Imagine que es mediodía y el día empieza a apagarse: el aire se enfría, los pájaros callan, las estrellas asoman donde no deberían. Hoy sabemos que es la Luna cruzándose ante el Sol. Pero durante casi toda la historia ese instante fue una grieta en el orden del mundo, y los escritores llevan casi tres mil años intentando ponerle palabras.

Lo fascinante es que cada época ha visto en el mismo fenómeno una cosa distinta. Seguir ese rastro literario, del terror antiguo a la maravilla moderna, es una forma de asomarse a cómo en Occidente hemos ido cambiando de mirada.

 

De presagio a milagro

 

El punto de partida es Homero. En el canto XX de la Odisea, el adivino Teoclímeno anuncia la matanza de los pretendientes con unos versos escalofriantes:

“el vestíbulo llenan y pueblan el patio fantasmas 

que a las sombras se lanzan del Érebo; el sol en el cielo 

se ha eclipsado, una niebla funesta recúbrelo todo”

¿Describía Homero un eclipse real? Ya lo creyeron Plutarco y otros antiguos, y el debate sigue vivo: en 2008 se propuso datarlo el 16 de abril de 1178 a. e. c., aunque algunos filólogos lo dudan. Dejando a un lado la discusión, para el mundo antiguo el Sol que se apagaba era anunciador de muerte. Será esa ecuación la que aparecerá en la literatura durante siglos.

La Edad Media convirtió ese miedo en teología. El eclipse más comentado en el Medievo no procede de un poema, sino de los Evangelios. Se trata de la oscuridad que, según san Lucas, cubrió la tierra al morir Cristo.

A inicios del siglo XIV, Dante lo abordó de forma sorprendente en el Paraíso (XXIX) de la Divina comedia: en vez de describirlo, hace que el personaje de Beatriz –símbolo de la salvación– se burle de los predicadores que fabulan sobre él, y zanja que la luz “por sí misma se ocultó”.

Además de utilizar el eclipse como cambio asombroso y divino en Beatriz, el florentino sabía que un eclipse solar es imposible en luna llena –cuando cae la Pascua–, así que hizo del prodigio una lección sobre la verdad. En Dante, leer el cielo es siempre un ejercicio moral. Con él, el eclipse ya no solo asustaba, sino que también obligaba a pensar.

 

El desorden del mundo sobre las tablas y la herida íntima

 

Durante los siglos XVI y XVII, el presagio saltó al escenario, y nadie lo usó con más malicia que Shakespeare.

En El rey Lear (1608), el viejo Gloucester se lamenta de que “Estos recientes eclipses del Sol y Luna no nos presagian nada bueno”. Pero su hijo bastardo, el villano Edmund, sabe muy bien que puede aprovechar esas supersticiones para manipular a todos. A Shakespeare, que pensaba probablemente en el eclipse real de 1605, no le interesaba decir quién acertaba, sino que convirtió ese presagio en espejo de nuestra propia credulidad.



Pintura de un hombre y una mujer en una terraza abrazados mientras en el exterior sucede un eclipse.
Un eclipse de Sol de fondo en una escena de Isaac y Rebeca, espiados por Abimelec. 

Logias vaticanas/Wikimedia Commons

De su mismo siglo rescatamos una voz insólita y largo tiempo silenciada. En el XVII, la poeta inglesa Hester Pulter escribió un poema titulado The Eclipse que permaneció inédito hasta 1996. Como han señalado sus editoras, los versos de Pulter corresponden a un caso rarísimo, ya que describen a la vez un eclipse de Sol y uno de Luna con el objetivo de meditar sobre la muerte y la fe. Encerrada por su condición femenina, esta mujer encontró en el Sol eclipsado y en el nuevo conocimiento astronómico de su tiempo un símbolo de su alma buscando la luz divina.

Por otro lado, su contemporáneo John Milton llevó el símbolo del eclipse a dos extremos opuestos. En El paraíso perdido (1667), el fenómeno astronómico se yergue como emblema del poder que caerá. En este poema, un Satanás derrotado aún resplandece como el Sol que, “en un sombrío eclipse, esparce un crepúsculo funesto sobre la mitad de los pueblos y atormenta a los reyes”.

Pero Milton, ya ciego, escribió también el lamento del héroe en Sansón agonista (1671): “¡Oh, oscuridad en pleno resplandor del mediodía, irremediablemente oscura, eclipse total, sin esperanza alguna de día!”. El eclipse ya no procedía del cielo, sino del interior del ser humano.

 

De la ciencia y el juego literario a la experiencia de mirar

 

Entrado el siglo XIX, la ciencia expulsó al fantasma. El poeta romántico William Wordsworth (1770-1850), tras ver un eclipse en Italia en 1820, lo escenificó como un duelo entre la Ciencia, que “aguardaba la hora”, y la Superstición, que lo combatía “con ritos impuros”.

Pintura en la que se ve un eclipse solar al fondo de un paisaje mientras diferentes personas lo observan desde una montaña.
Pintura del eclipse solar del 8 de julio de 1842 realizada por Jakob Alt. Wikimedia Commons



Ya sin miedo, el eclipse se volvió juego en Un yanqui en la corte del rey Arturo (1889). Mark Twain hizo que su protagonista, condenado a la hoguera, amenace con apagar el sol cuando sabe que llega un eclipse, y la corte aterrada lo libera.

Setenta años después, el guatemalteco Augusto Monterroso invirtió esa escena en El eclipse: fray Bartolomé intenta el truco con los mayas, pero estos recitan “las infinitas fechas en que se producirían eclipses… sin la valiosa ayuda de Aristóteles” y lo sacrifican igual. El engaño del conquistador fracasa ante el saber del conquistado: pocas veces el eclipse ha servido para una ironía tan afilada.

Y es que la llegada del siglo XX había traído algo nuevo: se dejó de interpretar el eclipse para sentirlo. Virginia Woolf viajó de noche para verlo en 1927 y escribió: “Esta era la derrota del sol. El asombro destroza el sentido”. Su ensayo El sol y el pez (1928) lo transformó en una experiencia casi cinematográfica y colectiva.

Volverá sobre ello la estadounidense Annie Dillard, quien en 1982 firmó lo que muchos consideran una de las mejores páginas escritas sobre el tema: “Lo que ves en un eclipse total es completamente diferente de lo que sabes”.

 

Coda: agosto de 2026

 

A lo largo de los siglos, el eclipse ha sido una pantalla donde cada época ha proyectado sus miedos y su sabiduría. Todo este recorrido, por cierto, tiene hoy un marco académico de primer nivel en Eclipse and Revelation, un volumen que reúne a especialistas para leer el eclipse desde la ciencia, la historia y la literatura.

Este verano será un buen momento para consultarlo, porque el 12 de agosto de 2026 la sombra de la Luna cruzará el cielo de España por primera vez en más de un siglo. No veremos solo un espectáculo astronómico, veremos el mismo prodigio que hizo temblar a Teoclímeno, pensar a Dante y enmudecer a Woolf. Quizá comprendamos, como Dillard, que lo que estamos a punto de ver no se parece en nada a lo que ya creíamos saber.

Lo seguro es que, en pleno siglo XXI, del mismo cielo que el de los antiguos experimentaremos ese mismo asombro. Esto nos recordará que seguimos siendo igual de humanos que ellos.





¿Se describe un eclipse en la Odisea?



Plutarco y Heráclito creían que cierto pasaje del libro número 20 de la Odisea (“la profecía de Teoclimo”) era una descripción poética de un eclipse solar total. A finales de la década de 1920, Schoch y Neugebauer calcularon que el eclipse solar del 16 de abril de 1178 a. C. Fue total en las Islas Jónicas y fue el único eclipse adecuado en más de un siglo que concuerda con las estimaciones clásicas del saqueo de Troya, una década antes, alrededor de 1192–1184 a. C. Sin embargo, persiste mucho escepticismo sobre si los versículos se refieren a este eclipse o a cualquier otro. Para contribuir a la cuestión independientemente de la referencia disputada al eclipse, analizamos otras referencias astronómicas en la Epopeya, sin asumir la existencia de un eclipse, y buscamos fechas que coincidan con los fenómenos astronómicos que creemos que describen. Utilizamos tres referencias astronómicas evidentes en la epopeya:a Boötes y las Pléyades, Venus y la Luna Nueva; los complementamos con una identificación conjetural del viaje de Hermes a Ogigia en relación con el movimiento del planeta Mercurio. Realizando una búsqueda exhaustiva de todas las fechas posibles en el lapso 1250–1115 a.C., buscamos hacer coincidir estos fenómenos en el orden y manera que describe el texto. En ese período, una única fecha coincide estrechamente con nuestras referencias: el 16 de abril de 1178 a. C. Especulamos que estas referencias, más la referencia disputada al eclipse, pueden referirse a ese eclipse específico.Buscamos hacer coincidir estos fenómenos en el orden y la manera que describe el texto. En ese período, una única fecha coincide estrechamente con nuestras referencias: el 16 de abril de 1178 a. C. Especulamos que estas referencias, más la referencia disputada al eclipse, pueden referirse a ese eclipse específico.Buscamos hacer coincidir estos fenómenos en el orden y la manera que describe el texto. En ese período, una única fecha coincide estrechamente con nuestras referencias: el 16 de abril de 1178 a. C. Especulamos que estas referencias, más la referencia disputada al eclipse, pueden referirse a ese eclipse específico

“Ahora bien, ¿cuándo regresó Odiseo a Penélope? 

La fecha 

está dada con una precisión muy inusual en la 

poesía épica.”

Gilbert Murray, El ascenso de la epopeya griega
El 16 de abril de 1178 a. C., cerca del mediodía hora local, se produjo el eclipse total de sol representado en la Fig. 1 ocurrió sobre el mar Jónico (1, 2). Era principios de primavera porque el equinoccio había tenido lugar el 1 de abril. El eclipse fue espectacular: en un arco en la eclíptica de <90°, se podían ver simultáneamente los cinco planetas “a simple vista”, la luna y la corona solar. Los eclipses solares totales son bastante raros y ocurren aproximadamente una vez cada 370 años en cualquier lugar del planeta (3). Durante un eclipse solar, nuestro sistema visual se adapta al lento cambio en la iluminación general para que al principio no se perciba ningún cambio: unos segundos antes de la totalidad, el Sol sigue siendo un millón de veces más brillante que una Luna llena. En su totalidad, el Sol parece extinguirse dramática y repentinamente (4, 5); el cielo no se vuelve rojo sino azul tinta como al final del crepúsculo, y luego aparecen las estrellas. Las temperaturas bajan repentinamente unos grados, los vientos cambian, los animales se inquietan y los rostros humanos pueden tener una llamativa apariencia exsanguinada en la luz azulada. El efecto puede ser bastante macabro, razón por la cual los eclipses se consideraban malos augurios.
Fig. 1.

El eclipse solar total del 16 de abril de 1178 a. C. (el eclipse número 31 de la serie 39 de Saros) visto desde las Islas Jónicas a las 12:02 p.m. hora local. Este eclipse fue espectacular: todos los planetas fueron visibles simultáneamente en un arco de 90° en la eclíptica; el sol oculto estaba “coronado” por las Pléyades. Magnitudes aparentes: Venus, −4; Júpiter, −1,9; Mercurio, −1,2; Saturno, 0,16; Marte, 1,3.
En el libro número 20 de la Odisea, mientras los pretendientes se sientan a comer al mediodía, Atenea “confunde sus mentes” (Od. xx.345) para que empiecen a reír sin control y vean su comida salpicada de sangre. Luego, el vidente Teoclimo pronuncia un discurso muy notable previendo la muerte de los pretendientes y su entrada al Hades, que termina en la frase (xx.356) “
έλιος δὲ ουρανου̃ 
ξαπόλωλε, κακὴ δ′ 
πιδέδρομεν 
χλύς”: “El Sol ha sido borrado del cielo y una oscuridad desafortunada invade el mundo.” La palabra que hemos traducido como “invade,” “πιδέδρομεν,” tenía una connotación de “atacando repentinamente o por sorpresa,” el modus operandi de un eclipse; “κακὴ,” a menudo traducido como “mal” en este pasaje, también significaba “desafortunado” cuando se refería específicamente a presagios. Plutarco, quien hizo múltiples descripciones de eclipses (6), sugirió que se trataba de una descripción poética de un eclipse solar total (7, 8), teoría también desarrollada por Heráclito el Alegorista (9); ambos señalan varias referencias a que el día es Luna Nueva, una condición necesaria para un eclipse solar. Esta conjetura no ha sido ampliamente aceptada porque no hay mención explícita de un eclipse en ningún otro lugar, el pasaje tiene lugar en interiores, ningún otro personaje parece ver un eclipse y la oscuridad descrita en el pasaje concuerda con las imágenes del Hades. Dado que el único propósito de Teoclimo parece ser la pronunciación de ese discurso específico, algunos autores consideran que las líneas en sí mismas son sospechosas (10). En este sentido, la noción de que el pasaje podría referirse no sólo a un eclipse alegórico utilizado por el poeta para lograr un efecto literario, sino en realidad a uno histórico específico (11), como el del 16 de abril de 1178 a. C. eclipse propuesto por Schoch (1, 12, 13) y Neugebauer (14), parece poco probable porque implicaría la transmisión a través de la tradición oral de información sobre un eclipse ocurrido quizás cinco siglos antes de que el poema fuera presentado en la forma que conocemos hoy. Además, existen inexactitudes involucradas en el seguimiento de eclipses en la antigüedad, porque los primeros registros de eclipses verificados son del siglo VIII a. C.; la extrapolación a épocas anteriores implica errores que aumentan cuadráticamente con el tiempo antes de los primeros registros, y que para este eclipse podría ser ≈2–3°, aproximadamente el ancho de la trayectoria misma [ver información de respaldo (SI) Fig. S1]. Por lo tanto, aunque afirmaciones como “un eclipse solar puede marcar el regreso de Odiseo” son ampliamente citadas en libros y sitios web sobre eclipses (3, 5, 15, 16), la mayoría de los eruditos homéricos no dan mucho crédito a esta noción: los autores no pudieron encontrar una sola traducción de la Odisea que mencionara un eclipse en una nota a pie de página de xx.356.
Dado que las líneas que describen el supuesto eclipse se consideran sospechosas, utilizaremos otros pasajes de la Odisea para arrojar algo de luz sobre el tema, sin asumir un eclipse. Dada una interpretación de ciertos pasajes de la Odisea como descripciones de fenómenos astronómicos, buscaremos fechas en las que los fenómenos coincidan. Descubriremos que el día más probable que coincide con estos otros fenómenos es el 16 de abril de 1178 a. C., lo que sugiere que puede haber información que corrobore la hipótesis de la epopeya del eclipse. En otras palabras, los pasajes que analizamos parecen coherentes. Dos advertencias importantes: primero, que si nuestra interpretación de dichos pasajes como fenómenos astronómicos fuera incorrecta, nuestro cálculo de fechas y su probabilidad o improbabilidad también sería incorrecto; y segundo, que incluso si fuera correcto,no tenemos ninguna indicación de si los acontecimientos narrados en la epopeya sucedieron.


