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lunes, 6 de julio de 2026

El agua en Babel: La inteligencia ecológica de los paisajes sagrados

 Salgo a pasear por Babilonia al amanecer, en este día de lluvia. Nada me acompaña, excepto la respiración y el siguiente suspiro me trae este poema 

Fernado Pessoa:

Llueve en silencio, que esta lluvia es muda


Llueve en silencio, que esta lluvia es muda

y no hace ruido sino con sosiego.

El cielo duerme. Cuando el alma es viuda

de algo que ignora, el sentimiento es ciego.

Llueve. De mí (de este que soy) reniego…


Tan dulce es esta lluvia de escuchar

(no parece de nubes) que parece

que no es lluvia, mas sólo un susurrar

que a sí mismo se olvida cuando crece.

Llueve. Nada apetece…


No pasa el viento, cielo no hay que sienta.

Llueve lejana e indistintamente,

como una cosa cierta que nos mienta,

como un deseo grande que nos miente.

Llueve. Nada en mí siente…



Ya todo es agua...


En las mitologías antiguas, todo empieza con el agua: en Mesopotamia, Nammu engendró el océano primordial Apsû y su compañera Tiamat, que representa el mar. De la unión de ambos brotaron An, el dios del cielo, y Ki, la diosa de la tierra. En Egipto, "Nun" era el elemento líquido no domado del cual nacieron los siete dioses primitivos y cuya discordia produjo un cataclismo que se plasmó en el surgimiento de Rá, el dios del Sol. La Biblia no escapa a la tradición y, copiando de las mitologías arcaicas, otorga en la Génesis un lugar primordial al agua. En la etapa de la cosmogonía, el agua representaba el caos hasta que Dios diera la orden de que "haya expansión en medio de las aguas", separando "las Aguas de las Aguas". El Corán, por su parte, atribuye al mundo acuático el origen de la vida. Aunque la Revelación hecha a Mahoma es de relevancia continental, el libro sagrado, aparte del hecho de evidenciar un conocimiento científico asombroso del mar, otorga a éste el imperio sobre el elemento tierra.


La humanidad antes del diluvio

 "Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos"

(Lucas 17:26–27).

Una cronología de la vida de Noé https://www.fadu.net/noe/diluvio.cronologia.htm




La división entre estas dos épocas –antes del Diluvio / después del Diluvio– indica que no era  patrimonio sólo de  escribas y  sacerdotes sino una creencia general en  el Próximo Oriente asiático.Lo que suele llamarse el Diluvio Universal es un mito, o mejor: un mitema. Las cuencas bajas e incluso medias de  los  sistemas uviales del Éufrates y de  Tigris  han estado sometidas en los últimos 6000 – 7000 años a continuas inundaciones, algunas de ellas sin duda gravísimas. Las causas son varias, y su combinación catastróca: el deshie-lo de las nieves anatólicas, monzones, posiblemente tsunamis, unido todo ello a un nivel de las aguas del Golfo Pérsico superior al actual ocasionaban catástrofes periódicas que se fueron cristalizando en la conciencia cultural en un gran acontecimiento de importan-cia cósmica: el Diluvio.

Es evidente que la historiografía autóctona mesopotámica (de tradición sumeria o acadia) creyó firmemente en la existencia de una floreciente cultura “antes del Diluvio.”
El mito del diluvio universal y sus diferentes versiones a lo largo de la historia.



“La epopeya de Gilgamesh”, o “Del que lo ha visto todo”. ”
La tierra fue asolada por una tempestad que duró seis días y seis noches hasta que el séptimo todo se calmó. Utnapishtim se asomó desde su barco y vio como toda la humanidad se había convertido en arcilla y como en el paisaje, solo emergía el pico del monte Nisir, lugar donde estaba posada el arca.​


 La humanidad quedó casi extinta después del diluvio universal, fue gracias al Arca de Noé en la que Noé y siete integrantes de su familia sobrevivieron a la catástrofe. Los descendientes de Noé (Sem, Cam y Jafet) , como únicos seres humanos del planeta, se desplazaron hasta la llanura de Senar (Babel), todos hablaban un solo idioma, y decidieron construir una torre tan alta que llegara al cielo. La humanidad antes del diluvio. 

Se construía la torre por si ocurría otro diluvio, poder subir a la torre, donde el agua no pudiese llegar. 


El Libro de los Jubileos contiene una de las historias más detalladas que se encuentran sobre la Torre.


Comenzaron a construir y, en el cuarto septenario, cocían al fuego ladrillos que luego utilizaban como piedras. El cemento con que las unían era asfalto que brotaba del mar y de unos pozos de agua en la tierra de Sennaar. Los constructores tardaron unos cuarenta y tres años: la altura fue de 5433 codos y dos palmos; la anchura, unos doscientos tres ladrillos, cada uno de una altura de un tercio de sí mismo; la extensión de un muro, trece estadios, y la del otro, treinta.

