martes, 15 de septiembre de 2026

El flâneur de la torre de Babel de paseo con Sherlock Holmes.



Sherlock Holmes es un personaje ficticio creado por Arthur Conan Doyle en 1887, un detective consultor inglés que vive en Londres en 221b Baker Street.


CÍRCULO HOLMES
Asociación Cultural
(Muy bueno)


The Arthur Conan Doyle Encyclopedia


Al principio, Arthur Conan Doyle nombró al detective como Sherrinford Holmes (no Sherringford, como mencionó erróneamente en su autobiografía Memories and Adventures 40 años después) y al biógrafo Ormond Sacker (ver manuscrito en Un estudio en escarlata). Pero cambió de opinión y los rebautizó como Sherlock Holmes y John H. Watson. 
Memorias y aventuras
Arthur Conan Doyle. 


“Estudio en escarlata”

El personaje de Sherlock Holmes estaba basado en una persona real, una persona verdaderamente singular: el doctor Joseph Bell, que había sido maestro del propio Conan Doyle en la Facultad de Medicina de Edimburgo, amigo también de Robert Louis Stevenson, que fue el primero en darse cuenta de que Holmes era Bell. Joseph Bell era, además, cirujano y consultor de la Enfermería Real.


Hombre de contextura firme y enérgica, como el personaje que inspiró, Bell era en el fondo un hombre bondadoso y trabajador que no dejaba de atender a un paciente porque no pudiera pagarle y que luchó por dignificar la profesión de las enfermeras, mal pagadas y mal consideradas por entonces. La policía recurría a él con frecuencia para esclarecer misterios delictivos, ya que se había autoespecializado en análisis forense y en lo que hoy llamaríamos «investigación en la escena del crimen».







Memorias y aventuras
Arthur Conan Doyle

«Creo que es difícil encontrar una vida más variada que la mía en cuanto a experiencias y aventuras. He conocido la pobreza y cierta prosperidad económica. He departido con muchos de los hombres más notables de mi tiempo. He disfrutado de una larga carrera literaria, tras una formación médica coronada con el doctorado en Edimburgo. He practicado muchos deportes, entre ellos el boxeo, el críquet, el billar, el automovilismo, el fútbol, la aeronáutica y el esquí, y he sido el primero en introducir este último en Suiza para desplazamientos largos. He ejercido de médico en un ballenero durante siete meses en el océano Ártico, y después en un barco comercial por la costa de África Occidental. He participado en tres guerras: la de Sudán, la de Suráfrica y la guerra con Alemania. Mi vida ha estado pespunteada de aventuras de toda suerte. Finalmente, me he visto obligado a dedicar mis últimos años a contar al mundo el resultado de treinta y seis años de estudio del ocultismo, a fin de hacerle ver la trascendental importancia de esta cuestión. Con esta misión he recorrido más de cincuenta mil millas y pronunciado conferencias ante más de trescientas mil personas, además de escribir siete libros sobre el tema. Tal es la vida que cuento detalladamente en mis Memorias y aventuras.» Sir Arthur Conan Doyle




 El libro de Sherlock Holmes

de AA.VV. (Escritor), Joan Andreano (Traductor), Carmen Gómez Aragón (Traductor), Gemma Deza (Traductor)


https://drive.usercontent.google.com/download?id=1HIQuH87Sc3AM4Zg4UAxLScvzghzhHU32&export=download&authuser=0


El método de Sherlock Holmes

y su coincidencia con la investigación científica

https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-16162022000200053

Pasajes de las novelas y cuentos de Holmes, las coincidencias entre el método de Holmes y el de la investigación científica: la importancia de la observación, de la recolección de datos, del método inductivo, del raciocinio, de la reflexión metódica y de la relación causa-efecto. Señala también algunos de los principales problemas que surgen en la investigación y que ésta es mucho más que un conjunto de pasos, que una vez aprendidos, se aplican mecánicamente.


Sherlock Holmes 

y el paradigma indiciario

Al calor de las relecturas fílmicas (en cine y televisión) de Sherlock Holmes y su acompañante Watson, el mundo del libro replica con sus armas, la letra impresa. En Francia al menos acaban de aparecer tres volúmenes de desigual pretensión que abordan este asunto, y a ellos dedica su pluma nada menos que Elizabeth Roudinesco en las páginas de Le Monde. No es este un tema habitual en el blog, pero sus ecos no les dejarán indiferentes, así que vayamos a lo que nos dice esta estudiosa de la historia y el psicoanálisis:


En un ensayo magistral de 1979, Crisi della Ragione (que contenía el texto “Indi­cios. Raí­ces de un pa­ra­dig­ma in­di­cia­rio“), Carlo Ginzburg señaló que hacia finales del siglo XIX el campo de las humanidades y de la literatura habían visto emerger un modelo de pensamiento según el cual la sociedad humana está dividida entre la búsqueda racional y la atracción por lo oculto, entre mente lógica y delirio paranoico.

Y para definir lo que él llamaba el “paradigma indiciario” – es decir, una cosa confusa y perturbadora- le asociaba tres nombres: Giovanni Morelli (1816-1891), inventor de un método susceptible de distinguir entre una obra de arte y una imitación, y por tanto identificar a los falsificadores; Sigmund Freud, fundador de una ciencia del inconsciente que concede a elementos insignificantes un valor determinante (lapsus, actos fallidos, sueños, etc.); y Sherlock Holmes, famoso detective, maestro en el arte de resolver un enigma mediante la simple observación de algunos rastros (ceniza, pelo, hilo de tela, polvo, restos de piel …)

Si bien es correcto decir que todo el fin de siglo aparece rodeado por la irrupción de un determinado discurso narrativo, basado tanto en su sumisión al positivismo como en la fascinación por los signos de la anormalidad, no es habitual constatar que un personaje de ficción, Sherlock Holmes, pueda ser tan real que casi olvidemos el nombre de su creador: Sir Arthur Conan Doyle (1859-1930), escritor victoriano, nacido en Edimburgo, discípulo de  Poe, médico comprometido en Sudáfrica contra los Boers, rebelde y visionario, que abrazó apasionadamente la causa del espiritismo y la de su madre, a quien obedeció en todo.

Es inspirándose en ese asunto de la oscura dualidad que Emmanuel Le Bret (Conan Doyle contre Sherlock Holmes; Editions du Moment) muestra en un ensayo biográfico cómo Conan Doyle se vio obligado, durante su vida, a dar existencia a Sherlock mientras soñaba con ser el equivalente a Walter de Scott o Alejandro Dumas. Sir Arthur le dio ás importancia a sus novelas, sus ensayos y su teatro -un gran trabajo que nadie lee hoy en día- que a la saga del detective, su doble maldito…

Nacido en 1854, Sherlock, soltero empedernido y violinista melancólico,  alto y delgado, aficionado al opio, al tabaco y a los combates marciales, parece por primera vez en 1887 en Estudio en escarlata, flanqueado por su biógrafo, el Dr. John Watson , con quien comparte un apartamento en Londres, en el 221b de Baker Street . Sin embargo, en los escritos de Doyle, no pronunciará la frase que le atribuye una película de 1929: “Elemental, mi querido Watson”.

Con los años, y gracias a la Strand Magazine, que le sirve de apoyo, el Sherlock  narrado por Watson perfeccionó su método a través de una larga serie de folletines que vendían más de 300.000 copias: El Signo de los Cuatro, Las aventuras de Sherlock Holmes, etc.

Constantemente confundido con su héroe, Conan Doyle, exasperado, decide en 1893 matarlo a la edad de 39 años, al borde de las cataratas de Reichenbach en Suiza, en combate singular con su archienemigo, el profesor James Moriarty, la encarnación de las malas artes y apodado el “Napoleón del crimen” (…). Durante diez años, Doyle se siente liberado de su mal interior: “No podría hacerlo revivir, al menos por unos años. Tengo tal sobredosis  -como si me hubiera empachado con un paté de foie gras– que la sola mención de su nombre me da náuseas”.

Sin embargo, en 1903, avergonzado de haber hecho triunfar el mal (Moriarty), resucita a su héroe, primero en El sabueso de los Baskerville, que sitúa la acción antes de la muerte de Holmes, y después en una serie de nuevas aventuras. El mundo de habla inglesa suspiró con alivio y la Strand Magazine dobla sus suscripciones. Sir Arthur nunca hará desaparecer a Sherlock. En total, le dedicó cuatro novelas y cincuenta y seis relatos breves (el “canon”), traducidos a ciento diez idiomas. A ello se añaden, ochenta años después de su muerte, doscientas películas, dos millares de pastiches, cientos de novelas, varios museos y la proliferación de institutos holmesianos, repartidos en todo el mundo y dedicados al estudio del “canon” y sus variantes.

Entre ellos, la sociedad holmesiana de Chicago, encabezada por Ely M. Liebow, autor de (…) Dr. Joe Bell: Model for Sherlock Holmes, que retrata al verdadero Dr. Joe Bell, uno de los modelos de Sherlock.


Por su parte, inspirándose en la tesis de Carlo Ginzburg, Dominique Meyer-Bolzinger (La Méthode de Sherlock Holmes. De la clinique à la critique. Campagne Première) muestra que Sherlock, medio científico y medio brujo, anticipa el enfoque psicoanalítico: de hecho, su método de investigación se refiere a una clínica de los signos contemporánea de Joseph Babinski (1857-1932), inventor de una semiología lesional que le llevan a aislar el famoso signo de la reacción inversa del dedo gordo para detectar una lesión del tracto piramidal (reflejo de BabinsKi). Por cierto, este generial neurólogo, muy “sherlockiano”, era un ser doble, fascinado tanto por el positivismo como por la telepatía.

Dominique Meyer-Bolzinger estudia el perfil de los dos sucesores de Sherlock: Hércules Poirot, que acompañó a Agatha Christie durante cincuenta y cinco años (1920-1975), y Jules Maigret, que fue de 1931 a 1972 la sombra de Simenon. Uno y otro, dice, habrían vinculado el “paradigma indiciario” al psicoanálisis, lo que contribuye a una “continuidad psíquica” del modelo holmesiano. La tesis también es compartida por el psicoanalista Patrick Avrane en Sherlock Holmes & Cie. Détectives de l’inconscient (Campagne Première), que compara la posición del psicoanalista a la del detective del alma.

A todos los lectores que sufran de depresión, se recomienda la novela jubilosa de Jean-Marcel Wanders, Le Mystère Sherlock (Buchet-Chastel) …


Elemental, doctor Freud
Director: Herbert Ross

En 1890, el famoso detective Sherlock Holmes se ha convertido en un cocainómano que malvive en Londres. Tras una larga ausencia, su inseparable compañero, el Doctor Watson, vuelve a la ciudad para visitarle y, cuando llega a su casa, se encuentra a un Holmes paranoico, pálido y que desconfía hasta de su fiel amigo. Preocupado por su adicción a las drogas, Watson decide llevar al maestro de la deducción a Viena, donde vive el joven psicólogo Sigmund Freud, con la esperanza de que éste le ayude a superar su adicción.

Herbert Ross (''Footloose'') dirige y produce esta adaptación de la novela homónima de Nicholas Meyer, que el propio autor se encargó de transformar en guión cinematográfico. La película cuenta con un excelente reparto en el que destacan especialmente Nicol Milliamson en el papel protagonista, Vanessa Redgrave (''Regreso a Howards End''), Robert Duvall (''Apocalypse Now'') y Sir Laurence Olivier. El título original, ''The Seven-Per-Cent Solution'' (La solución al siete por ciento) hace referencia a la dosis de droga que Holmes se inyectaba tres veces al día: un 7% de cocaína y un 93% de solución salina.


Dr. Joe Bell
Modelo para Sherlock Holmes
Por Ely M. Arco de Liebow
Joseph Bell, distinguido médico y profesor de medicina en la Universidad de Edimburgo y experto forense de la Corona británica, era muy conocido por sus notables poderes de observación y deducción. Al más puro estilo sherlockiano, tenía la capacidad de deducir hechos sobre sus pacientes a partir de detalles que de otro modo no tendrían nada de especial. En un caso relatado por el propio Arthur Conan Doyle —y similar a las propias observaciones de Sherlock Holmes en "El intérprete griego"—, Bell tardó poco tiempo en determinar que uno de sus pacientes había servido recientemente en el ejército, un suboficial dado de baja de su regimiento de las Tierras Altas estacionado en Barbados:

“El hombre era un hombre respetuoso, pero no se quitó el sombrero. No lo hacen en el ejército, pero él habría aprendido costumbres civiles si hubiera sido dado de baja hace mucho tiempo. Tiene un aire de autoridad y obviamente es escocés. En cuanto a Barbados, su queja es elefantitis, que es antillana y no británica.”

     Basada en una extensa investigación sobre la vida de Bell e incluyendo tentadores relatos de las conexiones entre Bell y Conan Doyle, esta biografía es de lectura obligatoria para cualquier persona interesada en la medicina victoriana, en la historia de la ficción detectivesca y en Sherlock Holmes y el Dr. Watson.

