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martes, 15 de septiembre de 2026

El flâneur de la torre de Babel de paseo con Sherlock Holmes.



Sherlock Holmes es un personaje ficticio creado por Arthur Conan Doyle en 1887, un detective consultor inglés que vive en Londres en 221b Baker Street.


CÍRCULO HOLMES
Asociación Cultural
(Muy bueno)


The Arthur Conan Doyle Encyclopedia


Al principio, Arthur Conan Doyle nombró al detective como Sherrinford Holmes (no Sherringford, como mencionó erróneamente en su autobiografía Memories and Adventures 40 años después) y al biógrafo Ormond Sacker (ver manuscrito en Un estudio en escarlata). Pero cambió de opinión y los rebautizó como Sherlock Holmes y John H. Watson. 
Memorias y aventuras
Arthur Conan Doyle. 


“Estudio en escarlata”

El personaje de Sherlock Holmes estaba basado en una persona real, una persona verdaderamente singular: el doctor Joseph Bell, que había sido maestro del propio Conan Doyle en la Facultad de Medicina de Edimburgo, amigo también de Robert Louis Stevenson, que fue el primero en darse cuenta de que Holmes era Bell. Joseph Bell era, además, cirujano y consultor de la Enfermería Real.


Hombre de contextura firme y enérgica, como el personaje que inspiró, Bell era en el fondo un hombre bondadoso y trabajador que no dejaba de atender a un paciente porque no pudiera pagarle y que luchó por dignificar la profesión de las enfermeras, mal pagadas y mal consideradas por entonces. La policía recurría a él con frecuencia para esclarecer misterios delictivos, ya que se había autoespecializado en análisis forense y en lo que hoy llamaríamos «investigación en la escena del crimen».







Memorias y aventuras
Arthur Conan Doyle

«Creo que es difícil encontrar una vida más variada que la mía en cuanto a experiencias y aventuras. He conocido la pobreza y cierta prosperidad económica. He departido con muchos de los hombres más notables de mi tiempo. He disfrutado de una larga carrera literaria, tras una formación médica coronada con el doctorado en Edimburgo. He practicado muchos deportes, entre ellos el boxeo, el críquet, el billar, el automovilismo, el fútbol, la aeronáutica y el esquí, y he sido el primero en introducir este último en Suiza para desplazamientos largos. He ejercido de médico en un ballenero durante siete meses en el océano Ártico, y después en un barco comercial por la costa de África Occidental. He participado en tres guerras: la de Sudán, la de Suráfrica y la guerra con Alemania. Mi vida ha estado pespunteada de aventuras de toda suerte. Finalmente, me he visto obligado a dedicar mis últimos años a contar al mundo el resultado de treinta y seis años de estudio del ocultismo, a fin de hacerle ver la trascendental importancia de esta cuestión. Con esta misión he recorrido más de cincuenta mil millas y pronunciado conferencias ante más de trescientas mil personas, además de escribir siete libros sobre el tema. Tal es la vida que cuento detalladamente en mis Memorias y aventuras.» Sir Arthur Conan Doyle




 El libro de Sherlock Holmes

de AA.VV. (Escritor), Joan Andreano (Traductor), Carmen Gómez Aragón (Traductor), Gemma Deza (Traductor)


https://drive.usercontent.google.com/download?id=1HIQuH87Sc3AM4Zg4UAxLScvzghzhHU32&export=download&authuser=0


El método de Sherlock Holmes

y su coincidencia con la investigación científica

https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-16162022000200053

Pasajes de las novelas y cuentos de Holmes, las coincidencias entre el método de Holmes y el de la investigación científica: la importancia de la observación, de la recolección de datos, del método inductivo, del raciocinio, de la reflexión metódica y de la relación causa-efecto. Señala también algunos de los principales problemas que surgen en la investigación y que ésta es mucho más que un conjunto de pasos, que una vez aprendidos, se aplican mecánicamente.