(Jubileos 10:20-21)[1


El Etemenanki
, un templo piramidal dedicado a Marduk (deidad local) en la ciudad de Babilonia del siglo VI a. C., de la dinastía caldea, atrajo trabajadores de diferentes pueblos.[7] Algunos eruditos modernos como Stephen L. Harris, mencionan que la historia bíblica de la Torre de Babel fue probablemente influenciada por esta construcción durante el cautiverio babilónico de los hebreos.[

«Marduk [el gran dios de Babilonia] me ha ordenado colocar sólidamente las bases del Etemenanki hasta alcanzar el mundo subterráneo y hacer de este modo que su cúspide llegue hasta el cielo». En otra inscripción, de los tiempos de Nabucodonosor II, se precisa que la decoración de la cúspide estaba hecha de «ladrillos de esmalte azul brillante», es decir, adornada del color del cielo

El cuento tradicional sumerio Enmerkar y el Señor de Aratta   relata una historia con similitudes al pasaje bíblico.


Sem (hijo de Noé)
Arfaxad (hijo de Sem)
Sala (hijo de Arfaxad)
Heber (hijo de Sala)
Peleg (hijo de Heber)
Reu (hijo de Peleg)
Serug (hijo de Reu)
Nacor (hijo de Serug)
Taré (hijo de Nacor), vivió setenta años, y engendró a Abram, a Nacor y a Harán
Abraham (hijo de Taré) 

La sociedad en la cual creció Abraham es la que construyó la torre de Babel. Abraham abandona Ur Casdim y la cultura babilónica.

El agua en Babel- Babilonia 












Representación de los Jardines Colgantes de Babilonia, con la Torre de Babel en el fondo.

Pintura hecha en el Siglo XIX.

Varios escritores de la antigüedad describieron los Jardines Colgantes. Hablaban de su tamaño, su diseño y cómo se regaban.


Beroso: Un sacerdote babilonio, escribió alrededor del 290 a.C. Es la primera persona conocida que mencionó los jardines y los atribuyó a Nabucodonosor II. Dijo que el rey construyó muros altos con pilares de piedra y creó un "paraíso colgante" con muchos árboles, para que pareciera una montaña. Esto lo hizo para su reina, que extrañaba su tierra montañosa.

Diodoro Sículo: Escribió entre el 60 y el 30 a.C. Describió el jardín como un cuadrado de unos 180 metros por cada lado. Tenía varios niveles o terrazas, y la más alta medía unos 25 metros de altura. Los muros eran de ladrillo y tenían 6 metros de grosor. Las bases de las terrazas eran muy profundas para que los árboles grandes pudieran crecer, y el agua venía del río Éufrates.

Quinto Curcio Rufo: En el siglo I d. C., también describió los jardines. Dijo que estaban en la cima de una fortaleza y que un rey sirio los construyó por la misma razón: su reina extrañaba su hogar.

Estrabón: Este geógrafo, que vivió entre el 64 a.C. y el 21 d.C., mencionó que los jardines se regaban con un tornillo de Arquímedes. Este aparato subía el agua desde el río Éufrates hasta los jardines.


Relieve asirio del palacio de Senaquerib


Filón de Bizancio (280-220 a. C.), escribió sobre la ingeniería de los jardines. Admiró cómo se construyeron grandes áreas de tierra profunda tan elevadas sobre el suelo, y las técnicas de riego usadas. Describió en su obra “Siete Maravillas de la Antigüedad” cómo estaban conformados estos jardines:


“Crecen allí los árboles de hoja ancha y palmeras, flores de todas las clases y colores y, en una palabra, todo lo que es más placentero a la vista y más grato de gozar. Se labra el lugar como se hace en las tierras de labor y los cuidados de los renuevos se realizan más o menos como en el suelo firme, pero lo arable esté por encima de las cabezas de los que andan por entre las columnas de abajo.


Las conducciones de agua, al venir de fuentes que están a la derecha, unas corren rectas y en pendiente, otras son impulsadas hacia arriba en caracol, obligadas a subir la espiral por medio de ingeniosas máquinas. Recogidas arriba en sólidos y dilatados estanques, riegan todo el jardín, impregnan gasta lo hondo las raíces de las plantas y conservan húmeda la tierra, por lo que, naturalmente, el césped está siempre verde y las hojas de los árboles, que brotan tiernas ramas, se cubren de rocío y se mueven al viento. La raíz, nunca sedienta, chupa el humor de las aguas que corren por doquier y, vagando bajo la tierra en hilos que se entrelazan inextricablemente, asegura un crecimiento constante de los árboles. Es un capricho de arte, lujoso y regio, y casi del todo forzado, por el trabajo de cultivar plantas suspendidas sobre la cabeza de los espectadores.”


El relieve "Banquete en el jardín" muestra a Ashurbanipal con su esposa sentados bajo una pérgola de vides con uvas, pequeños pájaros, rodeados de palmeras datileras y pinos. La cabeza de un rey derrotado cuelga entre las figuras. Palacio Norte, Nínive, c. 645 a. C..