Sherlock Holmes & Cie. Détectives de l'inconscient
Par : 
Patrick Avrane

Prólogo: Escribe para ser leído, habla para ser escuchado. Al mismo tiempo, dos hombres, dos médicos, Arthur Conan Doyle y Sigmund Freud, inventaron nuevas prácticas cuyo eco aún resuena. El primero alcanza la fama creando un personaje ahora icónico. Sherlock Holmes, acompañado de su necesario Watson, ofrece a su autor los lectores que esperaba para sus novelas históricas. La segunda conjetura es que, detrás de las palabras de sus pacientes, se expresa un discurso oculto. Cada uno, a su manera, cuestiona el enigma del alma humana.

Un psicoanálisis no es una investigación policial. Sin embargo, el arte del detective, como el del analista, se basa en el encuentro, con todo lo que conlleva de improvisación, de sorpresa. La reunión nunca tiene lugar exactamente donde la esperamos. Freud y Conan Doyle, a veces de mala gana, aceptan lo inesperado. Incluso lo convierten en el corazón de su práctica. Sherlock Holmes tiene éxito porque no sigue los preceptos policiales. Desconfía de lo obvio, del mismo modo que Freud desconfía del discurso abierto. Ambos autores abandonan la medicina para dedicarse a una práctica específica donde el deseo del hombre está en duda. Se convierten en fundadores.

Por supuesto, Freud y Conan Doyle no tienen la misma relación con su ejercicio. El psicoanalista no debe, como el escritor, dejarse engañar por lo que hace. Sin embargo, en su constante ir y venir entre la escritura y la vida, la búsqueda del conocimiento y un cierto gusto por lo correcto, estos dos hombres están comprometidos en un deseo de comprender que comparten con nosotros.

La figura del psicoanalista, con su sillón y su sofá, la del detective, con su lupa y su gorra, forman parte de nuestra cultura. Son parte de ello en la medida en que ambos encarnan una parte de este deseo de saber, de resolver o de sanar que hace al hombre, lo sepa o no.

Sherlock Holmes, investigador freudiano

A finales del siglo XIX existía una pasión por lo oculto y lo inconsciente. Maestro en el arte de la deducción, el héroe de Conan Doyle recibe una biografía, un ensayo y una novela.


El método de Sherlock Holmes
De la clínica a la crítica

Dominique Meyer-Bolzinger 

Mucho más que un personaje de novela, Sherlock Holmes se ha convertido en un mito del siglo XX. ¿Cómo explicar este éxito? Por su método de investigación, que le convierte en un experto muy extraño, a la vez erudito y hechicero. Es el iniciador de la novela policíaca centrada en la elucidación racional de un enigma y, por tanto, anticipa el enfoque psicoanalítico. Se dice que es científico, cuando se refiere más a la clínica. Así caracterizadas en sus cuestiones metodológicas, las investigaciones de Sherlock Holmes aparecen entonces como una lección magistral de interpretación en la que se subraya la alianza entre la construcción de una historia y la resolución de un enigma, y ​​donde la presencia de lo paródico y lo poético aporta un toque profundamente humano a la investigación..

https://ebiblioteca.org/lecturas/?/v/



Crímenes en Babilonia 

Sherlock Holmes en Babilonia: y otros relatos de historia matemática


 Narra los enormes cambios en el pensamiento matemático a lo largo de este periodo, desde la perspectiva de destacados historiadores de las matemáticas del pasado y del presente. Cada una de las cuatro secciones del libro (Matemáticas Antiguas, Matemáticas Medievales y Renacentistas, El Siglo XVII, El Siglo XVIII) está precedida por un prólogo, donde los artículos se contextualizan históricamente, y seguida por un epílogo, donde se analizan a la luz de la investigación histórica actual. En más de un caso, se incluyen dos artículos sobre el mismo tema para mostrar cómo evolucionaron el conocimiento y las perspectivas sobre el mismo a lo largo de los años. 





El misterio de Sherlock

Por :
JM Erre



Meiringen, Suiza. Los bomberos despejaron el acceso al Hotel Baker Street, aislado del mundo durante tres días por una avalancha, y descubrieron una auténtica tumba. En la cámara frigorífica yacían los cuerpos de diez académicos que habían participado en un simposio sobre Sherlock Holmes. El mejor de ellos iba a ser nombrado para la primera cátedra de estudios holmesianos de la Sorbona.



El verdadero Sherlock
Aunque Holmes despreciaba a Auguste Dupin, el detective creado por Poe, la deuda de Conan Doyle con los escritos de Poe es evidente. Por ejemplo, Holmes acostumbra a deducir los pensamientos de Watson, tal como hace Dupin con su compañero de cuarto en Los crímenes de la calle Morgue. En Escándalo en Bohemia, el problema gira alrededor del robo de un documento, como en La carta robada. Y en El problema de los bailarines, Holmes descifra un mensaje en clave por los mismos métodos del protagonista de El escarabajo de oro.¡Pero, según el propio Conan Doyle, su modelo para el detective observador y detallista fue uno de sus maestros en la escuela de medicina de Edimburgo: el Dr. Joseph Bell. Bell aseguraba que se podía deducir la ocupación de un paciente observando los callos en sus manos, la manera de caminar, la presencia o no de tatuajes o su forma de hablar. Doyle dotó a su detective de esa capacidad de observación y deducción. Por ejemplo, Watson nos cuenta que Holmes puede decir por qué barrios de Londres ha estado un visitante, observando el polvo acumulado en sus zapatos y sus ropas.


  Cuando Holmes conoce a Watson, lo primero que le dice es "veo que ha estado en Afganistán". Más tarde explica que Watson tiene un indudable porte militar, ha sido herido en un hombro y, aunque es de piel blanca, su cara y sus manos están bronceadas por el sol. Todo eso le indica a Holmes que Watson estuvo en alguna guerra en los trópicos y, en la época en que transcurre la historia, eso solamente podía ocurrir en Afganistán.
   Otro ejemplo notable de deducción aparece en El carbúnclo azul, donde Holmes deduce la edad aproximada de un desconocido, su personalidad, estado físico, situación financiera y relación con su esposa, todo a partir de la observación de un sombrero.



El perro que no ladró

Todos los aficionados a Sherlock Holmes tienen su ránking de historias favoritas. Y aunque la elección cambia de aficionado en aficionado, hay una historia que suele aparecer siempre entre las mejores: El caso Silver Blaze. Ahí Holmes hace dos de sus deducciones más brillantes.
   La historia trata sobre el robo de un caballo de carreras. Al caballo lo cuidaban un peón y un perro. Pero el peón se queda dormido y nadie oye ladrar al perro. Luego se descubre que alguien había puesto opio en el cordero al curry servido al peón en la cena.
   Holmes explica que el opio tiene un sabor muy característico y que es muy difícil ponerlo en la comida sin que el comensal lo note. Salvo que la comida sea muy condimentada, como es el caso del cordero al curry servido esa noche. Si la cena servida era justamente la adecuada para rociarla con opio, el culpable debía ser alguien capaz de decidir el menú de los peones.
   En cuando al silencio del perro, eso está asociado a uno de los diálogos más famosos de todas las historias se Sherlock Holmes. Cuando un policía le pregunta a Holmes si ha descubierto algún detalle importante, este menciona "el curioso incidente del perro durante la noche". Cuando le señalan que no hubo ningún incidente con el perro, Holmes contesta que, justamente, ese es el curioso incidente.
   Si alguien se metió en la caballeriza donde un perro cuidaba al caballo, y el perro no ladró, eso indicaba que el intruso era alguien conocido por el perro. Los detalles de la cena y del silencio del perro le señalan a Holmes el culpable del robo: el entrenador del caballo. El escritor británico Mark Haddon se inspiró en este pasaje para titular su novela El curioso incidente del perro a medianoche, publicada en 2003.
   ¿Cómo se explica la vigencia de Sherlock Holmes más de un siglo después de su "retiro", en 1915? Tal vez porque, a diferencia de otros héroes de ficción, Holmes no se destaca por su fuerza, su valentía o su atractivo físico. Lo hace por su inteligencia.




Cronología de los relatos de Sherlock Holmes



1879El ritual de los Musgrave (2 de octubre)
1881Estudio en escarlata (del 4 al 7 de marzo).
1883La banda de lunares (6 de abril, varios casos previos no narrados)
1886El paciente interno (del 6 al 7 de octubre, seis casos previos no narrados).
La segunda mancha (del 10 al 15 de octubre, dos casos previos no narrados).
1887Los hacendados de Reigate (del 14 al 26 de abril, cuatro casos previos no narrados)
Escándalo en Bohemia (del 20 al 22 de mayo, siete casos previos no narrados)
El hombre del labio torcido (del 18 al 19 de junio)
Las cinco semillas de naranja (del 29 al 30 de septiembre, dos casos previos no narrados)

Un caso de identidad (del 18 al 19 de octubre, cuatro casos previos no narrados)
La liga de los pelirrojos (del 29 al 30 de octubre)
El detective moribundo (19 de noviembre)
El carbunclo azul (21 de diciembre, un caso previo no narrado)


1888El valle del terror (del 7 al 8 de enero, un caso previo no narrado)
El rostro amarillo (7 de abril)
El intérprete griego (12 de septiembre, siete casos previos no narrados)
El signo de los cuatro (del 18 al 21 de septiembre de 1888)
El sabueso de los Baskerville (del 25 de septiembre al 20 de octubre)
1889El misterio de Copper Beeches (del 5 al 30 de abril, cinco casos previos no narrados)
El misterio del valle Boscombe (del 8 al 9 de junio)
El oficinista del corredor de bolsa (15 de junio)
El tratado naval (del 30 de julio al 1 de ahosto, tres casos previos no narrados)
La caja de cartón (del 31 de agosto al 2 de septiembre, un caso previo no narrado)
El dedo pulgar del ingeniero (del 7 al 8 de septiembre)
El jorobado (del 11 al 12 de septiembre)
1890El pabellón Wisteria (del 24 al 29 de marzo, cuatro casos previos no narrados)
Estrella de plata (del 25 al 30 de septiembre)
La diadema de berilos (del 19 al 20 de diciembre)
1891El problema final (del 24 de abril al 4 de mayo, tres casos previos no narrados)


1894La casa deshabitada (5 de abril)
Las gafas de oro (del 14 al 15 de noviembre)
1895Los tres estudiantes (del 5 al 6 de abril, cinco casos previos no narrados)
El ciclista solitario (del 13 al 20 de abril, un caso previo no narrado)
Peter "el Negro" (del 3 al 5 de julio, dos casos previos no narrados)
El constructor de Norwood (del 20 al 21 de agosto, un caso previo no narrado)
Los planos del "Bruce-Partington" (del 21 al 23 de noviembre, seis casos previos no narrados)
1896La inquilina del velo (octubre)
La aventura del vampiro de Sussex (del 19 al 21 de noviembre)
El tres cuartos desaparecido (del 8 al 10 de diciembre)
1897La granja Abbey (23 de enero, un caso previo no narrado)
El pie del diablo (del 16 al 20 de marzo, un caso previo no narrado)
1898Los bailarines (27 de julio, 10 y 13 de agosto)
El fabricante de colores retirado (del 28 al 30 de julio, un caso previo no narrados)


1899Charles Augustus Milverton (del 5 al 14 de enero)
1900Los seis Napoleones (del 8 al 10 de junio, un caso previo no narrado)
El problema del puente de Thor (del 4 al 5 de octubre, un caso previo no narrado)
1901El colegio Priory (del 16 al 18 de mayo, dos casos previos no narrados)
1902Shoscombe Old Place (del 6 al 7 de mayo, dos casos previos no narrados)
Los tres Garrideb (del 26 al 27 de junio, un caso previo no narrado)
La desaparición de lady Frances Carfax (del 1 al 18 de julio, un caso previo no narrado)
El cliente ilustre (del 3 al 16 de septiembre, un caso previo no narrado)
El círculo rojo (del 25 al 25 de septiembre)
1903El soldado de la piel decolorada (del 7 al 12 de enero, tres casos previos no narrados)
Los tres gabletes (del 26 al 26 de mayo, un caso previo no narrado)
La piedra de Mazarino (entre julio y agosto, un caso previo no narrado)
El hombre que trepaba (entre julio y agosto)



1909La melena de león (del 27 de julio al 3 de agosto, cuatro casos previos no narrados)
1914Su último saludo en el escenario (2 de agosto, un caso previo no narrado)
Véase tambiénNovelas e historias de Sherlock Holmes, para conocer el orden de publicación de las aventuras de Sherlock Holmes.





