.org.
Ilustración :
Exposición de carteles de bodegas centenarias, La Rioja.

Traducción.

Alphonse de Lamartine (1790-1869)
La Vigne et la maison

Écoute le cri des vendanges
Qui monte du pressoir voisin ;
Vois les sentiers rocheux des granges
Rougis par le sang du raisin.

Regarde au pied du toit qui croule :
Voilà, près du figuier séché,
Le cep vivace qui s’enroule
A l’angle du mur ébréché.

Autrefois, ses pampres sans nombre
S’entrelaçaient autour du puits ;
Père et mère goûtaient son ombre ;
Enfants, oiseaux, rongeaient ses fruits.

Il grimpait jusqu’à la fenêtre ;
Il s’arrondissait en arceau ;
Il semble encor nous reconnaître
Comme un chien gardien d’un berceau,

Sur cette mousse des allées
Où rougit son pampre vermeil,
Un bouquet de feuilles gelées
Nous abrite encor du soleil.

Fuente : Gallica.
Ilustración :
Exposición de carteles de bodegas centenarias, La Rioja.

Vinos de Rioja, Martínez Lacuesta - Cartel publicitario, final S. XIX - principio S. XX

Vinos de Rioja, Martínez Lacuesta – Cartel publicitario, final S. XIX – principio S. XX

Champán Lumen - Cartel publicitario, final S. XIX - principio S. XX

Champán Lumen – Cartel publicitario, final S. XIX – principio S. XX

Charles Baudelaire (1821-1867)
Le Vin de l’assassin

Ma femme est morte, je suis libre !
Je puis donc boire tout mon soûl.
Lorsque je rentrais sans un sou,
Ses cris me déchiraient la fibre.

Autant qu’un roi je suis heureux ;
L’air est pur, le ciel admirable…
Nous avions un été semblable
Lorsque j’en devins amoureux !

L’horrible soif qui me déchire
Aurait besoin pour s’assouvir
D’autant de vin qu’en peut tenir
Son tombeau ; – ce n’est pas peu dire :

Je l’ai jetée au fond d’un puits,
Et j’ai même poussé sur elle
Tous les pavés de la margelle.
– Je l’oublierai si je le puis !

Au nom des serments de tendresse,
Dont rien ne peut nous délier,
Et pour nous réconcilier
Comme au beau temps de notre ivresse,

J’implorai d’elle un rendez-vous,
Le soir, sur une route obscure.
Elle y vint ! – folle créature !
Nous sommes tous plus ou moins fous !

Elle était encore jolie,
Quoique bien fatiguée ! et moi,
Je l’aimais trop ! voilà pourquoi
Je lui dis : Sors de cette vie !

Nul ne peut me comprendre. Un seul
Parmi ces ivrognes stupides
Songea-t-il dans ses nuits morbides
À faire du vin un linceul ?

Cette crapule invulnérable
Comme les machines de fer
Jamais, ni l’été ni l’hiver,
N’a connu l’amour véritable,

Avec ses noirs enchantements,
Son cortège infernal d’alarmes,
Ses fioles de poison, ses larmes,
Ses bruits de chaîne et d’ossements !

– Me voilà libre et solitaire !
Je serai ce soir ivre mort ;
Alors, sans peur et sans remord,
Je me coucherai sur la terre,

Et je dormirai comme un chien !
Le chariot aux lourdes roues
Chargé de pierres et de boues,
Le wagon enragé peut bien

Écraser ma tête coupable
Ou me couper par le milieu,
Je m’en moque comme de Dieu,
Du Diable ou de la Sainte Table !

Fuente : Gallica.
Ilustración :
Exposición de carteles de bodegas centenarias, La Rioja.

Traducción.

Charles Baudelaire (1821-1867)
Le Vin des amants

Aujourd’hui l’espace est splendide !
Sans mors, sans éperons, sans bride,
Partons à cheval sur le vin
Pour un ciel féerique et divin !
Comme deux anges que torture
Une implacable calenture,
Dans le bleu cristal du matin
Suivons le mirage lointain !
Mollement balancés sur l’aile
Du tourbillon intelligent,
Dans un délire parallèle,
Ma sœur, côte à côte nageant,
Nous fuirons sans repos ni trêves
Vers le paradis de mes rêves !

Fuente : Gallica.
Ilustración :
Exposición de carteles de bodegas centenarias, La Rioja.

Traducción.

Federico Paternina - Cartel publicitario, final S. XIX - principio S. XX

Federico Paternina – Cartel publicitario, final S. XIX – principio S. XX

Bodegas Federico Paternina - Cartel publicitario, final S. XIX- principio S. XX

Bodegas Federico Paternina – Cartel publicitario, final S. XIX – principio S. XX

Charles Baudelaire (1821-1867)
Le Vin des chiffoniers

Souvent, à la clarté rouge d’un réverbère

Dont le vent bat la flamme et tourmente le verre,
Au cœur d’un vieux faubourg, labyrinthe fangeux
Où l’humanité grouille en ferments orageux,
On voit un chiffonnier qui vient, hochant la tête,
Butant, et se cognant aux murs comme un poëte,
Et, sans prendre souci des mouchards, ses sujets,
Épanche tout son cœur en glorieux projets.

Il prête des serments, dicte des lois sublimes,
Terrasse les méchants, relève les victimes,
Et sous le firmament comme un dais suspendu.
S’enivre des splendeurs de sa propre vertu.
Oui, ces gens harcelés de chagrins de ménage,
Moulus par le travail et tourmentés par l’âge,
Éreintés et pliant sous un tas de débris,
Vomissement confus de l’énorme Paris,
Reviennent, parfumés d’une odeur de futailles,
Suivis de compagnons, blanchis dans les batailles,
Dont la moustache pend comme les vieux drapeaux.
Les bannières, les fleurs et les arcs triomphaux
Se dressent devant eux, solennelle magie !
Et dans l’étourdissante et lumineuse orgie
Des clairons, du soleil, des cris et du tambour,
Ils apportent la gloire au peuple ivre d’amour !
C’est ainsi qu’à travers l’Humanité frivole
Le vin roule de l’or, éblouissant Pactole ;
Par le gosier de l’homme il chante ses exploits
Et règne par ses dons ainsi que les vrais rois.
Pour noyer la rancœur et bercer l’indolence
De tous ces vieux maudits qui meurent en silence,
Dieu, touché de remords, avait fait le sommeil ;
L’Homme ajoute le Vin, fils sacré du Soleil !

Fuente : Gallica.
Ilustración :
Exposición de carteles de bodegas centenarias, La Rioja.

Traducción.

Théodore de Banville (1823-1891)
Le Pressoir

À Auguste Vitu
Sans doute elles vivaient, ces grappes mutilées
Qu’une aveugle machine a sans pitié foulées !
Ne souffraient-elles pas lorsque le dur pressoir
A déchiré leur chair du matin jusqu’au soir,
Et lorsque de leur sein, meurtri de flétrissures,
Leur pauvre âme a coulé par ces mille blessures ?
Les ceps luxuriants et le raisin vermeil
Des coteaux, ces beaux fruits que baisait le soleil,
Sur le sol à présent gisent, cadavre infâme
D’où se sont retirés le sourire et la flamme !

Sainte vigne, qu’importe ! à la clarté des cieux
Nous nous enivrerons de ton sang précieux !
Que le cœur du poète et la grappe qu’on souille
Ne soient plus qu’une triste et honteuse dépouille,
Qu’importe, si pour tous, au bruit d’un chant divin,
Ruisselle éblouissant le flot sacré du vin !

Fuente : Gallica.
Ilustración :
Exposición de carteles de bodegas centenarias, La Rioja.

Bodegas Federico Paternina - Cartel publicitario, final S. XIX - principio S. XX

Bodegas Federico Paternina – Cartel publicitario, final S. XIX – principio S. XX

Bodegas Federico Paternina - Cartel publicitario, final S. XIX - principio S. XX

Bodegas Federico Paternina – Cartel publicitario, final S. XIX – principio S. XX

Pedro Antonio de Alarcón (1833-1891)
Adiós al vino

No más, no más en piélagos de vino
sepultaré, insensato, mis dolores,
velando con quiméricos vapores
de la razón el resplandor divino.

No más, hurtando el rostro a mi destino,
pediré a la locura sus favores,
ni, ceñido de pámpanos y flores,
dormiré de la muerte en el camino.

Arrepentido estoy de haber hollado,
vate indigno, con planta entorpecida,
el laurel inmortal y el áurea ropa…

¡Néctar fatal!, licor envenenado,
acepta, al recibir mi despedida,
el brindis postrimer… ¡ Llenad mi copa !

Fuente : Wikisource.
Ilustración :
Exposición de carteles de bodegas centenarias, La Rioja.

Pedro Antonio de Alarcón (1833-1891)
Al vino « Abolengo » de las bodegas de Misa (Jerez)

¡ Deténte Pasajero ! Aquí reposa
el Adán de los vinos jerezanos,
padre de tantos ínclitos ancianos
como duermen en torno de su fosa.

¡ Enterrado está el sol bajo esta losa !
Pero no se lo comen los gusanos,
sino que vida y alma los humanos
aun piden a su llama generosa.

« Abolengo » se llama aqueste vino,
y en cada gota concentrado encierra
de mil generaciones el destino…

Si las cuitas del mundo te hacen guerra,
cátalo media vez, ¡ oh peregrino !
y jurarás que el cielo está en la tierra.

Fuente : Wikisource.
Ilustración :
Exposición de carteles de bodegas centenarias, La Rioja.

La Rioja Alta - Cartel publicitario, final S. XIX - principio S. XX

La Rioja Alta – Cartel publicitario, final S. XIX – principio S. XX

Bodegas Viña Albina - Cartel publicitario, final S. XIX - principio S. XX

Bodegas Viña Albina – Cartel publicitario, final S. XIX – principio S. XX

Robert Louis Stevenson (1850-1894)
Envoy

Go, little book, and wish to all
Flowers in the garden, meat in the hall,
A bin of wine, a spice of wit,
A house with lawns enclosing it,
A living river by the door,
A nightingale in the sycamore !

Fuente : Poets.org.
Ilustración :
Exposición de carteles de bodegas centenarias, La Rioja.

Alphonse Daudet (1840-1897)
Trois Jours de vendanges

Je l’ai rencontrée un jour de vendange,
La jupe troussée et le pied mignon ;
Point de guimpe jaune et point de chignon :
L’air d’une bacchante et les yeux d’un ange.

Suspendue au bras d’un doux compagnon,
Je l’ai rencontrée aux champs d’Avignon,
Un jour de vendange.

Je l’ai rencontrée un jour de vendange.
La plaine était morne et le ciel brûlant ;
Elle marchait seule et d’un pas tremblant,
Son regard brillait d’une flamme étrange.

Je frissonne encore en me rappelant
Comme je te vis, cher fantôme blanc,
Un jour de vendange.

Je l’ai rencontrée un jour de vendange,
Et j’en rêve encore presque tous les jours.

Le cercueil était couvert en velours,
Le drap noir avait une double frange.

Les sœurs d’Avignon pleuraient tout autour…
La vigne avait trop de raisins ; l’amour
A fait la vendange.

Fuente : Wikisource.
Ilustración : Flora.

Le Gaulois apéritif F. Genestine - Cartel publicitario, 18?

Le Gaulois apéritif F. Genestine – Cartel publicitario, 18?

La Rioja Alta - Cartel publicitario, final S. XIX - principio S. XX

La Rioja Alta – Cartel publicitario, final S. XIX – principio S. XX

Augusta Mary Anne Holmes (1847-1903)
Vins d’Espagne et vins de Hongrie

Vins d’Espagne et vins de Hongrie,
Vins d’Alicante et de Schiraz,
Tout au ras,
Emplisez ma coupe fleurie !
Eclairez mes yeux obscurcis,
Cachez à mon âme ravie
Les soucis
Et les noirs chagrins de la vie !
Roses vierges, blonds échansons,
O beauté! mêle ton doux rire,
Tes chansons,
Aux extases de mon délire !
Couronnez-moi de lierre en fleurs !
Versez! que la brumeuse aurore
Toute en pleurs !

Me retrouve buvant
Buvant encore !
Avec un bruit de grandes eaux
Le vin à longs fleuves ruisselle !
Iacchos ! Iacchos ! Iacchos ! Iacchos !
Porteur du Thryse,
Je t’appelle !
Prends-moi! possède-moi,
Dieu fort !…
Anéantis moi !
Je me livre !
Je suis ivre !
Et veux boire jusqu’à la mort !

Fuente : Vignobletiquette.
Ilustración :
Exposición de carteles de bodegas centenarias, La Rioja.

Louise Ackermann (1813-1890)
Hébé

Les yeux baissés, rougissante et candide,
Vers leur banquet quand Hébé s’avançait,
Les Dieux charmés tendaient leur coupe vide,
Et de nectar l’enfant la remplissait.
Nous tous aussi, quand passe la Jeunesse,
Nous lui tendons notre coupe à l’envi.

Quel est le vin qu’y verse la déesse ?
Nous l’ignorons; il enivre et ravit.
Ayant souri dans sa grâce immortelle,
Hébé s’éloigne ; on la rappelle en vain.
Longtemps encor sur la route éternelle,
Notre œil en pleurs suit l’échanson divin.

Fuente : Gallica.
Ilustración :
Exposición de carteles de bodegas centenarias, La Rioja.

Félix Azpilicueta, Vinos finos de Rioja - Cartel publicitario, final S. XIX - principio S. XX

Félix Azpilicueta, Vinos finos de Rioja – Cartel publicitario, final S. XIX – principio S. XX

La Rioja Alta - Cartel publicitario, final S. XIX - principio S. XX

La Rioja Alta – Cartel publicitario, final S. XIX – principio S. XX

Arthur Rimbaud (1854-1891)
Comédie de la soif

1. Les Parents

Nous sommes tes Grands-Parents,
Les Grands !
Couverts des froides sueurs
De la lune et des verdures.
Nos vins secs avaient du cœur !
Au soleil sans imposture
Que faut-il à l’homme ? boire.

Moi – Mourir aux fleuves barbares.

Nous sommes tes Grands-Parents
Des champs.
L’eau est au fond des osiers :
Vois le courant du fossé
Autour du Château mouillé.
Descendons en nos celliers ;
Après, le cidre et le lait.

Moi – Aller où boivent les vaches.

Nous sommes tes Grands-Parents ;
Tiens, prends
Les liqueurs dans nos armoires ;
Le Thé, le Café, si rares,
Frémissent dans les bouilloires.
– Vois les images, les fleurs.
Nous rentrons du cimetière.

Moi – Ah ! tarir toutes les urnes !

2. L’Esprit

Éternelles Ondines,
Divisez l’eau fine.
Vénus, sœur de l’azur,
Émeus le flot pur.
Juifs errants de Norwège,
Dites-moi la neige.
Anciens exilés chers,
Dites-moi la mer.

Moi – Non, plus ces boissons pures,
Ces fleurs d’eau pour verres ;
Légendes ni figures
Ne me désaltèrent ;
Chansonnier, ta filleule
C’est ma soif si folle
Hydre intime sans gueules
Qui mine et désole.

3. Les Amis

Viens, les Vins vont aux plages,
Et les flots par millions !
Vois le Bitter sauvage
Rouler du haut des monts !

Gagnons, pèlerins sages,
L’Absinthe aux verts piliers…

Moi – Plus ces paysages.
Qu’est l’ivresse, Amis ?

J’aime autant, mieux, même,
Pourrir dans l’étang,
Sous l’affreuse crème,
Près des bois flottants.

4. Le Pauvre Songe

Peut-être un Soir m’attend
Où je boirai tranquille
En quelque vieille Ville,
Et mourrai plus content :
Puisque je suis patient !

Si mon mal se résigne,
Si j’ai jamais quelque or,
Choisirai-je le Nord
Ou le Pays des Vignes ?…
– Ah songer est indigne

Puisque c’est pure perte !
Et si je redeviens
Le voyageur ancien
Jamais l’auberge verte
Ne peut bien m’être ouverte.

5. Conclusion

Les pigeons qui tremblent dans la prairie,
Le gibier, qui court et qui voit dans la nuit,
Les bêtes des eaux, la bête asservie,
Les derniers papillons !… ont soif aussi.

Mais fondre où fond ce nuage sans guide,
– Oh ! favorisé de ce qui est frais !
Expirer en ces violettes humides
Dont les aurores chargent ces forêts ?

Mai 1872.

Fuente : Gallica.
Ilustración :
Exposición de carteles de bodegas centenarias, La Rioja.

Paul Verlaine (1844-1896)
Jadis et naguère

Les choses qui chantent dans la tête
Alors que la mémoire est absente,
Écoutez, c’est notre sang qui chante…
O musique lointaine et discrète !

Écoutez ! c’est notre sang qui pleure
Alors que notre âme s’est enfuie,
D’une voix jusqu’alors inouïe
Et qui va se taire tout à l’heure.

Frère du sang de la vigne rose,
Frère du vin de la veine noire,
O vin, ô sang, c’est l’apothéose !

Chantez, pleurez ! Chassez la mémoire
Et chassez l’âme, et jusqu’aux ténèbres
Magnétisez nos pauvres vertèbres.

Fuente : Gallica.
Ilustración :
Wikimedia Commons.

Abricotine - Cartel publicitario de un licor, 190?

Abricotine – Cartel publicitario de un licor, 190?

A. M. Kleeman, Amsterdam - Cartel publicitario, 1900-1925

A. M. Kleeman, Amsterdam – Cartel publicitario, 1900-1925

Ernest Dowson (1867-1900)
Cynara


Last night, ah, yesternight, betwixt her lips and mine
There fell thy shadow, Cynara! thy breath was shed
Upon my soul between the kisses and the wine ;
And I was desolate and sick of an old passion,
Yea, I was desolate and bowed my head :
I have been faithful to thee, Cynara! in my fashion.

All night upon mine heart I felt her warm heart beat,
Night-long within mine arms in love and sleep she lay ;
Surely the kisses of her bought red mouth were sweet ;
But I was desolate and sick of an old passion,
When I awoke and found the dawn was gray :
I have been faithful to thee, Cynara! in my fashion.

I have forgot much, Cynara! gone with the wind,
Flung roses, roses riotously with the throng,
Dancing, to put thy pale, lost lilies out of mind ;
But I was desolate and sick of an old passion,
Yea, all the time, because the dance was long :
I have been faithful to thee, Cynara! in my fashion.

I cried for madder music and for stronger wine,
But when the feast is finished and the lamps expire,
Then falls thy shadow, Cynara! the night is thine ;
And I am desolate and sick of an old passion,
Yea, hungry for the lips of my desire :
I have been faithful to thee, Cynara! in my fashion.

Fuente : Poetry Elcore.
Poesías de Ernest Dowson en Archive.org.
Ilustración : Wikimedia Commons.

Manuel del Palacio (1831-1906)
Brindis

Ni yo brindé jamás con vino blanco,
Ni se me ocurren versos cuando trinco,
Ni hago otra cosa que beber por cinco
Y ser cual siempre bullicioso y franco.

Pero si he de probar que no estoy manco
Y debo hasta el Parnaso dar el brinco,
Lo daré con la fuerza y el ahinco
Del que por precisión salta un barranco.