Método

En la Tabla 1 se muestra la cronología de los acontecimientos de la Odisea y la numeración de los días utilizados en adelante, con una explicación de las cronologías secuenciales y paralelas; en la Tabla S1 se incluye una lista completa de los pasajes referenciados y los números de línea. Las referencias astronómicas evidentes en la Odisea son pocas, pero significativas. Cuando Odiseo parte de la isla de Ogigia en la tarde del día −29 (v.270–277), navega por las estrellas según las instrucciones de Calipso, observando las Pléyades y Boötes, que se sitúa tarde, y manteniendo a la Osa Mayor a su izquierda. [Algunas de estas mismas líneas aparecen en la Ilíada (Il. xviii.485).] Más tarde, cuando los fetos le dan paso, ven a Venus justo antes de llegar a la Bahía de Forcis antes del amanecer del día −5 (xiii.93–96). Varios pasajes señalan que la noche anterior a la masacre de los pretendientes y el presunto eclipse es Luna Nueva: el propio Odiseo, disfrazado de mendigo, declara primero a Eumeo (xiv.161) y luego a Penélope (xix.306) que Odiseo llegará después del paso de esta Luna y el comienzo de la nueva; La Noche −2 es oscura y sin luna (xiv.457).Debido a que también se afirma varias veces que el Día 0 es el día festivo de Apolo, una deidad solar, se ha especulado que la conjunción de un período lunar y uno solar marca el final de un ciclo metónico (17, 18). Complementaremos estas tres referencias abiertas con una más conjetural. Hay dos viajes importantes de dioses (19) que aparecen precisamente una vez en la epopeya. Primero, Hermes viaja mucho al oeste hasta Ogigia, hace una larga protesta sobre la duración de su viaje (v.55, v.97–103), entrega su información e inmediatamente viaja de regreso al este. Interpretaremos este viaje como una alusión a un movimiento planetario de Mercurio. Aunque esta interpretación está plagada de incertidumbre, haremos todo lo posible para apoyarla más adelante; y aunque sigue siendo conjetural, la asumiremos como hipótesis y veremos a dónde nos lleva. En segundo lugar, al principio, Poseidón está “en la tierra de los etíopes”; inmediatamente después de regresar, ve a Odiseo en su balsa y lo hunde (v.282). Se ha conjeturado que esto es una alusión al equinoccio (34); no asumiremos esta conjetura, aunque la tendremos en cuenta.
Tabla 1.
Cronología de la Odisea
Día, secuencialDía, paraleloAcciónLíneas
−40−33Consejo de los Dioses. Poseidón en Etiopía. Atenea va a Telémaco. 
−39−32Asamblea de Ítaca. Telémaco parte hacia Pilos. 
3433Consejo de los Dioses. Zeus envía a Hermes a Ogigia. 
  Calipso le dice a Odiseo que puede irse.v.1v.261
−33 a −30−32 a −29Odiseo construye su balsav.262
2928Calipso despide a Odiseo al atardecer y le dice que vigile las Pléyades y Boötes y mantenga al oso a la izquierda.v.263v.278
−28 a −12−27 a −11Pasó navegando.v.279
1110Después de regresar de Etiopía, Poseidon Earthshaker ve a Odiseo y hunde su balsa.v.280v.387
−10−9Pasé nadando.v.388–v.389
−9−8Odiseo llega a Fecia y duerme sobre hojas secas.v.390–v.493
−8−7Conoce a Nausicaa. Va a casa de Alcynoos.vi.1–vii.347
−7−6En el palacio de Alcynoos. Juegos. Narra la Odisea.viii.1–xiii.16
−6−5Después de los regalos, fiesta en la playa. Odiseo aborda el barco al atardecer.xiii.17–xiii.92
54Odiseo llega a Ítaca con la Estrella del Amanecer. Conoce a Atenea y cena con Eumeo.xiii.93xiv.533
−4−4Atenea va a buscar a Telémaco; él duerme en Fera.xv.1–xv.190
−3−3Telémaco pasa el día viajando de regreso a Ítaca.xv.191–xv.302
  Odiseo cena con Eumeo, quien le cuenta su historia.xv.303–xv.493
−2−2Telémaco llega al amanecer a Ítaca frustrando a los pretendientes, directo a casa de Eumeo, donde se encuentra con Odiseo.xvi.1–xvi.478
−1−1Odiseo entra en sus pasillos. Argos. Habla con Penélope. Descubierto por Euriclea.xvii.1–xx.54/90
00Festival Día de Apolo. Eclipse. Muerte de pretendientes. Conoce a Penélope.xx.91–xxiii.344
11Conoce a Laertes. Lucha contra la gente, Atenea lo detiene.xxiii.345–
Esta tabla enumera los días transcurridos en la Odisea, numerando como Día 0 la muerte de los pretendientes. La tradición épica exige que los acontecimientos que son simultáneos se narren como si fueran consecutivos (13), y la Odisea sigue este formato. Sin embargo, sin saber si debemos considerarlos consecutivos para fines astronómicos, conservamos dos numeraciones alternativas: la primera columna enumera los días utilizando cálculos consecutivos (por ejemplo, el día en que Odiseo aterriza en Ítaca y el día en que Atenea le dice a Telémaco que regrese de Esparta son días consecutivos), mientras que la segunda utiliza el cálculo paralelo (es decir, Atenea llega a Esparta instantáneamente en lugar de un día después). Debido a que Odiseo sale de Ogygia cerca del atardecer y aterriza en Scheria antes del atardecer, pasa exactamente 20 días y 20 noches en el mar.

Para buscar una fecha potencial que satisfaga las referencias, utilizaremos la siguiente estrategia. Las estimaciones clásicas para la fecha de la caída de Troya son (en años a. C.): 1135 (Éforo), 1172 (Solsibus), 1184 (Eratóstenes), 1193 (Platón), 1208 (Crónicas parias), 1212 (Dicaearchus), ≈1250 (Heródoto) y 1333 (Douris); además, el candidato más probable para la Troya homérica es Troya VIIa, cuya capa de destrucción ha sido datada en el año ≈1190 a.C. Despreciando la estimación de Douris, separada de las demás por el mayor margen, esto da un rango de 1240–1125 a. C. para el regreso de Odiseo a Ítaca. Estas fechas son interpretaciones modernas y están sujetas a incertidumbre en las cronologías antiguas, por lo que ampliaremos el rango en 10 años en ambas direcciones, para buscar en el rango 1250–1115 a.C.
Como el día 0 es una Luna Nueva, enumeramos las 1684 Lunas Nuevas en el rango 1250–1115 a. C.; llamamos a la fecha de cada Ti. Luego exigiremos que en Ti −29 las constelaciones se vean como se describe, que en Ti −5 Venus esté en lo alto del cielo antes del amanecer, que en Ti −34 Mercurio esté muy al oeste, como se detalla a continuación.
Hay numerosas advertencias que deben tenerse en cuenta. Es necesario estimar con precisión muchas tendencias a largo plazo para obtener la posición de las estrellas y los planetas en períodos históricos: la precesión del eje de la Tierra, el movimiento propio de las estrellas, parámetros orbitales precisos para planetas y lunas, y un buen ajuste a la acción de frenado de las mareas en la Tierra (20), para lo cual los registros históricos verificados de eclipses han sido fundamentales (2, 16, 2130). De manera similar, la visibilidad de las estrellas y los planetas requiere una comprensión de la naturaleza refractante de la atmósfera cerca del horizonte y la diferente visibilidad de una estrella o planeta tenue después del atardecer o antes del amanecer, dependiendo de si se encuentra en el mismo lado o en el lado opuesto del horizonte que el Sol. Estos cálculos ahora se implementan en software astronómico comercial y de código abierto. Enfatizando que esta exploración está disponible para cualquier entusiasta, nuestros cálculos se realizaron con software disponible en el mercado; Utilizamos Starry Night Pro como nuestro software general para planetarios [ref. 31; Los gráficos presentados en este artículo se produjeron utilizando Starry Night Pro, que utiliza VSOP87 para las posiciones planetarias y ELP-2000/82 de Chapront para la posición de la Luna, y calcula ΔT ajustes según Meeus siguiendo a Stephenson y Morrison (1984) con ajustes adicionales; ΔT para nuestro eclipse es 27.602,7 s], EmapWin para mapas de trayectorias de eclipses [corregido a medida para las últimas revisiones ΔT de Espenak (2)] y Visibilidad planetaria, lunar y estelar versión 3.0 (32) para cálculos de extinción atmosférica de fenómenos de visibilidad. En este último, utilizamos sus parámetros estándar corregidos por magnitud para los fenómenos de visibilidad, asumiendo una altura mínima de 1° para la visibilidad de Mercurio y 2° para las Pléyades. Recordamos al lector que las fechas de primera y última visibilidad no son fenómenos astronómicos sino psicofísicos influenciados por el clima, y siempre se debe asumir que tienen una incertidumbre de al menos un día. Todas las fechas estarán en el calendario juliano, todas las horas serán locales de las islas griegas y todas las referencias estacionales afectadas por el aumento de la fecha juliana y la precesión del equinoccio se refieren al siglo XII a. C.


Referencias y

 restricciones


Se afirma varias veces que el día 0 es Luna Nueva y, por lo tanto, nuestra estrategia de búsqueda buscará solo lunas nuevas. Una luna antes, al atardecer del día −29, Odiseo zarpó de Ogigia, y “el sueño no pesó sobre sus párpados mientras observaba las Pléyades, Boötes, que se ponía tarde, y el Oso” que (siendo circumpolar en ese momento) no se ponía. La referencia al oso nos informa que Odiseo navega hacia el este, ya que debe mantenerlo a su izquierda. El papel de Boötes y las Pléyades es más sutil: constelaciones situadas en diferentes horas y en diferentes estaciones, y como las Pléyades y las Boötes están muy separadas en el cielo, su aparición simultánea no es un hecho. Este pasaje establece así la época del año en que tiene lugar el viaje, en una forma que puede haber sido transparente para muchos en la época en que la epopeya fue escrita:Estas estrellas en particular se utilizaban para realizar un seguimiento de las estaciones con fines agrícolas [véase, por ejemplo, Hesíodo (33) y discusión del SI]. Hay dos momentos en el año en los que tanto las Pléyades como Boötes son visibles juntas durante algún tiempo después del crepúsculo: alrededor de marzo, cuando el Sol se acerca a las Pléyades, estas se ponen temprano mientras que Boötes se pone tarde; en septiembre, es Boötes la que se pone temprano mientras que las Pléyades se ponen tarde. Dado que el pasaje es bastante inequívoco (Odiseo observó las Pléyades, Boötes que se pone tarde y el Oso que nunca se pone), lo interpretaremos literalmente como lo que dice. La navegación de marzo fue apoyada en un breve y lúcido artículo por T. L. MacDonald (34), quien argumentó que para que el pasaje tuviera sentido, “las Pléyades podrían haber ayudado a [Odiseo] a conservar la dirección del atardecer a medida que el crepúsculo se desvanecía y Arturo, que se ponía tarde o lentamente, lo ayudaba a juzgar la dirección opuesta del amanecer mientras mantenía al Oso a su izquierda” En el crepúsculo náutico, cuando el sol se ha hundido 12° por debajo del horizonte y las estrellas útiles para la navegación se hacen visibles, lo más temprano en el año en que Boötes sería visible (su aparente salida acrónica) fue el 17 de febrero, mientras que la última noche en que las Pléyades serían visibles fue el 3 de abril. Por lo tanto, Ti −29 debería ser entre el 17 de febrero y el 4 de abril. De hecho, como Odiseo navega junto a estas estrellas todas las noches hasta hundirse, todo el período de 17 días que navegó antes de hundirse debería estar contenido en el intervalo del 17 de febrero al 4 de abril. Una o como máximo dos lunas Ti cada año satisfacen este criterio, por lo que descartamos todas las demás. Otras indicaciones en la Odisea son consistentes con la línea de tiempo de finales de invierno–principios de primavera: hay numerosas referencias a noches largas, fuegos y abrigos a lo largo del poema, sin embargo, cuando Odiseo conoce a Eumeo por primera vez, afirma haberse escondido en un bosque debajo de árboles forestales “muy florecientes” (xiv.353). Al comienzo del poema, se dice que el año estaba llegando a su fin y Hesíodo pensó que el año terminaría en el equinoccio de primavera (SI Discusión). Tal vez esta referencia no pretendía ser oscura, porque gran parte de la audiencia contemporánea de Homero estaría familiarizada con la variación estacional de las estrellas, por lo que estas líneas pueden haber sido abiertamente informativas de que el año acababa de terminar y la primavera estaba comenzando.
Los marineros fecios ven a Venus levantarse antes de llegar a Ítaca (xiii.93). Aunque no se indica específicamente, podemos inferir que Venus ha surgido mucho antes del amanecer, ya que los fecios llegan y se posan en la bahía de Forcis, dejan caer a Odiseo profundamente dormido y su tesoro en la playa, Odiseo se despierta, no reconoce su país envuelto en niebla, tiene una larga discusión con Atenea durante la cual Atenea aclara la niebla, esconde su tesoro, y luego Atenea va a Esparta para despertar a Telémaco, momento en el que amanece. Durante esta temporada, Venus sale hasta 2 h antes del amanecer. Requeriremos que en Ti −5, Venus salga 90 minutos por delante del Sol; esto sucede ≈1/3 del tiempo.