Todas las películas
y
series sobre Sherlock Holmes


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Fantástica serie de animación japonesa que narra las aventuras de Sherlock Holmes, el más famoso detective del mundo, creado por Sir Arthur Conan Doyle. Como suelen hacer los nipones, metamorfosean a los...
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Basil, el ratón superdetective
Exitoso largometraje de animación de Walt Disney y uno de los pioneros en el uso de la animación por ordenador, combinado con las técnicas tradicionales que solía utilizar la compañía. A finales del siglo...
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Sherlock Holmes contra Moriarty
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Sherlock Holmes en Nueva York
El detective Sherlock Holmes persigue en Nueva York a su archienemigo Moriarty, responsable de un atraco a un banco. Además, Moriarty intenta raptar a una bella mujer. ...
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Enola Holmes 2
Nuevas andanzas detectivescas en la Inglaterra victoriana de Enola Holmes, la espabilada hermana pequeña de Sherlock Holmes, quien tras resolver su primer caso a pesar de la que sombra de la celebridad...

“El intérprete griego” ( The Strand Magazine , octubre de 1893)

"La aventura del intérprete griego"

Notas    |    Bibliografía    |    Descargar número 5 Descargar PDF 5

Nunca lo había oído mencionar a sus parientes, y casi nunca a su propia juventud. (1)
Esta reticencia por parte de Sherlock Holmes ha permitido años de fructífera especulación entre novelistas y sherlockianos.

...las causas del cambio en la oblicuidad de la eclíptica... (1)
La órbita de la Tierra permanece en un plano llamado "eclíptica". Un eje imaginario que pasa por los polos norte y sur de la Tierra no es perpendicular a este plano, sino que se inclina en un ángulo de poco más de 23 grados. Esta inclinación se conoce como la "oblicuidad de la eclíptica". En varios momentos de la larga historia de la Tierra, el ángulo ha cambiado, como lo demuestra la orientación de los minerales magnéticos en los estratos geológicos.
            En Estudio en escarlata , Watson, mientras intenta averiguar la profesión de Holmes, hace una lista de sus fortalezas y debilidades:

Sherlock Holmes—sus límites 1. Conocimiento de literatura.—Ninguno. 2. Filosofía.—Ninguno. 3. Astronomía.—Ninguno. 4. Política.— Débil. 5. Botánica.—Variable. Muy versado en belladona, opio y venenos en general. No sabe nada de jardinería práctica. 6. Conocimiento de geología.—Práctico, pero limitado. Distingue a simple vista diferentes tipos de suelo. Después de paseos me ha mostrado salpicaduras en sus pantalones y me ha dicho por su color y consistencia en qué parte de Londres las había recibido. 7. Conocimiento de química.—Profundo. 8. Anatomía.—Preciso, pero asistemático. 9. Literatura sensacionalista.—Inmenso. Parece conocer cada detalle de cada horror perpetrado en el siglo. 10. Toca bien el violín. 11. Es un experto intérprete de bastón, boxeador y espadachín. 12. Tiene un buen conocimiento práctico del derecho británico.

Por lo visto, los conocimientos de astronomía de Holmes distan mucho de ser nulos, pero, en aquel momento, Watson no conocía muy bien a su compañero de habitación.

...la cuestión del atavismo y las aptitudes hereditarias. (1)
El "atavismo", o la idea del "retroceso", ya no goza de credibilidad entre la comunidad científica actual. En cambio, la idea de que algunas aptitudes pueden heredarse tiene ahora una sólida base en la genética. Para un análisis del atavismo en la obra del científico italiano del siglo XIX Cesare Lombroso, véanse las notas que acompañan al capítulo 7 de nuestra novela archivada El sabueso de los Baskerville . Lombroso creía que los "tipos" criminales eran "retrocesos" a una etapa anterior de la evolución. Parece que no se le ocurrió que la conducta criminal pudiera haber sido fomentada por la privación económica o la falta de educación.

El punto en discusión era hasta qué punto un don singular en un individuo se debía a su ascendencia y hasta qué punto a su propia formación temprana. (1)
Watson plantea una de las preguntas humanas eternas: ¿son los dones de un individuo el resultado de sus rasgos heredados (naturaleza) o de su historia y formación tempranas (crianza)?

«Mis antepasados ​​eran terratenientes, que al parecer llevaban una vida muy parecida a la propia de su clase». (1)
Esto es lo más cerca que llegamos a saber algo sustancial sobre la vida familiar de Holmes. Los «terratenientes» son la aristocracia rural, muy parecida a la gente con la que Holmes y Watson se encuentran en « El terrateniente de Reigate ». Curiosamente, Holmes no menciona a sus padres, lo que ha llevado a algunos sherlockianos a conjeturar que él y Mycroft quedaron huérfanos a temprana edad.

"Pero, no obstante, mi inclinación por ese camino está en mis venas, y puede que la haya heredado de mi abuela, que era hermana de Vernet, el artista francés." (1)
Hubo tres pintores llamados Vernet: el paisajista Joseph Vernet (1714-1789); su hijo Carle (1758-1836), pintor de escenas de batalla y de la vida cortesana; y el hijo de Carle, Horace (1789-1863), que se convirtió en uno de los pintores más importantes de temas militares. Si Sherlock nació en 1854, como ha conjeturado el fundador sherlockiano Christopher Morley, entonces lo más probable es que Horace Vernet fuera el tío abuelo de Sherlock. Habría tenido 65 años al nacer Holmes.
            Los sherlockianos han encontrado un terreno fértil en la idea de que la ascendencia de Holmes es en parte francesa.

En la zona comprendida entre Piccadilly y Pall Mall, muchos clubes ocupaban antiguas mansiones. (De Ralph Nevill, London Clubs, Their History and Treasures (Londres: Chatto & Windus, 1911))

«...en el Club Diógenes, por ejemplo». (1)
El Club Diógenes es una creación fantasiosa de Conan Doyle. Diógenes de Sinope (¿?-320 a. C.) era un cínico, es decir, alguien que abogaba por la autosuficiencia, la excelencia moral y el rechazo del lujo. (Quizás los habitantes del Club Diógenes hayan olvidado este último precepto de su homónimo). Se dice que Diógenes vagaba por las calles de su ciudad con una linterna encendida, buscando a un hombre honesto.

...caminando hacia Regent Circus. (1)
"Regent Circus" se suele llamar "Oxford Circus". En la geografía londinense, un "circus" es una gran plaza donde se cruzan las calles principales. Regent Circus está al sur y al este de Baker Street. Holmes y Watson podrían dirigirse hacia Regent Circus, pero querrían desviarse hacia el sur antes de llegar, a menos que quisieran retroceder para acercarse al extremo de St. James de Pall Mall.

Vista de Whitehall desde Trafalgar Square, de Herbert Fry, London: Bird's-Eye Views of the Principal Streets , ed. revisada (Londres, 1892). Obsérvese Northumberland Avenue con sus hoteles en la parte inferior izquierda.



















«Mycroft se hospeda en Pall Mall y, al doblar la esquina, entra en Whitehall…» (2)
Pall Mall se extiende desde el Palacio de Buckingham hasta Trafalgar Square, donde también comienza Whitehall. Metafóricamente, «Whitehall» representa al gobierno, cuyas oficinas se alinean a lo largo de la calle, comenzando con el Almirantazgo y terminando con el propio Parlamento.

«...y ahora alberga a los hombres más antisociales y poco aptos para los clubes de la ciudad. Ningún miembro tiene permitido prestar la más mínima atención a los demás.» (2)
El Club Diógenes es lo opuesto a la mayoría de los clubes, cuyos miembros desean compartir sus intereses. Sus miembros son «poco aptos para los clubes» porque se unen a él para evitar la sociedad, en lugar de para integrarse en ella.

La vista a lo largo de Pall Mall, lamentablemente, no muestra el Diogenes Club, pero sí el Carlton, que según Watson está cerca. De Herbert Fry, Londres: Vistas aéreas de las calles principales.
Todo el universo de Mycroft, desde Pall Mall en la esquina superior izquierda hasta Whitehall en la derecha. De Karl Baedeker, Londres y sus alrededores (Leipzig: Baedeker, 1911).




























Habíamos llegado a Pall Mall mientras hablábamos y caminábamos por ella desde el extremo de St. James. Sherlock Holmes se detuvo en una puerta a poca distancia del Carlton... (2)

El mapa de la derecha muestra la vista hacia el suroeste desde Trafalgar Square hacia Pall Mall. El mapa que aparece justo debajo sitúa la zona mostrada en la vista aérea en el contexto de las calles circundantes.

"Pensé que podrías estar un poco fuera de lugar." (3)
Mycroft es aparentemente la única persona a la que se le permite menospreciar los talentos de Sherlock sin provocar su ira.

«Para cualquiera que desee estudiar a la humanidad, este es el lugar», dijo Mycroft. (3)
El siguiente intercambio entre Mycroft y Sherlock es uno de los pasajes más queridos (y más parodiados) del canon holmesiano. En sus memorias ( Memorias y aventuras , 1924), Conan Doyle relata una hazaña similar realizada en solitario por su mentor y profesor de la facultad de medicina, el Dr. Joseph Bell, quien (para su gran consternación) sirvió de inspiración a Conan Doyle para Sherlock.

«Su peso no le permite ser zapador. Está en la artillería.» (3)
Un «zapador» es un ingeniero de combate que, en la época de Conan Doyle, debía cavar fortificaciones rápidamente en condiciones de combate. Presumiblemente, un hombre así necesitaría tener una complexión robusta y musculosa. Los artilleros formaban parte de una dotación que se encargaba de los cañones.

«Entonces, por supuesto, su profundo duelo demuestra que ha perdido a alguien muy querido». (3)
Si bien la costumbre victoriana obligaba a las mujeres a observar complejos códigos de vestimenta tras la muerte de un ser querido, a los hombres se les permitía vestirse básicamente como de costumbre: llevaban un traje oscuro con guantes, cinta y corbata negros. Ciertos elementos de la vestimenta de luto dejaban de ser obligatorios a medida que la muerte se hacía más lejana en el tiempo.

«...cualquier oriental adinerado que visite los hoteles de Northumberland Avenue». (4)
Los griegos, al ser de Europa del Este, eran considerados «orientales». Northumberland Street se extiende hacia el este desde Trafalgar Square y, debido a su proximidad a la concurrida estación de Charing Cross, está repleta de hoteles (véase el mapa de Whitehall, arriba). Actualmente, el pub Sherlock Holmes se encuentra en el número 10-11 de Northumberland Avenue.

"...mi pobre hombre con la tirita en la cara." (4)
"Trita" es el término británico común para una pequeña venda adhesiva.

Comience en Pall Mall (abajo a la izquierda) para seguir el camino indirecto que Latimer recorrió hasta Kensington. Continúe por Trafalgar Square, pase la National Gallery, gire a la derecha en Shaftesbury Avenue y llegará a New Oxford Street. (De Baedeker, Londres y sus alrededores , 1911)






















"...y partimos por Charing Cross y subimos por Shaftesbury Avenue. Salimos a Oxford Street, y me atreví a comentar que era un camino indirecto hacia Kensington..." (4)
Kensington se encuentra a una buena distancia al oeste y ligeramente al sur de Pall Mall, al suroeste de Hyde Park y Kensington Park. En lugar de dirigirse al oeste, el autobús fue hacia el este por Pall Mall, hacia el norte por Charing Cross Road, y llegó a Oxford Street, que discurre de este a oeste. Este también es un camino indirecto para llegar al lugar al que el Sr. Latimer quiere llegar, como veremos más adelante.

«Ya fueran terrenos privados o campo abierto ...» (5)
El Sr. Melas se pregunta si está en un parque privado o en campo abierto (en latín, «genuino» o «de buena fe»). El uso del acento circunflejo sobre la «a» en el texto es inusual.

Armadura de samurái, tal como se ve en el Museo Británico de Londres. Foto de Wikimedia Commons.

"...una armadura japonesa..." (5)
Tal artefacto no habría existido en Inglaterra antes de que comenzaran las relaciones comerciales anglo-japonesas en 1854, un año después de que Estados Unidos abriera Japón al comercio occidental.

«Aquí hay cinco soberanos...» (7)
Un soberano de oro equivale a una libra. En una cara se representa a San Jorge matando al dragón, mientras que en la otra aparece el monarca británico reinante. Cinco soberanos victorianos valdrían bastante más que cinco libras esterlinas actuales. Véanse las notas del número 1, «La casa vacía», para un análisis del valor relativo de cinco soberanos en la moneda actual.

«...y sus labios y párpados se contraían continuamente como los de un hombre con la corea de San Vito». (7)
La «corea de San Vito», hoy llamada «corea de Sydenham», se caracteriza por movimientos musculares involuntarios tras una infección estreptocócica. En la Edad Media, se atribuía a la posesión demoníaca y, posteriormente, a un sinfín de otras causas espurias.

