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lunes, 7 de septiembre de 2026

Los animistas habitan cerca del agua en Babilonia.

 ANIMISMO.

Visión del mundo heredada de los sumerios y posteriormente asimilada, adaptada y combinada con el politeísmo por los acadios y babilonios. 


Kidinnu - El Sistema B - Tablillas Babilonia


https://www.telepieza.com/wordpress/2025/01/09/kidinnu-el-sistema-b-tablillas-babilonia/ 


Desde la perspectiva filosófica, el estudio animista se ha entrelazado con tres doctrinas clave: el hilozoísmo, el panpsiquismo y el vitalismo. Si bien estos conceptos suelen confundirse con el animismo, tienen matices importantes que pasamos a explicar.


1. Hilozoísmo

Partiendo de la teoría de Tales de Mileto, plantea que todo el universo, incluidas las entidades inanimadas, está dotado de algún tipo de vida o energía vital. Es decir, no solo los seres vivos, sino también los objetos inanimados (como piedras, ríos, montañas) poseen una forma de vitalidad.



2. Panpsiquismo

Se trata de una corriente que va más allá de la idea de que solo los seres vivos poseen alma; sostiene que todas las cosas en el mundo, incluso los objetos inanimados como rocas o átomos, tienen algún grado de experiencia mental o conciencia, aunque sea en formas muy simples.


A diferencia del hilozoísmo, que habla de una vitalidad general en todas las cosas, el panpsiquismo se enfoca en la presencia de una forma de mente o conciencia en toda la materia. Esto no significa que cada objeto tenga una mente compleja como los seres humanos, sino que existe un aspecto mental básico en todos los sistemas y objetos del universo.


Filósofos modernos como Alfred North Whitehead han contribuido al panpsiquismo, proponiendo que cada evento en la naturaleza tiene un aspecto experiencial y está en constante relación con los demás, uniendo así el universo en una red de interconexiones vivas.



3. Vitalismo

Para el siglo XVIII, el médico alemán Georg Ernst Stahl utilizó el término animismo en un contexto bastante diferente. Stahl fue uno de los principales representantes de una doctrina médica conocida como vitalismo, la cual argumenta que absolutamente todos los organismos vivos se caracterizan por tener una fuerza o principio vital que los distingue de los objetos inanimados.


De acuerdo con su postulado, este pensamiento se utiliza para describir esa fuerza que anima a los cuerpos, no como un espíritu en un sentido místico, sino como una energía vital que mantiene el funcionamiento biológico.

El Vitalismo Transmoderno

https://www.eldiplo.info/el-vitalismo-transmoderno-hacia-una-forma-vida-organica/




Significado de Creencias animistas


La Creencia animista, según el jainismo, sostiene que todos los seres, tanto vivos como no vivos, poseen un alma, reflejando una conexión profunda con el medio ambiente. En el contexto del Theravada, esta creencia se refiere a una visión espiritual que es común en el valle del Ganges y que es cuestionada en ciertos poemas. Históricamente, los semíticos antiguos creían que cada lugar, árbol, roca y manantial tenía su propio espíritu, lo que finalmente derivó en la creación de deidades semíticas.



El concepto Budista de 'Creencias animistas'

El Theravada resalta reglas monásticas y ensenanzas. También aborda una visión espiritual de valles del Ganges .


El concepto Jainista de 'Creencias animistas'

En el jainismo, se cree que todos los seres y objetos tienen alma, uniendo así con el entorno [1].


El concepto de Creencias animistas en fuentes locales y regionales

Los semitas antiguos creían que cada lugar y objeto tenía un espíritu, origen de sus dioses. [2]


Fuentes y referencias para lectura adicional

La lista anterior se basa en una serie de artículos (en inglés) sobre budismo, hinduismo, jainismo, historia y otras tradiciones espirituales. A continuación, se pueden encontrar las fuentes utilizadas y más información sobre lo que simboliza la “Creencias animistas” como referencia:


-) Uttaradhyayana Sutra door Hermann Jacobi: ^(1)


-) Triveni Journal: ^(2)


¿Cómo pudieron surgir las creencias religiosas?