El día −34 Hermes llega muy al oeste y regresa. Interpretamos esto como una alegoría de un aparente punto de inflexión del movimiento planetario. El mecanismo de Antikythera (
3537) tiene una inscripción para este evento (38), llamada “esterigmos,” o estación. Hay problemas históricos con esta identificación, porque la primera mención escrita que se conserva de una conexión entre el dios Hermes y el planeta Mercurio está en Platón, dos o tres siglos después. Cubriremos este asunto con más detalle a continuación; por ahora, conjeturemos esto y veamos a dónde nos lleva. En Ti −34, Mercurio debe estar en el lado occidental de su trayectoria, visible y cerca de un punto de inflexión. En astronomía heliocéntrica la variable significativa para tener un punto de inflexión es el alargamiento del Sol. En una era de astronomía a simple vista y cosmogonía geocéntrica, la variable natural podría haber sido el azimut del tiempo de ascenso, es decir, observar el punto cardinal en el horizonte en el que se eleva el planeta, notar cuándo se vuelve más occidental; u observar el inicio del movimiento retrógrado. Estos tres eventos están muy próximos entre sí en el tiempo, aunque no coinciden porque el Sol sale cada día en posiciones diferentes, llevando consigo la órbita de Mercurio. Por lo tanto, nuestra prueba requerirá que en Ti−34 Mercurio estará a pocos días de alcanzar su acimut de tiempo de ascenso más occidental; esto debería cubrir también otros puntos de inflexión.
La referencia final es a Poseidón, quien obviamente no estaba asociado con el planeta Neptuno (descubierto en 1846); a diferencia del Neptuno romano, el Poseidón homérico estaba asociado con los movimientos de la Tierra misma; se le llama explícitamente Lord Earthshaker en el pasaje, y Earthshaker o Earthholder en otras partes de la Odisea y la Ilíada (ver ref. 39, pág. 103). MacDonald (34) conjeturó que el regreso del agitador terrestre desde el hemisferio sur podría referirse al equinoccio; sin embargo, debido a que esta identificación es mucho más conjetural que el viaje de Hermes, no aplicaremos este requisito, sino que simplemente lo enumeraremos en la tabla para confirmación adicional. Si esta identificación fuera correcta, entonces Ti −11 debe ocurrir el equinoccio o poco después (aproximadamente el 1 de abril); este evento, al ser estacional, no es independiente de la referencia de constelaciones, que requiere que el hundimiento sea a más tardar el 5 de abril. Hay como máximo una luna nueva Ti por año que satisface ambos criterios (es decir, 1 de abril ≤ Ti −11 ≤ 5 de abril).


Intersección

 de las

 restricciones

La Tabla S2 enumera todos los años en el rango 1250–1115 a. C. y si se cumple cada criterio; la Tabla 2 está abreviada para mostrar sólo los años en los que el criterio de Mercurio está cerca de cumplirse. La primera columna enumera Ti, la fecha de la Luna Nueva en el día 0; la segunda columna enumera la hora de salida de Venus y el Sol en Ti −5 o en blanco si Venus aparece por las tardes; la tercera columna enumera la fecha del acimut de salida occidental máximo más cercano a Ti −34. La cuarta columna muestra la fecha Ti −11. Las entradas están codificadas por colores según satisfagan o no los criterios anteriores; naranja significa que el criterio se cumple completamente y tonos de amarillo significan que los criterios se pasan por alto por poco; blanco significa que el criterio no está cerca de cumplirse. Coloreamos cada año según el color mínimo de las restricciones de Venus y Mercurio, sin contar el equinoccio. Hay una única fecha Ti en el lapso de 135 años 1250–1115 a. C. cumpliendo todos los criterios establecidos: 16 de abril de 1178 a. C. En SI Discussion se analizan dos días en los que los criterios se incumplen por poco; ninguno satisface la referencia del equinoccio.
Tabla 2.
Búsqueda exhaustiva de posibles fechas (abreviada)
La tabla completa está disponible como Tabla S2. Consulte el texto para obtener una descripción de las columnas. Los colores indican idoneidad: cuanto más oscuro sea el color, más adecuada será la fecha. Debido a que la quinta referencia, el equinoccio, es conjetural, los colores de la primera columna sólo representan la intersección de las otras cuatro referencias.
De hecho, el 16 de abril de 1178 a. C. satisface extremadamente bien los cinco criterios, tanto en cronologías paralelas como consecutivas, y exactamente así en esta última. Ti −34, el día en que Hermes llega a Ogygia, habría sido el 13 de marzo. Los días 12 y 13 de marzo de 1178 a.C. Mercurio ascendió con su acimut más occidental, pero no fue visible el 12 de marzo, porque en realidad el 13 de marzo fue su ascenso helíaco o fecha de primera visibilidad (utilizando parámetros estándar de extinción atmosférica y visibilidad planetaria). El Ti −29, 18 de marzo, Odiseo zarpa de Ogigia. En el crepúsculo náutico (Fig. 2) las Pléyades eran visibles a popa, mientras que Boötes era visible más adelante a la izquierda; de hecho “se establecería tarde”, de hecho sería visible durante la noche. Esa noche es Luna Nueva, y por lo tanto el tiempo transcurrido entre “extendiendo sus velas” en Ti −29 y “encordando su arco” en Ti es exactamente una luna; tenga en cuenta que ambas imágenes son alegorías de la primera media luna. El equinoccio de primavera tuvo lugar el 1 de abril a las 15:24 horas; el Earthshaker hunde a Odiseo cuatro días después, el 5 de abril. La noche anterior fue el escenario helíaco de las Pléyades, la última noche fueron visibles antes “escondidos” durante 40 días, por lo que Odiseo no pudo haber seguido las directivas de Calipso ni un solo día más. Curiosamente, cabe señalar los estados de Hesíodo del entorno helíaco de las Pléyades [Trabajo y Días (33), págs. 618–621]: “Pero si el deseo de navegar incómodamente se apodera de ti cuando las Pléyades se sumergen en el mar brumoso para escapar de la ruda fuerza de Orión, entonces verdaderamente estallan vendavales de todo tipo” (ver Discusión SI). Finalmente, el 11 de abril, los fetos llegan a Ítaca y Venus se levantó 1 h 43 min antes del amanecer, con una magnitud aparente de −4,2.
Fig. 2.
El cielo el 18 de marzo de 1178 a.C. al crepúsculo náutico (19:38 horas) (latitud de Ítaca), que muestra las Pléyades conservando la dirección del atardecer, Boötes más adelante y la Osa Mayor directamente hacia el norte.
Satisfaciendo las cinco referencias, este es estrictamente un evento extremadamente infrecuente: requerir que el hundimiento de la balsa de Odiseo sea después del equinoccio (1 de abril) pero en o antes del entorno helíaco de las Pléyades (4 de abril) produce solo un Ti cada 6 años; un tercio de estos tienen una Venus alta, y el esterigmos de Mercurio ocurre una vez cada 116 días por lo tanto, las referencias sólo pueden coincidir exactamente un día cada 2.000 años.
Para apoyar aún más esta coincidencia estadística, señalamos lo siguiente: No hemos elegido las referencias a seguir: las que hemos examinado son todo lo que hemos encontrado. Tan significativas como las presencias son las ausencias: Ares no aparece en ninguna parte de la historia “en primer plano” y Marte no fue visible durante marzo/abril de 1178 a. C.—excepto en el eclipse. El eclipse ocurrió al mediodía, como señala Schoch al mismo tiempo que parece ocurrir en la historia, y ocurre a principios de la primavera, lo que también parece coincidir con la historia.


Plausibilidad

 histórica


El análisis anterior sólo muestra que si uno está dispuesto a aceptar ciertos pasajes como referencias astronómicas, entonces los fenómenos astronómicos tal como se interpretan “son coherentes”: dos conjuntos de versículos completamente diferentes señalan la misma fecha específica de forma independiente, con una probabilidad muy baja de que esto suceda por casualidad. Hay dos obstáculos que se interponen entre esta baja probabilidad y la implicación de que las líneas en realidad se refieren a fenómenos astronómicos específicos que ocurrieron en una fecha específica: la inverosimilitud histórica de los supuestos y la inverosimilitud histórica de las conclusiones.
Las tres referencias astronómicas “abiertas” no son nada inverosímiles, porque son bastante explícitas y ya se han discutido anteriormente. La única inverosimilitud en nuestras suposiciones es la identificación de Hermes con el planeta Mercurio. La primera mención que se conserva que relaciona a Hermes con Mercurio se encuentra en el Timeo de Platón (5.16), “la estrella que se llama sagrada para Hermes” El pasaje de Platón es tan objetivo que parece implicar que el término “estrella de Hermes” fue ampliamente utilizado desde, al menos, antes del nacimiento de Platón en el año 428 a. C. (ver ref. 40, vol. 4, págs. 592–593). La identificación de los planetas con los dioses se deriva de la helenización de asociaciones mesopotámicas anteriores, un proceso que debe haber ocurrido durante un período; si nuestra conjetura fuera correcta, requeriría revisar el cronograma para tal adopción en aproximadamente dos siglos, durante los cuales no quedaron rastros en los textos existentes aunque el Himno homérico a Hermes describe una historia en la que Hermes robó el ganado de Apolo caminando hacia atrás siguiendo sus propios pasos, lo que discutiblemente podría considerarse una alusión al movimiento retrógrado de Mercurio. Evidentemente no podemos apoyar más esta conjetura desde este ángulo, porque simplemente no hay material disponible para decidir—de una forma u otra. Intentaremos, en cambio, ofrecer cierta plausibilidad a partir del uso poético interno en la Odisea misma.Richard Allen señaló (ref. 41, pág. 305) que el poeta describió a Orión el héroe como poseedor de atributos físicos (poder, tamaño, belleza) que son concordantes con los de Orión la constelación. ¿Qué tal Hermes? Cuando leemos las líneas v.48 en adelante encontramos que el Poeta describe a Hermes viajando rápido, volando tan bajo y cerca de la superficie del Océano que roza las olas, y solo sale de las aguas oscuras cuando llega a Ogygia. El atributo de velocidad no es demasiado útil en este contexto, porque este atributo era tradicional de Hermes y bien podría haber influido en uno posteriorIdentificación del dios más rápido con el planeta más rápido. Pero aquí hay un segundo atributo no tradicional: el planeta Mercurio nunca se ve lejos del horizonte, porque nunca está lejos del Sol. Observe también que Hermes sale de las aguas oscuras cuando llega a Ogygia y, según nuestro análisis, esto habría sucedido el 13 de marzo, la primera visibilidad matutina de Mercurio.
La principal inverosimilitud de las conclusiones es que implican que el autor de las líneas en cuestión estaba, en primer lugar, interesado en la astronomía avanzada, en un momento en que no quedan rastros de que los griegos tuvieran interés en ella más allá de los propósitos calendáricos; y en posesión de datos astronómicos detallados de acontecimientos que sucedieron quizás cinco siglos antes que él.