¿ Qué me pedís ? ¿ romances ó tercetos ?
¿ Canto llano, ó alegre sinfonía ?
¿ Tristes odas, ó epigramas discretos ?,

— ¿ Un brindis nada más ? ¡ qué tontería !
Os diré como dicen los paletos :
¡ Brindo por la de ustedes y la mia !

Fuente : Wikisource.
Ilustración : Flora.

Rhum Negrita - Cartel publicitario, 18?

Rhum Negrita – Cartel publicitario, 18?

Mousseux Augendre - Cartel publicitario de vino espumoso ambientado en la I Guerra Mundial, 1915-1916

Mousseux Augendre – Cartel publicitario de vino espumoso ambientado en la I Guerra Mundial, 1915-1916

Manuel del Palacio (1831-1906)
Jerez y Rhin

Para curarme el esplín
los tomo más de una vez :
¡ Rico vino es el Jerez !
¡ Buena bebida es el Rhin !
Los dos, usados con calma,
dan, triunfando del dolor,
al cuerpo nuevo vigor,
nueva juventud al alma.
Y ambos, en igual porfía,
después de darnos solaz,
brindan al que duerme, paz,
y al que trabaja, alegría.
Hay quien con mala intención
ponerlos quisiera en guerra :
¿ por qué ? cada uno en su tierra
cumpla su grata misión.

Todo el que sabe beber
sabe también, cuando menos,
que mezclar dos vinos buenos
es echarlos a perder.
Y nunca olvidarse debe,
pues anda en libros escrito,
que es vino más exquisito
se enturbia cuando se mueve.
Queden, pues, quietos los dos,
y pasada la embriaguez,
bebamos Rhin y Jerez
en paz y en gracia de Dios.

Fuente : Wikisource.
Ilustración :
Visual Arts Images Catalogue.

François Coppée (1842-1908)
Le Vin

Longtemps, dans l’atmosphère humide des caveaux
Sous la voûte profonde et de nitre imprégnée !
Sous la poussière et sous les toiles d’araignée
Le jeune vin vieillit dans des flacons nouveaux.

Il faut que dans le calme et l’ombre des tombeaux
La sublime liqueur dure plus d’une année,
Avant que d’accomplir la noble destinée
D’exalter un instant nos coeurs et nos cerveaux.

Ainsi, Chaze, il en est de la pensée humaine,
C’est par un très secret et très lent phénomène
Qu’elle se plie enfin au rythme harmonieux.

Un doux sonnet mûrit comme un bordeaux suave
Et tu fais bien, ami, qui né dans une cave,
De lire des beaux vers en buvant tes vins vieux.

Fuente : Gallica.
Ilustración :
Visual Arts Images Catalogue.

Mousseux Augendre - Cartel publicitario de vino espumoso ambientado en la I Guerra Mundial, 1915-1916

Mousseux Augendre – Cartel publicitario de vino espumoso ambientado en la I Guerra Mundial, 1915-1916

Vins fins de Jerez Pedro Domecq - Cartel publicitario de 1912

Vins fins de Jerez Pedro Domecq – Cartel publicitario de 1912

Renée Vivien (1877-1909)
Bacchante triste

Le jour ne perce plus de flèches arrogantes
Les bois émerveillés de la beauté des nuits,
Et c’est l’heure troublée où dansent les Bacchantes
Parmi l’accablement des rythmes alanguis.

Leurs cheveux emmêlés pleurent le sang des vignes,
Leurs pieds vifs sont légers comme l’aile des vents,
Et la rose des chairs, la souplesse des lignes
Ont peuplé la forêt de sourires mouvants.

La plus jeune a des chants qui rappellent le râle :
Sa gorge d’amoureuse est lourde de sanglots.
Elle n’est point pareille aux autres, – elle est pâle ;
Son front a l’amertume et l’orage des flots.

Le vin où le soleil des vendanges persiste
Ne lui ramène plus le génëreux oubli ;
Elle est ivre à demi, mais son ivresse est triste,
Et les feuillages noirs ceignent son front pâli.

Tout en elle est lassé des fausses allégresses.
Et le pressentiment des froids et durs matins
Vient corrompre la flamme et le miel des caresses.
Elle songe, parmi les roses des festins.

Celle-là se souvient des baisers qu’on oublie…
Elle n’apprendra pas le désir sans douleurs,
Celle qui voit toujours avec mélancolie
Au fond des soirs d’orgie agoniser les fleurs.

Fuente : Poética.fr.
Ilustración : Gallica.

Julio Herrera y Reissig (1875-1910)
La Vendimia

Mordiscan las tijeras con apáticos mimos,
en un brillo piadoso, por los pámpanos ciegos ;
carbunclos y esmeraldas, gemas de extraños fuegos,
desmayan sobre el cesto, en engarces opimos…

La rendición copiosa – premio de cien trasiegos –
licencia enhorabuena los galantes arrimos ;
y ufanadas las mozas con lustrosos racimos
trenzan cucas muñeiras y fandangos manchegos.

Es ya noche. Prismáticas transparencias de uvas
rutilan en las fauces borrachas de las cubas…
Y mientras Pan despierta himnos entre los saucos

– ebria de lacrimosos frutos la frente eximia –
como al cuerno propicio de Baco, la Vendimia,
hacia la luna joven, abre sus ojos glaucos.

Fuente : Wikisource.
Ilustración : Gallica.

Porto-Quina Constantino - Cartel publicitario de 1911

Porto-Quina Constantino – Cartel publicitario de 1911

Buvez le vin de notre mas garanti naturel - Cartel publicitario, 1934

Buvez le vin de notre mas garanti naturel – Cartel publicitario, 1934

Gaston Couté (1880-1911)
La Dernière Bouteille

Les gas ! apportez la darniér’ bouteille
Qui nous rest’ du vin que j’faisions dans l’temps,
Varsez à grands flots la liqueur varmeille
Pour fêter ensembl’ mes quat’er vingts ans…
Du vin coumm’ c’ti-là, on n’en voit pus guère,
Les vign’s d’aujord’hui dounn’nt que du varjus,
Approchez, les gas, remplissez mon verre,
J’ai coumm’ dans l’idé’ que j’en r’boirai pus !

Ah ! j’en r’boirai pus ! c’est ben triste à dire
Pour un vieux pésan qu’a tant vu coumm’ moué
Le vin des vendang’s, en un clair sourire
Pisser du perssoué coumme l’ieau du touet ;
On aura bieau dire, on aura bieau faire,
Faura pus d’un jour pour rempli’ nos fûts
De ce sang des vign’s qui’rougit mon verre.
J’ai coumm’ dans l’idé’ que j’en r’boirai pus !

A pesant, cheu nous, tout l’mond’ gueul’ misère,
On va-t-à la ville où l’on crév’ la faim,
On vend poure ren le bien d’son grand-père
Et l’on brûl’ ses vign’s qui n’amén’nt pus d’vin ;
A l’av’nir le vin, le vrai jus d’la treille
Ça s’ra pour c’ti-là qu’aura des écus,
Moué que j’viens d’vider nout’ dargnier’ bouteille
J’ai coumm’ dans l’idé’ que j’en r’boirai pus.

Fuente : Poética.fr.
Ilustración : Médiathèque de Montpellier.

Gaston Couté (1880-1911)
Sur le pressoir

Sous les étoiles de septembre
Notre cour a l’air d’une chambre
Et le pressoir d’un lit ancien ;
Grisé par l’odeur des vendanges
Je suis pris d’un désir
Né du souvenir des païens.

Couchons ce soir
Tous les deux, sur le pressoir !
Dis, faisons cette folie ?…
Couchons ce soir
Tous les deux sur le pressoir,
Margot, Margot, ma jolie !

Parmi les grappes qui s’étalent
Comme une jonchée de pétales,
Ô ma bacchante ! roulons-nous.
J’aurai l’étreinte rude et franche
Et les tressauts de ta chair blanche
Ecraseront les raisins doux.

Sous les baisers et les morsures,
Nos bouches et les grappes mûres
Mêleront leur sang généreux ;
Et le vin nouveau de l’Automne
Ruissellera jusqu’en la tonne,
D’autant plus qu’on s’aimera mieux !

Au petit jour, dans la cour close,
Nous boirons la part de vin rose
Oeuvrée de nuit par notre amour ;
Et, dans ce cas, tu peux m’en croire,
Nous aurons pleine tonne à boire
Lorsque viendra le petit jour.

Fuente : Poética.fr.
Ilustración : Gallica.

Alambics pour cognac [...] Deroy Fila aîné - Cartel publicitario de 1890

Alambics pour cognac […] Deroy Fila aîné – Cartel publicitario de 1890

Réservez le vin pour nos poilus - Cartel de propaganda con el fin de reservar el vino para los soldados franceses de la I Guerra Mundial, 1916

Réservez le vin pour nos poilus – Cartel de propaganda con el fin de reservar el vino para los soldados franceses de la I Guerra Mundial, 1916

Evaristo Carriego (1883-1912)
Aquella vez que vino tu recuerdo

La mesa estaba alegre como nunca.
Bebíamos el té : mamá reía
recordando, entre otros,
no sé qué antiguo chisme de familia ;
una de nuestras primas comentaba
– recordando con gracia los modales,
de un testigo irritado – el incidente
que presenció en la calle ;
los niños se empeñaban, chacoteando,
en continuar el juego interrumpido,
y los demás hablábamos de todas
las cosas de que se habla con cariño.

Estábamos así, contentos, cuando
alguno te nombró, y el doloroso
silencio que de pronto ahogó las risas,
con pesadez de plomo,
persistió largo rato. Lo recuerdo
como si fuera ahora : nos quedamos
mudos, fríos. Pasaban los minutos,
pasaban y seguíamos callados.

Nadie decía nada, pero todos
pensábamos lo mismo. Como siempre
que la conmueve una emoción penosa,
mamá disimulaba ingenuamente
queriendo aparecer tranquila. ¡ Pobre !

¡ Bien que la conocemos !… Las muchachas
fingían ocuparse del vestido
que una de ellas llevaba :
los niños, asombrados de un silencio
tan extraño, salían de la pieza.
Y los demás seguíamos callados
sin mirarnos siquiera.

Fuente : Wikisource.
Ilustración :
Library of Congress.

Evaristo Carriego (1883-1912)
Funerales báquicos

Ayer en la taberna, tristemente,
un borracho, pontífice del vino,
decía a otro borracho impenitente,
bebiendo el primer vaso matutino :

– Yo llevo en mi interior un silencioso
Genio o Poder que nunca me abandona:
Enemigo ignorado y fastidioso
que mis heridas de placer encona,
volcando el agua fuerte
del odio y del pesar. (Esa agua abunda
en las foscas riberas de la Muerte
y es en el riego del dolor fecunda).

Por eso mismo tengo indefinibles
rebeldías de lucha delirante
que sólo me hacen ver los imposibles
donde cae el Esfuerzo a cada instante,
torturado y vencido
por la brutal Potencia que condena,
diariamente, al espíritu caído
a oír los soliloquios de la Pena.

Dominación fatal, conturbadora
del gran Desconocido que me obliga
a custodiar el Mal, hora tras hora,
arrojando a la espalda la fatiga.

Y es esa tiranía la venganza
de un fatídico monstruo cuya mano
como un destino atroz siempre me alcanza.
Pero pienso que en día no lejano

– cuando caiga debajo de la mesa
para nunca jamás ya levantarme -,
ese Genio que tiene mi alma presa
resolverá, tal vez, por fin, dejarme.

Y entonces habré muerto. Bienvenida
la eterna amada, la Libertadora,
que al derramar el vino de la vida
de mi vaso será la defensora.
¡ Del terrible licor, del más amargo,
me llegarán las gotas como besos,
y en el viaje postrer – ¡ tan rudo y largo ! –
¡ tendré un cordial para mis pobres huesos !

Entonces, se oirá un himno de alegría
en todos los cenáculos viciosos,
y en el altar de la bodega fría
florecerán los pámpanos gloriosos,
¡como una exuberante
fiesta de las vendimias, festejada
con la copa risueña y desbordante
sobre el Hastío agobiador alzada!

Los viejos bebedores,
musitarán responsos doloridos,
en sus báquicos salmos gemidores,
escuchando el sermón de los vencidos;
y, taciturnos, llenos de unción, bajo
la santidad de los recuerdos fieles,
mojarán el hisopo de un andrajo
en la sangre mortal de los toneles,
para rociar mi caja
con sus tenues esencias vaporosas,
cuya embriaguez irá hasta mi mortaja
cubierta de racimos y de rosas.

Después, urdiendo extraños sacrificios,
muy quedo, acaso, seguirán mi entierro
las brujas como en Sábados de oficios;
¡ y más tarde, por último, algún perro
lunático, burlón o visionario,
– feroz amante de las cosas bellas –
desde un negro escondrijo solitario
ladrará el epitafio a las estrellas !

Fuente : Wikisource.
Ilustración :
Wikimedia Commons.

Akadama, Sweet Wine - Cartel publicitario para un vino dulce, Japón, 1922

Akadama, Sweet Wine – Cartel publicitario para un vino dulce, Japón, 1922

La Goutte picarde - Cartel publicitario de 1914

La Goutte picarde – Cartel publicitario de 1914

Guillaume Apollinaire (1880-1918)
Le Vigneron champenois

Le régiment arrive
Le village est presque endormi dans la lumière parfumée
Un prêtre a le casque en tête
La bouteille champenoise est-elle ou non une artillerie
Les ceps de vigne comme l’hermine sur un écu
Bonjour soldats
Je les ai vus passer et repasser en courant
Bonjour soldats bouteilles champenoises où le sang fermente
Vous resterez quelques jours et puis remonterez en ligne
Échelonnés ainsi que sont les ceps de vigne
J’envoie mes bouteilles partout comme les obus d’une
charmante artillerie

La nuit est blonde ô vin blond
Un vigneron chantait courbé dans sa vigne
Un vigneron sans bouche au fond de l’horizon
Un vigneron qui était lui-même la bouteille vivante
Un vigneron qui sait ce qu’est la guerre
Un vigneron champenois qui est un artilleur
C’est maintenant le soir et l’on joue à la mouche
Puis les soldats s’en iront là-haut
Où l’Artillerie débouche ses bouteilles crémantes
Allons Adieu messieurs tâchez de revenir
Mais nul ne sait ce qui peut advenir

Fuente : Poética.fr.
Ilustración : Gallica.

Jean Richepin (1849-1926)
Le Vin triste

J’ai du sable à l’amygdale.
Ohé ! ho ! buvons un coup,
Un, deux, trois, longtemps, beaucoup !
Il faut s’arroser la dalle
Du cou.

J’ai le cœur en marmelade.
Les membres froids, l’esprit lourd.
Hé ! ho ! crions comme un sourd
Pour étourdir ce malade
D’amour.

J’ai le nez blanc, l’œil qui rentre,
Le teint couleur de citron,
Le corps sec comme un mitron.
Je veux trogne rouge, et ventre
Tout rond.

J’ai, pour guérir ma folie,
Pris un remède, dix, vingt;
Et puisque tout fut en vain,
Je veux être une outre emplie
De vin.

Que les verres soient mes armes.
Moi je serai leur fourreau.
Nous tuerons l’amour bourreau
Qui met dans mon vin mes larmes
Pour eau.

Je ne bois pas, je me panse.
Au bruit du glouglou moqueur
Je fais taire ma rancœur.
Et j’enterre dans ma panse
Mon cœur.

Fuente : Poética.fr.
Ilustración : Gallica.

Coñac Pelicano - Cartel publicitario de 1920

Coñac Pelicano – Cartel publicitario de 1920

Fiesta de la Uva, Marino (Italia), 1930

Fiesta de la Uva, Marino (Italia), 1930

Sara Teasdale (1884-1933)
The Wine

I cannot die, who drank delight
From the cup of the crescent moon,
And hungrily as men eat bread,
Loved the scented nights of June.

The rest may die — but is there not
Some shining strange escape for me
Who sought in Beauty the bright wine
Of immortality ?

Fuente : Poetrix.
Obras de Sara Teasdale en Archive.org.
Ilustración :
Wikimedia Commons.

 

C. P. Cavafy (1863-1933)
Craftsman of Wine Bowls

On this wine bowl of pure silver
destined for the home of Heracleides,
where discerning taste and elegance reside
I’ve engraved flowers, streams and thyme,
and in their midst a handsome youth,
naked and erotic, dangling his leg
in the water still. I prayed, memory,
that I’d find in you an ally strong enough to render
the face of this youth, whom I loved, just as it once was.
It will not be easy, as it has been
some fifteen years from the day he fell,
a soldier, in the battle of Magnesia.

Fuente : Poets.org.
Ilustración :
Wikimedia Commons.

St. Raphaël - Cartel publicitario para un vino aperitivo, 1932

St. Raphaël – Cartel publicitario para un vino aperitivo, 1932

Almanach des Postes et Télégraphes - Calendario, 1939

Almanach des Postes et Télégraphes – Calendario, 1939

Gilbert Kaith Chesterton (1874–1936)
The Song of Right and Wrong

Feast on wine or fast on water
And your honour shall stand sure,
God Almighty’s son and daughter
He the valiant, she the pure ;
If an angel out of heaven
Brings you other things to drink,
Thank him for his kind attentions,
Go and pour them down the sink.

Tea is like the East he grows in,
A great yellow Mandarin
With urbanity of manner
And unconsciousness of sin ;
All the women, like a harem,
At his pig-tail troop along ;
And, like all the East he grows in,
He is Poison when he’s strong.

Tea, although an Oriental,
Is a gentleman at least ;
Cocoa is a cad and coward,
Cocoa is a vulgar beast,
Cocoa is a dull, disloyal,
Lying, crawling cad and clown,
And may very well be grateful
To the fool that takes him down.

As for all the windy waters,
They were rained like tempests down
When good drink had been dishonoured
By the tipplers of the town ;
When red wine had brought red ruin
And the death-dance of our times,
Heaven sent us Soda Water
As a torment for our crimes.

Fuente : Chesterton.org.
Ilustración :
Culture.gouv.fr.

Gilbert Kaith Chesterton (1874–1936)
Wine and Water

Old Noah he had an ostrich farm and fowls on the largest scale,
He ate his egg with a ladle in a egg-cup big as a pail,
And the soup he took was Elephant Soup and fish he took was Whale,
But they all were small to the cellar he took when he set out to sail,
And Noah he often said to his wife when he sat down to dine,
« I don’t care where the water goes if it doesn’t get into the wine ».
The cataract of the cliff of heaven fell blinding off the brink
As if it would wash the stars away as suds go down a sink,
The seven heavens came roaring down for the throats of hell to drink,
And Noah he cocked his eye and said, « It looks like rain, I think,
The water has drowned the Matterhorn as deep as a Mendip mine,
But I don’t care where the water goes if it doesn’t get into the wine ».
But Noah he sinned, and we have sinned; on tipsy feet we trod,
Till a great big black teetotaller was sent to us for a rod,
And you can’t get wine at a P.S.A., or chapel, or Eisteddfod,
For the Curse of Water has come again because of the wrath of God,
And water is on the Bishop’s board and the Higher Thinker’s shrine,
But I don’t care where the water goes if it doesn’t get into the wine.

Fuente : Wikisource.
Ilustración :
Visual Arts Images Catalogue.