La clave podría encontrarse en un mecanismo que compartimos los humanos con otros animales: la hiperdetección de agencia, presente en la base del animismo.


La clave podría encontrarse en un mecanismo que compartimos los humanos con otros animales: la hiperdetección de agencia, presente en la base del animismo, la creencia que atribuye vida, intencionalidad, voluntad o sentimientos parecidos a los del hombre a todos los objetos de la naturaleza.

La selección natural ha fomentado en la mayoría de las especies un instinto de autoconservación que ha propiciado la propagación tanto de su acervo genético como de sus conductas aprendidas.

Para maximizar este éxito evolutivo, muchos animales, entre los que hay que incluir a los seres humanos, hemos desarrollado una estrategia evolutiva conocida habitualmente como hiperdetecciónde agencia. Dicho mecanismo hace que nos mantengamos sobrealerta al asumir que detrás de ciertos sonidos o movimientos inesperados pueden encontrarse amenazas para nuestra integridad.

Un claro reflejo es la detección de rostros y cuerpos, tanto humanos como animales, en todo tipo de elementos naturales. Desde piedras y árboles hasta nubes y conjuntos de estrellas en el firmamento. Este fenómeno psicológico se encuentra ampliamente extendido entre los humanos y recibe el nombre de pareidolia.

Probablemente, uno de los ejemplos más antiguos de pareidolia se encuentre en la cueva de Lascaux, Francia. En ella, con una datación en torno al 15 300 a.e.c., se habría representado la constelación de Tauro bajo el cúmulo de las Pléyades. Precisamente, dicha constelación fue una de las más veneradas en el Mediterráneo y el Próximo Oriente durante la antigüedad.

El desarrollo de este mecanismo de hiperdetección de agencia, conocido gracias a biólogos y psicólogos, no es suficiente para explicar la creencia en fuerzas y seres sobrenaturales. Sin embargo, se trata de una condición necesaria para que mecanismos posteriores posibiliten dicha idea. Es aquí donde entran en escena los trabajos de antropólogos y arqueólogos.

El análisis etnográfico de numerosas bandas y tribus nómadas ha puesto de manifiesto que la lógica que utilizan para comprender y relacionarse con la naturaleza no sigue un principio de no contradicción. Este se basa en reglas proposicionales, como las que se utilizan desde el pensamiento racional para elaborar hipótesis científicas.

Por el contrario, este tipo de poblaciones emplean lo que Lévy-Bruhl, en su obra El alma primitiva, denominó principio de participación. A diferencia de aquel, en este tipo de lógica no hay diferencia sustancial entre los seres humanos y la naturaleza, ni siquiera desde el punto de vista de lo natural y lo sobrenatural. Se asume así que todo evento ocurrido ha de tener un agente intencionado detrás de él, en ocasiones de carácter invisible y sobrenatural.



Esta es la explicación que dan en ocasiones los miembros de algunas tribus cuando se les pregunta cómo es posible que funcione una brújula. Para ellos, el movimiento de su varilla interior tiene que estar dirigido por seres diminutos e invisibles.

Del mismo modo, si una cabaña se desploma en mitad del poblado por la acción de las termitas, la causa última estaría motivada por el deseo por parte de determinadas fuerzas de la naturaleza de llevar allí a dichos insectos. Su interés máximo se encuentra entonces en identificar dichas fuerzas invisibles y calmarlas.

De igual manera, el registro arqueológico de bandas y tribus prehistóricas guarda una estrecha relación con la información antropológica conocida.

Por ejemplo, las pinturas parietales o las famosos “venus paleolíticas” pudieron haber sido utilizadas para propiciar la denominada magia simpática. En este caso, se acepta habitualmente que el uso de estas esculturillas femeninas, de grandes pechos y anchas caderas, habría servido para controlar a las fuerzas sobrenaturales responsables de la fertilidad de animales y plantas.



