miradas literarias sobre la humanidad
(y la fauna!) primitiva
Rulaman, Vamireh, Odjigh, Poh-Hlaik, Oo-oo:
Dossier elaborado por Christine Sétrin, con la colaboración de Ángel Pozo.
▲ Ilustración: Gallica.
Desde los folletines del siglo XIX hasta las exitosas series televisivas de hoy en día, las publicaciones por entregas han probado su valía, por lo que no es necesario demostrar el interés que despiertan en los lectores y espectadores. En su vigésima edición, Tesoros Digitales se estrenan en este género editorial para abordar un nuevo tema literario que tuvo su auge precisamente gracias a las publicaciones por capítulos en revistas populares.
Rulaman, Vamireh, Odjigh, Poh-Hlaik, Oo-oo: miradas literarias sobre la humanidad (y la fauna!) primitiva es el título de esta nueva entrega en la que iremos abordando las distintas características de lo que comúnmente se define como «novela prehistórica», desde sus inicios hasta las grandes novelas de fantasía del siglo XX.
Se trata de un tema difícil de abordar en Tesoros Digitales, no tanto por su complejidad literaria, ya que es un género esencialmente popular, sino porque la mayor producción de novela prehistórica es relativamente reciente y numerosos autores aún no pertenecen al Dominio Público, con lo cual sus obras no están digitalizadas. Pero intentaremos ser lo más exhaustivos que podamos, y quizás este trabajo sirva de guía para incitar a que se traduzcan y editen algunas de las obras evocadas…
Índice:
- Breve historia de una ciencia llamada prehistoria
- Arqueólogos y novelistas
- Los albores de la condición humana
- Un nuevo lenguaje poético
- Niños en las cavernas: lecturas juveniles entretenidas e instructivas
- De las pinturas rupestres al humor gráfico: una explosión de viñetas y bocadillos
- Dejar de lado el rigor científico para abrir paso a la fantasía
- Viajes al pasado, mundos y eslabones perdidos
- Conclusión
- Referencias
Winsor McCay – Gertie the Dinosaur (1914)
Durante una visita en el museo de historia natural, el dibujante Winsor McCay (1867-1934) apuesta que es capaz de devolverle vida a un dinosaurio, gracias a la animación. Así nace Gertie, el primer dinosaurio animado de la historia. Una anécdota cuenta que McCay intentó documentarse sobre cómo se movían los dinosaurios, pero nadie en el Museo de Historia Natural fue capaz de decírselo con certeza. Por lo tanto, en la escena en la que Gertie se planta sobre sus patas traseras, McCay introdujo un pequeño lagarto volador, destinado a desviar la atención de los espectadores con el fin de que no se fijaran demasiado en la falta de veracidad de los movimientos de Gertie.
Breve historia de una ciencia llamada «Prehistoria»
Durante siglos, se presumió que el origen de los primeros hombres venía explicado por los textos sagrados. En particular, en el mundo occidental cristiano, fue la Biblia la que estableció la genealogía humana, enumerando las sucesivas generaciones desde Adán y Eva, sin que los eruditos se atrevieran a mucho más que a puntualizar con datos astronómicos y datos históricos escritos. Así, el arzobispo irlandés anglicano James Ussher (1581-1656) estableció en sus Annales veteris testamenti, a prima mundi origine deducti (Anales del Viejo Testamento derivados de los primeros orígenes del mundo, texto en inglés, 1650) que el primer día de la creación comenzó el atardecer anterior al domingo del 23 de octubre del año 4004 a.C. del calendario juliano, que Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso el lunes 10 de noviembre de 4004 a.C. y que el arca de Noé se posó sobre el monte Ararat el miércoles 5 de mayo del 2348 a.C., marcando así el fin del Diluvio universal…
Ilustración: Bayerische StaatsBibliothek digital. ►
Pocas veces a lo largo de la historia se ha cuestionado la antigüedad del origen del hombre. Aunque Lucrecio (99-55 a.C.), en el canto V de su De rerum natura (Sobre la naturaleza de las cosas), compone una «prehistoria», definida como la gesta de la humanidad antes de ser inventada la escritura, y establece la hipótesis filosófica sugerida por la existencia de uestigia (vestigios arqueológicos) de las tres grandes épocas (la edad de piedra, la del bronce y la del hierro), otros autores de la Antigüedad atribuyen estos vestigios a fenómenos más o menos naturales: así, Herodoto (ca. 484-425 a.C.) o Plutarco (ca. 46-125) creían que las piedras pulidas o talladas se debían a la acción de un relámpago. De hecho, esta creencia sobre las «piedras de rayo» o «ceraunia» perduró durante siglos en civilizaciones muy distintas y alimentó todo un folclore que encontramos reseñado en obras tan diversas como el Antiguo Testamento (Éxodo), la historia romana (Ab Urbe condita libri (Desde la fundación de la Ciudad, 27-25 a.C.) de Tito-Livio (59 a.C.-17 d.C.)) o las gestas escandinavas del siglo XIII (Saga Völsunga, texto en inglés): sus supuestas virtudes mágicas y milagrosas hicieron que las piedras de rayo fueran objetos de predilección entre sacerdotes y guerreros en sus ceremonias y combates…
◄ Ilustración: Somni, Col.lecció digital de fons històric de la Universitat de Valencia.
Los fósiles y las piedras talladas durmieron en las vitrinas de los gabinetes de curiosidades del Renacimiento sin que nadie pareciera buscar más allá la explicación de su formación. Científicos como el naturalista suizo Conrad Gessner (1516-1565), en De Omni rerum fossilium (1565), o el mineralogista flamenco Anselmus Boëtius de Boodt (1550-1626), en Gemmarum et lapidum historia (1609), estudian las piedras de rayo sin poner en duda su origen «meteorológico», mientras que el italiano Ulisse Aldrovandi (1522-1605), en Museum metallicum (1648) sugiere que se trata de antiguos instrumentos de hierro que el tiempo habría transformado en piedra…
Ilustración: Google Libros. ►
▲ Ilustración: Google Libros. | ▲ Ilustración: Alma DL, Biblioteca Digital de la Universidad de Bolonia. |
El italiano Michele Mercati (1541-1593), médico del Papa y director del jardín botánico del Vaticano, fue uno de los únicos en intuir la mano del hombre detrás de la creación de aquellas piedras curiosas. Para Mercati, no hay duda que las hachas pulidas se debían a los relámpagos. No obstante, adelanta que las flechas talladas fueron creadas por los hombres primitivos para utilizarlas como arma. Al ser nombrado director del jardín botánico del Vaticano, Mercati creó una sección llamada Metallotheca vaticana, en la que se pretendía conservar ejemplares de minerales. El catálogo de esta colección, también llamado Metallotheca vaticana, fue la gran obra de Mercati. Pero este trabajo no fue publicado hasta 1717, demorando cerca de dos siglos el reconocimiento de Mercati como precursor de la mineralogía, la paleontología y la arqueología…
◄ Ilustración: Google Libros.
Aunque otros autores, a finales del siglo XVII y principios del XVIII, empezaron a dudar del origen mágico de las piedras de rayo, es el botanista y médico francés Antoine de Jussieu (1686-1758) quien, en su artículo titulado De l’origine et des usages de la pierre de foudre (Del origen y de los usos de la piedra de rayo, 1723), fue el primero en interpretar correctamente que las llamadas «piedras de rayo», al compararlas con piedras similares todavía usadas por los «salvajes» del Nuevo Mundo, eran herramientas creadas por el hombre. Este ejemplo concreto es una clara evidencia de que, hasta el siglo XVIII, y salvo casos muy aislados, los eruditos no llegaron a sospechar que pudieron existir formas humanas primitivas antes de las épocas históricas reseñadas por los autores de la Antigüedad.
Ilustración: Google Libros. ►
En el siglo XVIII, los filósofos ilustrados desarrollan el concepto de «hombre natural», hombre primitivo que vivía aislado o en grupos pequeños, «buen salvaje» que subsistía gracias a los recursos naturales y mediante armas e indumentaria rudimentarias. Este mito, nacido del descubrimiento en el siglo XVI de una «joven humanidad» en América y desarrollado por Michel de Montaigne (1533-1592) en los Ensayos (texto en francés, audiolibro en francés, 1580-1588) Des Cannibales (De los caníbales) y Des Coches (De los vehículos), fue el punto de partida de filósofos como Denis Diderot (1713-1784) (Supplément au voyage de Bougainville, audiolibro en francés, 1772) ou Jean-Jacques Rousseau (1712-1778) (Discours sur l’origine des inégalités parmi les hommes, audiolibro en francés, 1765) para elaborar su crítica sobre las aberraciones y las injusticias de la sociedad, pero no pasó del ámbito puramente filosófico.
◄ Ilustración: Wikimedia Commons.
▲ Ilustración: Images d’Art.
La prehistoria fue constituyéndose en disciplina científica a lo largo del siglo XIX, dejando de lado las explicaciones mitológicas para alimentarse de los trabajos de los geólogos, que intentaban demostrar que la creación de la Tierra se remontaba a una época muy lejana – Georges-Louis Leclerc, comte de Buffon (1707-1788) fue uno de los precursores en esta rama -, de los naturalistas, encabezados por Jean-Baptiste de Lamarck (1744-1829) y Charles Darwin (1809-1882), y de los antropólogos. Buffon, en su Histoire naturelle de l’homme (Historia natural del hombre) imagina de manera muy poética en 1749 cuales fueron las impresiones del primer hombre de la creación al despertar sus sentidos. Unas impresiones que no debieron de ser del agrado del Sr Alonso Ruiz de Piña que, en 1773, tradujo al español la obra de Buffon y otorgó a este capítulo una traducción más bien… ¡expeditiva!
Ilustración: Wikimedia Commons. ►
▲ Ilustración: Gallica.
Desarrollada inicialmente por eruditos locales (maestros, abogados, eclesiásticos) que, como miembros de sociedades científicas regionales, eran llamados a estudiar los yacimientos arqueológicos encontrados en sus zonas, la prehistoria se convierte, gracias a los escritos de los materialistas en la segunda mitad del siglo XIX, en una ciencia que se oponía a los valores predicados por la Iglesia, más favorable a una interpretación de los textos sagrados que no fuera contradictoria con los conocimientos científicos (concordismo).
El descubrimiento de obras de arte que ponían en escena animales extinguidos, como el mamut, contribuyó a la aceptación de la existencia de un «Hombre fósil». No obstante, a pesar del hallazgo en 1856, cerca de Düsseldorf en Alemania, de los restos del Hombre de Neandertal, los científicos tardaron cerca de tres décadas en aceptar que habían podido existir formas humanas extinguidas: se atribuyó la forma tan característica del cráneo del hombre fósil alemán a una deformación patológica, hasta la aparición de otros esqueletos neandertalienses en Bélgica (1886) y Francia (1908), del Pitecántropo (homo erectus) en Java (1891) y del Australopiteco en Suráfrica (1920).
◄ Ilustración: Wikimedia Commons.
Sería imposible enumerar aquí los descubridores de yacimientos prehistóricos que, como Marcelino Sanz de Sautuola (1831-1888) con Altamira (ver sus Breves apuntes sobre algunos objetos prehistóricos de la provincia de Santander, 1880), contribuyeron a demostrar la existencia de los hombres prehistóricos. No obstante destacaremos los nombres de algunos prehistoriadores precursores que lograron avances significativos en el reconocimiento de su disciplina como ciencia :
- Nicolas Mahudel (1673-1747): retomando las ideas de Lucrecio, fue el primero en proponer en 1734 la clasificación en tres edades (piedra, hierro, bronce), pero sin poner en duda el relato bíblico, y sugirió que las piedras de rayo podrían haber tenido un origen humano.
Ilustración: Wellcome Images. ►
- John Frere (1740-1807) descubrió en 1790 herramientas que asociaban piedras talladas con huesos de animales (Account of Flint Weapons discovered at Hoxne in Suffolk, 1797).
- Christian Jürgensen Thomsen (1788–1865) estableció en 1820 la clasificación de las tres edades.
- Paul Tournal (1805-1872) fue uno de los primeros en demostrar la contemporaneidad entre el hombre prehistórico y algunas especies animales extinguidas (1827-1828).
- François Jouannet (1765-1845), fue el primero en descubrir talleres de talla y en establecer la distinción entre edad de piedra inferior y superior.
- Philippe-Charles Schmerling (1790-1836), fue el primer antropólogo en descubrir e identificar huesos humanos como los restos de una especie de hombre prehistórico extinguida (Recherches sur les ossements fossiles dans les cavernes de la province de Liège, 1833-1834).
- Jacques Boucher de Perthes (1788-1868), contribuyó a la aceptación de la gran antigüedad del hombre con su concepto del «hombre antediluviano» y planteó, basándose en los hallazgos de restos de hipopótamos y de elefantes en el norte de Francia, una teoría sobre los cambios climáticos. (De la Création, essai sur l’origine et la progression des êtres, 1838-1841 ; De l’Homme antédiluvien et de ses œuvres, 1860).

Philippe-Charles Schmerling – Recherches sur les ossements fossiles dans les cavernes de la province de Liège (1833-1834)
- Jean-Baptiste Noulet (1802-1890), confirmó de manera científica e irrefutable las teorías de Boucher de Perthes (1851-1860) (Étude sur les cailloux taillés par percussion du pays toulousain et description d’un atelier de préparation dans la vallée de la Hyse (Haute-Garonne), 1880 ; Nouvelles études sur le gisement quaternaire de Clermont près de Toulouse au double point de vue de la paléontologie & de l’archéologie préhistorique, 1881).
Ilustración: BIU Santé. ►
- Édouard Lartet (1801-1871) y su mecenas inglés Henry Christy (1810-1865) fueron en 1863 los descubridores de algunos de los yacimientos más importantes de Périgord en los cuales se encontraron objetos decorados, prueba decisiva de la existencia de un arte prehistórico (Sur des figures d’animaux gravées ou sculptées et autres produits d’art et d’industries rapportables aux temps primordiaux de la période humaine, 1864).
