El flâneur de la torre de Babel

jueves, 3 de septiembre de 2026

El preste Juan predica sus utopías en Babel.









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Prester John


by
Buchan, John, 1875-1940

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«Origen y evolución de la leyenda del Preste Juan» por Jon Juaristi en la Fundación Ramón Areces



La Carta del Preste Juan en los libros de viajes castellanos (1). La Relatio de Odorico de Pordenone

Por Ana Belén Chimeno del Campo

En la segunda mitad del siglo xii, en torno a 1165, se difundió por las principales cortes europeas un escrito de enorme trascendencia para el Occidente medieval: la Carta del Preste Juan, misiva fraudulenta escrita por un supuesto rey-sacerdote que aseguraba gobernar sobre las tres Indias orientales y presumía de poseer virtud, poder y riqueza inigualables. Según describía en la epístola, en los contornos de su reino habitaba todo tipo de especies animales y seres mitológicos, mientras que su opulenta corte la poblaban cristianos de fe acrisolada que desconocían el vicio y el pecado. El Preste informaba, además, de su intención de viajar a Tierra Santa con un formidable ejército para ayudar a los cruzados europeos a liberar el Santo Sepulcro del yugo musulmán.


El contexto cultural e histórico de la época funcionaría al servicio del extraordinario mensaje del Preste Juan permitiendo que cada una de sus afirmaciones fuese tomada por cierta. Su carta fue traducida a decenas de idiomas y la creencia en el reino cristiano de Oriente perduró durante siglos a través de textos históricos y literarios hasta que, finalmente, los descubrimientos geográficos y los sucesivos intentos de identificar al Preste con distintos líderes asiáticos y africanos acabaron provocando la desmitificación definitiva de su figura.

En el ámbito hispánico existen numerosos escritos que dedican un espacio significativo al rey-sacerdote de Oriente, si bien, hasta el momento, solo contamos con dos traducciones medievales al castellano de la célebre epístola del Preste Juan, ambas incluidas en relatos de viajes: una en la Relatio de Odorico de Pordenone, otra en el Libro del infante don Pedro de Portugal, atribuido a Gómez de Santisteban.

La primera se encuentra en un manuscrito del siglo xv titulado el Libro llamado Ultramarino, una miscelánea donde se traducen por primera vez al castellano las andanzas del fraile Odorico de Pordenone por tierras orientales. A diferencia de la obra original, la traducción peninsular incorpora al texto del religioso la versión más antigua que se conoce en nuestra lengua de la Carta del Preste Juan. Pese a tratarse de una versión abreviada, la misiva cuenta con los principales ingredientes temáticos del escrito y su disposición narrativa responde a los patrones propios de las copias latinas del documento, consideradas estas las más cercanas a lo que debió ser el texto primigenio.


Se incluyen, así, muchos de los fragmentos que dieron fama universal al Preste, tales como el de los límites de su reino («e la nuestra corte pasa por el desyerto desde la postrimera Jndia, enla qual el cuerpo del bien auenturado Santo Thomas fuelga, y salle nasçimiento del sol e después torna e buelue por baxo fasta la desyerta Babilonia e acerca dela torre de Babel»);1 el listado de animales y seres fabulosos que habitan en sus contornos («En la nuestra tierra nasçen e se crian [...] epigmeos, cenophalos, gigantes [...], monóculos o de vn ojo, ciclopes e avn aquella aue que fénix es dicha e quasy todo linaje de animales que de baxo de çielo son», p. 134); y, por supuesto, tampoco falta la promesa de redención del Santo Sepulcro («En voto tenemos de visytar el Santo Sepulcro con grant exerçito, ansy commo ala gloria dela majestad nuestra conuiene, e humillar e destruyr alos enemigos dela cruz de jc [Jesucristo] e el bendicto nombre suyo ensalzar», p. 134).

El hecho de que este documento fuese traducido e interpolado en un texto donde originalmente no existía es prueba concluyente del interés que este despertaba en la España del medievo.
(1) E. Popeanga (ed.), Los viajes a Oriente de Odorico de Pordenone, Bucarest, Cartea Universitară, 2007, pp. 133-134.




La fantástica leyenda del reino del Preste Juan

El reino del Preste Juan: su localización

La leyenda sitúa al Preste en varios lugares del oriente antiguo, aunque los mas conocidos son en Asía y en África. Incluso hay quienes lo localizaron en el continente americano después del siglo XV.

S. XVIII Fuente: Gallica

El reino del Preste Juan, según un mapa del siglo XVIII. Fuente: Gallica

Asia

Dependiendo del texto, este reino se asimilaba con el imperio tártaro (mongoles). Realmente en esa corte había un grupo de cristianos nestorianos, pero era minoritario.

Posiblemente el error viniera porque durante el siglo XIII el emperador mongol Gengis Kan luchó contra los musulmanes y los derrotó, lo que, en tiempo de cruzadas, pudiera haber facilitado una identificación de éste con un gran monarca cristiano en los confines del mundo entonces conocido.