En última instancia, se han hecho esfuerzos significativos por tratar de explicar estos mecanismos evolutivos. Así, mientras un estado de sobrealerta podría facilitar la tasa de supervivencia, la creencia en agentes sobrenaturales podría haber surgido como un subproducto de aquel para acabar generando también ventajas en la misma línea.

La explicación más ampliamente aceptada para ello es la conocida como “apuesta de Pascal”. Con este argumento se plantea que la creencia en fuerzas y seres sobrenaturales que pueden perjudicar a quienes no cumplan su voluntad tiene a priori escasos riesgos y grandes beneficios, independientemente de que dichas ideas y prácticas sean ciertas desde un punto de vista religioso.

Un ejemplo del sentido otorgado a la apuesta de Pascal se refleja en la creencia en el mal de ojo. Para los no practicantes, actuar o no en relación a su existencia no influiría en nada en sus vidas siempre y cuando efectivamente no exista. Sin embargo, en caso contrario, realizar rituales y portar objetos contra él sería mucho más beneficioso que no hacerlo. Desde este punto de vista, el surgimiento del pensamiento religioso habría logrado consolidarse gracias al miedo a lo desconocido.



Como habrá comprobado el lector, la explicación aquí desarrollada no se centra en el utilitarismo personal y social de la religión. En cambio, se ha tratado de explicar cuál pudo haber sido el surgimiento de tales prácticas y creencias. El animismo no es un recurso grupal para explicar el comienzo de las creencias en lo sobrenatural, sino un recurso individual compartido por todos los seres humanos dadas sus características cerebrales.


Basado en este supuesto, el animismo pudo haberse construido a partir de una suma de percepciones individuales. Desde este punto de vista, el origen de las creencias se puede rastrear antropológicamente y, por comparación, con el registro arqueológico. Esta aparente contradicción entre hipótesis presentistas y estudios sobre grupos pasados no hay que verla como un problema. Todo lo contrario. Siendo conscientes de su limitación, ofrece un enorme potencial para la disciplina arqueológica.The Conversation

Álvaro Gómez Peña, Profesor Sustituto Interino del Departamento de Prehistoria y Arqueología, Universidad de Sevilla


El animismo es una perspectiva filosófica y espiritual que atribuye espíritus o fuerzas vitales a todos los elementos de la creación, reconociendo la interconexión entre los seres vivos y su entorno. Esta creencia sostiene que no solo los humanos poseen una esencia vital, sino que todos los seres, objetos y elementos naturales la tienen.


En las sociedades animistas, la espiritualidad y la ecología están entrelazadas de manera intrínseca. Los rituales y ceremonias, diseñados para honrar a los espíritus de la naturaleza, no solo fortalecen la conexión con lo divino, sino que también sirven como recordatorios constantes de la responsabilidad humana hacia el medio ambiente. La práctica del animismo impulsa a las comunidades a vivir en armonía con la tierra, adoptando un enfoque de guardianes y guardianas en lugar de conquistadores o dueños/as.





En general, es la creencia que atribuye vida, intencionalidad, voluntad o sentimientos parecidos a los del hombre a todos los objetos de la naturaleza. En este sentido el animismo es una forma de antropocentrismo. Esta forma de animismo se conoce también como animatismo.