- John Lubbock (1834-1913) introdujo los términos de «Paleolítico» y «Neolítico» en 1865 para distinguir estos dos periodos de la Edad de piedra (Pre-Historic Times, As Illustrated by Ancient Remains, and the Manners and Customs of Modern Savages, 1865 ; The Origin of Civilisation and the Primitive Condition of Man, 1870).
- Gabriel de Mortillet (1821-1898) propuso una clasificación cronológica del Paleolítico que todavía se utiliza hoy parcialmente (Le Préhistorique, antiquité de l’homme, 1883)
- Émile Cartailhac (1845-1921), después de poner en duda – junto con Mortillet – la autenticidad de las pinturas rupestres de Altamira, reconoció su error y se dedicó a promover la importancia del arte paleolítico (La France préhistorique d’après les sépultures et les monuments, 1889 ; La Grotte d’Altamira, Espagne. Mea culpa d’un sceptique, 1902 ; Les Peintures de la grotte d’Altamira, 1903)
▲ Ilustración: Gallica. | ![]() John Lubbock – Pre-Historic Times, As Illustrated by Ancient Remains, and the Manners and Customs of Modern Savages (1865) ▲ Ilustración: Internet Archive. |
En los albores del siglo XX, la prehistoria se fue consolidando como una ciencia pluridisciplinar que se ramifica en una multitud de direcciones cada vez más especializadas: geología, geomorfología, petroarqueología, sedimentología, micromorfología, palinología, antracología, paleontología, arqueozoología, tafonomía, malacología, traceología, e incluso física nuclear…
Ilustración: Wikimedia Commons. ►
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Charles Chaplin – His Prehistoric Past (1914)
Charlot, dormido en un parque público, sueña que vive en la Edad de Piedra y destrona el rey Low Brow para conquistar su esposa favorita. Es la primera película en la que Chaplin recurre al sueño como elemento narrativo y pretexto para ofrecerle a su entrañable vagabundo una ocasión de huir de su miserable realidad…
Arqueólogos y novelistas

Retrato de grupo en el que aparecen, de izquierda a derecha, Hugo Obermaier, Henri Breuil, Emile Cartailhac, Marcellin Boule y Hermilio Alcalde del Río, con su hija Clotilde en primera fila (ca. 1889-1910)
▲ Ilustración: Red Digital de Colecciones de Museos de España.
La narrativa prehistórica nace a mediados del siglo XIX, paralelamente al auge de la ciencia prehistórica, de la necesidad de acercar al gran público aquellas teorías revolucionarias sobre la formación de la tierra, el origen de las especies y la aparición del hombre, y son los propios científicos – naturalistas, arqueólogos, paleontólogos – los que van a alejarse de las publicaciones técnicas para iniciarse en un género totalmente novedoso.
Ilustración: Gallica. ►
Autor de la descripción y clasificación del diablo de Tasmania, Pierre Boitard (1789-1859) escribió, en 1838, más de veinte años antes de El Origen de las especies (1859) de Charles Darwin, un artículo en el que desarrolla y defiende la teoría de la evolución. Sus ideas no tuvieron mucha más suerte que las de Darwin y fue violentamente criticado. En 1861, después de su muerte, se publicó Paris avant les hommes (Paris antes de los hombres), curiosa novela en la que Boitard describe la historia geológica de la región de París con el fin de explicar de forma divulgativa sus teorías. Poniéndose a sí mismo en escena, subido a un aerolito, y acompañado de un extraño genio, observa cómo evolucionan la tierra, los animales e incluso una familia de simios homínidos…
◄ Ilustración: Gallica.
« Estos animales asquerosos exhalaban un olor tan fétido, por culpa de su suciedad, que me tapé la nariz preguntando en voz baja al genio cuáles eran estos animales extraordinarios. Al oír esta pregunta, el diablo estalló de una larga y ruidosa risa que los despertó. La hembra se escondió en el fondo de la caverna llevándose a su cachorro que había agarrado su pecho con más fuerza. Pero el macho produjo un rugido gutural y feroz, me echó una mirada deslumbrante, se levantó sobre sus patas traseras, agarró con las delanteras el tomahawk de sílex, y en un salto furioso, se tiró a mi lado, levantando la temible arma encima de mi cabeza. En este momento, grité de terror, porque acababa de reconocer la especie más peligrosa de todos los monstruos. Era un hombre. Menos mal, el genio interpuso su muleta todopoderosa entre él y yo, previniendo la lucha. El salvaje volvió con su compañera a el fondo de la caverna, y yo me quedé todo aturdido por la escena. Una vez recuperado, creía de verdad que acababa de soñar ,y para asegurarme, le pregunté al genio lo que habíamos visto.
« Hombre, me contestó, lo has reconocido como yo, es un hombre fósil-
– Lo ha hecho tan parecido a un mono.
– ¡Ay, qué quieres! Era así, y, aunque te tenga que sorprender, los caracteres de su raza aún se pueden encontrar, de manera aislada, en la naturaleza viva.
– Eso me parece muy fuerte. ¡Qué! ¿este cuerpo cubierto de pelos?
– Muchos individuos, incluso en Francia, son casi tan peludos como monos, por no hablar de estas familias de hombres que, según dicen nuestros naturalistas viajeros, existen en las Indias. ¿No te dice la Historia Santa que Esaú tenía el cuerpo cubierto de pelo, como una cabra? Si los hombres tienen menos pelos ahora que en los tiempos primitivos, se debe sin duda al hecho de usar ropa, cuyo roce ha desgastado la ropa natural. »
Ilustración: Gallica. ►
Geólogo y arqueólogo de prehistoria, Adrien Arcelin (1838-1904) fue, desde 1866, el descubridor e investigador, junto con Henry Testot-Ferry (1826-1869), del yacimiento paleolítico de La Roche de Solutré (La Roca de Solutré), en el centro oeste de Francia. La Roche de Solutré, vertiente de casi 500 metros, es un fenómeno geológico raro en esta zona. En su pie, además de los restos habituales que demuestran la presencia del hombre (tumbas, utensilios, armas…), los arqueólogos encontraron una cantidad considerable de huesos de animales : renos, caballos, elefantes, lobos y tigres. Este descubrimiento les llevó a pensar que, durante casi 25000 años, entre 35000 y 10000 a.C., la Roche de Solutré fue una estación de caza en la que los hombres cortaban, despellejaban y ponían a curar la carne de los animales que habían cazado. En 1872, Adrien Arcelin publicó, bajo el pseudónimo de Adrien Cranile, una novela destinada a dar a conocer el yacimiento sobre el que había trabajado : Solutré, ou Les Chasseurs de rennes de la France centrale (Solutré, o Los Cazadores de renos de la Francia del centro). En esta novela, Arcelin cuenta cómo los cazadores del paleolítico perseguían los caballos hasta la cima de la roca, y los incitaban a arrojarse al vacío, facilitándose de esta manera el trabajo de matanza… Esta idea novelesca cuajó en una leyenda que todavía permanece en el imaginario colectivo, aunque se demostró, en los años 1960, que era técnicamente imposible, dada la configuración del terreno y la ubicación de los huesos…
◄ Ilustración: Gallica.
« Los cazadores, después de lograr encaminar a los caballos en la subida, los empujaban, vigilando todas las salidas, hacia la escarpa superior que dominaba el valle de más de trescientos pies. Se veía desde abajo a estos quinientos o seiscientos animales presos del pánico subir en una nube de polvo la ladera desnuda de la montaña, con un ruido similar a un trueno lejano. La ola viva subía, subía, y apenas respirábamos, a la espera de la horrible e inminente escena de destrucción. Los primeros caballos que llegaron al borde de la escarpa, se agarraron, oliendo el vacío. Sus relinchos desesperados llegaban hasta nosotros, y un movimiento de reflujo se produjo en el resto de la columna. No obstante, la ola se hacía más espesa en lo alto de la roca y toda resistencia se volvía impotente contra la masa y la cantidad. De repente, nubes de humo y de llamas estallaron como un largo cordón de fuego, impidiendo la retirada a los pobres animales. No he visto nunca nada tan hermoso como esta roca enrojecida por los fuegos del sol poniente, destacándose en el cielo encima de la colinas cercanas, sirviendo de gigantesco pedestal a tantas víctimas rodeadas de las espirales devoradoras de una hoguera cuyos humos ardiendo se desparramaban lentamente en el fondo de los valles. El sol y el fuego confundían sus rayos a través de las brumas del anochecer ; había arriba, encima de nuestras cabezas, como una gran tormenta furiosa. »
Ilustración: Gallica. ►

Benjamin Waterhouse Hawkins – The palaeontological studio at the Central Park Museum with models of animals of ancient times, now restored from the fossils (187?)
▲ Ilustración: Wikimedia Commons.

Diversos utensilios encontrados en yacimientos de Bélgica (Belgique ancienne. Catalogue descriptif et raisonné, par le baron de Loë. I. Les Ages de la pierre, 1928)
Rentista a los veintiún años, donante a los treinta, arruinado a los cuarenta y cinco, el belga Gustave Hagemans (1830-1908) fue un historiador y egiptólogo, además de coleccionista, apasionado. Entre conferencia y novela corta, Le Poignard de silex. Études des mœurs préhistoriques (El Puñal de sílex. Estudios de las costumbres prehistóricas, 1889) recrea la saga de dos familias enemigas que pudieron vivir en los yacimientos descubiertos en las orillas del río Lesse desde la Edad del mamut hasta la Edad de Bronce. Siguiendo las andanzas de un puñal de sílex, objeto sagrado transmitido de una generación a otra, Hagemans consigue, con esta ambiciosa obra, dar un repaso a los conocimientos prehistóricos de su tiempo.
◄ Ilustración: Gallica.

Adolph Francis Alphonse Bandelier – The Delight Makers (1916), El Rito de los frijoles, en la Cueva de las Ceremonias
Obra única en la literatura estadounidense decimonónica, The Delight Makers: A novel of prehistoric Pueblo Indians (Los Fabricantes de deleite: una novela de los indios pueblo prehistóricos, 1890) constituye una valiosa reconstitución de la cultura prehistórica de los indios pueblo. Su autor, Adolph Francis Alphonse Bandelier (1840-1914), hijo de inmigrantes suizos en Estados Unidos, renunció a trabajar en el negocio familiar para dedicarse a la arqueología y la etnología. Se especializó en las culturas indígenas del suroeste de Estados Unidos, de México y Suramérica. Rivalidad entre clanes, brujería, una sociedad secreta poderosa, son los ingredientes de esta novela particular, entre romance histórico y tratado científico.
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Maestro, socialista, defensor del darwnismo social, Bellerby Lowerison (1863-1953) fue uno de los promotores en Gran Bretaña de la escuela nueva, pedagogía basada en métodos progresistas que surgió a finales del siglo XIX. Arqueólogo aficionado, Lowerison participó en las excavaciones que se llevaron a cabo durante la creación de un lago artificial en Heacham (Norfolk). De esta experiencia nació From Paleolith to Motor Car; or Heacham Tales (Del paleolítico al vehículo de motor, o Cuentos de Heacham), publicado en 1906 bajo el pseudónimo de Harry Lowerison, conjunto de relatos que recrean la historia de Heacham desde el paleolítico. Los dos primeros cuentos Coo e Inito’s Axe (El hacha de Inito) se ambientan en la época prehistórica.
◄ Ilustración: Internet Archive.
En 1924, el joven Émile Fradin (de 17 años) y su abuelo Claude estaban labrando un prado en un lugar llamado Glozel, a unos treinta kilómetros de Vichy, en el centro de Francia, cuando la vaca que arrastraba el arador se enganchó una pata en una cavidad del suelo. Los dos hombres destaparon entonces una fosa con paredes recubiertas de ladrillos y el suelo de baldosas de arcilla en la que encontraron huesos humanos, instrumentos de piedra o de hueso y fragmentos de cerámica. Después de este descubrimiento, tanto los vecinos como los eruditos de la zona exhumaron un conjunto de objetos que en un primer momento se atribuyeron a la época prehistórica: piedras talladas, cerámicas, huesos, fragmentos de vidrio y, sobre todo, unas tablillas de barro con inscripciones en una escritura parecida al alfabeto fenicio. La autenticidad de esta colección fue rápidamente contestada, dividiendo tanto la comunidad científica como el gran público, ocasionando denuncias y acusaciones (falsificación, calumnia…) que tuvieron que ser resueltas por la justicia. En 1995, un informe del Ministerio de Cultura francés concluyó que se trataba de un yacimiento principalmente medieval, en el que se encontraron objetos de la Edad del Hierro, entre los cuales se encuentran las famosas tablillas que todavía no se han podido descifrar, además de falsificaciones de un autor desconocido. El revuelo que causó este asunto en la sociedad francesa fue tal que varios autores imaginaron novelas inspiradas en «l’affaire de Glozel».
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Las peripecias de «l’affaire Glozel» constituyeron, para la prensa – tanto local como nacional -, una fuente inagotable de artículos, columnas de opinión o efemérides, como por ejemplo Du nouveau sur l’affaire Glozel (Novedades de Glozel, 1928) que el famoso y respetado arqueólogo Salomon Reinach (1858-1932) publicó en complemento a sus Ephémérides de Glozel (Efemérides de Glozel, 1928). Algunos periodistas se dejaron llevar por su fantasía y propusieron artículos algo más descabellados.
Ilustración: Gallica. ►
- Glozel est-il authentique ? (¿Es Glozel auténtico?, 1928). Marcel Astruc (1886-1979) interroga a diversos personajes de la historia que nos dan su interpretación del yacimiento. Volveremos a hablar de Marcel Astruc en nuestro capítulo dedicado a la fantasía.
- Les Déclassés de Glozel (Los Desclasados de Glozel, 1928). El cronista y humorista Grosclaude (pseudónimo de Étienne Grosclaude, 1858-1932) entrevista a Tutankamón para saber lo que hay que pensar sobre Glozel…
- À propos de Glozel (A propósito de Glozel, 1928). Partiendo de los enigmáticos signos encontrados en Glozel, Georges-Armand Masson (1892-1977) imagina como, sacando letras al azar de una famosa novela, va componiendo una historia, la del nacimiento de la escritura.