"...una especie de páramo, salpicado de densos matorrales de aulaga." (7)
Un "páramo" es un área abierta donde, antiguamente, se permitía a la gente dejar pastar libremente a su ganado. El páramo donde se encuentra el Sr. Melas está cubierto de plantas bajas (de ahí el epíteto "páramo"), incluyendo aulaga, también llamada "retama", un arbusto que da flores amarillas en primavera. Sabe que está en un páramo, no en el campo, porque puede ver las luces de las casas.

Wandsworth se encuentra al sureste del centro de Londres; Clapham está marcado justo encima. (De Baedeker, Londres y sus alrededores , 1911)

            —Wandsworth Common —dijo—.
            ¿Puedo coger un tren al centro?
            —Si caminas una milla más o menos, hasta Clapham Junction —dijo—, llegarás justo a tiempo para el último a Victoria. (8)
Wandsworth, que linda con la orilla sur del Támesis, es una ciudad real que abarca el centro ferroviario llamado Clapham Junction. Históricamente parte del condado de Surrey, Wandsworth pertenece hoy al Gran Londres como un distrito periférico. La ciudad ha sido históricamente un lugar de contrastes, incluyendo zonas industriales, una famosa cárcel (donde estuvo encarcelado Oscar Wilde) y un centro de clase media alta, donde se encuentra el Sr. Melas. La estación Victoria está ubicada en la Ciudad de Westminster.

Mycroft tomó el Daily News ... (8)
Charles Dickens fundó el Daily News en 1846 y fue su primer editor. Concebido como un rival radical del Morning Chronicle , se publicó hasta 1912 y continuó con otros nombres hasta 1960.

«Se ofrece una recompensa similar a quien proporcione información sobre una dama griega llamada Sophy. X 2473.» (8)
«X2473» hace referencia al sistema de números de apartado postal anónimos para anuncios personales que la mayoría de los periódicos habían adoptado en la época de Conan Doyle. Cualquiera que respondiera al apartado podía hacerlo a ese número. La identidad de ambas partes estaba protegida, y quien publicaba el anuncio podía filtrar a los destinatarios antes de decidir en quién confiar.

«¿Qué tal la Legación Griega?» (8)
Una «legación» era una oficina diplomática de un país extranjero, considerada un escalón inferior a una embajada. Hoy en día, ambos términos se usan indistintamente.

«Te pasé en un coche de caballos.» (9)
El coche de caballos era un medio de transporte público común para quienes podían permitírselo. Véase una imagen de un coche de caballos en las notas de la página 7 de «La casa vacía».

«...escrito con pluma estilográfica J en papel crema real por un hombre de mediana edad con una constitución débil.» (9)
Mycroft está sacando conclusiones sobre la edad y el estado de salud de una persona a partir de su letra. Véanse las notas a «Los escuderos de Reigate» para un análisis de la dudosa validez de tales conclusiones.

            «Actualmente reside en The Myrtles, Beckenham. Atentamente, J. DAVENPORT.»
            «Escribe desde Lower Brixton», dijo Mycroft Holmes. (9)
Beckenham y Brixton están bastante alejados. Brixton, que forma parte de Lambeth, un distrito periférico de Londres, se encuentra ligeramente al este de Wandsworth. Beckenham se sitúa más al sureste, en Kent. En el mapa de arriba, que muestra la posición relativa de Londres y Wandsworth, se pueden encontrar tanto Brixton como Beckenham.

—Es carbón —gritó—. Dale tiempo. Se aclarará. (11)
Los villanos habían intentado asfixiar a Melas y Kratides quemando carbón en una habitación cerrada, una buena fuente de monóxido de carbono.

Ambos presentaban labios azulados e inconsciencia, con rostros hinchados y congestionados y ojos saltones. (11)
El monóxido de carbono, una molécula compuesta por un átomo de carbono y uno de oxígeno, tiene afinidad por la hemoglobina, la sustancia presente en los glóbulos rojos que se une al oxígeno y lo transporta por todo el cuerpo. Cuando un alto porcentaje de la hemoglobina del cuerpo se une al CO en lugar de al oxígeno, se producen los síntomas descritos en el texto.

...con la ayuda de amoníaco y brandy... (11)
El amoníaco se usaba (y aún se usa) para reanimar a alguien que se desmayaba gracias a su fuerte olor. El brandy se usaba como reconstituyente en la época victoriana, pero hoy en día no se le daría a una persona enferma, ya que tendería a deprimir los sistemas del cuerpo.

...había sacado un salvavidas de su manga.... (11)
Un "salvavidas" no es el familiar anillo que se lanza a los marineros que se ahogan, sino un arma de autodefensa, como el garrote que sacó Latimer al principio de la historia.

...era casi hipnótico el efecto que este rufián risueño había producido sobre el desafortunado lingüista... (11)
Franz Anton Mesmer (1734-1815) fue un médico alemán cuya espuria teoría del "magnetismo animal" obtuvo cierto apoyo en su época, pero fue rápidamente desacreditada tras su muerte. Su principal contribución a la medicina moderna fue el desarrollo de la capacidad de inducir un trance en sus pacientes, lo que le permitía ayudarlos a superar fobias y otros problemas psicosomáticos. El "trance mesmérico" fue un precursor del hipnotismo.

Sus percepciones femeninas, sin embargo... (12)
Aquí está el talón de Aquiles de Sherlock (y Watson), una vez más. Una persona incapaz de reconocer a su propio hermano con unas cuantas vendas adhesivas en la cara tendría un grave problema de visión, sea hombre o mujer.

...de Buda-Pesth. (12)
Buda y Pest, ciudades húngaras que antes eran independientes y tenían una larga historia, se unieron en 1872. En la época de Conan Doyle, el guion se usaba raramente y hoy ha desaparecido por completo.



El extraño caso de Sherlock Holmes


(Por: D.Muñoz)

 

          Una tarde, a finales del siglo XIX, un grupo de hombres mantenía una tertulia, tras la cena, alrededor de una mesa. Uno de ellos, un médico llamado Joseph Bell, contaba cómo muchas veces una sencilla y atenta observación de sus pacientes, apenas entraban en su consulta, le era suficiente para deducir detalles de su personalidad, ocupación, historial clínico y hasta pormenores de la vida privada del desconocido. El doctor relató cómo, recientemente, había adivinado que un paciente que acababa de entrar a su consulta había sido soldado en un regimiento de Escocia y había pertenecido a la banda del regimiento, sólo con observar su apariencia externa, estatura y forma de caminar.
          Uno de los contertulios repuso con sorna:
          —Vaya, doctor; si casi podría ud. ser Sherlock Holmes.
          A lo que el viejo médico replicó:
          —Mi querido señor: ¡Yo soy Sherlock Holmes!

 

El extraño caso de Sherlock Holmes 1
El doctor Joseph Bell, médico del Edinburg Royal Infirmaty y profesor en la Facultad de Medicina, fue la persona real de la que Sherlock Holmes era un trasunto literario

          Unos años antes, una tarde de 1886, un joven médico llamado Arthur Conan Doyle se aburría una vez más en su recién abierta consulta, a la que no entraba prácticamente un solo paciente desde su apertura. Conan Doyle tenía entonces 27 años. Aquella tarde cogió papel y pluma y garrapateó el único papel escrito que se conserva de aquella consulta: arriba, se lee (en inglés, claro): “Estudio en escarlata”, y, a continuación: “Ormond Sacker, de Sudán (palabra tachada y sustituida por “Afganistán”). Vivía en el 221B de Baker Street en compañía de Sherrinford Holmes”.
          En aquella primera hoja de “Estudio en escarlata”, hoy objeto de veneración, una frase suelta decía: “I´m a consulting detective”. Así nació el concepto de detective privado, denominación que se pondría en boga en los años 20 y 30 del siglo siguiente con Sam Spade y Philip Marlowe, sobre todo.

 

El extraño caso de Sherlock Holmes 2
Strand Magazine fue publicando previamente la mayoría de las aventuras de Sherlock Holmes y Watson.

         

UN DETECTIVE MUY «PRIVADO»
Ormond Sacker se llamó definitivamente John H. Watson y Sherrinford Holmes, Sherlock Holmes. El relato “Estudio en escarlata” fue rechazado por varias editoriales hasta Octubre de 1886, en que los editores Ward y Lock pagaron a Conan Doyle 25 libras esterlinas por él, aunque no lo publicaron hasta el año siguiente.
          En Inglaterra, Sherlock Holmes no causó sensación al principio. De hecho, fue una revista americana, “Linppincott´s Magazine” quien envió un representante a reunirse con Doyle para pedirle otro relato. En aquella reunión estuvo presente también Oscar Wilde, y a él se le contrató otro relato: el de Doyle se tituló “El signo de los cuatro” y el de Wilde, “El retrato de Dorian Gray”.

El extraño caso de Sherlock Holmes 3
«Estudio en escarlata», la primera aparición de Holmes, en 1887

          El personaje de Sherlock Holmes estaba basado en una persona real, una persona verdaderamente singular: el doctor Joseph Bell, que había sido maestro del propio Conan Doyle en la Facultad de Medicina de Edimburgo, amigo también de Robert Louis Stevenson, que fue el primero en darse cuenta de que Holmes era Bell. Joseph Bell era, además, cirujano y consultor de la Enfermería Real. Hombre de contextura firme y enérgica, como el personaje que inspiró, Bell era en el fondo un hombre bondadoso y trabajador que no dejaba de atender a un paciente porque no pudiera pagarle y que luchó por dignificar la profesión de las enfermeras, mal pagadas y mal consideradas por entonces. La policía recurría a él con frecuencia para esclarecer misterios delictivos, ya que se había autoespecializado en análisis forense y en lo que hoy llamaríamos «investigación en la escena del crimen». Al parecer, se le requirió también para un caso particularmente notorio: el serial de mujeres asesinadas en las calles de Londres entre Agosto y Noviembre de 1888, atribuido finalmente a un solo hombre –¿por qué no una mujer?– que, a falta de más datos, fue designado simplemente como «Jack». Se ha llegado a decir que Joseph Bell descubrió la auténtica identidad de Jack el Destripador pero que, al tratarse de un prohombre cercano también a la Casa Real, se comprometió a guardar el secreto de esa identidad; y que el propio Conan Doyle, miembro de un club de dilettantes investigadores por cuenta propia, habría participado en las pesquisas. Viene siendo ya una tradición -a la que yo tampoco faltaré- llamar la atención sobre cómo Holmes, que «recorría» las mismas calles, de día y de noche, que el Destripador, no se «ocupó» del caso ni de cerca ni de lejos. Lo cierto es que, sobre la presunta identidad del asesino, la posteridad sólo ha ido añadiendo una especulación tras otra.
         

 

El extraño caso de Sherlock Holmes 4
Segunda novela con Sherlock y Watson, «El signo de los cuatro», en 1890.

          El estudiante Conan Doyle habia sido secretario de Joseph Bell para pacientes externos, lo que implicaba hacer un informe preliminar sobre cada paciente que no estaba ingresado mediante una serie de preguntas; luego, el profesor escuchaba, rodeado de estudiantes, el resultado de esas pesquisas, que siempre quedaban muy por debajo de lo que Bell era capaz de deducir con sólo echar una ojeada al paciente. Tiempo después,  Conan Doyle escribió: “El doctor Bell solía sentarse en su consulta con el rostro impenetrable como un piel roja y diagnosticaba las dolencias a sus pacientes antes de que estos abriesen la boca. Les indicaba sus síntomas e incluso les daba detalles de su vida pasada. Casi nunca cometió un error”. La revista Lancet publicó en 1956 el siguiente episodio, reproducido por William S. Baring-Gould:

          Una mujer con un niño pequeño. Bell le dio los buenos días y ella le respondió con el mismo saludo.
          –¿Cómo le ha ido la travesía, señora Burnstisland?
          –Estuvo bien.
          –¿Había un largo trecho hasta Inverleith Row?
          –Sí.
          –¿Qué hizo usted con el otro crío?
          –Lo dejé con mi hermana en Leith.
          –Y usted aún estará trabajando en la fábrica de linóleo, ¿no?
          –Sí.
          –¿Ven ustedes, señores? Cuando ella me dio los bienos días me di cuenta de su acento pífano y, como saben, la ciudad más próxima a Fife es Burstisland. Se pueden dar cuenta de que tiene arcilla roja en los bordes de las suelas de sus zapatos. Y esta clase de arcilla se encuentra a veinte millas de Edimburgo, en los jardines Botánicos. Inverleith Row bordea los jardines y es el camino más rápido desde Leith. Pueden observar que el abrigo que ella sostiene es demasiado grande para el niño que va con ella y por tanto quiere decir que se marchó de casa con dos niños. Finalmente, tiene dermatitis en los dedos de la mano derecha, característica peculiar entre los trabajadores de la fábrica de linóleo de Burnstisland.