Teddy - Cartel publicitario para un vino aperitivo, 1939-1945

Teddy – Cartel publicitario para un vino aperitivo, 1939-1945

Calisia - Cartel publicitario para un vino aperitivo, 1939-1945

Calisia – Cartel publicitario para un vino aperitivo, 1939-1945

Fernando Pessoa (1888-1935)
Pierrot borracho

En las calles de la feria
de la feria desierta
sólo la luna llena
blanquea y clarea
las noches de la feria
en la noche entreabierta.
Sólo la luna alba
blanquea y clarea
la tierra calva
de abandono y alba
alegría ajena.

Ebria blanquea
como por la arena
en las calles de feria,
de la feria desierta
en la noche ya llena
de sombra entreabierta.
La luna boquea
en las calles de feria
desierta e incierta.

Fuente : A Media Voz.
Ilustración :
Visual Arts Images Catalogue.

Antonio Machado (1875-1939)
Y nada importa ya que el vino de oro

Y nada importa ya que el vino de oro
rebose de tu copa cristalina,
o el agrio zumo enturbie el puro vaso…
Tú sabes las secretas galerías
del alma, los caminos de los sueños,
y la tarde tranquila
donde van a morir… Allí te aguardan
las hadas silenciosas de la vida,
y hacia un jardín de eterna primavera
te llevarán un día.

Fuente : Wikisource.
Ilustración :
Europeana.

Cartel publicitario esloveno, 1954

Cartel publicitario esloveno, 1954

Cartel publicitario esloveno, 1955

Cartel publicitario esloveno, 1955

William Butler Yeats (1865-1939)
A drinking song

Wine comes in at the mouth
And love comes in at the eye;
That’s all we shall know for truth
Before we grow old and die.
I lift the glass to my mouth,
I look at, and I sigh.

Fuente : Archive.org.
Ilustración :
Europeana.

Émile Nelligan (1879-1941)
La Romance de vin

Tout se mêle en un vif éclat de gaieté verte
O le beau soir de mai ! Tous les oiseaux en chœur,
Ainsi que les espoirs naguères à mon cœur,
Modulent leur prélude à ma croisée ouverte.
O le beau soir de mai ! Le joyeux soir de mai !
Un orgue au loin éclate en froides mélopées ;
Et les rayons, ainsi que de pourpres épées,
Percent le cœur du jour qui se meurt parfumé.
Je suis gai ! Je suis gai ! Dans le cristal qui chante,
Verse, verse le vin ! Verse encore et toujours,
Que je puisse oublier la tristesse des jours,
Dans le dédain que j’ai de la foule méchante !

Je suis gai ! Je suis gai ! Vive le vin et l’Art !…
J’ai le rêve de faire aussi des vers célèbres,
Des vers qui gémiront les musiques funèbres
Des vents d’automne au loin passant dans le brouillard.
C’est le règne du rire amer et de la rage
De se savoir poète et objet du mépris,
De se savoir un cœur et de n’être compris
Que par le clair de lune et les grands soirs d’orage !
Femmes ! Je bois à vous qui riez du chemin
Ou l’Idéal m’appelle en ouvrant ses bras roses ;
Je bois à vous surtout, hommes aux fronts moroses
Qui dédaignez ma vie et repoussez ma main !
Pendant que tout l’azur s’étoile dans la gloire,
Et qu’un rythme s’entonne au renouveau doré,
Sur le jour expirant je n’ai donc pas pleuré,
Moi qui marche à tâtons dans ma jeunesse noire !
Je suis gai ! Je suis gai ! Vive le soir de mai !
Je suis follement gai, sans être pourtant ivre !…
Serait-ce que je suis enfin heureux de vivre ;
Enfin mon cœur est-il guéri d’avoir aimé ?
Les cloches ont chanté ; le vent du soir odore…
Et pendant que le vin ruisselle à joyeux flots,
Je suis gai, si gai, dans mon rire sonore,
Oh ! si gai, que j’ai peur d’éclater en sanglots !

Fuente : Wikisource.
Ilustración :
Europeana.

Cartel publicitario esloveno, 1956

Cartel publicitario esloveno, 1956

Fuente de las traducciones :Wikisource y A Media Voz.

Alfons Mucha – Vin des Incas, publicidad de 1897

Ilustración : Gallica.

Dossier elaborado por Christine Sétrin, con la colaboración de Ángel Pozo. Biblioteca Municipal de Vila-real. Diciembre 2010.

De las tabletas de arcilla de Yale a Auguste Escoffier : una pequeña historia del libro de cocina

Dossier elaborado por Christine Sétrin, con la colaboración de Ángel Pozo.

En estas vísperas de fiestas de fin de año, proponemos en nuestra octava entrega de Tesoros Digitales, un recorrido por la historia del libro de cocina occidental, De las tabletas de arcilla de Yale a Auguste Escoffier : una pequeña historia del libro de cocina. Será la ocasión de descubrir sabores originales e ideas de recetas al mismo tiempo que conoceremos los autores entrañables que marcaron su tiempo en este tipo de literatura. ¡ Buen provecho !

Antigüedad

Fresco de una fiesta, Catacumbas de Domitila, Roma

Ilustración : Wikimedia Commons.

Una receta mesopotámica, en una tableta de arcilla

El libro de cocina más antiguo se compone de tres tabletas de arcilla cuneiforme, datada de 1700 a.C., provenientes de Mesopotamia y actualmente guardada en la Universidad de Yale. Este tratado de cocina menciona como base de la alimentación de Mesopotamia unas papillas espesas tipo polenta y líquidas, como el porridge. También cita una masa para galleta que permite realizar diversas preparaciones que todavía se conocen en Líbano y en Túnez. La mantequilla, la leche, el pescado fermentado (algo parecido al nuoc-mâm asiático o al garum romano) son ingredientes básicos y consta que el ajo, la cebolla, el puerro y la cerveza aparecen en casi todas las recetas.

« Caldo rojo
No lleva carne. Pones agua. Pones grasa.
Salado. Intestinos o tripas. Sal en granos sin calcular. Cangrejo en migas.
Cebolla. Samidu. Cominos. Coriandro. Puerro. Ajo prensado.
Después de mojar la carne en la sangre, lo juntas todo en el caldero. »

Ilustración : Yale University.

Fresco de la casa de Julia Felix, en Pompeya

Existen numerosas fuentes que dan un testimonio bastante exacto de la alimentación de las civilizaciones de la Antigüedad, en particular de los Griegos y los Romanos : los restos arqueológicos, el arte e incluso la literatura, ya que diversos autores (Aristófanes o Plinio el Viejo, por ejemplo) mencionan técnicas culinarias, comidas o alimentos que consumían. El yacimiento de Pompeya, por ejemplo, es muy rico en información de este tipo : existen muchos frescos y mosaicos que representan alimentos o comidas, y hasta se encontraron restos alimenticios sepultados debajo de la lava o las cenizas. Pero nos han llegado muy pocas obras de esta época dedicadas exclusivamente a la cocina y a las recetas.

Ilustración : Wikimedia Commons.

Cerámica griega

En el siglo IV a.C., el griego Arquestrato, poeta, gastrónomo y posiblemente cocinero, escribe un poema épico al que le dieron diversos nombres : Gastronomia, Gastrologia, Opsopoïa, Deipnologia y Hedupatheia. Este texto, del que conocemos sólo una tercera parte, ya que el resto se ha perdido, contiene pocas recetas y es más bien un tratado de gastronomía y de usos sociales relacionados con la mesa. Gran viajero, Arquestrato se inspiraba de las especialidades de las regiones que visitaba para experimentar con nuevas recetas.

Ilustración : Wikimedia Commons.

« Aprecio todas las anguilas, pero la más exquisita es la que se pesca en el estrecho del mar. […] Tienen mucha fama las anguilas de Strimona y de Copea porque son perfectamente gordas y grasas. Menjar regio entre todos, a mi parecer, la anguila gana al resto por su suavidad y porque es el único pescado que es todo carne. »

Mosaico romano de la villa de Tor Marancia, cerca de las Catacumbas de Domitilla.

Desde el final del Imperio Romano (finales del siglo V d.C.), nos ha llegado De re coquinaria (en inglés), atribuido al gourmet Marcus Gavius Apicius. Se trata de la colección de recetas más antigua de Europa y describe tanto la cocina griega como la romana. Esta obra sobrevivió hasta nosotros gracias a una copia manuscrita del siglo VIII. Muy útil para conocer la cocina mediterránea de la Antigüedad y sus ingredientes, este libro destaca por ser dirigido a unos lectores ricos, proponiendo hasta recetas con ingredientes exóticos.

Marcus Gavius Apicius – De re coquinaria, edición de 1541

Ilustración : Wikimedia Commons.

« Para preparar el flamenco (y el loro).
Escaldar el flamenco, limpiar y vaciarlo. Colocarlo en un caldero, añadir agua, sal, eneldo y un poco de vinagre. Llevar a ebullición. Terminar la cocción con un manojo de puerros, coriandro y añadir mosto concentrado para darle color. En el mortero, picar pimienta, cominos, coriandro, raíz de laserpitium, menta, ruda, mojar con vinagre, añadir dátiles y caldo de ave braseada, dejar espesar la salsa. Cubrir el flamenco con la salsa y servir. El loro se prepara de la misma manera. »

« Tortilla de sardinas.
Limpiar sardinas quitándoles la piel y los huesos. Romper y batir huevos. Mezclarlos con la mitad del pescado. Añadir caldo, vino y aceite. Calentar. Cuando está en su punto, añadir el resto de las sardinas, dejar a fuego lento un momento para que la mezcla cuaje. Darle la vuelta encima de un plato, verter salsa de vino caliente, salpicar con pimienta y servir. »

Ilustración : Wikimedia Commons.





Manuscritos medievales

Un banquete, en « Luttrell Psalter », ca. 1330

Ilustración : Wikimedia Commons.

En la época medieval, empiezan a aparecer los fundamentos de las cocinas nacionales y regionales de la Europa contemporánea. Por otra parte, la exportación de alimentos frescos (fruta, carne y pescado), la internacionalización de recetas más elaboradas destinadas a los nobles y soberanos y la emulación por parte de las clases inferiores de estas recetas, contribuyeron al desarrollo de una cultura culinaria medieval y europea que sigue en vigor en nuestra época.

Cocina árabe

Djami, Tohfat al-ahrâr (El Presente de los hombres libres), Fiesta organizada por un príncipe, 1530

La cocina de los árabes dejó muchos aromas y sabores en las cocinas europeas, en particular en las de España y Portugal, después de 800 años de dominio árabe. La gastronomía de Al-Andalús nos da una idea de los ingredientes y las técnicas utilizados en esta época : salazones de pescado, conservas en vinagre, el uso de cereales, legumbres, muchas hortalizas y por supuesto un gran abanico de especias.

Ilustración : Biblioteca Nacional de Francia.

Kitab al-Tabikh (El libro de los platos) fue el título de dos libros de recetas árabes en la Edad Media. El primero es una compilación realizada en el siglo X por el bagdadí Ibn Sayyar al-Warraq. Es probablemente el libro de cocina medieval más antiguo que se conozca. Más escueto que su predecesor, el segundo volumen, que también se conoce como A Baghdad Cookery Book, fue escrito dos siglos más tarde, concretamente en 1226, por Muhammad bin Hasan al-Baghadi. En ninguno de los dos se proporciona una descripción detallada de las recetas, pero su interés histórico es indudable por la valiosa información que aportan sobre los ingredientes y las especies utilizados, así como de los procesos culinarios empleados. Por otro lado hay que destacar que tuvieron gran influencia sobre la cocina andalusí medieval…

Pseudo-Galien, Kitâb al-diryâq, Tabla de plantas medicinales del s. XII, 1199

Compuesto de 132 capítulos que reunen 615 recetas, el primer Kitab al-Tabikh es a la vez un libro de dietética, de cocina, de cosmética y un manual de normas para el servicio en la mesa. Además Al-Warraq propone numerosas anécdotas, poemas y citas literarias para ilustrar sus ideas, y nombra además sus fuentes : autores de libros de cocina o dietética, de recetas, en total, unas 30 personas de los siglos VIII y IX. Se conserva un manuscrito de este texto en la biblioteca de Topkapi en Estambul. Varias recetas del Kitab al-Tabikh de Al-Warraq serán reapropiadas por libros de cocina árabes posteriores y hasta en la cocina india del siglo XV o en el Liber de Coquina renacentista italiano.

Ilustración : Biblioteca Nacional de Francia.

« En un ziqq limpio (recipiente de cuero), verter el yogur y añadir la sal. El exterior del ziqq debe salarse también. Mezclar yogur, cebolla picada, dientes de ajo peladas, perejil picado, menta « na’na’ », estragón, ruda, khiyar (pepinos pequeños y lisos) y giththa’ (pepino largo), troncos de lechuga peladas, y – cuando es la temporada – alcachofa. Poner también almendras frescas y verdes.
Es preferible añadir una cantidad conveniente de menta « na’na’ », ruda, perejil, cebolla y ajo. Además debe mantener el ziqq limpio todo el tiempo, para que los líquidos puedan escurrirse. Cuando esté hecho, servir con aceite de oliva. »

Atribuído a Ibn al-Adîm (1192-1960), sobrino nieto de Saladino, poeta, calígrafo e historiador, el libro Kitâb al-wusla ilâ l-habîb fi wsf al-tayyabât wa l-tîb (El libro de la relación con el amigo, o Descripción de los buenos platos y de los perfumes), más conocido como al Wusla, ofrece recetas muy cosmopolitas : cocina de Alepo o Badgad, pero también platos armenios, griegos, kurdos, egipcios, indios o del magreb. Incluso una receta hace referencia a los cruzados… De esta obra se conservan varios manuscritos en diversos lugares del mundo.

Cerámica andalusí, S. XI

« Hummâdîya : cortar la carne grasa en trozos de tamaño medio, ponerla en una cazuela, cubriéndola con agua y con un poco de sal. Llevar a ebullición y echar dentro un saco de algodón robusto con los condimentos : cilantro seco, jengibre, pimienta y clavo ; añadir también algunos trozos de canela. Ahora, picar carne roja con condimentos y hacer albóndigas. Cuando hierve la cazuela, echar las albóndigas dentro y cuando están cocidas, quitar el saco de condimentos. Sacar la pulpa de limones grandes, quitar las semillas y prensar con la mano. Añadir aproximadamente un cuarto de mosto y verter en la cazuela encima de la carne. Hervir durante una hora. Pelar y picar almendras dulces, remojarlas y echarlas en la cazuela. Endulzar con azúcar o jarabe si se prefiere. Dejar la cazuela en el fuego para aclarar. Salpicar de agua de rosas, limpiar los bordes con un trapo limpio y retirar. »

Ilustración : Wikimedia commons.

Del Egipto mameluco del siglo XIII-XIV, nos ha llegado Kanz al-Fawa’id fi tanwi al-mawa’id (El tesoro de consejos útiles para la composición de una mesa variada), titulado generalmente Kanz. Se compone de más de 800 recetas de cocina, postres, bebidas y dietética, provenientes de Oriente Medio.

Más lecturas
Cocina catalana

Rica y refinada, la cocina catalana medieval era considerada por Francesc Eiximenis y diversos autores como la primera cocina del mundo cristiano. Cocina de reyes, aristócratas, pero también de ciudadanos y mercaderes, fue introducida en Italia gracias a la refinada corte de Nápoles del siglo XV y a los Borja ; hasta tal punto que los cocineros italianos se vanagloriaban de cocinar alla catalana.
Anteriores a los clásicos del género franceses que marcaron su época, los primeros textos catalanes de cocina, escritos en el siglo XIV, permanecieron sin embargo bastante desconocidos en el resto de Europa.

Anónimo – Llibre de Sent Sovi

Muy rica en verduras, hortalizas y frutas de todo tipo, muchas de ellas importadas por los árabes, la cocina catalana no desdeña las carnes (las aves y el cordero se reservan para los ricos, mientras que el cerdo es más popular entre las clases inferiores) o el pescado y el marisco (los pescados más comunes del Mediterráneo, sardina, boquerón, caballa o salmonete, pero también su usaban la anguila, la lamprea o mamíferos marinos como la ballena y el defín).

Ilustración : Biblioteca Virtual Joan Lluís Vives.

El más conocido de todo es sin duda, el Libre de Sent Sovi, texto anónimo, probablemente escrito en 1324. Este manuscrito, del que existen dos copias, actualmente en posisión de la Biblioteca de la Universidad de Valencia y de la Biblioteca Universitaria de Barcelona, se compone de 222 recetas de redacción muy clara y detallada, que marcaron los albores de la cocina catalana, con sus técnicas propias : el sofregit (sin tomate, por supuesto) y la picada. Representante por excelencia de la cocina mediterránea, el Libre de Sent Sovi es resultado de la influencia de las cocinas romana y árabe, utilizando numerosos ingredientes y técnicas representativos de estas cocinas : en el caso de la influencia árabe, por ejemplo, la berenjena, los garbanzos o el azafrán o técnicas como el escabeche…

Resurrección milagrosa de los pollos asados, 1470

« Cómo se hace mig-raust (mirrauste, medio asado) con leche de almendras :
Si quieres hacer mig-raust con leche de almendras, se hace de esta manera. Primero pones gallinas a asar. Luego coge caldo de otras gallinas y haz caldo con el interior de las gallinas asadas y con panceta ; luego coge almendras blanqueadas y haz leche con el caldo. Después, coge los hígados, picalos bien y mezcla con la leche de almendras. Ponlo a hervir con buenas especias : pimienta, jenjibre, clavo, canela, y luego añade algún ingrediente agrio y azucar blanco. Hierve todo esto hasta que veas que está cocido. Sirve en bols con las gallinas o si quieres, sirve las gallinas en platos. O si das manjar blanco, puedes dar esta salsa con las gallinas que te sobrarán, a saber, las cabezas, los cuellos, los muslos, las alas y las caderas. Pero sofríelas en una cazuela con grasa de panceta, y una vez hecho, lo echas dentro de la salsa. Y si por casualidad, no quisieras poner azúcar, ponle buena miel. »

Ilustración : Wikimedia Commons.

Más lecturas
  • El libre del coch de la Canonja de Tarragona (1331)
  • El libre de ventre (S. XIV)
  • Com usar de beure e menjar, del teólogo Francesc Eixemenis (1384). Más que un libro de recetas, se trata de un compendio de información sobre las costumbres de los países catalanes, el ritmo de las comidas, la elección de los alimentos según las temporadas, de los vinos, según las comidas…
  • El libre de totes maneres de confits (S. XIV) Escrito por un autor anónimo, se compone de 33 recetas de frutas confitadas
  • De apereylar be de menyar o Llibre d’aparellar de menjar (S. XIV-XV)
Cocina italiana

La literatura culinaria italiana es la más rica de Europa. En particular, en la Edad Media y el Renacimiento, florecieron numerosas obras en italiano y en los idiomas regionales de Italia : lombardo, toscano, veneciano…

Tacuinum Sanitatis, Elaboración de la pasta, S. XIV

Sin embargo, el más antiguo y el que sirvió de base a las otras obras, es el Liber de Coquina, del que se conocen tres versiones latinas y dos versiones italianas. Su origen y autoría permanecen oscuros y los especialistas modernos no se ponen de acuerdo sobre estos puntos. Lo que sí está claro es que este libro se redactó en el siglo XIII y que su objetivo era la redacción de un manual de gastronomía internacional. Su redacción inicial en latín no sería más que una estrategia para dar al Liber de Coquina una difusión europea.
En su versión más extensa, el Liber de Coquina comprende 172 recetas, desglosadas en 5 capítulos, en función del ingrediente principal : verduras y legumbres, carne, pasta, huevos y leche, pescado y platos compuestos, como por ejemplo la torta parmesana.
En él hacen su aparición las primeras recetas de pasta italianas (ravioli, lasaña…) y destaca la obra por sus recetas de influencia extranjera : cocina catalana o árabe-andalusí… Es uno de los pocos libros de cocina medieval que usa plantas aromáticas y que da numerosas recetas de verduras.