Les Petites Dames (Las Pequeñas Damas) es una novela del escritor y político francés Paul Vigné d’Octon (1859-1943). Publicada en 1901, no pudo haber sido inspirada por el descubrimiento de Glozel, acaecido un cuarto de siglo más tarde. En realidad, se inspira libremente de otro hallazgo arqueológico: ¡el de la Dama de Elche en 1897! Un cura arqueólogo, dos pastores rivales en amor, un descubrimiento fabuloso, son los ingredientes de esta extraña novela ambientada cerca de Granada, donde los nombres de lugares y de personas parecen más italianos que andaluces. En 1927, considerando que lo que estaba ocurriendo en Glozel presentaba muchas similitudes con su novela, Paul Vigné d’Octon aprovechó para reeditar una versión abreviada.
◄ Ilustración: Gallica.
Le Secret des fouilles de Glozel (El Secreto de las excavaciones de Glozel, 1928) es una divertida fantasía histórica – !y publicitaria! – editada por el famoso fabricante de automóviles y de armas Hotchkiss, en la que el escritor Gaston de Pawlowski (1874-1933) demuestra la autenticidad de los restos encontrados en Glozel gracias al hallazgo de… un 12 CV Hotchkiss! Pawlowski fue un autor polifacético que escribió tanto manuales de derecho como obras satíricas, pero es sobre todo recordado por su novela de ciencia-ficción Voyage au pays de la quatrième dimension (Viaje al país de la cuarta dimensión, 1911).

Gaston de Pawlowski – Le Secret des fouilles de Glozel, ilustración de Pierre Delarue-Nouvellière (1928)
▲ Ilustración: Amicale des amateurs des nids à poussière.
En 1929, la escritora Isabelle Sandy (1884-1957) publica Le Dieu noir (El Dios negro, un capítulo disponible aquí), novela ambientada en Bretaña en la que un maestro jubilado descubre un fabuloso yacimiento. Pero, para no provocar una nueva «affaire de Glozel», prefiere mantener su hallazgo en el secreto más absoluto…
En cuanto a Neolithis (el primer capítulo disponible aquí) del periodista Jean-Paul Ariste (pseudónimo de Albert Pujol), publicada en 1931, es una adaptación novelizada, con nombres y topónimos disfrazados, de toda la polémica sobre el yacimiento de Glozel.
Ilustración: Musée de Glozel. ►
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Más lecturas
Max Begouën (1893-1961) se inició a la prehistoria desde muy joven, cuando acompañaba a su padre Napoléon-Henri (1863-1956) – que abandonó su trabajo de periodista a los cincuenta y dos años para dedicarse completamente a su pasión, empezando por seguir las clases de Émile Cartailhac en la Universidad de Toulouse – y sus dos hermanos a explorar las cuevas de los Pirineos. La familia Begouën exploró en 1912 la cueva de Tuc d’Audoubert (Ariège) en la que hallaron vestigios humanos del Paleolítico superior, entre ellos, un grupo de bisontes moldeados en arcilla cruda, una escultura única en el mundo. Estos bisontes de arcilla fueron el objeto de la primera novela prehistórica de Max Begouën, Les Bisons d’argile (Los Bisontes de arcilla, 1925), en la que especula sobre el papel icónico de los animales en las espiritualidad en el Paleolítico y el sentido del arte rupestre. La creación de la estatua de los bisontes constituye el argumento central de la novela.
Max Begouën repetirá con el género prehistórico en 1928 con Quand le mammouth ressuscita (Cuando resucitó el mamut) – novela de ciencia-ficción en la que un equipo de biólogos del siglo XX intenta devolverle la vida a un mamut y a unos hombres paleolíticos perfectamente conservados en el hielo de Siberia –; y en 1946, con el cuento infantil Tisik et Katé, aventure de deux enfants à l’époque du renne (Tisik y Katé, aventura de dos niños en la época del reno).
Ilustración: Wikimedia Commons. ►
- Nombrado párroco en Estrasburgo en 1933, André Glory (1906-1966) se interesa, desde 1935, por la espeleología y la arqueología y se dedica a explorar las cuevas de Alsacia. La Segunda Guerra Mundial le lleva a Toulouse, donde se doctora en prehistoria en 1942. Después de la guerra, seguirá explorando y descubriendo numerosas cuevas del sur de Francia, dedicando más de diez años (1952-1963) al estudio de las pinturas de Lascaux. Publicó numerosos tratados e informes basados en sus trabajos de investigación. La Vengeance du Rhin (La Venganza del Rin, 1946), «novela prehistórica en la época de la piedra pulida», publicada bajo el nombre de Max Landreau (uno de sus colaboradores que le autorizó a usar su nombre), es su única novela.
▲ Ilustración: Gallica.
Henri Breuil (1877-1961) se sensibilizó desde sus estudios universitarios a las teorías evolucionistas, y muy pronto se interesó por la ciencia prehistórica. Ordenado en 1900, logra no ser enviado a una parroquia para dedicarse de lleno a sus trabajos de prehistoriador, con fines apologéticos. Aunque odiaba la docencia, dio clases de prehistoria en diversos centros de estudios superiores durante más de cuarenta años (1905-1947), con el único objetivo de que esta disciplina fuese reconocida y conseguir financiación para sus investigaciones. Autor de más de 800 contribuciones sobre la prehistoria, el abate Breuil publicó en 1949 un curioso pequeño libro en inglés destinado a los jóvenes y menos jóvenes. Titulado Beyond the bounds of history: Scenes from the Old Stone Age (Más allá de los límites de la historia: Escenas de la antigua Edad de Piedra), este libro se compone de numerosas ilustraciones realizadas por el mismo abate para entretenerse durante las veladas del invierno 1944-1945. Los amigos del sacerdote que vieron estos dibujos le animaron a publicarlos, entre ellos el mariscal Jan Smuts (1870-1950), que fue Primer Ministro de Sudáfrica entre 1939 y 1948, y al que Breuil había conocido durante sus viajes a África. El arqueólogo accedió a redactar los textos que acompañarían sus dibujos, imaginando diversas escenas de la vida cotidiana en la Edad de piedra. El libro se publicó, directamente en inglés, en Londres en 1949.
Ilustración: Clarke’s. ►
D.W. Griffith – Brute Force (The Primitive Man, 1914)
Una tribu de hombres de las cavernas es atacada por hombres-mono y amenazada por diversos animales prehistóricos. Animales reales disfrazados de sus antepasados prehistóricos y un dinosaurio mecánico…
Los albores de la condición humana

Ernest Haeckel – El Árbol de la vida, en The evolution of man: a popular exposition of the principal points of human ontogeny and phylogene (1896)
▲ Ilustración: Wikimedia Commons.
Uno de los aspectos que destaca en el conjunto de novelas prehistóricas, a veces a través de la fantasía y de la aventura, es la voluntad de algunos autores de sensibilizar e interrogarse sobre temas filosóficos: la condición humana, el evolucionismo, el ostracismo, el papel de las mujeres en las sociedades primitivas…
Le Livre de mon ami (El Libro de mi amigo, audiolibro en francés, 1885) no es una novela prehistórica, sino que se trata de un libro de memorias, las del escritor francés Anatole France (1844-1924). No obstante, empezamos esta sección con el cuarto capítulo de esta obra, titulado La Dent (El Diente), en el que France, que obtendría el Premio Nobel de Literatura en 1921, nos brinda un hermoso homenaje al hombre primitivo cuyos primeros descubrimientos e inventos fueron el punto de partida de una larga sucesión de progresos que conducirían a la Humanidad a su desarrollo actual. Mientras discute con su esposa sobre la conveniencia de mandar a su hijo en una pensión, el padre del narrador juega con un diente fósil que le inspira las siguientes reflexiones…
« – Éste es el diente de un hombre que vivió en tiempos de los mamuts, en la época glaciar, en una caverna antaño desnuda y desolada, ahora medio cubierta de viña virgen y de alhelí y cerca de la cual se eleva, desde hace varios años, aquella bonita casa blanca que ocupamos durante dos meses de verano, el año en el que nos casamos. […]
– Aquel hombre no conocía otra cosa que el miedo y el hambre. Se parecía a un animal. Su frente era baja, los músculos de sus cejas formaban, al juntarse, unas arrugas horrendas ; sus mandíbulas formaban una enorme protuberancia en su cara ; sus dientes salían fuera de su boca. Observad como éste es largo y puntiagudo.
– Ésta fue la primera humanidad. Pero, insensiblemente, gracias a unos esfuerzos lentos y magníficos, los hombres, menos miserables, se volvieron menos feroces ; sus órganos se modificaron por el uso. La costumbre de pensar desarrolló el cerebro y la frente se ensanchó. Los dientes, que ya no tenían que desgarrar la carne cruda, ya no crecieron tan largos en una mandíbula menos fuerte. La cara humana adquirió una belleza sublime y la sonrisa nació en los labios de la mujer.
En este momento, mi padre besó la mejilla de mi madre que sonreía ; y elevando lentamente el diente del hombre de las cavernas encima de su cabeza, exclamó:
– Antiguo hombre, dueño de aquella reliquia ruda y salvaje, tu recuerdo me emociona en lo más hondo de mi ser ; ¡te respeto y te amo, mi antepasado! Recibe, en el insondable pasado en el que yaces, el homenaje de mi reconocimiento, porque sé cuánto te debo. Sé de cuantas miserias tus esfuerzos me han salvado. Es cierto que no pensabas en el futuro, un tenue destello de inteligencia brillaba en tu oscura alma ; no pudiste soñar más que en alimentarte y en esconderte. Eras hombre, no obstante. Un ideal confuso te empujaba hacia lo que es bello y bueno para los hombres. Viviste miserable ; no viviste en vano, y la vida que recibiste tan fea, la transmitiste un poco mejor a tus hijos. Ellos trabajaron a su vez para hacerla mejor. Todos colaboraron a las artes: uno inventó la muela, otro la rueda. Todos se las ingeniaron, y el esfuerzo continuo de tantos espíritus a través de las edades produjo maravillas que ahora embellecen la vida. Y, cada vez que inventaban un arte o fundaban una industria, hacían nacer bellezas morales y creaban virtudes. Dieron velos a la mujer, y los hombres conocieron el precio de la belleza. […]
– Nuestra tarea no se acaba aquí ; seríamos menos generosos que los hombres de las cavernas si, llegado nuestro turno, no trabajásemos para entregar a nuestros hijos una vida más segura y mejor que la que tenemos nosotros mismos. Hay dos secretos para eso: amar y conocer. Con la ciencia y el amor, hacemos el mundo. »
Ilustración: Gallica. ►
▲ Ilustración: Gallica.
Élie Berthet (1815-1891) fue un prolífico y polifacético novelista francés, autor de novelas de folletines, novelas populares, históricas o policíacas e incluso de obras para la juventud. Hacia 1840, su popularidad igualaba la de Alexandre Dumas, otro famoso aficionado a la novela por entregas, y sus obras se tradujeron a varios idiomas. En 1876, Berthet publica Le Monde inconnu : romans préhistoriques (El Mundo desconocido: novelas prehistóricas), conjunto de tres relatos en los que especula sobre cómo serían la zona de París y sus habitantes desde la Edad de Piedra hasta la época de los galos: Les Parisiens à l’âge de la pierre (Los Parisinos en la Edad de Piedra), La Cité lacustre (La Ciudad lacustre), La Fondation de Paris (La Fundación de París). Publicados de nuevo en 1885 – esta vez con el título de Paris avant l’histoire (París antes de la historia) – con nuevas ilustraciones y precedidos de un cuento-prólogo titulado Un rêve (Un sueño), los relatos de Berthet pretenden dar cuenta de los descubrimientos arqueológicos recientes, mezclando hábilmente la fantasía con las inquietudes filosóficas sobre la condición del Hombre. Introduciendo temas que se convertirán en clásicos del género (el descubrimiento del fuego, la lucha contra los animales salvajes, la introducción del amor en las relaciones entre mujeres y hombres, las guerras entre clanes…), Berthet, optimista ante el progreso científico pero pesimista ante la violencia milenaria del Hombre, plantea cuestiones de una sorprendente actualidad: ¿a quién pertenecen los territorios? ¿cómo explotar los descubrimientos tecnológicos?…
◄ Ilustración: Gallica.
«En medio de la multitud, Orfraie paseaba con una alegría ingenua su lanza con la punta de metal y su hacha de bronce, a la que había añadido un espléndido mango de asta de ciervo. Aquellos objetos no paraban de excitar la admiración de los Cormoranes y de los Castores, otra tribu lacustre que habitaba en la otra punta del lago y que estaba aliada a los Cormoranes. La gente de esta tribu, cuyas piraguas acudían con prisas, estaba atraída más por el deseo de contemplar estas maravillas que por la boda. Orfraie, con una complacencia inagotable, cada dos por tres tenía que golpear con su hacha el tronco de un árbol o tirar su lanza hacia una meta, con el fin de demostrar la superioridad de sus armas sobre las armas de piedra que habían sido utilizadas durante siglos.»
Ilustración: Gallica. ►
Ilustración: Gallica. ►
Henry Curwen (1845-1892) fue un periodista y autor inglés afincado en la India. Especializado en la traducción y edición de los poetas franceses, sólo escribió tres novelas. La primera de ella se publicó anónimamente en 1886 en la revista Blackwood’s Magazine, antes de salir en volumen el año siguiente, esta vez con el nombre del autor. Zit and Xoe. Their early experiences (Primera Parte, Segunda Parte, Zit y Xoe, sus primeras experiencias, 1886) es la historia de una pareja de jóvenes hombres-mono víctimas del ostracismo en su tribu por ser más evolucionados que sus mayores, y que deben salir adelante por sus propios medios. Unidos lograrán sobrevivir…
◄ Ilustración: Internet Archive.