Gilbert Murray señaló que el poeta estaba interesado en cuestiones astronómicas y notó que la conjunción de un ciclo solar y lunar y los 19 años que le tomó a Odiseo regresar a casa coincidían con un ciclo metónico, y que las historias del regreso de Odiseo (el sudario tejido y sin tejer y el encordado del arco) son claras alegorías lunisolares. En apoyo adicional de la hipótesis de Murray, señalamos, primero, que el ciclo Metónico es un ciclo de repetición de eclipse; y segundo, que el Poeta pone a Odiseo dejando a Calipso precisamente una luna antes de revelarse en Ítaca, y la imagen utilizada para describir ese momento es la de él “extendiendo sus velas ”— otra primera alegoría de la media luna (ver
Discusión SI).
En cuanto a los datos, es bastante improbable, aunque no del todo imposible, que hayan sido observados y anotados, preservados a través de la tradición oral durante siglos y luego incorporados a la historia por el poeta. El principal argumento contra esta posibilidad es que los datos que hemos examinado requieren observaciones de un alto nivel de sofisticación para el tiempo y el lugar y su preservación precisa en la tradición oral. Examinamos ahora otras posibilidades.
El 1178 a.C. El eclipse se observó específicamente sobre las islas Jónicas y su trayectoria no parece haber pasado cerca de ninguno de los grandes centros de civilización en el momento en que se habrían realizado las observaciones, lo que hace que la existencia de un registro del eclipse sea bastante dudosa. Como ya hemos dicho, esto suena realmente inverosímil. Pero podría ser un error argumentar que el únicoUna vía para obtener tal conocimiento habrían sido las observaciones astronómicas históricas tomadas en Ítaca, de un grado de precisión comparable o superior a las observaciones caldeas, y misteriosamente conservadas durante siglos. En particular, no es necesario suponer que la información sobre el eclipse y la información sobre las posiciones planetarias provienen de las mismas fuentes, y como sólo el eclipse es específico de las islas griegas, evidentemente es el principal obstáculo.
Demos un paso atrás y examinemos la discusión clásica de la supuesta predicción del 28 de mayo de 585 a.C. eclipse de Tales. La mayoría de los historiadores consideran cerrado este capítulo, basándose en la fuerza y el fervor del argumento de Neugebauer (ref. 42, p 604): Ni los griegos ni los mesopotámicos tenían las herramientas matemáticas necesarias para calcular la trayectoria de un eclipse en ese momento, una tarea compleja que requería una alta precisión numérica y una sofisticada teoría lunar. Aunque se cree que los ciclos de eclipses Metónico y Saros se conocían en Mesopotamia en ese momento, Neugebauer afirmó enérgicamente que no podían usarse para predecir la visibilidad en un lugar determinado, porque “no existe un ciclo históricamente manejable de eclipses solares visibles en un lugar determinado” Cierra su argumento afirmando: “Por lo tanto, no hay justificación para considerar la historia del eclipse de Tales como una prueba de la influencia babilónica en la astronomía griega más antigua” Si bien su nota de advertencia es correcta y debe tenerse en cuenta, creemos que su argumento es sutilmente defectuosoporque existen dos potenciales “lagunas”. Primero, estamos discutiendo dos sitios en lugar de uno. En segundo lugar, intercalados exactamente en los semiciclos se encuentran eclipses lunares totales observables desde la mitad del planeta. Aplicado en particular a la supuesta predicción del eclipse de Tales: un ciclo de Saros antes del eclipse del 28 de mayo de 585 a. C., el 18 de mayo de 603 a. C., la línea de totalidad pasó 220 km al sureste de Ur, oscureciendo toda la costa norte del golfo Pérsico hasta la actual Al Jubayl; medio ciclo de Saros antes del 585 a. C., el 23 de mayo de 594 a. C., hubo un eclipse lunar total visible tanto desde Grecia como desde Mesopotamia. Por lo tanto, sostenemos que predecir la fecha precisa del eclipse de Tales era bastante posible en ese momento utilizando ciclos, aunque evidentemente prediciendo intercalados exactamente en los semiciclos se encuentran eclipses lunares totales observables desde la mitad del planeta. Aplicado en particular a la supuesta predicción del eclipse de Tales: un ciclo de Saros antes del eclipse del 28 de mayo de 585 a. C., el 18 de mayo de 603 a. C., la línea de totalidad pasó 220 km al sureste de Ur, oscureciendo toda la costa norte del golfo Pérsico hasta la actual Al Jubayl; medio ciclo de Saros antes del 585 a. C., el 23 de mayo de 594 a. C., hubo un eclipse lunar total visible tanto desde Grecia como desde Mesopotamia. 



Por lo tanto, sostenemos que predecir la fecha precisa del eclipse de Tales era bastante posible en ese momento utilizando ciclos, aunque evidentemente prediciendo intercalados exactamente en los semiciclos se encuentran eclipses lunares totales observables desde la mitad del planeta. Aplicado en particular a la supuesta predicción del eclipse de Tales: un ciclo de Saros antes del eclipse del 28 de mayo de 585 a. C., el 18 de mayo de 603 a. C., la línea de totalidad pasó 220 km al sureste de Ur, oscureciendo toda la costa norte del golfo Pérsico hasta la actual Al Jubayl; medio ciclo de Saros antes del 585 a. C., el 23 de mayo de 594 a. C., hubo un eclipse lunar total visible tanto desde Grecia como desde Mesopotamia. Por lo tanto, sostenemos que predecir la fecha precisa del eclipse de Tales era bastante posible en ese momento utilizando ciclos, aunque evidentemente prediciendo un ciclo de Saros antes del eclipse del 28 de mayo de 585 a. C., el 18 de mayo de 603 a. C., la línea de totalidad pasó a 220 km al sureste de Ur, oscureciendo toda la costa norte del golfo Pérsico hasta la actual Al Jubayl; medio ciclo de Saros antes de 585 a. C., el 23 de mayo de 594 a. C., hubo un eclipse lunar total visible tanto desde Grecia como desde Mesopotamia. Por lo tanto, sostenemos que predecir la fecha precisa del eclipse de Tales era bastante posible en ese momento utilizando ciclos, aunque evidentemente prediciendo un ciclo de Saros antes del eclipse del 28 de mayo de 585 a. C., el 18 de mayo de 603 a. C., la línea de totalidad pasó a 220 km al sureste de Ur, oscureciendo toda la costa norte del golfo Pérsico hasta la actual Al Jubayl; medio ciclo de Saros antes de 585 a. C., el 23 de mayo de 594 a. C., hubo un eclipse lunar total visible tanto desde Grecia como desde Mesopotamia. Por lo tanto, sostenemos que predecir la fecha precisa del eclipse de Tales era bastante posible en ese momento utilizando ciclos, aunque evidentemente prediciendo El eclipse fue bastante posible en ese momento usando ciclos, aunque evidentemente prediciendo El eclipse fue bastante posible en ese momento usando ciclos, aunque evidentemente prediciendo
La visibilidad habría sido bastante sorprendente, y la historia tradicional no afirma que esto último haya sucedido.
La relación de este desvío con nuestro caso homérico es la siguiente. Un exeligmos (tres Saros) después del eclipse del 16 de abril de 1178 a. C., el 18 de mayo de 1124 a. C., la trayectoria de la totalidad pasó casi exactamente sobre Babilonia; de hecho, se estima que el punto de mayor eclipse fue 32,9°N,45,3°E, 90 km al ENE de Babilonia. El punto de mayor eclipse del año 1178 a.C. Se estima que el eclipse ocurrirá a 32,7 N 12,7 E, 33° directamente al oeste de Babilonia, a 50 km al OSO de Trípoli. Cualquier conocimiento adicional de que la trayectoria del eclipse babilónico estaba inclinada de NE a SO podría haber permitido estimar que el año 1178 a. C. El eclipse pasó sobre Grecia (ver Fig. S2). Nuevamente enfatizamos que no sostenemos que así fue como el Poeta llegó a esta información; sólo argumentamos que en ese momento podrían haber estado disponibles medios alternativos para obtener esta información.


Conclusiones

Nos apresuramos a señalar que nuestro caso aún está lejos de estar probado. Nuestro único éxito modesto es demostrar que si nuestra identificación de ciertos pasajes poéticos de la Odisea con ciertos fenómenos astronómicos es correcta, entonces estas referencias “cohere”, en el sentido de que los fenómenos astronómicos señalan la fecha del 16 de abril de 1178 a. C. independientemente de la referencia disputada al eclipse. Las probabilidades de que referencias puramente ficticias a estos fenómenos (tan difíciles de satisfacer simultáneamente) coincidan por accidente con el único eclipse del siglo son mínimas. Sin embargo, si la identificación de los pasajes poéticos con los fenómenos fuera incorrecta, entonces todo nuestro cálculo sería un nonsequitur.
Creemos que nuestra identificación de pasajes con fenómenos es plausible, y la coherencia de los fenómenos sugiere (post hoc) que estas referencias astronómicas (incluida la referencia del eclipse en disputa) pueden ser obra de la misma mano, y de hecho pueden referirse al eclipse histórico del 16 de abril de 1178 a. C. mostrado en la Fig. 1. Estas referencias son estructurales y definen la línea de tiempo de la epopeya, formando una capa similar a encontrar una cuadrícula en perspectiva dibujada a lápiz detrás de una pintura. Todo el poema podría entonces estructurarse para seguir lo que dictan las estrellas, porque las referencias exigen cuánto tiempo tiene Odiseo para construir su balsa, cuándo debe hundirse o cuánto tiempo debe permanecer escondido en Ítaca antes de revelarse. Conjeturamos que las referencias son obra del Poeta que cristalizó las muchas, aún fluidas, narrativas tradicionales en la estructura que conocemos hoy, dotándola de una línea de tiempo; a falta de un nombre mejor, y puramente conjeturalmente, llamamos a este poeta “Homero.”
Destacamos nuevamente que incluso si nuestro análisis fuera correcto, todavía no podríamos decir si ocurrió algo más que un eclipse ese 16 de abril, porque es igualmente compatible con un Odiseo histórico, o con un Odiseo alegórico cuyos vagabundeos fueron estructurados, deliberadamente, según una línea de tiempo astronómica. En cualquier caso, nuestro conjetural Homero habría tenido que ser consciente de que hubo un eclipse en una fecha determinada y de lo que hicieron los planetas en fechas cercanas. Esto es bastante problemático, porque las fechas fueron siglos anteriores a su tiempo; cómo se adquirió este conocimiento —no nos atrevemos a conjeturar, porque todas las posibilidades suenan igualmente extravagantes. Se necesita mucha investigación antes de que podamos ir más allá de tales especulaciones; sólo podemos esperar modestamente convencer a otros académicos de que el caso contra el eclipse de Schoch puede haberse cerrado demasiado apresuradamentey simplemente inspirarlos a reflexionar si la notable coincidencia descrita en este artículo puede, de hecho, no ser coincidencia en absoluto

Información de apoyo



Referencias

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Eclipses en la mitología y la cultura

Dionisio Areopagita y el eclipse de sol. Antoine Caron (1571).

Los eclipses solares y lunares han sido descritos por casi todas las culturas. En aquellas sin conocimientos astronómicos, los eclipses a menudo se atribuían a causas sobrenaturales o se consideraban malos presagios.

Prácticas religiosas y culturales

Aunque hoy los eclipses solares y lunares se explican astronómicamente como la sombra de un cuerpo celeste sobre otro, su apariencia desde la Tierra no sugiere de manera evidente una causa común para ambos fenómenos.[1] Mark Littmann, Fred Espenak y Ken Willcox clasificaron las mitologías de los eclipses solares en cuatro géneros distintos:[2]

  • Un ser celestial (generalmente un monstruo) intenta destruir el Sol.
  • El Sol lucha con su amante, la Luna.
  • El Sol y la Luna hacen el amor y se ocultan en la oscuridad.
  • El dios Sol se enoja, entristece, enferma o se vuelve negligente.

Estas clasificaciones ilustran cómo las culturas antiguas percibían los eclipses no solo como eventos astronómicos, sino como sucesos poderosos y misteriosos cargados de significado y trascendencia. La forma en que se interpretaban los eclipses variaba según el contexto cultural, con algunas civilizaciones viéndolos como advertencias divinas o presagios, mientras que otras los consideraban batallas cósmicas o manifestaciones de la voluntad divina. Así, los eclipses tenían una profunda importancia cultural y psicológica, moldeando la mitología y comprensión del mundo natural de muchas sociedades.

Religiones abrahámicas

Judaísmo

En el Talmud, los eclipses solares se describen como malos presagios[3] y varios eventos en la Biblia hebrea se dice que ocurrieron durante eclipses.[4] El judaísmo en general ha aceptado la explicación astronómica moderna de los eclipses y hoy en día muchos rabinos consideran los eclipses como recordatorios de la divinidad y un momento para la oración y la introspección.[5]

Cristianismo

Jesuitas franceses observando un eclipse con el rey Narai y su corte en abril de 1688, poco antes de la revolución siamesa.