Las representaciones artísticas de los jardines muestran flores, frutas maduras, cascadas y terrazas llenas de vegetación. Basándose en escritos antiguos y en el clima de la zona, algunas de las plantas que pudieron haber estado en los jardines son:

También se cree que pudieron haber traído plantas de otros lugares, como cedro, ciprés, ébano, granado, ciruelo, palisandro, terebinto, enebro, roble, fresno, abeto, mirra, nogal y sauce. Algunas de estas plantas podrían haber estado colgadas sobre las terrazas y cubriendo los muros con sus ramas.


El riego de los jardines de Babel.


El tornillo de Arquímedes es una de las bombas más antiguas que existen. Los primeros registros de un tornillo de agua se encuentran en el antiguo Egipto, antes del siglo III a.C. El diseño egipcio original consistía en tubos enrollados alrededor de un cilindro. Al girar todo el conjunto, el agua subía por el tubo en espiral. Más tarde, se hizo un diseño con una ranura en espiral tallada en un cilindro de madera, cubierto con tablas o láminas de metal.


Algunos historiadores creen que este invento pudo haberse usado para regar los
Jardines Colgantes de Babilonia,


una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. Incluso hay una inscripción de un rey asirio llamado Senaquerib (que vivió entre el 704 y el 681 a.C.) que podría describir la fabricación de tornillos de agua de bronce unos 350 años antes de Arquímedes.



Introducción teórica.

La Torre de Babel se construyó bíblicamente después del diluvio de Noé y antes de la época de Abraham, un periodo que los estudiosos estiman alrededor del 2200 a.C

La Biblia dice en Génesis 11:3,
“Y se dijeron uno a otros: ‘Vamos a hacer ladrillos y a cocerlos en el fuego.’ Y los ladrillos les sirvieron como piedras, y el asfalto les sirvió de mezcla.” Analicemos las palabras ‘ladrillo’ y ‘asfalto’. Quizás te haya sorprendido encontrar la palabra asfalto en la Biblia. Esta palabra se transcribe como chermar y significa betún o asfalto.


Los canales de Babilonia: Ingeniería hidráulica que transformó el desierto


Los babilonios, con su profundo conocimiento de la topografía y el comportamiento del agua, diseñaron canales que distribuían el agua de los ríos Éufrates y Tigris de manera equitativa entre los campos de cultivo. Estos canales, construidos con ladrillos de arcilla y revestidos con una mezcla especial para evitar filtraciones, permitieron a los agricultores babilonios cosechar múltiples cultivos al año, aumentando así la productividad agrícola y garantizando la seguridad alimentaria de la población.



Un esbozo sobre la ingeniería en Mesopotamia

https://victoryepes.blogs.upv.es/2017/07/20/mesopotamia/


Materiales y técnicas de construcción de la torre de Babel.

https://personales.upv.es/cami2/investigaci%C3%B3n/articulos%20en%20pdf/MILETO%20Y%20VEGAS%20-%20Torre%20Babel%201.pdf 



Babel



Babel aparece en la Vulgata sólo en Génesis
11:9; la forma Babilonia se encuentra en Baruc 1:1-4; 2:22; 6:1-3; 1 Macabeos 6:4; 2 Macabeos 8:20; en todas partes la Vulgata usa la forma Babilonia. La palabra se deriva del babilónico bab-ilu, que significa "puerta de Dios". Génesis 11:9, sugiere un significado diferente basado en la derivación del nombre del hebreo batál,
confundir. La ciudad de Babilonia tenía varios nombres entre sus habitantes, por ejemplo: Ka-dingir, Babi-dingir, Tintir, Shu-an-na, etc. Los profetas la llaman “hija de los caldeos” (Isaías 47:1), y Sesac o Sesac (Jeremías 25:26; 51:41), palabra explicada de diversas maneras por los comentaristas. Fue construido en el sitio del moderno pueblo de Hille. Según Heródoto, una muralla doble o quizás triple, de 50 codos de ancho y 200 codos de alto, rodeaba la ciudad, formando un cuadrado de 120 estadios. El cuadrado del muro interior tenía 90 estadios de largo y 360 estadios de circunferencia. Tanto la Biblia como las inscripciones cuneiformes asignan una edad muy grande a la ciudad y a los datos bíblicos (Génesis 11:1-9) respecto al material de los muros quedan confirmados por el testimonio de las ruinas. "Hagamos ladrillos y horneémoslos al fuego. Y tenían ladrillo en lugar de piedras, y limo en lugar de mortero.