Edward Burnett Tylor, etnólogo y antropólogo inglés (1832-1917), ha sido el más importante estudioso del animismo. En su obra Primitive Culture (1871) sostuvo la tesis según la cual todas las formas más primitivas de religión se basan en la creencia en seres espirituales personales que animan la naturaleza. Según Tylor, las religiones se han desarrollado de una forma evolucionista de modo que, a partir del animismo, pasarían por el culto de objetos, manes, ancestros, fetiches e ídolos, al politeísmo y, finalmente, al monoteísmo. A su vez, el origen de estas creencias se halla, según Tylor, en razonamientos y analogías basadas en la extrañeza producida por los sueños, fantasías, visiones, alucinaciones, etc., por los que se llega a la creencia en la existencia de seres semejantes a los humanos, pero de naturaleza distinta. No obstante, las observaciones científicas elaboradas por la antropología cultural no han permitido confirmar esta hipótesis, de modo que, en la actualidad, no se admiten las tesis de Tylor sobre la génesis de la religión. No obstante, el término animismo se sigue usando para designar aquellas creencias que consideran todas las formas de la vida como manifestaciones de potencias tales como genios, almas, espíritus o deidades que animan el universo.

Van der Leew (Fenomenología de la religión) considera el animismo como una variedad específica de una creencia más general, el dinamismo, es decir, como una manifestación de la creencia según la cual el mundo está determinado por alguna forma de poder externa al mundo mismo.





En psicología, Jean Piaget (La representación del mundo en el niño) da el mismo nombre a un rasgo del periodo preoperatorio del desarrollo de la inteligencia, que se caracteriza por el hecho de que los niños atribuyen a las cosas (la luna, las nubes, etc.) conciencia e intencionalidad. Freud también considera la fase narcisista del desarrollo psico-sexual como fase animista.

Por otra parte, y en el sentido más general del término, las doctrinas antiguas y renacentistas que afirman la existencia de un alma del mundo también pueden considerarse animistas.

Desde que Robert Marett distinguiera entre la teoría estrictamente animista de Tylor y las creencias que atribuyen propiedades vitales a rocas, vasijas, tormentas, volcanes y montañas, la antropología cultural contemporánea (ver referencia) distingue entre animismo y animatismo, considerando el animismo simplemente como la creencia en seres personalizados pero incorpóreos, tales como almas, espíritus o dioses, y definiendo el animatismo como la atribución de conciencia y poderes humanos a los objetos inanimados.

La concentración de una fuerza animatista en un objeto, un animal, un lugar o en una persona, puede dotarlos de poderes extraordinarios, independiente del poder emanado de las almas y de los dioses. Este poder se conoce con el nombre de maná.



EL CONCEPTO DE DIOS EN 
LAS SOCIEDADES

ANIMISTAS, POLITEÍSTAS Y 

MONOTEÍSTAS.




EL CONCEPTO DE DIOS EN 

LA PREHISTORIA, EN LA 

ANTIGÜEDAD CLÁSICA Y EN

LA ANTIGÜEDAD TARDÍA EN OCCIDENTE.


https://openaccess.uoc.edu/server/api/core/bitstreams/642987b5-1525-

447d-91f0-7b88f6e5f8eb/content 





Animismo


https://www.ecured.cu/Animismo


Referencias



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Bibliografía utilizada


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«Animism». The Columbia Encyclopedia (6th edición). Bartleby.com Inc. 2007. Archivado desde el original el 9 de febrero de 2007.

Lectura adicional


Thomas, Northcote Whitbridge, "Animismo", Encyclopædia Britannica, 1911.


Diccionario soviético de filosofía



Animismo


(Del latín: ánima, alma, espíritu). El animismo es una tendencia filosófica que consiste en animar los fenómenos naturales, imaginarse que detrás de cada objeto de la Naturaleza se oculta un espíritu invisible que lo dirige. “…esta tendencia a la personificación creó por doquiera a los dioses” (Engels). El animismo viene de los albores de la humanidad, cuando los hombres aún carecían de nociones exactas sobre la Naturaleza. El animismo primitivo fue la base de la religión y del idealismo filosófico.


Diccionario filosófico marxista · 1946:12



(Del latín “ánima”: alma). Espiritualización de los fenómenos naturales; reconocimiento de que, detrás de cada objeto de la naturaleza, ocúltase un espíritu invisible e inmaterial que lo dirige. “...Esta tendencia a la personificación creó, por doquiera, a los dioses” (Engels).