Entre epopeya y tratado antropológico, Misère et grandeur de l’humanité primitive (Miseria y grandeza de la humanidad primitiva, 1889) es una obra curiosa en la que su autora, Madame Stanislas Meunier (1852-1940), busca recrear en tono narrativo la vida cotidiana y las aspiraciones espirituales y artísticas de los hombres de la Prehistoria. Antes de casarse con el naturalista y profesor de geología Stanislas Meunier, Léonie Levallois fue maestra. Escribió, bajo su propio nombre y utilizando pseudónimos, numerosas crónicas en la prensa y novelas para la juventud, al estilo de Jules Verne.
Ilustración: Gallica. ►
« La procesión – mujeres llorando, hombres llevando los cadáveres – penetró en la sala funeraria, en la que el día anterior ardía un alegre fuego, ahora apagado como la vida de los hombres valientes a los que se iba a honrar con lamentos: no quedaba más, con las cenizas, que los restos de las comidas que los había entretenido, cuando podían mover sus fuertes mandíbulas. Fueron acostados uno al lado de otro: así descansaban, cuando iban a cazar en lugares alejados, si la noche les sorprendía lejos de sus hogares. Todos los querían mucho, y sus familiares, incluso los más pobres, les trajeron víveres abundantes: odres de agua, trozos de carne de oso, frutas, miel, que fueron colocados a su lado, para que los pudieran encontrar fácilmente. No olvidaron tampoco de darles sus más hermosas armas. Los adivinos y las brujas que tienen trato con los espíritus pronunciaron encantamientos, para alejar las influencias nefastas. Luego cerraron herméticamente la sepultura, con grandes piedras, buena precaución contra las hienas y los chacales. »

Ulysses Grant Figley – Life in the Stone Age : The History of Atharael, chief priest of a band of Al-Aryans : an outline history of Man (1890)
Life in the Stone Age : The History of Atharael, chief priest of a band of Al-Aryans : an outline history of Man (La Vida en la Edad de Piedra : La Historia de Atharael, sacerdote principal de una tribu de Al-Aryans: un esbozo de la historia del Hombre, 1890) es sin duda la narración más verídica entre todas las que presentamos en estas páginas. Dictados por el sacerdote Atharael al médium Ulysses Grant Figley (1864-1945) durante una sesión de espiritismo, transcritos mediante jeroglíficos antes de ser traducidos al inglés por el propio Figley, estos recuerdos de una tierra llamada Al-Arya, ahora sumergida bajo el Atlántico, constituyen un testimonio excepcional que, curiosamente, no suele ser muy recordado…
◄ Ilustración: Internet Archive.
From Monkey to Man, or Society in the Tertiary Age: A Story of the Missing Link (Del Simio al Hombre, o La Sociedad en la Edad Terciaria: una historia del eslabón perdido, 1894) es un intento, por parte de su autor, el escritor y teólogo estadounidense Austin Bierbower (ca. 1844-1913), de casar las teorías darwinistas con la enseñanza bíblica, representando la evolución temprana del hombre como una metáfora de la expulsión del Jardín del Edén. Evoca la emergencia de una raza intermedia entre los simios y los hombres, a la que un periodo de glaciación obliga a abandonar su paraíso.
Ilustración: Wikimedia Commons. ►
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Anarquista individualista, pacifista, anticlerical, Han Ryner (pseudónimo de Henri Ner, 1861-1939), fue un filósofo, periodista y escritor francés. De orígenes humildes, ejerció varios oficios antes de poder vivir de su pluma. Publicó cerca de cincuenta obras, novelas y cuentos, poesía, teatro, ensayo… L’Homme-singe (Primera Parte, Segunda Parte, El Hombre-mono, audiolibro en francés, 1895), cuento publicado en una revista regional bajo su verdadero nombre, es una historia que mezcla la ciencia-ficción, la antropología y la filosofía. El narrador es secuestrado por un hombre-mono, más mono que hombre, que le cuenta su extraña trayectoria: investigador en ciencias naturales, había heredado de su padre, ilustre químico, la técnica para crear artificialmente seres vivos y la había mejorado hasta llegar a concebir monos, ¡hasta que acabó enamorándose de una hembra de su creación! No pudo resistir a su deseo físico y, al tener relaciones con su peluda compañera, empezó a convertirse él mismo en un mono… A partir de esta situación rocambolesca, Han Ryner imagina cómo, al aparecer las emociones y los sentimientos, se tejieron las relaciones sociales de las primeras tribus humanas…
◄ Ilustración: Wikimedia Commons.

John Cooke – Retrato de grupo alrededor del cráneo del hombre Piltdown (1915). Presentado a principios de siglo XX como unos restos correspondientes al eslabón perdido, se trataba en realidad de una falsificación que reunía humanos y de simios. ¡Un bulo paleontológico que no fue destapado hasta 1959!
▲ Ilustración: Wikimedia Commons.
The Story of Ab: A Tale of the Time of the Caveman (La Historia de Ab: un cuento de la época de las cavernas, audiolibro en inglés, 1897) del editor, periodista y escritor norteamericano Stanley Waterloo (1846-1913) cuenta el destino de un hombre prehistórico, Ab, desde su infancia hasta sus últimos días como patriarca de una gran familia. En esta novela, Waterloo expone su teoría según la cual no existió una división clara entre el Paleolítico y el Neolítico. En su opinión, los hombres aprendieron progresivamente a domesticar animales o a perfeccionar sus herramientas y armas, como lo hace Ab con el arco y sus flechas, pasando de tener instrumentos rudimentarios a aprender a pulirlos. Por otra parte, Waterloo introduce sentimientos que se consideran propios del hombre, como la culpabilidad: rivales amorosos, Ab y su mejor amigo Oak se enfrentan en una lucha mortal de la que Ab saldrá victorioso, pero con remordimientos que le perseguirán toda la vida… En 1907, Waterloo acusó a Jack London de plagio por su novela Before Adam (ver a continuación), que presentaba grandes similitudes con The Story of Ab. London refutó aquella acusación explicando que, efectivamente, se había inspirado en la novela de Waterloo, como en otras muchas, pero que su objetivo era precisamente explicar que los procesos evolutivos habían sido muchísimo más lentos que lo que pretendían sus contemporáneos. Stanley Waterloo volvió al género prehistórico en A Son of the Ages, the reincarnations and adventures of Scar, the link; a story of man from the beginning (Un hijo de los tiempo, las reencarnaciones y aventuras de Scar, el vínculo; una historia del hombre desde el principio), novela póstuma publicada en 1914. Desde un hombre-mono arborícola hasta un guerrero vikingo, las sucesivas reencarnaciones de Scar…
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Louis Pope Gratacap (1851-1917) fue un naturalista estadounidense, conservador del Museo Americano de Historia Natural. Reconocido experto en mineralogía, autor de trabajos técnicos, entre los cuales una guía de minerales publicada en 1912, publicó también algunas obras narrativas en las que el rigor científico no parece haber sido su principal preocupación. Asi, Lhatto, la protagonista de A Woman of the Ice Age (Una mujer en la Edad del Hielo, 1906), es una «paleo-india» de la California post-glacial de 30.000 años a.C., que no tiene nada que ver con sus hermanas europeas de Cromañón. Más que nobles salvajes, sus protagonistas gozan de belleza tanto física como moral que el mismo autor explica en su prefacio: su intención era difundir su visión teleológica de una intervención divina en el proceso de evolución humana y celebrar – ¡sin caer en el feminismo! – la Nueva Eva, la Mujer de América del Norte, como fuente de toda vida, progreso y civilización. En 1915, Louis Pope Gratacap publicó The New Northland (La Nueva Tierra del Norte), novela de ciencia-ficción en la que una raza perdida de enanos que hablan hebreo (!) y vive aislada en un valle del Ártico, cuyas condiciones climáticas son más clementes y que esconde importantes reservas de radio, se ve amenazada por las necesidades crecientes del preciado metal del mundo civilizado…
◄ Ilustración: Internet Archive.
Publicada por entregas en la revista Everybody’s Magazine entre octubre de 1906 y febrero de 1907, Before Adam (Antes de Adán, audiolibro en inglés), primera incursión de Jack London (1876-1916) en la novela prehistórica, es un original tributo que rinde el autor a Charles Darwin. Alejándose de sus predecesores en el género, a los que reprochaba una falta de realismo al prestar a los hombres primitivos un lenguaje y un pensamiento de hombres modernos, London imagina una técnica narrativa fantástica que le permite no obstante acercarse más a la realidad. Su narrador es un hombre del siglo XX que tiene una habilidad especial: cuando sueña, revive la vida de un lejano antepasado del Medio-Pleistoceno. De esta manera, London puede contar con palabras y conceptos modernos la vida cotidiana de seres humanos aún en fase de evolución que ni siquiera dominaban el lenguaje. Para más realismo aún, huye de los tópicos de este tipo de novelas que suelen atribuir los grandes descubrimientos a un solo personaje, especie de superhéroe paleolítico: la domesticación del fuego, del perro o del caballo, la talla de los sílex… Ilustración de la teoría de la evolución, pero también lúcida crítica social hasta en la exploración del pasado más lejano de la humanidad, la novela está protagonizada por tres especies diferentes, o mejor dicho, tres grados en la escala de la evolución: el pueblo de los árboles, el menos desarrollado; el pueblo de las cavernas, al que pertenece el antepasado del narrador, más avanzado, pero aún sin lenguaje, sin fuego ni organización; y el pueblo del fuego, que ya domina lenguaje y fuego y es capaz no solo de organizarse sino de dominar y destruir a los pueblos inferiores…
Ilustración: Internet Archive. ►
« Así se desarrolló el lenguaje. Los pocos sonidos de que disponíamos nos permitían pensar un poquito más allá de ellos y entonces aparecía la necesidad de nuevos sonidos con que expresar el nuevo pensamiento. A veces, sin embargo, pensábamos mucho más allá del alcance de nuestro medio de expresión y conseguíamos algunas abstracciones, que no podíamos en modo alguno darlas a conocer a la Horda. Después de todo, el lenguaje no iba formando rápidamente en aquellos días.
¡Oh, creedme! Éramos los seres más simples del mundo. Pero sabíamos hacer una porción de cosas, hoy ignoradas. Podíamos retorcer a voluntad y aplanarlas. Sabíamos rascarnos la espalda con la mayor facilidad del mundo y hasta tirar piedras con el pie. Yo lo hice muchas veces. Y lo que es más importante todavía: teniendo rectas las piernas, podía inclinarme hacia adelante, doblándome por la cintura hasta tocar en el suelo, no con las puntas de los dedos, sino con los huesos del codo. Y en cuanto a la caza de nidos de pájaros… ¡sólo quisiera que me hubiera visto algún chico del siglo XX! Pero no creáis que hacíamos colecciones de huevos. Nos los comíamos nada más. »
◄ Ilustración: Internet Archive.
Jack London evocó la época prehistórica en otros relatos. Por ejemplo el cuento fantástico When the world was young (Cuando el mundo era joven, audiolibro en inglés, 1910) tiene como protagonista un respetable abogado que tiene una doble personalidad: cual Doctor Jekyll que se transforma en el horrible Mister Hyde, este rico hombre de negocios se convierte en un bárbaro primitivo por la noche…
A la vez acerba denuncia del sistema carcelario de Estados Unidos y hermoso homenaje a lo imaginario, The Star Rover (El Vagabundo de las estrellas, audiolibro en inglés, 1915) es la narración de la estancia en la cárcel californiana de San Quentin del profesor Darrel Standing mientras espera su ejecución. Sometido a todo tipo de torturas, utiliza la auto-hipnosis para evadirse, aunque sea temporalmente, de la realidad. De esta manera va a revivir sucesivamente algunas de sus vidas anteriores, hasta llegar a los albores de la humanidad. Testamento literario y filosófico de London, The Star Rover causó mucho revuelo social y sirvió para que se iniciara una reforma de las cárceles de California y que se abolieran ciertas torturas como el uso de la camisa de fuerza.
Ilustración: Internet Archive. ►
«Hubo un tiempo en que fui Ushu, el arquero. Lo recuerdo bien. Me había perdido en el gran bosque y no conseguía encontrar a mi gente; aparecí en tierras despejadas, de amplios prados, y fui recogido por gentes extrañas, de piel blanca y cabello rubio que hablaban una lengua similar a la mía. Ella era Igar, la seduje cantando al anochecer; estaba destinada a ser una madre fértil, de ancha figura y pechos grandes, y no pudo más que sentirse atraída por el hombre musculoso, de pecho robusto, que cantaba sus propias hazañas en la lucha y en la caza, y que le prometía comida y protección para cuando ella criara a los que habrían de vivir y cazar en el futuro. Aquellas gentes no poseían la sabiduría de mi pueblo, pues cazaban a sus presas y luchaban con palos y lanzas de piedra; desconocían las virtudes de las flechas de extremos dentados que se enganchaban a los tendones de los ciervos, y tampoco sabían cómo lanzarlas para que salieran rectas. Cuando cantaba mis proezas al anochecer, estas extrañas gentes reían a carcajadas. Sólo ella, Igar, me creía y tenía fe en mí. Me la llevé sola de caza, a la poza a la que los ciervos iban en busca de agua. Mi arco silbó en la espesura, y un ciervo cayó muerto; comimos su caliente carne sabrosa y ella fue mía junto a la poza.»
◄ Ilustración: Internet Archive.
Si Before Adam era un claro homenaje a las teorías de Darwin, el conjunto de relatos que componen The Strength of the strong (La Fuerza de los fuertes, audiolibro en inglés, 1911) se debe situar en las obras socialistas, por no decir anarquistas, de Jack London. Estos siete cuentos recrean las etapas – exitosas o fallidas – de la construcción de una sociedad en sus inicios con sus uniones y desuniones, la emergencia de personalidades, el desarrollo de un gobierno, la aparición de la propiedad privada y de la moneda, la religión… Entre pesimismo lúcido y convicciones revolucionarias, London imagina cómo, si dejan de lado su egoísmo y su individualismo, los hombres pueden llevar las riendas de su destino y enfrentarse a la fatalidad que los domina para hacer triunfar un prometedor modo de existencia.