Ilustración : Wikimedia Commons.

Tacuinum Sanitatis, El huerto, S. XIV

« Para el brodio hispánico se toman pollos o cualquier ave o carne y se cuece. Después, se pone todo con buenas especias y hierbas bien picadas, y se le añade huevos batidos. Y se añade en el caldo de la carne hirviendo. No conviene que el brodio sea demasiado espeso. » (NdT : el brodio (hoy, bodrio) es un caldo que se preparaba con sobras a los mendigos)

« Poner a hervir habas cascadas, lavadas con agua tibia. Después de hervidas, lavar bien. De nuevo poner a cocer en agua suficiente como para cubrirlas. Una vez bien cocidas y removidas con cuchara, vigilar bien el fuego y destemplar con agua fría o con vino blanco en pequeñas cantidades y cascar bien. Después, freír cebollas en aceite y servir. Si se prefiere, se puede destemplar con leche de almendras. Si se quiere destemplar con agua caliente, poner pimienta, azafrán, miel o azúcar. Estas habas se pueden servir con atún o cualquier otro pescado graso. »

Ilustración : Wikimedia Commons.

En los siglos XIII y XIV, aparecieron varios libros de cocina de las distintas regiones de Italia, en sus idiomas respectivos, que tienen ciertas recetas en común con el Liber de Coquina. Siendo posteriores al Liber de Coquina, los especialistas creen que se trata de copias o versiones de esta obra básica :

  • Anonimo toscano, edición de 1863

    L’Anonimo Meridionale (1238-1239) : compuesto de dos manuscritos, en italiano meridional, latín, e italiano centro-meridionale, consta de 175 recetas (51 de ellas comunes al Liber de Coquina). Curiosidades : la ausencia de recetas con huevos, o la primera receta italiana de berenjenas.

  • Anonimo Toscano (S. XIV) : 183 recetas en toscano (101 comunes con el Liber de Coquina, y 41 con el Anonimo Meridionale). Curiosidades : la agrupación de las recetas por tipo de preparación o variantes de una misma receta.
  • Anonimo Veneziano (S. XV) : 135 recetas (22 comunes con el Anonimo Toscano). Curiosidades : se compone de recetas bastante detalladas, previstas para 12 personas, lo cual podría ser un testimonio de la brigada spendereccia (la brigada pródiga) de Siena : un grupo de 12 jóvenes muy ricos que dilapidaron su fortuna en banquetes.
  • Frammento di un libro di cucina del secolo XIV (S. XV) : se compone de un manuscrito con 92 recetas encontrado en un códice de la Biblioteca de Bolonia, escrito en toscano.

Ilustración : Archive.org.

Cocina francesa

Histoire d’Olivier de Castille et d’Artus d’Algarbe, Banquete medieval, S. XV

De la cocina medieval francesa, se conoce de manera bastante detallada, gracias a los textos que nos han llegado, los banquetes que realizaba la nobleza de primavera a otoño. Grandes piezas de carne se servían y cortaban en la misma mesa, acompañadas de salsas muy especiadas y de tartas saladas con diferentes ingredientes. En invierno se consumían alimentos conservados en la sal (la ternera), en salmuera (los pepinillos), ahumados (ciertas partes del cerdo) o incluso hervidos en miel (las frutas, nueces y hortalizas de raíces). Las hierbas aromáticas, las especias se usaban mucho y se valorizaba mucho el aspecto visual, llegando a utilizar colorantes verde, amarillo, rojo. En grandes ocasiones, se llegaba a utilizar hojas de oro o plata para cubrir tartas o pasteles.

La cocina francesa medieval viene descrita en dos obras fundamentales.

Ilustración : Wikimedia Commons.

Taillevent – Le Viandier, edición de 1892

Guillaume Tirel, llamado Taillevent (132?-1395), fue el cocinero medieval más famoso de Francia. Cocinero para varios reyes franceses, plasmó su arte culinario en un texto llamado Le Viandier (transcripción). En realidad, no se sabe exactamente si Taillevent creó realmente las recetas o si realizó una recopilación de las que conocía. Sin embargo, Le Viandier no deja de ser el texto culinario más difundido de la época. Se conocen actualmente tres manuscritos de esta obra, el primero de ellos, propiedad de la Biblioteca Nacional de Francia, de 1380, en vida de Taillevent. Los otros dos manuscritos (uno apareció en el Vaticano, y el otro está en la Biblioteca Mazarine de París) son del siglo XV. A partir de 1486 y hasta 1606, se imprimió periódicamente el texto de Tirel. El número de recetas varía según los manuscritos. El más antiguo de todos se compone de 145 recetas, mientras que la primera edición impresa tiene 221 recetas y cuatro menús completos. Con Taillevent, la cocina empieza a considerarse como una ciencia, con sus reglas y sus leyes. En general, se trata de una cocina muy rica y elaborada, que utiliza mucho las especias ; pero hay también platos más sencillos, en particular, en el caso de los platos « magros » de Cuaresma.

Ilustración : Gallica.

Cena en casa de una señora noble

« Erizos y « pedos » de España.
Coja carne cruda. Píquela lo más fino que se pueda. Luego hace falta uva de Digne, queso cremoso en migas. Mézclelo todo con polvo fino de especias. Luego, coja tripas de ovejas. Escáldelas. Límpielas muy bien, pero en agua no muy caliente, para que no se retracten. Rellénelas con la carne picada. Cóselas con un pequeña brocheta de madera.
Para hacer « pedos » de España, hay que coger pequeños tarros de cristal, en forma de aguamanil de barro. Mojarlos de clara de huevo por dentro, para que el relleno cuaje mejor. Llenarlos. Hervir en una sartén o una cazuela. Luego, cuando están bien hechos, sacarlos y escurrirlos. Cuando se enfrien, romper los tarros. No corte nada. Coger finos pinchos, pero no tan pequeños como para los erizos. Hay que hacer pequeñas albóndigas y colocarlas en los pinchos, en dos o tres filas. Luego, hacerlas dorar con masa y harina. »

Ilustración : A feast for the eyes.

« Sutil caldo de Inglaterra. Coja castañas cocidas y peladas, yemas de huevo cocidas en vino, un poco de hígado de cerdo. Picarlo todo junto. Mojar con un poco de agua tibia. Luego, filtre. Añada jenjibre, clavos y azafrán para dar color. Hervirlo todo junto. »

Detalle del Tapiz de Bayeux, S. XI

En 1420, el Duque Amedeo VIII de Saboya pide a su cocinero, Maître Chiquart, que explique por escrito su arte culinaria, a la goria de la corte de Saboya. Así nace Du fait de cuysine, que conocemos hoy gracias a un manuscrito conservado en la Biblioteca cantonal del Valais, en Sion. En 78 recetas separadas según si son para días grasos o días magros, se deja entrever la personalidad de Chiquart : su orgullo de cocinero, su meticulosidad y su constante preocupación por la limpieza. A la lectura de este texto, vemos vivir y funcionar una cocina principesca de los años 1400, con su material, su personal o sus dificultades de abastecimiento. Más allá de la descripción de las recetas y las técnicas, destaca en Du fait de cuysine, una verdadera obra literaria, con su musicalidad propia.

Ilustración : Wikimedia Commons.

Tacuinum Sanitatis, Recolección de las espinacas, S. XIV

« Un puré verde de espinacas y perejil para los enfermos.
Para explicárselo al que lo preparará. Que consiga buenas y hermosas espinacas y perejil en función de la cantidad de puré que tendrá que preparar. Que las limpie y lave muy bien. Luego, que las ponga a hervir. Cuando han sido suficientemente hervidas, que las saque sobre hermosas tablas de cortar limpias. Que las pique muy finamente. Que las escurra bien de su agua. Luego, que tenga una olla hermosa y limpia. Que las saltee en ella, muy a punto, con un poco de sal y la buena agua hervida, tanta como sea necesario. Si no dispone de aceite de almendras previamente preparado, coja una gran cantidad de almendras buenas y dulces. Límpielas muy bien. Lávelas en 3 o 4 aguas tibias. Luego, póngalas a secar y escurrir, sobre una mesa hermosa y limpia. Cuando están muy secas, délas a romper sobre las hermosas piedras en las que se hace el aceite de nueces. Que le hagan aceite a partir de estas almendras. Una vez está hecho, colóquelas en una bonita botella limpia, en la que se conservarán. Luego, que saltee sus espinacas, bien y delicadamente. Cuando estén bien preparadas, hagáselo saber al médico, para que se sirva al amo. »

Ilustración : A feast for the eyes.

Más lecturas

Ilustración : Biblioteca Nacional de Francia.

  • Le Vivendier : manuscrito compuesto entre 1420 y 1440 en Flandes, que se encontró en un códice que contenía documentos sueltos del médico Jacques Despars, que fue médico de, entre otras celebridades de la época, del rey de Francia Carlos VII. 73 recetas testimonian de lo fastuosa y cosmopolita que podía ser la Corte de Borgoña.
Cocina inglesa

Un banquete en el siglo XI

La comida tradicional inglesa viene directamente inspirada en su cocina histórica : pan y queso, carnes asadas o estofadas, verduras hervidas y caldos, y pescado de mar y de agua dulce. El pasado de Gran Bretaña como gran potencia comercial contribuyó a la introducción de las especias exóticas en su cocina.

Se conocen diversos manuscritos que proporcionan un testimonio de la cocina en Inglaterra a finales del siglo XIII y principios del S. XIV : los Manuscritos anglo-normandos (1293-1297), Doctrina faciendi diversa cibaria (1325) o Ancient cookery (también conocido como Diversa Servicia, 1381).

Ilustración : A feast for the eyes.

VV.AA. – The Forme of cury

The Forme of Cury (Las Reglas de la Cocina), fue redactado hacia 1390 por los jefes de cocina del rey Ricardo II. Como para el Liber de Coquina italiano y en general para muchos textos culinarios europeos, se conocen varias versiones de The Forme of Cury. Desafío o vieja rivalidad anglo-francesa, el texto inglés se autoproclama mejor y más real que el Viandier. En todo caso es muy representativo del papel político de los banquetes organizados por los grandes amos feudales. The Forme of Cury no presenta una organización muy lógica, mezclando postres con recetas saladas o carnes asadas con recetas de verduras. Marca de prestigio del amo, existen varias recetas de entremeses, platos muy elaborados (un paté de jabalí, en forma de castillo, por ejemplo). Así como las verduras no están muy presentes en la cocina francesa, The Forme of Cury se acerca más a la cocina meridional, ofreciendo recetas de verduras, de ensalada con vinagreta o de pasta italiana e incluso utilizando ingredientes típicamente del Sur : almendras, leche de almendras o el azafrán y la granada.

Ilustración : Universidad de Manchester.

Medieval Life Illustrations, Rellenando una gallina

« Mawmene : Coger una botella de vino griego y dos libras de azúcar. Aclarar el azúcar con una cantidad de vino ; colar y verter en un recipiente de barro. Coger canela y mezclar con una parte del vino y luego con la mezcla de azúcar y vino. Coger piñones y dátiles y freírlos en panceta o en aceite y combinar con los otros ingredientes. Coger todos los clavos y la canela y añadir a la mezcla. Darle color con un poco de madera de sándalo y, si es necesario, sazonar con sal. Hervir a fuego lento y no dejar que espese demasiado. Coger la carne de los capones, separarla con los dedos, o carne de faisanes finamente despedazada con los dedos, y añadir al caldo. »

Ilustración : A feast for the eyes.

« Bukenade : Coger pollos o conejos o ternera u otro tipo de carne y cortarla en trozos pequeños. Lavarlos y hervirlos bien. Moler almendras sin blanquear y mezclar con el caldo de la carne y añadir grosellas, azúcar, jenjibre en polvo y hierbas fritas en panceta con cebolals y sal. Si es demasiado ligero, espesar con harina u otra cosa y dar color con azafrán. »

Más lecturas
Cocina alemana

Grandes heures d’Anne de Bretagne, La matanza del cerdo

Se conocen actualmente hasta 55 libros de cocina medievales en alemán, todos anteriores al siglo XVI. No se conocen libros de cocina de casas reales. Son más bien tratados para cocineros de la burguesía o de monasterios y de la nobleza regional. La cocina alemana es más próxima a las cocinas inglesa e italiana que a la francesa, por los sabores agri-dulces y el uso de frutas : almendras, uvas pasas, manzanas e higos están muy presentes. La carne (pollo y cerdo principalmente), pescado de agua dulce, pocas verduras y muchas especias (pimienta, azafrán, gengibre, clavo) son ingredientes esenciales de esta cocina. Los alimentos suelen cocerse mucho, e incluso, cocerse varias veces : los purés, compotas, cremas o patés son muy frecuentes.

Ilustración : A feast for the eyes.

Es de notar que los únicos textos de cocina medievales escritos por mujeres son alemanes : Das Kochbuch der Sabina Welserin et Ein Köstlich new Kochbuch de Anna Wecker.

Anónimo – Daz bûch von gûter spîse

Daz bûch von gûter spîse (El Libro de buena comida) es el primer libro de cocina alemán que se conozca. Probablemente redactado entre 1345 y 1354, se compone de 101 recetas.

« Tarta pagana
Eso se llama tarta pagana. Se debe coger una masa y rebajarla finamente, y coges una carne hervida y panceta picada y manzanas y pimienta y huevos, que pones dentro, y cueces eso y la sirves y no la cortes. »

Ilustración : Wikipedia.

Meister Eberhards (Maestro Eberhards) era el maestro cocinero del duque de Baviera. Cocinero culto, experto en dietética, escribió su Das Kochbuch Meister Eberhards (El Libro de cocina de Maestro Eberhards), en la primera mitad del siglo XV. El texto sólo contiene 24 recetas detalladas, pero da una idea de la cultura de su autor, por las citas de Hipócrates o Avicena.

No se sabe mucho de Sabina Welserin, tan sólo que los Welser eran una importante familia de comerciantes de Augsburgo. Su libro de cocina, Das Kochbuch der Sabina Welserin (transcripción), fue escrito en 1553 y contiene 205 recetas.

Tacuinum Sanitatis, Asador, S. XIV

« Un plato de varios colores
Un plato, en el que cada parte tiene un color distinto, se hace así. Asar pollos en una brocheta, pero sin apretarlos demasiado. Una vez estén asados, haga seis colores. El blanco se hace así : coger claras de huevo, echarles un poco de harina, batir en una pasta fina. El marrón se hace así : coger mermelada de guindas amargas y hacer una pasta marrón con huevos y harina. El amarillo se hace así : coger yemas de huevo, un poco de harina de trigo, azafrán y tres o cuatro huevos, hacer una pasta con todos estos ingredientes. El verde se hace como sigue: coger perejil y colarlo con huevos a través de un paño, poner harina con ello, y hacer una pasta. Negro, coger harina y huevos, hacer una pasta. Poner clavos en polvo que han reposado una noche en huevo batido en esto, poner bastante, así se vuelve verdaderamente negro. Cuando ha hecho los cinco colores de esta manera, rocíe cada pollo con su color y tenga cuidado de que no se quede demasiado caliente. Y cuando el color está seco y ha adherido al pollo, sacar los pollos de la brocheta, y colocarlos en un plato al lado de otras carnes asadas. »

Ilustración : Wikimedia Commons.

« Para hacer pastas españolas
Primero preparar una masa firme con huevos y manteca y allanarla muy fino, para que se quede tan larga como la mesa, y espolvorear de almendras y azúcar, mantequilla o manteca, y enróllela sobre ella misma, como una salchicha. Después, cortarla en trozos y cerrar las extremidades. De esta manera : haga las pastas una después de la otra y vuelque la parte de abajo sobre la parte de arriba. Cocer en una sartén lisa, con manteca en la sartén. Dejar cocer a fuego lento, con una tapadera caliente, y servir frío. »

Anna Wecker – Ein Köstlich new Kochbuch

Ein Köstlich new Kochbuch fue escrito en 1598 por Anna Wecker, esposa de un famoso médico. Como era de esperar, contiene recetas para enfermos.

Ilustración : Wikipedia.

Más lecturas
  • Guot ding von allerlaÿ Kochen (1460, por Maister Hansen des von Wirtenberg Koch, 289 recetas)
  • Büchelein von guter Spîse (1470, 55 recetas)
  • Hie sagt der maister von allerlay kochen (1469-1473, 120 recetas)
  • Hienoch findestu wie man kochen und fremde essen beraiten sol (S. XV, 65 recetas)
  • Von Speiß zu kochen (S. XV, 154 recetas).
Cocina de otros países de Europa

Se conocen otros manuscritos medievales de cocina que nos han llegado de otros países europeos.

O Livro de Cozinha da Infanta D. Maria de Portugal

De Dinamarca nos llegó el Libellus de arte coquinaria, un manuscrito en latín escrito hacia 1300, compuesto de 25 recetas.

La riqueza de la cocina portuguesa no se tiene que demostrar ; la historia del país hace que recibiera diversas influenzas : los romanos, los árabes dejaron su huella en una cocina que más tarde vendría enriqueciéndose de ingredientes y especias exóticas gracias a los viajes de los exploradores y navegantes. O Livro de Cozinha da Infanta D. Maria de Portugal, es un manuscrito portugués, de fecha desconocida (probablemente del siglo XV). Se compone de 67 recetas, algunas de las cuales son importadas de Brasil. También de cocina portuguesa, el texto Um tratado de cozinha portuguesa do seculo XV, ofrece una buena muestra de recetas de este país.

Ilustración : Google Libros.

« Canutos de huevos revueltos
Mezclar las yemas de huevo y dejar cocer al horno, en un almíbar ligero, sin revolver, para que no se rompa. Hacer una masa y amasar, harina, mantequilla, agua de naranja y una pizca de azafrán. A continuación, extiéndala con un rodillo, como para el pastel, hacer los canutos y freírlos. Rellenar los canutos con el dulce de huevo y pasarlos por jarabe de azúcar. Espolvorear con azúcar y canela. »

Joos van Cleve – Retablo de la piedad

Los Países Bajos siempre han sido una nación comerciante y sus puertos eran lugares de intercambio multicultural. Navegantes de toda Europa llegaban a Amsterdam y Rotterdam y obviamente, la cocina flamenca tenía que ser un reflejo de este multiculturalismo europeo.
Varios textos nos dan una idea de la cocina flamenca medieval. Una serie de manuscritos de los siglos XV y XVI, conservados en la Academia Real de Gante, describen tanto recetas aristocráticas como otras más regionales, por ejemplo, el salchichón de hígado o el cramique, que todavía son especialidades de Bruselas. De Keuken van de late Middeleeuwen es un manuscrito del siglo XVI, con 267 recetas, escritas por 8 manos distintas. Parece contener recetas inspiradas de un tratado de Borgoña, de la época en la que formaba parte de los Países Bajos.