El animismo se formó en el alba de la historia humana, cuando los hombres no sabían explicar bien las leyes de la naturaleza. El animismo primitivo fue la base de la religión y del idealismo filosófico.



Diccionario de filosofía y sociología marxista · 1959:8-9



(Del latín anima: alma.) Doctrina según la cual todo objeto de la naturaleza oculta un espíritu invisible que lo gobierna. El animismo se formó en la aurora de la historia, en los tiempos en que el hombre era impotente ante la naturaleza, cuyas leyes ignoraba. “Las fuerzas de la naturaleza se aparecen al hombre primitivo como cosas extrañas, misteriosas, superiores. En una etapa determinada, por la cual pasan todos los pueblos civilizados, las asimila personificándolas. Este instinto de personificación ha creado dioses por doquier…” (Engels, “Esquema preparatorio del Anti-Dühring”, Apéndice de Anti-Dühring, Ed. alemana).


El animismo primitivo es una de las fuentes de la religión y del idealismo filosófico.


Diccionario filosófico abreviado · 1959:19


(Del latín anima: espíritu alma.) Creencia en que almas y espíritus influyen sobre la vida de las personas y los animales, sobre los objetos y fenómenos del mundo circundante. Las representaciones animistas surgieron en la sociedad primitiva. El hombre primitivo se imaginaba que las cosas, plantas y animales tenían su propia alma. La causa fundamental de que surgiera el animismo radicaba en el nivel extraordinariamente bajo de las fuerzas de producción y, en consecuencia, en la insignificancia de los conocimientos acumulados, en la incapacidad del hombre para hacer frente a los elementos de la naturaleza, que parecían extraños y llenos de misterio. En determinado nivel del desarrollo de la sociedad, la personificación de tales fuerzas sirvió para asimilarlas. Las representaciones animistas figuraron en la base de las creencias religiosas posteriores; en principio, el animismo es inherente a toda religión.



Diccionario filosófico · 1965:15



(del latín anima, espíritu, alma.) Es la fe en el alma y los espíritus, criaturas sobrenaturales peculiares de las que supuestamente dependen la vida de las plantas y los animales, la actividad de los hombres y la existencia de todos los objetos del mundo que nos rodea. Las representaciones animistas aparecieron entre los hombres primitivos. En condiciones de un insuficiente desarrollo de las fuerzas productivas, tales representaciones personificaban los peligros suscitado por el temor a las fuerzas de la naturaleza, a los incomprensibles fenómenos de la vida del hombre. Así, la densa e inescrutable selva era personificada en forma de diablo, y como genio de las aguas los peligrosos torbellinos de los ríos. En un principio el alma, el espíritu, eran considerados corpóreos, materiales, y estrechamente vinculados a los objetos, aunque capaces de abandonarlos. Pero gradualmente, a medida en que se desarrolla en el pensamiento humano la capacidad para abstraer, aparece la representación del alma en forma vaga e incorpórea, con existencia independiente y ajena a los objetos materiales. Todas las religiones modernas conservan elementos de animismo (representaciones de almas, dioses, ángeles y diablos buenos y malignos; representaciones acerca de la inmortalidad del alma).


Diccionario marxista de filosofía · 1971:17-18



(latín anima: espíritu, alma.) Creencia en el alma y en los espíritus, que supuestamente influyen sobre la vida humana y animal y sobre los objetos y fenómenos del mundo circundante. Las representaciones animistas surgieron en la comunidad primitiva. La principal causa del surgimiento del animismo fue el extremadamente bajo nivel de desarrollo de las fuerzas productivas y, por tanto, la reserva insignificante de conocimientos y la incapacidad del hombre de oponerse a las fuerzas espontáneas de la naturaleza, a las cuales se las representaba como ajenas y misteriosas. La personificación de estas fuerzas en determinada etapa del desarrollo de la sociedad sirvió de forma de asimilación de las mismas. Las representaciones animistas constituyeron la base de las creencias religiosas posteriores; en principio, el animismo es propio de toda religión.