La antigua ciudad poseía maravillosos templos, espléndidos palacios y curiosos jardines. Entre los templos, dos merecen especial atención: E-sagila, el templo de Bel Merodach, en la orilla oriental del Éufrates, y E-zida, el templo de Nebo, al oeste del río. Las ruinas de estos santuarios son probablemente idénticas a las de Babil y Birs Nimrud, aunque las opiniones difieren sobre Babil. Los edificios tenían forma piramidal y se elevaban en varias secciones, normalmente siete, en forma de escalones. La histórica torre de Birs Nimrud cuenta con siete de estas plataformas cuadrangulares pintadas en siete colores, negro, blanco, amarillo, azul, escarlata, plata y oro, y en el mismo orden sagrado para los dioses estelares, Adar (Saturno), Ishtar (Venus), Merodach (Júpiter), Nebo (Mercurio), Nergal (Marte), Sin (la Luna), Shamash (el Sol). En las excavaciones de Nippur se supo que la torre piramidal o zigurat no constituía la totalidad del templo babilónico. Este último tenía un patio interior y otro exterior, ambos casi cuadrados y casi de las mismas dimensiones; la torre ocupaba aproximadamente un tercio del área del patio interior, y cerca de ella se encontraba el templo propiamente dicho donde se ofrecían los sacrificios. De los descubrimientos realizados en Nippur y Sippara podemos inferir que una biblioteca y una escuela Se descubrirá que estaba relacionado con los templos babilónicos. A la luz de estos descubrimientos, la historia de la Torre de Babel (Génesis 11:4) adquiere una nueva importancia, ya identifiquemos sus restos con las runas de Birs Nimrud o con los del templo Bel en Nippur, o nuevamente con los de Babil. Sin duda, fueron sus templos no menos que sus palacios reales y sus jardines colgantes los que hicieron que la ciudad de Babilonia fuera "gloriosa entre los reinos, el famoso orgullo de los caldeos" (Isaías 13:19). Nos encontramos con la ciudad en los primeros albores de la historia, y florece, a pesar de sus reveses temporales, hasta que finalmente es destruida por Seleuco Nicátor; incluso entonces los judíos siguió habitando algunos de los montículos de Babilonia hasta aproximadamente el año d.C. 1000, después de lo cual el país fue entregado a las tribus errantes de los árabes, de acuerdo con las palabras del profeta: "allí descansarán bestias salvajes, y sus casas se llenarán de serpientes, y allí habitarán avestruces, y allí bailarán los peludos, y allí se responderán búhos, en sus casas, y sirenas en los templos del placer" (Isaías 13:21-22). (Ver TORRE DE BABEL, BABILONIA)


Fuentes


RAWLINSON, Las cinco grandes monarquías del antiguo mundo oriental (Londres, 1879); 

KING, Las cartas e inscripciones de Hammurabi, rey de Babilonia (Londres, 1898);

 DELATTRE, Les Chaldéens jusqu' à la formation de l'empire de Nabuchodonosor (Lovaina, 1877);

 NIKEL, Genesis und Keilschriftforschung (Friburgo, 1903); 


ZIMERN, ed., SCHRADER, Die Keilinschriften und das Alte Testament (Berlín, 1903); 

KAULEN, Assyrien und Babylonien nach den neuesten Entdeckungen (Friburgo, 1899);

 HILPRECHT, Exploración en tierras bíblicas durante el siglo XIX (Filadelfia, 1903); 

PETERS, Nippur o Exploraciones y aventuras en el Éufrates (Nueva York, 1897); 

BEZOLD, Ninive und ablyon (2a ed. Bielefeld, 1903); véase también 

HAGEN, Lex. Bibl. (París, 1905); 

PANNIER y LEVESQUE en VIG., Dict. de la Biblia

Lugares sagrados

El concepto de Lugar sagrado abarca diversas localizaciones de gran relevancia espiritual y religiosa en varias tradiciones. Se refiere a sitios destinados a la adoración, peregrinaciones y prácticas espirituales, como templos o áreas naturales, donde los devotos buscan la purificación y el despertar espiritual. Estas ubicaciones no solo son veneradas por su vínculo con deidades, sino también por la capacidad de proporcionar méritos o bienestar espiritual. Tanto en el jainismo, budismo, hindúismo y otras tradiciones, Lugar sagrado simboliza un espacio de conexión con lo divino y la cultura espiritual.

Etemenanki (El templo de la creación del cielo y de la tierra) era el nombre de un zigurat dedicado a Marduk en la ciudad de Babilonia en el siglo VI a. C. de la dinastía caldea.

Marduk 
dios babilónico


Marduk, en la religión mesopotámica, dios principal de la ciudad de Babilonia y dios nacional de Babilonia; como tal, finalmente fue llamado simplemente Bel, o Señor.

Originalmente parece haber sido un dios de las tormentas eléctricas. Un poema, conocido como Enuma elish y que data del reinado de Nabucodonosor I (1119–1098 a. C.), relaciona el ascenso de Marduk con tal preeminencia que fue dios de 50 nombres, cada uno de ellos de una deidad o de un atributo divino. 


Después de conquistar al monstruo del caos primitivo, Tiamat, se convirtió en Señor de los Dioses del Cielo y de la Tierra. Toda la naturaleza, incluida la humanidad, le debía su existencia; el destino de los reinos y de los súbditos estaba en sus manos.