Ilustración : Wikimedia Commons.

Incunables y primeros textos impresos del Renacimiento

Sandro Botticelli – El Banquete en el bosque de pinos (detalle, 1482-1483)

Ilustración : Wikimedia Commons.

Le Livre de Taillevant, S. XV

La aparición de la imprenta de Gutenberg a mediados del siglo XV supuso un considerable despegue de la difusión del conocimiento en todas las ramas del saber universal. La cocina y la gastronomía se beneficiaron también de esta nueva tecnología y muy pronto se empezaron a imprimir libros de cocina.

Por una parte se pasaron a libros impresos los textos ya clásicos de la cocina medieval, el Viandier francés, o el Liber de Coquina italiano se siguieron imprimiendo y reimprimiendo durante décadas, hasta el siglo XVIII.

Se cree que los primeros libros de cocina impresos fueron De honesta voluptate et valitudine (Italia, 1473), Kuchemaistrey (Alemania, 1485) y Le Viandier de Taillevent (Francia, 1486).

Ilustración : Wikimedia Commons.

Melozzo da Forlì – El papa nombra a Platina prefecto de la Biblioteca Vaticana

El primero de estos tres incunables (así se denominan los libros impresos antes del 1 de enero 1501), De honesta voluptate et valitudine fue escrito en latín por el humanista, escritor y gastrónomo italiano Bartolomeo Sacchi (1421-1481, también llamado Battista Platina) antes de 1468 y se imprimió en Roma a partir de 1473. Primer texto culinario impreso, se siguió imprimiendo durante todo el siglo XVI y fue traducido a diferentes idiomas : italiano, alemán, francés. Inspirándose en los autores griegos y romanos (Catón, Virgilio, Hipócrates…), Platina propone reflexiones e informaciones sobre la comida, la higiene alimenticia y la dietética, además de recetas de cocina de Maestro Martino, el cocinero medieval más famoso de Italia. Inspirado por la fuerza y el talento de Martino, Platino no duda en hacer comentarios de apreciación como « Los cocineros catalanes son los mejores del mundo » o sobre las recetas, como en el caso de esta nueva receta del mig-raust catalán…

Ilustración : Wikipedia.

Battista Platina – De honesta voluptate et valitudine

« Mirrauste a la catalana
El pueblo catalán, muy rico y no muy diferente del pueblo itálico, tanto por su inteligencia como por su fuerza física y su destreza, prepara un plato que llama mirrauste, de la siguiente manera. Pone a asar en un brocheta capones o pollos o palomas, cuidadosamentemente vacíados y lavados, y los deja luego hasta media cocción. Luego, los saca y los corta en trozos, que pone luego en una olla. Mientras tanto, tuesta almendras debajo de la ceniza, las limpia con un trapo de lino y las pica. Añade a las almendras costras de pan tostadas y criba todo mezclándolo con vinagre y caldo. Lo pone todo en otra olla, espolvorea de canela, azafrán en polvo y de mucho azúcar. Añade luego la mezcla a la carne y lo hierve todo a fuego lento, lejos de las llamas, hasta llegar al punto de cocción deseado, sin dejar de remover con una cuchara para que no se pegue al recipiente. No me acuerdo de haber comido algún día algo más sabroso con mi amigo Valiscara. Es un plato muy nutriente, pero más bien pesado de digerir, calienta el hígado y los riñones, engorda y por otro lado, es laxante. »

Ilustración : Gallica.

Platine en francoys

En 1505, se imprime en Lyon el libro Platine en francoys (Platina en francés), que no es más que una traducción adaptada del De honesta voluptate de Bartolomeo Sacchi, llamado Battista Platina, impreso en 1470. El título completo es Platine en francoys tresutile et necessaire pour le corps humain qui traicte de honneste volupte et de toutes viandes et choses que lomme menge … y el autor de la traducción es Desdier Christol, un religioso de la región de Montpellier. La parte de las recetas de cocina se reduce a una 30% del libro (mientras que en el original en latín, constituía el 50%), algunos artículos han sido suprimidos, otros son nuevos, para adecuarse al gusto de los lectores franceses.

Ilustración : Gallica.

Thomas VanderNoot – Een notabel boecxken van cokeryen

Een notabel boecxken van cokeryen (Un librito notable de cocina) se publicó en Bruselas hacia 1514 por un tal Thomas VanderNoot, del que no se sabe si era el autor o el editor del libro. Compuesto de 175 recetas sin orden aparente, de las cuales 61 son recetas del Viandier francés, destaca por la gran cantidad de recetas de capones y gallinas (34 en total) y por la aparición de características de la cocina holandesa moderna, como por ejemplo el uso de manquequilla, crema, leche o queso como grasas para cocinar.

Ilustración : Kookhistorie.

« Crema fría
Coja crema de leche y poner a hervir en el fuego. Entonces coja pan blanco desmigado en trozos muy pequeños y añadir a la crema, o coja obleas trituradas, una buena cantidad. Entonces, coja yemas de huevo y mezclarlas con la leche y la crema. Entonces hervirlo todo junto y añadir una buena cantidad de azúcar y un poco de sal, pero no mucha. »

Rupert de Nola – Llibre del coch

No se conocen muchos elementos sobre la vida del cocinero Mestre Robert de Nola. Escribía en catalán, pero podría haber sido un italiano que hablaba catalán por vivir en la corte de Nápoles, con un rey catalán. Las distintas ediciones de su Llibre del coch lo presentan bajo diferentes nombres : Mestre Robert en la primera edición catalana de 1520, Rupert de Nola (Nola es una ciudad cerca de Nápoles) en la edición castellana de 1529. La duda sobre su identidad es tal que ciertos especialistas dudan de su existencia real o de si se trataba de un engaño editorial montado para la edición castellana. Según su propia presentación en el Llibre del Coch, fue Mestre, o sea jefe de cocina, de un tal Don Fernando rey de Nápoles, que la mayoría de autores coincide en que debió de ser Fernando I de Nápoles y que se hacía llamar Robert. El Llibre de doctrina per a ben servir, de tallar y del art de coch cs (ço es) de qualsevol manera, potatges y salses compost per lo diligent mestre Robert coch del Serenissimo senyor Don Ferrando Rey de Napols, más conocido por su nombre simplificado, el Llibre del Coch, fue escrito en 1477 e impreso por primera vez en Barcelona, en catalán. Se trata del primer libro de cocina imprimido en España. Contiene básicamente recetas catalanas de la época (algunas de ellas extraídas del Sent Sovi), y algunas recetas occitanas e italianas, pero curiosamente ninguna receta castellana. Además de recetas, comprende capítulos en los que se explica los oficios de mesa y sala. Como curiosidad, podemos citar las primeras recetas de arroz : arròs ab brou de carn (arroz a la cazuela) y el arròs en cassola al forn (arroz y costra).

Ilustración : Biblioteca Virtual Lluís Vives.

Rupert de Nola – Llibre del coch

« Arros ab brou de carn
Cogerás el arroz y lo limpiarás con agua fría tres o cuatro veces, o con agua tibia. Cuando esté bien enjuagado, lo metes a escurrir sobre un colador de madera al sol, o si no hace sol, lo pones cerca del fuego. Cuando está escurrido, quítale bien las piedras y la suciedad y después coge una olla limpia para que cueza el arroz y ponle un buen caldo de carne, que sea graso y que está bueno de sal, y ponlo al fuego. Y cuando comience a hervir el caldo, pones el arroz en la olla, y cuando el arroz esté medio cocido, ponle leche de cabras o de ovejas, si no, ponle leche de almendras y ponlo en la olla y cueza hasta que esté todo cocido. Después, retira del fuego y pon dentro una cantidad de salvado, bien cubierto y deja que repose aquí una hora o al menos media. Después, coge huevos y bátelos bien. Y como querrás hacer platos individuales, ponlos en la olla dándole unas cuantas vueltas para que se mezcle todo junto. Y después haz los platos, y pon encima de cada uno azúcar y canela. »

Ilustración : Biblioteca Virtual Lluís Vives.

Arroz con costra

« Arros en cassola al forn
Tendrás que limpiar el arroz de las piedras y la suciedad, después de enjuagarlo con dos o tres aguas frías, y después con agua caliente. Y cuando lo hayas enjuagado, ponlo a escurrir en un colador de madera al sol o delante del fuego. Y cuando esté seco, vuélvelo a limpiar de manera que esté bien limpio. Después, coge una cazuela que esté limpia y échale el caldo de la carne, que sea muy graso, y pónlo al fuego a hervir, échale dos o tres brotes de azafrán molido de manera que el caldo se vuelva muy amarillo y cuando el caldo esté muy amarillo, le echarás el arroz, meneando con una meneadora de manera. Y cuando el arroz esté dentro de la cazuela, le añadirás tanta cantidad de caldo como te parezca necesario para que el arroz se cueza pero que sea bien graso y pon al horno a cocer. Un poco antes de que esté cocido, sácalo del horno y échale huevos frescos encima del arroz. Vuelve a colocar la cazuela en el horno. Cuando acabe de cocer, verás que el arroz habrá hecho una crosta, la cual es muy buena. Después prepara platos y en cada uno, pondrás un poco de aquellos huevos. Si por casualidad no tuvieras horno, pondrás la cazuela sobre un fuego de carbón y lo taparás con una cubierta de hierro ; de esta manera saldrá como si hubiera sido cocida al horno y aún mejor porque si lo haces de esta manera, lo podrás tener más cerca que si lo hubieras hecho al horno. Y aquí tienes una buena y agradable manera de arroz. »

Ilustración : Wikimedia Commons.

Nostradamus

Michel de Nostre-Dame, llamado Nostradamus (1503-1566), es universalmente conocido como astrólogo y por sus famosas predicciones, Centuries astrologiques, que empezaron a imprimirse a partir de 1555. El mismo año, Nostradamus, que también era médico, publica un librito en dos partes titulado : Excellent et moult utile Opuscule à touts necessaire, qui desirent auoir cognoissance de plusieurs exquises Receptes, diuisé en deux parties. La premiere traicte de diuerses façons de Fardemens et Senteurs pour illustrer et embellir la face. La seconde nous monstre la façon et maniere, de faire confitures de plusieurs sortes, tant en miel, que succre, et vin cuict, le tout mis par chapitres, comme est fait ample mention en la Table.Nouuellement composé par maistre Michel de Nostredame docteur en Medicine de la ville de Salon de Craux en Prouence, et de nouueau mis en lumiere. La primera parte se compone de técnicas y recetas de cosmética y perfumería y la segunda está dedicada a recetas de mermeladas, por lo que este libro se conoce más como el Libro de las mermeladas de Nostradamus. Las mermeladas y los caramelos, el jarabe y el azúcar constituyen la base de medicinas importantes en la farmacopea arabo-andalusí y de la medicina medieval europea. Obviamente, además de sus propiedades medicinales, están deliciosos y en muchos casos, Nostradamus termina su receta explicando las propiedades medicinales y gastronómicas de su preparación.

Ilustración : Wikimedia Commons.

Nostradamus – Excellent et moult utile Opuscule à touts necessaire…

« Otra manera de hacer jalea de membrillo, que será mejor de sabor y de consistencia, y no será peor en belleza, gusto y calidad que las otras.
Coja membrillos, la cantidad que quiera ; cuanto más habrá mejor será. Pélelos bien & limpielos & póngalos en trozos como le parezca. Ponga a hervir con mucha agua, tanta como le parezca. & cuando estén cocidos a la perfección, los escurrirá con un trapo muy limpio & lo exprimirá muy fuerte. & pondrá la decocción a cocer en el fuego & mientras cuece, cogerá un membrillo muy maduro, muy amarillo & lo pelará & cogerá sólo la parte cerca de la piel porque la parte más cercana a la semilla es granulosa & cuando esté bien pelado, lo pondrá en trocitos cuadrados como dados & los hervirá en una pequeña sartén con agua hasta que estén cocidos y blandos & cuando estén así cocidos, lo echará todo en la decocción & lo hervirá todo junto hasta que se ponga en forma de jalea que probará con una cuchara de plata & lo sacará del fuego & lo dejará reposar un poco, para que, si hubiera sacado un poco de espuma, la sacará poco a poco, siempre con una cuchara de plata : porque, por muy fino que sea el azúcar, por culpa de la acetosidad del membrillo, el azúcar lo purifica & hace su espuma por encima & cuando haya depositado su espuma, entonces lo verterá en cajas de cristal o de madera tallada o esculpida así como le parezca & verá su jalea en toda su bondad & belleza maravillosamente buena. »

Ilustración : Oldcookbook.com.

Lancelot de Casteau – Ouverture de cuisine…

El belga Lancelot de Casteau fue maestro cocinero de tres príncipes-obispos de Lieja, en el siglo XVI. En 1585 escribió en francés Ouverture de cuisine, de Maistre Lancelot de Casteau, Montois, en son temps Maistre Cuisinier de trois Princes de Liège (Obertura de cocina, de Maestro Lancelot de Casteau…). Publicado en 1604, el libro se compone de 183 recetas y dos menús de banquetes y podemos decir que se trata de un libro de cocina europea, muy representativo de una región revuelta en la que convivían liejenses francófonos, españoles y flamencos, con recetas de inspiración italiana, española, inglesa, húngara, portuguesa e incluso catalana. Sin embargo, la mantequilla y la nata, tan caraterísticas de la cocina belga acutal, no dejan de ser muy presentes. Una curiosidad : el libro ofrece 4 recetas de tartoufles, sobre las cuales los especialistas no se ponen de acuerdo : unos creen que se trata de trufas, otros piensan que son las primeras recetas de patatas.

Ilustración : Bibliothèque numérique de la Bibliothèque Royale de Belgique.

« Tartoufle hervida
Coger tartoufle bien lavada & póngala a hervir en agua ; estando cocida, hay que pelarla, cortar a rodajas, mantequilla derritida por encima & pimienta.

La « tartoufle », ¿ patata o trufa ? – Lámina de Wolf Helmhardt von Hohberg (1695)

Tartoufle de otra manera
Corte la tartoufle a rodajas como queda explicado arriba & póngala al vapor con vino de España, mantequilla & nuez moscada

De otra manera
Coja la tartoufle en rodajas, y ponga al vapor, con mantequilla, mejorana picada, perejil : luego, coja cuatro o cinco yemas de huevo batidas, con un poco de vino & échelo encima de las rodajas, hervir & saque del fuego & sirva así.

De otra manera
Ponga a asar la tartoufle en cenizas calientes, de la misma manera que se cuecen las castañas, luego hay que pelarla & cortar a rodajas, poner encima menta picada, uvas hervidas por encima & vinagre, un poco de pimienta & sirva así. »

Ilustración : Wikimedia Commons.

Más lecturas
  • El primer libro de cocina que se imprimió en lengua alemana es el Kuchemaistrey (o Küchenmeisterei). Fue imprimido en 1485 y reeditado múltiples veces hasta 1574.
  • Desde Frankfurt nos ha llegado el libro New Kochbuch für die Kranchen (Nuevo libro de cocina para los enfermos), escrito en 1545 por el médico y escritor Walter Ryff, y destinado al personal que cuida de los enfermos. Contiene indicaciones de dietética y terapeútica para los enfermos.
  • Eenen nyeuwen coock boeck, dye noyt gheprint en heeft gheweest (Un nuevo libro de cocina) fue escrito en holandés e imprimido en 1560. Recoge parte de las recetas del Een notabel boecxken van cokeryen, pero lo completa con recetas nuevas de ensaladas y verduras, demostrando la influencia de la cocina italiana sobre la cocina holandesa.
  • Ein new Kochbuch (Un nuevo libro de cocina), fue escrito por Marx Rumpolt, cocinero en la corte de Sajonia. Es el fruto de la experiencia de un cocinero deseoso de transmitir su saber a los jóvenes. Editado en 1581, contiene más de 2000 recetas.
  • Diego Granado – Libro del arte de cozina

    Carel Baten escribió en holandés Eenen seer schoonen ende excellenten Cocboeck (Un exquisito y excelente libro de cocina), que fue impreso en 1593. Este médico de Gante fue el primero en escribir libros de medicina en holandés. Curiosamente, su Cocboeck sólo contiene 7 recetas para enfermos. Las otras 291 recetas que constituyen el libro vienen inspiradas por la cocina medieval europea : francesas, italianas, españolas y valones, pero con características propias de las costumbres alimenticias de Holanda.

  • En 1599, el cocinero español Diego Granado publica el Libro del arte de cozina. De escaso valor histórico en cuanto al recetario, el libro sí aporta mucha información sobre los oficios del servicio de mesa.

Ilustración : Universitat de Lleida.

  • Le Thresor de santé ou mesnage de la vie humaine, fue publicado en Lyon en 1607 y fue escrito por otro médico. Se trata esencialmente de un libro de dietética, describiendo los alimentos, su valor dietético y su preparación.
  • Francisco Martínez Motiño (o Montiño) fue jefe de cocinas de Felipe II. Es el autor de El arte de la cocina, pastelería, bizcochería y conservería, publicado en Madrid en 1611. El libro recoge unas quinientas recetas e información sobre preparación de banquetes, conservas, dulces, técnicas de cocción, higiene en la cocina… Reimpreso varias veces hasta el siglo XVIII, es uno de los compendios más notables sobre gastronomía escritos en lengua española.

Renacimiento tardío – Ilustración

William Hogarth – El Banquete (detalle, 1754)

Ilustración : Wikimedia Commons.

Luis Egidio Meléndez – Bodegón con servicio de chocolate

A partir del Renacimiento, los libros de cocina se hacen cada vez más numerosos y variados. Por una parte, el descubrimiento de nuevas tierras, en especial las del Nuevo Mundo, trae a las mesas europeas nuevos ingredientes y nuevas recetas : el tomate, el maíz, la patata y, por supuesto, el chocolate empiezan a usarse…

Ilustración : Wikimedia Commons.

Además, el desarrollo de la imprenta permite editar una mayor cantidad de volúmenes y por consiguiente, una popularización de este tipo de literatura. Sin embargo, la lectura de libros de cocina queda en manos de la gente acomodada, por una razón sencilla : pocos eran los que sabían leer… De hecho, las amas de casas solían leer y explicar las recetas de los libros de cocina a sus empleados y cocineros analfábetos…

François Pierre de La Varenne – Le Cuisinier françois

Publicado en 1651 por François Pierre de La Varenne, Le Cuisinier françois (El Cocinero francés), es una obra fundamental, pues marca la transición entre la cocina medieval y la grande cuisine moderna. A lo largo del siglo XVII, la gastronomía francesa conoce una revolución en sus sabores y técnicas. Se abandonan las especias exóticas y los sabores agridulces abundantemente utilizados en la cocina medieval, para aprovechar mejor las finas hierbas locales (perejil, tomillo, laurel, salvia…) y trabajar más el sabor natural de los ingredientes. En lugar de intentar disimular el sabor de los alimentos, como se hacía antes, se procura respetar su integridad gustativa y visual. La Varenne decía : « Cuando como una sopa de col, quiero que sepa a col. » Le Cuisinier françois es el primer libro de cocina que pone en aplicación estas novedades y que las codifica con unas reglas y principios metódicos. En este libro aparecen recetas que todavía constituyen clásicos de la gastronomía francesa actual : el bœuf à la mode (salsa de ternera), los œufs à la neige (isla flotante) o la bisque (una sopa muy espesa). También se da mucha importancia a las verduras que quedaban un poco olvidadas por la cocina francesa medieval, muy carnívora. Y salsas cono la holandesa o la bechamel hacen su aparición. El éxito del Cuisinier françois es tal que se reeditó 250 veces hasta 1815, y fue traducido al inglés e incluso se publicaron ediciones piratas en Holanda.