Diccionario de filosofía · 1984:17






Animismo
El animismo es una cosmovisión religiosa que asume que no sólo los seres humanos y los animales, sino también las plantas, las piedras y otros objetos y fenómenos naturales poseen un alma o ser espiritual. Esta visión está profundamente arraigada en los sistemas de creencias más antiguos de la humanidad.El animismo no es una religión con un Dios omnipotente. Tampoco existe una visión globalmente estandarizada, sino que el término engloba todas las formas de religiones étnicas. Ni siquiera existen escritos teológicos.
En la actualidad, las principales áreas de distribución se encuentran en distintas regiones de África y en Myanmar, en Asia.
https://www.datosmundial.com/religiones/animismo.php

Orígenes y desarrollo

Los orígenes del animismo se remontan a la prehistoria, cuando las sociedades primitivas trataban de comprender su entorno e influir en él. Las prácticas animistas están estrechamente ligadas al chamanismo y pueden encontrarse en muchas culturas indígenas de todo el mundo, desde los ainu de Japón hasta los sami del norte de Europa y numerosos grupos tribales de África, América y Australia.

Con el tiempo, las creencias animistas se han mezclado con otros sistemas religiosos, pero siguen siendo un componente fundamental de muchos sistemas de creencias indígenas. A pesar de la influencia de las religiones monoteístas y de la modernización, muchas comunidades conservan tradiciones animistas, a menudo de forma sincrética.



Distinción con otras religiones

El animismo se diferencia de otras religiones por su énfasis en el aura espiritual de todas las cosas existentes, no sólo de los seres vivos. Esta perspectiva promueve una profunda conexión y respeto por el mundo natural y contrasta con las visiones antropocéntricas del mundo que ven a los humanos como centrales y dominantes. Hoy en día, el animismo está experimentando un renacimiento, ya que ofrece perspectivas para estilos de vida sostenibles y conciencia medioambiental.






PaísDifusiónTotal
Sudán del Sur32,9 %4.010.000
Burkina Faso15,3 %3.683.000
Chad7,3 %1.533.000
Nepal3,1 %918.000
Myanmar1,0 %549.000
Malí2,0 %504.000
Guinea-Bissau14,9 %335.000
Gabón0,6 %16.000
Ruanda0,1 %15.000








RELIGIÓN
Religiones
Perspectiva antropológica
Perspectiva metafísica
Perspectiva ética
Perspectiva sociológica
Templos y lugares sagrados
Sacerdotes, monjes y místicos
Minorías religiosas perseguidas
Seres sobrenaturales
Antropomorfismo

Textos Sagrados







Encratismo
Escatología
Extasis místico
Fundamentalismo
Iconografía, iconolastía e idolatría
Infierno
Iniciación
Inmortalidad
Mesianismo
Milagros


Repensando el animismo: Reflexiones desde los inicios de nuestra disciplina


https://www.jstor.org/stable/2661147?origin=crossref

  1. «Rethinking Animism: Thoughts from the Infancy of Our Discipline«, Martin D. STRINGER, The Journal of the Royal Anthropological Institute, Vol 5, No 4[
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  3. «Folklor Kaynaklarına Göre Eski Türk ve Slav İnanç Sistemi», Dr. Mariia TALIANOVA-EREN, Gazi Kitapevi, ISBN: 978-6257315203[
  4. «Totemism, animism and the depiction of animals», Tim INGOLD, The Perception of the Environment, 2000[
  5. «Inuit Qaujimajatuqangit», Editors: Joe KARETAK, Frank TESTER, Shirley TAGALIK, Fernwood Publishing, ISBN: 9781552669914[
  6. «Animism: Respecting the Living World», Graham HARVEY, Wakefield Press, ISBN: 9781862546783

LA VIDA DE LOS OBJETOS EN LADY/GOD/GIFT:
EL ANIMISMO EN LA OBRA DE KENDELL GEERS.