Sherlock Holmes 

y el paradigma indiciario

Al calor de las relecturas fílmicas (en cine y televisión) de Sherlock Holmes y su acompañante Watson, el mundo del libro replica con sus armas, la letra impresa. En Francia al menos acaban de aparecer tres volúmenes de desigual pretensión que abordan este asunto, y a ellos dedica su pluma nada menos que Elizabeth Roudinesco en las páginas de Le Monde. No es este un tema habitual en el blog, pero sus ecos no les dejarán indiferentes, así que vayamos a lo que nos dice esta estudiosa de la historia y el psicoanálisis:


En un ensayo magistral de 1979, Crisi della Ragione (que contenía el texto “Indi­cios. Raí­ces de un pa­ra­dig­ma in­di­cia­rio“), Carlo Ginzburg señaló que hacia finales del siglo XIX el campo de las humanidades y de la literatura habían visto emerger un modelo de pensamiento según el cual la sociedad humana está dividida entre la búsqueda racional y la atracción por lo oculto, entre mente lógica y delirio paranoico.

Y para definir lo que él llamaba el “paradigma indiciario” – es decir, una cosa confusa y perturbadora- le asociaba tres nombres: Giovanni Morelli (1816-1891), inventor de un método susceptible de distinguir entre una obra de arte y una imitación, y por tanto identificar a los falsificadores; Sigmund Freud, fundador de una ciencia del inconsciente que concede a elementos insignificantes un valor determinante (lapsus, actos fallidos, sueños, etc.); y Sherlock Holmes, famoso detective, maestro en el arte de resolver un enigma mediante la simple observación de algunos rastros (ceniza, pelo, hilo de tela, polvo, restos de piel …)

Si bien es correcto decir que todo el fin de siglo aparece rodeado por la irrupción de un determinado discurso narrativo, basado tanto en su sumisión al positivismo como en la fascinación por los signos de la anormalidad, no es habitual constatar que un personaje de ficción, Sherlock Holmes, pueda ser tan real que casi olvidemos el nombre de su creador: Sir Arthur Conan Doyle (1859-1930), escritor victoriano, nacido en Edimburgo, discípulo de  Poe, médico comprometido en Sudáfrica contra los Boers, rebelde y visionario, que abrazó apasionadamente la causa del espiritismo y la de su madre, a quien obedeció en todo.

Es inspirándose en ese asunto de la oscura dualidad que Emmanuel Le Bret (Conan Doyle contre Sherlock Holmes; Editions du Moment) muestra en un ensayo biográfico cómo Conan Doyle se vio obligado, durante su vida, a dar existencia a Sherlock mientras soñaba con ser el equivalente a Walter de Scott o Alejandro Dumas. Sir Arthur le dio ás importancia a sus novelas, sus ensayos y su teatro -un gran trabajo que nadie lee hoy en día- que a la saga del detective, su doble maldito…

Nacido en 1854, Sherlock, soltero empedernido y violinista melancólico,  alto y delgado, aficionado al opio, al tabaco y a los combates marciales, parece por primera vez en 1887 en Estudio en escarlata, flanqueado por su biógrafo, el Dr. John Watson , con quien comparte un apartamento en Londres, en el 221b de Baker Street . Sin embargo, en los escritos de Doyle, no pronunciará la frase que le atribuye una película de 1929: “Elemental, mi querido Watson”.

Con los años, y gracias a la Strand Magazine, que le sirve de apoyo, el Sherlock  narrado por Watson perfeccionó su método a través de una larga serie de folletines que vendían más de 300.000 copias: El Signo de los Cuatro, Las aventuras de Sherlock Holmes, etc.

Constantemente confundido con su héroe, Conan Doyle, exasperado, decide en 1893 matarlo a la edad de 39 años, al borde de las cataratas de Reichenbach en Suiza, en combate singular con su archienemigo, el profesor James Moriarty, la encarnación de las malas artes y apodado el “Napoleón del crimen” (…). Durante diez años, Doyle se siente liberado de su mal interior: “No podría hacerlo revivir, al menos por unos años. Tengo tal sobredosis  -como si me hubiera empachado con un paté de foie gras– que la sola mención de su nombre me da náuseas”.

Sin embargo, en 1903, avergonzado de haber hecho triunfar el mal (Moriarty), resucita a su héroe, primero en El sabueso de los Baskerville, que sitúa la acción antes de la muerte de Holmes, y después en una serie de nuevas aventuras. El mundo de habla inglesa suspiró con alivio y la Strand Magazine dobla sus suscripciones. Sir Arthur nunca hará desaparecer a Sherlock. En total, le dedicó cuatro novelas y cincuenta y seis relatos breves (el “canon”), traducidos a ciento diez idiomas. A ello se añaden, ochenta años después de su muerte, doscientas películas, dos millares de pastiches, cientos de novelas, varios museos y la proliferación de institutos holmesianos, repartidos en todo el mundo y dedicados al estudio del “canon” y sus variantes.