Ilustración : Gallica.

Isla flotante

« Foie gras cocido en las cenizas
Hay que envolverlo con una fina loncha de panceta, sazonarlo con sal, pimienta, clavo batido y hierbas finas. Luego envolverlo con cuatro o cinco hojas de papel y ponerlo a cocer en las cenizas, como un membrillo. Cuando está cocido, tenga cuidado de no perder la salsa al moverlo. Quite las hojas de arriba & sirva en las hojas de abajo o, si quiere, en un plato. »

Ilustración : Wikipedia.

« Œufs à la neige
Hierva leche con un poco de harina, añada más de la mitad de doce claras de huevos & remueva todo junto & añada azúcar. Cuando esté a punto de servir, pongalo de nuevo encima del fuego & eche por encima el resto de las claras fritas. Colocar en una tartera & sirva endulzado con aguas perfumadas. En lugar de las claras, puede usar las yemas y colocar las claras fritas por encima. »

Sir Kenelm Digby – The Closet of the Eminently Learned Sir Kenelme Digbie Knight Opened

Sir Kenelm Digby (1603-1665) fue un diplomático inglés, apasionado por temas tan diversos como la cocina, la medicina, la esgrima, la astrología, la alquimia, la literatura o la filosofía natural. Escribió para su propio uso el libro The Closet of the Eminently Learned Sir Kenelme Digbie Knight Opened, pero gracias a su mayordomo y a su hijo se publicó por primera vez en 1669 este texto, después de la muerte de Sir Digby. Este texto se considera como un excelente vínculo entre la cocina medieval y la del Renacimiento. En particular, desaparece la componente medicinal o curativa que muchas veces albergaban los libros medievales de cocina y se presenta más como una descripción de lo que comía la gente con medios en este época. Las recetas abarcan un largo abanico de ingredientes, desde flores, verduras y especias hasta carne, huevos, leche o cereales. Incluso, propone sustituciones de ingredientes, para adecuar las recetas a los gustos personales y las disponibilidades de cada temporada.

Ilustración : Wikimedia Commons.

« Caldo portugués, tal y como se hacía para la Reina
Haga un caldo muy bueno con magro de ternera y oveja, y una gallina o un gallo joven. Cuando ha hecho espuma, ponga una cebolla troceada (y, si le gusta, un diente de ajo), un poco de perejil, una ramita de tomillo, menta, un poco de melisa, semillas de cilandro rotas, un poco de azafrán, un poco de sal, pimienta y un clavo. Cuando la preparación ha hervido, y que el caldo está bueno, lo puede beber así, o eche un poco de caldo encima de unas lonchas de pan tostado, y cocerlo, hasta que el pan haya bebido todo el caldo ; entonces, añadir un poco más de caldo, y cocer, y proceder así poco a poco, para el pan se impregne y se hinche (mientras que si echa el caldo de una sola vez, el pan no se hinchará) y crezca como una jalea y entoncés, tendrá una buena sopa. Puede añadir raíces de perejil o puerros, col o endivias, cuando el caldo hierve, y con tiempo suficiente para que se hagan tiernos. En verano, puede poner lechuga, acereda, verdolaga y borraja, o cualquier hierba aromática que le guste. Pero las hierbas verdes le quitan fuerza y cremosidad a la sopa.
El bouillon de santé de la Reina, por la mañana, era eso. Una gallina, un manojo de perejil, una ramita de tomillo, tres de hierbabuena, un poco de melisa, media cebolla grande, un poco de pimienta y sal, y un clavo, bastante agua para cubrir la gallina, y todo eso hervido hasta reducir a menos de una pinta. »

Kenelm Digby, por Anthony van Dyck

« Té con huevos
El jesuita que volvió de China, en 1664, llamado dijó a Mr. Waller que allá proceden a menudo de esta manera. Para casi una pinta de infusión, coger dos yemas de huevos recientemente puestos, y batirlas muy bien con un azúcar muy fino en cantidad suficiente para esta cantidad de licor. Cuando estén bien mezclados, verter el té encima de los huevos y el azúcar, y revolver todo bien. Bébalo caliente. Eso es para cuando llega a casa después de realizar gestiones fuera y tiene mucha hambre y no es hora ni conveniente de hacer una comida consistente. Eso satisface todas las necesidades del estómago, vuela de repente a través de todo el cuerpo y en las venas, da muchas fuerzas y preserva durante un buen momento de la necesidad de comer. Mr. Waller descubrió que todos estos efectos se deben a los huevos. Dijo que aquí dejamos el agua caliente demasiado rato encima del té, lo cual hace que se disuelven las calidades saludables de la hierba. El agua no debe permanecer encima del té más rato que el tiempo de decir el Psalmo del Miserere muy despacio. Entonces verterla encima del azúcar o del azúcar con huevos. Es cuando tiene la parte espirirtual del té, que es mucho más activa, penetrativa y natural. Puede coger un poco más de hierba, aproximadamente una dracma de té servirá para una pinta de agua, lo que corresponde a tres bebidas ordinarias. »

Ilustración : Wikimedia Commons.

François Massialot – Nouveau Cuisinier royal et bourgeois

François Massialot (ca. 1660-1733) fue un cocinero francés que trabajó para las más ilustres mesas de la época. En 1691, se publica su Nouveau Cuisinier royal et bourgeois (Nuevo Cocinero real y burgués), seguramente el libro de cocina más importante de la época, después del Cuisinier françois de La Varenne. Hasta 1730, el libro se reeditará, modificará y ampliará múltiples veces, hasta el punto de pasar a tres volúmenes en lugar del volumen único que constituía la primera edición. Su originalidad radica en que presenta menus y recetas por orden alfabético, abriendo la moda de los diccionarios de recetas. Dos clásicos de la repostería hacen su aparición, con el nombre que se les conoce : el merengue y la crème brûlée.

Ilustración : Gallica.

« Manera de hacer col rellena como entrante

Georg Dionysius Ehret – Brassica capitata alba

Coger una col grande. Quitarle el pie y parte del cuerpo. Blanquearla. Sacarla del agua y extenderla encima de la mesa, de manera que las hojas se mantengan juntas. Cuando las hojas están bien extendidas, colocar dentro un relleno compuesto de carne de aves, algún trozo de pierna de ternera, panceta, grasa de jamón cocido, trufas y champiñones ; picar perejil y cebollino, un diente de ajo ; sazonar con hierbas finas y especias, miga de pan, dos huevos enteros y dos o tres yemas, todo bien picado. Una vez la col rellena de esta preparación, cerrarla, darle la vuelta y atarla y colocarla en una olla. Al mismo tiempo, coger lonchas de pierna de ternera, colocarlas en una cazuela, como para hacer jugo. Dorar la carne un poco, añadirle harina y dorar de nuevo todo junto. Mojar con un buen caldo, sazonarlo con hierbas finas y trozos de cebolla. Cuando esté medio hecha la carne, colocarla junto a su jugo y con la col ; cocer todo junto, teniendo cuidado de no poner demasiada sal. Cuando esté todo cocido, habrá que colocarlo en una fuente, sin caldo, echar encima una salsa, a la Saingaraz u otra. Servir caliente. »

Ilustración : Wikimedia Commons.

« Merengues
Los merengues no son más que cosas de oficiales, pero como los cocineros los hacen a veces, para rellenar cosas, eso es la manera de hacerlos.
Coger tres o cuatro huevos frescos, según la cantidad que se quiere hacer. Retirar las claras y batirlas hasta que formen nieve. Después, hay que poner corteza rallada de limón verde, tres o cuatro cucharas de azúcar, y todo batido. Se puede también añadir un poco de ámbar preparado. Luego, coger papel blanco, & con una cuchara, formar los merengues redondos u ovalados, a su gusto, del tamaño de una nuez, dejando espacio entre uno y otro. Coger azúcar en polvo en la punta de una servilleta, y salpicar los merengues. En la misma mesa en la que los ha preparado, puede colocar la tapa del horno que no haya estado dentro del fuego, pero sólo con el fuego por encima y cubrir los merengues para que cojan un color de cenizas. No deben tener fuego por debajo. Una vez cocidos y bien glaseados, quitarlos del papel. Puede poner dentro un grano de fruta, o frambuesa, o cereza o fresa, según la temporada y juntar con otro merengue para hacer gemelos. »

Eliza Smith – The Compleat Housewife, or Accomplish’d Gentlewoman’s Companion

The Compleat Housewife, or Accomplish’d Gentlewoman’s Companion (La ama de casa completa, o El Compañero de la gentlewoman cumplida), escrito por Eliza Smith y publicado en Londres en 1727, es el primer libro de cocina publicado en Estados Unidos. No se trata sólo de un libro de cocina, también contiene consejos domésticos de todo tipo, pintura, limpieza… La publicación de este libro en Estados Unidos, en 1742, fue un intento de proponer a las amas de casa americanas una obra que les permitiera estar a la última moda londinense. Escrito por una mujer y destinado a un público femenino, The Compleat Housewife se presenta como una colección de centenares de las recetas más apreciadas, en cocina, pastelería, conservas, pasteles, cremas, mermeladas, vinos, cordiales.

Ilustración : Google Libros.

« Para hacer tarta de perifollo o de espinacas
Cortar en tiras pequeñas un galón de espinacas o de perifollo, añadir media libra de mantequilla derretida, la pulpa de tres limones, sin la piel ni las semilas, la corteza de dos limones, una libra de azúcar ; poner todo en una bandeja con masa de buñuelos por debajo y encima y hornear. Cuando está cocido, cortar la tapa y poner nata o crema encima como para la tarta de manzanas. Echar azúcar encima, servir fría. »

Hannah Glasse – The Art of Cookery made Plain and Easy

The Art of Cookery made Plain and Easy (El Arte de la cocina hecho fácil), de Hannah Glasse, se publicó en 1747 y constituyó una de las referencias más importantes de la cocina casera en Inglaterra, en las colonias americanas, y en general en los países de habla inglesa, hasta el principio del siglo XIX. Destinado a los empleados de casa y escrito en un lenguaje familiar, como quien explica una receta a un familiar, el libro presenta recetas que todavía se comen hoy en día. Aparecen las primeras de comida india, que actualmente son pilares de la cocina inglesa, y la autora expresa una clara desaprobación en cuanto a los estilos culinarios franceses.

Ilustración : Archive.org.

« Para hacer un curry, según el método indio
Coger dos pollos pequeños, quitarles la piel y cortarlos como para sofreír, lavarlos y cocerlos en aproximadamente un cuarto de agua durante cinco minutos, luego sacar el caldo y poner los pollos en un plato limpio ; coger tres cebollas grandes, desmenuzarlas y freírlas en aproximadamente dos onzas de mantequilla ; luego añadir los pollos y freírlos hasta que se queden dorados ; coger un cuarto de onza de cúrcuma, una cuchara grande de jengibre, pimienta picada y un poco de sal a su gusto ; esparcir todos estos ingredientes encima de los pollos mientras se fríen, verter el caldo y dejar cocer cerca de media hora ; luego añadir un cuarto de pinta de nata, el zumo de dos limones y servir. El jengibre, la pimienta y la cúrcuma deben molerse muy finamente.
Para hervir arroz
Poner dos cuartos de agua en una pinta de arroz. Dejar hervir hasta que crea que está hecho. Entonces añadir una cuchara de sal, y verter a un colador. Dejar cinco minutos cerca del fuego para que se seque y servir en un plato tal cual. »

Juan de la Mata – Arte de repostería

Poco se sabe de Juan de la Mata, sino que fue un repostero español del siglo XVIII, natural de un pueblo de León y que fue jefe en las cortes de Felipe V y Fernando VI. Su repostería, influenciada por las corrientes italianas y francesas, dió lugar a la publicación en 1786, de su Arte de repostería.

Ilustración : Al Andalús.com.

« Compota de frambuesa
Es la frambuesa un género de fruta muy símil a la fresa, sólo que es de un olor más fragrante y suave, con un género de pelusilla muy sútil, y su color muy encendido. Críanse en una especie de zarzas, y echa unas varitas algún tanto espinosas, de lo largo de una vara ; hállanse generalmente dos especies : ambas muy buenas, unas silvestres, y otras domésticas, que se crían en los jardines.
Tomaránse hasta en cantidad de una libra, y bien limpias, así enteras, se echarán en agua fría ; y de allí, después de bien enxutas en el cedazo, se cocerán en azúcar preparado a la fuerte pluma, en que sólo darán un lento hervor, y después de frías, se podrán servir en el modo ordinario en su almivar. »

« Pastillas de chocolate
En una libra de azúcar cocido a la primera pluma, y antes clarificado, se echarán dos onzas de chocolate menudamente raspado, removiéndole con la cuchara para que se deshaga y mezcle ; y así caliente, se pondrá en los moldes o vasijas. »

Cajsa Warg – Hushållningen För Unga Fruentimber

El libro de cocina sueca más conocido de la historia es, sin duda Hjelpreda I Hushållningen För Unga Fruentimber (Asistente para llevar casas destinado a mujeres jóvenes), escrito por Anna Christina Warg (conocida como Cajsa Warg, 1703-1769). Warg fue cocinera y gobernanta de diversas casa poderosas de Estocolmo. El libro, publicado por primera vez en 1755 y reeditado unas catorce veces hasta 1822, traducido al alemán y el finés, es un tratado de economía doméstica : además de numerosas recetas de cocina, contiene diversos consejos para llevar el hogar. Fue una guía de economía doméstica para varias generaciones de mujeres, hasta que se quedó obsoleto por la llegada del equipamiento moderno en los hogares suecos. En cuanto a las recetas de cocina, se trata de un documento valioso ya que describe la cocina sueca antes de la introducción de las patatas, que todavía hoy constituyen un ingrediente básico de esta cocina.

Ilustración : Wikimedia Commons.

Joseph Gilliers – Le Cannaméliste français

Le Cannaméliste français, ou Nouvelle instruction pour ceux qui désirent d’apprendre l’office (El Cannaméliste français, o Nueva instrucción para los que desean aprender el oficio), es uno de los tratados de cocina franceses más conocidos del siglo XVIII. Su autor, llamado Joseph Gilliers (16?-1758), era el jefe de cocina del rey de Polonia. El título hace referencia a la cannamelle, antigua palabra francesa para nombrar la caña de azúcar. Efectivamente, el azúcar ocupa mucho lugar en este libro destinado a los debutantes : mermeladas, pastas, bizcochos, caramelos, turrones, frutas confitadas, helados, constituyen la mayor parte del libro. De este libro sólo se realizaron dos ediciones, en 1751 y en 1768 ; las dos ilustradas por preciosas láminas representando elegantes piezas de orfebrería realizadas con azúcar caramelizado.

Ilustración : Gallica.

Joseph Gilliers – Le Cannaméliste français

« Queso de café
Coger tres pintas de nata y veinticuatro huevos. Separar las yemas de las claras. Colocar las yemas en una sartén. Diluir la nata con las yemas y poner a cocer a fuego lento, sin dejar de remover con una espátula, hasta que se vea que la mezcla quiere hervir. Sacar del fuego y tamizar la mezcla. Colocar la crema en una tarrina.
Tenga especial atención en que la nata en verano suele cortarse. Por lo tanto, hay que cocer la nata a parte, y luego diluirla con las yemas. De esta manera, si la nata se corta, por lo menos, no perderá los huevos.
Esta crema sirve para hacer quesos helados, de pistachos, de café, de canela, de clavo, de vainilla, de azafrán, a la italiana… etc.
Coger un cuarto de café bien torrefacto y bien molido. Hacer un café fuerte, es decir ponerle la mitad de agua de lo necesario para prepararlo como bebida. Dejar reposar en las cenizas calientes. Sacarlo y mezclar con una pinta de la crema preparada anteriormente. Añadir azúcar en polvo y tamizar. Dejar reposar al menos una hora. Luego sacar del molde y servir. »

Ilustración : Gallica.

Juan de Altamiras – Nuevo Arte de Cocina

Juan de Altamiras es el pseudónimo de un fraile franciscano llamado Raimundo Gómez (?-1769). En 1745 escribió Nuevo arte de cocina, en el que rescata su experiencia en el convento zaragozano de San Diego. Lejos del nivel adquisitivo de otros textos culinarios de la época, el « arte de cocina » de Altamiras, basado en escasos recursos, se destinaba a los frailes que optaban por una vida de sobriedad y a los indigentes que eran alimentados por beneficencia. En su libro, Altamiras alaba el buen hacer del cocinero virtuoso que puede mediante su habilidad disimular la escasez y explica los métodos de cocina, el aprovechamiento de los recursos y la elaboración de platos aceptados por las costumbres gastronómicas de la España del siglo XVIII. Se trata actualmente de un valioso testimonio de la alimentación de las clases populares españolas de esta época.

Ilustración : Universidad de Navarra.

« Pavo asado con verdura.
Despues de bien limpio el pavo grueso, le cortarás los alones y cuello, le recogorás los garrones ácia la rabadilla, de rnodo que haga poco bulto, lo cocerás, y cocido lo compondrás así: le pondrás dentro tocino frito, en poca cantidad, cogollos de lechuga, pencas de cardo, cocídas antes con agua y sal, un polvo de pimienta y sal; acomodarás el pavo en una tortera, lo bañarás bien con manteca de puerco, sal y pimienta, lo llevarás al horno, tendrás cuidado de darle algunas vueltas; y quando estuviere asado, tomarás una escudilla de vino blanco bueno, lo rociarás bien, lo volverás al fuego, y se pondrá tierno con el víno; pondrás pedazos de cardo y lechugas emperdigadas, como está dicho en la sustancia del pavo, con unas lonjas de tocino largas y estrechas, fritas lo volveverás al fuego, hasta que tomen del recado las verduras, cón un pulvo de canela, por encima: son de tanto gusto las yerbas, como el pavo. »

Johann Dietrich Findorff – tudie von verschiedenen Kleintieren und Insekten (detalle)

« Almondiguillas de ranas.
Quitarás la carne de las piernas, la capolarás con peregil y unas yemas de huevos duros para que abulten; luego tomarás un poco de pan rallado y queso á proporcion, de modo que no se conozca mucho; compondrás el capolado con huevos crudos, sazonarás de sal y todas especias, y harás las almondiguillas sin tocarlas con la mano; tendrás un molde para hacerlas, y sino es mas facil una xícara, mojándola en agua tibia á veces; cogerás del capulado lo que quisieres dentro de la xícara y moviéndola, quedará la almondiguilla hecha con perfeccion, y esta diligencia no escusa la monja mas curiosa, aunque se tenga por la mas limpia: ogee bien las moscas que no tendrá poco que hacer, no se aumente con ellas la pasta; no quisiera que con esta advertencia quedara alguna mosqueada. Prevendrás caldo si puede ser de pescado, y quando menos de garbanzos, las echarás en el hervor y con un par de hervores quedarán cocidas; harás una salsilla de yemas ú de avellanas, las servirás con poco caldo; y sábelo para todo guiso y particulamente en el pescado, es la mayor falta la sobra. »

Ilustración : Wikimedia Commons.