África

La leyenda decía que era un rey cristiano en la Gran India. Por ello, a principios del siglo XV los portugueses continuaron buscándole, pero no en la India, sino en su camino hacia ella, es decir, en Etiopía.

Este reino africano, importante desde la prehistoria, situado en una zona de especial interés por la tradición cristiana milenaria que posee, era el lugar idóneo para situar el posible reino del Preste Juan.

Islario general de todas las islas del mundo es la obra más importante del cosmógrafo sevillano Alonso de Santa Cruz
El supuesto reino del Preste situado en Etiopía, tal y como aparece en el Islario general de todas las islas del mundo, obra del cosmógrafo sevillano Alonso de Santa Cruz

De hecho, el texto dice que el infante Pedro de Portugal había vivido allí en Etiopía, con el Preste Juan, tres meses. Sintetizamos y seleccionamos partes del texto en las que se explica quiénes eran y cómo vivían, por el interés intrínseco que posee.

El reino del Preste Juan según el infante Pedro de Portugal

Parece que el texto no fue escrito por este noble portugués, sino por un español, Gómez de Santisteban, conocedor de los libros de viajes medievales (Mejía, p. 216-17).

a) La descripción de la ciudad

La ciudad donde tenía su sede el Preste Juan se llamaba Albes. Sobre ella dice:

«Es la más populosa, la más rica, y fortalecida que hay en aquella parte del mundo, tiene de circunferencia más de doce leguas, en su castillo tiene mas de ciento cincuenta torreones bien fortificados. En cada uno de ellos hay mas de mil hombres de guarnición, todos con barba larga, mostrando su luto en señal de haber perdido la tierra de Promisión».

Escudois heráldicos d elos reinos dle Preste Juan, según el Armorial de Conrad Grunenberg
Escudos heráldicos atribuidos a los reinos del Preste Juan, según el Armorial de Conrad Grunenberg (siglo XV), entre los que se encuentra una sirena

b) El palacio

«Una vez entrado en la ciudad nos dijeron que para llegar al palacio era necesario ocupar medio día sin dejar de andar. Un vez que llegamos pudimos ver que tenía ocho torres tan hermosas y brillantes que no se pudiera mirar sin recibir impresión (…) Tenía una guardia de seiscientos hombres de caballería e infantería, lujosamente vestidos y bien armados».

Dibujo d ela corte dle Preste Juan en el armorial de Conrad Grunenberg
Dibujo de la corte del Preste Juan en el Armorial de Conrad Grunenberg (siglo XV)

Una vez que pudieron entrar en el palacio como emisarios del rey de León, vieron «que debajo de un magnífico dosel estaba sentado el Preste Juan, con su esposa al lado, y un hijo que tenía el título de emperador de las provincias Galdras».

c) La iglesia

«Vimos cosas muy maravillosas. Los sacerdotes son casados en aquella tierra, pero cuando quedan viudos no pueden volver a casarse (…) y por quebrantar este precepto tienen irremisible pena de muerte».

«Poco antes de venirnos, mandó el Preste a dos sacerdotes que nos mostraran el cuerpo de Santo Tomás (…) que está colocado en el altar mayor (…) La víspera del día del santo le ponen en la mano un sarmiento seco, el cual se reverdece al instante, echa hojas y tres racimos de uva».

d) La sucesión al trono

La dignidad de Preste no es hereditaria: se reúnen en la ciudad todos los obispos o abades del reino, y en solemne procesión se dirigen a la iglesia de Santo Tomás, y «ruegan al santo designe al que debe ser el nuevo gobernante».

Más blasones de los reinos del Preste Juan
Más blasones de los supuestos reinos del Preste Juan, entre ellos podemos ver a la izquierda de la imagen el escudo de Etiopía, descrito en el texto como «las Indias».

e) El resto del reino

Pidió el infante licencia para pasar a otra parte del reino, y el Preste les aconsejó que se pararan antes de llegar a una provincia «habitada por gentes tan idiotas que tienen por costumbre los hijos comerse a los padres cuando éstos llegan a una edad avanzada».

La comitiva del infante de Portugal «tomó el camino del desierto del Paraíso. Luego de estar durante trescientas veinte leguas sin ver habitante alguno», llegaron a «unas altísimas montañas, vimos al pie de ellas algunas poblaciones circunvaladas por cuatro ríos que se denominan Tigris, Eúfrates, Guión y Fisón, los cuales salen del Paraíso Terrenal».