Entre ellos, la sociedad holmesiana de Chicago, encabezada por Ely M. Liebow, autor de (…) Dr. Joe Bell: Model for Sherlock Holmes, que retrata al verdadero Dr. Joe Bell, uno de los modelos de Sherlock.


Por su parte, inspirándose en la tesis de Carlo Ginzburg, Dominique Meyer-Bolzinger (La Méthode de Sherlock Holmes. De la clinique à la critique. Campagne Première) muestra que Sherlock, medio científico y medio brujo, anticipa el enfoque psicoanalítico: de hecho, su método de investigación se refiere a una clínica de los signos contemporánea de Joseph Babinski (1857-1932), inventor de una semiología lesional que le llevan a aislar el famoso signo de la reacción inversa del dedo gordo para detectar una lesión del tracto piramidal (reflejo de BabinsKi). Por cierto, este generial neurólogo, muy “sherlockiano”, era un ser doble, fascinado tanto por el positivismo como por la telepatía.

Dominique Meyer-Bolzinger estudia el perfil de los dos sucesores de Sherlock: Hércules Poirot, que acompañó a Agatha Christie durante cincuenta y cinco años (1920-1975), y Jules Maigret, que fue de 1931 a 1972 la sombra de Simenon. Uno y otro, dice, habrían vinculado el “paradigma indiciario” al psicoanálisis, lo que contribuye a una “continuidad psíquica” del modelo holmesiano. La tesis también es compartida por el psicoanalista Patrick Avrane en Sherlock Holmes & Cie. Détectives de l’inconscient (Campagne Première), que compara la posición del psicoanalista a la del detective del alma.

A todos los lectores que sufran de depresión, se recomienda la novela jubilosa de Jean-Marcel Wanders, Le Mystère Sherlock (Buchet-Chastel) …


Elemental, doctor Freud
Director: Herbert Ross

En 1890, el famoso detective Sherlock Holmes se ha convertido en un cocainómano que malvive en Londres. Tras una larga ausencia, su inseparable compañero, el Doctor Watson, vuelve a la ciudad para visitarle y, cuando llega a su casa, se encuentra a un Holmes paranoico, pálido y que desconfía hasta de su fiel amigo. Preocupado por su adicción a las drogas, Watson decide llevar al maestro de la deducción a Viena, donde vive el joven psicólogo Sigmund Freud, con la esperanza de que éste le ayude a superar su adicción.

Herbert Ross (''Footloose'') dirige y produce esta adaptación de la novela homónima de Nicholas Meyer, que el propio autor se encargó de transformar en guión cinematográfico. La película cuenta con un excelente reparto en el que destacan especialmente Nicol Milliamson en el papel protagonista, Vanessa Redgrave (''Regreso a Howards End''), Robert Duvall (''Apocalypse Now'') y Sir Laurence Olivier. El título original, ''The Seven-Per-Cent Solution'' (La solución al siete por ciento) hace referencia a la dosis de droga que Holmes se inyectaba tres veces al día: un 7% de cocaína y un 93% de solución salina.


Dr. Joe Bell
Modelo para Sherlock Holmes
Por Ely M. Arco de Liebow
Joseph Bell, distinguido médico y profesor de medicina en la Universidad de Edimburgo y experto forense de la Corona británica, era muy conocido por sus notables poderes de observación y deducción. Al más puro estilo sherlockiano, tenía la capacidad de deducir hechos sobre sus pacientes a partir de detalles que de otro modo no tendrían nada de especial. En un caso relatado por el propio Arthur Conan Doyle —y similar a las propias observaciones de Sherlock Holmes en "El intérprete griego"—, Bell tardó poco tiempo en determinar que uno de sus pacientes había servido recientemente en el ejército, un suboficial dado de baja de su regimiento de las Tierras Altas estacionado en Barbados:

“El hombre era un hombre respetuoso, pero no se quitó el sombrero. No lo hacen en el ejército, pero él habría aprendido costumbres civiles si hubiera sido dado de baja hace mucho tiempo. Tiene un aire de autoridad y obviamente es escocés. En cuanto a Barbados, su queja es elefantitis, que es antillana y no británica.”