Amelia Simmons – American Cookery

El primer libro de cocina estadounidense enteramente gestado en Estados Unidos se titula American Cookery: Or, the Art of Dressing Viaands, Fish, Poultry and Vegetables, and the Best Modes of Making Puff-Pastes, Pies, Tarts, Puddings, Custards and Preserves (La cocina americana, o el arte de aliñar viandas, pescados, volatería y vegetales, el mejor modo de hacer pastas ligeras, tartas, pasteles y conservas). Fue redactado por una mujer, Amelia Simmons, y se publicó en 1796. Este pequeño volumen de 47 páginas, que llegó a ser muy popular en su época, refleja una cultura culinaria norteamericana emergente, con sus ingredientes propios (el famoso pavo asado o el maíz, por ejemplo) y constituye una valiosa fuente de información sobre los orígenes de la cocina de este país.

Ilustración : American Treasures of the Library of Congress.

Tarjeta de « Thanksgiving », con el tradicional pavo asado, 1900

« Para rellenar y asar un pavo
Una libra de pan de trigo rallado, 3 onzas de sebo de ternera, 3 huevos, un poco de tomillo, mejorana, pimienta y sal, y ciertas personas le añaden un cuarto de pinta de vino. Llevar el ave con eso y cocerla, colgarla en un buen fuego constante, rocíando a menudo con sal y agua, y asar hasta que el pecho eche vapor ; poner un tercio de libra de mantequilla al jugo, espolorear harina encima del ave y rociar con el jugo ; servir con cebollas hervidas y salsa de arándanos, mangos, encurtidos o apio.

2. Ciertas personas no ponen hierbas finas, y añaden perejil con patatas.
3. Hervir y hacer un puré con 3 patatas, mojarlas con mantequilla, añadir hierbas finas, pimienta, sal. Rellenar y asar como queda descrito anteriormente. »

Ilustración : New York Public Library.

« Cookies
Una libra de azúcar, hervido suavemente con media pinta de agua, espumar bien, añadir dos cucharillas de carbonato de potasio disuelto en leche, luego dos libras y media de harina, frotar con 4 onzas de mantequilla, y dos cucharas grandes de semillas de cilandros, finamente molidas, mezclar con lo anterior. Hacer rollos de media pulgada de espesor y cortar con la forma deseada. Cocer quince o veinte minutos en un horno no muy caliente. Bueno tres semanas. »

Más lecturas
  • Il Cuoco piemontese (El Cocinero piamontés), reeditado 25 veces entre 1766 y 1855, e inicialmente y curiosamente publicado en París. Contiene pocas recetas modernas italianas : poca pasta, poco arroz, ninguna receta de polenta, pero sí numerosas recetas de sopas y verduras, y de carne (mucha ternera).

S. XIX – S. XX

Émile Friant – Les Canotiers de la Meuse (detalle, 1888)

Ilustración : Wikimedia Commons.

Carducius Plantagenet Ream – Dessert nº4

A partir del siglo XIX, las mujeres empiezan a ocupar cada vez más protagonismo en la redacción de libros de cocina. Sin embargo, si ellas centran sus esfuerzos en la cocina casera y familiar de una clase media, aparecen en esta época textos culinarios para el ámbito profesional y, en regla general, siguen siendo obras redactadas por hombres…
Por otro lado, los libros de cocina de esta época empiezan a ser más precisos, más detallados : las cantidades de ingredientes, la temperatura del horno, son detalles que hacen ya su aparición…
Mientras que durante siglos, la cocina europea ha ido enriqueciéndose de ingredientes de otros continentes (las especias asiáticas, los productos del Nuevo Mundo…), a partir del siglo XIX, se observa que, debido a la colonización casi mundial, el estándar de la cocina europea parece imponerse. También se desarrollan los grandes restaurantes en las capitales, siguiendo el modelo parisino.

Ilustración : Wikimedia Commons.

Alexandre Viard – Le Cuisinier royal

Le Cuisinier royal (El Cocinero real) de Alexandre Viard tiene una historia editorial muy curiosa. Publicado por primera vez en 1806 bajo este título, fue reeditado hasta 32 veces a lo largo del siglo, cambiando de título según el contexto político de la época : en época de Napoleón, la novena edición se publicó con el título de Le Cuisinier imperial (El Cocinero imperial). En 1817, bajo la Restauración, se tituló de nuevo Le Cuisinier royal, para en 1822 cambiar de nuevo y llamarse Le Cuisinier national (El Cocinero nacional). Tantas reediciones son señal de que Le Cuisinier royal fue un éxito de ventas durante este revuelto siglo XIX. Viard era cocinero y ocupó el puesto de jefe de cocina de Napoleón. En su libro propone recetas y salsas de la cocina burguesa del siglo XIX : blanquette a la burguesa, filetes de faisán con trufas, gallina a la mantequilla de cangrejo de río…

Ilustración : Kansas State Libraries.

« Palomas à la crapaudine, à la burguesa
Hay que recoger las patas de las palomas por dentro, flamearlas, quitar las plumas, cortar desde la punta del estómago hasta la bolsa, sin separarlas. Aplastar las palomas dando un golpe sobre la espalda. Sazonarlas y poner en el grill. Pondrá una cuchara grande de chalotes picadas, tres cucharas de vinagre, medio vaso de agua, un poco de sal y pimienta. Hervir todo junto. Una vez asadas las palomas, echar esta salsa encima. »

« Helado de chocolate con crema
Para una pinta doble de crema, pondrá nueve yemas muy frescas, que mezclará con la crema y media libra de azúcar. Pondrá a cocer a fuego lento ; cuando esté en su punto, derretirá media libra de chocolate en un vaso de agua. Cuando esté derretido el chocolate, lo mezclará con la crema. Colarlo todo y poner a helar. »

Antonin Carême – Le Cuisinier parisien

Antonin Carême (1784-1833) ocupa un lugar particular en esta galería de retratos de cocineros y autores de libros de cocina. Conocido como el « rey de los chefs y el chef de los reyes », fue el primero en llevar este término de chef (jefe de cocina). Pastelero virtuoso, famoso por sus pièces montées, eminente representante de la haute cuisine francesa, Carême fue autor de varios libros en los que eleva la cocina al nivel de ciencia. Sus tratados de pastelería en particular vienen ilustrados por láminas espectaculares dibujadas por el propio Carême.

Ilustración : HathiTrust Digital Library.

« Tortilla soufflée con marrasquino
Poner en una tarrina seis yemas, seis onzas de azúcar en polvo, seis macarrones dulces, un poco de sal y una buena cuchara de marrasquino. Mezclarlo todo unos minutos ; batir las claras de los huevos e incorporar al resto. Verter en una sartén en la que se habrá derretido previamente dos onzas de mantequilla. Cuando la tortilla empieza a calentarse, hacerla saltar para darle la vuelta. En cuanto empieza a coger color, doblarla y verterla en una bandeja de plata. Tenga cuidado en doblar las esquinas por debajo, para que parezca más redonda y apetitosa. Poner a horno moderado ; cuando coja un color amarillento, espolvorear encima azúcar en polvo muy fino. Glasear a la llama. »

Eliza Leslie

Entre 1828 y 1854, la americana Eliza Leslie publicó numerosos títulos ( entre otros, Miss Leslie’s complete cookery: Directions for cookery, in its various branches, Seventy-five receipts for pastry, cakes, and sweetmeats) que hicieron de ella la autora de libros de cocina más importante de su época. Sus libros se componen de la mejor cocina regional americana y de las recetas francesas que consideró poder adaptarse a las cocinas americanas. Esta autora también publicó varios libros de economía doméstica, de educación para mujeres…

Ilustración : Portraits of American Women Writers.

« Pudding de boniato
Un cuarto de libra de boniato hervido.
Tres huevos.
Un cuarto de libra de azúcar en polvo.
Un cuarto de libra de mantequilla fresca.
Un vaso de vino mezclado con brandy
Medio vaso de agua de rosas
Una cucharilla de especias mezcladas, nuez moscada, macis y canela
Preparar las especias, dejando una menor proporción de macis que de nuez moscada y canela.
Hervir y pelar boniatos, y cuando se hayan enfriado, pesar un cuarto de libra. Hacer un puré, muy suavemente, con el boniato, y pasarlo a través de un tamiz. Mezclar el azúcar y la mantequilla en una crema.
Batir los huevos y mezclarlos con la mantequilla y el azúcar, y el boniato. Añadir poco a poco el licor, el agua de rosas y las especias. Removerlo todo muy enérgicamente.
Colocar masa de hojaldre sobre una bandeja. Poner la mezcla dentro y hornear media hora a fuego moderado.
Espolvorear azúcar encima. »

Jean Anthelme Brillat-Savarin

Jean Anthelme Brillat-Savarin (1755-1826) fue un famoso gastrónomo francés. Alcalde de un pueblo cerca de los Alpes antes y después de la Revolución Francesa, era un hedonista convencido. Aunque publicó varias obras de economía política y de derecho, es recordado por su Physiologie du goût, ou méditations de gastronomie transcendante (Fisiología del gusto, o Meditaciones de gastronomía trascendente) que se publicó por primera vez, sin nombre de autor, en 1825, dos meses antes de su muerte. En 1838, se volvió a publicar el texto, acompañado de un prólogo famoso del escritor Honoré de Balzac : Traité des excitants modernes (Tratado de los excitantes modernos).
Más que un libro de recetas, el tratado de Brillat-Savarin recoge meditaciones sobre las técnicas culinarias, las clases de ingredientes, los placeres de la mesa, la gula e incluso sobre la forma de comer de distintas clases sociales. En todo momento, estas meditaciones rebosan de filosofía epicúrea. Para él, la comida más sencilla puede ser fuente de placer, siempre que se haya preparado artísticamente.
Como anécdota, comentaremos que se le considera como el padre de las dietas bajas en hidratos de carbono, ya que consideraba que el azúcar y la harina blanca eran causa de la obesidad y en su lugar, proponía el consumo de ingredientes ricos en proteínas.

Ilustración : Wikimedia Commons.

Françoise de Bonneville – Mujer tomando el baño con una taza de chocolate

« Propiedades del chocolate
El chocolate ha dado lugar a numerosas disertaciones, cuyo objetivo era determinar su naturaleza y propiedades, y ubicarlo en la categoría de los alimentos calientes, fríos o temperados, y hay que reconocer que estos sabios escritos poco han servido para la averiguación de la verdad.
Pero, con el tiempo y la experiencia, estos dos grandes maestros demostraron que el chocolate, preparado con cuidado, es un alimento tan saludable como agradable ; que es nutritivo, de fácil digestión, que no tiene para la belleza los inconvenientes que se le reprochan al café, del que es, al contrario, el remedio ; que es muy conveniente para las personas que se dedican a una gran contención de la mente, a los trabajos del púlpito o de abogados, y sobre todo para los viajeros ; que por fin conviene a los estómagos los más débiles ; que ha dado buenos resultados en las enfermedades crónicas, y que se está convirtiendo en el último recurso en las afecciones del píloro.
[…] Cuando uno ha almorzado completamente y copiosamente, si traga después una grande taza de buen chocolate, habrá digerido perfectamente tres horas después y podrá cenar. Por el amor de la ciencia y a fuerza de elocuencia, hice probar este experimento a muchas señoras, que aseguraban que se morirían; siempre les ha sentado de maravilla y no dejaron de alabar el profesor.
Las personas que gastan el chocolate, son las que gozan de una salud más constantemente igual, y que están menos sujetas a una multitud de pequeños achaques que fastidian la felicidad de la vida ; su gordura es también más estacionaria : son dos ventajas que cada uno puede averiguar en su sociedad, y entre las personas de las que se conoce la dieta. »

Ilustración : Wikimedia Commons.

Eliza Acton – Modern Cookery for private families

Modern Cookery for Private Families (Cocina moderna para familias privadas, 1845) de Eliza Acton, es posiblemente el primer libro inglés de cocina básico, destinado a un ámbito doméstico. Elizabeth Acton (1799-1859) era poeta y cocinera y fue una de las primeras en introducir la lista detallada de ingredientes con las cantidades exactas y en sugerir el tiempo de cocción para cada receta. Su libro fue reimprimido numerosas veces hasta 1914 y sus recetas todavía se usan actualmente. En el libro de Acton, aparece por vez primera una receta de coles de Bruselas.

Ilustración : Google Libros.

Eliot Hodgkin – Siete coles de Bruselas

« Estas pequeñas y delicadas coles, que raramente llegan a crecer más que una nuez grande, deberían recogerse cuando están frescas. Quitarles las hojas descoloradas, cortar los tallos y lavar las coles cuidadosamente. Echarlas en una cazuela con agua salada y hervirlas rápidamente entre ocho y diez minutos; escurrirlas muy bien y servirlas encima de una loncha gruesa de pan tostado, con mantequilla en los dos lados. Servir una buena mantequilla en la mesa, junto con las coles. Eso es la manera belga de preparar esta excelente verdura que se sirve en Francia con una salsa encima o que se echa en una olla con un poco de mantequilla, pimienta y sal : una cuchara de salsa de ternera (y a veces, un poco de zumo de limón) se añade cuando las coles están perfectamente mezcladas.
8 a 10 minutos. »

Ilustración : Wikimedia Commons.

Isabella Beeton – The book of household management

De las 1112 páginas que componen el popular Mrs Beeton’s Book of Household Management (El libro de economía doméstica de la Sra Beeton), casi 900 contienen recetas de cocina. Isabella Beeton (1836-1865) era la esposa de un editor londinense. Empezó escribiendo artículos de cocina y de economía doméstica, que se publicaban en las revistas editadas por el Sr. Beeton. Poco a poco, su contribución se convierte en un suplemento mensual de la revista The Englishwoman’s Domestic Magazine, suplementos en los que además de la cocina se trataban temas tan diversos como la moda, el cuidado de los niños, la crianza de animales, los venenos, la religión, las ciencias… Hasta que en 1861, se publicaron todos los suplementos en un volumen único, la primera edición de The Book of Household Management, también conocido como Mrs Beeton’s Cookbook, por la gran cantidad de recetas, ilustradas por grabados en color, que lo componen. Las recetas propuestas por la Sra Beeton no son recetas originales : el libro es una recopilación de recetas conocidas por la época y la autora comparte con Eliza Acton el hecho de ser de las primeras en presentar las recetas en la forma que las conocemos actualmente : con la lista de ingredientes y sus cantidades detalladas y los tiempos de cocción exactos.

Ilustración : New York Public Library.

Isabella Beeton – The Book of Household Management

« Receta 1081 : Alcachofas fritas
(Entremés, o plato pequeño, para acompañar un segundo plato.)
Ingredientes : 5 o 6 alcachofas, sal y agua. Para la masa : ¼ de libra de harina, un poco de sal, la yema de un huevo, leche.
Método : Cortar y hervir las alcachofas, y rociarlas con zumo de limón, para que se queden blancas. Cuando están bastante tiernas, sacarlas, quitar los pelos, y cortar los fondos ; colocar cada trozo en la masa, freírlos en grasa caliente, y preparar el plato con perejil picado. Servir con mantequilla.
Tiempo : 20 minutos para hervir las alcachofas, 5 a 7 minutos para freírlas.
Cantidad : 5 o 6 para 4 o 5 personas.
Temporada : de julio a principios de Septiembre. »

Ilustración : New York Public Library.

Jules Gouffé – Livre de cuisine, Lámina explicativa de la técnica de cortar pollos

Jules Gouffé (1807-1877) es un famoso cocinero y pastelero francés, a menudo llamado « el apóstol de la cocina decorativa ». Hijo de un pastelero parisino, cuyas pièces montées fueron apreciadas por Carême, aprende el oficio primero al lado de su padre y más tarde, con el mismo Carême. En 1840 abre su propia pastelería en Paris y logra el reconocimiento de la sociedad parisina. En 1867, publica su primer libro : Le Livre de Cuisine : comprenant la cuisine de ménage et la grande cuisine (El Libro de cocina : contiene la cocina casera y la gran cocina), que pronto será seguido de Recettes pour préparer et conserver les viandes et les poissons salés et fumés, les terrines, les galantines, les légumes, les fruits, les confitures, les liqueurs de famille, les sirops, les petits fours (Recetas para preparar y conservar las carnes y los pescados salados…, 1869), Le Livre de soupes et des potages contenant plus de 400 recettes de potages français et étrangers (El Libro de sopas, con más de 400 recetas francesas y extranjeras, 1872) y Le Livre de pâtisserie (El Libro de repostería, 1873).

Ilustración : Wikimedia Commons.

Como lo indica el subtítulo, Le Livre de cuisine se compone de dos partes, una primera dedicada a la cocina casera, sin complicaciones y al alcance de los cocineros noveles, y la otra a la grande cuisine, la de los restaurantes. Explica los utensilios y aparatos utilizados, las cantidades y los tiempos de cocción. Gouffé hasta llegó a encargar varias láminas dibujadas, con el fin de explicar mejor ciertos conceptos. El libro contiene 500 recetas, algunas de las cuales se las explicaron compañeros suyos al autor.

Jules Gouffé – Livre de cuisine, Timbale à la milanaise

« Patatas cocidas con leche
Pelar y hervir 1 kilo de patatas de Holanda, en dos litros de agua con un poco de sal. Tienen que cocer muy suavemente para que no se derritan.
Cuando están cocidas, escurrirlas, pelarlas y cortarlas en rodajas de 8 milímetros de grosor.
Ponerlas en una cazuela grande, añadiendo 5 decilitros de leche. Cocer durante 10 minutos, luego añado 40 gramos de mantequilla cortada en 6 trozos, y un poco de sal.
Remover hasta que la mantequilla esté completamente derretida.
Servir. »

Ilustración : Wikimedia Commons.

Jules Gouffé – Livre de cuisine, Postres variados

« Gelée de macédoine au vin de champagne (Gelatina de macedonia al vino de champagne)
Poner en una cazuela 55 gramos de gelatina, 4 hectogramos de azúcar, 3 claras de huevos que batirá y que remojará con 1 litro de agua, el zumo de un limón.
Verter el agua y las claras sobre la gelatina y el azúcar.
Poner al fuego, sin dejar de batir hasta que empiece a hervir.
Cuando hierve, sacar un minuto del fuego y tamizar varias veces hasta que la mezcla salga clara.
Dejar que enfríe completamente. Añadir 4 decilitros de vino de Champagne.
Preparar una macedonia de frutas, con peras cortadas del tamaño de aceitunas grandes, manzanas cortadas de la misma manera, cerezas confitadas, ciruelas y albaricoques confitados.
Poner un molde en el hielo.
Verter la gelatina en el molde, hasta la altura de medio centímetro.
Colocar en el fondo, encima de la gelatina, una capa de frutas.
Cubrir las frutas de gelatina.
Continuar alternando capas de gelatina y de frutas hasta llegar a un centímetro del borde del molde. Dejar que cuaje y terminar de rellenar sólo con gelatina.
Cubrir con una tapa, colocando hielo por encima.
Dejar reposar dos horas, sacar del molde y servir. »

Ilustración : Zu Tisch – À Table!