La periodicidad de los eclipses lunares fue deducida por los astrónomos neobabilónicos en el siglo VI a. C.[6] y la periodicidad de los eclipses solares fue deducida en el siglo I a. C. por astrónomos griegos, quienes desarrollaron el mecanismo de Anticitera[7] y habían entendido que el Sol, la Luna y la Tierra eran cuerpos celestes esféricos[8] desde Aristóteles.[9] La comprensión astronómica de los eclipses estaba, por lo tanto, bien establecida en el Antiguo Oriente Próximo en el que se desarrolló el cristianismo. El Nuevo Testamento describe el cielo cómo el cielo se oscureció por horas durante la crucifixión de Jesús.[10] Dada la larga duración del evento y el hecho de que ocurriera en un día de Luna llena, los creyentes contemporáneos tenían claro que no podía ser un eclipse, los primeros cristianos interpretaron esto como un presagio y signo de la divinidad de Jesús.[11] En la Europa cristiana del siglo XII, los eclipses se relacionaban con el gobierno terrenal, donde las muertes de Carlomagno y Enrique I estuvieron precedidas por eclipses solares y lunares.[12] Los santos a menudo también se relacionaban con eclipses: un eclipse solar en su muerte era signo de su santidad.[13] La escatología cristiana menciona fenómenos similares a los eclipses, en Apocalipsis 6:12 se describe cómo «el Sol se volvió negro como tela de saco, la Luna llena se volvió como sangre».[14] Una minoría de cristianos modernos cree que los eclipses presagian la segunda venida.[15].

Islam

Ilustración de las obras astronómicas de Al-Biruni, explicando las fases de la Luna en relación con la posición del Sol.

La astronomía en el mundo islámico medieval estaba bien desarrollada, y las contribuciones incluyeron la traducción de Al-Ḥajjāj ibn Yūsuf ibn Maṭar del Almagesto de Ptolomeo, en la que corrigió el método de este para predecir eclipses.[16] Teológicamente, el Corán rechaza explícitamente las nociones de la divinidad del Sol y la Luna:

No os postréis ante el Sol ni ante la Luna, sino postraos ante Alá, quien los creó a todos.

En un hadiz, Mahoma se opone a que sus seguidores consideren los eclipses como un presagio y afirma que los eclipses no tienen relación con la vida y la muerte terrenales:

Estábamos con el Mensajero de Alá (ﷺ) cuando el Sol se eclipsó. El Mensajero de Alá (ﷺ) se levantó arrastrando su manto hasta que entró en la mezquita. Nos dirigió en una oración de dos rak‘at hasta que el Sol (eclipse) se despejó. Luego el Profeta (p.b.u.h) dijo: «El Sol y la Luna no se eclipsan por la muerte de alguien. Así que, siempre que veáis estos eclipses, orad e invocad (a Alá) hasta que el eclipse termine».
Sahi al-Bujari 1040

Debido a que Mahoma instruyó a sus seguidores a orar durante los eclipses como recordatorios del poder de Dios, muchos musulmanes hoy consideran que es sunnah realizar una oración especial durante los eclipses solares, conocida como salat al-kusuf.[17] Con las técnicas modernas de predicción de eclipses, las congregaciones musulmanas hoy anuncian las oraciones de eclipses solares con antelación[18][19] ya que el islam otorga un gran peso teológico a la oración comunitaria.[20]


Mitología grecorromana

Plutarco asoció el nacimiento de Rómulo, la fundación de Roma y su muerte con tres eclipses solares.[21][22] Los estudiosos han intentado corroborar estas afirmaciones mitológicas mediante cálculos astronómicos modernos y no han podido encontrar eclipses en las fechas tradicionalmente dadas para estos eventos.[23]

Mitología hindú

Raju devora el Sol, conocido como Rahukalam.

Según la mitología hindú los eclipses solares y lunares, conocidos en sánscrito como grahana (lit.'Eclipse: ग्रहणं, romanizado: Grahaṇam), ocurren cuando los dioses celestiales Raju y Ketu se tragan el Sol y la Luna, respectivamente.[24][25]

Los hindúes generalmente creen que un grahana es un mal presagio y se considera el mejor momento para recitar mantras que protejan contra el mal.[26] Se practica el ayuno hasta seis horas antes de un eclipse. Los alimentos a menudo se preparan solo después de que el eclipse ha pasado, y las convenciones sobre consumir comidas en horarios determinados en el contexto del evento están prescritas en el texto religioso hindú Kurmá-purana.[27] Durante un eclipse, los hindúes se consideran impuros. Se bañan y ofrecen oraciones a los antepasados. Los sitios de peregrinación situados junto a un río se llenan de devotos durante el inicio de un grahana en algunas regiones.[28] Las mujeres embarazadas se consideran especialmente en riesgo por los efectos de un eclipse y se espera que cumplan más estrictamente con los rituales para prevenir deformidades en sus hijos.[29] Se considera un mal augurio nacer durante un eclipse, y los brahmanes a menudo son llamados para bendecir mediante rituales a dichos bebés.

Tradiciones nativas americanas

Dibujo de la predicción de Colón sobre el eclipse lunar de marzo de 1504 a los nativos de Jamaica.

Los pueblos indígenas de América tienen prácticas y creencias culturales muy diversas sobre los eclipses.

Maya

Desde el siglo XVI, los estudiosos occidentales han estado interesados en los glifos de eclipse registrados por la civilización maya en el Códice de Dresde, considerados por los historiadores como predicciones de eclipses solares y lunares.[30] Como no hay evidencia de que los mayas entendieran el heliocentrismo o las órbitas celestes, es probable que tales predicciones de eclipses se hicieran enteramente a partir de la periodicidad observada.[31] Sin embargo, algunos estudiosos argumentan que los glifos en los códices mayas se refieren a cielos oscurecidos por fuertes lluvias y no a eclipses.[32]

Azteca

En la mitología azteca, los eclipses solares ocurrían cuando el dios jaguar Tepeyóllotl consumía el Sol y amenazaba con tragarlo completamente, según el análisis de Eduard Seler del Códice Vaticano B.[33] Un pasaje del siglo XVI del Códice Florentino ofrece un relato de un eclipse solar:

Entonces hubo tumulto y desorden. Todos estaban inquietos, nerviosos, asustados. Había llanto. La gente común alzaba un grito, elevando sus voces, haciendo un gran estruendo, llamando, gritando. Había alboroto por todas partes. Las personas de tez clara eran sacrificadas [como ofrendas]; los cautivos eran asesinados. Todos ofrecían su sangre; pasaban pajas por los lóbulos de sus orejas, que habían sido perforadas. Y en todos los templos se entonaban cánticos apropiados a la ocasión; había un alboroto; había gritos de guerra. Se decía así: «¡Si el eclipse del Sol es completo, habrá oscuridad por siempre! ¡Los demonios de la oscuridad descenderán; devorarán a los hombres!».

No hay registro de eclipses lunares en la mitología o los registros aztecas, como señaló un observador que escribió en el Códice Telleriano-Remensis sobre un eclipse lunar en 1510.[34] Los registros aztecas de eclipses solares, cuando están presentes, están directamente ligados a eventos históricos; es probable que eligieran registrar dichos eventos solo cuando coincidían con eventos sociales o políticos.[35]

Los navajos consideran el tiempo durante un eclipse como un momento sagrado de renovación y se abstienen de todas las actividades, incluyendo comer y beber.[36] Durante un eclipse, se cree que el Sol o la Luna están muriendo y renaciendo. Los miembros de la nación deben permanecer en silencio en oración y se considera prohibido mirar a cualquier lugar excepto al suelo. Antes de los métodos modernos de predicción de eclipses, los navajos creían que podían predecir los eclipses venideros a través de sus canciones tradicionales.[37] Durante el eclipse solar del 14 de octubre de 2023, las oficinas de la Nación Navajo, incluyendo sus parques, cerraron por reverencia al eclipse.[38]

Hopi

Los hopi, cuya reserva es un enclave de la Nación Navajo, consideran los eclipses como un momento de ceremonia.[39] [40]


Nuevos movimientos religiosos

Una carta original del mazo de tarot de Jean Dodal de Lyon, un mazo clásico de Tarot de Marsella, 1701-1715.

Algunos practicantes de la Nueva era y la wicca ven los eclipses solares y lunares como eventos espirituales importantes.[41] Como prácticas religiosas descentralizadas, no hay rituales prescritos establecidos y los seguidores son libres de explorar sus propios ejercicios, que pueden incluir la carga de cristales,[42] infundir agua con energía[43] y la lectura de cartas del tarot.[44] Para algunos practicantes de la wicca, la naturaleza espiritual del eclipse solar del 21 de agosto de 2017 fue una oportunidad para el activismo político, lanzando hechizos contra la administración de Donald Trump.[45]

Mitología nórdica

Las réplicas de los Cuernos de oro de Gallehus exhibidas en el Museo Nacional de Dinamarca.

Según la mitología nórdica, un lobo llamado Fenrir vive en constante persecución del Sol. Cuando Fenrir devore al Sol, comenzarán los acontecimientos del fin de los tiempos del Ragnarök.[46] Los historiadores consideran probable que los artefactos de los Cuernos de oro de Gallehus, que contienen iconografía escatológica, fueron hechos en respuesta a un eclipse lunar del 4 de noviembre del 412 y un eclipse solar del 16 de abril del 413.[47]

Otras tribus nórdicas creen que hay dos lobos llamados Sköll y Hati que persiguen al Sol y la Luna, conocidos por los nombres de Sol y Mani, y que un eclipse ocurre cuando uno de los lobos logra comer al Sol o a la Luna.[48]

Mitología de África Occidental

El pueblo fon creen que la diosa creadora Mawu-Lisa se dividió en un dios Sol (Lisa) y un diosa Luna (Mawu). Los eclipses se ven como los dos dioses participando en un acto sexual.[49] Los jukun explicaban los eclipses como el Sol atrapando a la Luna y tocaban tambores para hacer que el Sol la liberara.[49]



Prácticas seculares modernas

Caza de eclipses

Un grupo apasionado de cazadores de eclipses viaja por el mundo para observar eclipses solares.[50] Estas personas, conocidas como umbráfilos, (amantes de las sombras) buscan experimentar la magia de estos eventos celestes.[51] Los umbráfilos utilizan herramientas como gafas de observación solar, también llamadas gafas de eclipse, y telescopios para contemplar el Sol de manera segura.[52]

Difusión educativa

Los eclipses solares y lunares son oportunidades clave para que las instituciones educativas promuevan el interés por la astronomía. Los eclipses lunares, visibles desde aproximadamente la mitad del planeta, son eventos manejables para organizaciones individuales y fáciles de planificar. En áreas con alta contaminación lumínica, donde la observación de estrellas es difícil, las actividades educativas se centran en los eclipses lunares.[53] Al estudiar las fases lunares y los eclipses, los estudiantes pueden aprender sobre los tamaños relativos y las distancias entre el Sol, la Tierra y la Luna.[54]

Los eclipses solares, visibles a mediodía en bandas estrechas de la Tierra, permiten a las organizaciones educativas planificar eventos diurnos que atraen a grandes multitudes. Los educadores astronómicos se sienten responsables de garantizar que los espectadores usen gafas de observación solar, distribuyéndolas durante los eventos y promoviendo su uso seguro.[55] [56] Cuando un eclipse solar total y uno anular ocurren en rápida sucesión, los eventos educativos pueden explicar cómo las órbitas elípticas de la Tierra y la Luna afectan la magnitud del eclipse.[57] Dado que los eclipses solares atraviesan regiones diversas, incluidas áreas rurales o desfavorecidas, estas zonas se benefician de una mayor atención a la educación científica y astronómica.[58][59]

Los eclipses también fomentan la ciencia ciudadana. Por su brevedad y alcance geográfico, es difícil coordinar experimentos tradicionales en toda el área de visibilidad. Experimentos colaborativos han incluido estudios sobre la propagación de ondas de radio,[60] reacciones de plantas y animales,[61] y mediciones de la temperatura del aire.[62]

Eventos cívicos

Los eclipses solares se ven mejor en una franja estrecha que atraviesa el planeta, lo que supone una carga logística significativa para las organizaciones y las ciudades situadas en la trayectoria del eclipse total. La Universidad del Sur de Illinois Carbondale se encontró en el centro del eclipse solar del 21 de agosto de 2017, requiriendo tres años de planificación para recibir a unos 30 000 visitantes adicionales en un día originalmente programado para la mudanza de nuevos estudiantes.[63] La congestión de tráfico antes y después de un eclipse solar puede ser intensa, con cientos de miles de personas abarrotando autopistas y desbordándose hacia carreteras secundarias.[64]

Los eclipses también son oportunidades para grandes eventos cívicos fuera del ámbito educativo. Para el eclipse solar del 8 de abril de 2024, una región rural de Texas planeó un festival de música y artes de varios días.[65] Durante el eclipse solar del 21 de agosto de 2017, el presidente de los Estados Unidos Donald Trump apareció frente a la Casa Blanca, visible para los espectadores desde el jardín sur.[66]