     Basada en una extensa investigación sobre la vida de Bell e incluyendo tentadores relatos de las conexiones entre Bell y Conan Doyle, esta biografía es de lectura obligatoria para cualquier persona interesada en la medicina victoriana, en la historia de la ficción detectivesca y en Sherlock Holmes y el Dr. Watson.

Sherlock Holmes & Cie. Détectives de l'inconscient
Par : 
Patrick Avrane

Prólogo: Escribe para ser leído, habla para ser escuchado. Al mismo tiempo, dos hombres, dos médicos, Arthur Conan Doyle y Sigmund Freud, inventaron nuevas prácticas cuyo eco aún resuena. El primero alcanza la fama creando un personaje ahora icónico. Sherlock Holmes, acompañado de su necesario Watson, ofrece a su autor los lectores que esperaba para sus novelas históricas. La segunda conjetura es que, detrás de las palabras de sus pacientes, se expresa un discurso oculto. Cada uno, a su manera, cuestiona el enigma del alma humana.

Un psicoanálisis no es una investigación policial. Sin embargo, el arte del detective, como el del analista, se basa en el encuentro, con todo lo que conlleva de improvisación, de sorpresa. La reunión nunca tiene lugar exactamente donde la esperamos. Freud y Conan Doyle, a veces de mala gana, aceptan lo inesperado. Incluso lo convierten en el corazón de su práctica. Sherlock Holmes tiene éxito porque no sigue los preceptos policiales. Desconfía de lo obvio, del mismo modo que Freud desconfía del discurso abierto. Ambos autores abandonan la medicina para dedicarse a una práctica específica donde el deseo del hombre está en duda. Se convierten en fundadores.

Por supuesto, Freud y Conan Doyle no tienen la misma relación con su ejercicio. El psicoanalista no debe, como el escritor, dejarse engañar por lo que hace. Sin embargo, en su constante ir y venir entre la escritura y la vida, la búsqueda del conocimiento y un cierto gusto por lo correcto, estos dos hombres están comprometidos en un deseo de comprender que comparten con nosotros.

La figura del psicoanalista, con su sillón y su sofá, la del detective, con su lupa y su gorra, forman parte de nuestra cultura. Son parte de ello en la medida en que ambos encarnan una parte de este deseo de saber, de resolver o de sanar que hace al hombre, lo sepa o no.

Sherlock Holmes, investigador freudiano

A finales del siglo XIX existía una pasión por lo oculto y lo inconsciente. Maestro en el arte de la deducción, el héroe de Conan Doyle recibe una biografía, un ensayo y una novela.


El método de Sherlock Holmes
De la clínica a la crítica

Dominique Meyer-Bolzinger 

Mucho más que un personaje de novela, Sherlock Holmes se ha convertido en un mito del siglo XX. ¿Cómo explicar este éxito? Por su método de investigación, que le convierte en un experto muy extraño, a la vez erudito y hechicero. Es el iniciador de la novela policíaca centrada en la elucidación racional de un enigma y, por tanto, anticipa el enfoque psicoanalítico. Se dice que es científico, cuando se refiere más a la clínica. Así caracterizadas en sus cuestiones metodológicas, las investigaciones de Sherlock Holmes aparecen entonces como una lección magistral de interpretación en la que se subraya la alianza entre la construcción de una historia y la resolución de un enigma, y ​​donde la presencia de lo paródico y lo poético aporta un toque profundamente humano a la investigación..

https://ebiblioteca.org/lecturas/?/v/



Crímenes en Babilonia 

Sherlock Holmes en Babilonia: y otros relatos de historia matemática


 Narra los enormes cambios en el pensamiento matemático a lo largo de este periodo, desde la perspectiva de destacados historiadores de las matemáticas del pasado y del presente. Cada una de las cuatro secciones del libro (Matemáticas Antiguas, Matemáticas Medievales y Renacentistas, El Siglo XVII, El Siglo XVIII) está precedida por un prólogo, donde los artículos se contextualizan históricamente, y seguida por un epílogo, donde se analizan a la luz de la investigación histórica actual. En más de un caso, se incluyen dos artículos sobre el mismo tema para mostrar cómo evolucionaron el conocimiento y las perspectivas sobre el mismo a lo largo de los años. 