Alexandre Dumas

En 1869, Alexandre Dumas, agotado, medio arruinado va a Bretaña a descansar y, quizás para compensar su falta de apetito, empieza a escribir su Grand Dictionnaire de cuisine (Gran Diccionario de cocina). Dirigido tanto a los especialistas como a los neófitos, tiene como objetivo la redacción de un libro a la gloria de la buena comida, en la que se enumerarían todos los elementos inherentes a la cocina : platos, ingredientes, técnicas, utensilios, accidentes… Los artículos del Dictionnaire, más o menos largos y documentados, vienen embellecidos de anécdotas históricas, vividas (o inventadas), de extractos literarios, o de comentarios personales con poca relación con la cocina (por ejemplo, unas consideraciones sobre la utilización del motivo de la hoja de acanto en arquitectura…). Sus numerosos viajes fueron ocasión de probar otros sabores y de recoger recetas de toda Europa. La cocina siempre ocupó un gran lugar en la vida de Dumas : siempre organizaba fiestas, cenas fabulosas para las cuales no desdeñaba ponerse en los fogones… Su obra narrativa está plagada de referencias gastronómicas, como por ejemplo, los banquetes de los Mosqueteros o las cenas refinadas de Monte-Cristo…

Ilustración : Gallica.

Alexandre Dumas cenando con Eugène Delacroix, Georges Sand, Charles y Marie Nodier – Grabado anónimo del S. XIX

Dumas entregó el manuscrito a su editor en marzo 1870. Muere en el mes de diciembre siguiente, sin haber visto publicado su obra, la cual, después de haber sido supervisada por un cocinero (que no dudará en apropiarse alguna recetas), verá la luz en 1873. El Grand Dictionnaire de cuisine es una guía más que un manual. Efectivamente, las recetas son bastante difíciles de seguir : lista de ingredientes incompletas, ingredientes « exóticos » – pies de elefantes o chuletas de oso del Pirineo, por ejemplo -, cantidades aproximadas… El objetivo de Dumas es iniciar en el arte de la cocina, animando a que sus lectores se acerquen a los fogones y desarrollen su propia creatividad e inventiva…

Ilustración : Joconde, Portail des collections des musées de France.

Alexandre Dumas – Grand Dictionnaire de cuisine

« Tostadas de anchoas
Freír en aceite unas rebanadas de pan, finas y largas. Prepararlas en una bandeja vertiendo encima una salsa hecha con aceite de oliva virgen, zumo de limón, pimienta, perejil y cebollino. Colocar encima de las rebanadas filetes de anchoas que habrá lavado previamente con vino blanco. »

« Huevos con parmesano
Ponga todos los huevos que quiera en una cazuela, con parmesano, un poco de pimienta, nada de sal. Batir los huevos como para hacer tortilla ; hacer cinco tortillas pequeñas. Pongan encima parmesano rallado. Enrollar la tortilla y colocarla en la bandeja que piensa utilizar para servir. Echar por encima el parmesano. Limpiar la bandeja. Colocarla al horno o con una tapa. Sólo hace falta un cuarto de hora para glasear y cocer el parmesano ; pero sobretodo hay que servirlo caliente. »

« Fritura de verdolaga a la Milanesa
Macerar durante varias horas tallos de verdolaga enteros en zumo de limón, canela, y azúcar en polvo. Pasarlos después en una masa de freír, mezclada con claras de huevos batidas y un poco de aguardiente. Cocer a fuego lento y servir caliente. »

Ilustración : Gallica.

Pellegrino Artusi – La Scienza in cucina e l’arte di mangiar bene

Pellegrino Artusi (1820-1911) era un crítica literario, escritor y gastrónomo italiano nacido en la provincia de Emilia-Romaña. Al haber sido la droguería familiar víctima de unos bandidos, la familia Artusi se trasladó en 1865 a Florencia, y Pellegrino decidió dedicarse a sus dos pasiones : la literatura y la gastronomía. Al principio no tiene demasiado éxito y en 1891 publica, pagando él los gastos, La scienza in cucina e l’arte di mangiar bene (La Ciencia en cocina y el arte de comer bien). Este libro, manual de cocina y recopilación de recetas a la vez, es el resultado de las notas que ha ido tomando durante sus viajes en las regiones italianas. El libro tiene en seguida muy buena acogida por parte del público y las reediciones se van sucediendo, aumentando cada vez el número de copias. Escrito unos veinte años después de la unificación de Italia, este libro fue el primero en recoger en un solo volumen recetas de las diferentes provincias italianas y hace de su autor el padre de la cocina nacional italiana.

Ilustración : Pellegrinoartusi.it.

Pellegrino Artusi

« Gnocchi alla romana
Estas bolas de masa hervida, que he modificado y dosificado de la siguiente manera, espero que les gusten a los que las vayan a probar. Si esto ocurre, haga un brindis a mi salud si yo estoy vivo, o envíeme un requiescat si he muerto.
Harina, 150 gramos.
Mantequilla, 50 gramos.
Queso gruyere, 40 gramos.
Queso parmesano, 20 gramos.
Leche, medio litro.
Huevos, 2.
Se dice que en la mesa el número de invitados no debe ser menor que el número de las Gracias, ni más que el número de las Musas. Si no conoce el número de las Musas, duplique la dosis. Deje que la mezcla cuaje y luego, hacer bolas pequeñas en una bandeja que pueda ir al fuego y sazonar con el resto de la mantequilla en pequeños trozos, y el queso parmesano por encima, pero no en la superficie, dado que el parmesano, con el fuego, suele hacerse amargo. Se doran debajo de una tapa de hierro o en la olla y se sirven calientes. »

Ilustración : Wikipedia.

Jean Baptiste Debret – Voyage pittoresque et historique au Brésil, ou Séjour d’un artiste français au Brésil, Plátano

« Gelato di banane (Helado de plátano)
El plátano, musa paradisíaca de Linneo ; en su país natal se llama comúnmente higo de Adán, o Árbol del paraíso terrestre, porque el pueblo creía que se trataba de la famosa fruta prohibida y porque sus grandes hojas servían para tapar la desnudez de Adán y Eva, después del pecado de desobediencia.
Nació en las Indias y su fruto tiene forma de vainas grandes, de aspecto parecido a un pepino de piel verde, pero suave, de forma triangular. Su pulpa interior tiene un sabor delicado, pero cuando no ha llegado todavía a la madurez perfecta, tiene un efecto bastante astringente ; para hacer el helado, elegir frutos de piel amarilla, ya que son los maduro.
Aquí están las dosis para preparar un helado para seis personas.
Plátanos, 4, correspondiente al peso de 240 g, sin la piel.
Azúcar blanco, 200 gramos.
Un limón de jardín.
Agua, medio litro.
Pasar la pulpa de los plátanos a través de un tamiz, añadir a esto el zumo del limón ; hervir el azúcar en una cacerola durante cinco minutos ; tapar, revolverlo todo bien y verter la mezcla en una máquina para hacer sorbetes, sin ahorrar ni el hielo, ni la sal. »

Ilustración : New York Public Library.

Auguste Escoffier

El « rey de los cocineros » del siglo XX fue Georges Auguste Escoffier (1846-1935). Este chef, restaurador y autor culinario francés, trabajó en establecimientos prestigiosos (el Hotel Ritz de París, o el Carlton de Londres) y fue el primer cocinero en recibir la Legión de Honor. Inspirándose en la técnica de Antonin Carême, simplificando y modernizándola, Escoffier supo elevar el trabajo de cocinero a una profesión de alto nivel, introduciendo meticulosidad, limpieza, disciplina y sobriedad.
Escribió en 1902 su primer libro Le Guide culinaire (La Guía culinaria, edición en inglés), y con esta obra inició una carrera de autor culinario. Le Guide Culinaire es una extensa obra de más de 5000 recetas, que refleja lo mejor de la haute cuisine francesa y se sigue utilizando hoy en día como libro de texto de cocina clásica o como recetario. La descripción de las recetas es muy breve, asumiendo que el lector o conoce o puede documentarse sobre las técnicas y vocabularios nombrados, lo cual hace del Guide culinaire un texto intimidante para los cocineros debutantes.

Ilustración : Archive.org.

« Abricots à la Parisienne (Albaricoques a la Parisina)
Hervir los medio albaricoques en un jarabe perfumado a la vainilla. Enfriar y secarlos. Reconstituir los albaricoques enteros juntando dos mitades con una bola de helado de vainilla, del tamaño de una nuez, en el centro.
Servir los albaricoques encima de unos macarrones grandes, cubiertos de nata montada perfumada con vainilla, en forma de cono y salpimentada de trocitos de avellana garrapiñada. »

Ángel Muro – El Practicón

Ángel Muro (1839-1897) fue un ingeniero, gastrónomo y escritor español. En 1892 publicó el Diccionario General de cocina y en 1894, El Practicón, subtitulado Tratado completo de cocina al alcance de todos y aprovechamiento de sobras. El Practicón es especialmente interesante porque existen muy pocos libros de cocina españoles de finales del siglo XIX, tan prolífico en esta literatura en toda Europa. El libro fue popular hasta finales de los años 20, llegándose a editar hasta 34 veces entre 1894 y 1928.

Ilustración : Archive.org.

Ángel Muro – El Practicón

« Gachas manchegas
Agustín Lhardy, el director en servicio activo de la gastronomía madrileña, es autor de esa fórmula, tan divorciada de los platos de alta cocina, que constituyen la especialidad y la fama de su casa.
« En un poco de aceite frito se echa papada de cerdo cortada en trozos pequeños.
Se retiran estos pedazos cuando están fritos, y en la grasa que resulta se echa pimentón, clavo (muy poco), alcaravea y pimienta, y después se va adicionando poco a poco cierta cantidad de harina de almortas a dorarse en la grasa.
Se va echando luego agua bastante caliente hasta desleír la harina y se hace cocer, moviendo constantemente con una paleta de madera hasta que no sepan a crudas.
Cuando están preparadas la gachas, se colocan los trozos de papada encima. » »

« Tocino de cielo
En dos cuartillos de agua, se clarifican dos libras de azúcar de pilón. Se cuela por manga de fieltro ; después se baten tres docenas de yemas hasta que se liguen en cordoncillo y se mezclan bien. Se sigue batiendo, y luego se coloca en un molde-flanera, o en moldecitos chicos, en dónde se cuece el manjar al baño maría. No se saca del molde el tocino de cielo hasta que esté muy frío. »

Ilustración : Archive.org.

Más lecturas

Charles Ranhofer – The Epicurean

    • Le cuisinier européen : ouvrage contenant les meilleures recettes des cuisines française et étrangères pour la préparation des potages, sauces, ragoûts, entrées, rôtis, fritures, entremets, desserts et pâtisseries (El Cocinero europeo : obra que contiene las majores formulas de las cocinas francesas y extranjeras para la preparacion de sopas, salsas, guisados, entradas, asados, frituras, postres, y pasteleria, 1860), por Jules Breteuil. Este libro obtuvo un éxito importante y fue traducido a varios idiomas.
    • The Epicurean (El Epicúreo, 1894), de Charles Ranhofer. El francés Charles Ranhofer (1836-1899) fue el chef del mítico restaurante de Nueva York, el Delmonico’s durante más de treinta años. The Epicurean es un libro de cocina enciclopédico, al estilo del Guide culinaire de Escoffier, de más de 1000 páginas, y recoge algunas de las recetas que Ranhofer dedicaba a los visitantes ilustres del restaurante : Sarah potatoes, en honor a Sarah Bernhardt, Salad à la Dumas, en honor al padre de los Tres Mosqueteros, o Veal pie à la Dickens y Beetroot fritters à la Dickens, en homenaje al escritor inglés, cuando visitó Nueva York en 1867.
      « Beetroot fritters à la Dickens (Buñuelos de remolacha à la Dickens)
      Cortar remolacha cocida en rodajas de grosor de un octavo de pulgada. Secarlas bien y colocar sobre la mitad de las rodajas una capa de un cuarto de pulgada de la preparación siguiente : freír dos cebollas bien picadas en mantequilla ; añadir cuatro onzas de champiñones picados y un poco de perejil, sal y pimienta ; encima de esta capa, colocar otra rodaja de remolacha. Desde el centro, retirar círculos de una pulgada y media de diámetro. Meter los círculos en mantequilla de freír y freír con aceite muy caliente. Escurrir, secar y servir como guarnición alrededor de una carne. »

Ilustración : The Historic American Cookbook Project.

Lizzie Black Kander – The Settlement Cook Book

  • The Boston Cooking-School Cook Book (El Libro de cocina de la Escuela de Cocina de Boston, 1896) de Fannie Merritt Farmer. Brillante estudiante primero y luego asistente del director en la Escuela de Cocina de Boston, Fannie Merritt Farmer (1857-1915) plasmó su ciencia culinaria en este libro, en un estilo conciso y sencillo, y a base de recetas muy exactas. El libro conoció un inmenso éxito desde su publicación y sigue reeditándose periódicamente hoy en día.
  • The Settlement Cook Book (El Libro de Cocina del Asentamiento, 1901) de Lizzie Black Kander. Lizzie Black Kander colaboraba en misiones judías del estado de Wisconsin, enseñando a chicas jóvenes la cocina y el arte de llevar la casa. Su libro de cocina conoció un enorme éxito y fue reeditado múltiples veces. El dinero recaudado con la venta del libro sirvió para financiar la construcción del edificio del Centro de la Comunidad Judía de la ciudad de Milwaukee.
    « Pelotas sorpresa
    Puré de patatas (patatas hervidas y aplastadas).
    Carne magra picada.
    Mantequilla o grasa.
    Hacer pelotas con el puré de patatas. Hacer un agujero en la parte superior con una cucharilla. Sazonar la carne y colocarla dentro del agujero de la pelota. Poner las pelotas en una bandeja de horno engrasada, con un poco de mantequilla encima de cada pelota. Dorar al horno y servir caliente. »

Ilustración : The Historic American Cookbook Project.

Conclusión

Libros de cocina modernos

Durante el siglo XX, y sobre todo a partir de los años 1970, la utilización de libros de cocina se hace cada vez más corriente hasta llegar a sustituir a la entrañable y familiar transmisión oral. Más recientemente, el libro de cocina evolucionó y se convirtió en éxito de ventas. Enriquecido de fotos y siguiendo las modas culinarias (wok, máquina de hacer pan…), las recetas se adaptan a nuevos criterios de simplicidad y rapidez, al mismo tiempo que de originalidad… La última década ha visto bajar el número de ventas al mismo tiempo que crecía el número de títulos propuestos. El auge de Internet, como en otras materias, ha permitido una nueva forma de acceder a las recetas de cocina, más interactiva y más global : ¿ no es más cómodo utilizar un buscador para encontrar una receta que nos permita consumir los ingredientes que tenemos en la nevera ? ¿y más lógico buscar una receta de cuscús en una web marroquí, o una de paella en una web valenciana ? Numerosas webs son auténticas bibliotecas digitales de recetas de cocina ; por ejemplo Wikilibros o Marmiton.org ofrecen en todo momento miles de recetas, con los más variados ingredientes…

Ilustración : Wikimedia Commons.

Como hemos visto, la mayoría de recetas de nuestro Tesoro Digital se reduce casi a numerar los ingredientes sin detenerse demasiado en los pasos a seguir. Si se atreve a poner en práctica alguna de ellas, la biblioteca no se responsabiliza del resultado final ni de ningún tipo de indigestión.

Referencias

Dossier elaborado por Christine Sétrin, con la colaboración de Ángel Pozo. Biblioteca Municipal de Vila-real. Diciembre 2011.




Julie Green ‘La última cena’ conmemora las últimas comidas de cientos de personas mientras estaban en el corredor de la muerte


https://www.thisiscolossal.com/2026/08/julie-green-last-supper-ceramic-plates-final-meals/


“Nunca tuvo un pastel de cumpleaños, así que le pedimos un pastel de cumpleaños”, se lee en un plato. “Tenía sólo 15 años”, se lee en otro fechado el 23 de julio de 1945, con imágenes de muslos de pollo y sandía. Otro más dice, profusamente, “NINGUNO,” fechado el 22 de mayo de 2002. Éstas son sólo algunas de las piezas cerámicas que componen la extensa serie La Última Cena de la artista Julie L. Verde (1961-2021).


Entre 1999 y 2001, Green recolectó una variedad de platos y placas de cerámica producidos en masa, y volvió a cocerlos con la adición de pintura mineral azul cobalto para ilustrar todo, desde pizzas y langostas hasta pasteles y cajas de cartón KFC. El proyecto fue impulsado por un recorte de periódico de Oklahoma publicado en 1999 que describía la última comida de un hombre, un banquete que incluía 10 o 15 camarones, tater tots con ketchup, dos rebanadas de pastel de nueces, helado de fresa, miel y galletas y una Coca-Cola.

una placa de cerámica con letras esmaltadas en azul que dice "Fed 16 de enero de 2021, MediaInquiryTH@bop.gov, Sra. Verde, gracias por su consulta sobre FCC Terre Haute. "No estamos dando a conocer detalles sobre las solicitudes de comidas"
“La Última Cena (Federal 16 de enero de 2021)

“Una última solicitud de comida humaniza el corredor de la muerte para mí”, dijo Green en un comunicado. “Las selecciones proporcionan pistas sobre la región, la raza y el contexto económico” Aunque no se mencionan nombres, se anotan las fechas de las comidas junto con el estado de la penitenciaría.

Algunas de las comidas finales están bien documentadas, incluso son legendarias, como la del terrorista de Oklahoma City Timothy McVeigh, que pidió dos pintas de helado de menta, o la docena de camarones fritos de John Wayne Gacy, un balde de KFC de la receta original, papas fritas y una libra de fresas. También hay cientos de historias que nunca se publican.

Green envió solicitudes formales a las prisiones para conocer las comidas finales de las personas alojadas allí, y citan algunas de las respuestas en las composiciones, incluso si su solicitud fue denegada. En los últimos 50 años, 1.676 personas han sido ejecutadas en Estados Unidos. Todos estos casos, excepto 303, tuvieron lugar en el sur, y solo Texas ordenó 600. En La última cena, Green narra un ejemplo de humanidad, pequeña pero profunda, que se ofrece a quienes se encuentran dentro de un sistema inherentemente inhumano.

Este otoño, vea La Última Cena en el Museo de Arte de Grand Rapids, donde estará expuesta junto a obras de Gary Tyler y Ray Materson durante poco más de un año, a partir del 3 de octubre. Quizás también te interese la serie de porcelana Double Life de Gil Batle.

Un plato de cerámica con glaseado azul que ilustra un pastel y una pizza y las palabras "nunca tuvo un pastel de cumpleaños, así que le pedimos un pastel de cumpleaños"
“La Última Cena (Indiana, 5 de mayo de 2007)”

una placa de cerámica con la palabra "ninguna" esmaltada en azul en letras ornamentadas en el centro y la etiqueta "TX 22 de mayo de 2002"
“La Última Cena (Texas, 22 de mayo de 2002)”
un plato de cerámica con ilustración esmaltada en azul de un cubo KFC y las palabras "Oklahoma, el 19 de abril de 2014, recibió la última comida después de otra ejecución fallida y se le concedió una estancia de 14 días"
“La Última Cena (Oklahoma, 29 de abril de 2014)”
un plato de cerámica con ilustración de comida esmaltada en azul y las palabras "Okla". 29 de abril de 2014"
“La Última Cena (Oklahoma, 29 de abril de 2014)”
Un plato de cerámica con ilustración de langosta y otros alimentos esmaltados en azul
“La Última Cena (Idaho, 6 de enero de 1994)




 

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