MardukMar, el dios principal de la ciudad de Babilonia.


https://www.britannica.com/topic/Enuma-Elish







La inteligencia ecológica de los paisajes sagrados

La arquitectura habla a menudo del diseño ecológico como si fuera un descubrimiento reciente. Los corredores de biodiversidad, los paisajes regenerativos, las ciudades esponja y el urbanismo más que humano se presentan como respuestas emergentes a las crisis ambientales contemporáneas. En toda la India y la región SWANA, los paisajes moldeados a través de la práctica religiosa han organizado durante mucho tiempo relaciones entre las personas, el agua, la vegetación y los animales. Mucho antes de que el rendimiento ecológico se convirtiera en una métrica de diseño, los tanques de los templos almacenaban agua monzónica,Los bosques sagrados protegían la biodiversidad y los asentamientos oasis sustentaban la vida en algunos de los entornos más áridos del mundo. Pocos de estos lugares surgieron de agendas ambientales explícitas. Surgieron a través de prácticas culturales y espirituales. Su lógica medioambiental sigue siendo muy relevante hoy en día. Muchas de las condiciones que hoy se discuten a través del diseño más que humano han existido durante siglos en paisajes que los arquitectos rara vez estudian como infraestructura ecológica.

La Inteligencia Ecológica de los Paisajes Sagrados - Imagen 2 de 12La Inteligencia Ecológica de los Paisajes Sagrados - Imagen 3 de 12La Inteligencia Ecológica de los Paisajes Sagrados - Imagen 4 de 12La Inteligencia Ecológica de los Paisajes Sagrados - Imagen 5 de 12La inteligencia ecológica de los paisajes sagrados - Más imágenes+ 7



El agua hace que estas relaciones sean más fáciles de ver. En todo el sur de la India, los tanques de los templos ocupan una posición que es simultáneamente ritual, espacial y ambiental. Los embalses excavados se encuentran junto a los complejos de templos, recolectando lluvias estacionales, apoyando la recarga de aguas subterráneas, moderando los microclimas locales y proporcionando agua para el uso diario. Históricamente, muchos de estos tanques no eran características aisladas sino componentes de sistemas de cuencas hidrográficas más grandes que conectaban los asentamientos con los paisajes agrícolas circundantes. Su importancia se extendió mucho más allá del propio recinto del templo. Durante los períodos de sequía actuaron como reservas. Durante las fuertes lluvias, absorbieron y retuvieron el exceso de agua. En ciudades como Madurai, Kanchipuramy Thanjavur, la vida urbana a menudo se organizaba alrededor del tanque como infraestructura ambiental.

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Sistemas de riego Aflaj en Omán Patrimonio de la Humanidad en Nizwa. Imagen © Ljuba brank. Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional.

Una relación similar entre asentamiento y agua se puede encontrar en los paisajes oasis de Omán. Los sistemas de riego de Aflaj, algunos de los cuales siguen operativos después de cientos de años, canalizan el agua subterránea a través de redes alimentadas por gravedad que distribuyen agua a granjas, espacios públicos y asentamientos. Su importancia radica en cómo la infraestructura hidráulica, la organización social y el paisaje funcionan como un solo sistema. El agua da forma a los patrones de asentamiento, la productividad agrícola y las rutinas diarias. Dentro de estos asentamientos, los edificios, la agricultura, la gestión del agua y el paisaje siguen siendo difíciles de separar. En ambos casos, el agua permanece visible, espacialmente legible y fundamental para la vida diaria.


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La Inteligencia Ecológica de los Paisajes Sagrados - Imagen 4 de 12
Kammadam Kaavu es un bosque sagrado situado en Kasargode, el estado más septentrional de Kerala, India. Este bosque tiene más de 50 acres de área con 5 pequeños arroyos y peculiares pantanos de Myristica. Imagen © Deepa Chandran2014. Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional.

La biodiversidad aparece con la misma claridad en los paisajes sagrados. En toda la India, los bosques sagrados han conservado fragmentos de vegetación que desaparecieron de las regiones circundantes hace mucho tiempo. Estos paisajes suelen estar protegidos por costumbres locales que restringen la tala de árboles, la caza o la extracción de recursos. Su protección a menudo surge de prácticas espirituales y culturales, pero las consecuencias ecológicas son mensurables. Estudios realizados en diferentes regiones de la India muestran consistentemente niveles más altos de biodiversidad dentro de bosques sagrados que en paisajes gestionados adyacentes. Especies de plantas, insectos, aves y pequeños mamíferos sobreviven dentro de estos bolsillos protegidos, creando reservas de continuidad ecológica en entornos cada vez más fragmentados.

La Inteligencia Ecológica de los Paisajes Sagrados - Imagen 6 de 12
Zanana Kund (Ladies Pool), situada en las instalaciones de Galtaji Mandir en Jaipur, Rajasthan. Imagen © Sharvarismo. Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional.

Los paisajes oran de Rajastán ofrecen un ejemplo particularmente instructivo. Ubicadas dentro de algunas de las regiones más secas de la India, estas tierras protegidas por la comunidad funcionan simultáneamente como lugares comunes de pastoreo, cuencas hidrográficas y hábitats para la vida silvestre. Su valor ecológico surge no a través de cercas o marcos formales de conservación, sino a través de la gestión colectiva. Las prácticas culturales limitan la explotación y crean condiciones bajo las cuales la vegetación y las poblaciones animales pueden persistir. Se puede observar una dinámica similar en los bosques sagrados de Odisha, donde las densas copas de los árboles y los ecosistemas relativamente intactos continúan sustentando especies de plantas y relaciones ecológicas que han desaparecido en otros lugares. Estos paisajes sugieren que La protección del medio ambiente puede surgir a través de una gestión colectiva mucho antes de que aparezcan marcos formales de conservación. En muchos casos, comienza con acuerdos compartidos sobre uso, acceso y restricción.