SU AUTOR LO QUERÍA MUERTO
¿Por qué nació Sherlock Holmes? En primer lugar, porque su autor, Conan Doyle, había prácticamente fracasado en su profesión de médico y necesitaba ganar dinero como fuese. En segundo lugar, porque Doyle, aficionado a los relatos de crimen y misterio, quería crear un detective científico, un detective que no basara sus éxitos en la casualidad, que fuese capaz de encontrar una solución basada en la materialidad de los hechos y que pudiese explicar cómo había llegado a ella.
          Sherlock Holmes terminó siendo una pesada carga para su autor durante toda su vida. Era para Doyle algo transitorio y de segundo orden que le permitía ganar dinero mientras escribía otro tipo de libros que -él creía de veras- le darían fama imperecedera, como “Al otro lado de la ciudad”, “Los refugiados”, “La gran sombra”. Pensaba que sus novelas históricas, como “Micah Clarke” o “La compañía blanca” serían las que le harían pasar a la historia de la literatura mundial.
          En 1893, siete años después de haberlo creado, Conan Doyle encargó al dibujante de la revista “Strand Magazine” que preparase un dibujo con la muerte de Sherlock Holmes («El problema final») cayendo por las cataratas de Reichenbach (Suiza), en lucha con el maléfico profesor Moriarty. El público protestó más allá de lo imaginable. Doyle recibió cartas llamándole “bruto”, y, en varias ciudades norteamericanas, se fundaron sociedades bajo el epígrafe “Que viva Holmes». Fueron estas presiones (más los 5.000 dólares ofertados por una editorial americana) lo que le llevó a resucitar a Sherlock Holmes en 1903.

El extraño caso de Sherlock Holmes 5
Publicado en 1892, el volumen «Las aventuras de Sherlock Holmes» contenía una docena de relatos.

PERO, ¿ERA INFALIBLE SHERLOCK HOLMES?
Los fallos de Sherlock Holmes son fruto de una construcción poco atenta y quizá de contradicciones internas entre autor y personaje. En la primera novela, “Estudio en escarlata”, el dr. Watson dice que, de su paso por la guerra de Afganistán, le quedan secuelas de una herida en el hombro. Pero, en la siguiente novela, “El signo de los cuatro”, esa herida ya no está en el hombro sino en una pierna. Hay relatos muy fácilmente atacables: en “El constructor de Norwood”, todo el mundo, incluído Holmes, piensa que unos restos orgánicos carbonizados son humanos, pero resultan ser de un conejo, diferencia que no debería pasar desapercibida a un superdetective como él; sobre todo, porque en un relato anterior, “El pabellón Wisteria”, vemos cómo un médico corriente, que ni siquiera es Watson, identifica al momento unos huesos como no humanos. En “Un caso de identidad”, vemos, estupefactos, cómo la simple miopía de un personaje le impide reconocer a un familiar con quien convive, sólo porque este lleva, por todo disfraz, unas gafas oscuras.

El extraño caso de Sherlock Holmes 6
En 1894, «Las memorias de Sherlock Holmes» recogía otra docena de relatos cortos.

          Parte del atractivo de Holmes consistía en que él representaba al hombre superior a la manera de Nietzche. Holmes era declaradamente inculto en cuestiones de literatura y astronomía, por ejemplo, pero Watson resalta su “profundo” saber en química, un campo de importantísimo valor forense, entonces como hoy, para un detectivismo realmente científico. Sin embargo, Isaac Asimov ha demostrado que la supuesta profundidad de Holmes en la química resulta ser falsa en casi todos los casos. En “La aventura de la casa de Shoscombe”, Holmes diferencia limaduras de cinz de las de cobre a través de un microscopio, cosa imposible si no se emplea un espectroscopio. A través también de un microscopio, descubre Holmes en un hilo de lana partículas de pegamento, que son la prueba de un asesinato. Pero un simple examen visual al microscopio, dice Asimov, no basta para reconocer un pegamento frente a otras sustancias. “Si los tribunales -añade Asimov- aceptasen tales pruebas, ninguno de nosotros estaría seguro”.

 

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En 1902, tras años «muerto» en Reichenbach, Holmes reapareció en «El perro de Baskerville.»

          En otros casos, la nomenclatura química utilizada por Holmes es errónea: en “Un caso de identidad”, habla de bisulfato de barita donde un auténtico químico habría dicho bisulfato de bario o sulfato ácido de bario. En “La aventura de las hayas cobrizas”, dice Holmes que está analizando las acetonas, cuando la acetona es un compuesto químico específico cuyo nombre no se usa en plural, al menos no por un experto. En “La aventura del pulgar del ingeniero”, al hablar de monedas falsificadas, confunde amalgama con aleación, cosa que solamente alguien que no sea químico haría, aunque sean palabras casi sinónimas para el profano. Una de de las más famosas aventuras de Sherlock Holmes gira en torno a una gema, y se llama “El carbunclo azul”. Sin embargo, el carbunclo es un silicato de hierro-aluminio y sólo puede ser de color rojo; así que un carbunclo azul es una total contradicción (las conclusiones de Asimov son discutidas por James O´Brien (en “La ciencia de Sherlock Holmes”) que considera a Holmes un adelantado de la ciencia forense al utilizar, por ejemplo, las huellas dactilares como prueba, antes que Scotland Yard).

El extraño caso de Sherlock Holmes 8
«El retorno de Sherlock Holmes», publicado en 1905, contenía 13 relatos breves.

          Como dice Julian Symons, (a quien se deben algunas de las que anteceden) cada lector podría hacerse su propia lista de inverosimilitudes e incongruencias holmesianas. Todos hemos notado, por ejemplo, la fantástica velocidad con que los trenes de finales del siglo XIX llevaban a Holmes y a Watson a cualquier lugar de Inglaterra, en misión investigadora, y los devolvían a casa a tiempo para la cena.
          Pero hay un detalle casi oculto, en el que Holmes, o Conan Doyle, se adelantó a su tiempo, sin saberlo: en “La aventura del pie del diablo”, Holmes y Watson prueban una droga imaginaria y este último describe su efecto, un efecto absolutamente psicodélico, el efecto del LSD, que no fue descubierto hasta medio siglo después.

¿CUÁNDO SE VOLVIÓ «CIENTÍFICO» ESE OFICIO?
Hubo y hay un acuerdo general, pese a todo, en que Holmes representa el nacimiento del detectivismo “científico”, del que es heredera lejana, pero directa, toda una línea de series policíacas televisivas brillantemente encabezadas por “CSI Las Vegas”, que marcó las pautas de esa corriente en televisión, incorporando sus modos a otras series y arrastrando público todavía años después de su finalización.
     El más claro trasunto en la ficción de Joseph Bell es el dr. House, protagonista de la serie televisiva que lleva su nombre, quien concentra en su carácter rasgos del ficticio Holmes y del auténtico Bell, no en cuanto al trato personal de ninguno de los dos, pero la ficción de House está sembrada de pistas y  guiños, empezando por el domicilio: vive en el número 221 de su calle; como Holmes, es músico (guitarrista; Holmes era violinista) y, en grado superlativo, drogadicto (farmacoadicto para nosotros, los españoles). No sólo coinciden las iniciales de ambos personajes, sino incluso las del más leal amigo de House, James Wilson, con las de John Watson. House, además, es todo lo asocial que podía ser Holmes –que lo era, desde la distinción y, a veces, la empatía– pero llevado prácticamente a sus últimas consecuencias –en el caso de House, desde la soberbia–.

 

El extraño caso de Sherlock Holmes 9
«El valle del terror», cuarta de las novelas protagonizadas por Holmes, se publicó en formato libro en Nueva York, en 1915

          El precedente directo de Holmes -y no sólo de Holmes- es, naturalmente, el detective amateur C. Auguste Dupin, creado por Edgar Allan Poe en 1841, cuya cientificidad es básicamente una actitud especialmente visible en “El misterio de Marie Rogêt”, cuando, por ejemplo, expone al lector el resumen de su conjetura fundamental acerca de los hechos basándola en consideraciones sobre la flotabilidad de los cuerpos ahogados, sobre el ciclo vital del moho, sobre cómo una muselina rasgada puede mostrar qué fuerzas actuaron sobre ella, y hasta sobre la psicología del asesino un minuto después de perpetrar su crimen; y, por supuesto, está su breve y lúcida digresión sobre descubrimientos fortuitos en la historia de la ciencia (lo que hoy se llama serendipity). Pero la marca indeleble de esa actitud estaba ya en «Los crímenes de la calle Morgue», en el término outré, que resume para Dupin la extrañeza máxima, y en la pregunta esclarecedora: «¿qué ha pasado aquí que no había pasado antes?»
          Y Poe, con toda probabilidad, basó la creación de su charmant detective francés, en un detective… francés: Vidocq, el creador de la Sûreté, la moderna policía francesa, que se había hecho célebre conservando las huellas en moldes de escayola, poniendo en marcha la rama de la balística, o las bases de datos sobre criminales, y que aún vivía cuando Poe concibió a Dupin.

¿DEMASIADO HOLMES PARA SER CONSERVADOR?
  El primer atractivo de un detective es su excentricidad. “Holmes aborrecía cualquier forma de sociedad con toda su alma bohemia”, en palabras de su autor. Holmes es visto, en general, como un conservador que se inyecta su desprecio por la norma social, por lo establecido (¿y eso es “conservador”?) en forma de cocaína, en solución al 7%. Holmes no respeta ni las convenciones de su propio oficio: por lo menos en tres casos (“La aventura de la granja Abbey”, “Charles Augustus Milverton” y “El carbunclo azul”) Holmes indulta unilateralmente al culpable o permite que se cometa una violencia -justificada, para él- en su presencia, sin intervenir. De los 60 casos relatados por Watson, solamente en 25 ocasiones entrega Holmes el culpable a la justicia. De los restantes 35, nueve veces escapa el criminal y, en otros quince casos, Holmes deja escapar al culpable por diversos motivos. Hay una extravagancia en la que coincide todo detective de ficción, y Holmes, el primero: el orden social, la justicia, sólo le interesan cuando concuerdan con su ética individual.
          La extravagancia de Holmes tiene que ver también con su enigmática vida sexual: en todos esos miles de páginas, sólo una mujer (Irene Adler, en “Escándalo en Bohemia”) parece haberle impresionado de un modo especial. El hecho de vivir con otro hombre, el dr. Watson, debía resultar altamente sospechoso para la moral social victoriana. Quizá Doyle terminó cayendo en la cuenta y por eso casó apresuradamente al dr. Watson y se lo llevó a vivir a un hogar conyugal bendecido por la norma social.

El extraño caso de Sherlock Holmes 10
«Su última reverencia», publicado en 1917, incluía siete relatos cortos.

¿DESPRECIABA EN EL FONDO CONAN DOYLE A SHERLOCK HOLMES?
 Breve enumeración de indicios en ese sentido:
         En la segunda novela, “El signo de los cuatro”, como quedó dicho, el autor no recuerda dónde estaba la vieja herida de Watson, y se la traspasa del hombro a una pierna.
          Después de “matar” a Holmes, Doyle escribió a un amigo: “Me había hartado tanto de él que me inspiraba la misma sensación que el paté de foie-gras, del que en cierta ocasión comí en demasía y todavía hoy su nombre solo me inspira náuseas”.
          De hecho, Doyle sólo accedió a “resucitar” a Holmes en 1903, empujado por una oferta de 5.000 dólares de una editorial americana, y de 100 libras por cada mil palabras, de la revista británica “Strand”.
          El Holmes consumidor habital de cocaína quizá representa el desdén que Doyle sentía hacia la novela criminal, algo despreciable para él, frente a la novela histórica, que consideraba digna y respetable y de la que esperaba la auténtica fama.
       Una vez, al comenzar una conferencia sobre espiritismo, le preguntaron a Doyle por Holmes, y el escritor montó en cólera (su conversión al dogma espiritista, la bochornosa credulidad con que aceptó y defendió las más sospechables supercherías, la cantidad de tiempo y energía que dedicó a escribir también sobre el tema es un aspecto colateral que desbordaría las modestas intenciones de este artículo).

 

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Primera edición (como todas las reproducidas aquí) de «El archivo de Sherlock Holmes», que recogía los últimos 12 relatos, en 1927.

 EL MITO VIVE
 El público de su época creía que Holmes era un personaje real hasta el punto de que una vez le preguntaron a Doyle con auténtica curiosidad por el grado que había alcanzado Holmes en el ejército británico, y, en otra ocasión, le ofrecieron empleo fijo para el detective.
          Cuando Sherlock Holmes apareció en escena, Baker Street, Londres, no llegaba ni a cien números, así que el 221B, el domicilio de Holmes y Watson, era deliberadamente ficticio. Pero ya no lo es: la presión turística sobre todo hizo que, con más o menos aproximación, se eligiera, años después, una ubicación -muy verosímil, la verdad- en esa calle, que hoy es lugar de peregrinación para gentes del mundo entero. El personaje y sus aventuras siguen siendo, cada pocos años, objeto de actualizaciones y versiones, en clave de comedia o de tragedia, en cine y en televisión, sin rehuir audaces traslados desde el rancio sepia y la luz de gas de aquel tiempo a las trepidantes y fulgurantes “tecnologías” de éste. Ensayos y libros de toda índole sobre el mito no han dejado de publicarse desde entonces hasta nuestros días.