Referencias

  1. Khalisi, 2020, p. 12. «Tomando la perspectiva de una persona no informada, el fenómeno de un eclipse lunar y solar se presenta de manera muy diferente en naturaleza: diferente en frecuencia, diferente en horario, diferente en duración, diferente en condiciones visuales. No es para nada evidente comprender que un eclipse no es más que una interacción de sombras causada por los cuerpos de la Tierra o la Luna»
  2. Littmann y Espenak, 2023, p. 39.
  3. Talmud, b. Sukkah 29a:8 (en inglés)
  4. Rogovoy, 2017. «Para aquellos interesados en un estudio más profundo, los eventos en los libros de Josué, Amós y Jonás a menudo se explican como acompañados por eclipses solares, y los eruditos rabínicos incluso han recurrido a la ciencia para datar estos eclipses con cierta especificidad en los momentos en que se cree que ocurrieron estos eventos».
  5. Bharath, Crary y Fam, 2024. «El judaísmo tiene conexiones de larga data con la astronomía»
  6. Nothaft, 2024, p. 57. «El uso babilónico de este período de eclipse, conocido como saros para los historiadores y astrónomos modernos, puede remontarse a las primeras observaciones de eclipses registradas sistemáticamente, que comienzan a mediados del siglo VIII a. C. Ciertamente estaba en uso en el siglo VI a. C., como se ve en una lista cuneiforme de eclipses lunares».
  7. Nothaft, 2024, p. 58. «A cada uno de estos meses se le asignaba una celda separada, que en el caso de un mes de eclipse llevaba una inscripción compuesta por pequeños glifos y una letra índice. Los glifos estaban allí para diferenciar entre un eclipse lunar y uno solar».
  8. Nothaft, 2024, p. 59. «Un aspecto del mecanismo que parece distintivamente no babilónico es la idea de incorporar el paralaje en las predicciones de eclipses, lo que se basa en una comprensión de los eclipses como la interacción de tres cuerpos esféricos (Sol, Tierra, Luna)».
  9. Aristotle, 1939, p. 253. «si los eclipses se deben a la interposición de la Tierra, la forma debe ser causada por su circunferencia y la Tierra debe ser esférica».
  10. Mateo 27:45, Marcos 15:33, Lucas 23:44
  11. Tertullian, 1885, p. 35. «Aquellos que no sabían que esto había sido predicho sobre Cristo, sin duda pensaron que era un eclipse».
  12. Gasper, 2024, p. 113.
  13. Gasper, 2024, p. 121. «Los santos se presentan como mártires, un eclipse solar marcando el momento de su muerte o su prefiguración, completando la imitación de Cristo y basándose en la misma comprensión de la oscuridad en la crucifixión en el evangelio de Lucas».
  14. Apocalipsis 6:12
  15. Eykel, 2024. «El próximo eclipse solar del 8 de abril de 2024, que será visible en partes de América del Norte, ha traído consigo una serie de predicciones de que Jesús podría estar regresando más pronto que tarde».
  16. Saliba, 2007, p. 80. «Recordando que al-Ḥajjāj aparentemente era consciente del entorno de competencia del que acabamos de hablar, no podía permitirse tener lo que parecía un error en la traducción, y se tomó la libertad de corregir el texto griego».
  17. Burge, 2022, p. 218. «El hadiz anterior que afirma que los eclipses son uno de los signos de Dios (ayat Allah) hace que el salat al-kusuf sea una especie de recordatorio comunal del poder y la soberanía divina. La oración no es suplicatoria, en el sentido de una oración realizada para lograr un fin específico; más bien, se convierte en un vehículo para que la comunidad recuerde su lugar en el universo, la soberanía de Dios y la autoridad de Dios sobre todas las cosas creadas».
  18. Ashford, 2024. «Más de mil personas se reunieron en el Centro Islámico de East Plano el lunes para observar el eclipse solar total y rezar Salatul Kusoof, una oración especial observada por algunos musulmanes durante los eclipses».
  19. Warikoo, 2024. «El imán Imran Salha del Centro Islámico de Detroit dijo que las oraciones para el eclipse se realizarán a las 2 p.m. del lunes».
  20. Burge, 2022, p. 218. «El papel de reunirse sirve como un recordatorio teológico de que todos los musulmanes son parte de la umma y deben responder como uno en ciertas situaciones».
  21. Close, 2019, p. 96. «La literatura clásica ha asociado el nacimiento de Rómulo, la fundación de Roma y su muerte con eclipses».
  22. Yarrow, 2018, p. 155. «Sabemos por el de Re Publica (51 a. C.) que Ennio discutió la apoteosis de Rómulo, datándola por un eclipse».
  23. Close, 2019, p. 100. «Si aceptas las fechas de la vida de Rómulo y la fundación de Roma registradas en las historias clásicas, el registro de eclipses muestra que la asociación con eclipses es mera mitología».
  24. Sastri, 1903, p. 31. «Para la generalidad de los hindúes, el eclipse es la deglución temporal del Sol y la Luna por parte de un demonio llamado Rahu».
  25. Chandrasekharam, 2007, p. 30. «En la mitología hindú, Rahu y Ketu son considerados cuerpos celestiales que se tragan la Luna y el Sol, causando respectivamente eclipses lunares y solares»


  1. Sastri, 1903, p. 33. «El tiempo del eclipse se considera el más propicio para dominar los conjuros destinados a exorcizar los efectos malignos de las mordeduras de serpiente, las picaduras de escorpión o de los demonios, y se puede ver a muchos especialistas en estas áreas de pie en el agua y murmurando estos conjuros».
  2. Kurma Purana, II.19.15: «No se debe tomar comida inmediatamente antes del eclipse solar. Si hay un eclipse lunar, no se debe tomar comida esa noche. Durante el transcurso del eclipse tampoco se debe tomar comida. Después de la liberación (es decir, el fin del eclipse), se debe tomar un baño primero y luego tomar comida».
  3. Lall, 2004, p. 104. «Se sostiene que todos están impuros durante un eclipse y deben bañarse y lavar esa impureza».
  4. Simoons, 1998, p. 171. «Las mujeres embarazadas están en especial peligro durante los eclipses, porque los eclipses pueden provocar deformidades en los niños que llevan».
  5. Knowlton, 2003, p. 293. «Los occidentales han estado interesados en las interpretaciones mesoamericanas de los eclipses desde el siglo XVI d. C.»
  6. Aveni, 1984, p. 26. «Curiosamente, los mayas trazaron todo el programa de eclipses para el futuro sin conocimiento ni interés en el concepto de los nodos de la órbita lunar o el período de regresión nodal de 19 años que ha recibido tanta atención en la astronomía megalítica del Viejo Mundo».
  7. Love, 2017.
  8. Seler, 1902–1903, p. 144. «Para los mexicanos, el jaguar era el animal que devoraba el Sol, en el momento en que el Sol era devorado, es decir, cuando ocurría un eclipse solar. Por lo tanto, para los mexicanos denotaba oscuridad, y su imagen, el dios Tepeyollotli, es un dios de cuevas, del interior oscuro de las montañas».
  9. le Tellier, 1899, p. 42. «nunca hazian cuenta de los eclipes de la Luna sino de los del Sol por q dezian q el Sol se comia a la Luna quando acaecia aver eclise de Luna»
  10. Aveni y Calnek, 1999, p. 96. «Los cronologistas aztecas registraban selectivamente eclipses notables que servían como signos de puntuación que enmarcaban eventos históricos reales espaciados a intervalos determinados por el marco cíclico xiuhmolpilli».
  11. Johannesen, 2024.
  12. Zotigh, 2024.
  13. Joe, 2023.
  14. Johannesen, 2024. «Los hopi en Arizona creen que un eclipse es un momento para orar y para realizar ceremonias, como presentar nombres sagrados tradicionales».
  15. Zotigh, 2024. «Durante el último eclipse, nuestros sobrinos y sobrinas recibieron sus nombres sagrados hopi».
  16. Yellin, 2024. «Para los seguidores de movimientos espirituales no tradicionales como la wicca, que ha crecido en popularidad a medida que más estadounidenses abandonan la religión organizada, es una oportunidad para conectarse con las energías que fluyen a través del mundo natural y espiritual»
  17. Jackson, 2024. «No es necesario usar piedras protectoras durante el eclipse solar, pero es un buen momento para cargar tus cristales».
  18. Silva, 2017. «Mi madre dice que hay una posibilidad de que un eclipse otorgue poderes, sabiduría y energía positiva. El propósito del agua de eclipse es embotellar toda esa energía y poder usarla durante meses después de que el evento haya pasado».
  19. Stephens, 2024. «Para Gonzalez, el tarot es una forma de navegar la experiencia individual de este evento cósmico».
  20. Burton, 2017. «Activistas como los miembros de #MagicResistance, que usan rituales cuidadosamente estructurados y cargados de simbolismo para atar a Donald Trump (a menudo representado por objetos caprichosos como un Cheeto o una zanahoria), ven en el eclipse solar una oportunidad para dirigir su energía espiritual hacia una administración que consideran la encarnación del mal».
  21. Lindow, 2002.
  22. Hartner, 1969.
  23. Morrison y Goldsworthy, 2017.
  24.  Lynch y Roberts, 2010, p. 39.
  25. Russo, 2012.
  26. Kelly, 2017.
  27. Wright, 2017.
  28. Razali et al., 2020, p. 45. «El segundo programa de divulgación realizado por los embajadores STEM fue una actividad de observación pública en el Planetario Nacional de Kuala Lumpur. Debido a la extrema contaminación lumínica en este lugar, la observación se limitó a objetos brillantes, como planetas y eclipses lunares».
  29. Marcos y Sanmartín, 2015. «Observando las fases lunares y los eclipses desde la Tierra, los estudiantes pueden determinar, siguiendo a Aristarchus of Samos del siglo III a. C., cuatro proporciones de longitud que involucran las distancias del Sol y la Luna a la Tierra, así como los radios de los tres cuerpos: Luna, Sol y Tierra».
  30. Dcruz, 2024, sección 2. «Consideré valioso organizar eventos de observación pública gratuita para ambos eclipses, permitiendo que la mayor cantidad de personas los disfrutara de manera segura».
  31. Keesee, Williamson y Robertson-Honecker, 2019, p. 78. «A través de estas iniciativas, colaboramos con docentes de primaria y secundaria y educadores informales para distribuir más de 30000 gafas de eclipse y llegar a más de 50000 personas en Virginia Occidental, con un enfoque principal en jóvenes de edad escolar media».
  32. Dcruz, 2024, sección 2. «Además del disfrute de observar un eclipse solar, se pueden discutir conceptos astronómicos como el tamaño angular frente al tamaño físico de un objeto, y cómo el tamaño angular disminuye con la distancia al observador».
  33. Raharja y Pramudya, 2016, p. 4. «Los estudiantes y maestros mostraron entusiasmo. Algunos en el condado de Sorong tenían poco conocimiento sobre los eclipses solares. La divulgación no solo incrementó el conocimiento, sino que permitió a los estudiantes de física practicar la enseñanza».
  34. Keesee, Williamson y Robertson-Honecker, 2019, p. 77. «En los últimos años, se ha hecho un esfuerzo significativo para mejorar la educación STEM y fomentar la prosperidad en el estado. Para los estudiantes rurales de los Apalaches, las experiencias STEM tienen mayor impacto cuando se integran en sus comunidades, ya que valoran profundamente las relaciones familiares y comunitarias».
  35. Fallacara et al., 2016.
  36. Young et al., 2019.
  37. Weaver et al., 2019.
  38. Baer, 2019, p. 23. «El 21 de agosto de 2017 estaba programado como el primer día de clases en la Universidad del Sur de Illinois en Carbondale. Esta fecha llevaba años en el calendario académico, pero se necesitaron ajustes para acomodar no solo a los miles de estudiantes, profesores y personal, sino también a unos 30000 visitantes adicionales que viajaron al campus para ver el gran eclipse estadounidense».
  39. Parvinashtiani, Hopps y Radow, 2019, p. 275. «El Departamento de Transporte de Kentucky esperaba tráfico solo en carreteras principales, pero se observó congestión en muchas carreteras secundarias, ya que las personas intentaban evitar el tráfico principal. Los conteos de tráfico mostraron un aumento inmediato, con un pico del 222% cuando las personas regresaban a casa tras el eclipse».
  40. Garofalo, 2024. «Llamado una creación celestial por los organizadores, el Festival del Eclipse de Texas en Reveille Peak Ranch en Burnet ofreció una experiencia única, no solo para observar el eclipse solar total en la trayectoria de la totalidad, sino también para disfrutar de eventos con música en vivo, oradores motivacionales y exhibiciones únicas».
  41. Colvin, 2017. «El presidente, acompañado por su esposa Melania, su hijo Barron y altos asesores, observó el espectáculo desde el pórtico con vista al jardín sur».


Fuentes

Fuentes primarias históricas

Libros y revistas académicas

 [physics.hit-ph].

Periódicos y revistas

Sitios web





El eclipse de Mahoma, 632 d. C.


Consulte el mapa de visibilidad: http://eclipse.gsfc.nasa.gov/5MCSEmap/0601-0700/632-01-27.gif


En la antigüedad, los nacimientos y las muertes de los líderes se relacionaban con presagios celestiales. Sin embargo, la teología islámica no creía que Dios enviara un eclipse como presagio del nacimiento de su profeta, Mahoma. No obstante, algunos eclipses sí se han asociado históricamente con él.


Mahoma nació en La Meca en el Año del Elefante, entre los años 569 y 570 d. C. Su año de nacimiento debe su nombre a una invasión de los abisinios, quienes utilizaron elefantes en el ataque. El Año del Elefante también fue memorable por su eclipse solar.


Posteriormente, cuando el hijo pequeño de Mahoma, Ibrahim, murió trágicamente el 22 de enero del año 632 d. C., se produjo un eclipse solar. Algunos habitantes de La Meca dijeron que era una señal de Dios, pero Mahoma dijo:

“El Sol y la Luna son signos de Dios y no se eclipsan por la muerte ni el nacimiento de ningún hombre.”