Los ríos Tigris y Eufrates. Fuente
Los ríos Tigris y Eufrates a los que el texto del infante Pedro dice que llegaron. Los otros dos ríos se citan en la Biblia, pero actualmente no hay rastro de ellos. Fuente

Tomamos un texto en el que el propio Preste, siempre según el infante portugués, explica sus dominios:

«tengo bajo mi autoridad 64 reyes, me obedecen 12 arzobispos, 20 obispos y 4 patriarcas. El dominio de mis tierras se extiende a diez mil leguas cuadradas, en las que tengo dos provincias muy importantes llamadas India mayor e India menor, en las que se crían mucha variedad de animales y aves de tan grandes fuerzas que sin perder el vuelo arrebatan del suelo las reses y se las llevan al nido. Con los dromedarios, elefantes, camellos y unicornios, se labran los campos y hacen las labores que necesitamos».

f) Los habitantes mas fantásticos

«Tengo en mis territorios unos habitantes que no tienen mas que un ojo en la frente, cuando muere alguno se  lo comen entre sus parientes». En otra provincia «con una clase de gentes que tienen los pies redondos. En otro tengo una generación cuyas gentes son de la alzada de una vara, pero son muy belicosos. En otra provincia hay unos cerros muy elevados, en los que se cría gente que de cintura para arriba son hombres y de cintura para abajo son caballos».

Epílogo

En síntesis, un fantástico y onírico reino, que parece descrito por un infante de Portugal que afirmaba haber recorrido el mundo y estar alojado en la tierra del Preste. Magia y leyenda alimentando la mente de los habitantes del Medievo y de parte del Renacimiento, en una mezcla casi increíble de mitos antiguos, creencias religiosas y supersticiones.


Más información

El texto completo del relato del infante Pedro de Portugal. Un análisis de las primeras ediciones puede encontrarse aquí.

SANTIESTEBAN, G. de. Historia del infante D Pedro de Portugal el cual anduvo las siete partidas del mundo. Barcelona: Imprenta de los herederos de la viuda Pla, 1842.

VILLALBA RUIZ DE TOLEDO, F.J. y NOVOA PORTELA, F. Los mitos medievales en la obra de John Mandeville. ISIMU, 2016, vol. 9.



Lecturas
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  • Mario Bussagli, Maria Grazia Chiappori, Los Reyes Magos. Realidad histórica y tradición mágica, Rusconi, Milán, 1985.
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  • Marco Giardini, Figuras del Reino Oculto. Las leyendas del Preste Juan y las diez tribus perdidas de Israel entre la Edad Media y la Edad Moderna, Olschki, Florencia, 2016.
  • René Guénon, El Rey del Mundo, Adelphi, Milán, 1992.
  • Luigi Moraldi (ed.), Apócrifos del Nuevo Testamento, II. Hechos de los Apóstoles, Utet, Turín, 1994.
  • Pacifico Sella, El Evangelio en Oriente. Giovanni da Montecorvino, fraile menor y primer obispo de China (1307-1328), Porziuncola, Asís, 2008.
  • Giuseppe Tardiola, Las maravillas de la India. Las maravillas de Oriente. Carta de Alejandro a Aristóteles. Carta del sacerdote Gianni. Los textos en latín se encuentran en el apéndice, Archivo Guido Izzi, Roma, 1991.
  • Giuseppe Tardiola, Viajeros del Paraíso. Místicos, visionarios, soñadores en busca del más allá ante Dante, Le Lettere, Florencia, 1993.
  • Gioia Zaganelli, El Oriente medieval desconocido. Enciclopedias, novelas de Alessandro, teratologías, Rubbettino, Soveria Mannelli, 1997.
  • Gioia Zaganelli (ed.), La carta del sacerdote Gianni, Luni, Milán, 2000.

Para ampliar:

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  • Hamilton, Bernard, eds. (1996): Prester John, the Mongols and the Ten Lost Tribes, Variorum.



La figura del Preste Juan pervive, como personaje utópico, e con plena vitalidad envuelto en diferentes significados en el otoño de la Edad Media. Reúne en su persona todas las virtudes que se esperaban de un rey cristiano, justo y generoso, además de ser un  gobernante con una riqueza y un poder inmensos. Dada su atractivo incomparable, no puede extrañarnos que los papas, príncipes y reyes de Occidente se propusieran dar con su paradero buscando su alianza para resarcirse del fracaso de las Cruzadas, hasta el punto de que dicha búsqueda constituye uno de los fenómenos más fascinantes de la historia en la Baja Edad Media. Si nos ceñimos al siglo XV, comprobaremos que los diferentes reinos de la Península Ibérica, especialmente Aragón y Portugal, compitieron entre sí utilizando estrategias muy diversas para localizarlo y entablar relaciones con un soberano que se adivinaba decisivo para doblegar, en primer lugar, el poder de los mamelucos de Egipto y, después, la emergente fuerza amenazadora de los turcos.

https://www.ull.es/revistas/index.php/cemyr/article/view/03-A


Referencias bibliográficas

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    Enrique el Navegante era gobernador de la Orden de Cristo, heredera de la en otros tiempos poderosa Orden del Temple. La Orden había sido creada como instrumento de combate contra los árabes. Enrique había tomado a su cargo la tarea de eliminar el dominio islámico en Africa del Norte y el Próximo Oriente. En tal labor debía ayudarle el Preste Juan, quien según se contaba, gobernaba un reino cristiano en Africa.