Ilustración: Internet Archive. ►
«Barba-Larga se rió también mientras saltaba y bailaba el largo huesecillo que le atravesaba el cartílago de la nariz, dándole un aspecto aún más feroz. No eran exactamente éstas sus palabras, pero eso es lo que venían a decir los sonidos animales que su boca emitía.
-Y esto es lo primero que recuerdo del Valle del Mar -continuó Barba-Larga-. Éramos una gente muy necia. No conocíamos el secreto de la fuerza. Porque, ¡fijaos!, cada familia vivía por su cuenta y sólo se preocupaba de sí misma. Éramos treinta familias, pero no nos fortalecíamos unas con otras. Vivíamos en un mutuo temor continuo. Nadie hacía visitas. En la copa de un árbol hacíamos un chozo de maleza y ramas, y en la plataforma de fuera teníamos un montón de piedras destinadas a las cabezas de quienes se les ocurriera visitarnos. Además, teníamos nuestras lanzas y flechas. Nunca pasábamos por debajo de los árboles de las otras familias, tampoco. Mi hermano pasó una vez bajo el árbol de Buuú y le rompieron la cabeza; y así fue como terminó. El viejo Buuú era muy fuerte. Se decía que podía arrancarle a uno la cabeza de un tirón, aunque yo nunca oí que lo hiciera, porque nadie le daba ocasión. Y mi padre tampoco. Un día en que mi padre había bajado a la playa, Buuú comenzó a perseguir a mi madre. Ella no podía correr mucho porque la víspera había recibido el zarpazo de un oso mientras recogía bayas en la montaña. Entonces Buuú se apoderó de ella y se la llevó a su árbol. Mi padre nunca pudo recuperarla. Tenía miedo porque el viejo Buuú le hacía gestos amenazadores. »Pero a mi padre no le importó. Brazo-Fuerte era otro hombre fuerte y uno de los mejores pescadores. Pero un día, buscando huevos de gaviota, se cayó del acantilado. Después de aquello, nunca recuperó su fuerza. Tosía mucho y se le encogieron los hombros. Entonces mi padre se apoderó de su mujer, y cuando vino a reclamarla, tosiendo. bajo nuestro árbol, mi padre se reía de él y le arrojaba piedras. Era nuestra manera de ser en aquellos días. No sabíamos cómo apoyarnos mutuamente y hacernos fuertes. »
◄ Ilustración: Internet Archive.
Poco se sabe del escritor polifacético Stéphane Servant (1869?-1916). Los artículos necrológicos publicados en ocasión de su muerte en 1916, a consecuencia de una larga enfermedad, nos dicen que sus inicios fueron difíciles. Publicó en 1898 un volumen divulgativo titulado La Préhistoire de la France : la France des premiers âges (La Prehistoria de Francia: la Francia de las primeras edades), que ilustró él mismo y que los críticos celebraron tanto por su estilo lleno de poesía, como por su erudición geológica. En 1906, Servant fundó la Revue intelectuelle des faits et des oeuvres (Revista intelectual de los hechos y de las obras), revista racionalista que llenó, durante cerca de dos años, de sus propios escritos, bajo diversos pseudónimos. Murió antes de poder acabar un tratado sobre la métrica poética, Traité de la réformation poétique française. En esta misma Revue intelectuelle des faits et des oeuvres, publicó por entregas su novela Morphê-Anthropos : les Préhumains (Morphê-Anthropos: los prehumanos, 1906-1908) en la que vuelve a tratar temas de la Prehistoria y que debía ser la primera entrega de un ambicioso proyecto narrativo titulado La Légende humaine (La Leyenda humana) sobre las distintas edades de la Humanidad, pero que, al parecer, nunca llegó a escribir. Extraña y poética, llena de sensualidad, esta novela sitúa a su protagonista, Morphê-Anthropos, joven pitecántropo, en el eslabón que separa las especies primitivas de una raza humana aún por nacer… Al descubrir la voluptuosidad en brazos de una hembra pitecántropo, regresa a sus instintos más primitivos y pone en peligro su propia evolución…
Ilustración: Internet Archive. ►
▲ Ilustración: Gallica.
Comerciante de maíz y semillas, Henry Marriage Wallis (1854-1941) se dedicaba a su verdadera pasión, la zoología, y especialmente la ornitología, durante sus vacaciones. Seguidor incondicional de Darwin, fue presidente de la Sociedad Literaria y Científica de Reading (Inglaterra) y Conservador Honorífico del Museo de la ciudad que le debe su importante colección de hallazgos arqueológicos procedentes del río Támesis. Publicó varias novelas bajo el pseudónimo de Ashton Hilliers, entre ellas The Master-Girl. A Romance (La Maestra. Un romance, 1910), novela prehistórica en la que, de manera muy inusual para la época, es una mujer la que ocupa el protagonismo. Dêh-Yan, una joven de 16 años, se tropieza con Pul-Yun, un guerrero herido de otra tribu que había venido a robar una mujer. En lugar de entregarle a sus jefes para que sea torturado y matado, se enamora de él y abandona la tribu para cuidarlo. Mientras Pul-Yun va recobrando sus fuerzas, la valiente joven tendrá que aprender el manejo del arco y las flechas y deberá luchar contra todo tipo de enemigo, desde un peligroso oso hasta los propios guerreros de su tribu enviados en su busca. Hasta llegará a fundar una banda de guerreras amazonas… Sin dejar de ser una novela de aventuras, The Master-Girl describe el destino de una mujer que, afirmando su derecho a actuar por voluntad propia, ha sabido aprovechar la oportunidad de sacudir las tradiciones para lograr y conservar su independencia…
Ilustración: Internet Archive. ►
A lo largo de su carrera, Emilia Pardo Bazán (1851-1921) supo renovarse y ofrecer a sus lectores obras que pertenecían a géneros muy variados. En numerosas ocasiones fue ella la que, siempre inquieta por las novedades venidas de otros países, introdujo estos géneros en España. El naturalismo (Los Pazos de Ulloa, 1886-1887), el relato policíaco (La Gota de sangre, 1911), la fantasía artúrica (La Última Fada, 1916), son algunos de los estilos que la autora gallega trajo a España. Progreso, cuento breve publicado en el suplemento Los Lunes del Imparcial en 1907, es su primera incursión en la paleonarrativa y se puede leer como un esbozo de la que iba a ser su novela prehistórica, En las cavernas, publicada en 1912 en la colección El Libro popular. Con estos dos textos, Doña Emilia no sólo se impone como precursora del género en España, sino que aborda temas que todavía hoy resultan sorprendentemente modernos. En una tribu regida por leyes antiguas y gobernada por los ancianos, tribu primitiva de nómadas cazadores, innovaciones como la cocción de la carne con el fuego o la adopción de la monogamia se aceptan con mucho recelo. Un hombre, Napal, y una mujer, Damara, pueden contribuir al cambio hacia una sociedad sedentaria y agraria: sus observaciones sobre el crecimiento de las plantas y la manera de cultivarlas permitirían mejorar las precarias condiciones de vida de la tribu. A pesar del desprecio y de la envidia con los que sus vecinos los tratan, Napal y Damara, generosos y humildes, desean compartir su sabiduría en un afán de desarrollar el bien común y deciden confiársela al mago Ambila, para que actúe como intermediario. Pero el ambicioso mago entiende demasiado bien los avances que supondrían estos conocimientos y, en vez de compartirlos con todos, decide apropiárselos para ganarse la adoración y la sumisión de los miembros de la tribu…
◄ Ilustración: Ejemplar personal.
«- Ambila – respondió Napal -, grande es tu poder y el de los Ancianos; pero tú sabes que los genios no inspiran siempre cosas iguales. Y también sabes que, en los casos extremos, el hombre no espera a consultarte, ni al resultado de tus encantaciones, y necesita valerse por sí mismo. Los genios están muy altos, en la gran montaña de fuego, y nosotros por la tierra, sin amparo, más débiles que las fieras, si nuestra destreza no nos ayuda y nos salva. Tú, Ambila, no me desmentirás. Nadie nos oye. ¡Ay de nosotros si sólo hiciésemos aquello que los genios nos sugieren por tu boca!
– Tus palabras son audaces, Napal. No las repetiré a los Ancianos, porque pudieran serte funestas.
– Mis palabras en nada ofenden a los genios. Ellos, seguramente, velan por nosotros, y una de las maneras que tienen de protegernos, es enseñarnos cómo se practica la defensa. Ellos nos han sugerido que agucemos el pedernal, que encendamos la lumbre, que nos abriguemos en las espeluncas; y ellos, Ambila, nos reparten la capacidad, o para pintar como lo haces tú, o para inventar. A mí los genios me han dirigido hacia el descubrimiento de secretos que los demás de la tribu ignoran. Esos secretos quiero comunicarlos, porque yo, Ambila, amo a mi tribu, amo a todos, a los Ancianos, a los niños… Y amo a una mujer, ¡y quiero que no sea sino mía!»
Ilustración: Ejemplar personal. ►
Más que una novela, Daâh, le premier homme (Daâh, el primer hombre, 1914) de Edmond Haraucourt (1865-1941), es un estudio de psico-fisiología, una investigación sobre los inicios de la humanidad en esa época confusa en la que el hombre empezó a liberarse de su animalidad. Muy documentada en los aspectos geológicos y zoológicos, la novela tiene esa pizca de imaginación que permite retener la atención de los lectores, pero sin abusar de la fantasía para, al contrario, ofrecer una interesante reflexión antropológica sobre la fisiología del animal humano, las influencias que ejerce sobre su entorno natural, y la confrontación entre sus primeras experiencias intelectuales y sus sensaciones primitivas… Edmond Haraucourt fue un poeta, novelista, dramaturgo, compositor, periodista francés, además de conservador de diferentes museos durante cerca de treinta años. Empezó su carrera con un libro de poemas eróticos La Légende des sexes, poèmes hystériques et profanes (La Leyenda de los sexos, poemas histéricos y profanos, 1882), pastiche y guiño al intocable monumento poético La Légende des siècles (La Leyenda de los siglos) del venerado Victor Hugo.
◄ Ilustración: Blog J.-H. Rosny.
El erotismo es precisamente la disciplina por la que se suele recordar a Renée Dunan (1892-1936). Si bien fue una de las primeras mujeres en publicar novelas eróticas, esta autora prolífica no se limitó a este género y también supo ampliar su paleta con temas muy diversos: ciencia-ficción, novelas históricas, policíacas, psicológicas, de aventuras, etc… en total cerca de cincuenta obras publicadas entre 1924 y 1934. No se sabe casi nada de su biografía, pero sí de sus compromisos políticos y sociales gracias a los artículos que publicó en las revistas de la época: anarquista, feminista, defensora de la causa nudista, dadaista, pacifista, todos estos son calificativos que se pueden aplicar a esta singular autora. Le Métal, histoire d’il y a vingt mille ans (Parte 1, Parte 2, Parte 3, El Metal, historia de hace veinte mil años, 1920), historia de una tribu magdaleniense que es dominada por unos descendientes de los Atlantes amos del metal, es una de las primeras entregas de una ambiciosa historia de la Humanidad, desde la aparición de los primeros hombres hasta la muerte de los últimos. A pesar de que los tres relatos ambientados en la prehistoria (Le Métal (El Metal), L’Invention du miel (La Invención de la miel), L’Invention de l’amour (La Invención del amor)) fueron reunidos en 1926 en un libro titulado Magdeleine, el gran fresco narrativo de Renée Dunan, titulado Roman de la fin des hommes (Novela del fin de los hombres), diseminado en numerosos diarios y revistas, permaneció en el olvido hasta que en 2015 se reunieron todos los títulos que lo componían en un volumen único.
Ilustración: Gallica. ►
Ilustración: Gallica. ►
El tenista francés Jean Schopfer (1868-1931) fue, en 1892, el ganador del primer campeonato internacional de Francia (ahora llamado Torneo de Roland-Garros). Su formación académica – licenciado en letras de la Sorbonne y diplomado de la Escuela del Louvre – le permiten acceder a un puesto de crítico de arte para la famosa Revue blanche en 1893. A principios del siglo XX adopta el pseudónimo de Claude Anet (según el nombre del rival amoroso de Jean-Jacques Rousseau) para entregarse a una exitosa carrera literaria y periodística. Corresponsal en San Petersburgo para el diario Le Journal durante la Revolución rusa de 1917, escribió varias novelas ambientadas en Rusia, en particular Ariane, une jeune fille russe (Ariane, una doncella rusa, 1920), adaptada hasta cuatro veces al cine, siendo la última la famosa película de Billy Wilder Love in the afternoon (Ariane, 1957), protagonizada por Audrey Hepburn, Gary Cooper y Maurice Chevalier. Otra novela de Claude Anet fue llevada al cine por dos grandes directores de la escena internacional: Anatole Litvak en 1936 y Terence Young en 1968 adaptaron Mayerling, gran drama historico-sentimental, que Catherine Deneuve y Omar Sharif inmortalizaron en la versión de Young en 1968. Si las intrigas sentimentales de sus novelas contribuyeron a su éxito, hay que destacar la cuidada labor documental que el reportero aportaba a la ambientación de sus obras. La Fin d’un monde (El Fin de un mundo, vista restringida, 1925), que le fue inspirada por su amigo, el abate Breuil, pretende reconstituir la historia de una tribu prehistórica del yacimiento llamado Les Eyzies, en el centro de Francia, basándose en las teorías de Freud y del sociólogo y antropólogo Lucien Lévy-Bruhl además de los estudios arqueológicos de la época. Ilustrada con reproducciones de pinturas rupestres, La Fin d’un monde narra las experiencias iniciáticas del joven Nô, de la tribu del Oso, cuando se ven confrontados con la llegada de una tribu rival que, además de cazar animales, ha aprendido a domesticarlos… Según un artículo publicado en julio de 1924, La Fin d’un monde habría sido publicada ese mismo año por entregas en el diario argentino La Prensa, por consiguiente, antes de su edición francesa…
◄ Ilustración: Arca.