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El templo Varadharaja Perumal es un importante templo vaishnava en Kanchipuram, Tamilnadu. Imagen © Sra. Sarah Welch. Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional.

Las ecologías sagradas también revelan algo más allá de la conservación. Muchos de estos lugares albergan activamente la vida no humana dentro de la ocupación cotidiana. La arquitectura contemporánea con frecuencia trata la vida no humana como algo externo a los edificios y las ciudades. La biodiversidad se asigna a espacios verdes designados, corredores ecológicos o reservas protegidas. Los paisajes sagrados a menudo funcionan de manera diferente. Los animales, la vegetación y los cuerpos de agua no están separados de la actividad humana sino incorporados a ella. Múltiples formas de vida ocupan el mismo territorio, cada una con cierto grado de legitimidad.

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Sarpa Kavu con Chithrakkoodakkallu: (que significa Morada de Serpientes) es un espacio sagrado natural tradicional que se ve cerca de casas tradicionales en Kerala, al sur de la India. Imagen © Manoj Karingamadathil. Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional.

Los bosques de serpientes asociados con el templo Mannarasala en Kerala ilustran esta condición con especial claridad. El sitio funciona simultáneamente como lugar de culto y como hábitat protegido donde se ha mantenido una densa vegetación y continuidad ecológica a lo largo de generaciones. En otros lugares, los árboles sagrados dan forma a las rutas de circulación, los tanques de los templos sustentan las poblaciones de peces y las especies de aves anidan dentro de los recintos de los templos sin ser tratadas como intrusiones. Estos acuerdos rara vez son el resultado de una planificación ecológica formal. Más bien, surgen a través de prácticas culturales de larga data que normalizan la coexistencia. La ocupación humana existe junto a otras formas de vida dentro de un mismo paisaje. Tiene capacidad para varios habitantes simultáneamente.

Esta distinción es importante a medida que los arquitectos se involucran más seriamente con el diseño más que humano. Gran parte del discurso contemporáneo se centra en cómo las ciudades podrían crear espacio para otras especies. Los paisajes sagrados enmarcan la cuestión de otra manera. En muchos casos, ya existe espacio porque, en primer lugar, nunca se excluyó la presencia no humana. La coexistencia ecológica a menudo surge a través de prácticas acumuladas de tolerancia, adaptación y ocupación compartida. Estos entornos permanecen habitados activamente y al mismo tiempo sustentan múltiples formas de vida.

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Parque Prado, Colombia, por Connatural Arquitectura en el Paisaje. Imagen cortesía de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA)

La administración puede ser su contribución más duradera. La sostenibilidad contemporánea a menudo se concentra en métricas de desempeño, estándares técnicos y objetivos ambientales. Estas herramientas son importantes, pero con frecuencia se enfrentan a un desafío fundamental: la longevidad. Los sistemas ecológicos requieren mantenimiento a lo largo de décadas y generaciones. Los paisajes sagrados han persistido no porque hayan sido diseñados una vez y no hayan cambiado, sino porque están incrustados dentro de estructuras sociales capaces de sostenerlos. Los tanques del templo se limpian y mantienen colectivamente. Los bosques sagrados están protegidos mediante la supervisión comunitaria. Los sistemas de riego por oasis dependen de prácticas establecidas desde hace mucho tiempo de gestión y responsabilidad compartidas.

La resistencia depende de algo más que el paisaje físico en sí. Es la relación entre las personas y el paisaje. El desempeño ambiental persiste a través del mantenimiento repetido, las prácticas rituales, la memoria colectiva y la participación. El sistema ecológico sobrevive porque el sistema social sobrevive junto a él. Ésta puede ser la visión más valiosa para la arquitectura contemporánea. La resiliencia a largo plazo depende tanto de la continuidad cultural como del desempeño técnico.

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Jardín Forestal / Estudio Ome. Imagen © Estudio Ome

Las ecologías sagradas son útiles menos como plantillas y más como evidencia de cómo las relaciones ecológicas se sostienen en el tiempo. La reproducción literal no es posible ni particularmente útil. Muestran cómo el desempeño ecológico a menudo depende de relaciones, hábitos y sistemas de cuidado que se extienden más allá de la tecnología. Se trata igualmente de crear relaciones que puedan perdurar. Mucho antes de que términos como diseño regenerativo o urbanismo más que humano entraran en el discurso profesional, estos paisajes ya demostraban cómo el agua, la vegetación, los animales y las personas podían permanecer conectados a través de generaciones.

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Un bosque flotante: Parque Fish Tail en la ciudad de Nanchang, China, por Turenscape. Imagen cortesía de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA)

Vistos hoy en día, muchos de estos paisajes parecen inesperadamente contemporáneos. A menudo se habla de ellos como restos del pasado, pero muchas de las cuestiones que abordan son profundamente actuales. Las cuestiones relacionadas con la gestión del agua, la biodiversidad, la gestión y la ocupación más que humana ya ocupan un lugar central en la práctica ambiental contemporánea. Los paisajes sagrados no proporcionan respuestas directas. Revelan que muchos desafíos ahora enmarcados como preocupaciones futuras han sido negociados durante mucho tiempo dentro de paisajes comúnmente entendidos como históricos.