    ● Eran corrientes las historias de poderosos aunque olvidados reinos cristianos, quizá en el este de África, quizá en alguna parte de Asia. (J.H.Parry) Los intentos de avance cristianos que suponían las cruzadas pueden ser considerados como una sucesión de fracasos en el Cercano Oriente. La ruta terrestre por Etiopía estaba bloqueada y quedaba disponible sólo la marítima. Se debía viajar desde la costa occidental de Africa al Sur, hasta alcanzar el brazo del Nilo que desembocaba en el Atlántico, y en cuya existencia creyó ya el griego Eutimenes. Entonces se podía penetrar en el territorio de las fuentes del Nilo y hallar el reino del Preste. En 1487 João II encargó a Pero da Covilhao marchar por tierra en busca del Preste Juan. Tras recorrer una extensa ruta que pasaba por El Cairo, La Meca, Calicut, Goa, Ormuz y probablemente Sofala. Volvió a cruzar el Mar Rojo, y desde allí intentó llegar a Abisinia, en donde fue retenido, sin que pudiera enviar noticias a Portugal. Un viajero que vivió en aquel país contó que Covilhao seguía vivo y era un hombre influyente en la corte del Preste Juan.

    Al promediar el siglo XII, circuló por las naciones de Europa una falsa carta, dirigida por el Preste Juan, Rey de Reyes, al emperador bizantino. Esta epístola, que es un catálogo de prodigios, habla de monstruosas hormigas que excavan oro, y de un Río de piedras, y de un Mar de Arena con peces vivos, y de un espejo altísimo que revela cuanto ocurre en el reino, y de un cetro labrado de una esmeralda, y de guijarros que confieren invisibilidad o alumbran la noche.


    Localización en Asia: Relato de Marco Polo (s.XIV):

    En su Libro de las Maravillas, que narra sus viajes por el extremo oriente (1271-1310), Marco Polo describe el reino de un Preste Juan contemporáneo y vecino de Gengis Khan. Se trata de un cristiano de las estepas finalmente sometido por las numerosas huestes del poderoso Khan. En dos capítulos habla del Preste Juan. No afirma haber entrado en su reino y se limita a referir historias oídas. Al hablar de Tenduc, dice que en esta provincia situada hacia levante, sometida al dominio del Gran Kan, reinan los descendientes del Preste Juan. Y se limita a hablar de las batallas de estos descendientes. Así que el Preste Juan es para él un personaje que pertenece al pasado. Unos años antes Juan de Plano Carpini realizó un viaje (1245) hacia el Imperio mongol (a través de Polonia y de Rusia) y en su Historia mongolorum cuenta cómo Gengis Kan envió a su hijo a conquistar la India Menor, cuyos habitantes eran sarracenos de piel oscura, llamados etíopes. Pero luego se dirigió hacia la India Mayor, donde tuvo que enfrentarse con el rey de aquellas tierras, «comúnmente llamado Preste Juan». Durante su viaje a Mongolia (1253) Guillermo de Rubruk oye hablar de un rey Juan nestoriano que señoreaba sobre el pueblo de Naiman, y supone que se cuentan de él «cosas que superan diez veces la verdad».



    Dominio Turco (s.XV):
    Las especias eran muy apreciadas en Europa en el siglo XV. Pasaban por Constantinopla y Alejandría en la ruta a Venecia. Cuando los osmanlíes turcos se hicieron con el poder las rutas a Oriente quedaron cortadas. En 1358, Solimán capturó Gallípoli, con lo que los turcos establecieron una cabeza de puente en Europa. Mohamed I (1402-21) restableció el Imperio y bajo Murad II (1421-51) se convirtió de nuevo en potencia agresora. Constantinopla es conquistada en 1453, el Peloponeso es sometido en 1456, Albania en 1470, Crimea en 1474 y Moldavia en 1478. Selim I (1512-20) dedicó su energía militar a la dominación del SO de Asia y del Norte de África. Alejandría es conquistada en 1517. Bajo el reinado de Solimán II (1520-1566) el Imperio turco alcanzó sus límites más extensos y se convirtió en una amenaza para la cristiandad. ● [Si se lograba] establecer comunicaciones con el este, por alguna ruta fuera del control turco, entonces el comercio oriental, que daba a los turcos mucha de su riqueza, podría ser derivado hacia canales cristianos. (J.H.Parry)

    La Iglesia etiópica y occidente:
    El cristianismo fue introducido en Etiopía durante el siglo IV por san Frumencio y san Edesio de Tiro. El hecho de que desde un principio la Iglesia de Etiopía estuviera íntimamente ligada a la de Egipto dio como resultado que se hiciera monofisita. Durante la Edad Media, la Iglesia etiópica atravesó momentos de graves dificultades, especialmente a causa de las luchas dinásticas y las presiones del Islam. Los papas hicieron repetidos esfuerzos para unir la Iglesia etiópica a Roma, pero sin éxito duradero. En 1948 se llegó a un acuerdo con la Iglesia copta, en el sentido de que en adelante el Abuna habría de ser un etíope, no un egipcio. El canon de la Sagrada Escritura de la Iglesia etiópica incluye varios libros apócrifos, como Henoc y el Pastor de Hermas. Se han adoptado numerosas costumbres judías, incluso la circuncisión. En época reciente se han suscitado serias controversias cristológicas.