«Com anés a acomiadar-se de Timaki, els seus ulls es fixaren en el tros de banya en què Nô havia esculpit un ren ajegut. Distretament l’agafè i se’l va mirar. No havia vist mai una cosa semblant. De tots els pobles amb els quals trafiquejava, cap no hauria imaginat de representar un animal vivent. Què pensaven les gents del riu? Eren traçuts. Vet aquí que aquest Nô, que només era tingut per un bon caçador i prou, tallava la banya? Un ren ajupit, no era pas possible d’enganyar-s’hi. El marxant li dava voltes amb admiració i plaer… i a poc a poc li vingué la idea que això seria potser, en algun lloc, algun dia, no se sabia on, no se sabia quan, un objecte preciós de carvi com una bella pell… Digué a Nô:
– Cedeix-me el teu ren ajegut.
Nô es posà a riure.
– Però si no caces el ren! De què et servirà?
El marxant continuà:
– De vegades tinc pensades estranyes; m’agradaria tenir aquest ren.
– Doncs bé ; dóna’m el teu adrec de plomes, digué Nô rient sempre.
Esguardà encara una vegada el ren i, amb estupor de Nô, qui en tot això només veia que una plasenteria, es tragué l’adrec i l’hi allargà.
– Aquí el tens, digué, i quedo escurat. No em queda res. Però el que tu desitges és teu, perquè ets el fill del meu amic.
La banya tallada havia ja desaparegut en un dels seus sacs.» (Extracto publicado en La Nova Revista en octubre de 1927 bajo el título El Primer Marxant d’art, pp.167-168)
Ilustración: Arca. ►
Henri Barbusse (1873-1935) es sobre todo recordado por una sola obra, Le Feu (El Fuego, 1916), estremecedora novela basada en su experiencia como combatiente de la Primera Guerra Mundial (ver nuestra entrega de Tesoros Digitales sobre este tema). Pero este comunista comprometido, admirador de la Revolución rusa de 1917, es el autor de una treintena de novelas, ensayos y volúmenes de cuentos, a través de los cuales intentó establecer las bases de una «literatura proletaria». Gran fresco histórico y político de la humanidad, Les Enchaînements (Tomo 1, Tomo 2, Los Encadenamientos, 1925) intenta, recorriendo las grandes etapas de la Historia, encontrar una explicación a la eterna miseria humana. Como el narrador de Before Adam, de Jack London – otro autor de compromiso político -, Clément Trachel es un joven poeta dotado de una «memoria ancestral», que le permite vivir las vidas de otros hombres, desde los habitantes de las cavernas, hasta los combatientes de la Gran Guerra, pasando por las civilizaciones antiguas, la Edad Media o el Renacimiento. Así va apareciendo que la miseria de los hombres se debe, desde épocas muy remotas, a su sumisión: las masas, ricas y productivas, siempre se han dividido y desgarrado para mayor provecho de unos pocos, poderosos y estériles. El primer capítulo, Le Séparé (El Separado), ambientado en una época prehistórica azotada por las violencias climatológicas, es el relato de la larga huida de un hombre, una mujer, una niña y un perro, en busca de un refugio seguro. Cuando al final de la pesadilla encuentran un cobijo, la niña se ha convertido en una mujer, y el hombre y su mujer, dos ancianos a las puertas de la muerte…
◄ Ilustración: Gallica.
La novela prehistórica rusa: la gran desconocida La dificultad de la lengua y de la transcripción de los apellidos al alfabeto latino, los devenires de la Historia del siglo XX, hacen que resulte muy difícil encontrar información sobre autores y obras rusos que no sean los grandes clásicos internacionalmente conocidos, y menos aún textos digitalizados y sus traducciones. No obstante, las bibliografías sobre la ficción prehistórica y ciencia-ficción citan algunos títulos que reproducimos a continuación. ▲ Ilustración: Prehistoric Fiction.
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▲ Ilustración: Wellcome Library.
Más lecturas
Gouverneur Morris (1876-1953) fue un autor estadounidense de cuentos y novelas pulp a principios del siglo XX. The Pagan’s Progress (El Progreso del pagano, 1904), sin duda una referencia a The Pilgrim’s Progress (El Progreso del peregrino, 1678), la novela alegórica cristiana de John Bunyan, es una de las primeras novelas que pone en escena a paleo-indios. Con esta obra, el autor pretende enseñar la cara espiritual de los orígenes de la humanidad, por ejemplo, con la aparición del amor romántico en oposición a la lujuria animal.
Ilustración: Internet Archive. ►
- Johannes Vilhelm Jensen (1873-1950) fue un escritor danés, galardonado con el Premio Nobel de literatura en 1944. A través de un ciclo de seis novelas publicadas entre 1908 y 1922 bajo el título genérico de Den lange rejse (El Largo Viaje, texto en inglés), desarrolló sus teorías sobre la evolución humana, con el fin de crear una alternativa darwiniana al mito bíblico de la Génesis. Considerada su obra en prosa más importante, sigue los destinos de hombres y mujeres pioneros desde la Edad del Hielo hasta los tiempos de Cristóbal Colón.
- Victor Forbin (1864-1947) fue un escritor y divulgador científico francés. En 1888, poco realizado con su trabajo de funcionario municipal, abandona París para zarpar hacia Colombia, donde trabajará en una empresa minera antes de emprender un viaje etnográfico para conocer el pueblo guna de Panamá y Colombia. Uno de los miembros de esta tribu le impactó tanto que le serviría de modelo años más tarde, en 1923, para el protagonista de su novela ambientada en la Edad de Piedra, Les Fiancées du soleil (Las Novias del sol). Condenado a muerte al nacer por la tribu por ser demasiado débil, Minati fue salvado por su madre, que escapó del poblado con su recién nacido. Después de pasar veinte años errando de una tribu a otra, veinte años durante los cuales Minati desarrollará una inteligencia superior, son reconocidos por unos miembros de su tribu natal y condenados a muerte…
Publicado en 1926 en la revista madrileña Por esos mundos, El Traje milenario es un cuento divertido en el que un hombre prehistórico descubrirá al mismo tiempo la vanidad femenina y la fidelidad del perro. Esta historia poco trascendente es sobre todo una ocasión para recordar a su autor. Periodista y escritor, Antonio de Hoyos y Vinent (1884-1940) fue una de las figuras destacadas del decadentismo en España. Su homosexualidad asumida y que no se preocupaba de ocultar no fue un obstáculo para una prolífica carrera literaria (escribió más de cincuenta novelas) y periodística (colaboró en diarios como ABC o El Día e incluso dirigió la revista Gran Mundo Sport), en particular gracias a su amistad con Emilia Pardo Bazán, que le introdujo en los círculos literarios. Su militancia anarquista le valió ser encarcelado al final de la guerra y murió en la cárcel de Porlier, sordo, ciego, casi paralítico y abandonado por sus antiguos amigos y su familia.
- Hans Friedrich Blunck (1888-1961) fue un jurista y escritor alemán. A partir de 1933 ocupó diversos cargos en instituciones culturales de la Alemania nazi. Entre 1920 y 1940 publicó varias novelas que los críticos consideran como instrumentos de propaganda del nacionalsocialismo. Detrás de las reminiscencias de cuentos de Grimm o de Hoffmann y de leyendas antiguas, la trilogía prehistórica Die Urvätersaga, compuesta por las novelas Kampf der Gestirne (El Combate de las estrellas, 1926), Streit mit den Göttern (Armado contra los dioses, 1926) y Gewalt über das Feuer (Poder sobre el fuego, 1933), en las que el autor trata el despertar espiritual de los pueblos germánicos primitivos, esconde elementos propios de la ideología nazi: el nacionalismo, el culto al fuego…
Ilustración: Books and Art. ►
- Veterano de la Primera Guerra Mundial, Frederick Britten Austin (1885-1941) se hizo especialista en los relatos de guerra con un toque de anticipación: guerras y armas del futuro son los temas por los que más se le recuerda. Sin embargo, es autor de varias obras ambientadas en el pasado, romances antropológicos que sirven de pretexto para evocar un avance significativo en la historia de la Humanidad. When Mankind was young (Cuando la Humanidad era joven, 1927) reúne una colección de cuentos vinculados entre ellos que recorren la historia humana desde las cavernas hasta los vikingos. Tomorrow (Mañana, 1930) se centra en los progresos sociales logrados desde la prehistoria a través de doce historias.
Otro testimonio llegado directamente de la Prehistoria es el que Carnack, el protagonista de Carnack the Life-Bringer. The Story of a Dawn Man Told By Himself (Carnack El-que trajo-la-vida. La historia contada por él mismo de un hombre de los albores de los tiempos, 1928), grabó en imágenes en la pared de un acantilado: su descubrimiento del fuego, del arco y de las flechas, su expulsión de la tribu por los miembros más conservadores de la caverna, su instalación en una cabaña donde aprendió a cocer sus alimentos, a domar caballos y lobos y donde, finalmente, una mujer vino a compartir su vida… El autor estadounidense de ciencia-ficción y aventuras Oliver Marble Gale (1876-1943) imagina que, 25.000 años más tarde, descubre la autobiografía gráfica de Carnack y la reconstruye en una imaginativa novela.
Ilustración: Ogram. ►
- Au temps des chasseurs de rennes ! (En tiempos de los cazadores de renos !, 1928) es una lírica evocación de la vida prehistórica, cuando los hombres conquistaban renos y mujeres con sus lanzas. El descubrimiento del amor, del arte en una naturaleza de ensueño… y el narrador se despierta en una habitación humilde, cerca de una mujer a la que ya no ama, en una ciudad gris y húmeda de lluvia. Georges Gaudy (1895-1987) fue un periodista y escritor francés.
- Jean de Lapeyrière es de esos autores sobre los cuales la Historia parece haber conservado únicamente un puñado de recortes de prensa. Sin embargo, colaboró como crítico literario en diversas publicaciones y fue autor de varias novelas, entre las cuales destaca L’Homme du volcan (El Hombre del volcán, 1928), que obtuvo en 1928 el Gran Premio de Literatura otorgado por la Federación literaria de Francia y de África del Norte. Hinh, el protagonista de la novela, es un hombre prehistórico que ya ha perdido su animalidad primitiva. Dotado de una fuerza excepcional, además de inteligencia y sensibilidad, será matado al final por un rival en amor…
- La Novela de España (1928) , obra del arqueólogo e historiador español Manuel Gómez Moreno (1870-1970) es una recreación mítica de la historia de España. El primer ciclo de esta obra está dedicado a la época paleolítica en la Península Ibérica. Entre simbolismo y modernismo, el autor ofrece una visión idealizada del Paleolítico, «edad feliz» no desprovista de religiosidad, y consigue injertar el mito de Adán y Eva en una prehistoria en la que la poesía predomina sobre el rigor científico.
George C (Cecil) Foster (1893-1975) fue un escritor británico de ciencia-ficción. Su novela Full Fathom Five (1930) se basa en la interesante idea de entrelazar tres dimensiones del tiempo: la época prehistórica de hace 500.000 años en la que los primitivos pitecántropos vivían en un mundo tropical; una época menos remota de hace 200.000 años, cuando nuestros antepasados ya habían progresado, gracias en particular al desarrollo de sus capacidades mentales; y el mundo civilizado de 1929, en el hogar de la familia Heston: un pastor más medieval que ortodoxo, sus dos hijas, y el tío de las jóvenes, Lord Coomebridge, simpático científico cuya única ambición es descubrir un ejemplar perfecto del Hombre de Java… En las tres épocas, grupos de personas van a vivir la misma situación…
Ilustración: Wikimedia Commons. ►
- Escritor, crítico de arte y literario, periodista, Gérard de Lacaze-Duthiers (1876-1958) fue un militante libertario, anarquista y pacifista desde antes de la Primera Guerra Mundial. Una mandíbula descubierta en 1907 en Mauer, cerca de Heidelberg (Alemania) le sirve de punto de partida para diversas obras narrativas que le permiten conjugar su interés por la prehistoria y sus ideales filosóficos. Reunidas en 1931 en el volumen Pages choisies 1900-1930 (Páginas escogidas 1900-1930), dos novelas ven primero la luz: Le Roman de Mauer, homme fossile, récit de l’âge d’or (La Novela de Mauer, hombre fósil, relato de la edad de oro), «novela del individualista primitivo, cuando descubre la vida, crea arte, ciencia y filosofía», y L’Idole phallique, roman des temps glozéliens (El Ídolo fálico, novela de los tiempos de Glozel), «historia de una colonia de individualistas que viven en armonía en los albores de los tiempos neolíticos». En 1935 inicia su ambicioso proyecto Mauer-film, nueve volúmenes que constituyen un detallado guión cinematográfico. Una primera parte, más didáctica y documental, evoca la formación de la Tierra y la aparición de la vida desde los primeros microorganismos hasta el hombre. La segunda, en los tomos VII a IX, retoma el personaje de Mauer para novelar su biografía y, a través de la existencia de un solo hombre, resumir los progresos, los inventos y los descubrimientos de la Humanidad, sin dejar de lado las teorías libertarias y anarquistas. En total 1783 páginas, un guión-río, verdadera enciclopedia documental de los tiempos prehistóricos, para una película que nunca llegó a rodarse…
Numerosos cuentos y artículos de Francisco Coves Araisa (1897-19?) fueron publicados en revistas republicanas hasta marzo de 1939, y su nombre aparece en un documento procedente del Archivo Militar de Guadalajara, de expedientes personales de penas de muerte conmutadas, pero no se sabe mucho más sobre este escritor y periodista. Publicada en 1933 en la revista Estampa, Prehistoria (pp. 32-33) es su contribución al género prehistórico. Pero, alejándose de los tópicos habituales, Coves imagina unos hombres de las cavernas con bombín urdiendo una revolución para derrocar al todo poderoso Kiong, « condecorado con el Gran Rabo Oriental, que no se concede sino a la nobleza que esté muy rancia, por ser uno de los descendientes directos del primer mono que empezó a convertirse en hombre »! Un cuento prehistórico y social no desprovisto de humor…
Ilustración: Hemeroteca Digital, Biblioteca Nacional de España. ►
- Ingeniero, docente, escritor, el belga Henri-Jacques Proumen (1879-1962) fue uno de los representantes de las novelas de fantasía científica, en la vena de H.-G. Wells y de J.-H. Rosny aîné. Publicó cerca de cuarenta obras, novelas infantiles, novelas de aventura y ciencia-ficción, divulgación científica… y más de seiscientos cuentos diseminados en revistas de la época. Ève, proie des hommes, roman de la femme préhistorique (Eva, presa de los hombres, novela de la mujer prehistórica, 1934) cuenta la emancipación progresiva de la joven Méou: criada en una tribu primitiva en la que las mujeres están sometidas por la violencia a los deseos de los hombres, es raptada por una tribu rival más avanzada que le permitirá descubrir, gracias a su esposo Hruann, otro tipo de relación entre los sexos… Los poemas de Aubes cruelles, poèmes sur les temps préhistoriques (Albores crueles, poemas sobre los tiempos prehistóricos, 1942) retoman esta visión violenta de la Prehistoria en la que «el progreso nació en el arte de matar mejor».