Otro eclipse solar relacionado con Mahoma ocurrió 39 años después de su muerte. En el año 661 d. C., Muawiya se convirtió en líder del imperio tras una revuelta contra Alí, hijo del principal enemigo de Mahoma en La Meca. Muawiya decidió trasladar el púlpito del profeta de Medina a su capital en Damasco, Siria.

Mientras sus hombres la retiraban, las estrellas comenzaron a ser visibles en el cielo oscuro. Esto se interpretó como una señal de la ira divina, y la reliquia permaneció en Medina como símbolo del fracaso de Mu'awiyah.

Eclipse solar del emperador Luis XVI, 840 d. C.




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Esta es la historia del eclipse que influyó en la división de Europa tal como la conocemos hoy. Luis de Baviera, hijo de Carlomagno, era el jefe de un gran imperio cuando, el 5 de mayo del año 840 d. C., presenció un eclipse solar.

Figura 1 – El Tratado de Verdún. Fuente: Northvegr Foundation, https://www.northvegr.org/


Su imaginación jugó en su contra. De hecho, interpretó el fenómeno como una señal que lo incriminaba. Se asustó muchísimo y nunca se recuperó, convencido de que sus días estaban contados. Y, efectivamente, murió un mes después.


“En el tercer año de la Indicción, el Sol se ocultó de este mundo y aparecieron estrellas en el cielo como si fuera medianoche, el tercer día antes de las Nonas de mayo (5 de mayo) durante las Letanías de Nuestro Señor.”


Tras esto, sus tres hijos comenzaron a disputarse la sucesión. Su disputa se resolvió tres años después con el Tratado de Verdún, que dividió Europa en tres grandes regiones: Francia, Alemania e Italia.

Eclipse del rey Enrique, 1133 d. C.



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Este eclipse solar total, visible en Inglaterra y Alemania, tuvo lugar el 2 de agosto de 1133 d.C. y dio lugar a numerosas descripciones en las crónicas de ambos países.


Para los ingleses, el eclipse tuvo lugar al día siguiente de la partida del rey Enrique I, interpretándose como un presagio de su muerte. De hecho, murió poco después en Normandía, confirmando así la superstición. En cuanto a los alemanes, asociaban el oscurecimiento del sol con el saqueo de la ciudad de Augsburgo y la masacre de sus habitantes a manos del duque Federico.


Figura 2 – Rey Enrique I. Crédito: Dominio público.

La Crónica Anglosajona menciona en el año 1135 d.C.:

«En aquel año, el rey Enrique zarpó en Sammas, y al segundo día, mientras dormía en el barco, el cielo se oscureció sobre todas las tierras; el sol se convirtió como en una luna de tres noches, y las estrellas brillaban a su alrededor al mediodía. Los hombres quedaron muy consternados y asustados, y decían que algo grande iba a suceder. Y así fue, pues ese mismo año el rey murió al día siguiente de la misa de San Andrés, el 2 de diciembre, en Normandía.»


En realidad, el eclipse tuvo lugar dos años antes de la muerte del rey, justo después de su partida definitiva a Francia.


El eclipse de una bruja, 1349 d. C.


Los eclipses también se han utilizado a lo largo de los siglos para engañar a la gente común que ignoraba la ciencia detrás del fenómeno. Este fue el caso de un eclipse lunar ocurrido el 30 de junio de 1349 d. C., visible en Londres. Una bruja "inteligente" intentó usarlo para amenazar a la gente y obligarla a darle lo que pedía. Según el archidiácono Churton,


El venerable arzobispo Bradwardine, que floreció durante el reinado de los normandos Eduardo y murió en 1349 d. C., cuenta la historia de una bruja que intentaba engañar a la gente sencilla de la época. Era una hermosa noche de verano, y la Luna se eclipsó repentinamente. «Compensen mis viejas ofensas», dijo, «o haré que el Sol también les quite su luz». Bradwardine, que había estudiado con astrónomos árabes, era más que capaz de engañar a este simple truco, sin necesidad de recurrir a la ley sajona. «Díganme», dijo, «a qué hora lo harán, y les creeremos; o si no me lo dicen, les diré cuándo se oscurecerán el Sol o la Luna, en qué parte de su órbita comenzará la oscuridad, hasta dónde se extenderá y cuánto durará».


A veces, planes malvados como ese simplemente no funcionan, y la presencia de Bradwardine debería haber hecho muy infeliz a esa señora.


La hora negra, 1433 d. C.



Consulte el mapa de visibilidad: http://eclipse.gsfc.nasa.gov/5MCSEmap/1401-1500/1433-06-17.gif


Uno de los eclipses más célebres de la Edad Media se conocía como la "Hora Negra". Tuvo lugar en Escocia y se dice que la oscuridad llegó alrededor de las 3 de la tarde del 17 de junio de 1433 d. C., y fue muy profunda.


Se dice que el eclipse fue inusualmente extenso, durando alrededor de una hora. La explicación científica se relaciona con un ángulo específico entre el Sol y la Luna ese día: en el momento del eclipse, el Sol se encontraba a solo dos grados del perigeo y la Luna a no más de trece grados del apogeo.


Otros datos interesantes sobre este eclipse son que los registros de la época relatan que no se veía nada durante el punto álgido de la totalidad —aunque suene exagerado— y, en el contexto de una época muy supersticiosa, la peste que entonces asolaba el planeta se ha atribuido al eclipse.


Caída del eclipse de Constantinopla, 1453 d. C.


En el año 324 d. C., el emperador romano Constantino trasladó la capital de su reino a la antigua Bizancio, a la que rebautizó como Constantinopla. Esta capital gobernó el Mediterráneo oriental y la región del Mar Negro durante más de mil años, proporcionando un gobierno sólido y la continuidad del Imperio romano tras su colapso en otras partes del mundo.



Figura 3 – El asedio de Constantinopla. Escena de la batalla por la defensa de Constantinopla, pintada en 1499 en París. Crédito: Dominio público.





En el siglo XV, el Imperio Otomano, en plena expansión, se propuso conquistar Constantinopla. Los turcos la sitiaron en 1402 y 1422, sin éxito, ya que la ciudad estaba rodeada por sus famosas murallas impenetrables. En 1453, las tropas del sultán Mohammed II regresaron a las murallas.


Además de 250.000 hombres, los turcos trajeron un nuevo cañón de ocho metros de largo, capaz de disparar balas de cañón de 600 kg.



A pesar de todo, los defensores de la ciudad, apenas 7.000 hombres, repelieron tres asaltos y repararon sus murallas dañadas cada noche. Confiaban en antiguas predicciones que afirmaban que Constantinopla jamás caería. El 22 de mayo, la luna llena se elevó en eclipse y su moral se desplomó. Seis días después, Mohammed II intentó un nuevo asalto y lo logró, derrotando a los defensores.


Una puerta trasera quedó abierta accidentalmente y algunos turcos entraron en la ciudad. Cuando los hombres del sultán cruzaron las murallas, la lucha se convirtió en un tumulto y la defensa de Constantinopla se derrumbó. El terrible saqueo de Constantinopla que siguió duró tres días y supuso un duro golpe para la civilización occidental. El eclipse fue interpretado como un mal presagio por los habitantes de Constantinopla e influyó en su derrota.






Pinturas antiguas sobre eclipses

Años: 3500 a. C. – 476 d. C.

Según algunos investigadores, los eclipses no solían representarse en las pinturas de la antigüedad porque se consideraban malos presagios, y el sol era un dios con monstruos/demonios contra los que luchar. Además, las civilizaciones antiguas temían la desaparición del sol porque la existencia de sus sociedades agrícolas dependía de la luz solar.

Por eso no hay tantas obras de arte de esa época…

Aquí les mostramos una selección de pinturas/representaciones de eclipses antiguos… Comencemos con nuestro primer ejemplo…

Representación de un eclipse solar en el año 1143 a. C. en una tumba de los faraones Ramsés V y VI, posiblemente la representación visual más antigua conservada de un eclipse en todo el mundo.

Una parte notable del mural del techo del corredor G de la cámara funeraria de la tumba KV 9 de los faraones Ramsés V y VI puede interpretarse como la representación de un eclipse solar en el año 1143 a. C., que alcanzó el 80 % de la totalidad en la región de Tebas y la totalidad completa más al sur, en la región de Siena (Asuán) del Antiguo Egipto. Este mural coincide perfectamente con el libro Amduat en las paredes del corredor G, cuya hora 12 reemplaza. En la XX dinastía, un eclipse solar se interpretaba como una unificación momentánea de Ra (el sol) y Osiris (la luna). Si la interpretación de Klaus Hentschel es correcta, este mural podría ser la representación visual más antigua conservada de un eclipse en todo el mundo. Fuente: https://www.arcjournals.org/pdfs/ijhcs/v7-i2/2.pdf

En la antigua China, se creía que había un gran dragón o perro en el cielo que se tragaba el sol y la luna durante los eclipses solares o lunares… En la siguiente fotografía, vemos una imagen que representa a dicho monstruo celestial…

Dinastía Song del Sur, 1127–1279, Dinastía Yuan, 1271–1368, Par de jarrones funerarios “Sol y Luna” , siglos XIII–XIV Porcelana con esmalte azul verdoso y diseños aplicados. 1 ab (sol) : alto 79,0 cm, diámetro 18,1 cm (31 1/8 x 7 1/8 pulg.). 2 ab (luna) : alto 78,8 cm, diámetro 18,2 cm (31 x 7 3/16 pulg.) Museo de Arte de la Universidad de Princeton. Donación de Nelson Chang, Clase de 1974, con motivo de la 25.ª Reunión de la Clase de 1974.

Fuente: https://artmuseum.princeton.edu/collections/objects/37378


Pinturas medievales sobre eclipses

Años: 476 d. C. – 1453 d. C.

En el siguiente cuadro, se pueden ver soldados y el sol al fondo, oculto por algunas nubes… Sería agradable ver esta pintura original en una galería de arte, o mientras escuchas canciones de nuestra sección Eclipses y Música, como Total Eclipse of the Heart o Don't let the sun go down on me …

Alejandro Magno consultando a sus astrólogos sobre un eclipse solar tras la batalla de Arbela: Biblioteca Británica, manuscrito Burney MS 169, f. 69r . Imagen de dominio público. Fuente: https://blogs.bl.uk/digitisedmanuscripts/2017/08/total-eclipse-of-the-sun.html

Por favor, consulta nuestra sección sobre eclipses y música… Hay muchas canciones inspiradoras relacionadas con los eclipses y la astronomía…

Veamos algunos ejemplos de asociaciones entre eclipses y eventos bíblicos…

Asociaciones de eclipses relacionadas con el cristianismo:En el Antiguo Testamento: El texto sobre las plagas de Egipto describe una oscuridad que duró tres días.
Crucifixión de Cristo: El Evangelio de San Mateo relata que, tras la crucifixión de Cristo, sobrevino una oscuridad que duró tres horas, acompañada de terremotos y la resurrección de los muertos. Estas connotaciones apocalípticas fueron corroboradas por otros relatos medievales.
Apocalipsis: La copia en inglés medio de " Las quince señales antes del fin del mundo", encontrada en el manuscrito Harley MS 913 de la Biblioteca Británica, dice que la primera señal del Apocalipsis que se aproxima es que "el Sol no dará luz y será arrojado a la Tierra; mientras que ahora lo veis [el Sol] como agradable y brillante, se volverá tan negro como el carbón".

Durante cientos de años, los artistas han incorporado el asombroso espectáculo de los eclipses en sus pinturas…

Este fresco del siglo XIV de Taddeo Gaddi, que se encuentra en la Basílica de Santa Croce en Florencia, representa a un ángel anunciando el nacimiento del niño Jesús a los pastores durante un eclipse…

Anunciación a los pastores. Crédito: Taddeo Gaddi. Dominio público. Fuente: https://www.livescience.com/59890-solar-eclipses-in-fine-art-images.html

Una carta atribuida a Gaddi, escrita entre 1338 y 1348, sugiere que sufrió graves daños oculares por mirar directamente al sol durante un eclipse…

Este fresco del Baptisterio de Padua —un edificio religioso cerca de la catedral de la Piazza del Duomo en Padua, Italia, y dedicado a San Juan Bautista— muestra la crucifixión de Jesús durante un eclipse, pintado por Giusto de Menabuoi alrededor de 1378. Multitudes de espectadores rodean la escena y la Virgen María se ha desmayado.

Crucifixión. Crédito: Giusto de Menabuoi. Dominio público. Fuente: https://www.livescience.com/59890-solar-eclipses-in-fine-art-images.html

Según la tradición en las escenas de crucifixión de esta época, el sol se encuentra a la izquierda de la figura de Cristo, mientras que la luna está a la derecha. Menabuoi representó la luna con "el resplandor rojizo de un eclipse lunar", mientras que el sol aparece "frío y pálido".

En la siguiente figura, se puede ver una imagen de lo que probablemente sea un eclipse solar total grabado en una piedra hace mucho tiempo…

El arte rupestre antiguo del Cañón del Chaco podría representar un eclipse solar total ocurrido en 1097. Para más información, visite: https://science.nasa.gov/wp-content/uploads/2024/01/predict-the-corona-activities.pdf
Pinturas modernas sobre eclipses

Años: 1453 d. C. – 1789 d. C.