    Relato fantástico de Juan de Mandavila Libro de las marvillas del mundo:

    Del Preste Juan de las Indias y de su grandíssimo estado (Cap.21):
    De aquí se va hombre por muchas tierras hasta llegar a la tierra del Preste Juan emperador de las Indias. Su tierra se llama "el reyno de Pentesona". Este emperador Preste Juan tiene muy gran tierra poblada de muchas ciudades y villas muy hermosas. Esta tierra de las Indias es partida en muchas provincias; a causa de los grandes ríos que salen del Parayso Terrenal, en la mar ay muchas islas suyas. La mayor ciudad de Pentesona se llama Nasse, la qual es muy grandíssima, fuerte, noble y rica, pero no tanto como aquélla del gran Can. La isla de Catay está cerca d´esta ciudad, de la qual llevan especias, sedas, paños de oro y otras mercaderías; pero muchas vezes dexan de yr allá por ser tan lexos y por los grandes peligros que en aquellas partes ay, porque ay en aquellas partes grandes rocas de piedras ymán que traen el hierro para si con la virtud que tienen, por lo qual ninguna nao passa por allí que tenga hierro, porque de tal manera aquellas rocas las tirarían para sí que ninguno bastaría a quitarlas. Yo vi en la mar hecho a manera de isla muchos árboles juntos pequeños y espinosos, y rosas; los marineros me dixeron que aquellos árboles todos eran naos que la piedra ymán con su virtud para sí havía tirado, y por el mucho tiempo que havía que estavan allí, que havían nascido rosas, espinas y yerva. Por lo qual los mercaderes no quieren passar allá si no saben muy bien el passo, por lo qual les conviene yr a comprar a Catay que es mucho más cerca, aunque de Venecia a Catay ay camino de diez o doze meses por mar. Pero mucho más lexos es la tierra del Preste Juan, y para yr allá passan los mercaderes por medio de Persia por una ciudad que se llama Euseres (el philósopho la edificó); después passan un braço de mar y van [a] la otra ciudad que se llama Sebac (ay allí tantos papagayos como aquí golondrinas). En esta tierra no ay trigo ni cevada, por lo qual no comen pan sino arroz, fruta y queso. 



  • Aqueste emperador toma por mujer la hija del gran Can, y el gran Can la d´este emperador. En la tierra del Preste Juan ay muchas perlas y piedras preciosas y muchas otras cosas que sería largo de contar. Pero algunas de las más principales assí de su estado como de su ley contaré. Este emperador Preste Juan christiano y la mayor parte de su gente, empero, no creen ellos todos los artículos de nuestra fe; ellos creen en la Trinidad, y son devotos, buenos y leales los unos a los otros; no se curan de engaños, ni fraudes ni cautelas. Este emperador tiene debaxo de si setenta y dos provincias: en cada provincia ay siete reyes, y aquestos reyes tienen otros reyes debaxo de sí; todos son súbditos a él.

     

    [Maravillas y seres fantásticos del reino:]
    En su tierra ay muchas maravillas porque assí está la mar arenosa que es toda de arena y polvo sin gota de agua, la qual arena se mueve a grandes ondas como la mar y nunca está queda en un tiempo ni en otro; y no puede hombre passar aquella mar en ninguna manera, por esto no pueden saber qué tal sea la tierra que está de la otra parte; aunque en ella no ay agua, ay muy buenos pescados de la mar de agua, y son de buen sabor. A tres jornadas de la mar arenosa ay muy grandes montañas de las quales sale un río que viene del Parayso Terrenal, y todo es de piedras preciosas sin gota de agua, y corre por medio de los desiertos abaxo a grandes ondas assí como la dicha mar arenosa, en la qual viene a herir y allí peresce. Aqueste río corre tres vezes en la semana y trae grandes rocas por el gran correr que haze con el gran vi[en]to ; y luego como ellas son entradas en la dicha mar no parescen más y son hechas pedaços. 



  • En aquestos tres días que este río corre no osa hombre ninguno entrar, mas en los otros días bien entran. De la otra parte del río está una gran plaça toda arenosa entre las montañas; en la dicha plaça todos los días como el sol sale comiençan a crescer los árboles hasta mediodía, y hazen fruto del qual ninguno no osa tomar porque es cosa de encantamiento; y después de mediodía se va poniendo debaxo de tierra y como se ha puesto el sol ninguna cosa paresce; y assí es de cada día, y no es pequeña maravilla esto, que es contra natura. Item, en aquel desierto ay muchos hombres salvages d´estraña forma y figura, y no hablan cosa ninguna sino que gruñen como puercos; y tienen cuernos en la cabeça y pies como cabrones, los quales son llamados "sátiros", y quando ellos veen algun hombre venir luego se esconden, y son muy ligeros a maravilla. Assí mismo, ay en este desierto gran copia de perros salvages y otras bestias, y ay muchos papagayos los quales ellos llaman "piscar", y de tales que ellos hablan de su misma natura y saludan las gentes que passan por los caminos del desierto, y tan desembueltamente como haría qualquier hombre, y los que hablan bien tienen la lengua larga y algunos tienen cinco dedos en los pies; otros tres: los que tienen tres dedos son poco hablan y son de mal sentido y no saben sino bozear y llamar.