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El joven médico Arthur Conan Doyle, en la época en que creó a Sherlock Holmes y al dr. Watson y los puso a vivir en el 221B de Baker Street.
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¿Por qué resistirse a la ilusión de que por esa puerta pudieron entrar y salír Holmes y Watson -y muchos de sus clientes- desde 1887? Sobre el oportuno museo, las ventanas de la casa que ambos «habitaron».

          En casi todos los países anglosajones y escandinavos hay, desde principios del siglo XX, Sociedades Sherlock Holmes (curiosamente, nunca hubo nada parecido en los países de corte comunista, quizá porque, desde el punto de vista del marxismo, el delito carece de brillo, siendo en el fondo una excrecencia patológica, una desviación particular y momentánea de la lucha de clases). Todavía existen periódicos, como el “The Sherlock Holmes Journal”, cenas, congresos, visitas organizadas a las cataratas de Reichenbach, donde se situó la ficticia muerte del detective; hasta diccionarios, como el «The Sherlock Holmes Companion«. Por alguna razón, el encanto del viejo detective de Baker Street está por encima de sus imperfecciones e incongruencias. O quizá, en parte, se deba a ellas. Holmes y Watson, los Quijote y Sancho de la cultura anglosajona, son ya, lo mismo que ellos, universales.

          El doctor Josep Bell, inspirador real del mito, murió el 4 de Octubre de 1911, a los 74 años.

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Imagen carátula: En Septiembre de 1888, The Guardian ilustró así el descubrimiento de la primera de las víctimas de Jack el Destripador.




Todos los juegos de Sherlock Holmes

Año Nota Juego
2026
Sherlock Holmes: Night Stalker para PC
Sherlock Holmes: Night Stalker (Aventura narrativa / Detectives)
PC · 21/8/2026
Sherlock Holmes: Night Stalker, denominado actualmente Detective Sherlock: Shadow Stalker, es una aventura narrativa y detectivesca en primera persona desarrollada y publicada por Gamercury. El juego se lanzó en acceso anticipado el 21 de agosto de 2026 para PC a través de Steam. No está desarrollado por Frogwares ni pertenece a su conocida serie de aventuras de Sherlock Holmes, aunque también utiliza al personaje creado por Arthur Conan Doyle y reinterpreta elementos de El sabueso de los Baskerville.

2025
Sherlock Holmes: un misterio lleno de objetos ocultos y combina 3 para PC
PC · 28/7/2025
Sherlock Holmes: un misterio lleno de objetos ocultos y combina 3 (Sherlock: Hidden Object & Match-3 Mystery) es un juego de puzles y aventura narrativa desarrollado y publicado por G5 Entertainment para PC y teléfonos móviles. Un título que combina escenas de objetos ocultos con niveles match 3, ambientado en versiones distorsionadas de clásicos literarios, en una historia protagonizada por Sherlock Holmes y el Dr. Watson.

2024
The Murder of Sherlock Holmes para PC
The Murder of Sherlock Holmes (Detectives / Realidad Virtual)
PC PS5 PS4 · 9/5/2024
"The Murder of Sherlock Holmes" es una experiencia interactiva de realidad virtual que permite a los jugadores investigar el asesinato del icónico detective en una recreación detallada de su apartamento en el 221B de Baker Street. Desarrollado por cKolmos, el juego ofrece una inmersión profunda en el mundo de Sherlock Holmes, permitiendo interactuar con diversos objetos y resolver acertijos para desentrañar el misterio.

2023
Sherlock Holmes: La caza de Moriarty para PlayStation 5
Sherlock Holmes: La caza de Moriarty (Plataformas / Plataformas 2D)
PC · 7/11/2024
Switch · 25/12/2023
PS4 PS5 · 22/12/2023
Sherlock Holmes: La caza de Moriarty (Sherlock Holmes – The Hunt for Moriarty) es un juego de plataformas desarrollado por Joindots y publicado por Treva para PlayStation 4, PlayStation 5 y Nintendo Switch. Un clásico juego de plataformas en 2D protagonizado por el famoso detective intentando atrapar a su archienemigo, el profesor Moriarty, recorriendo las calles de Londres, la mansión Baskerville y las catacumbas de París, con multitud de saltos y enemigos.

2023
Sherlock Holmes Consulting Detective: The Case of Banker's Final Debt para PC
PC · 2/8/2023
"Sherlock Holmes Consulting Detective: The Case of Banker's Final Debt" es una experiencia interactiva de misterio y aventura desarrollada por Zojoi, lanzada el 2 de agosto de 2023 para PC. Este juego permite a los jugadores asumir el papel del detective Sherlock Holmes, investigando el asesinato de Oswald Mason, un banquero involucrado en asuntos delicados del Tesoro Británico.

2023
The Testament of Sherlock Holmes para PlayStation 4
The Testament of Sherlock Holmes (Aventura / Aventura de exploración y puzles)
PS4 · 29/6/2023
The Testament of Sherlock Holmes (El Testamento de Sherlock Holmes) es una aventura gráfica desarrollada y publicado por Frogwares para PlayStation 3, PlayStation 4, Xbox 360 y PC. Una aventura de investigación y misterio protagonizada por el detective más popular de la historia, ambientada en el Londres de 1898, con un caso oscuro y complejo que amenaza la reputación de Sherlock Holmes.

2023
Holmes Sherlock & Mycroft para PC
PC · 27/4/2023
2023
Sherlock Holmes: The Awakened para PlayStation 5

Sherlock Holmes: The Awakened (Aventura de exploración y puzles / Aventura narrativa / Point & Click)
PC XSX PS5 Switch PS4 XBOne · 11/4/2023
Sherlock Holmes: The Awakened es una aventura gráfica desarrollada por Frogwares para PlayStation 4, PlayStation 5, Xbox One, Xbox Series, Nintendo Switch y PC. Se trata de un remake del juego lanzado en 2007, una aventura de investigación que vuelve con un apartado gráfico y gameplay completamente renovados.

2021
Sherlock Holmes Chapter One para Xbox Series X

Sherlock Holmes Chapter One (Aventura de exploración y puzles / Aventura narrativa / Detectives)
PS4 · 28/4/2022
PC XBOne XSX PS5 · 16/11/2021
Sherlock Holmes Chapter One es una aventura desarrollada por Frogwares para PlayStation 4, PlayStation 5, Xbox One y PC. El estudio ucraniano recupera al mítico personaje creado por Arthur Conan Doyle para ofrecer de nuevo una aventura de misterio, investigación y acción, que nos cuenta los orígenes del detective.

2018
Sherlock Holmes - Trampa para el cazador para PC
Sherlock Holmes - Trampa para el cazador (Aventura narrativa / Detectives)
PC · 23/3/2018
2016
Sherlock Holmes: The Devil's Daughter para PlayStation 4

Sherlock Holmes: The Devil's Daughter (Aventura narrativa / Detectives)
Switch · 24/3/2022
PC XBOne PS4 · 10/6/2016
Sherlock Holmes: The Devil's Daughter es un videojuego de aventura y misterio desarrollado por Frogwares y publicado por Bigben Interactive. Lanzado en 2016, este juego está disponible para PlayStation 4, Xbox One y PC. Es el octavo juego en la serie de videojuegos de Sherlock Holmes de Frogwares y sigue a Sherlock Holmes: Crimes & Punishments, ofreciendo una mezcla de investigación, acción y exploración dentro de un entorno envolvente basado en el famoso detective londinense.

2016
Sherlock Holmes: Lost Detective para iPhone
Sherlock Holmes: Lost Detective (Aventura narrativa / Detectives)
iPhone · 18/5/2016
Sherlock Holmes: Lost Detective es un juego de objetos ocultos desarrollado por The Other Guys, lanzado en noviembre de 2015 para dispositivos iOS. En este juego, los jugadores asumen el papel de un agente novato de Scotland Yard que, durante la investigación de un complejo caso de asesinato, se encuentra con un profesor de literatura inglesa que afirma ser el mismísimo Sherlock Holmes. Juntos, deberán resolver intrincados casos en el Londres moderno, enfrentándose a un misterioso hombre enmascarado que recrea los casos más famosos de Holmes.

2015
Sherlock Holmes Consulting Detective: The Case of the Mummy's Curse para PC
PC · 8/6/2015
2015
Sherlock Holmes Consulting Detective: The Case of the Mystified Murderess para PC
PC · 8/6/2015
2015
Sherlock Holmes Consulting Detective: The Case of the Tin Soldier para PC
PC · 8/6/2015
2014
Sherlock Holmes: Crimes & Punishments para PlayStation 4

Sherlock Holmes: Crimes & Punishments (Aventura narrativa / Detectives)
Switch · 3/2/2022
PC PS3 X360 PS4 XBOne · 30/9/2014
Sherlock Holmes: Crimes & Punishments es un videojuego de aventuras y misterio desarrollado por Frogwares y publicado en 2014. Disponible para PlayStation 3, PlayStation 4, Xbox 360, Xbox One y PC, este juego permite a los jugadores asumir el papel del famoso detective Sherlock Holmes. Crimes & Punishments es notable por su profunda integración de la deducción y la moralidad, ofreciendo un enfoque más flexible y humano a los clásicos casos de misterio.

2012
Sherlock Holmes: Misterio de la Ciudad Helada para Nintendo 3DS
Sherlock Holmes: Misterio de la Ciudad Helada (Aventura Gráfica / Point & Click)
3DS · 23/10/2012
Sherlock Holmes: Misterio de la Ciudad Helada (también conocido como Sherlock Holmes: The Mystery of the Frozen City) es un juego de aventuras desarrollado por Frogwares y publicado por Focus Home Interactive. Lanzado en 2012 para la Nintendo 3DS, este título pone a los jugadores en el papel del famoso detective Sherlock Holmes mientras investiga un caso en una ciudad congelada.

2012
El Testamento de Sherlock Holmes para PC
El Testamento de Sherlock Holmes (Aventura narrativa / Detectives)
Switch · 9/3/2023
PC X360 PS3 · 20/9/2012
El Testamento de Sherlock Holmes es un videojuego de aventura y misterio desarrollado por Frogwares y publicado por Focus Home Interactive. Lanzado en 2012, este título está disponible en plataformas como PlayStation 3, Xbox 360 y PC. Este juego es parte de la serie de videojuegos de Sherlock Holmes creada por Frogwares y presenta una historia original que no se basa directamente en las obras de Sir Arthur Conan Doyle.

2011
Sherlock Holmes: El pendiente de plata para Wii

Sherlock Holmes: El pendiente de plata (Aventura de exploración y puzles / Aventura narrativa / Detectives)
WII · 17/11/2011
Sherlock Holmes: El Pendiente de Plata es una aventura gráfica desarrollada por Frogwares y lanzada originalmente para PC en 2004. Posteriormente, en 2011, se adaptó para la consola Nintendo Wii.

2010
Sherlock Holmes and The Hound of The Baskervilles para PC
Switch · 6/10/2022
PC · 11/11/2010
2010
Sherlock Holmes y el Secreto de la Reina para Nintendo DS

Sherlock Holmes y el Secreto de la Reina (Aventura narrativa / Detectives)
NDS · 1/7/2010
Sherlock Holmes y el Secreto de la Reina es un videojuego de aventuras y misterio desarrollado por Frogwares y publicado por Focus Home Interactive. Lanzado en 2007 para Nintendo DS, el juego permite a los jugadores asumir el papel del famoso detective Sherlock Holmes, resolviendo un intrigante caso lleno de puzzles y desafíos.

2009
Sherlock Holmes: The Awakened (2009) para PC
Sherlock Holmes: The Awakened (2009) (Aventura narrativa / Point & Click)
PC · Año 2009
Sherlock Holmes: The Awakened es un videojuego de aventuras gráficas desarrollado por Frogwares y lanzado en 2009. Disponible para PC y, inicialmente, para Microsoft Windows, este título es una de las entregas de la serie de juegos de Sherlock Holmes, conocida por su narrativa intrigante y rompecabezas desafiantes. Ambientado en el intrigante universo de Sherlock Holmes, la trama del juego combina elementos de los cuentos clásicos de Arthur Conan Doyle con el universo lovecraftiano, específicamente los mitos de Cthulhu. En esta aventura, el célebre detective y su inseparable compañero, el Dr. Watson, investigan una serie de desapariciones en Inglaterra y Europa que revelan un culto espeluznante relacionado con el dios Cthulhu. Este crossover entre los mundos de Doyle y Lovecraft ofrece una experiencia narrativa única y emocionante.