El misterio de Sherlock

Por :
JM Erre



Meiringen, Suiza. Los bomberos despejaron el acceso al Hotel Baker Street, aislado del mundo durante tres días por una avalancha, y descubrieron una auténtica tumba. En la cámara frigorífica yacían los cuerpos de diez académicos que habían participado en un simposio sobre Sherlock Holmes. El mejor de ellos iba a ser nombrado para la primera cátedra de estudios holmesianos de la Sorbona.



El verdadero Sherlock
Aunque Holmes despreciaba a Auguste Dupin, el detective creado por Poe, la deuda de Conan Doyle con los escritos de Poe es evidente. Por ejemplo, Holmes acostumbra a deducir los pensamientos de Watson, tal como hace Dupin con su compañero de cuarto en Los crímenes de la calle Morgue. En Escándalo en Bohemia, el problema gira alrededor del robo de un documento, como en La carta robada. Y en El problema de los bailarines, Holmes descifra un mensaje en clave por los mismos métodos del protagonista de El escarabajo de oro.¡Pero, según el propio Conan Doyle, su modelo para el detective observador y detallista fue uno de sus maestros en la escuela de medicina de Edimburgo: el Dr. Joseph Bell. Bell aseguraba que se podía deducir la ocupación de un paciente observando los callos en sus manos, la manera de caminar, la presencia o no de tatuajes o su forma de hablar. Doyle dotó a su detective de esa capacidad de observación y deducción. Por ejemplo, Watson nos cuenta que Holmes puede decir por qué barrios de Londres ha estado un visitante, observando el polvo acumulado en sus zapatos y sus ropas.


  Cuando Holmes conoce a Watson, lo primero que le dice es "veo que ha estado en Afganistán". Más tarde explica que Watson tiene un indudable porte militar, ha sido herido en un hombro y, aunque es de piel blanca, su cara y sus manos están bronceadas por el sol. Todo eso le indica a Holmes que Watson estuvo en alguna guerra en los trópicos y, en la época en que transcurre la historia, eso solamente podía ocurrir en Afganistán.
   Otro ejemplo notable de deducción aparece en El carbúnclo azul, donde Holmes deduce la edad aproximada de un desconocido, su personalidad, estado físico, situación financiera y relación con su esposa, todo a partir de la observación de un sombrero.



El perro que no ladró

Todos los aficionados a Sherlock Holmes tienen su ránking de historias favoritas. Y aunque la elección cambia de aficionado en aficionado, hay una historia que suele aparecer siempre entre las mejores: El caso Silver Blaze. Ahí Holmes hace dos de sus deducciones más brillantes.
   La historia trata sobre el robo de un caballo de carreras. Al caballo lo cuidaban un peón y un perro. Pero el peón se queda dormido y nadie oye ladrar al perro. Luego se descubre que alguien había puesto opio en el cordero al curry servido al peón en la cena.
   Holmes explica que el opio tiene un sabor muy característico y que es muy difícil ponerlo en la comida sin que el comensal lo note. Salvo que la comida sea muy condimentada, como es el caso del cordero al curry servido esa noche. Si la cena servida era justamente la adecuada para rociarla con opio, el culpable debía ser alguien capaz de decidir el menú de los peones.
   En cuando al silencio del perro, eso está asociado a uno de los diálogos más famosos de todas las historias se Sherlock Holmes. Cuando un policía le pregunta a Holmes si ha descubierto algún detalle importante, este menciona "el curioso incidente del perro durante la noche". Cuando le señalan que no hubo ningún incidente con el perro, Holmes contesta que, justamente, ese es el curioso incidente.
   Si alguien se metió en la caballeriza donde un perro cuidaba al caballo, y el perro no ladró, eso indicaba que el intruso era alguien conocido por el perro. Los detalles de la cena y del silencio del perro le señalan a Holmes el culpable del robo: el entrenador del caballo. El escritor británico Mark Haddon se inspiró en este pasaje para titular su novela El curioso incidente del perro a medianoche, publicada en 2003.
   ¿Cómo se explica la vigencia de Sherlock Holmes más de un siglo después de su "retiro", en 1915? Tal vez porque, a diferencia de otros héroes de ficción, Holmes no se destaca por su fuerza, su valentía o su atractivo físico. Lo hace por su inteligencia.




Cronología de los relatos de Sherlock Holmes