Gustav Riek (1900-1976) fue un arqueólogo alemán de la Universidad de Tubinga. Fue el descubridor en 1931 de la cueva de Vogelherd, en el valle del río Lone, en la que se encontraron varias estatuillas de marfil representando diversos animales esculpidos, entre ellos un diminuto mamut que se utilizaría como colgante. En 1934 publica la novela Die Mammutjäger vom Lonetal (Los Cazadores de mamuts del valle del Lone), ambientada en la zona en la que estaba excavando, en la que los modernos hombres de Cromañón, para poder mantener a sus numerosos hijos, deben apropiarse de los territorios de los hombres de Neandertal. Éstos, de inteligencia menos desarrollada, poco agresivos, serán exterminados por el bien y la necesidad de una raza supuestamente superior… Un argumento que no sorprenderá a los lectores cuando sepan que, a partir de 1937, las investigaciones de Riek tomaron un rumbo marcado por la ideología nazi, al ser financiadas por la entidad pseudo-científica SS-Ahnenerbe, que tenía como objetivo el demostrar, a través de la arqueología, la antropología racial y la historia cultural, la validez de las teorías nazis sobre la superioridad de la raza aria.
Ilustración: Wikimedia Commons. ►
El poeta y escritor Roger Pécheyrand (1909-1975) dedicó parte de su obra a cantar su país natal, la región de Quercy, en el sur-oeste de Francia, y su país de adopción, la Champaña, en la que fue maestro. Les Faux Feux follets (Los Falsos Fuegos Fatuos, 1936) es un conjunto de cuentos y relatos sobre la Champaña. En este libro aparece un cuento prehistórico titulado La Femme des cavernes (La Mujer de las cavernas).
- The Day is Done (El Día se ha acabado, 1939) es un relato del prolífico escritor de cuentos de ciencia-ficción Lester del Rey (pseudónimo de Leonard Knapp, 1915-1993), que se publicó en 1939 en la revista Astounding Science Fiction. Rodeado de hombres de Cromañón, acosado por sus niños, el último de los neandertales vive sus últimos días. Ha visto morir a todos los suyos, y a pesar de los cuidados que le prodiga el mago por ser el último de su especie, se le van las ganas de vivir…
Ilustración: Internet Archive. ►
- Sin pelos, de un olor diferente, Lok es consciente de que no solo es diferente de sus congéneres, sino que les es superior, por su facultad de pensar. Desterrado por su tribu a causa de sus diferencias, quiere volver con ellos y reivindicar su derecho a ser líder… The Link (El Vínculo, 1942), también publicado en la revista Astounding Science Fiction, es un cuento de Cleve Cartmill (1908-1964), autor estadounidense de relatos de ciencia-ficción y de fantasía. Este autor es recordado esencialmente por sus problemas con el FBI al haber descrito, en uno de sus cuentos (Deadline, 1944), una arma atómica que se parecía demasiado a la que se estaba diseñando, en el mayor secreto, en el Proyecto Manhattan…
Sobre la vida del escritor y traductor español Manuel Vallvé López sólo se pueden avanzar hipótesis. Nacido – posiblemente en Barcelona – a finales de la década de 1880 o principios de los 1890, muerto en los años 1960 o 1970, no se sabe absolutamente nada de él. En cambio, su producción literaria es enorme: Después de traducir Laurence Sterne al catalán para la Biblioteca Popular de L’Avenç, abandonó el catalán para dedicarse a la traducción al español de las grandes obras de las literaturas francesas e inglesas, desde Aldous Huxley hasta Victor Hugo, pasando por Jules Verne o Zane Gray, y se especializó en las traducciones y adaptaciones destinadas a la juventud. También escribió varias novelas de aventuras, que publicó bajo diversos pseudónimos (M. de Avilés Balaguer, Adolfo Martí Caja, Rob H. Curtis), lo cual lleva a pensar que quizás « Manuel Vallvé López » sea otro nombre de pluma… Entre ellas, El Señor del fuego (1944) enfrenta, una vez más, a un joven héroe solitario a unas tribus primitivas, feroces caníbales y ladrones de mujeres, a los que vencerá gracias a su valor y su inteligencia…
Ilustración: El Desván del abuelito. ►
- Guionista de más de ochenta películas, Rafael Juan Salvia (1915-1976), antes de dedicarse al cine, escribió y publicó una única novela, Balok, el hombre que cazó al ruido (1946), en la que encontramos reminiscencias de En las cavernas de Emilia Pardo Bazán. A punto de ser expulsado por su tribu, Balok, un genio paleolítico incomprendido, quiere apresar el ruido, o sea dominarlo y ponerlo al servicio de la humanidad, de la misma manera que sus antepasados hicieron con el fuego. Así es como inventará el tambor, cuyas percusiones le permitirán ahuyentar y atemorizar a la tribu enemiga, a punto de exterminar a los suyos… Más novela psicológica sobre los tormentos de la creación artística que novela de aventuras, Balok, el hombre que cazó al ruido, aborda también el tema del deseo erótico y la posición de la mujer a través de la figura de una joven libre e independiente que se entrega con indiferencia a los mejores cazadores, antes de descubrir el amor en brazos de Balok con el que iniciará una relación monógama…
Willis H. O’Brien – The Dinosaur and the Missing Link: A Prehistoric Tragedy (1915)
Tres rivales prehistóricos se enfrentan para conquistar el corazón de la bella Araminta Rockface. Se cree que es la primera película de animación en stop motion y fue producida por Thomas Edison. Con un dinosaurio y un terrible hombre-mono, «Wild Willie, el eslabón perdido»… Pionero de los efectos especiales, O’Brien participó en los rodajes de películas míticas: The Lost World (Harry O. Hoyt, 1925) y King Kong (Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, 1933).
Un nuevo lenguaje poético
▲ Ilustración: Gallica.
La vegetación exuberante, los animales fantásticos, los primeros pasos de la Humanidad, son temas ideales que no podían dejar indiferentes a los poetas. Tanto los famosos, como por ejemplo Victor Hugo o Rudyard Kipling, como ilustres desconocidos, plasmaron en verso su fascinación por esta fantástica época. Poemas líricos, epopeyas, fantasías humorísticas… ¡todos los estilos se permiten!
En 1824, el fabulista francés André Bressier (1766-1849) imagina, en una divertida fábula titulada Le Mammout et le phénix (El Mamut y el fénix), la rivalidad por los honores entre dos figuras antediluvianas y nos explica por qué no existe ya ninguno de los dos insignes animales …
« Dans les siècles passés, bien avant le déluge,
Le mammout colossal, le phénix merveilleux,
Sur les honneurs du rang étant discors èntre eux,
Par ordre du Destin leur juge,
Devant son tribunal comparurent tous deux.
Chacun se rend justice à l’époque où nous sommes;
Mais les animaux et les hommes
Étoient alors fort pointilleux.
Un fameux chroniqueur du pays des chimères
Recueillit les discours de ces deux adversaires. […] »
◄ Ilustración: Wikimedia Commons.

Henrietta Christian Wright – Children’s Stories of American History, ilustración de J. Steeple Davies (1885)
La critica de Edgar Allan Poe en el Broadway Journal sobre el recién publicado The Coming of the Mammoth, The Funeral of Time, and other Poems (La Llegada del mamut, El Funeral del tiempo, y otros poemas, 1845) no debió de ayudar mucho al joven abogado estadounidense Henry Beck Hirst (1813-1874) en sus ambiciones literarias. Anunciado en el prefacio como una versión poética de una leyenda india antigua, The Coming of the Mammoth no es otra cosa, según nos revela Poe, que una paráfrasis poética de una novela publicada en 1839, Behemoth: a legend of the mound-builders (Behemoth, una leyenda de los constructores de montes), de Cornelius Mathews (1817-1889), sobre la que volveremos en una próxima entrega. La tranquilidad de una tribu de aborígenes primitivos es de repente perturbada por la llegada de una manada de mamuts. Estas terribles criaturas siembran muerte y desolación por donde pasan. Pero no contaban con la intervención del manitú que, con sus poderes mágicos, exterminará una por una aquellas bestias feroces…
« They heard: with one tremendous crash
Down on the Mammoth’s forehead came
A surging sea of withering flame.
Earth trembled to its core; and weak
But unsubdued the Mammoth leapt
Furiously from that lofty peak
To where the dark blue ocean swept.
Down! down! The startled waters sever;
Then roll above him — and forever! »
Ilustración: Internet Archive. ►
Monumental fresco poético publicado en tres series (1859, 1877, 1883), La Légende des siècles (La Leyenda de los siglos) plasma la visión de Victor Hugo (1802-1885) de la historia y la evolución de la Humanidad. Si su enfoque claramente bíblico, salpimentado de algún pique a Darwin (« Et quand un grave anglais, correct, bien mis, beau linge, / Me dit : Dieu t’a fait homme et moi je te fais singe, / Rends-toi digne à présent d’une telle faveur, / Cette promotion me rend un peu rêveur… » France et âme) parecen no dejar lugar a la Prehistoria, algunos versos contradicen esta primera impresión. La Conscience (La Conciencia, audiolibro en francés, 1859) nos ofrece una imagen de Caín y los suyos típica de cualquier tribu prehistórica:
« Lorsque avec ses enfants vêtus de peaux de bêtes,
Échevelé, livide au milieu des tempêtes,
Caïn se fut enfui de devant Jéhovah,
Comme le soir tombait, l’homme sombre arriva
Au bas d’une montagne en une grande plaine. […] »
◄ Ilustración: Musée d’Orsay.
Estos versos sirven de subtítulo al impactante cuadro de Fernand Cormon (1845-1924), Caïn (Caín, 1880), que representa la huida de Caín y su familia en una hábil mezcla de inspiración bíblica y de reconstitución antropológica.
Le Satyre (El Sátiro, audiolibro en francés, 1859) abre el capítulo de La Légende des siècles dedicado al siglo XVI y al Renacimiento. En este poema, Hugo ofrece un resumen de sus doctrinas filosóficas: desde el paganismo antiguo, pasando por el naturalismo del Renacimiento, el Hombre se dirige hacia un panteísmo moderno, etapa decisiva en su progresión hacia la luz y el bien. En los borradores manuscritos de Le Satyre encontramos unos versos, finalmente descartados por no ajustarse al tono general del conjunto poético, en los que Hugo daba libre curso a su curiosidad por los espectáculos del mundo primitivo y por la paleontología:
« Alors il dit l’abîme et les commencements,
Le monde primitif, ses effrois, ses mystères,
Ses vivants : éléphants, licornes, mégathères,
Tapirs, rhinocéros, mammons, croassements
Du batrax accroupi dans les bourbiers fumants,
Vol du ptérodactyle et pas du mastodonte,
Les roseaux effrayants où l’hydre fait sa ponte,
Les trous du trogodyte et les monstrueux nids
Du dragon, du griffon et de l’épiornis. »
Ilustración: Internet Archive. ►
Terminamos este apartado dedicado al poeta francés con los primeros versos de un poema extraído de Les Chansons des rues et des bois (Las Canciones de las calles y los bosques, 1866) en el que evoca la pasión ancestral del Hombre por… ¡la guerra!
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« Depuis six mille ans la guerre
Plaît aux peuples querelleurs,
Et Dieu perd son temps à faire
Les étoiles et les fleurs. »
◄ Ilustración: Gallica.
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Como Victor Hugo en Depuis six mille ans la guerre, el poeta y traductor Saint-Signy (pseudónimo de Marcel Gallet, 1855-?) cuestiona, en el poema L’Homme des cavernes (El Hombre de las cavernas, 1885), la evolución del hombre desde su aparición en la Tierra, desde milenios atraído por la sangre y las guerras:
« Qu’a-t-il dit, ce vivant des premiers jours du monde,
Dont le bras vigoureux tendait l’arc ou la fronde,
Qu’a-t-il dit ? Fut-il lâche, ou semait-il l’effroi ?
Portait-il à son cou quelque sotte amulette ?
A quel rite sanglant fut mêlé son squelette ?
Fut-il esclave ? Fut-il roi ? »
¿Nombrar o describir las criaturas antediluvianas? El dilema poético francés de la segunda mitad del siglo XIX![]() Henry Neville Hutchinson – Extinct monsters : a popular account of some of the larger forms of ancient animal life (1893) ▲ Ilustración: Internet Archive. «Los pterodáctilos, los plesiosauros, los mamuts, los mastodontes aparecen emergiendo del caliente limo del planeta apenas enfriado, y cuya corteza está siendo desgarrada por los volcanes, arandelas fusibles del fuego central, evocados por una descripción potente pero sin ser nombrados, porque Adán el nomenclador no ha nacido aún.» Théophile Gautier (1811-1872), Feuilleton du Journal Officiel, 26 de julio de 1869.