2009
Sherlock Holmes contra Jack el Destripador para Xbox 360

Sherlock Holmes contra Jack el Destripador (Detectives / Point & Click)
X360 · 26/11/2009
PC · 24/9/2009
Sherlock Holmes contra Jack el Destripador es un videojuego de aventura y misterio desarrollado por Frogwares y publicado por Focus Home Interactive. Lanzado en 2009, el juego está disponible para PC, Xbox 360, y PlayStation 3. Este título combina la brillantez del famoso detective Sherlock Holmes con la aterradora serie de asesinatos de Jack el Destripador, ofreciendo a los jugadores una intrigante y oscura aventura en la Londres victoriana.

2009
Sherlock Holmes: El Misterio de la Momia para Nintendo DS

Sherlock Holmes: El Misterio de la Momia (Aventura Gráfica / Point & Click)
NDS · 27/8/2009
Sherlock Holmes: El Misterio de la Momia es un videojuego de aventura y puzzle desarrollado por Frogwares, lanzado en el año 2002. El título está disponible para plataformas como PC, Mac, y PlayStation 3 en su versión remasterizada. Este juego se enmarca dentro del género de aventuras gráficas y se basa en la célebre serie de novelas de Arthur Conan Doyle, siguiendo las aventuras del famoso detective inglés Sherlock Holmes y su amigo, el Dr. John Watson.

2008
Sherlock Holmes: Nemesis (Aventura Gráfica)
PC · Año 2008
2008
PC · Año 2008
The Lost Cases of Sherlock Holmes es un videojuego de aventuras y objetos ocultos desarrollado por Legacy Interactive y lanzado en 2008 para PC. Basado en el universo del célebre detective creado por Sir Arthur Conan Doyle, el título propone una serie de misterios originales que los jugadores deben resolver combinando observación, deducción y lógica.

2008
Sherlock Holmes: The Mystery of the Mummy para PC
Sherlock Holmes: The Mystery of the Mummy (Detectives / Point & Click)
PC · 1/11/2008
Sherlock Holmes: The Mystery of the Mummy es un videojuego de aventuras desarrollado por Frogwares. Lanzado en 2002, el juego está disponible para PC y, más tarde, fue adaptado para la Nintendo DS en 2009. Este título marca el inicio de la serie de videojuegos de Sherlock Holmes desarrollados por Frogwares, basados en el icónico detective creado por Arthur Conan Doyle. Sherlock Holmes: The Mystery of the Mummy es un juego de aventura en primera persona que presenta un enfoque de resolución de acertijos y exploración detallada, donde los jugadores asumen el rol del famoso detective inglés.

2008
PC · 9/5/2008
2007
Sherlock Holmes: La Aventura para PC
Sherlock Holmes: La Aventura (Aventura narrativa)
PC · 15/6/2007
Sherlock Holmes: La Aventura (también conocido como Sherlock Holmes: The Awakened) es un videojuego de aventuras y misterio desarrollado por Frogwares y publicado por Focus Home Interactive. Lanzado en 2007 para PC y posteriormente adaptado para PlayStation 3, Xbox 360 y Nintendo Switch, el juego es parte de la serie de aventuras de Sherlock Holmes y mezcla elementos de investigación con horror lovecraftiano.

2004
Sherlock Holmes: The Silver Earring para PC
Sherlock Holmes: The Silver Earring (Detectives / Point & Click)
PC · 30/9/2004
Sherlock Holmes: The Silver Earring es un videojuego de aventura de misterio y resolución de acertijos desarrollado por Frogwares y lanzado en 2004 para PC. Este título es una adaptación interactiva de las historias del famoso detective creado por Arthur Conan Doyle, centrándose en un nuevo caso original en el que los jugadores asumen el rol de Sherlock Holmes y su fiel compañero Dr. Watson para resolver un asesinato misterioso en la Londres victoriana.

El extraño caso de Sherlock Holmes

por | Sep 27, 2020 | EFEMÉRIDES, ÚLTIMAS ENTRADAS

(Por: D.Muñoz)

 

          Una tarde, a finales del siglo XIX, un grupo de hombres mantenía una tertulia, tras la cena, alrededor de una mesa. Uno de ellos, un médico llamado Joseph Bell, contaba cómo muchas veces una sencilla y atenta observación de sus pacientes, apenas entraban en su consulta, le era suficiente para deducir detalles de su personalidad, ocupación, historial clínico y hasta pormenores de la vida privada del desconocido. El doctor relató cómo, recientemente, había adivinado que un paciente que acababa de entrar a su consulta había sido soldado en un regimiento de Escocia y había pertenecido a la banda del regimiento, sólo con observar su apariencia externa, estatura y forma de caminar.
          Uno de los contertulios repuso con sorna:
          —Vaya, doctor; si casi podría ud. ser Sherlock Holmes.
          A lo que el viejo médico replicó:
          —Mi querido señor: ¡Yo soy Sherlock Holmes!

 

El extraño caso de Sherlock Holmes 1
El doctor Joseph Bell, médico del Edinburg Royal Infirmaty y profesor en la Facultad de Medicina, fue la persona real de la que Sherlock Holmes era un trasunto literario

          Unos años antes, una tarde de 1886, un joven médico llamado Arthur Conan Doyle se aburría una vez más en su recién abierta consulta, a la que no entraba prácticamente un solo paciente desde su apertura. Conan Doyle tenía entonces 27 años. Aquella tarde cogió papel y pluma y garrapateó el único papel escrito que se conserva de aquella consulta: arriba, se lee (en inglés, claro): “Estudio en escarlata”, y, a continuación: “Ormond Sacker, de Sudán (palabra tachada y sustituida por “Afganistán”). Vivía en el 221B de Baker Street en compañía de Sherrinford Holmes”.
          En aquella primera hoja de “Estudio en escarlata”, hoy objeto de veneración, una frase suelta decía: “I´m a consulting detective”. Así nació el concepto de detective privado, denominación que se pondría en boga en los años 20 y 30 del siglo siguiente con Sam Spade y Philip Marlowe, sobre todo.

 

El extraño caso de Sherlock Holmes 2
Strand Magazine fue publicando previamente la mayoría de las aventuras de Sherlock Holmes y Watson.

         

UN DETECTIVE MUY «PRIVADO»
Ormond Sacker se llamó definitivamente John H. Watson y Sherrinford Holmes, Sherlock Holmes. El relato “Estudio en escarlata” fue rechazado por varias editoriales hasta Octubre de 1886, en que los editores Ward y Lock pagaron a Conan Doyle 25 libras esterlinas por él, aunque no lo publicaron hasta el año siguiente.
          En Inglaterra, Sherlock Holmes no causó sensación al principio. De hecho, fue una revista americana, “Linppincott´s Magazine” quien envió un representante a reunirse con Doyle para pedirle otro relato. En aquella reunión estuvo presente también Oscar Wilde, y a él se le contrató otro relato: el de Doyle se tituló “El signo de los cuatro” y el de Wilde, “El retrato de Dorian Gray”.

El extraño caso de Sherlock Holmes 3
«Estudio en escarlata», la primera aparición de Holmes, en 1887

          El personaje de Sherlock Holmes estaba basado en una persona real, una persona verdaderamente singular: el doctor Joseph Bell, que había sido maestro del propio Conan Doyle en la Facultad de Medicina de Edimburgo, amigo también de Robert Louis Stevenson, que fue el primero en darse cuenta de que Holmes era Bell. Joseph Bell era, además, cirujano y consultor de la Enfermería Real. Hombre de contextura firme y enérgica, como el personaje que inspiró, Bell era en el fondo un hombre bondadoso y trabajador que no dejaba de atender a un paciente porque no pudiera pagarle y que luchó por dignificar la profesión de las enfermeras, mal pagadas y mal consideradas por entonces. La policía recurría a él con frecuencia para esclarecer misterios delictivos, ya que se había autoespecializado en análisis forense y en lo que hoy llamaríamos «investigación en la escena del crimen». Al parecer, se le requirió también para un caso particularmente notorio: el serial de mujeres asesinadas en las calles de Londres entre Agosto y Noviembre de 1888, atribuido finalmente a un solo hombre –¿por qué no una mujer?– que, a falta de más datos, fue designado simplemente como «Jack». Se ha llegado a decir que Joseph Bell descubrió la auténtica identidad de Jack el Destripador pero que, al tratarse de un prohombre cercano también a la Casa Real, se comprometió a guardar el secreto de esa identidad; y que el propio Conan Doyle, miembro de un club de dilettantes investigadores por cuenta propia, habría participado en las pesquisas. Viene siendo ya una tradición -a la que yo tampoco faltaré- llamar la atención sobre cómo Holmes, que «recorría» las mismas calles, de día y de noche, que el Destripador, no se «ocupó» del caso ni de cerca ni de lejos. Lo cierto es que, sobre la presunta identidad del asesino, la posteridad sólo ha ido añadiendo una especulación tras otra.
         

 

El extraño caso de Sherlock Holmes 4
Segunda novela con Sherlock y Watson, «El signo de los cuatro», en 1890.

          El estudiante Conan Doyle habia sido secretario de Joseph Bell para pacientes externos, lo que implicaba hacer un informe preliminar sobre cada paciente que no estaba ingresado mediante una serie de preguntas; luego, el profesor escuchaba, rodeado de estudiantes, el resultado de esas pesquisas, que siempre quedaban muy por debajo de lo que Bell era capaz de deducir con sólo echar una ojeada al paciente. Tiempo después,  Conan Doyle escribió: “El doctor Bell solía sentarse en su consulta con el rostro impenetrable como un piel roja y diagnosticaba las dolencias a sus pacientes antes de que estos abriesen la boca. Les indicaba sus síntomas e incluso les daba detalles de su vida pasada. Casi nunca cometió un error”. La revista Lancet publicó en 1956 el siguiente episodio, reproducido por William S. Baring-Gould:

          Una mujer con un niño pequeño. Bell le dio los buenos días y ella le respondió con el mismo saludo.
          –¿Cómo le ha ido la travesía, señora Burnstisland?
          –Estuvo bien.
          –¿Había un largo trecho hasta Inverleith Row?
          –Sí.
          –¿Qué hizo usted con el otro crío?
          –Lo dejé con mi hermana en Leith.
          –Y usted aún estará trabajando en la fábrica de linóleo, ¿no?
          –Sí.
          –¿Ven ustedes, señores? Cuando ella me dio los bienos días me di cuenta de su acento pífano y, como saben, la ciudad más próxima a Fife es Burstisland. Se pueden dar cuenta de que tiene arcilla roja en los bordes de las suelas de sus zapatos. Y esta clase de arcilla se encuentra a veinte millas de Edimburgo, en los jardines Botánicos. Inverleith Row bordea los jardines y es el camino más rápido desde Leith. Pueden observar que el abrigo que ella sostiene es demasiado grande para el niño que va con ella y por tanto quiere decir que se marchó de casa con dos niños. Finalmente, tiene dermatitis en los dedos de la mano derecha, característica peculiar entre los trabajadores de la fábrica de linóleo de Burnstisland.

SU AUTOR LO QUERÍA MUERTO
¿Por qué nació Sherlock Holmes? En primer lugar, porque su autor, Conan Doyle, había prácticamente fracasado en su profesión de médico y necesitaba ganar dinero como fuese. En segundo lugar, porque Doyle, aficionado a los relatos de crimen y misterio, quería crear un detective científico, un detective que no basara sus éxitos en la casualidad, que fuese capaz de encontrar una solución basada en la materialidad de los hechos y que pudiese explicar cómo había llegado a ella.
          Sherlock Holmes terminó siendo una pesada carga para su autor durante toda su vida. Era para Doyle algo transitorio y de segundo orden que le permitía ganar dinero mientras escribía otro tipo de libros que -él creía de veras- le darían fama imperecedera, como “Al otro lado de la ciudad”, “Los refugiados”, “La gran sombra”. Pensaba que sus novelas históricas, como “Micah Clarke” o “La compañía blanca” serían las que le harían pasar a la historia de la literatura mundial.
          En 1893, siete años después de haberlo creado, Conan Doyle encargó al dibujante de la revista “Strand Magazine” que preparase un dibujo con la muerte de Sherlock Holmes («El problema final») cayendo por las cataratas de Reichenbach (Suiza), en lucha con el maléfico profesor Moriarty. El público protestó más allá de lo imaginable. Doyle recibió cartas llamándole “bruto”, y, en varias ciudades norteamericanas, se fundaron sociedades bajo el epígrafe “Que viva Holmes». Fueron estas presiones (más los 5.000 dólares ofertados por una editorial americana) lo que le llevó a resucitar a Sherlock Holmes en 1903.

El extraño caso de Sherlock Holmes 5
Publicado en 1892, el volumen «Las aventuras de Sherlock Holmes» contenía una docena de relatos.