    De cómo el Preste Juan ordena su exército quando va en guerra (Cap.22):
    Quando el Preste Juan va en exército contra sus enemigos no haze llevar otra vandera ni estandarte sino treze cruzes que llevan delante d´él las quales son tan gruessas y altas que es cosa maravillosa de ver, pues las piedras y perlas preciosas de que están adornadas por cierto que es sin estima el valor d´ellas; cada una d´estas cruzes está assentada sobre un carro muy rico, y para guardar cada carro ay diez mil hombres a cavallo muy bien armados y cien mil hombres a pie, de manera que el estandarte será muy bien guardado. En aquesta tierra quando ellos hazen la guerra este número de gente es la principal hueste y con aquéllos ordena la batalla; y quando él no tiene guerra, él cavalga muy prestamente con su compañía y haze traer ante él una cruz de madera sin pintura ninguna salvo la fusta, en remembrança que Jesuchristo tomó muerte en cruz de madero; assí mismo, haze llevar ante sí un plato oro lleno de tierra en memoria que su potencia y carne será tornada en tierra, y llévanle otro plato lleno de piedras preciosas y perlas en señal de su señoría y potencia.

    [Fantástica capital del reino:]
    Él está lo más del tiempo en la ciudad de Susset, donde es su palacio principal, que es tan noble que no se podría estimar: sobre las torres principales d´este palacio ay dos mançanas redondas de oro, y cada una d´ellas un carbúncol muy grande que relumbra de noche; las paredes d´este palacio son llenas de una piedra preciosa llamada "sardinis"; las borladuras y las barras son de marfil, y las ventanas de las cámaras son de christal, y las tablas de las mesa donde él come son de esmeraldas y a vezes de amatistas y de otras piedras preciosas; las gradas por donde suben a su assentamiento la una es unicle, la otra de christal, la otra jaspis, la otra de marfil, la otra de sardine, y todas aquestas gradas son bordadas de oro y piedras preciosas; los costados son de meragles y de carbunclos que dan claridad de noche, y aunque aya lumbre de contino queman en un vaso de marfil bálsamo porque haga buena olor, para lançar fuera el mal ayre del palacio; e su cama es de finos safires bordados porque le hagan dormir y para refriar la luxuria, porque él no se echa con sus mugeres sino tres vezes en el año, y esto solamente por engendrar hijos. Y fuera de la ciudad ay un hermoso palacio donde él se va a solazar. Y en toda esta tierra no comen sino una vez al día; y en su corte comen más de xxx mil personas, sin alanos y otras bestias; empero, xxx mil d´estos y de los del gran Can gastan tanto como harían XII mil d´estas partes. Este Preste Juan tiene de contino para su servicio siete reyes, y pártense por meses; y después vienen otros y aquéllos se van; y con aquestos reyes lo sirven duques y condes, y cada día comen en su corte doze arçobispos y ocho obispos, y toda aquella gente son de su tierra misma, y por tanto se cambian ellos cada mes y cada uno sabe de qué ha de servir: el uno es mestresala y el otro sirve de plato; el otro de escudilla; el otro de copa, de manera que es muy noblemente servido. Y dura su tierra en ancho de andadura tres meses, y de luengo es sin mesura. En estas islas de Pentessona que son del Preste Juan es una isla muy luenga y ancha la qual se llama Ministrales. (Juan de Mandavila)


Disparates: El Preste Juan de las Indias



La leyenda del Preste Juan, personaje fabuloso al que algunos han querido otorgarle una existencia real, forma parte del imaginario medieval como arquetipo de rey poderoso y cuyo reino es el paradigma de la abundancia.

La primera mención escrita aparece en la Chronica sive Historia de duabus civitatibus (Crónica o historia de las dos ciudades) del obispo y cronista alemán Otto de Freising (¿1111?-1158), donde sostenía que el Preste Juan era descendiente de los Reyes Magos y gobernaba las tierras que había heredado de ellos.

Muchos han sido los escritores medievales que aluden en sus obras al reino del Preste Juan, debido a la creencia de que era un monarca cristiano, aunque ajeno al catolicismo, en Oriente.
Tradicionalmente el reino del Preste Juan se situaba en un punto indeterminado que vendría a coincidir con la antigua Abisinia (Hoy Etiopía). Según la leyenda el único acceso al mismo era a través de un desierto poblado por bestias terribles, hombres con cuernos y toda una serie de personajes asombrosos. Una vez en el reino todo era sorprendente: como la multiplicidad de razas, la magnificiencia de sus palacios, los dragones domesticados que servían de cabalgaduras, seres imposibles sacados de un bestiario fantástico, como los sagitarios, gigantes, cíclopes, humanos sin cabeza, hombres salvajes con el cuerpo cubierto por espesa pelambrera, bestias descomunales que recuerdan a los dinosaurios o monstruosidades devoradoras de hombres. En el reino del Preste Juan se desconocía la envidia, el vicio y la pobreza, lo que nos recuerda también a las fabulosas riquezas de La Isla de Jauja o la incansable búsqueda de El Dorado.