Este artículo es parte del tema de ArchDaily: Arquitectura transespecífica: la vida de los materiales, alianzas ecológicas y la agencia de la naturaleza. Cada mes exploramos un tema en profundidad a través de artículos, entrevistas, noticias y proyectos de arquitectura. 


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La sabiduría del agua: Alan Watts sobre el océano y el significado de la vida

La sabiduría del agua: Alan Watts sobre el océano y el significado de la vida

Hace cuatro mil millones de años, en los respiraderos hidrotermales del fondo del mundo donde se forja la serpentina, la química tembló con la promesa de conciencia y la materia comenzó su larga peregrinación metabólica hacia la mente. Tal vez nuestras células salinas lo recuerden: cómo nosotros, peregrinos de lo posible, salimos de las pozas de marea para trepar a los árboles, y luego bajamos de los árboles para vivir bajo un dosel de cien billones de sinapsis animadas por el anhelo oceánico de dar sentido a nuestra mortalidad. Tal vez el océano, con su drama primitivo de vida y muerte, siempre nos recuerde de dónde venimos y hacia dónde vamos. Rachel Carson lo supo cuando contempló el peculiar efecto de enfrentarse al océano abierto, la forma en que nos llena “una incómoda sensación de comunicación de alguna verdad universal que está más allá de nuestro alcance… el misterio último de la Vida misma.”

Alan Watts (6 de enero de 1915 – 16 de noviembre de 1973) captura esto con una intensidad poco común en una charla de 1960 titulada “Love of Waters”, que se encuentra en la colección de conferencias compilada póstumamente Zen Rascal.

Escribiendo desde su estudio — una biblioteca flotante en un viejo ferry amarrado a la costa de Sausalito, justo al norte de San Francisco — Watts comienza con una excelente contribución al canon de los mejores cálculos de la literatura con el tiempo:

Aunque el ritmo de las olas late una especie de tiempo, no es tiempo de reloj ni de calendario. No tiene urgencia. Es un tiempo atemporal. Porque sé que estoy escuchando un ritmo que ha sido el mismo durante millones de años. Y te saca del mundo de los relojes que corren sin parar. Los relojes, por una razón u otra, siempre parecen marchar, y los ejércitos nunca marchan hacia nada más que la perdición. Pero no hay ritmo de marcha en el movimiento de las olas. Armoniza con la respiración. No cuenta nuestros días. Su pulso no está en el espíritu tacaño de medir, de marcar cuánto queda todavía. Es la respiración de la eternidad, como el Brahmā de la mitología india, que inhala y exhala, manifiesta y disuelve los mundos sin cesar, para siempre. Como una mera concepción,eso suena espantoso y monótono — hasta que escuchas el rompimiento y lavado de las olas.

Luna de primavera en la playa de Ninomiya, 1931 — uno de los impresionantes bloques de madera japoneses antiguos de Hasui Kawase. (Disponible como impresión.)

Al observar cómo todos los desechos y la falta de nuestra civilización se transforman “en la presencia benéfica del mar”, considera el misterioso mecanismo de la transformación en lo que se lee como un poema en prosa:

Tal vez sea la calidad de la luz, especialmente temprano en la mañana y hacia la tarde, cuando la distinción entre el cielo y el agua se vuelve incierta, cuando todo el espacio se vuelve opalescente; la especie de gris perlado y luminoso, y la luna que sale o se pone es de color amarillo pajizo. Desde esta perspectiva, todo el desorden de cobertizos y depósitos de chatarra es mágico, bendecido con los gritos blancos de las gaviotas y con los patrones de mástiles, cuerdas y barcos anclados que me recuerdan los desembarcos muy lejanos y todos los viajes con los que uno ha soñado.

Y, sin embargo, en el océano, esta dimensión poética de la vida coexiste con la brutalidad desbordante de depredador y presa, el drama despiadado de la muerte. En un conmovedor recordatorio de que lo evolutivo es inseparable de lo existencial, Watts escribe:

Ésta es la paradoja del océano. Arena, rocío volador, guijarros y conchas, madera flotante, agua resplandeciente, espacio increíblemente luminoso, con bancos de nubes a lo largo de horizontes subyacentes a cielos en los que la imaginación puede llegar para siempre. Pero bajo la superficie tanto del cielo como del agua se desarrolla el sombrío asunto de las presas. Hombres y pájaros contra peces, peces contra peces. El tortuoso proceso de la vida que continúa con la dolorosa transformación de una forma en otra.

[…]

No hay forma de evitarlo ¿verdad? La gaviota no es rapaz ni codiciosa. Es solo que estar vivo es lo mismo que comer cangrejos. Las aves marinas son transformaciones de los peces. Los hombres son transformaciones del trigo, los pollos y los novillos. Y el amor por la comida es la agonía de la comida. Oponerse a esta inseparabilidad del placer y el dolor, la vida y la muerte, es simplemente oponerse a la existencia. Pero, por supuesto, no podemos evitar objetar cuando llegue el momento. Oponerse al dolor es dolor.