PERO, ¿ERA INFALIBLE SHERLOCK HOLMES?
Los fallos de Sherlock Holmes son fruto de una construcción poco atenta y quizá de contradicciones internas entre autor y personaje. En la primera novela, “Estudio en escarlata”, el dr. Watson dice que, de su paso por la guerra de Afganistán, le quedan secuelas de una herida en el hombro. Pero, en la siguiente novela, “El signo de los cuatro”, esa herida ya no está en el hombro sino en una pierna. Hay relatos muy fácilmente atacables: en “El constructor de Norwood”, todo el mundo, incluído Holmes, piensa que unos restos orgánicos carbonizados son humanos, pero resultan ser de un conejo, diferencia que no debería pasar desapercibida a un superdetective como él; sobre todo, porque en un relato anterior, “El pabellón Wisteria”, vemos cómo un médico corriente, que ni siquiera es Watson, identifica al momento unos huesos como no humanos. En “Un caso de identidad”, vemos, estupefactos, cómo la simple miopía de un personaje le impide reconocer a un familiar con quien convive, sólo porque este lleva, por todo disfraz, unas gafas oscuras.

El extraño caso de Sherlock Holmes 6
En 1894, «Las memorias de Sherlock Holmes» recogía otra docena de relatos cortos.

          Parte del atractivo de Holmes consistía en que él representaba al hombre superior a la manera de Nietzche. Holmes era declaradamente inculto en cuestiones de literatura y astronomía, por ejemplo, pero Watson resalta su “profundo” saber en química, un campo de importantísimo valor forense, entonces como hoy, para un detectivismo realmente científico. Sin embargo, Isaac Asimov ha demostrado que la supuesta profundidad de Holmes en la química resulta ser falsa en casi todos los casos. En “La aventura de la casa de Shoscombe”, Holmes diferencia limaduras de cinz de las de cobre a través de un microscopio, cosa imposible si no se emplea un espectroscopio. A través también de un microscopio, descubre Holmes en un hilo de lana partículas de pegamento, que son la prueba de un asesinato. Pero un simple examen visual al microscopio, dice Asimov, no basta para reconocer un pegamento frente a otras sustancias. “Si los tribunales -añade Asimov- aceptasen tales pruebas, ninguno de nosotros estaría seguro”.

 

El extraño caso de Sherlock Holmes 7
En 1902, tras años «muerto» en Reichenbach, Holmes reapareció en «El perro de Baskerville.»

          En otros casos, la nomenclatura química utilizada por Holmes es errónea: en “Un caso de identidad”, habla de bisulfato de barita donde un auténtico químico habría dicho bisulfato de bario o sulfato ácido de bario. En “La aventura de las hayas cobrizas”, dice Holmes que está analizando las acetonas, cuando la acetona es un compuesto químico específico cuyo nombre no se usa en plural, al menos no por un experto. En “La aventura del pulgar del ingeniero”, al hablar de monedas falsificadas, confunde amalgama con aleación, cosa que solamente alguien que no sea químico haría, aunque sean palabras casi sinónimas para el profano. Una de de las más famosas aventuras de Sherlock Holmes gira en torno a una gema, y se llama “El carbunclo azul”. Sin embargo, el carbunclo es un silicato de hierro-aluminio y sólo puede ser de color rojo; así que un carbunclo azul es una total contradicción (las conclusiones de Asimov son discutidas por James O´Brien (en “La ciencia de Sherlock Holmes”) que considera a Holmes un adelantado de la ciencia forense al utilizar, por ejemplo, las huellas dactilares como prueba, antes que Scotland Yard).

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«El retorno de Sherlock Holmes», publicado en 1905, contenía 13 relatos breves.

          Como dice Julian Symons, (a quien se deben algunas de las que anteceden) cada lector podría hacerse su propia lista de inverosimilitudes e incongruencias holmesianas. Todos hemos notado, por ejemplo, la fantástica velocidad con que los trenes de finales del siglo XIX llevaban a Holmes y a Watson a cualquier lugar de Inglaterra, en misión investigadora, y los devolvían a casa a tiempo para la cena.
          Pero hay un detalle casi oculto, en el que Holmes, o Conan Doyle, se adelantó a su tiempo, sin saberlo: en “La aventura del pie del diablo”, Holmes y Watson prueban una droga imaginaria y este último describe su efecto, un efecto absolutamente psicodélico, el efecto del LSD, que no fue descubierto hasta medio siglo después.

¿CUÁNDO SE VOLVIÓ «CIENTÍFICO» ESE OFICIO?
Hubo y hay un acuerdo general, pese a todo, en que Holmes representa el nacimiento del detectivismo “científico”, del que es heredera lejana, pero directa, toda una línea de series policíacas televisivas brillantemente encabezadas por “CSI Las Vegas”, que marcó las pautas de esa corriente en televisión, incorporando sus modos a otras series y arrastrando público todavía años después de su finalización.
     El más claro trasunto en la ficción de Joseph Bell es el dr. House, protagonista de la serie televisiva que lleva su nombre, quien concentra en su carácter rasgos del ficticio Holmes y del auténtico Bell, no en cuanto al trato personal de ninguno de los dos, pero la ficción de House está sembrada de pistas y  guiños, empezando por el domicilio: vive en el número 221 de su calle; como Holmes, es músico (guitarrista; Holmes era violinista) y, en grado superlativo, drogadicto (farmacoadicto para nosotros, los españoles). No sólo coinciden las iniciales de ambos personajes, sino incluso las del más leal amigo de House, James Wilson, con las de John Watson. House, además, es todo lo asocial que podía ser Holmes –que lo era, desde la distinción y, a veces, la empatía– pero llevado prácticamente a sus últimas consecuencias –en el caso de House, desde la soberbia–.

 

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«El valle del terror», cuarta de las novelas protagonizadas por Holmes, se publicó en formato libro en Nueva York, en 1915

          El precedente directo de Holmes -y no sólo de Holmes- es, naturalmente, el detective amateur C. Auguste Dupin, creado por Edgar Allan Poe en 1841, cuya cientificidad es básicamente una actitud especialmente visible en “El misterio de Marie Rogêt”, cuando, por ejemplo, expone al lector el resumen de su conjetura fundamental acerca de los hechos basándola en consideraciones sobre la flotabilidad de los cuerpos ahogados, sobre el ciclo vital del moho, sobre cómo una muselina rasgada puede mostrar qué fuerzas actuaron sobre ella, y hasta sobre la psicología del asesino un minuto después de perpetrar su crimen; y, por supuesto, está su breve y lúcida digresión sobre descubrimientos fortuitos en la historia de la ciencia (lo que hoy se llama serendipity). Pero la marca indeleble de esa actitud estaba ya en «Los crímenes de la calle Morgue», en el término outré, que resume para Dupin la extrañeza máxima, y en la pregunta esclarecedora: «¿qué ha pasado aquí que no había pasado antes?»
          Y Poe, con toda probabilidad, basó la creación de su charmant detective francés, en un detective… francés: Vidocq, el creador de la Sûreté, la moderna policía francesa, que se había hecho célebre conservando las huellas en moldes de escayola, poniendo en marcha la rama de la balística, o las bases de datos sobre criminales, y que aún vivía cuando Poe concibió a Dupin.

¿DEMASIADO HOLMES PARA SER CONSERVADOR?
  El primer atractivo de un detective es su excentricidad. “Holmes aborrecía cualquier forma de sociedad con toda su alma bohemia”, en palabras de su autor. Holmes es visto, en general, como un conservador que se inyecta su desprecio por la norma social, por lo establecido (¿y eso es “conservador”?) en forma de cocaína, en solución al 7%. Holmes no respeta ni las convenciones de su propio oficio: por lo menos en tres casos (“La aventura de la granja Abbey”, “Charles Augustus Milverton” y “El carbunclo azul”) Holmes indulta unilateralmente al culpable o permite que se cometa una violencia -justificada, para él- en su presencia, sin intervenir. De los 60 casos relatados por Watson, solamente en 25 ocasiones entrega Holmes el culpable a la justicia. De los restantes 35, nueve veces escapa el criminal y, en otros quince casos, Holmes deja escapar al culpable por diversos motivos. Hay una extravagancia en la que coincide todo detective de ficción, y Holmes, el primero: el orden social, la justicia, sólo le interesan cuando concuerdan con su ética individual.
          La extravagancia de Holmes tiene que ver también con su enigmática vida sexual: en todos esos miles de páginas, sólo una mujer (Irene Adler, en “Escándalo en Bohemia”) parece haberle impresionado de un modo especial. El hecho de vivir con otro hombre, el dr. Watson, debía resultar altamente sospechoso para la moral social victoriana. Quizá Doyle terminó cayendo en la cuenta y por eso casó apresuradamente al dr. Watson y se lo llevó a vivir a un hogar conyugal bendecido por la norma social.

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«Su última reverencia», publicado en 1917, incluía siete relatos cortos.

¿DESPRECIABA EN EL FONDO CONAN DOYLE A SHERLOCK HOLMES?
 Breve enumeración de indicios en ese sentido:
         En la segunda novela, “El signo de los cuatro”, como quedó dicho, el autor no recuerda dónde estaba la vieja herida de Watson, y se la traspasa del hombro a una pierna.
          Después de “matar” a Holmes, Doyle escribió a un amigo: “Me había hartado tanto de él que me inspiraba la misma sensación que el paté de foie-gras, del que en cierta ocasión comí en demasía y todavía hoy su nombre solo me inspira náuseas”.
          De hecho, Doyle sólo accedió a “resucitar” a Holmes en 1903, empujado por una oferta de 5.000 dólares de una editorial americana, y de 100 libras por cada mil palabras, de la revista británica “Strand”.
          El Holmes consumidor habital de cocaína quizá representa el desdén que Doyle sentía hacia la novela criminal, algo despreciable para él, frente a la novela histórica, que consideraba digna y respetable y de la que esperaba la auténtica fama.
       Una vez, al comenzar una conferencia sobre espiritismo, le preguntaron a Doyle por Holmes, y el escritor montó en cólera (su conversión al dogma espiritista, la bochornosa credulidad con que aceptó y defendió las más sospechables supercherías, la cantidad de tiempo y energía que dedicó a escribir también sobre el tema es un aspecto colateral que desbordaría las modestas intenciones de este artículo).

 

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Primera edición (como todas las reproducidas aquí) de «El archivo de Sherlock Holmes», que recogía los últimos 12 relatos, en 1927.

 EL MITO VIVE
 El público de su época creía que Holmes era un personaje real hasta el punto de que una vez le preguntaron a Doyle con auténtica curiosidad por el grado que había alcanzado Holmes en el ejército británico, y, en otra ocasión, le ofrecieron empleo fijo para el detective.
          Cuando Sherlock Holmes apareció en escena, Baker Street, Londres, no llegaba ni a cien números, así que el 221B, el domicilio de Holmes y Watson, era deliberadamente ficticio. Pero ya no lo es: la presión turística sobre todo hizo que, con más o menos aproximación, se eligiera, años después, una ubicación -muy verosímil, la verdad- en esa calle, que hoy es lugar de peregrinación para gentes del mundo entero. El personaje y sus aventuras siguen siendo, cada pocos años, objeto de actualizaciones y versiones, en clave de comedia o de tragedia, en cine y en televisión, sin rehuir audaces traslados desde el rancio sepia y la luz de gas de aquel tiempo a las trepidantes y fulgurantes “tecnologías” de éste. Ensayos y libros de toda índole sobre el mito no han dejado de publicarse desde entonces hasta nuestros días.

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El joven médico Arthur Conan Doyle, en la época en que creó a Sherlock Holmes y al dr. Watson y los puso a vivir en el 221B de Baker Street.
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¿Por qué resistirse a la ilusión de que por esa puerta pudieron entrar y salír Holmes y Watson -y muchos de sus clientes- desde 1887? Sobre el oportuno museo, las ventanas de la casa que ambos «habitaron».

          En casi todos los países anglosajones y escandinavos hay, desde principios del siglo XX, Sociedades Sherlock Holmes (curiosamente, nunca hubo nada parecido en los países de corte comunista, quizá porque, desde el punto de vista del marxismo, el delito carece de brillo, siendo en el fondo una excrecencia patológica, una desviación particular y momentánea de la lucha de clases). Todavía existen periódicos, como el “The Sherlock Holmes Journal”, cenas, congresos, visitas organizadas a las cataratas de Reichenbach, donde se situó la ficticia muerte del detective; hasta diccionarios, como el «The Sherlock Holmes Companion«. Por alguna razón, el encanto del viejo detective de Baker Street está por encima de sus imperfecciones e incongruencias. O quizá, en parte, se deba a ellas. Holmes y Watson, los Quijote y Sancho de la cultura anglosajona, son ya, lo mismo que ellos, universales.

          El doctor Josep Bell, inspirador real del mito, murió el 4 de Octubre de 1911, a los 74 años.

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Imagen carátula: En Septiembre de 1888, The Guardian ilustró así el descubrimiento de la primera de las víctimas de Jack el Destripador.













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