La importancia añadida de su reinado tenía que ver también por su control de las rutas de la seda y el comercio entre el Mediterráneo y China. A pesar de la indeterminación de su reino algunos autores, de forma totalmente arbitraria, localizan las tierras del Preste Juan en los enclaves de los cristianos coptos de Sudán, Etiopía y de parte del sur de Egipto.


El Preste Juan en la tradición oral

Una alusión al Preste Juan la hallamos también en el romance juglaresco de asunto carolingio del moro Calaínos que requería de amores a la infanta Sevilla, hija de Almanzor, quien le pidió en arras el traerle tres cabezas de los doce pares de Francia. El esforzado moro no consiguió su propósito al ser muerto por Roldán. Se trata de un romance fruto de la imaginación y totalmente arbitrario, pues incorpora motivos narrativos presentes en otros temas carolingios, cuya primera noticia en letra impresa aparece en un fragmento de cuatro octosílabos en la temprana fecha de 1535, aunque hay razones para suponer que fueron redactados a finales del siglo XV, entre 1476 y 1486, según han demostrado Samuel G. Armistead y Luis Suárez Ávila (Revista de Filología Española, vol. LXXlX, nº 1/2, 1999), romance conocido, por consiguiente, antes de ser impreso en el Cancionero de Romances, tanto en su edición de 1547 como en la de 1550. 

La referencia al Preste la hallamos al presentarse ante la infanta Sevilla con la excusa de traerle unas cartas de su padre y haciendo alarde de que hasta el Preste Juan de las Indias le enviaba parias para que le protegiera.

   […]   — Cartas te traigo, señora,    de un señor a quien servía:
  24       creo que es el rey tu padre    porque Almanzor se decía:
             descende de la ventana    sabrás la mensajería.
  26       Sevilla cuando lo oyera    presto de allí descendía.
             Apeóse Calaínos,    gran reverencia le hacía.
  28       La dama cuando esto vido    tal pregunta le hacía:
             — ¿Quién sois vos el caballero,    que mi padre acá os envía?—
  30       — Calaínos soy, señora,    Calaínos, el de Arabía;
             señor de los Montes Claros,    de Constantina la llana,
  32       y de las tierras del Turco    yo gran tributo llevaba,
             y el Preste Juan de las Indias    siempre parias me enviaba,
  34       y el Soldán de Babilonia    a mi mandar siempre estaba.
             Reyes y príncipes moros    siempre señor me llamaban,
  36       sino es el rey vuestro padre,    que yo a su mandado estaba,
             no porque le he menester,    mas por nuevas que me daban
  38       que tenía una hija    a quien Sevilla llamaban,
             que era más linda mujer    que cuantas moras se hallan.
  40       Por vos le serví cinco años    sin sueldo ni sin soldada;
             él a mí no me la dio,    ni yo se la demandaba.
  42       Por tus amores, Sevilla,    pasé yo la mar salada,
             porque he de perder la vida    o has de ser mi enamorada. […]


Como todo mito expuesto a la luz de la razón el legendario reino del Preste Juan ha ido debilitándose y ha acabado como símbolo de lo más peregrino y absurdo, que es lo que se recoge en la tradición oral como una sarta de disparates, ya sea en coplas o, como en el caso que da pie a esta entrada, en un pliego de cordel.

Como una retahíla de disparates aparece en la recopilación hecha por Dámaso Ledesma en El Folk-Lore o Cancionero salmantino (original de 1907), que reproduzco.


Más extensa es esta versión de Ciudad Rodrigo, recogida también en tierras salmantinas y recopilada por Emilio Martín Serna.