Publicados de forma independiente en revistas antes de ser reunidos en el volumen The Seven Seas (Los Siete Mares, 1896), In the Neolithic Age (En la era neolítica, 1892) y The Story of Ung (La Historia de Ung, 1894) son dos poemas en los que el británico Rudyard Kipling (1865-1936) se interroga sobre el talento artístico a través de las trayectorias de dos artistas neolíticos: un poeta que aprenderá que « hay nueve y sesenta formas de componer lais, y cada una de ellas está en la verdad» (In the Neolithic Age), y un pintor rupestre que se sorprende de ser el único en ver lo que ve y de ser capaz de representarlo en las paredes (The Story of Ung)… « But a rival, of Solutré, told the tribe my style was outré — Then I stripped them, scalp from skull, and my hunting dogs fed full, But my Totem saw the shame; from his ridgepole shrine he came, « Once, on a glittering ice-field, ages and ages ago, Pleased was his tribe with that image—came in their hundreds to scan— Later he pictured an aurochs—later he pictured a bear— Ilustración: Internet Archive. ► En 1894, Émile d’Ernay, director de la revista literaria, artística y teatral Mascarille, imagina en un poema como sería la visita de un hombre prehistórico a una sibila: una visión pesimista del destino de los humanos… « L’homme préhistorique, en époux prévoyant, Glisse entre les filets. Pour nourrir ses enfants Et donne à tes enfants l’avis de bon aloi ◄ Ilustración: Internet Archive. – Les Rois de la pierre (Los Reyes de la piedra, 1896), subtitulado Souvenir du Haut-Blanc, près Marquise (Recuerdo del Haut-Blanc, cerca de Marquise) es una evocación nostálgica del lugar llamado Haut-Blanc, en el norte de Francia, colina de mármol que la explotación humana ha hecho desaparecer. El poeta Henri Malo (1868-1948), bibliotecario antes de ser conservador del Museo Condé de Chantilly recuerda al primer hombre, que luchó por su supervivencia en aquel lugar perdido… ![]() Colonne de la Grande Armée, Boulogne sur Mer (1893-1894) – Monumento elevado en 1804 en homenaje a las tropas napoleónicas y realizado con mármol de las canteras de Marquise « Si vous jetez alors les yeux au haut du roc, Ilustración: Gallica. ► Novelista, poeta, dramaturgo, periodista, el estadounidense Don Marquis (1878-1937) es sobretodo recordado por su faceta de humorista, en particular por los personajes de Archy la cucaracha y Mehatibel el gato, protagonistas de aventuras relatadas por ellos mismo en versos humorísticos escritos exclusivamente en letras minúsculas y sin puntuación (¡Archy no llegaba a activar la tecla de mayúsculas!) e ilustradas por George Herriman, el famoso precursor del cómic, autor de Krazy Kat (ver nuestra entrega de Tesoros Digitales sobre el cómic). La portada de sus Love Sonnets of a Caveman (Sonetos de amor de un hombre de las cavernas, 1928) augura unos versos llenos de humor, pero, desgraciadamente, sólo podemos encontramos en línea The First Feminist (La Primera Feminista) y Protest of a young intellectual (Protesta de un joven intelectual), al no encontrarse digitalizado este volumen. « When first I chased and beat you to your knees ◄ Ilustración: Donmarquis.org. Dreams & Dust (Sueños y Polvo, 1915) fue el primer libro en el que Marquis reveló su vena lírica. Varios poemas abordan el despertar del Hombre a la espiritualidad, The Awakening (El Despertar), o A Song of Men (Una canción a los Hombres), pero The Piltdown Skull (El Cráneo de Piltdown) resulta especialmente curioso. Esta oda al primer artista que aún busca su vía se titula en homenaje a los restos humanos encontrados en 1912 cerca de Piltdown en el Sussex: una mandíbula y fragmentos de cráneo que el arqueólogo aficionado Charles Dawson (1864-1916) proclamó como restos del eslabón perdido. Dawson murió sin revelar su secreto y hubo que esperar 1953 para que se descubriera que todo había sido un montaje y que los restos del Eoanthropus dawsoni (Hombre del alba de Dawson) no eran más que una reconstitución hecha a partir de una mandíbula de orangután y de un cráneo humano moderno! Quizás, si el humorista Don Marquis hubiera tenido conocimiento de este bulo, su poema habría sido muy diferente… ![]() Comparación de cuatro cráneos (1918): A. Chimpancé joven. B. Cráneo de Piltdown. C. Chimpancé adulto macho. D. Cráneo de Hombre de Neanderthal. « What was his life, back yonder Ilustración: Wikimedia Commons. ► Clarence Michael James Stanislaus Dennis, más conocido como C.J. Dennis (1876-1938) está considerado como uno de los poetas australianos más influyentes. Aunque su obra ha quedado un poco olvidada hoy en día, sus libros de versos humorísticos tuvieron mucho éxito a principios del siglo XX, llegando a vender en 1916 más de 65.000 ejemplares de un volumen titulado The Songs of a Sentimental Bloke (Las Canciones de un culpable sentimental). The March (La Marcha) y The Boon of discontent (La Bendición del descontento) son dos títulos extraídos de Backblock Ballads and Other Verses (1913), conjunto de poemas que no logró el éxito esperado hasta su reedición en 1918, bajo el título Backblock Ballads and Later Verses. En The March, Dennis describe los sucesivos poseedores de la tierra, desde los potentes animales prehistóricos hasta la llegada del hombre blanco a las costas australianas. La marcha de la Historia es repetitiva y aburrida: siempre los más «desarrollados» avasallan, utilizando técnicas y armas nuevas, a los más débiles para arrebatarles la tierra y el poder. Eso empezó cuando el primer hombre aprendió a «lanzar» (piedras, por ejemplo) y a querer dominar a los animales antediluvianos… ![]() Charles Douglas Richardson – The Bunyip (1900) – El Bunyip es una criatura del folclore mitológico australiano. « Then a hoary, agéd bunyip rose, and spluttered loud and long; But the savage shook his woolly head and smiled a savage smile, The Boon of discontent describe cómo la Humanidad ha ido progresando a base de pequeños descontentos. Mientras el conservador prefiere no cambiar nada para no provocar disturbios en la sociedad, el que no se conforma es el que hace evolucionar las cosas. Para remediar a su descontento, irá imaginando soluciones nuevas. El primero de todos, un troglodita desnudo en una fría noche de invierno… « Once a naked troglodyte, And the troglodyte remarked, ◄ Ilustración: Wikimedia Commons. Robert Ervin Howard (1906-1936) es, con J.R.R. Tolkien y H.P. Lovecraft, uno de los padres de la ciencia-ficción moderna. Creador del personaje de Conan el bárbaro y de la fantasía heroica, fue un autor prolífico y destacó en diversos géneros para las revistas pulp: aventura, western, novela policíaca… La postura ambigua de Howard sobre la raza y el racismo ha generado bastante controversia: las alusiones a diferencias raciales están moderadas por una actitud de compasión hacia los que no tuvieron la suerte de nacer en una raza superior, y por la convicción de que la supremacía nunca es ganada definitivamente… El poema inacabado Am-ra the Ta-an (Am-ra el Ta-an) es extraído de Exile of Atlantis (Exilio de Atlantis) publicado póstumamente en 1967, uno de los episodios del ciclo de Kull de Atlantis iniciado en 1929. Entre fantasía heroica y poema «prehistórico» Am-ra the Ta-an refleja esta postura racial ambigua: Am-ra es un valiente guerrero que huye de su pueblo y sus sacerdotes para vivir solo, en paz con los animales, en la Tierra del Tigre. La aparición de una tribu de hombres negros, que no conocen el arco y todavía cazan con lanzas de puntas de piedra, comen la carne cruda y no saben hacer fuego, provoca la ira de Am-ra. ¿Qué provoca el rechazo de Am-ra: las costumbres anticuadas o el color de la piel de aquellos hombres? El debate sigue abierto… « Then angry waxed bold Am-ra, Ilustración: Wikimedia Commons. ►
Desgraciadamente, la obra de Léon Lambry (1873-1940) resulta muy difícil de encontrar en formato numérico. Este prolífico autor publicó, entre 1899 y 1940, año supuesto de su muerte, una cantidad incalculable de novelas juveniles, novelas de aventuras ambientadas en diversos lugares y épocas, que salieron primero por entregas en varias revistas antes de ser reeditadas en volúmenes en colecciones destinadas a la juventud, volúmenes y revistas que aún duermen en los fondos de bibliotecas y en colecciones privadas, cuando no se han perdido… Que el ejemplo de este prolífico autor, olvidado hoy en día, nos sirva para animar a que se digitalice este tipo de literatura que hizo las delicias de los más pequeños en otros tiempos… Léon Lambry se interesó en varias ocasiones por la época prehistórica, por ejemplo en novelas como Rama la fée des cavernes (Rama el hada de las cavernas, 1928) o La Mission de Run le tordu (La Misión de Run el torcido, novela de aventuras prehistóricas publicada por entregas en la revista juvenil Pierrot, journal des garçons entre el 13 de enero y el 23 de junio de 1929). También publicó numerosos cuentos ambientados en la Prehistoria, como por ejemplo La Fin du sorcier (El Final del brujo, 1926), L’Ours des cavernes (El Oso cavernario, 1927), L’Arbre-Tombeau (El Árbol-Tumba, 1927), Au temps des mammouths (En el tiempo de los mamuts, 1927) o Ken et son chien (Ken y su perro, 1931), en la que Lambry narra la aventura del joven y listo Ken que, acompañado de su perro Puk, abandona a su tribu en busca de otras civilizaciones más avanzadas… Ilustración: ArcheoSF. ► ▲ Ilustración: Forum BDFI. En lo más hondo del bosque antediluviano, los hombres de la tribu del Oso recogen a dos niños, Houck y Sla. Pero estos niños tienen una inteligencia superior a la de los miembros de la tribu, que pronto se vuelve hostil hacia los pequeños. Obligados a huir, tendrán que afrontar los peligros más imprevistos, el agua, el fuego, todo tipo de cataclismos, antes de reencontrarse, por casualidad, con su tribu natal… Con unas preciosas ilustraciones, Houck et Sla (Houck y Sla) es una novela del escritor André Lichtenberger (1870-1940). Se editó en 1930 y, en 1933, la revista suiza L’Écolier romand (El Alumno romando) la publicó por entregas. Aunque no es un escritor juvenil, ya que publicó novelas para adultos y ensayos, André Lichtenberger es sobre todo recordado por su novela Mon petit Trott (Mi pequeño Trott, 1898), serie de cuentos morales para la educación infantil, galardonada con el premio Montyon de la Academia francesa, y que fue una obra de referencia para los dictados de enseñanza primaria durante las décadas 1940 y 1950. ◄ Ilustración: Forum BDFI. La Plus Belle Conquête (La Conquista más hermosa, 1931) es un cuento publicado en el emblemático dominical Le Petit Journal illustré. La joven Tzmilla vive unos días de angustia desde que desapareció Na-Hir, el chico del que está enamorada, «dulce con ella como una mujer, fuerte y tremendo en los combates como un uro». Este corto cuento sobre la ansiedad milenaria de la mujer que espera al hombre amado, es la ocasión para evocar la figura de un autor cuya trayectoria fue muy particular. Víctima de un accidente doméstico (¡fue herido en un ojo con unas tijeras!) cuando tenía siete años, André Minet (1888-1942) fue perdiendo la vista gradualmente, hasta quedar completamente ciego con cuarenta años. Sus problemas de salud no impidieron que estudiara y cursara una formación de maestro, profesión que ejercería hasta que su ceguera le obligara, en 1928, a renunciar a ella. Paralelamente desarrolló, bajo el pseudónimo de André Romane, una importante y premiada obra poética, además de publicar cuentos en revistas. Al quedarse ciego, Romane dio un vuelco a su carrera literaria, publicando – sin abandonar la poesía – varias novelas escritas en colaboración con su amigo Jean Noury (1896-19?). Más curioso aún es que se dedicara a novelar películas de éxito, películas que veía a través de los ojos de su esposa, la cual le hacía una audiodescripción que le permitía transponer el argumento al papel… Ilustración: Gallica. ►
– Más lecturas
Ilustración: Internet Archive. ►
Ilustración: Internet Archive. ►
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Ilustración: Blog dedicado a Ethel Rolt-Wheeler. ► –
Ilustración: Prehistoric Fiction Bibliography. ► – –
Ilustración: Prehistoric Bibliography. ►
▲ Ilustración: Prehistoric Fiction Bibliography.
Ilustración: Prehistoric Fiction Bibliography. ►
Ilustración: Prehistoric Fiction Bibliography. ►
▲ Ilustración: Prehistoric Fiction Bibliography.
Ilustración: Gallica. ►
Ilustración: The Grand Comics Database. ►
▲ Ilustración: Prehistoric Fiction Bibliography.
Ilustración: Prehistoric Fiction Bibliography. ►
Pat Sullivan – Felix the Cat Trifles with Time (1925) No se presenta al gato Félix. En esta aventura, mientras vaga por las calles muerto de hambre, se le aparece el Padre Tiempo. Félix le pide que le envíe a una época en la que le vaya bien. A cambio de un dólar de plata, el anciano proyecta al gato a la Prehistoria, en la que tendrá que defender su pellejo de un sastre de las cavernas muy interesado por confeccionar un traje de piel de gato… orias… ▲ Ilustración: Gallica. |




















































































































