Los eclipses solares totales son fenómenos cíclicos. Contrariamente a la creencia popular, no son tan raros y ocurren aproximadamente cada 18 meses en algún lugar del mundo.

En el arte renacentista, el eclipse se utilizaba en las escenas de la crucifixión para simbolizar la gran oscuridad y angustia descritas en el Evangelio de Lucas. El eclipse se observa aquí en el panel derecho del tríptico…

Crédito: Peter Paul Rubens, La elevación de la cruz , óleo sobre lienzo, 462x640cm, 1610 (wikiart.com). Dominio público. Fuente: https://artmejo.com/eclipses-throughout-art-history/

La imagen del enlace a continuación muestra a Rahula, un semidiós indio relacionado con los eclipses… Aquí hay una explicación que se encuentra en el sitio web de la Universidad de Princeton…

Rahula, la deidad protectora tibetana, se basa en la deidad india Rahula, un dios antiguo, un semidiós del cosmos, relacionado con los eclipses de sol, luna y otros planetas. En la antigua tradición del budismo tibetano, Rahula se popularizó como protector de las enseñanzas del «tesoro revelado». En las representaciones budistas, se le representa con la parte inferior del cuerpo de un espíritu de serpiente enroscada y la parte superior con cuatro brazos y nueve cabezas, adornadas con mil ojos. En el centro del estómago hay un rostro grande y furioso. Este rostro es, de hecho, el rostro y la cabeza de Rahula. Las nueve cabezas apiladas que se muestran arriba son los nueve planetas que Rahula ha eclipsado —o, más literalmente, engullido— y que ahora aparecen simbólicamente sobre su propio rostro y su boca insaciable. En la cima de la pila de cabezas se encuentra la cabeza de un cuervo negro.
Véase: https://www.himalayanart.org/search/set.cfm?setID=493

Figura aquí – https://artmuseum.princeton.edu/transient-effects/eclipses-art/rahula

En la siguiente pintura podemos ver a San Benito teniendo una visión durante un eclipse solar total, probablemente inspirado en el eclipse que tuvo lugar el 22 de mayo de 1724, según informa el Museo de Arte de Princeton

Visión de San Benito por Cosmas Damian , 1735. Crédito: Jay Pasachoff/NASA. Fotografía de Achim Bunz. Fuente: Abadía Benedictina de Weltenburg.

La pintura al óleo de arriba también muestra la corona solar —el aura de plasma que rodea al sol— y el llamado “efecto anillo de diamante”, que se produce cuando la luz alrededor del borde del sol se fragmenta por el paisaje rocoso de la luna, según la NASA

Las representaciones de eclipses se volvieron más realistas durante el Renacimiento, conocido por su convergencia de arte y ciencia. Alrededor de 1518, Rafael y su taller crearon este fresco: Isaac y Rebeca espiados por Abimelec. Ubicado en el Palacio Vaticano, muestra un eclipse solar…

Isaac y Rebeca espiados por Abimelec, 1518-1519. Obra de Rafael. Dominio público. Fuente: https://www.smithsonianmag.com/arts-culture/long-history-of-art-inspired-by-solar-eclipses-180984072/

En este fresco, Rafael y los miembros de su taller representaron el halo alrededor del sol como una aureola angelical. La pintura alude a una interpretación bíblica de Génesis 26:8, donde Isaac se refiere a su esposa Rebeca como su hermana para evitar ser asesinado por su belleza. Isaac y Rebeca se esconden de la mirada de Abimelec, rey de los filisteos…
Pinturas de eclipses en la era contemporánea

Años: 1789 d. C. – Presente

Esta pintura representa la Isla del Príncipe Eduardo, azotada por un huracán en Canadá, junto con una representación abstracta de un eclipse solar…

Rachel MacFarlane, El Evento, 2024. Óleo sobre lienzo. Cortesía de Rachel MacFarlane y Hollis Taggart. © Rachel Macfarlane 2024. Fuente: https://www.smithsonianmag.com/arts-culture/long-history-of-art-inspired-by-solar-eclipses-180984072/

La siguiente imagen muestra la hermosa corona… Un bonito dibujo de la atmósfera exterior del sol…

División de Libros Raros, Biblioteca Pública de Nueva York. “Eclipse total de sol”. Colecciones Digitales de la Biblioteca Pública de Nueva York . 1881-1882. Dominio público. https://digitalcollections.nypl.org/items/510d47dd-e81f-a3d9-e040-e00a18064a99

Este vídeo artístico que aparece a continuación muestra cómo, a través de diferentes épocas históricas, la ciencia dialoga con las artes, y los artistas intentan capturar el significado y las reacciones humanas ante el impresionante fenómeno que es un eclipse solar…
La artista visual Ashley Zelinskie se asoció con científicos de la NASA para crear obras de arte como esta magnífica pieza de arte y tecnología, una escultura impresa en 3D que también funciona como visor estenopeico, y un holograma del evento. “[El eclipse solar] es algo que hay que ver con los propios ojos. No se puede describir”, afirma. “Por eso decidí crear un holograma. La gente ve el holograma que estoy haciendo y le toma fotos, pero no se ve bien; no se nota que es en 3D, y ese es el medio perfecto”. “Es algo que hay que experimentar físicamente”, concluye. Fuente: https://www.smithsonianmag.com/arts-culture/long-history-of-art-inspired-by-solar-eclipses-180984072/

En efecto, los eclipses lunares también son hermosos, pero los eclipses solares, cuando son totales, pueden convertir el día en noche durante unos minutos… Los animales se asustan y cambian su comportamiento… Mucha gente, tanto científicos como aficionados a la astronomía, diversos tipos de cazadores de eclipses, viajan a lugares lejanos y llenan hoteles para observar eclipses solares… Lo mismo no ocurre con los eclipses lunares, que son mucho más comunes…

Como ya mencionamos, la Biblia cristiana hace muchas referencias a los eclipses solares… Esto demuestra que los eclipses solares están presentes en todas partes y nadie los ignora… Incluso los hombres privilegiados que escribieron la Biblia, inspirados por el Espíritu Santo, abordaron y describieron la realidad de los eclipses solares como señales de Dios en acontecimientos importantes de la historia humana, como la crucifixión de Jesús y el Apocalipsis…

Como también mencionamos en este sitio web, a principios del tercer milenio, personas de diferentes partes del mundo esperaban el fin de los tiempos (Apocalipsis) y lo asociaban con la ocurrencia de eclipses solares…

Por suerte para nosotros, el fin de los tiempos aún no ha llegado, y todavía podemos observar y admirar magníficos eventos como los grandes eclipses americanos de 2023 y 2024… Muy recientes en nuestra época…

Rivera pintó este retrato de inspiración cubista de su amigo, el poeta español Ramón Gómez de la Serna, en 1915, con un eclipse solar total que reemplaza el ojo derecho del hombre…

Diego Rivera, Retrato de Ramón Gómez de la Serna , Óleo sobre lienzo, 109,6 × 90,2 cm, 1915, mexicano. Dominio público en EE. UU. Fuente: https://artmejo.com/eclipses-throughout-art-history/

La siguiente imagen muestra a personas observando el eclipse en París a principios del siglo pasado…

Fotografía de Eugène Atget de observadores del eclipse en París, 1911. Biblioteca del Congreso/ LC-USZ62-99200

Y en la siguiente imagen, podemos ver a niños en una escuela observando un eclipse solar…

Niños de la escuela pública de Collarenebri observan el eclipse sobre Nueva Gales del Sur, Australia, 1910. Archivos y registros estatales de Nueva Gales del Sur/Dominio público

La pintura dadaísta-surrealista del artista alemán Grosz, con una fuerte carga política, alude a los debates y las preguntas relacionadas con el apoyo financiero estadounidense a Alemania tras la Primera Guerra Mundial a través del Plan Dawes. El eclipse lunar en la esquina superior izquierda lleva impreso el símbolo del dólar estadounidense…

Figura aquí (6. George Grosz) – https://artmejo.com/eclipses-throughout-art-history/

En la siguiente pintura asombrosa, observamos el velo brumoso de la atmósfera que da paso a la profundidad del espacio, y la forma en que las enormes nubes se deslizan lentamente por el cielo… Los colores del cielo se reflejan en las colinas de abajo, otorgando una sensación onírica a la escena…

Eclipse en una tierra ancestral . 24″ x 24″, óleo sobre madera, © 2013 Cedar Lee. Fuente: ArtByCedar.com

En la siguiente foto se puede ver el anillo de diamantes, uno de los espectáculos más bellos del sol eclipsado…

Crédito: Rick Fienberg. Sociedad Astronómica Estadounidense. Fuente: https://eclipse.aas.org/sites/eclipse.aas.org/files/DiamondRing2009-RickFienberg.jpg

Howard Butler tenía previsto viajar a Ensenada, Baja California (México), con el Grupo del Observatorio Lick para ver el eclipse de 1923. En el último momento, se resfrió y no quiso viajar a Baja California y pasar penurias, así que se quedó en su casa de verano en Santa Bárbara y viajó a la cercana Lompoc para ver el eclipse…

Howard Russell Butler (1856–1934; nacido en la ciudad de Nueva York, NY; fallecido en Princeton, NJ), Eclipse solar, Lompoc 1923 , 1923. Óleo sobre lienzo, 122,5 × 82,5 cm. Universidad de Princeton, donación de H. Russell Butler Jr. Cortesía del Museo de Arte de la Universidad de Princeton. Fuente: https://artmuseum.princeton.edu/transient-effects/painter-sun/eclipse-paintings-howard-russell-butler/butlers-eclipse-paintings

Butler tuvo suerte; los astrónomos de Baja California y San Diego estaban cubiertos de nubes, mientras que él pudo observar el eclipse a través de nubes dispersas en Lompoc. Butler preparó una silla de observación para contemplar el eclipse y la llevó consigo a Lompoc. Aunque estaba solo, estaba bien preparado para pintar el eclipse.

¿Quién no se interesa por un eclipse solar total? Quien lo ha presenciado jamás lo olvida: la lenta pero gradual ocultación del sol, la oscuridad que cubre la Tierra incluso al mediodía y el espectáculo glorioso que se contempla durante los pocos minutos de totalidad.

(Samuel Alfred Mitchell, director del Observatorio Leander McCormick de la Universidad de Virginia, quien dirigió las Expediciones de Eclipse del Observatorio Naval de los Estados Unidos de 1918, a las que acompañó Howard Russell Butler).

Según una leyenda, los antiguos chinos creían que los eclipses solares y lunares eran provocados por un perro hambriento llamado Tiangou o Tian Gou («perro celestial»), que intentaba comerse el sol o la luna. Por suerte, Tiangou siempre era detenido por Chang Xian , el dios del parto, un arquero experto…

El perro come-sol - Tian Gou. Crédito: David DePasquale, https://www.davidadepasquale.com/

Dado que los eclipses eran presagios de grandes cambios, detener a los perros que se alimentaban del sol era un asunto serio. Los astrónomos reales de la corte del emperador tenían la tarea de disparar flechas, golpear ollas o incluso usar petardos y hacer todo el ruido posible para deshacerse de esos caninos que provocaban eclipses…

A pesar de sus esfuerzos, la leyenda del perro celestial ha perdurado. El poeta chino del siglo XX, Guo Moruo, escribió sobre Tian Gou:


¡Soy un perro celestial!

Yo como la Luna,

Me como el sol.

Me como todos los planetas, me como el universo.

¡Me convierto en lo que soy!

Originalmente considerado un animal capaz de contrarrestar el mal, Tian Gou se convirtió en sinónimo de cometas, vistos como malos presagios en la antigua China…

Esperamos que hayan disfrutado de nuestra selección de pinturas/representaciones del eclipse y sus descripciones correspondientes… ¡No duden en compartir sus favoritas con amigos y familiares!

Referencias

1. Blog de manuscritos medievales – https://blogs.bl.uk/digitisedmanuscripts/2017/08/total-eclipse-of-the-sun.html

2. Revista Smithsonian, La larga historia del arte inspirado en los eclipses solares – https://www.smithsonianmag.com/arts-culture/long-history-of-art-inspired-by-solar-eclipses-180984072/

3. The Atlantic, https://www.theatlantic.com/science/archive/2016/09/an-artists-view-of-an-eclipse/498548/

4. Eclipses a lo largo de la historia del arte, https://artmejo.com/eclipses-throughout-art-history/

5. China: Eclipses solares en la historia y la mitología, https://earthstoriez.com/china-eclipse-history-mythology

6. Live Science, https://www.livescience.com/59890-solar-eclipses-in-fine-art-images.html

7. Arte de Cedar Lee, https://www.artbycedar.com/2-new-paintings-of-solar-eclipses/

8. Efectos transitorios, https://artmuseum.princeton.edu/transient-effects/painter-sun/eclipse-paintings-howard-russell-butler/butlers-eclipse-paintings

9. Representación de un eclipse solar del año 1143 a. C. en la
tumba faraónica KV9 cerca de Tebas, https://www.arcjournals.org/pdfs/ijhcs/v7-i2/2.pdf