El Preste Juan de las Indias / cuando vino de Milán
a la burra de Balam / vio retozar con el lobo;
cásase Perico el bobo / con su tía doña Juana,
los siete infantes de Lara / fueron a copia de moros
y fuéronse a desposar / con dos viejas remolonas.
Riñendo está Baltasar / con Nabuconodosor;
tocando estaba el tambor / de Trujillo una langosta.
Han cogido una langosta / más grande que una ballena
y su tía la rellena / se atasca de hierbabuena;
y su tío Roncesvalles / anda empedrando las calles
con piedras de marfil blanco / seguido del Ojaranco
que es comandante de Troya / y capitán de cebolla;
Ahora el cabo Josefuelo / se ha encontrado con su abuelo.
Las siete maravillas sí, / las campanas de París
se han sentido respinosas, / han visto ya a la raposa
ante una huerta de Murcia / y también la mula rucia
ha corrido por las eras / tuvieron dos mil quimeras.
La carabina de Ambrosio / llevaban por Anticristo,
a la burra de Calixto / y a la mujer bailadora
que daba gusto de verla / cómo gime y cómo llora.
En el río del Jordán / hay unpescador de caña
que ha sido tanta su maña / que ha cogido una lombriz.
Y su tía Beatriz / se fue por un haz de leña;
por vida de los demonios / en casa de un capricornio
que se llama Miquiltrece / y el culo se me estremece.
El regidor y el alcalde / se llamaron tarambalde
y por eso fue sentido, / porque se le ha subido
un ataque a la cabeza. / Saquemos a la vergüenza
a mi tío Juan de Reses / que anda plantando cipreses
en el culo de la reina. / Siete leguas más allá,
allá en los Montes de Oca / en cueros iba una mosca
con la mano en la bragueta, / la carabina de Ambrosio
llevaban por escopeta. / ¡Esto sí que va bueno!

Antecedentes literarios los hallamos en los disparates trobados, de Juan del Encina, incluidos en su Cancionero de 1496 y que con la intención de hacer reír están llenos de desatinos e incongruencias y con inesperadas asociaciones, recursos que posteriormente cultivaron con gran éxito tanto Quevedo como Lope.

Antes de dar paso al pliego me ha parecido interesante el reproducir por extenso este cuidado y elaborado resumen editado en la revista Alrededor del mundo en la temprana fecha del 7 de mayo de 1927, donde se incluyen estupendos grabados que sirven para ilustrar la información.





El pliego, del que sólo he podido encontrar la segunda parte, fue editado en Madrid entre 1764 y 1792 por Andrés de Sotos y recoge toda una serie de disparates, carentes de toda lógica y con finalidad cómica, que entroncan con las muestras que aún han podido recogerse por tradición oral, donde aparecen en animado mosaico anacrónico personajes como Olofernes, don Quijote, Gayferos y Melisendra, Judas o Felipe Quinto... entre muchos otros.






MARCO POLO Y EL PRESTE JUAN

De viajes, maravillas y mapas.
https://revista-liber.org/articulo/de-viajes-maravillas-y-mapas-a-setecientos-anos-de-la-muerte-de-marco-polo
Los libros de viajes de la época actuaban como vectores culturales que no solo reflejaban la concepción geográfica de su tiempo, sino que también contribuían activamente a la perpetuación y ampliación de las historias míticas y los espacios maravillosos. Estos textos se convirtieron en espacios literarios en los que el mito del Preste Juan experimentó una evolución significativa en su contenido, al mismo tiempo que “aseguraba” como verdadera la creencia en la existencia de un reino oriental gobernado por un poderoso monarca cristiano y lleno de maravillas.



Seis obras, en particular, emergen como baluartes de este género, cada una dejando una huella indeleble en la narrativa medieval. Estas son: los Viajes de Marco Polo (1299), Los viajes de Sir John Mandeville (apróx. 1347), el Libro del Conosgimiento (apróx. 1390), la Embajada a Tamorlán de Ruy González de Clavijo (1406), las Andanzas de Pero Tafur (1439), y la Historia del Infante don Pedro de Portugal, atribuida a Gómez de Santisteban (segunda mitad del siglo XV). Hay que destacar que de estas seis emblemáticas narrativas, solo tres (los Viajes de Marco Polo, las Andanzas de Tafur y la Embajada a Tamorlán de González de Clavijo) se basaban en viajes auténticamente realizados; aunque incluso en ellos puede constatarse la imaginación desbordante de sus autores, demostrando la fusión entre la realidad vivida, la fantasía y la manipulación evidente de la literatura de viajes medievales (Chimeno del Campo, 2007, p. 424).



Dentro de estos relatos, las descripciones del Preste Juan y su reino variaban, debido a las influencias externas (otras fuentes) como a las interpretaciones personales de los autores. Marco Polo despojó al personaje de su idílica idiosincrasia, identificándolo con el rey turco-mongol Uncán y anclándolo más en la historia real que en la fantasía. Situó el reino del Preste Juan en Asia, estrechamente relacionado con el imperio mongol. Por otro lado, Sir John Mandeville presentó un reino ubicado en las Antípodas de Gran Bretaña, lleno de maravillas y prodigios, sugiriendo un “mundo al revés”. Contrariamente a estas visiones asiáticas, el autor del Libro del Conosgimiento situó al monarca en África, en Nubia y Etiopía, lo que revelaba las vacilaciones en la percepción geográfica de la época.
https://agradecidassenas.com/la-percepcion-de-lo-maravilloso-del-preste-juan-de-indias-a-baudolino-y-los-algoritmos/



Baudolino,
 
Umberto Eco



https://thephilosopher.net/eco/tvorchestvo/baudolino/

Publicado por carlombas en 3:42
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Etiquetas: amarant, babel, babilonia, carlombas content curator, el agrimensor literario. carlombas, indias, marco polo, mwdievo leyenda, predica, preste juan, utopías

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