La gran ola frente a Kanagawa del artista japonés Hokusai, 1831. (Disponible como impresión.)

Con la vista puesta en el precio de la conciencia, Watts observa que el animal humano, con su capacidad de estar fuera de sí mismo y pensar sobre sí mismo —es decir, “comentar sobre la vida” — se ha enroscado en una profunda confusión sobre su propia existencia: al apartarnos de la vida para pensar sobre ella, nos desalojamos de ella y, como dice Watts, “lo encontré extraterrestre.” Una generación antes de Ursula K. Le Guin escribió de manera muy conmovedora sobre el tema versus. objeto en el sentido de la vida, Watts nos invita a salir de esta autoexpatriación dualista del mundo viviente:

Quizás pensar en el mundo y objetar todo su principio sean simplemente dos aspectos del mismo mecanismo. Las mismas palabras sugieren, ¿no es así: tal vez debemos objetar todo lo que se convierte en objeto. Pero ¿no hay también momentos en los que hablamos de algo que conocemos como tema — el tema de este libro, el tema que estoy estudiando ahora? ¿Sería posible someterse a la vida en lugar de oponerse a ella? ¿Es esto jugar con las palabras o posiblemente signifique algo? Ahora bien, si las gaviotas y los peces no filosofan, no tienen conciencia de que la vida sea buena o mala en su conjunto. Así que cuando filosofamos y sentimos lástima por los pobres peces, ese es simplemente nuestro problema. Desde su propio punto de vista, el mundo de los animales y los insectos no se encuentra problemático en absoluto. No hay la más mínima evidencia que lo sugiera. Al contrario.Me inclino a sentir que todas estas criaturas realmente se balancean y siguen viviendo hasta el momento en que el juego ya no vale la pena. Estoy bastante seguro de que no se sermonean unos a otros sobre sus deberes ni se preocupan por adónde van cuando están muertos.

[…]

Ser humano es precisamente tener ese circuito extra de conciencia que nos permite saber lo que sabemos y así adoptar una actitud ante todo lo que experimentamos. El error que hemos cometido —y esto, en todo caso, es la caída del hombre— es suponer que ese circuito extra, esa capacidad de adoptar una actitud ante la vida en su conjunto, es lo mismo que realmente permanecer al margen y estar separado de lo que vemos. Parece que sentimos que lo que sabe que sabe es el yo esencial de uno. En otras palabras, nuestra identidad personal está enteramente del lado del comentarista. Olvidamos que la autoconciencia es simplemente una parte e instrumento subordinado de nuestro ser; una especie de contraparte mental de la oposición dedo-pulgar de la mano humana.

¿Y tú cuál eres, el dedo o el pulgar? Observa las etapas de diferenciación. Primero: el organismo desde su entorno— y con ello, el conocimiento del entorno. Segundo: la distinción entre conocer el conocimiento y el conocimiento mismo. Pero todo esto, como la oposición dedo-pulgar, es una diferencia que no divide. El pulgar no flota en el aire junto al resto de la mano. En sus raíces están unidos. Y en nuestras raíces estamos unidos a todo el tema de la naturaleza.

Pintura de Oliver Jeffers de su serie Medición de la tierra y el mar
Pintura de Oliver Jeffers de su serie Medición de la tierra y el mar

Watts termina con un poderoso correctivo al daño de gran alcance que Descartes ha causado y que todavía nos causa a nosotros:

Por supuesto, se podría decir que la naturaleza o el universo son sólo una gran abstracción. Pero dime: ¿es una naranja simplemente una abstracción de las moléculas que la componen?

Creo que nuestra dificultad es que nuestra conciencia es demasiado superficial, como si toda nuestra sensación estuviera en las puntas de los dedos y no en la palma. Nuestros comentarios sobre la vida no están suficientemente equilibrados por la clara sensación de que aquello de lo que hablamos como nosotros mismos, y nosotros mismos en cierto sentido, es mucho más básico y real que ese circuito extra que sabe saber… Si estuviéramos tan distantes espacialmente de la Tierra como un átomo de una naranja de otro, supongo que deberíamos estar en algún lugar cerca de la Luna.

[…]

Creo que por eso amo el océano. Es la parte más difícil de la naturaleza alterar los emblemas y síntomas de la conciencia disociada del hombre. Es un entorno en el que puede despertar la conciencia de nuestras raíces, en el que se puede ver que el espacio (tan real por la luz y el color) une las cosas en lugar de separarlas. Sí. Y acabo de descubrir que golpear la pared del espacio y la conciencia era el latido de mi propio corazón.

Junto con el sencillo y encantador poema de la astrónoma Rebecca Elson “Algunos pensamientos sobre el océano y el universo”, vuelva a visitar a Watts para convertirse en quien realmente es, aprendiendo a no pensar en términos de ganancias y pérdidas, y el único antídoto real contra el miedo.